Capítulo XX

Dancing in the Dark – En tierra de lobos parte II


Emily mira su reflejo en el espejo y sonríe; se ve de maravilla con el vestido que Kurt le ha regalado. Se muere por contárselo pero no sabe cómo va reaccionar, sólo espera que mucho mejor que como lo harán Dave o sus padres. Aunque los entiende; se preocupan por ella y la noticia que les dará les va a caer como un balde de agua helada. Escucha unos leves golpes en la puerta.

—Adelante. Vaya, vaya, pero qué belleza. —Joey trae un vestido precioso que le queda a la perfección. Es una señorita hermosa. Emily sabe lo consentida que está la hija mayor de Dave. Es natural, siendo la única chica entre tanto hombre, que hasta sus hermanos pequeños la consientan.

—Papá dijo que me vería bien. —Emily sonríe.

—¿Bien? Te ves impactante. Kurt nunca se equivoca vistiendo a esta familia. —Joey se sonroja pero algo le dice a Emily que no está ahí sólo para recibir halagos—. ¿Pasa algo, princesa?

—He querido preguntarle algo a papá durante toda la mañana pero él ha estado de arriba abajo y no he podido. ¿Por qué le cae tan mal Gaston Valois? La sola mención de su nombre hace que papá se enoje. ¿Es porque mi padre y ese tipo…

—Claro que no, Jo. ¿Cómo puedes pensar eso? Dave sólo tiene ojos para tu papá y tal vez ése sea el motivo del enojo de Kurt.

—No entiendo.

—Desde la primera vez que fueron a Francia, Gaston Valois se la pasó coqueteando con tu padre. Claro que Dave no se entera nunca de nada. Para tu padre Valois sólo estaba siendo educado pero Kurt lo veía todo: las miradas, los gestos, las manos de Valois que enseguida se iban sobre alguna parte del cuerpo de Dave… El tipo no es sutil. Y además se cae de bueno, lo que hace que se exacerben los celos de tu pobre papá. Creo que Valois es la única persona por la cual tu papá, el hermoso Kurt Hummel, ha sentido la necesidad de marcar su territorio. Por lo regular es tu padre quien anda de celoso y posesivo. Hay quien dice que es por su sangre de lobo pero yo creo que Dave es así de celoso con o sin lobo.

—Gracias por contármelo, tía Em. —Emily sabe qué pasa. Joey está entrando en la etapa en la que quiere ser tomada en cuenta. Kurt puede estar muy en contacto con su lado femenino pero no estará de más que ella le recuerde que tiene que ponerle especial atención a su hija adolescente.

—Tu papá te lo habría contado igual. —Joey desvía la mirada un poco avergonzada.

—No sé. Papá no me cuenta muchas cosas.

—No te cuenta las que tiene que resolver él solo, pero estas son cosas de familia. Tienen que demostrarle al señor Valois que no debe estar coqueteando con un lobo ajeno, ¿no crees, guapa? —Los ojos verdes de Joey resplandecen—. Durante esta noche habla con Kurt. Verás cómo se siente mejor al tener tu apoyo en contra de Valois.

—Tienes razón, tía Em. Gracias.


Kurt, por fin, le da el visto bueno a todo. Valois y se gente no tardarán en llegar. Mira el reloj una vez más. Dave está atrasado. Justo cuando se gira para ir por su marido éste viene bajando las escaleras. Dave es un hombre de vaqueros y camisetas que se complica muy poco al vestir, por eso, cuando Kurt tiene la oportunidad de verlo con un buen traje a la medida que le hace verse más varonil, atractivo e imponente, no puede dejar de admirar al hombre con el que ha vivido los últimos veinticinco años de su vida.

—Me encanta este traje que me has escogido —dice Dave rodeando la cintura de Kurt con sus fuertes brazos—. ¿Cómo me veo? —Las palmas de Kurt recorren lentamente las solapas de la chaqueta evitando cerrar los ojos al sentir los músculos debajo de la ropa.

—Te ves como yo he querido que te veas: espectacular. —Dave sonríe antes de besar a Kurt acercándolo aún más a su cuerpo. Una garganta aclarándose logra que se separen. Dave se gira para mirar a su hijo Richard vestido con un impecable traje negro, al igual que Alec.

—¿Y bien, padre? —dice Richard esperando el comentario de Dave.

—¿Qué edad tienes? ¿17? Te ves enorme, fuerte… —Richard sonríe a su padre. Kurt nota lo mucho que Rich se esfuerza en agradar a Dave. Es adoración lo que ese niño siente por su padre y Dave no la demerita, al contrario, busca que su hijo sepa que logra agradarlo.

—Espero que el tío ese, Gaston, no tarde mucho. Tengo hambre —dice Alec haciendo reír a sus padres y a su hermano. El timbre suena y Kurt sabe que ha empezado su tortura.

Gaston Valois llega acompañado de su secretaria y, para enfado de Kurt, el imbécil sigue viéndose tan bien como la última vez. No es tan alto como Kurt pero es delgado, con rasgos finos y unos ojos grises que parecen desnudar a Dave sin ningún pudor. El imbécil se atreve a pasar la palma de las manos por el pecho de su marido con el pretexto de acariciar la tela del traje. Ese recurso es más viejo que Lady Gaga.

—Dave, tú siempre manteniéndote en forma. —Kurt odia el estúpido acento francés meloso que usa.

—Hola —dice Joey colocándose al lado de Dave y enredando sus brazos en el de su padre mientras Rich y Alec se colocan frente a ellos evitando así que Valois siga tan cerca de Dave.

—Perdón, ellos son mis hijos. Esta hermosa princesa es Josephine, Joey para todos. —La chica le tiende la mano educandamente—. Y mis fuertes caballeros, Richard y Alec. —Los chicos saludan también—. Cuando vamos a las reuniones ellos están en clase y es imposible llevarlos pero ya les he prometido un viaje a Francia para estas vacaciones.

—Son unos chicos realmente encantadores, Dave.

—Todo gracias a Kurt. —Dave besa cariñosamente la mejilla derecha de Kurt quien sonríe a Valois con superioridad—. Puedo pasarme todo el día con los chicos pero este guapísimo hombre es quien de verdad nos mete a todos en cintura, ¿cierto? —Por un segundo Kurt se olvida de Valois y se concentra en la mirada de David y en todo el amor que le demuestra.

—Hermosa casa —interrumpe Gaston—. Y han reunido a todos.

Dave le presenta al resto de los chicos. Valois hace un esfuerzo por parecer interesado aunque Kurt nota a la perfección que el interés de ese imbécil está completamente en su esposo. Durante la cena, el idiota quiere sentarse al lado de Dave pero Joey, amablemente, ocupa el lugar a la derecha de su padre. Kurt le sonríe cómplice y se siente estúpidamente contento. Sus hijos parecen estar defendiendo a su padre. Es maravilloso ver a sus hijos siendo tan territoriales como él.

Conforme las horas pasan los nervios de Kurt están más alterados. Gaston, con el pretexto de la investigación, está acaparando a Dave.

—Parece una lapa. —Kurt asiente al escuchar la voz de su hija—. Mi padre, inocente, ni siquiera se da cuenta y el tipo es tan arrastrado.

—Y que lo digas, amor. Tu padre ni lo registra pero odio que el imbécil no pare. —Rich y Alec se acercan a Dave para hablar con él.

—Esos enanos son geniales. Ahora tengo que hacerles segunda.

Kurt le da a su hija un beso en la mejilla para agradecerle. Gracias a sus hijos no se ha visto como un marido celoso.

—Kurt, tienes unos excelentes aliados en esos chicos. —Emily se abraza a él. Ven a Valois fruncir el ceño cuando Joey se abraza a su padre—. No se detiene, ¿cierto?

—Es un imbécil. Cuando vio a tu hermano la primera vez casi se hace pis en los pantalones de la emoción. —Rich empieza a hablar, seguramente haciendo preguntas que logran hacer que Gaston Valois se vaya con su secretaria.

—De verdad que son buenos. Espero que el mío sea la mitad de bueno. —Kurt quiere girarse para mirar a Emily pero ella sigue hablando—. Tres meses. Vivo con el padre desde hace seis meses y si te digo quién es, Dave y tú van a poner el grito en el cielo.

—¿Quién es, Em? —Emily mira a sus padres y luego a Dave hablando con sus hijos y haciéndoles reír.

—Connor —responde Emily. Kurt boquea.

—¿Connor? ¿Connor? ¿Nuestro Connor? —A pesar de haber sido adoptado, realmente Connor nunca se separó de Dave y Kurt. Ellos siempre estuvieron pendientes de su educación y de todo lo que necesitase. Son como una especie de padrinos para él. Dave le había conseguido trabajo a Connor en la editorial que tiene los derechos de sus libros y supuestamente estaba en Londres por cuestiones de trabajo, igual que Emily.

—Nos encontramos en Liverpool. Fue tan estúpidamente sencillo…

—Le hablamos todos los días. ¿Cómo no nos enteramos?

—Le pedí que no les dijese nada. Connor tiene que regresar en un par de semanas y pensamos decírselo entonces a todos, pero quería que tú lo supieras antes. —Kurt encara a Emily y mira el brillo en sus ojos.

—Por fin te conseguiste a un tipo al que tu hermano no va a poder atacar cuando lo vea contigo. —Se abrazan con fuerza.

—Anda, ve con tu marido y demuéstrale a ese estúpido francés quién es el rey de este castillo.


Unos minutos después, el Clan al completo junto a Valois va al despacho para discutir lo que harán con los Cazadores. Kurt se va a su habitación para esperar a Dave. Piensa en entrar al despacho pero no quiere arriesgarse y terminar dándole un buen par de puñetazos al estúpido francés. Está saliendo de la ducha cuando Dave entra a la habitación.

—¿Han terminado?

—Samuel Wayne. Parece que todo es obra suya. Mañana por la noche le haremos una visita. —Dave se va desnudando, entra a la ducha y sale unos minutos después para entrar a la cama y abrazar a Kurt.

—¿Es peligroso? —Dave se encoge de hombros.

—No más que Raziel. —Besa el hombro desnudo de Kurt—. Gracias por esforzarte tanto por todo. Gaston ha quedado muy complacido. —Kurt resopla.

—Ése está complacido de verte a ti. —Dave ríe—. ¿De verdad no lo notas?

—¿Notar qué? —La voz de Dave sale amortiguada porque tiene los labios pegados al cuello de Kurt besándole. A la vez frota los pezones de Kurt con los dedos hasta que logra estremecerlo.

—Que Valois se muere por entrar en tus pantalones y que yo me muero de celos por ello. —Dave se ríe de nuevo antes de besar a Kurt, colar las manos por su pantalón y atrapar sus nalgas.

—¿Y cómo iba a enterarme? La verdad es que no le presto mucha atención, todo lo que puedo hacer es pensar en ti. Soy tuyo.

Kurt gime al sentir los dedos de Dave rozando la piel de su culo. Se deja besar y marcar por Dave. Después de toda una tarde de celos necesita sentirse así de adorado por su marido. Abre los ojos y ágilmente le da la vuelta a Dave para que quede con la espalda sobre el colchón y después se sube encima para besarle. Dave suspira pesadamente y se aprieta más a él. Kurt baja los labios hasta el cuello de Dave y lame una porción de su piel para luego morderle y succionar hasta dejarle una linda marca que Valois podrá ver en la mañana. La polla de Dave grita por atención pero él pasa de largo y le lame los cojones. Extiende las manos sobre el torso de Dave tomando entre sus dedos los vellos negros y sedosos mientras su lengua busca el dulce culo de su marido.

—Sí —dice Dave cuando Kurt le lame el culo—. Mmm, me encanta que hagas eso. Sí. —Kurt extiende la lengua una y otra vez hasta que logra entrar poco a poco—. Mi vida, lo haces delicioso. —Kurt empieza a follarle con la lengua y Dave se retuerce debajo de él. Kurt se hunde más. Le duele la mandíbula pero no le importa mientras obtenga esos gemidos—. ¿Puedo tocarme?

—No —dice Kurt con la voz enronquecida— Vas a follarme pero primero quiero comerte el culo. —Dave aúlla cuando Kurt regresa a su tarea.

Kurt también está duro y necesitado pero quiere excitar a Dave hasta el punto de que su instinto se haga cargo. Por lo regular Dave reprime a su lobo pero esta noche Kurt lo necesita, quiere que toda la tensión desaparezca gracias a un polvo glorioso.

La polla de Dave late. Kurt le da un apretón nada cariñoso a sus cojones para detener un poco el placer que siente mientras su lengua está enterrada profundamente en él. Dave abre más las piernas y mueve la cadera esperando más. Se le escapa un nuevo y feroz aullido. No aguanta más. Sujeta a Kurt por los hombros para elevarlo y besarle y jadea cuando la lengua de Kurt se enreda en la suya. Después lo arroja a la cama y le sujeta las piernas para doblarle y dejar expuesto su culo.

—¿Esto era lo que querías? —Kurt asiente frenéticamente. Dave escupe en el culo de Kurt antes de lamerle y aullar en el proceso—. Tu culo es lo más espectacular de mundo —Dave se mueve hasta colocar la cabeza de su polla sobre la entrada y la introduce lentamente—. Eres lo más delicioso que hay. —Se mueve feroz, follándole con fuerza y haciendo temblar la cama. Kurt grita su nombre—. ¿Te gusta? —jadea en la boca de Kurt, quien eleva más las piernas hasta dejarlas sobre los hombros de Dave.

—Sí, más… más rápido —exige Kurt. Dave sonríe.

—Tanto cómo lo quieras, hermoso. —Dave pega más sus caderas y lo embiste más rápido.

Kurt está viendo puntos. Sabe que va a correrse pero quiere que Dave lo haga antes que él así que se mueve a la vez que Dave, pero esto lo lanza también a él más al borde. Finalmente, ambos gimen y llegan al mismo tiempo.

Dave cae rendido encima de Kurt. Se toman unos segundos para tranquilizarse. Dave quiere separarse de su marido pero no puede.

—Me encanta que estés encima de mí pero necesito respirar. —Dave se incorpora intentado salir de él de nuevo pero no lo logra.

—Kurt, tenemos un pequeño problema. No puedo salir, mi… —Dave baja la mirada y señala su entrepierna— sigue… Bueno…

—No… Eso es raro. —Dave ríe cansado.

—¿Raro? Parezco un perro. —La vergüenza de Dave es evidente. Como puede, Kurt se mueve hasta que ambos pueden acostarse de lado—. Esto es espantoso. —Kurt se ríe—. No te rías. Tú tienes la culpa por calentarme así. —Dave termina riéndose junto con su esposo.

—Vamos, no es tan malo que aún estés dentro de mi semiduro. Así puedo hacer esto… —Kurt mueve la cadera haciendo gemir a Dave.

—Para o acabarás conmigo antes que pueda hacerlo un Cazador.

—Mmm, no lo he logrado en todos estos años así que no creo que pueda lograrlo tampoco esta noche.

Dave suspira. Está a merced de Kurt, como siempre.


Azimio sale de la cama; tiene ganas de más pastel de chocolate. La casa está en penumbra pero se conoce muy bien el camino a la cocina. Toma una buena rebanada, se sirve un vaso de leche y va de regreso a la cama cuando escucha un ruido. Olfatea y gime frustrado; en lugar de subir hacia su cuarto camina al despacho. También está oscuro, sólo las llamas de la chimenea dan un poco de luz. Se acerca a los sillones y se sienta en el que está libre dejando su vaso de leche al lado de la copa de Blaine.

—¿Ahora ya no duermes en tu habitación? —pregunta Az. Blaine suspira.

—No puedo creer que Malik dijese todo eso frente a Dave y Kurt. ¿Qué le pasa? Podíamos haber hablado a solas. —Az prueba su pastel y no puede evitar dar un gemido de gusto por el sabor.

—No le dejaste otra opción, ¿no crees? —Blaine lo mira como si quisiera asesinarle—. Ey, no me mires así, eres tú el que te cierras con el pobre tipo. Malik no conoce ni la mitad de las cosas que Dave y yo sabemos que te pasan. ¿No crees que Malik debió sentirse perdido si después de un mes de no verte, de no sentirte, llegas y sólo le das un par de besos? —Blaine mira a las llamas sin decir nada—. ¿Qué pasa, Blaine? ¿Malik ya no te gusta?

—Lo amo y me encanta. Con los años se ha convertido en un señor impresionante. Las amigas de Rahab babean por él y sólo son unas adolescentes —dice Blaine con una media sonrisa. Azimio traga otro trozo de pastel y bebe algo de leche.

—¿Entonces? —Azimio se pone un poco serio y mira fijamente a Blaine—. ¿Hay alguien más? ¿Algún bailarín? —Blaine niega—. ¿Algún roce con alguien? —Blaine niega de nuevo—. ¿Sigues enamorado de mí? —Blaine no puede evitar reírse.

—Estaré enamorado de ti toda la vida. —Azimio asiente mientras sigue comiendo. Y espera. Con Blaine siempre es cuestión de paciencia. Unos minutos después Blaine empieza a hablar—. Lo intentamos tres veces. La primera fue nada más llegar a casa y no pude. Simplemente no se me levantó. Malik me besaba y me tocaba a la perfección pero no… Luego las niñas me acapararon el resto del tiempo. Un día que ellas se fueron al cine y Malik quiso intentarlo de nuevo pero volvió a no pasar nada. Nada de nada. La peor fue una noche antes de venir. Malik quería y yo no porque tenía miedo a que se diese cuenta de que yo…

—¿Por qué no se lo dijiste la primera vez? —Blaine se encoge de hombros—. Tío, sabes que eso nos ha pasado a casi todos. A mí me ha pasado. El estrés, el trabajo… Mercedes es una diosa con una sensualidad desbordante, tío, y en ocasiones es acojonante vérmela así pero ella se encargó de todo a la perfección. —Blaine suspira.

—Pero a mí nada de nada, Azimio. De verdad que no tengo erecciones y…

—Ey, tío, calma. Habla con Malik, inténtalo de nuevo en un lugar tranquilo, con algo que os excite. Si de plano no pasa nada, pues te toca ir al médico. Seguro que la señora K conoce alguno. Carajo, hermano, eso no puede joder así tu relación con Malik. —Blaine se termina su copa y asiente.

—Hablaré con él. Gracias, Az. —Blaine guarda silencio por unos segundos y luego se ríe solo—. ¿Crees que a Dave el haya pasado? —Azimio niega terminándose su vaso de leche.

—Para nada, a ése le excita que le manden. —Ambos se ríen fuerte por unos segundos—. Ahora en serio, no lo sé seguro pero Kurt y Dave parecen tener una vida sexual muy buena. Creo que se debe a que los dos se respetan, juegan, se miman, cumplen sus fantasías… Vamos, que mantienen la llama. Y eso es bueno. Después de tantos años tenéis que innovar, ¿no crees?

—Seguro. Creo que mi mayor problema es que nunca hablo con Malik —confirma Blaine.

—Bueno, pues empieza por ahí, ¿no crees? —Blaine asiente.


Kurt besa a Dave y le desea suerte. Van a ir a la casa de Samuel Wayne pero ahora que tienen hijos deben pensar en ellos y es por eso que Kurt se queda en casa. Sin embargo, no se siente tranquilo a pesar de que Dave esté acompañado de Azimio, Blaine, Malik y el imbécil de Gaston. Lo que se siente es impotente. En su cabeza aparece una idea pero necesita a Santana López y a todo su sequito de informantes así que la llama de inmediato.

—Santana, ¿qué sabes de Samuel Wayne? —Santana suspira.

—Empresario, millonario, respetado en la sociedad, casado con cuatro hijos… —recita Santana. Kurt contrae la mandíbula.

—¿Qué sabes de él, Santana?

—¿Por qué te interesa?

—Es el que está detrás de los ataques. Dave y los chicos van tras él.

—En media hora estoy en tu casa. Vístete para matar porque lo vamos a necesitar.


Samuel Wayne vive en un conjunto de departamentos de Manhattan. Dave y los demás se trasforman en lobos para ser confundidos con perros callejeros y pasar desapercibidos. Lo más sencillo es caminar por las calles hasta llegar al edificio. Dave logra colarse por un callejón y entra al edificio hasta encontrarse con un tipo de seguridad.

—Ey, ¿qué haces aquí, amigo? Eres bonito pero los perros callejeros no pueden entrar aquí. —Lo ve girarse y Dave aprovecha para regresar su cuerpo—. ¿Qué coño…

—Lo siento. —Dave le da un golpe para desmayarlo. De inmediato lo desviste y se coloca su ropa, que apenas le ajusta. Abre la puerta y deja entrar a los demás—. Imagino que Wayne vive en el penthouse. —Dave sube al elevador con la idea de que alguien lo debe estar esperando. No se cree que pueda ser tan fácil.

El elevador llega a su destino. Hay por lo menos quince tipos esperando pero el ascensor está vacío. Uno de ellos se acerca a mirar. Dave baja del techo y golpea al tipo con las piernas juntas lanzando el cuerpo sobre otro de los matones. Sujeta a uno del brazo y evita dos balas. Arroja el cuerpo del hombre pero, de pronto, se ve rodeado de armas.

—Pensaba que los lobos eran más inteligentes —dice uno de los hombres. Dave sonríe.

—Algunos más que otros. —Un gran lobo negro salta desde el hueco de la escalera mordiendo el brazo de uno de ellos. Detrás llegan los demás lobos.

Avanzan hasta el final del pasillo. Dave tumba la puerta y se encuentra con una nueve milímetros apuntándole directamente a la cara y con la punta de una escopeta en la espalda. Los demás también son conducidos al interior del penthouse.

—¡Pero qué sorpresa! Dave Karofsky y su Clan. Así que pudieron llegar a mí. De verdad son buenos. Lástima que tengan que morir. —Samuel Wayne se acerca para mirar a Dave a los ojos. Wayne debe de tener la edad de su padre pero se ve bastante más siniestro—. Hoy es un buen día. Voy a acabar con uno de los lobos más poderosos de mundo y con el presidente de su Sociedad secreta. Glorioso, ¿cierto? —Dave mira a la izquierda de Samuel—. Me permitiré ser yo quien te dispare, Karofsky.

Dave se lanza sobre Samuel y se trasforma. Corre hacia la fuente de luz y la destroza con sus garras dejando el penthouse a oscuras. Los sonidos de las armas y los ladridos y aullidos se mezclan. Dave puede ver a la perfección a Azimio acabando con uno de los matones y a Samuel corriendo hasta el final del penthouse y subiendo a otro elevador. Dave sale por la ventana, sube una pequeña pendiente y llega al techo del edificio justo cuando Samuel también lo hace. Le dispara una vez pero Dave es ágil y logra esquivar la bala. Los demás llegan detrás de él. Samuel va caminando hacia atrás hasta quedar en el borde del tejado.

—Podrán matarme pero nunca nos detendrán. —Dave gruñe. Está por atacar cuando escuchan un helicóptero surcando el aire y deteniéndose junto encima de ellos. Dave no puede creérselo cuando ve bajar a Kurt y Santana.

—Hola, señor Wayne —dice Santana toda sonriente.

—¿Qué demonios hacen aquí? —pregunta Wayne. Kurt camina hacia Dave y le acaricia el lomo.

—Completando la visita y exhortándole a que termine con los Cazadores —le responde Kurt.

—Pueden matarme pero no detendrán a los Cazadores. —Kurt ensancha su sonrisa.

—Claro que sí. Usted los detendrá porque de no hacerlo Santana —señala a la chica—, editora en jefe del New York Times, pondrá en su primera plana una fotografía suya conversando con Andres Rivera, el capo colombiano, y revelará sus tratos para traer mercancía robada de Colombia a Estados Unidos. Claro que lo más terrible será lo de su fijación por las jovencitas, prostitutas de quince años a las cuales ata y golpea. —Wayne mira a Kurt como si quisiera matarle. Osa a levantar el arma en su contra pero Dave salta y le muerde la muñeca. Todos saben que se la ha destrozado por el grito que el hombre suelta—. Intenté que esto no fuese tan malo para usted pero ahora ya lo ve, es seguro perderá esa mano. Y si sigue con esto perderá mucho más. —Kurt acaricia de nuevo el lomo de Dave.

—Y en caso de que no crea que tenemos pruebas puede ver esto. —Santana le arroja una carpeta con fotografías—. También tengo videos y una chica dispuesta a declarar.

—Mantenga a raya a sus Cazadores y nosotros guardaremos silencio —termina Kurt. Samuel Wayne asiente—. Genial. Ahora nos vamos.


Todos regresan a la mansión. Esa misma noche, Gaston Valois se va porque necesita informar de lo sucedido al Consejo superior. En cuando Dave y Kurt llegan a su habitación, Dave abraza a su esposo.

—No sé qué haría sin ti —le dice Kurt.

—¿Sin mí? Por favor, he estado a punto de matar a ese pobre infeliz y no habría logrado nada. En cambio tú sí. Tú lo detuviste —dice Dave con orgullo. Kurt se abraza a él.

—Sólo a él. Siempre tenemos que estar al pendiente de nuestro alrededor. Alguien más podría tomar la idea de los Cazadores.

—Soy un lobo, un hombre lobo, y tal vez alguno de nuestros hijos lo sea también. Eso siempre nos pondrá en peligro. —Kurt asiente.

—No te voy a perder. No os voy a perder a ninguno —termina Kurt.

Esa noche, Dave y Kurt duermen fuertemente abrazados.


Dos días después de su encuentro con Samuel Wayne, la tranquilidad regresa a casa. Van a celebrar la cena de Nochebuena con sus familias y amigos. Sin embargo, Malik no comparte del todo la tranquilidad que reina en el hogar de los Karofsky. Camina solo por el jardín pensando en lo que pasa entre Blaine y él. Tal vez lo mejor sea alejarse un tiempo y ver cómo van las cosas.

—Está muy frío para dar un paseo, ¿no crees? —Malik se encoge de hombros al escuchar la voz de Blaine.

—El frío me ayuda a pensar —responde Malik. Blaine se le acerca y, temeroso, engancha sus brazos en el izquierdo de Malik.

—Lo siento. Sé que no hablo mucho contigo y que eso ha logrado que se pierda lo nuestro pero yo te quiero, de verdad, y no quiero perderte. —Blaine se arma de valor y lo dice—: No pude. Las tres ocasiones en que lo intentamos mi polla no se movió ni un poco. —Malik se gira y lo sujeta gentilmente de los brazos—. Soy un impotente y me moría de vergüenza, lo siento.

—Debiste decírmelo. Blaine, soy mayor que tú y más de una vez he sentido que se me iba la fuerza. Sobre todo cuando tú eres un torbellino y yo no puedo seguirte el ritmo. Joder, Blaine, tienes que empezar a decirme estas cosas. Soy tu pareja. —Malik envuelve a Blaine entre sus brazos—. Debes tenerme un poco más de confianza. —Malik besa suavemente a Blaine acariciando sus labios lentamente, dejando que sus lenguas se acaricien y, al separase, suspira—. Ya tenía ganas de besarte de verdad.

—Yo también.

Blaine se cuelga del cuello de Malik para besarlo de nuevo sólo concentrándose en esa caricia y en los sonidos hambrientos que Malik hace. Las manos de Malik llegan bajo del abrigo de Blaine y se cuelan por debajo de la ropa causando un estremecimiento por el choche de las pieles y el contraste del frío con el calor. Sujeta la cadera de Blaine y lo eleva para empotrarlo contra uno de los árboles del jardín. Sus cuerpos se frotan cadenciosamente. Blaine siente una ráfaga de excitación que recorre su cuerpo para detenerse en su polla. Cierra los ojos y ruega no perderla pero pronto se olvida de eso y se concentra en los labios de Malik sobre sus pezones. No sabe en qué momento le ha abierto el abrigo y la camisa pero la saliva caliente y la persistente lengua de Malik le hacen gemir.

—Alguien puede vernos —susurra Blaine. Malik le abre el pantalón y lo desliza lo suficiente como para que le quede el culo al aire. Después lo gira con fuerza, se arrodilla detrás de él, le separa las nalgas y lame su piel—. Malik…, alguien nos puede ver. —Blaine quiere separarse pero Malik lo detiene y le da un par de nalgadas que le hacen gemir.

Malik lame una y otra vez. Sus labios se cierran sobre el culo de Blaine, lo succionan y luego dejan que la lengua entre un poco más. Prácticamente hunde su rostro entre las nalgas de Blaine. Blaine se retuerce y jadea entrecortadamente. Puede sentir su polla dura como una roca goteando líquido preseminal.

Malik se incorpora. Blaine escucha una hebilla y ropa deslizándose y luego Malik regresa y le abraza pegando el cuerpo completamente al suyo. La polla de Malik se desliza por la hendidura de Blaine hasta que logra entrar en el culo de su pareja. Blaine quiere acariciarse pero la mano derecha de Malik le sujeta las muñecas y se las coloca a la espalda mientras que con el brazo izquierdo le rodea para evitar que se golpee contra el árbol mientras empieza a embestirle con fuerza. Blaine sólo puede jadear y dejarse follar. A lo lejos ven a Dave salir de la casa, tal vez buscándoles, pero ellos no se pueden detener. La agonía sensual de Blaine llega a su fin y se corre tan fuerte que termina con el cuerpo completamente desmadejado. Malik da un par de embestidas más y se derrama brutalmente dentro de su pareja.

Se dan besos perezosos y dejan que el frío se mezcle con su calor. Malik se arregla la ropa y luego ayuda a Blaine, a quien termina abrazando contra su pecho.

—Esto ha sido… interesante —dice Blaine. Malik ríe.

—Y que lo digas. Siempre podemos encontrar la forma de hacer cosas nuevas, ¿no crees? —Blaine asiente y aspira más el aroma de Malik. Eso es algo que le encanta a Blaine, que Malik siempre tiene un aroma delicioso.

—Perdóname por no hablar antes.

—Olvídalo.


A Dave le extraña no haber encontrado a Malik y Blaine en el jardín. La cena está casi lista. Escucha el timbre y abre pensando que son ellos pero se lleva la magnífica sorpresa de encontrarse con Connor.

—¿Qué haces aquí, chico? —Dave abraza a Connor con fuerza. A pesar de que Connor tiene veinticinco años, un buen trabajo y casi mide lo mismo que él, Dave no puede dejar de decirle chico. Connor está por decir algo cuando Blaine y Malik aparecen y les saludan—. Llegas justo para la cena —le dice Dave rodeándole los hombros con su brazo.

—Gracias, Dave, pero antes quisiera hablar contigo de…

—¿Ha pasado algo en la editorial? ¿Por eso has vuelto antes de Inglaterra? —pregunta Dave. Connor niega.

—De verdad necesito hablarte… —Kurt baja las escaleras y cuando ve a Connor lo abraza con el mismo cariño que Dave.

—¿A qué hora has llegado? —pregunta Kurt. Connor boquea.

—Acabo de llegar y…

—Kurt, Carol quiere saber si baña de nuevo el pav… —Emily se detiene cuando ve a Connor frente a Kurt y Dave.

—Em… Saluda. Connor acaba de llegar para la cena. Este muchacho es todo un estuche de monerías. —Dave acerca a Connor con su brazo.

—Vaya que lo es —dice Emily mirando Connor y negando sutilmente. Pero Connor está decidido, Emily puede verlo en sus ojos y en su lenguaje corporal.

Connor se separa de Dave y se aclara la garganta.

—Dave, Kurt, estoy viviendo con alguien. —Dave abre la boca y parpadea pero luego sonríe y golpea amistosamente el pecho de Connor. Kurt abre enormemente los ojos y niega.

—Está bien, chico. ¿Dónde está? Imagino que la has traído para prestárnosla —dice Dave ansioso.

Connor traga saliva y continúa—: De hecho tengo que decirles que está embarazada y que es un poco mayor que yo. —Dave se queda callado un segundo pero después vuelve a sonreír.

—Mientras tú estés preparado para afrontar el reto de formar una familia, nosotros te apoyamos. ¿Cierto, amor? —Dave abraza a Kurt quien simplemente suelta una risilla histérica—. Y, ¿dónde está? —Connor mira a Dave cierra los ojos y abre la mano. Emily camina hacia él y entrelaza su mano con la de Connor—. ¿Cómo?

—Nos encontramos en Inglaterra y una cosa llevo a la otra... —Dave se congela mirando las manos entrelazadas.

—Perdón, no… No… Ustedes… —Kurt nota que la sorpresa de Dave se va trasformando en enojo así que intenta calmar la situación.

—¿Por qué no se van al comedor? La cena esta por servirse. Por favor, Em, encárgate tú.


Kurt jala de Dave hasta el sofá y lo sienta para luego sentarse sobre sus piernas y acariciarle lentamente el cuello.

—¿Tú lo sabías?

—Sí, Emily me lo dijo hace unos días. —Dave suspira pesadamente y se deja calmar por las caricias de Kurt.

—Embarazada, de Connor, al que nosotros vemos como un hijo, que es cinco años menor que ella y después del divorcio. Papá va a tener un infarto. —Kurt le besa suavemente.

—Connor es un excelente niño. Lo conocemos y es bueno. Parece que de verdad se quieren y van a tener un hijo. Podemos darles el beneficio de la duda, ¿no crees? —insiste Kurt. Dave suspira de nuevo. Aún puede recordar a su hermanita vestida con su tutú rosa… y ahora va a tener un hijo.

—Bien, a éste no puedo amenazarle con la escopeta pero la estrenaré con el primer estúpido que Joey nos traiga a la casa.

—¿Y si es una chica? —pregunta Kurt divertido. Dave se encoge de hombros.

—Ya me inventaré algo para tortúrales igual. No pienso dejar a mis hijos a merced de cualquiera, hombre o mujer. ¿Estamos?

—Cómo tú digas, mi lobo. —Dave sonríe y besa a Kurt.

—En realidad siempre es cómo tú digas.

—Lo sé. Ahora vamos, que tenemos una cena por delante.

Dave se sienta en la cabecera de la mesa con Kurt a su izquierda. Ambos miran la mesa repleta de personas a las que quieren y se toman de las manos. Todas las luchas pasadas y las que están por vivir son pocas cuando su mayor motivo es mantener a esa hermosa familia unida.


Pues ya hemos terminado con Dancing in the Dark. Les quiero agradecer muchísimo estar aquí semana a semana. Escribir esta historia fue extrañamente sencillo, salía solita capítulo a capítulo. Lo difícil fue sentarme y escribir lo que tenía en la mente. No se crean, desmotivaba bastante ver como sus comentarios disminuyeron semana a semana.

Pensé que algunas personas me seguirían hasta el final pero se me desaparecieron sin embargo hubo gente que semana a semana llegó y por me tomaba el tiempo suficiente para escribir el capítulo semanal y si les he de ser completamente honesta, también fue por mí y por Winter. Las dos le tenemos un especial cariño al Kurtofsky y esta historia fue nuestro primer longfic enteramente de esa pareja.

Ser pirata, querer a Dave Karofsky, no es fácil. Tienes un montón de personas que odian a tu personaje favorito, personas que no lo bajan de violador o de enfermo mental. O es feo y gordo como para gustarle a alguien. Pero mis historias con Dave de protagonista me han demostrado que hay gente a la que le agrada la idea de que algo positivo pase con Dave. Dancing in the Dark me dio la oportunidad de acercarme mucho a esas personas, también me dio mi primer lector, no sé si el único pero si el primero en decirme: Soy lector. Eso lo agradezco muchísimo.

No es fácil decirle adiós a una historia a la que quieres tanto pero todo tiene un principio y un final. Y este final se lo dedico a las personas que me siguieron, que me comentaron capítulo a capítulo, que esperaron cada viernes con ansias. Gracias, muchas gracias por tanto cariño, gracias por todo.

Y como siempre, mi especial agradecimiento y cariño a mi beta, Winter. Lo digo una y otra vez, Winter es la magia detrás de mis historias. Ella es la que pone a correr los engranes de cada capítulo para que giren con precisión.

¿Qué viene ahora? Pues no lo sé. Tal vez un Blainofsky muy emocional o algo así…

Espero que nos podemos encontrar más adelante en otras de mis locuras, eso ni lo duden.

Un enorme abrazo.