Capítulo 21
El médico de guardia hacía una sutura pequeña en la herida de Ted. El muchacho refunfuñaba de vez en cuando le dolía la curación que le hacían. Ana y Christian lo miraban con una sonrisa en sus bocas.
-Se nos creció el pequeño travieso-comentó Christian-. Me hace acordar de cuando yo era un adolescente y llegaba a casa con mi cara hecha un mapa.
-Todo un Grey-dijo Ana.
Christian la fulminó con la mirada.
-En mi defensa diré que no lo hacía a propósito-replicó el hombre-. Sabes muy bien porque solía ser tan huraño cuando era solo un chiquillo…
-Ya basta, Christian-lo interrumpió Ana-. Eso ya es parte del pasado-señaló a Ted-. Tu hijo está ahí sentado con veintiséis años de edad, un trabajo como profesor de piano y enamorado de una extraña chica rusa…- dejó de hablar y se quedó pensando.
-¿Qué ocurre, nena?-preguntó él mirándola con curiosidad.
-Ahora que lo mencionó-respondió como si hubiera recordado algo-. Katrina es muy extraña. Jamás había visto a una chica rusa que tuviera el apellido Lincoln.
-¿De qué estás hablando, Anastasia?-Christian se puso frente a ella y la cogió de la mano para llevársela fuera del área de urgencias.
-Que Katrina lleva el mismo apellido de Elena-dijo ella y Christian notó la tensión en su voz al pronunciar el nombre de la mujer.
-¿Y eso que tiene que ver con que sea una chica extraña?-Christian levantó una ceja y miró a su esposa con fijeza.
-¡No estoy loca, Christian Grey!-exclamó Anastasia furiosa, llamando la atención de las pocas personas que había a su alrededor.
-¿Entonces?-le cogió una mano y se la apretó para calmarla.
-Es solo que lo recordé-se encogió de hombros-. Es rusa y tiene apellido americano. Me parece curioso eso.
-Tú tienes nombre ruso-comentó Christian-. Y eres norteamericana.
Ana se soltó a reír y se abrazó a su marido.
-Es usted un poco payaso, señor Grey-le dijo sonriendo.
-Solo intentó dibujar una sonrisa en tu hermoso rostro-ronroneó cariñoso-. No me gusta verte triste.
-Estaba preocupada por mi hijo-repuso ella.
Christian la apretó y la dejó reposar su cabeza en su pecho. Estuvieron un rato en esta posición hasta que Christian vio que Ted se acercaba caminando con algo de dificultad. Ana se soltó del agarré de su marido y corrió a sostener a su hijo.
-¿Qué te pasa?-le preguntó angustiada.
-Solo estoy un poco mareado-respondió el muchacho-. Me dieron un medicamento para el dolor.
-Vamos a casa, muchacho-dijo Christian acercándose para darle una mano a su esposa.
-Puedo solo-dijo Ted en un intento por deshacer el agarre de su padre.
-Deja de ser testarudo-lo abrazó por los hombros-. Irás a nuestra casa y te quedará unos días allí hasta que mejores.
-Llévalo al auto, Christian. Iré a hablar con el médico. No tardo.
Christian asintió con la cabeza y vio a su esposa desaparecer por el pasillo. Con cuidado, guio a su primogénito hasta la SUV.
-¿Todo en orden, señor Grey?-preguntó Taylor acercándose al ver lo pálido que se veía Ted.
-Desde luego-admitió Grey sosteniendo a su hijo-. Le dieron un medicamento para el dolor. Ayúdame a llevarlo meterlo a la camioneta-pidió-. El niño se creció.
Taylor sonrió y ayudó a su jefe a meter a Ted a la camioneta. Lo arroparon con el gabán de Christian y cerraron la puerta.
-No lo lleves al Escala-le ordenó Christian-. Llévalo a nuestra casa. No quiero que este solo. ¿Gail ya dejó el apartamento?
-Luke ya la llevó a la casa grande, señor Grey.
-¿Y el niño?
-También se encuentra allá.
-De acuerdo.
Taylor se fue y Christian se montó a su Audi para esperar a su esposa. A los pocos minutos la puerta del pasajero se abrió y ella se acomodó en el asiento. Llevaba en sus manos un folder amarillo.
-Podemos irnos-dijo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
-¿Qué es eso?-preguntó Christian mirando el folder con el ceño fruncido.
-Una radiografía de la cabeza de tu hijo y la formula médica-respondió poniendo el sobre en el salpicadero.
-¿Todo en orden con su cabeza?-puso el coche en movimiento y salió a la vía con un rápido movimiento al volante.
-El médico dijo que solo necesita reposo-le contó-. Debemos comprar unos medicamentos y estar pendientes de él.
-Voy a matar a ese Hyde-gruñó y apretó el timón con fuerza.
-Nuestro hijo ya está bien, Christian-dijo Ana tomándole una mano.
Christian solo asintió con la cabeza y llevó a su esposa a casa.
Ted estaba recostado en el sofá, en la sala, en casa de sus padres. Phoebe estaba a su lado con su cabeza recostada en su hombro.
-¿Duele mucho?-preguntó Nick, llevando su mano al vendaje que tenía su hermano en la ceja.
-No. Toques.-dijo Ted somnoliento-. Y si duele mucho.
-Es un maldito animal-gruñó Phoebe enojada-. Casi te mata con ese golpe.
-Fue solo un golpe-replicó Ted con los ojos cerrados-. Papá no lo sabe pero vi que el hombre que atacaba a Katrina tenía un cuchillo en la mano-se estremeció-. Parecía dispuesto a matarla.
-Lo bueno de todo es que llegaste a tiempo y lo detuviste-apuntó Nick, rascándose la cabeza-. Lo que no entiendo es… ¿Por qué el tipo ese te atacó a ti? ¿Lo conoces de alguna parte? ¿Es algún enemigo de nuestro padre?
-Es un antiguo novio de Katrina-respondió Ted cansado por el ataque de preguntas de su hermano-. El nombre del muchacho es Daniel Hyde y es sobrino de Jack Hyde.
-¿Jack Hyde? ¿El hombre que casi los mata a mamá y a ti hace años?-preguntó Phoebe, nerviosa.
-El mismo-la miró-. Hyde está muerto. Se suicidó en prisión-se encogió de hombros-. No sabía que su sobrino había salido con Katrina. Me enteré ayer cuando la atacó.
-Ya debe estar cansado de que te metas en sus asuntos-puntualizó Nick en son de broma.
Ted soltó una carcajada sin alegría.
-Daniel está mal de la cabeza-gruñó Ted-. Por eso no pueden encarcelarlo. O al menos eso fue lo que me dijo Edward.
-La misma fastidiosa y aburrida costumbre de papá de andar investigando a todo el mundo-Phoebe se levantó y miró a su hermano con el ceño fruncido-. ¿Por qué siempre tienen que hacer lo mismo?
-Amo a Katrina y no voy a permitir que le hagan daño-repuso Ted con tranquilidad.
Phoebe iba a replicar pero le llamó la atención algo en la respuesta de su hermano.
-¿La amas, Ted?-el chico asintió con la cabeza-. ¿Estás hablando en serio?
-Muy en serio, pequeña-repuso en un hilo de voz y se levantó-. Ahora, si me disculpan, iré a dormir un rato.
-Ve a descansar, hermano-dijo Nick con una sonrisa.
Ted revolvió el cabello de su hermanito y desapareció. Unos minutos después Christian y Ana aparecieron. Venían hablando.
-Me dejaste pensando con lo del apellido de la chica-dijo Christian.
-Fue solo un comentario tonto, Christian-gruñó Ana meneando la cabeza.
-No creo que sea tonto, nena-replicó-. Es en cierto sentido un poco curioso. Ella es rusa y lleva como segundo apellido uno americano. Además, de uno no tan común como el de Elena.
-Deberías olvidarlo, Christian-le sugirió Anastasia y se adentró a la cocina.
-¿Qué le pasa a mamá?-preguntó Phoebe mirando a su papá.
-Solo está cansada-se encogió de hombros-. Yo también. ¿Dónde está Ted?
-Dijo que iba a dormir-respondió Nick.
-Gracias.
Christian subió a la antigua habitación de su hijo. Abrió la puerta despacio para no despertar al muchacho y se encontró con una particular escena: Ted estaba recostado de lado en la cama con el pequeño cuerpo de Ian entre sus brazos. Ian tenía a su perro de peluche entre los suyos así como Ted lo abrazaba a él.
-Cada vez más escalofriante el parecido-susurró para sí y entró para cubrir a su hijo y al niño con una cobija.
Pensaba en todo al tiempo. La posibilidad de que Ian fuera hijo de Ted producto de una de sus tantas noches de sexo desenfrenado mientras estuvo en la universidad. La clara inconformidad de Ana por el segundo apellido de Katrina.
-Hora de buscar respuestas-dijo para sí mismo, sacando su celular y llamando a Edward.
-Señor, Grey. Buenas noches.
-Hola Ed-le respondió el saludó mientras buscaba un lugar donde hablar en privado-. Necesito que investigues algo por mí.
-Lo que usted quiera, señor Grey-repuso el chico con entusiasmo.
-Necesito que averigües si Elena Lincoln y Katrina Romanov tienen alguna clase de lazo sanguíneo-le pidió.
-De inmediato.
Christian esperó un momento en la línea. Se encontraba sentado en la cama del cuarto de huéspedes y se pasaba la mano libre por el cabello.
-¿Señor Grey?-la voz de Edward resonó por la bocina.
¿Qué encontraste?-preguntó ansioso.
-Bueno, la señorita Romanov es hija de Sergei Romanov, un importante empresario ruso y de Alondra Lincoln, una norteamericana, dedicada al diseño de interiores de casas y decoración. Tuvieron cuatro hijos: Andreiv, Katrina, Bastián y Yelena.
"Alondra Lincoln murió hace tres años en un trágico accidente automovilístico mientras estaba en Seattle visitando a su madre, la reconocida dueña de la cadena de salones de belleza "Esclava", Elena Lincoln.
-¿Estás queriendo decir que Katrina es nieta de Elena?-preguntó Christian aun sin creerlo.
-Pues eso es lo que dice acá-respondió Edward.
-Te llamaré después-y colgó.
Comenzó a dar vueltas por la habitación con desespero y volvió a pasarse las manos por el cabello.
-¿Qué te pasa?
Se detuvo cuando vio a Ana parada en la puerta mirándolo con el ceño fruncido de preocupación.
-¿Está todo bien, Christian?-insistió ella acercándosele-. Te ves muy pálido. ¿Qué está mal, Christian?
Christian movió su cabeza de un lado a otro y miró a su esposa con fijeza.
-Tenías razón-dijo de un momento a otro.
-¿Razón en que, Christian?
-Sobre que era demasiada coincidencia que Katrina y Elena tuvieran el mismo apellido-respondió.
-¿A qué te refieres?
-Es su nieta-dijo.
-¿Qué?-no entendía-. ¿Quién es nieta de quién?
-Katrina-tomó aire-. Katrina es nieta de Elena.
