Aún no había sonado el despertador cuando Harry ya estaba saliendo de la regadera. Sabía que Hermione era una chica que gustaba de levantarse temprano.
Así que entre más rápido la volviese a ver, mucho mejor. Tenía que confesarlo, meditó aún mientras se vestía, unos jeans azules y una playera verde, no había casi dormido esa noche pensando en el sabor de sus labios, en lo suaves que se sentían al tacto, en su mirada, en su piel, su sonrisa.
Aunque, probablemente y recordando la mención que le hizo cuando venían de regreso, quería mantener su relación un tanto "privada" de momento. Él lo entendía, acababa de romper con Terry, lo último que quería era que alguien pensara, o dijera las cosas equivocadas de esta situación.
Especialmente porque ya tan pronto, se había tornado sagrado para él, no solamente especial, único y vital, como el aire que respiraba.
Pero eso no significaba que no pudiera estar a su lado, reconoció el chico con una sonrisa, tratando por enésima vez de que su cabello se viera al menos decente, por supuesto, fue misión fallida, pero a quien le importaba ahora.
Luego hizo su camino al escritorio junto a su ventana, rápidamente tomando su mochila para ir con rumbo al comedor, recordándose que tenía que pasar por Ron, que seguramente aún seguiría noqueado en su cuarto.
Después de salir de su habitación tocó la puerta de su amigo, esperando pacientemente, metió sus manos en las bolsas de sus jeans, pero después de unos segundos lo dio por casi asunto perdido.
Estirando su mano intentó girar la perilla, notando que no tenía el seguro puesto, así que aprovechó para entrar, rodeando el desorden que había de ropa y libros por el suelo.
-Hey bella durmiente- Gritó tocando la puerta de la recamara del chico.
-¿Cómo demonios entraste?- Contestó un muy ofendido Ron, su voz aún soñolienta, con un deje de dolor, al parecer tenía una muy buena resaca.
-Olvidaste cerrar la puerta- Respondió el ojiverde, caminando de regreso a los sillones, buscando un pedazo libre de ropaje para poder sentarse y esperar.
De momentos escuchó el simple rechinido de la cama, haciéndole saber que el pelirrojo estaba de pie, eso hasta que escuchó un quejido.
-¿Las siete? ¡Tienes que estar bromeando!- Gritó Ron del otro lado.
-Hey, si me voy sin ti no vendré más tarde, no confío en que tu sólo te levantes y vayas a clase- Lo cual era cierto, si no era Luna, era la obligación de alguno de ellos levantarlo, ya que aparentemente, Ron era incapaz de abrir los ojos antes de las once o más tarde.
Escuchó algunos otros balbuceos que casi estuvo seguro eran insultos, pero le hizo caso omiso cuando escuchó la puerta del baño cerrarse, eso y el pequeño bip que dio el teléfono móvil en su bolsa, anunciando que había recibido un mensaje de texto.
Colocando su mochila a un lado sobre el cojín del sofá, el chico sacó el aparato sonriendo como idiota al notar el nombre de Hermione en la pantalla.
'¿Ya te despertaste dormilón?' Era la simple pregunta que mostraba la pantalla. Deslizando su dedo preparó la respuesta 'Claro, estoy abocado en la misión de sacar a Ron de su dormitorio sano y salvo'
'Te espero en el comedor. Te amo xoxo' Fue la respuesta que recibió un poco más tarde, una respuesta que lo hizo sonreír de nuevo como un idiota, rápidamente tecleó la contestación, 'Te amo, besos' y guardó el teléfono en su bolsillo.
Justo escuchando a Ron salir de la recamara.
-Te odio- Musitó el chico arrastrando su mochila por toda la sala.
-Me odias todas las mañanas Ron, ya estoy acostumbrado- Respondió Harry normalmente, levantándose del sofá para ir al comedor, lo cual era la buena parte, Ron lo odiaba hasta la hora en que podía meter comida en su boca.
-Dios, no vuelvo a tomar- Murmuró el pelirrojo caminando lentamente a su lado, casi en agonía, no importa que tan rápido quería caminar el ojiverde, su amigo parecía quedarse detrás.
-¿Dónde he escuchado eso antes?- balbuceó el pelinegro, alegrándose de no haber tomado demasiado la noche anterior.
Abriendo la puerta a su amigo para que entrara finalmente al comedor, separándose para ir a la mesa, una vez que sabía que como usualmente lo hacía, Ron iría por Luna a su mesa para llevarla a la de Gryffindor.
Rápidamente sus ojos escanearon la mesa, encontrando los rizos castaños de Hermione, su espalda hacía él, ocupada con su atención en la chica frente a ella, Ginny, siendo más especifico, que fue la primera en notarlo, dedicándole una mirada y sonrisa en complicidad.
-Buenos días- Saludó el pelinegro dejando caer su mochila junto a la de la castaña, sentándose en el asiento libre a su lado.
-Buenos días- Respondió casi toda la mesa, aunque Harry solamente se enfocó en la chica a su lado, que aparte del saludo le dedicó una sonrisa especial, la clásica, tenemos un secreto, tipo de sonrisa.
Una que removió algo en sus adentros, como si su mundo se iluminara simplemente por eso, nada importaba, nada existía, solamente ellos dos.
Harry tuvo forzarse a usar sus manos para tomar sus utensilios de la mesa, como distracción para no inclinar su cabeza y besar los labios de la chica, que tenía una expresión parecida a la suya, pero que optó por sutilmente acercar más su silla a la suya.
-¿Como dormiste?- Le preguntó pasándole un vaso de jugo de naranja, apuntando al pelirrojo que llegaba para sentarse junto con su novia, dejando caer su cabeza sobre la mesa.
-Poco, hubo esta chica- Comentó pasándole el vaso al chico junto con una pastilla, signo que Ron tomó inmediatamente para vaciar su contenido de un trago. –Que no me dejó dormir en toda la noche, porque no abandonaba mi cabeza- Murmuró el ojiverde, tratando de no parecer obvio cuando estiró su mano, rozando la suya antes de tomar los waffles de la mesa.
-¿Ah sí?- Inquirió Hermione con una sonrisa y mejillas sonrojadas –Creo que tuvimos noches parecidas, aunque claro, en mi caso era un chico- Terminó mordiéndose el labio.
-Me estas matando- Susurró el chico, casi dispuesto a borrar la pequeña distancia que había entre sus labios.
-Ehemmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, ¿Alguien amaneció un poco feliz hoy?- Fue la pregunta de Ginny, que muy bien logró distraerlos de lo que estaba pensando.
-Algo así- -Aha- fueron las contestaciones que recibió de la pareja, que trataba de concentrarse en su desayuno, ambos rojos como tomates.
-No pueden ser más obvios- susurró la pelirroja finalmente sacudiendo la cabeza, al fin y al cabo ella estaba totalmente enterada de que esto debía ser privado por un tiempo. Momentáneamente desvió su atención haciendo una señal con su mano al frente, notando a Draco que se arrastraba por las puertas en dirección a la mesa.
-¿Fui yo el único que no tomó en exceso?- Preguntó Harry una vez que notó el estado en el que Draco llegaba, pálidamente, hasta la silla junto a la pelirroja, dejándose caer de golpe.
-Asafeubed- Respondió el rubio, aceptando el vaso de jugo de su novia.
-Tomaré eso como un sí- Murmuró Harry abocándose a comer sus waffles y en pasar su mano por debajo de la mesa, en una búsqueda secreta por la de su novia, que inmediatamente entrelazó sus dedos con los suyos, dedicándole una sonrisa sobre su hombro.
Seriamente comenzó a contemplar que tan mal se vería, si secuestraba a la chica por un día, solamente para tenerla a su lado y besarla.
Una vez que habían terminado de desayunar, sabiendo que les quedaban pocos minutos para comenzar las clases, se despidieron de sus amigos, como siempre, el ojiverde, cargó la mochila de la castaña en su hombro.
Notando por primera vez, una mirada sobre su sien, una mirada que hasta ahora había olvidado que existía por al menos, unas cuantas horas.
No hacía falta decir, que Terry no lo observaba con mucho cariño, si las miradas mataran…
-Creo que tu ex novio está planeando matarme- Susurró Harry una vez que caminaban fuera del comedor.
Con Terry a unos cuantos pasos detrás, acompañado de algunos alumnos que obviamente, iban platicando animadamente con él, pero sin embargo, no removía su mirada de la castaña.
-No acabamos en buenos términos- Confesó la chica encogiéndose de hombros, ignorando totalmente al otro chico, negándose a girar su rostro.
-Hablando de eso, no tengo idea de que pasó, pero, ¿Debo saber algo?- Musitó el pelinegro, caminando lentamente al lado de la chica, forzando sus manos a las bolsas de sus pantalones para evitar tomar su mano, eso y las ganas de cerrar el puño y conectarlo con la nariz del otro chico.
Afortunadamente, tenía otra gran distracción, Hermione, que como todos los días se veía hermosa, tan bella sin querer serlo, natural, como solamente ella podía ser, con su cabello suelto, su blusa de color rojo y jeans de mezclilla.
Eso y que su sonrisa hacia que se le doblaran las rodillas, aún no podía creer que esta mujer estuviese a su lado, pero ente más segundos pasaban, más se convencía de que estaba ahí, con él.
-Historia larga hecha corta- Comenzó la chica observando al frente –En pocas palabras me acusó de terminar con él para correr a tu lado, aunque no le dije nada de ti, pues no sabía que pasaría contigo, lo dedujo, me siento mal de que haya terminado así, debo admitirlo, después de tanto tiempo- Murmuró la chica, con una mirada sincera y triste –Pero lo nuestro ya no era de dos, ya no éramos, ni estoy segura de que pudimos en su totalidad ser- Explicó la chica, dándole una leve sonrisa tranquilizadora, cuando el chico se vio imposibilitado de detener su mano para acomodar un rizo detrás de su oreja.
-Ok- Aceptó Harry, la verdad, no quería decir que Terry era un idiota, y lo era, no quería meterse en cosas en las que no lo llamaban. Eso era exactamente lo que era la pasada relación de la chica con Terry, un pasado en el que él no tenía nada que aportar, lo importante era el presente y si Terry quería entrometerse en su presente, entonces, enfrentaría a un Harry en todo su esplendor, ese mismo que con una sola mirada era capaz de inspirarle el miedo a sus amigos, pues nadie, se entrometería en su relación con la castaña.
Harry tenía que ser honesto. Estaba en problemas, estaba en serios problemas. Meditó durante su clase de piano esa mañana, observando de lado a lado, al frente, hacia atrás, como niño perdido, concentrándose en nada en sí.
No porque Lily estuviera de un humor insoportable este día, al contrario, estaba mostrándole estilos de melodías en el piano, lo que estaba haciendo la clase muy amena, el piano tenía ese efecto en él, inspiraba serenidad.
Tampoco tenía sentimientos reencontrados en ese instante o alguna otra cosa, al contrario, ese tema estaba bastante olvidado en la parte oscura de su cerebro.
Pero aún así, Harry estaba en épicos problemas, siguió meditando cuando observó de reojo la chica a su lado. Mirando atentamente a la clase, tomando apuntes de vez en cuando.
La observaba escribir rápidamente en su laptop, el brillo de sus rizos después de que algunos rayos de luz se colaran por el ventanal y los iluminaran, sus labios rozados, sus pestañas y ojos avellana, fijos al frente de ella.
Si, Harry estaba en problemas…no tenía idea de cómo quitarle la mirada de encima, o la lucha personal que tenía consigo mismo para no abrazarla, para no tomarle la mano, esto se estaba tornando imposible.
Era una tortura.
De nuevo la idea de un secuestro invadió su cabeza, pero, en tal caso, estaba seguro de que la castaña era capaz de patearle el trasero, así que esa no era una buena opción.
Soltando un pequeño bufido el chico regresó su atención a la profesora, iba a ser una clase larga si esto continuaba así.
-Hey- Escuchó el susurro a su lado, acompañado de la mano de Hermione que tocó su brazo.
Dirigiendo su atención de nuevo a ella, la encontró con las cejas casi juntas, en señal de preocupación, probablemente creyendo que tenía algún problema con la persona metros al frente, que en su caso, dirigía la clase.
-No hagas eso- Murmuró el chico agachando su rostro, para esconderlo detrás a su laptop, lo que solamente logró que la chica se confundiera más, más no lo soltó, al contrario, lo apretó con un poco de más fuerza.
-Si me sigues tocando, no seré capaz de soltarte- Explicó finalmente el chico entre dientes, sacándole una pequeña carcajada a la chica, que finalmente removió su mano de la suya.
Ambos desconociendo el hecho, de cómo Lily iba tocando el piano y explicando a la clase, también, tenía su mirada clavada en ellos, pausando finalmente en sus palabras, un deje de una pequeña sonrisa se formó en sus labios, casi invisible, hasta que siguió explicando los tonos musicales que tocaba.
-Para mí no es fácil tampoco- Admitió la chica, arrancándole una sonrisa traviesa que uso el chico para bromear con ella, ganándose un pequeño golpe en su antebrazo.
-Ow- Se quejó el chico, tratando de aparentar que observaba la clase, aunque realmente, no tenía ni idea de que estaba ocurriendo.
-Pon atención- Le advirtió finalmente, aunque su rostro más que nada se veía divertido –Veremos qué pasa después- añadió con un susurro, uno que lo hizo estremecerse, las palabras llevaban esperanza, expectación, algo que muy bien valía la pena esperar.
Así que clavó sus ojos en las manos de su madre, recordando súbitamente algo que mencionó su padre tiempo atrás, como Harry tenía muchos de los manierismos de su madre.
En aquel momento guardó silencio, le dedicó una sonrisa tranquila, pero ahora, que lo veía frente a él.
No pudo evitar preguntarse cómo era posible, tener un parecido a alguien con el que jamás pudiste convivir el tiempo suficiente, como cosas tan pequeñas, detalles tan impredecibles trabajaban de forma extraña en su vida, de forma permanente. No por primera vez, el chico deseó conocer cómo la vida trabajaba, de formas tan extrañas y torcidas o hermosas al mismo tiempo.
El timbre lo obligó a regresar su atención a la clase, sacudiendo la cabeza ligeramente se alzó para guardar sus cosas en su mochila, esperando a Hermione antes de continuar sus clases.
-Señor Potter, he escuchado que tiene mucho talento, pero en realidad, yo pienso que solo son bananas, esto es inaceptable- Se quejaba su profesor de música clásica: Severus Snape.
Si no fuese porque Harry estaba de muy buen humor ese día, probablemente le hubiese dedicado un hermoso comentario acerca de cómo sus comentarios podían irse a…pero bueno, esta vez sólo lo miró frente a frente, después de recibir su ensayo sobre una partitura con apenas, calificación positiva.
-Y usted señor Weasley, ¿Por dónde comienzo?- Murmuró con ese gesto despreciativo que lo caracterizaba, probablemente Ron tendría ahora un más fuerte dolor de cabeza, meditó el ojiverde, guardando su calificación en su mochila.
-Maldito patán- Murmuró Ron una vez que el profesor había ido a otra sección del alumnado, de entre ellos, Draco era el único afortunado, ya que parecía tener la predilección del profesor, sin dudas por pertenecer a Slytherin.
El ojiverde contó los minutos hasta que terminara su clase, como quien dice volando del aula cuando sonó el timbre, con un Ron muy cerca detrás.
Justo estaba por mencionar que necesitaba hacer una visita rápida a alguna chica castaña que debería andar alrededor, cuando le encontró frente a él, en los jardines de la universidad.
Con su padre y Sirius…al parecer hablando animadamente.
-Nos vemos Harry- Soltó Ron huyendo como princesa en problemas del lugar.
-Hola- Saludó el ojiverde con una sonrisa.
-Hijo- sonrió James, otorgándole una mirada conspiradora, sin duda, ya tenía una idea de lo que había pasado entre la chica y él, desconocía si lo había deducido, o si Hermione habría dicho algo al respecto, probablemente la primera.
Abrazó a ambos antes de sonreírle a Hermione, de nuevo metiendo sus manos en sus jeans, tragándose las ganas de tocarla.
-¿Ya son novios?- Soltó Sirius al frente de ellos arqueando las cejas en dirección a Hermione, como si no confiara que Harry pudiera sólo con la respuesta, eso combinado con que James rodó los ojos, pero también miró a la pareja de forma expectante.
Y el color de las mejillas de la castaña, nunca había sido tan rojo realizó el pelinegro.
-Ammmm- Balbuceó el chico, tratando de sacar a su novia de la ecuación, moviendo sus manos de lado a lado nerviosamente, -Bueno, papá, emmm padrino- siguió divagando.
Ambos padre y padrino se veían de lado, con gestos felices.
-Esta, si, es mi novia- Terminó finalmente el chico, muy bien comparando su color rojizo al de la chica, que miraba hacia donde quiera menos a James o Sirius.
-¿Cómo…- Comenzó Harry, probablemente con la misma expresión de la chica, esa que quería esconderse en un agujero o algo por el estilo.
-Ginny nos dijo parte del plan, ¿Por qué crees que fuimos muy cooperativos en retenerlos fuera del estadio?- sonrió James, claramente orgulloso de su parte del "plan".
-Oh Dios- Soltó Hermione escondiendo su cara en el hombro del chico, que escabulló su mano para acercarla por la cintura.
Aparentemente su padre y padrino estaban bastante divertidos con la situación frente a ellos, justo antes de que el ojiverde notara como el humor en la cara de su padre desaparecía rápidamente, sus ojos clavados al frente, pero ya no en la pareja.
Sirius también guardó silencio de pronto, fue cuando el chico giró su rostro, encontrando a su madre, caminando plácidamente por el patio, con Snape a su lado, hablando rápidamente, mientras ella leía un libro en sus manos, distraída del mundo, distraída de que ellos estaban ahí.
Devolvió su mirada a su padre, había estado tan ocupado pensando en lo que le había hecho, o ahora, en su relación con Hermione, que nunca pensó que podría pasar cuando su padre la viera por primera vez, él, después de todo, no había sido el único abandonado.
-Quizás sea mejor que nos vayamos- susurró Sirius sin quitarles su mirada de encima, obviamente su padre estaba inconforme. Sintió como la chica en sus brazos se giró, observando también atentamente a lo que estaba ocurriendo.
Pero vagamente esto se registró en la cabeza del chico, su atención estaba en el rostro de su padre, que se había tornado serio, pero la mirada no mostraba otra cosa más que tristeza, dolor, en su denominación más pura.
Por primera vez, desde estos días, el chico sintió el sabor a traición amargar sus labios nuevamente, duramente dirigió su mirada de nuevo a su profesora, que aparentemente sintió las miradas sobre ella, pues momentáneamente giró su rostro, buscando entre la multitud, hasta encontrarlos.
En el momento en el que puso sus ojos en James, Harry estuvo seguro que algo se detuvo, fue como una implosión, como si el tiempo transcurriera en cámara lenta, sabía, o en su caso, tenía una vaga idea de lo que su padre estaba pasando en estos instantes.
Pero no supo qué hacer con su madre, que lo observaba como si no estuviera ahí, como si de pronto, esperaba que desapareciera, que fuese una ilusión en su mente. Pero no fue así, y como la realización se acomodó en su cabeza, su rostro cambió a uno de sorpresa, pánico y, finalmente, con una expresión forzada musitó algo entre dientes, dando prisa a sus pasos para irse lo más lejos posible del lugar. Snape les dirigió una mirada sobre su hombro, claramente descontento con su presencia en el lugar, pero siguió a su madre después de todo.
-Será mejor que nos vayamos- susurró James, una vez que Lily desapareciera en una esquina, logrando captar la atención del ojiverde.
-Papá…-Comenzó, aunque realmente no tenía idea de que decir.
-Felicidades a los dos, Hermione, cuídalo mucho- Terminó antes de darle una palmada, la expresión de dolor aún visible en su rostro, era obvio que quería desaparecer del lugar, irse y no mirar atrás.
-Sí, bueno, Hermione, gusto en conocerte…de nuevo…hmmm, si- Balbuceó Sirius antes de seguir a James lejos de la universidad.
Momentáneamente Harry quiso seguirlo, detenerlo, escucharlo, pero se quedó de pie, observando cómo ambos se iban, la chica a su lado que ahora, mantener la distancia con él parecía lo último que le importaba, lo abrazó por la cintura.
Y el chico comprendió, que así él había necesitado su espacio, alzando sus muros alrededor, impenetrables, incluso para sus amigos, entendió que eso mismo pasaba con su padre y por primera vez.
Harry quiso con toda su alma, odiar a Lily Evans.
-Hey- Escuchó la voz tierna en su oído, las manos suaves acariciando su rostro, jalándolo con cuidado para que la observara.
Encontrando su mirada comprensiva, tierna y tranquilizadora, que no pudo evitar darle una leve sonrisa.
-Vámonos de aquí- Musitó la chica tomándolo de la mano, jalándolo para que la siguiera.
Iba en camino, al parecer al dormitorio de la chica, cuando una voz a su espalda los detuvo.
-Señor Potter, necesito un minuto de su tiempo- Fue el comentario, la petición, que logró encender sus entrañas en furia.
-No quiero hablar con usted- Soltó en una voz que sonó mucho más amarga y dura, de lo que pudo imaginar, girando la encontró frente a él.
Lo que vio lo obligó a cerrar la boca, obviamente Lily tenía su postura dura, la fría, la misma con la que siempre lo había tratado, pero había algo ahí, detrás de todo eso, algo que el chico no quiso descubrir, otra de las formas en las que podría tratar de lastimarlo.
Sinceramente, Harry meditó que tal vez, era hora de poner el punto final a todo eso.
Sintió el apretón en su mano de la chica a su lado, que observó sorprendida la persona frente a ella, pero, aparentemente, decidió guardar silencio y otorgar privacidad, ya que se hizo a un lado, caminando a la lejanía, pero pacientemente esperando la resolución de esa conversación.
-Vaya- sonrió la maestra –Veo que ya comienza a guardarme rencor- Terminó, al parecer contenta consigo misma.
-¿Sabe qué?- Soltó el ojvierde inmediatamente, dando un paso hacia ella –No sé que quiera, pero en realidad, ya no importa-
-Vi su reunión familiar- Musitó la pelirroja cambiando de tema, aparentando estar distraída acomodando su cabello en una coleta, pasándolo por detrás de su saco formal.
-Si viene aquí, con algún comentario de mi padre, guárdeselo- Advirtió el chico, redoblando sus esfuerzos para no gritarle en su cara.
-Vaya, veo que tiene un gran cariño por su padre- Musitó de forma casi divertida, apretando sus labios, probablemente para disminuir una sonrisa.
-No le permitiré que se ensañe con mi padre- Confesó el chico, su voz totalmente clara y extremadamente serena, sus ojos buscando los mismos verdes de ella.
-Usted será…bueno, no sé que es- Confesó el chico, conociendo que hasta ahora no tenía idea de cómo llamarla. –Pero no se meta con mi padre, pues él, es todo lo que usted nunca pudo ser-
Lo único que recibió en respuesta fue la expresión de confusión de parte de Lily.
-Él supo esperar, supo cuidar, amar, no tengo idea de cómo logró, por si mismo, enseñarme a ser una buena persona, así como darme la libertad y confianza de que podía lograr lo que quisiera en la vida, no importaba que tan loco fuera, como ser un jugador de futbol- Confesó Harry encogiendo los hombros, inconscientemente sonriendo ante las memorias que pasaban una tras otra por su cabeza.
-Pero sé que soy lo que soy ahora por mi padre, que todo lo que he logrado, aún cuando creo que es por mi mismo en parte, lleva su nombre escrito en ello, su influencia marcada en mi vida. Se esforzó cien por ciento en ser mi amigo, doscientos por ciento en ser mi padre- Su voz cambiando a una decisiva, a esa voz que trataba de dejar en claro lo que quería –Es el mejor padre del mundo y si usted en verdad desea lastimarnos, entonces en verdad estoy en lo correcto…él es tres veces más de lo que usted podrá llegar a ser y si algún día llego a ser padre, si soy la mitad de hombre que él es, me doy por bien recibido-
Apretando los labios, el chico trató de observar, de descifrar el rostro de la persona frente a él, fallando completamente, el rostro de confusión ahora era una combinación de otras cosas más, aunque visiblemente trataba de regresar al modo frio que la caracterizaba.
-Realmente, no he pensado mucho en esto- Admitió Harry apuntando a ambos –Pero aún así he llegado a la conclusión de que, tal vez, es tiempo de que yo deje de tratar con todas mis fuerzas retenerla entre mis manos y tiempo de, dejarla en el pasado, junto a los demás recuerdos de lo que fue, quise y pudo ser-
Y solamente entonces Lily abrió sus labios, temblorosos.
-Es tiempo, de que usted sea lo que planeó ser en mi vida, un cero a la izquierda- Hizo una pausa, abriendo sus labios lentamente, para soltar un último susurro.
-Adiós Lily-
Dándole la espalda para volver al lado de Hermione, continuando su camino hacia los dormitorios.
Unos ojos verdes lo siguieron hasta que desapareció, de la mano con Hermione y aún siguió observando ese espacio durante tanto tiempo, hasta que una voz a su espalda la devolvió a la realidad.
-Probablemente sea tiempo de que analices una vez más, porque viniste-
A/N: Hola a todos, reportandome como de costumbre, alegre porque al fin tendré un poco de tiempo en la universidad, asi que tendré más oportunidad de escribir seguido, triste porque el Arsenal perdió la league cup...demonios! Y, más feliz, porque otra de mis parejas preferidas de la tv, Chloe y Oliver (Chlollie) de Smallville, se casaron, wuuuuu, bueno, regresando al tema, a todos los que han dejado su comentario, MUCHAS GRACIAS, sin ustedes soy nada, besos!
seankingston: He sido fan del Arsenal por años! Y aunque ahora estoy triste porque perdimos la league cup, siempre seré una Gunner de corazón, muchas gracias por tu comentario y gracias por todo!
JayLopez: Te comprendo, he leido historias donde quiero matar a personajes por como son, creo que comprendo que algo así pasa con Terry haha, así que he pasado por ello, gracias por tu comentario!
Daku Granger higurashi potter: Espero este te guste también, muchas gracias!
Black: :O Nunca he pensado que tan largo será, soy más de que vaya fluyendo, pero ya veremos. Lemon? Es muy pronto para decir, futbol? Claro que si! Hahaha gracias por tu comentario!
Yuna Granger: Clarooo, por ahí leí que da un recuerdo más postivo el primer beso que algo más, pero para algo más, se requiere un primer beso ¿No crees? Hahaha, gracias por tu comentario!
Sol Meyer M.G: Gracias!
Land Wolf: Hahahaha este es el 21. M? Hahahahaha *sonrie en secreto*
DeniGranger: Especialmente Lily, y algunas otras cosas que como es la vida, no siempre esta todo donde uno quiere que esté, gracias por tu comentario!
CGinny: Muchas gracias! Aún me considero una pequeña padawan, pero creo que poco a poco se avanza.
