Holita… Vengo a dejarles el capitulo 21 y otros mas hoy ~°-°~ como ya por fin termine los exaaamenes actualizare más seguido ~*-*~ perdón la tardanza :C

TANGLED

CAPITULO 21

CUANDO NAMI ABRE LA PUERTA del edificio, yo estoy justo detrás de ella. En cuanto cruza el umbral, la música comienza.
Y ella se detiene en seco.
Se hacen llamar The Three Man Band. Son músicos ambulantes. Literalmente. El cantante tiene una guitarra colgando de una correa a través de un micrófono conectado a su pecho y sus hombros. La baterista tiene un conjunto de seis piezas en un arnés en el frente—como un niño en una banda, pero mucho más genial. El último tipo tiene la combinación de una base de guitarra y un teclado, descansando en una plataforma en su cintura.
Realmente no es tan cursi como suena. Son muy buenos. Como una de esas bandas que hacen covers y que tocan en la costa de Jersey en el verano. Están tocando "Caught Up In You" de 38 Special
Nami me sisea a través de sus dientes. —¿Qué demonios es esto?
Me encojo de hombros. —Bueno, no sé cómo tocar la guitarra. Y no puedo cantar. Así que...
Sé lo que estás pensando. ¿Música, Luffy? Ese es el gran plan. ¿No intento eso Sanji? Sí, Sanji intentó esta estrategia y falló. Pero esto será diferente.
Mejor.
Más largo.
The Three Man Band son mobiles. Lo que significa que pueden —y lo harán— seguir a Nami todo el día. La serenata será no sólo con una, sino decenas de
canciones cuidadosamente escogidas. Y no, esto no es todo el plan. Es sólo el primer pasó. Hay más.
—Te odio.
No, no lo hace.
Deslizo mi flor no reclamada detrás de su oreja. —Escucha las palabras, Nami.
El cantante canturrea acerca de un hombre de rodillas, que está tan enamorado que quiere cambiar, ser mejor — más. Por ella.
Nami arranca la flor de su pelo y la tira al suelo. Luego me empuja caminando hacia el ascensor y entra.
Y The Three Man Band siguen alrededor de ella. Todavía tocando.
Se ve horrorizada, ¿no? Cuando las puertas se cierran, casi me siento mal.
Casi.
Tomo el siguiente ascensor hasta el piso cuarenta. Para entonces, los sonidos de "Angel" de Aerosmith llenan el aire. Al parecer, Nami ha negado la entrada a The Three Man Band a su oficina. Así que están estacionados afuera de su puerta cerrada.
Me detendo en el escritorio de Hancock. Ella me da mi café.
—Buena canción.
—Gracias. ¿Todo listo?
—Asegurado y cargado, jefe. — Entonces ella chasquea sus dedos. —Oh, y he traído esto para ti.— Me entrega una caja mediana llena de DVDs. Colocadas en
la parte superior está Lo que el viento se llevó, Un gran amor, La bella y la bestia, Casablanca, y …The Notebook.
—¿Qué es esto?
—Investigación. Para ti. Me imaginé que podrías necesitarlo.
Sonrío. —¿Qué haría sin ti, Hancock?
—Pasar el resto de tu vida solo y miserable.
No está lejos de la realidad.
—Toma otra semana de vacaciones, ¿de acuerdo?
Llevo mi caja de golosinas a mi oficina y me preparo para la fase dos.
Flores. Muchas mujeres dicen que no quieren. Pero cada mujer es feliz cuando reciben.
Por eso que he hecho arreglos para que las entreguen en la oficina de Nami, cada hora. Siete docenas a la vez. Una docena por cada día que estamos separados.
Romántico, ¿no? Yo también lo creo.
Y aunque sé que las favoritas de Nami son las margaritas azules, le dije claramente al florista que las evitara. En cambio, he elegido las especies exóticas, ramos de flores con pétalos de colores brillantes y formas extrañas. Las clases de flores que Nami probablemente nunca ha visto en su vida, desde lugares que nunca ha visitado.
Lugares a los que quiero llevarla.
Al principio he mantenido las notas simples y genéricas. Echa un vistazo:
Nami,
Lo siento.
Luffy

Nami,
Déjame compensarte.
Luffy

Nami,
Te extraño. Perdóname, por favor.
Luffy

Pero después de unas horas me di cuenta que tenía que intensificar a un nivel superior. Ser más creativo. ¿Qué te parece?

Nami,
Me estás convirtiendo en un acosador.
Luffy

Nami,
Sal el sábado conmigo y te daré todos mis clientes.
Cada. Uno. De. Ellos.
Luffy

Nami,
Si me tiro delante de un autobús,
¿Irías a visitarme al hospital?
Luffy
PD - Trata de no sentirte demasiado culpable si no sobrevivo. De verdad.

Esa última tanda fue entregada hace cuarenta y cinco minutos. Ahora estoy sentado en mi escritorio, esperando. ¿Esperando por qué, te preguntas? Ya verás. Nami puede ser terca, pero no está hecha de piedra.
La puerta de mi oficina golpea abierta, dejando un hueco en la pared.
Aquí vamos.
—¡Me estás volviendo loca!
Sus mejillas están rojas, su respiración es rápida y tiene una mirada asesina en sus ojos.
Hermosa.
Alzo las cejas esperanzadamente.—¿Loca? ¿Como si quisieras rasgar mi camisa otra vez?
—No. Loca como el picor de una infección de hongos que simplemente no va a desaparecer.
Me estremecí. No puede evitarlo.
Es decir—Rayos.
Nami camina hacia mi escritorio—. Estoy intentando trabajar. Necesito concentrarme. Y tienes Manny, Moe y Jack tocando cada cursi canción ochentera escrita alguna vez afuera de la puerta de mi oficina
—¿Cursi? ¿En serio? Eh. Había pensado que eras el tipo de chica que tenía una cosa por los ochenta.
Bueno, se vive y se aprende.
—Lo digo en serio, Luffy. Este es un lugar de negocios; No puedo ser la única que le moleste este ruido.
Bien. Volvimos a Luffy. Progreso.
¿Y en cuanto a molestar al resto del personal? Pensé en eso. Hablé con la mayoría de la gente en este piso y les di un adelanto sobre el entretenimiento durante el día. No parece importarles.
—Lo digo en serio, Nami. No deberías estar trabajando. Deberías estar escuchando. Yo elegí esa lista de reproducción. Es mi gran gesto. Para mostrarte cómo me siento.
—Me importa un bledo lo que sientes.
—Bueno, eso es duro.
Cruza sus brazos y su pie golpea el piso.
—Sabes, no quería hacerlo, pero me no has dejado ninguna opción. Es obvio que eres demasiado inmaduro para manejar esto como un adulto. Así que...Voy a decirle a tu padre.
Claro.
Ella es quien le va a decir a papá, pero yo estoy siendo inmaduro.
Por supuesto.
Y he pensado en eso también. —Mi padre está en California por las próximas dos semanas. No estoy excesivamente preocupado por lo que podría hacerme a través de vía telefónica. — Abre la boca para intentarlo de nuevo, pero sigo—. Podrías intentar hablar con Yasopp. Pero está en los Ángeles, en el curso de todo el año de golf que un socio acaba de abrir. Aimi está en su oficina. — Se gira, pero mis próximas palabras le hacen detenerse—. Te advierto, sin embargo... tiene una real debilidad por los románticos. No tendría mis esperanzas demasiado altas si fuera tú. Y él es mi padrino.
Me mira un momento. Trata de pensar en un replica. Me alegro haber quitado todos los objetos pesados de mi escritorio.
Tú sabes, los que probablemente quiera tirar en mi cabeza ahora mismo.
—No puedes hacer esto. Es acoso sexual.
Me pongo de pie y me inclino a mi escritorio. —Demándame.
Su boca se abre para vomitar lo que estoy seguro será una diatriba de proporciones volcánicas. Pero la interrumpo. Y mi voz está en calma. Racional.
—O, puedes ahorrarte el problema y salir conmigo el sábado. Una cita. Una noche y todo esto desaparece. Después de eso, si todavía no quieres tener nada que ver conmigo, te dejo sola. Palabra de Scout.
Técnicamente, esto no es una mentira. Ya hemos establecido que los Boy Scout no eran lo mío. Lagunas, ¿recuerdas?
Su rostro se contorsiona en una máscara de repugnancia. —Absolutamente no. No voy a ser chantajeada para salir contigo.
Me vuelvo a sentar. —Es la opción fuerte. La decisión feminista, soy-una-mujer-escúchame-rugir. Estoy orgulloso de ti, Nami.
Sus ojos se entrecierran sospechosamente.
Chica inteligente.
—Además, no puedo esperar para que veas lo que he planeado para mañana. No programaría ninguna reunión, sin embargo. Tal vez sea demasiado ruidoso.
Su voz se eleva con cada palabra. Como el trueno de una tormenta que se está acercando—. ¡Eres un manipulador, infantil y vengativo bastardo!
—No estoy trato de serlo.
Ella hace su camino alrededor de mi escritorio, y me levanto para encontrarla.
—¡Un egoísta, egocéntrico, presumido hijo de puta!
—Lo sé.
Me pega en el pecho con ambos puños.
Golpe.
—¡Ojalá que nunca te hubiese visto en ese estúpido club!
Golpe.
—¡Ojalá que nunca hubiese conseguido este trabajo!
Golpe.
—¡Ojalá que nunca te hubiese conocido!
Agarro sus muñecas y tiro cerca de ella.
Ahora aquí es cuando normalmente empezamos a besarnos.
¿Estabas esperando esa parte? Lo siento. No va a pasar. Porque no se trata de mí y mi erección. Ahora ya no. Y tengo que probarle eso a Nami.
Así que me contengo. Pero no es fácil, porque no lo es. No hay nada que quiera más que moldear mi boca en la suya y recordarle lo bueno que era entre nosotros. Qué tan bueno puede ser todavía.
Me inclino y descanso mi frente contra la suya. Ella cierra los ojos. Cepillo mi nariz contra la suya e inhalo, necesitando una solución. Huele incluso mejor de lo que recuerdo. Como mandarinas en el jardín del maldito Edén.
Y entonces susurro—. Siento haberte herido. No quise decir nada de eso. Ni una sola palabra. Por favor, créeme.
Nami abre sus ojos. Hay sorpresa en esas bellezas ámbar. Y miedo, como un ciervo que acaba de sentir la esencia de un cazador. Porque ella quiere creerme. Y sabe que yo lo sé.
Entonces parpadea. Y sus ojos son duros. Es difícil decir si está más enojada conmigo o con sí misma.
Probablemente conmigo.
Empuja mi pecho y caigo de nuevo en mi silla.
—¡Jódete!
Acecha de nuevo alrededor de mi escritorio hacia la puerta.
—¿Aquí? Ahora?— Levanto la mirada hasta el techo, como si me estuviera debatiendo ante la perspectiva. —Bueno... bien. Pero se amable. Mi sofá es virgen.
Aflojo mi corbata y comienzo a desabrochar mi camisa.
Tartamudea. Luego apunta su dedo a mí y prácticamente gruñe.
Sí, es jodidamente caliente.
—¡Ugh!— Entonces sale de mi oficina. Se detiene en frente de The Three Man Band, que han estado esperando afuera—. ¡Y no me sigan!
Cuando ella desaparece al final del pasillo, el cantante me mira.
Asiento con la cabeza.
Y siguen los pasos de Nami, cantando a todo pulmón "Heat of the Moment" de Asia.
Oye, ¿qué pasa? Parecen preocupados. No lo estén. Sé lo que estoy haciendo. Todo es parte del plan.