A/N: Hola mis amados querubines, lo sé, lo se he tardado mucho con la actualización, pero aquí viene un capitulo definitorio en la trama, y en lo que sigue para nuestros queridos Slytherin, ahora voy a comenzar con un proyecto que se va a llamar Dopamina, serán One-Shots de las parejas que ustedes quieran y propongan, en situaciones M desde luego, es un pequeño regalo que les quiero hacer, así que ustedes pidan y yo haré el one-shot, deberán ser personajes del mundo de HP, desde luego, y puede ser de cualquier época, así que ustedes no se preocupen, no hay límite de palabras, es un pequeño regalo que quiero hacerles a manera de agradecimiento por estos dos años de acompañarme con mi historia.

Habiendo dicho eso, advertencias para el capítulo, tengan pañuelos disponibles, el soundtrack recomendado para ésta vez será el tema de Lily, de las reliquias de la muerte. Un beso y abrazo enormes. Disfruten.

Sabrina

Cap. 20 Dame un beso.

Cuando Sirius pensaba en los merodeadores, la constante imagen de James invadía sus pensamientos, ya que si bien la vida le había negado la aceptación de su familia de sangre también era cierto que le había regalado otra con sus amigos, los constantes consejos de Remus, la camaradería y hermandad con James, e incluso Peter en su momento había formado parte de todo aquello, habían sido buenos tiempos, y ahora que se encontraba en la soledad de su habitación pasando por fotografías que lo llenaban de memorias y nostalgia, haciendo lo único que podía para ahogar un poco la pena de su interior, que en ese momento era beber Whisky de fuego en la soledad de aquel lugar al cual había jurado jamás volver, acompañado irónicamente de un nuevo y fiel compañero que era el elfo de su familia; era impresionante como pasaban los años y con ellos su deuda imperdonable. Cuando sintió las barreras ser traspasadas se puso en alerta durante un momento. Hasta ver a su amigo entrar con una sonrisa raramente contagiosa por el umbral de su puerta.

Sirius Black se encontraba con una sonrisa radiante, no esperaba la visita de su amigo hasta el día siguiente, así que cuando sintió el traspaso en la barrera de Grimmauld Place se sorprendió un poco; era tarde, pero observando a su camarada y amigo platicarle lo que había sucedido con Tonks, bien había valido la pena el levantarse a esta hora en la madrugada, de cualquier modo, últimamente conciliaba el sueño difícilmente, así que no habría mucha diferencia. Por fin se había decidido el viejo lobo.

La sonrisa que Remus mostraba era poco natural en estos tiempos, sin embargo, iluminaba la sala de estar con la energía de sus emociones, de pronto, el heredero de los Black se permitió regresar a su antiguo dormitorio en la torre de Gryffindor, justo como en antaño, juraba que podía ver a James saltando en su cama platicando de Lily, ver sus ojos ilusionados con ese brillo especial, contagiándolos de esa alegría de vivir, mientras Peter, Remus y él escuchaban ávidamente a su amigo hablar de la pelirroja de sus sueños, imposible no sentir nostalgia por esos recuerdos. Era exactamente lo mismo, la misma emoción adolescente en los ojos del licántropo, por momentos incluso se veía más joven, denotando todo ese conflicto interno y torbellino de emociones, el corazón en la mano y el amor profundo que emanaba de él a raudales.

Una carcajada estridente se escapó de Sirius, viendo como las manos de su amigo acompañaban sus expresiones faciales, bien, se lo merecía, todos merecían un poco de luz en estos tiempos oscuros que se avecinaban. Dio un trago a su whisky, levantando el vaso en honor de todo aquello por lo que necesitaban brindar. Y también por todo aquello que habían perdido en el camino. James

-Sirius, ¿estás seguro que no te molesta?, sé que no soy la mejor opción para ella—en el acto Sirius lo interrumpió poniéndose de píe y colocando la mano en su hombro.

Se observaron fijamente a los ojos durante unos segundos, mientras Sirius negaba con la cabeza, pidiendo paciencia a Morgana. Desde siempre Remus había tenido este pequeño problema, y no se refería a su problema peludo, sino al menosprecio a su persona.

-Eres la mejor opción para ella porque te ama, así de simple amigo mío, siempre hemos sido más que familia y lo sabes, somo manada, y la manda permanece unida, me da gusto por ustedes—soltó Sirius con contundencia provocando otra sonrisa en el rostro de su mejor amigo, mientras sus ojos verdes se llenaban de lágrimas y asentía levemente con su cabeza, dándole enteramente la razón.

-Dentro de poco este juego que estamos planteando en el tablero puede voltearse en nuestra contra, estamos utilizando niños Remus, justo como cuando ellos nos utilizaron a nosotros—dijo Sirius dejando salir de su pecho lo que había rondado en su cabeza desde hace semanas después de la última reunión que habían tenido con Dumbledore.

-Con una pequeña diferencia amigo mío—soltó Remus, mientras entendía perfectamente a lo que se refería su camarada—ahora sabemos cómo acabar con él definitivamente, pero si, tienes razón estamos utilizando niños—soltó el licántropo de manera fervorosa.

-Así es, pero si lo que sospechaba mi hermano es cierto, estamos lejos de conseguir los últimos dos, según lo que dijo nuestro querido Lucy el diario le fue entregado por Voldy antes de que fuese a buscar a James y Lily, por lo que eso nos hace descontar a dos de la lista, tenemos el guardapelo, el diario, probabilidades de que la copa de Hafflepuff sea uno, igual que la corona de Ravenclaw, según Marcus, asegura que la serpiente es uno de ellos, eso nos deja cinco, y faltan dos más—

Remus asentía levemente mientras tachaba los objetos de su lista, al parecer él y Sirius comenzaban a tener las mismas cavilaciones mentales. La única luz que iluminaba la sala de estar era el fuego de la chimenea, ambos amigos se encontraban un poco más sobrios intentando apresurar la investigación, y terminar con esta guerra de una buena vez.

-Asumiendo que Voldemort les diera estos objetos a sus sirvientes más fieles, tendríamos entonces que tachar de la lista a Lucius y Régulus, ya que ambos fueron utilizados en su momento para ocultar estos objetos, lo que nos deja a la más ferviente de todos, Bellatrix—dijo con voz ensombrecida.

Sirius emitió un gruñido, recordando la última vez que había visto a su prima hermana, se había librado por poco de su maldición; y hasta cierto punto le agradecía esa pequeña treta ya que por eso había madurado de golpe y se había dado cuenta del gran riesgo en el que había puesto a su muchacho, su mente estaba más fría para poder planear, haciendo lo que se requería en este momento para inclinar la balanza, desde luego seguía teniendo ese carácter irascible e iracundo que lo caracterizaba, sin embargo se dominaba más a sí mismo. Sirius asentía con la cabeza, eran las mismas sospechas que Nott, Malfoy y Snape tenían, Bellatrix no solamente era la más fiel y poderosa de todos sus sirvientes, sino también el heraldo del señor tenebroso, era obvio que en algún momento Voldemort le hubiese confiado algo así, y conociendo a su prima lo colocaría en el lugar más seguro de todos.

-Entonces eso nos deja, uno escondido en Hogwarts, otro posiblemente con Bellatrix, que puede estar en Forte LeStrange o en Gringots, y otro que Dumbledore está buscando—dijo de ultimo Remus mientras observaba a su amigo.

-Régulus, no contemplaba a la serpiente en su diario, eso quiere decir que esa es reciente, él solo contempla cinco horrocruxes de los cuales tenía conocimiento, y sus posibles locaciones, por lo que probablemente jamás logró hacer el séptimo—dijo Sirius.

Ninguno de los dos sabía lo equivocados que estaban respecto a su última aseveración, tampoco sospechaban la situación precaria en la que Dumbledore regresaba de su última misión; derrotar las barreras que el señor tenebroso había dejado en el hogar de los Gaunt no había sido tarea sencilla, así como resistirse a utilizar el anillo que ahora poseía entre sus manos. Sin embargo, Albus Dumbledore no había llegado a tan avanzada posición en el mundo mágico por su nobleza o ingenuidad. Poco a poco la guerra que se cernía sobre ellos estaba a punto de estallar, y debían afianzar el plan cuanto antes sí deseaban tomar a Tom por sorpresa.

….

Theo Nott despertaba de un pesado y merecido descanso entre sabanas delicadas y sabes, que raro, se estiro completamente, olvidando momentáneamente lo que había pasado la noche anterior, sintió un peso sobre su pecho, degustando en su lengua un sabor metálico poco característico. Por un momento todos sus sentidos se activaron involuntariamente, preocupado de dónde pudiese estar.

Hasta que un aroma familiar invadió completamente sus fosas nasales, y sintió la melena rubia y sedosa de su chica enredarse un poco más en su cuello, como una avalancha los recuerdos de lo que había transpirado entre ellos la regresaron a él, mientras una sonrisa ladina y poco característica en Theo ocupaba sus facciones.

Sus brazos a la arroparon mientras la pegaba más a su pecho, disfrutando la sensación de su cuerpo desnudo contra el suyo, saboreando lo poco que quedaba de ese momento antes de que ambos tuviesen que emprender camino a seguir con sus respectivos días; cuando ella abrió los ojos y lo observó, un cambio abrupto se sintió en ambos, parpadeando incrédulamente, se sentaron un poco separados en la cama como expelidos por un resorte, intentando digerir lo que estaba sucediendo, era como si sus mentes se hubiesen convertido en una sola conciencia, completamente abrumador. Se miraron a los ojos, sin embargo, la conexión era demasiado para soportarlo, así que se dieron un momento volteando al frente.

Sus respiraciones acompasadas, los latidos de su corazón como un solo tambor, Luna abría los ojos por completo, de pronto robándole esa expresión soñadora que portaba normalmente, sus sentidos aumentados completamente, escuchaba los latidos del corazón de su amado sincronizados con los suyos, el aroma de sus sexos apabullante en la habitación, el sabor de Theo en sus labios, se sonrojó un poco al sentir un creciente deseo entre sus piernas y escuchar el gruñido a un lado de ella.

-Puedo olerte sabes—dijo como que no quiere la cosa mientras la observaba deseos, la marca en su cadera y en su hombro, declarándola suya, manada y su hembra.

Luna pudo sentir esa posesividad previniendo de él, cuanto la amaba y la necesitaba, mientras que Theo pudo sentir el fervor y la ternura de su Luna. Abrieron los ojos como platos mientras se miraban una vez más en completa desnudez y emitían un suspiro al mismo tiempo. Para después reírse juntos.

-Creo que—sin embargo, Theo ya sabría lo que diría y asentía lentamente.

-Hay que esperar, tenemos que acostumbrarnos a esto—dijo de último el castaño mientras la observaba.

Volvieron a reírse, mientras se acostumbraban a aquella sensación tan ajena, el sentirse uno solo de esta manera era sumamente abrumador.

….

Severus Snape caminaba rápidamente con paso firme y su particular porte al despacho del director, había sido llamado de manera urgente mediante Patronus, su capa ondeando detrás de él como un murciélago con sus alas extendidas, expresión severa ocupando sus facciones, en un rictus que siempre imponía a sus alumnos, logrando que quien se topara en los pacillos le abriera paso inmediatamente. En sus hombros estrictamente plantados, para quien fuese observador, se alcanzaba a percibir el peso que cargaban después de años de arrepentimiento y amargura. Su mirada lejana perdida en los años que lo habían traído a este momento, el momento de poder vengar como fuese la muerte de su amada.

No nos engañemos, el jefe de la casa de Slytherin no era ningún santo, y eran esas mismas elecciones guiadas por el desamor, las que lo habían llevado a esta vida que ahora llevaba. Un doble agente, con pocas esperanzas de sobrevivir, y sin embargo no era la esperanza la que alimentaba sus pasos. Era un deseo inconmensurable de saber que al final todo había valido la pena. El hecho de que la perdiera, el sacrificio de Lily, su distanciamiento, su sonrisa velada, sus ojos sin vida… apretó sus labios en una línea fina, al parecer la edad ya lo estaba afectando, sin embargo, las sucesiones de eventos desafortunados seguían en su mente como si hubieran pasado ayer.

Cuando llegó al despacho del director, no fue necesario que dijera la contraseña, la gárgola lo estaba esperando, e inmediatamente emprendió camino escaleras arriba, su maletín de insumos por si acaso era necesario en una mano, varita en la otra.

Al abrir las puertas de la oficina del anciano director, se topó con una imagen que no esperaba, el hombre estaba sentado en las escaleras del atrio donde estaba su escritorio, recargando pesadamente su mano derecha en el piso, mientras que la izquierda estaba recargada precariamente en su regazo, humeante, exhibiendo quemaduras de primer y tercer grado.

Sin hacer pregunta alguna se puso a trabajar de inmediato, sacando todos los aditamentos necesarios de su estuche, moviendo su varita de este modo y otro para realizar los diagnósticos pertinentes, sintiendo por encima de su hombro la mirada penetrante de Foux, mientras que Dumbledore lo miraba con esos ojos apacibles e imperturbables en toda situación.

-Estas heridas son de fuego maldito Albus—dijo Snape mientras abría los ojos un poco por la impresión de saber que el director se había visto obligado a utilizar esa magia tan oscura.

El aludido asentía mientras le observaba tranquilamente trabajar, alguno que otro gesto de dolor se escapaba de su rostro, mientras sentía ungüentos ser colocados en su piel.

-Está vez Tom tenía una defensa que no me esperaba en la antigua casa de los Gaunt—dijo el director mientras bebía una pócima para el dolor, y otra para reparar la sangre que había perdido.

-El señor tenebroso gusta de colocar Inferis, para que hagan el trabajo sucio en ocasiones—dijo Snape mientras llamaba a Foux, y el animal se colocaba inmediatamente en su antebrazo—Me pregunto si podrías regalarme algunas de tus lágrimas, es lo último que falta para sanar a tu amo—soltó con su voz profunda característica.

El ave inmediatamente dejo caer en el recipiente de vidrio que le era ofrecido cuatro lágrimas, para después colocarse en el piso junto a los dos hombres, escuchando su dialogo y cavilaciones mentales.

-Muchas gracias viejo amigo—soltó el director al sentir el alivio inmediato, efecto de las lágrimas de fénix en la siguiente pócima que bebió.

En el piso a la derecha de Dumbledore se encontraba encerrado en una caja el antiguo anillo de los Gaunt, alejado de cualquiera que se pudiese sentir tentado por la piedra que engarzaba, robándole un poco la atención a Sanpe que se sentó junto al antiguo director, descansando un poco de su arduo trabajo, ya que las heridas del fuego maldito podían carcomer el resto de la piel como la peste de no trabajarse rápido sobre ellas, había llegado justo a tiempo para sanarlas, la cicatriz quedaría de por vida, señal de haber sido tocado por magia oscura, sin embargo de eso, a la dolorosa muerte que puede representar, era preferible la cicatriz.

-¿Es eso lo que pienso que es? —pregunto el pelinegro con mirada penetrante al anciano mientras observaba directamente la caja con avidez.

-Así es Severus, otro Horrocrux—la mirada del director comenzó a adquirir un dejo de tristeza mientras hacía la cuenta mental.

-Eso quiere decir que estamos cerca—dijo mientras comenzaba a levantarse.

-Pronto habrá que dialogar con los jóvenes Nott, Malfoy y Zabinni, para completar la siguiente fase de nuestro plan—comentó Dumbledore como quien hablase del clima—tendrá que ser creíble para los miembros de esta escuela por lo que no pueden revelar información alguna respecto a esto Severus—dijo con finalidad el hombre mientras se colocaba de píe y caminaba hacía su escritorio. El director de la casa de Slytherin torcía un poco ante la orden de aquel anciano hombre que había representado en su vida su verdugo y salvador de tantas maneras distintas, como siempre el trabajo pesado le tocaba a él y a los suyos, Narcisa no se tomaría bien aquello, pero era elemental para continuar con la guerra.

Sin embargo, saber que Black tenía en su posesión uno, que Potter había destruido el otro, y que ahora el director había logrado encontrar uno más de la lista era sumamente esperanzador para cualquiera, inclusive para él. Solamente hacía falta encontrar los otros dos objetos, destruir la serpiente, y así el señor tenebroso sería mortal una vez más, podría enfrentar su suerte.

-Muy bien, entonces quiere decir que el señor tenebroso solamente logró crear seis horrocruxes—dijo Sanpe, mientras observaba las facciones del director contorsionarse un poco frente a él— ¿Albus? — lo miró directamente a los ojos mientras observaba como el aludido tomaba un largo respiro, preparándose para la información que estaba a punto de dar.

-Cuando llegue el momento, si es que no sobrevivo a todo esto, se le tiene que dar esta información a Harry Potter—dijo con ojos velados y voz profunda mientras Snape se volteaba un poco para observarle, ¿ahora qué?, ¿Qué otra información había guardado éste hombre?.

Los ojos negros y penetrantes de Severus Snape se fijaron directamente en los ojos azules de Dumbledore, que, como por arte de magia habían perdido todo su brillo. Esto no era bueno.

-El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes—recito Dumbledore de memoria, mientras Snape sentía sus entrañas removerse como quien le pusiera limón a una herida abierta, odiaba esas palabras y se odiaba a sí mismo desde el momento en el que había ido como perro fiel a recitárselas a su amo.

El pelinegro guardó silencio mientras miraba profundamente al director que sobaba sus sienes, intentando por todos los medios encontrar las palabras precisas para sí poderle explicar todo con precisión a éste hombre que con el pasar de los años se había convertido en su mano izquierda y siniestra, sin chistar, y en muchas ocasiones poniendo su integridad personal y moral de por medio; sin embargo era necesario pasar la información a alguien más, ya que, de no sobrevivir, y de no suceder las cosas como debían, la guerra no llegaría al fin que todos esperaban.

-La noche en la que Lord Voldemort fue a Godric´s Hollows a matar a Harry y Lily Potter se interpuso entre ellos sacrificando su vida, Lily inconscientemente desato el Sacrificio Protector, antiguo y poderoso, que, como bien debes de saber Severus, es provocado cuando una persona sacrifica su propia vida de una manera voluntaria, movida por el amor profundo y sincero para de esta manera proteger a una persona—la voz de Dumbledore adquiría un tono distante mientras fijaba su vista en la nada, meditando cada una de sus cavilaciones mentales—desde luego que Lord Voldemort no pudo entender esa magia ya que ésta basada en el amor, sin embargo, el efecto que tuvo esa noche, fue inesperado para todos nosotros, esa noche la maldición rebotó contra el mismo señor tenebroso, reduciéndolo en el acto, sin embargo el alma de Tom ya estaba tan fragmentada que se realizó un último corte sin que él lo deseara. Hay una razón por la cual Harry puede ver dentro de la mente de Lord Voldemort, y esa conexión aún está establecida, hay una razón por la cual el muchacho puede hablar parcel, el pedazo del alma de Voldemort que se fracturó esa noche, se adhirió a la única cosa viviente que pudo encontrar que fue Harry mismo, Harry Potter es el Horrocrux que Tom jamás quiso crear—

Los ojos de Severus Snape estaban desorbitados por la impresión mientras sus facciones se contorsionaban con rabia, un dejo de desilusión y tristeza, conteniéndose con todas sus fuerzas al entender lo que estaba sucediendo. Si algo caracterizaba al pelinegro era su mente afilada, las conclusiones estaban llegando solas, sin necesidad de escucharlas, sin embargo el director continuó.

-Pues ninguno podrá vivir mientras el otro siga vivo: deben morir ambos para que uno de ellos viva. Puede resultar confuso, pero el punto está en que Harry es un Horrocrux, y por tanto…—pero Albus se vio interrumpido en el acto, mientras observaba el rostro de Snape con rabia contenida, su voz sedosa y pasmosa completando la información por él.

-Y por tanto el muchacho debe morir obligatoriamente para que Voldemort también muera—dijo Snape mientras lo miraba con recelo—lo has criado como un cerdo para el matadero, ¿o es que acaso alguna vez ha cruzado por tu mente brillante lo mucho que ese niño te admira?—dijo con voz impregnada de veneno mientras su lengua viperina le recriminaba todo esto—Todos confían en ti, y han puesto la vida de éstos muchachos en tus manos, Granger, los Weasly, Draco, Theodore, Blaise, Harry, son unos niños, Potter es un niño, y estas estúpidas lecciones que le estas dando, de qué le van a servir si al final tiene que morir a manos de un mercenario—gritó con desespero perdiendo los estribos de manera poca característica en él.

Los ojos del antiguo director se abrieron como platos al mirarle de esa manera tan molesta frente a él, mientras una sonrisa triste se pintaba en sus labios, había algo de razón en esas palabras, sin embargo, si sus cálculos y cavilaciones de aritmomancia eran correctas, al final todo estaría bien.

-No me digas que te has encariñado de él muchacho—dijo Dumbledore con voz tranquila mientras observaba al hombre frente a él caminar como una fiera enjaulada.

-¿De él? –Se escandalizó Snape– ¡Expecto patronum!

Del extremo de su varita salió la cierva plateada, se posó en el suelo del despacho, dio un brinco y saltó por la ventana. Dumbledore la vio alejarse volando, y cuando el resplandor plateado se perdió de vista, se volvió hacía Snape y, con lágrimas en los ojos, le preguntó:

-¿Lily, después de tanto tiempo?

-Siempre—

…...

Tenía días que lo observaba pensativo, muy dentro de sí mismo y olvidaba detalles mínimos, sus encuentros clandestinos seguían, la intensidad jamás menguaba, y sus labios seguían siendo igual de posesivos, reclamándola para él, sin embargo Blaise estaba en otro plano, eran momentos fugaces donde simplemente parecía callar su voz, y alejarse en su mente a algún lugar distante.

Y aunque no quesera admitirlo le preocupaba, las ojeras marcadas bajo su rostro, su falta de apetito constante, y el hecho de que últimamente le rogaba que se escabulleran para ir a pasar una noche juntos y alejados de todos, lograban enervarla, él jamás había denotado necesidad alguna de apoyo moral o emocional, siempre había está marcada barrera en la intimidad donde sus sentimientos no eran revelados, sin embargo era obvio y notorio que algo pasaba.

La otra noche cuando Hermione había regresado tarde, portaba una expresión extrañamente distinta, como preocupada, y era obvio que algo sucedía con el hurón desteñido, claro que a estas alturas ya se había enterado de la situación ya que tuvo que soportar a su hermano y su perorata después de una práctica de quidditch, el chico simplemente necesitaba desahogarse, y ella como buena hermana había accedido. Sin embargo el hecho de que Malfoy portara las mismas ojeras bajo el rostro no la dejaba para nada tranquila, al contrario, quería decir que los chicos estaban metidos en algo grueso. Después de todo eran amigos, y la ausencia de Nott en el trío no había pasado desapercibida para ella.

Tal vez debería acceder a pasar un fin de semana lejos con él, quizás así podría entender lo que estaba pasando, y ayudarlo en lo posible.

Lo observaba frente a ella, mientras hacían juntos sus respectivos deberes en un salón abandonado del séptimo piso, lo suficientemente alejado de todo, una evidente expresión de cansancio en su rostro.

Blaise pudo sentir el peso de su mirada sobre él, si los ojos de alguien pudiesen asesinar con una mirada serían los de su pelirroja preferida, y es que como buena Gryffindor, le era imposible ocultar su sentir, los ojos de Ginebra Weasly eran espejos de agua clara, y le brindaban calma en tiempos de guerra, pero también le daban miedo, por que como competir contra la rectitud e integridad que ésta chica tenía, si él mismo era un ejemplo de contradicciones y situaciones aberrantes. Le brindó una sonrisa que no cubrió sus ojos, y ella lo notó, porque lo notaba todo, simplemente que tenía una actitud tan despreocupada que las personas la tachaban de eso. Pero él la conocía bien.

-Vámonos—dijo ella de la nada, sorprendiéndolo un poco al intentar comprender sus palabras.

-A donde quieras, simplemente nos iremos, tú, yo, un fin de semana lejos de todo—soltó Ginny sin mucha premura mientras le sonreía.

Blaise dejó escapar una pequeña ricita mientras la miraba acercarse a él de manera depredadora contoneando sus caderas exageradamente a manera de juego, con una clara intensión en su mirada, dejando olvidados los deberes en la meza, mientras se sentaba con poco decoro encima de él y haciéndole frente, besando sus labios levemente, colocando su frente contra la suya.

-Prometes que habrá sexo—dijo él sin más preámbulo.

-Claro que habrá sexo—dijo ella divertida mientras hacía que se levantara de su asiento a tirones.

Lo jaló de su antebrazo, provocando un poco de dolor en el moreno que se quejó un poco, la chica instintivamente, le pidió perdón y comenzó a subirle las mangas del suéter para darle un beso y curar el daño provocado. Cuál sería la sorpresa de Ginny al observar ahí en lo que ella había visto como piel inmaculada la noche anterior, la marca tenebrosa, asquerosa arremolinándose en su piel.

Ella comenzó a negar profusamente con la cabeza mientras la traición se hacía evidente en su rostro, Blaise abrió los ojos como platos, aquella mañana había olvidado cubrirla, ¿Cómo es posible que hubiera sido tan descuidado?, dejó escapar una maldición entre dientes y cerró la puerta con su varita inmediatamente para evitar que la chica saliera de ahí corriendo despavorida.

Ella abrió los ojos, mientras lagrimas sin derramar llenaban sus ojos, sintiéndose molesta y traicionada, su mano derecha se alzó y le pegó tremenda bofetada, sin embargo Blaise no metió las manos para salvarse de ello, ni de la sucesión que le continuó a aquella.

-¿Por qué?—bofetada, uno, dos, tres, y los gritos de ella se hacían presentes con una secuencia de preguntas inquisitivas, Blaise lo único que hizo fue silenciar el salón para que nadie los escuchara.

El moreno levantaba las manos en señal de rendición, mientras dejaba que la pelirroja descargara toda su ira y coraje.

-Ginebra—la voz de Blaise comenzó a hacerse presente, su carácter jugándole una mala pasada, estaba comenzando a molestarse, y no podía volverse loco con ella en este momento de lo contrario todo terminaría muy mal, y era lo que menos quería. La tomó por los hombros intentando tranquilizarla, sin embargo lo golpeó con un puño cerrado.

-¡No me toques!—bufó con toda su voz la más pequeña de los Weasly, mientras silenciosas lagrimas corrían por sus mejillas.

-¿Esa es tu respuesta?—dijo el con un dejo oscuro en su mirada.

-Esta es mi respuesta—soltó ella mientras intentaba abalanzarse sobre la puerta, dándole la espalda a Blaise. Hasta que escuchó unas palabras que jamás pensó serían pronunciadas en su contra, mucho menos por parte de él.

-Imperio—soltó el moreno con voz pastosa y contenida.

Detente, escuchó Ginny en su cabeza, y se detuvo en el acto, mientras las lágrimas corrían libremente por sus mejillas, se sentía impotente, voltéate y mírame a los ojos, ordenó aquella voz, sucediendo exactamente lo que le habían instruido.

-Ahora vas a escuchar amor—dijo Blaise, ella no pasando por alto la manera en como la había llamado—cuando acepté tomar la marca, no fue por ninguna de las opciones que tú estás pensando, nada de poder, gloria, o pureza de la sangre, sin embargo, son motivos ajenos a mí, que no puedo ni debo explicar, y sé que te va a costar trabajo confiar en mi después de lo que te estoy haciendo, pero no encuentro otra forma de que me escuches de momento, y entenderás que no podía dejar que te marcharas así nada más. Cuando tomé la marca lo hice porque me necesitaban, necesitaban mi apoyo y no iba a dejarlos solos, si entiendes y tu sacas tus propias conclusiones es problema tuyo, no mío, sin embargo como entenderás las cosas se comenzaron a salir de nuestro control, y fuimos castigados por primera vez, torturados para ser más específico, fue por eso que falte durante todo ese periodo de tiempo, ¿lo recuerdas mi amor? La situación es que no puedo decirte todo, no en este momento, y no así, y me enerva saber que he levantado mi varita en tu contra, porque créeme cuando te digo que eres la primera mujer que amo, si, lo dije—

La voz en su cabeza le dio la siguiente orden, quiero que te calmes y preguntes con sinceridad.

-¿Desde cuando tienes la marca?—preguntó Ginny involuntariamente, deseando poder salir de ahí, dejar de escuchar todo esto que le estaba carcomiendo el alma y su ser.

-Desde principios de año, normalmente puedo cubrirla, sin embargo estas semanas han sido sumamente difíciles y se me pasó cubrirla hoy—respondió Blaise.

-¿Eso quiere decir que cuando lo hicimos por primera vez eras un maldito mortifago?—dijo la voz de Ginny, impregnada de calma, mientras por dentro sentía el veneno carcomerle el alma.

-Sí, desde la primera vez que te vi desnuda en el baño—dijo el moreno con sinceridad aplastante, observando como las lágrimas seguían corriendo pos el rostro de su chica, y derramando unas propias, maldiciendo a los dioses y su destino.

-¿A qué te refieres con que han sido semanas muy difíciles? ¿Tiene que ver con el hecho de que Nott faltara a la escuela?—

-Si, algo tiene que ver con eso, sin embargo, no es mi secreto para compartir y no puedo decirlo—dijo él.

-¿Representas un peligro para mí?—preguntó Ginny, mientras lo miraba fijamente a los ojos, Blaise dejaba escapar una risa irónica, acompañado de un gemido y más lágrimas.

-Dado el hecho de que en este momento te tengo bajo la maldición imperio, que estoy a punto de perder la poca cordura que me queda y que te amo con locura, exceso y un dejo de posesividad, yo diría que si amor, represento un peligro para ambos, sin embargo ten por seguro que estoy haciendo todo lo necesario para redimirme—

El corazón de la pelirroja latía rápidamente, sus respiraciones emanaban lentamente de ella, perdiendo el aliento al escuchar una vez más aquellas palabras, como responder después de esta falta tan grave, cómo confían en él después de esto. Sin embargo le estaba diciendo la verdad absoluta, o por lo menos la parte que él le podía compartir.

-Necesito… necesito saber qué es lo que piensas—la voz enronquecida de Blaise Zabinni brotaba de su garganta a manera de súplica, mientras sus ojos la observaban expectantes por su respuesta.

Respóndeme, ordenó una vez más la voz en su cabeza, la Gryffindor derramaba lágrimas a raudales, mientras un aullido de dolor se escapaba de su garganta.

-No sé qué pensar, no sé qué hacer, y no quiero ni puedo seguir aquí, déjame ir, por favor Blaise—el moreno asintió levemente con su cabeza mientras la miraba y trataba de poner sus emociones bajo control una vez más.

Prométeme que no revelaras a nadie esta información hasta que hablemos una vez más. Sin embargo la voz en su cabeza sonaba ahora como una súplica en vez de una orden.

-Lo prometo—soltó la voz monótona de Ginny, mientras seguía derramando lágrimas, y observaba frente a ella al chico que se había ganado su amor y su odio, como era posible esto, estas confusiones trémulas de sentimientos difusos.

Se lo recriminaba a ella misma, porque ella había sido la que lo había buscado, la que había aceptado desde el principio aquel arreglo, y al final de cuentas le había salido cara aquella decisión, porque ahora estaba con el alma desgarrada, el corazón roto, y un cumulo enorme de pensamientos arremolinándose en su cabeza, sin poder entender nada de esta situación.

Blaise simplemente asintió con su cabeza, mientras la miraba ahí parada frente a él, tan cerca y tan lejana, ya nada sería igual eso era obvio, esto podría ser para mejor o para peor, pero sinceramente no podía saber cómo podría empeorar todo esto.

Muy bien mi amor, dentro de una semana nos volveremos a ver aquí mismo, ahora, dame un beso de despedida preciosa, porque no sé cómo voy a sobrevivir sin tus labios.

Antes de que Ginny se marchara de aquel lugar hizo exactamente eso que le estaba pidiendo, mientras lo besaba con dejo y abandono y seguía llorando, probando la sal en sus labios de las lágrimas que habían compartido, sus manos temblorosas e inseguras, como jamás las había sentido, le tocaron con suavidad el rostro, su pelo, besó sus ojos, sus manos, y quitó el candado de la puerta.

Cuando la pelirroja estaba a punto de abrir la cerradura escuchó unas últimas palabras, de la voz quebrada del Slytherin.

-Estaba harto de pretender que no te amo, porque de verdad lo hago, a mi manera torcida y ruin, si así quieres verlo, pero te amo con cada fibra de mi ser Ginebra—