Capítulo 21: Ojos de oro.

Nuestros héroes se levantaron temprano para partir a ciudad Greda, pero una explosión en el bosque llamo su atención.

– Corre. ¿Qué fue eso? – Se preguntó Crux.

Al llegar al río, se encontraron con tres miembros del equipo Lightning listos para pelea.

– ¿Qué quieren? – Pregunto Royss.

– Nada en particular solo que… ¡venganza! – Contesto.

– Vamos Kaito. No hay que apresurarnos. – Dijo una misteriosa persona.

– Tú… eres… Rex. – Dijo Kaz con miedo.

– Hermanito. Qué casualidad. Han frustrado nuestros planes en diferentes ocasiones. Tomen nuestra venganza. ¡Chicos!

– ¡Señor! – Contestaron.

Todos mandaron a sus pokémon: Un Braixen que pelearía con el Squirtle de Darío. Un Snorlax que pelearía con el Lucario de Royss. Un Golduck que pelearía con el Icepore de Crux. Kaz mando a su campeón Greninja.

– Que predecible hermanito. Serperior, ve. – Dijo Rex.

La batalla fue muy frenética en todo momento. Habían destruido gran parte de los árboles y llegaron a una cascada. Royss, Crux y Darío habían ganado sus batallas, pero Kaz no.

– Serperior, tormenta de hojas. – Dijo Rex.

La tormenta golpeo directamente a Greninja, que, si bien fue super efectivo, Greninja aguanto.

– ¿Porqué? ¿Por qué haces esto? Greninja se debilitará y quedaras humillado. Ríndete. – Dijo Rex.

No lo haré. Greninja confía en mí, mis amigos confían en mí, yo confío en Greninja. Hemos pasado por demasiado, por eso somos fuertes. – Dijo Kaz. En ese momento se veía a Kaz levantar su mano y cerrar su puño. Lo curioso era que, Greninja hacía lo mismo. – Y en este instante, nos haremos más fuertes. ¡Greninja, ve!

Greninja se encerró en un aura de agua a su alrededor, de repente Greninja cambio su forma, aunque pareciera raro, se parecía a Kaz. El aura que lo rodeaba no desaparecía.

– ¿Qué pasa? – Se preguntaron todos.

– Greninja, as aéreo. – Greninja mejoro sus estadísticas. Serperior caía derrotado, pero antes realizo un ataque.

– Serperior, planta dura, destruye esa piedra. – Serperior no fallo y la piedra en donde estaba Kaz se destruyó y Kaz cayó a la cascada, no sin antes regresar a Greninja.

Todos estaban asombrados, no podían creer lo que paso. No pudieron ayudarlo. Rex huyo con sus secuaces. Y solo veían rostros tristes.

– ¡Kaz! – Gritaron todos. En eso, Darío encontró collar de Kaz, con la mega piedra de Charizard. Todos regresaron al centro pokémon con caras largas.

Kaz vago inconsciente por el río, hasta que fue hallado por alguien.

– ¿Dónde estoy? – Se preguntaba Kaz que estaba despertando. ¿Mi mega piedra? Debí haberla perdido en el río.

– Estas en mi casa. Mi nombre es Edward. – Dijo un chico castaño. Dormiste dos días, estaba preocupado.

– Graci… ¡Auch! – Grito Kaz

– Tu pierna no ha sanado. Tranquilízate. Puedes llamarme Ed. – Dijo Ed.

– ¿Exactamente dónde estoy? – Pregunto Kaz.

– Ciudad Minera jovencito. Yo soy Daniel. Líder del gimnasio de esta ciudad y padre de Edward y Logan, el ayudante del profesor Marcos. – Respondieron.

Kaz tuvo un recuerdo en donde escucho a Rex decir que la única persona que sabe el paradero de los legendarios, era el líder de gimnasio de Ciudad Minera. Y pregunto… o eso intento.

– Señor ¿Usted...? – No pudo concluir. – ¿Los legendarios? Sabía que preguntarías. No nos conocemos, pero creo que yo creo hacerlo… ojos de oro. – Hubo silencio total. Kaz estaba asombrado. – Te lo diré. Pero dime ¿Creerás lo que diré? – Dijo Daniel.

– Sí señor. – Contesto Kaz.

Bien. No vi como tal a los legendarios de Milios. – Dijo Daniel y Kaz se confundió. – Los vi… en un sueño. Tal vez era un presagio, los legendarios de Milios ayudarían a detener la mayor catástrofe después de lo que se intentó en Kalos. Legendarios de todos lados. Destruirían todo, bajo el mando del hombre de nombre con "R". – Kaz no estaba seguro de lo que escuchaba, pero, el hombre con "R", le sonaba a Rex.

– Entonces, llegarían cuatro personas. – Prosiguió Daniel. – Pero, los legendarios le contestarían solo a uno. – Kaz se impactó. – Skium y Krim solo le responderían a él, a el entrenador de ojos de oro. Ellos cuatro con ayuda de legendarios, salvarían a Milios. ¿Entonces?

– No sé. Le creo, pero ¿Por qué? – Se preguntó Kaz. - ¿Dice que yo seré al que le respondan los legendarios? Es difícil para mí.

– Kaz, no digo que será fácil, pero después de esto vendrá tu recompensa. – Dijo Daniel.

– ¿Cómo qué? – Se preguntó Kaz. ¿Mi memoria? ¿Mis amigos? ¿Dana?

– No Kaz, Tú ganaras. – Dijo Daniel – Tal vez el destino de los cuatro ya estaba escrito.

– ¿Ganar qué? ¿La liga? – Pregunto Kaz.

– No exactamente. Piensa en grande. – Dijo Daniel. Hubo un minuto de silencio. – Solo una pregunta. ¿Quiénes son tus padres?

– Mi padre es líder de gimnasio en Kalos. Él está a cargo ahora del gimnasio en ciudad Lumiose. – Dijo Kaz. – Y mi mamá… es la protectora de la tercera llave de campeón.

– ¿Tu madre es…? – Dijo anonadado Daniel.

Yo sabía lo de las llaves, sabía que tendría que hacerlo. Mamá siempre fue más fuerte que papá. Me dijo que sería yo quien la superaría. – Dijo Kaz.

En pueblo Carmesí.

– Nada aún. – Dijo Royss.

– No pudimos hacer nada. – Dijo Darío mientras veía la mega piedra de Kaz. ¿Se lo diremos a Dana?

– No, tengo un presentimiento de que está bien. – Dijo Crux.

– ¿Ustedes son Crux, Royss y Darío? – Preguntaron.

– Si, somos nosotros. ¿Por qué? – Pregunto Crux.

Mi nombre es Edward, pueden decirme Ed. Kaz está con mi padre. Vayamos a Ciudad Minera por él. – Dijo Ed.

Todos se levantaron sin pensarlo y siguieron al pequeño niño a ciudad Minera.

En ciudad Minera.

– Usted ¿Cómo puede saber lo que va a pasar? ¿Ve el futuro? – Pregunto Kaz.

– ¿Conoces a Olympia, la líder de gimnasio no? Soy como ella. – Contesto Daniel. – Ahora descansa.

– Lo haré. Gracias. – Respondió Kaz.

Daniel salió de la habitación y dejo a Kaz, quien se levantó y salió por la ventana lo mejor que pudo, ya que su pierna no ha sanado. Llego a una tienda de ropa, compro algo y volvió. Cambio su pantalón por uno azul, tenis rojos, una camisa sin mangas negra, chamarra negra, guantes negros y una gorra roja con el frente negro. Cambio porque sabía que escribiría un capítulo nuevo en la historia de Milios.

Mientras, a Daniel le comentaron que un Steelix había sido capturado por el equipo Lightning y salió a buscarlo. Pero para su sorpresa, algo extraño estaba sucediendo.

– Edward. – Dijo una extraña persona.

– Viejo William. ¿Qué pasa? – Pregunto.

– Tu padre salió. Así que no hay nadie para abrir el gimnasio y Kaz sigue durmiendo. – Dijo William.

Gracias señor. Bien, vayamos adentro. – Dijo Ed.

Al entrar vieron a Kaz con su nuevo estilo y todos se quedaron helados, pero pusieron una sonrisa al ver que su amigo estaba bien. Ahora todo se ve muy tranquilo, pero al pasar los días, se acerca el momento definitivo en donde todos tendrán que pelear o perecerán.