Katniss PDV

Estaba decidida había pasado mucho tiempo envuelta como en una burbuja pensando que Peeta sabiendo muchas cosas se había alejado de mi y ahora que lo entendí no lo culpo, quizás yo no solo lo hubiera alejado probablemente hubiera pensado en cosas peores, después de todo él siempre estuvo para mi, era su derecho que yo le correspondiera.

El juego había comenzado haría que Delly dijera la verdad de una manera o de otra.

-Señorita ¿es de usted una bolsa blanca marinera?- Escuché por atrás mío mientras yo estaba recostada esperando a que el instructor tuviera oportunidad de seguir con mi masaje, realmente lo necesitaba.

-Si es mío ¿Qué pasa?- La odiosa voz de Delly le respondía. No voltees Katniss, no voltees (me decía a mi misma)

Lo siguiente que escuché unos pasos y un portazo, estaba hecho, y no pude evitar soltar unas risitas, tenía mis manos en los costados así que no pude contenerlas del todo.

De pronto sentí unas manos sobre mi espalda que me sacaron de mi "alegría", y mi cuerpo se tenso al escuchar su voz.

-No tendrías algo que ver tu en esto ¿no?- Decía Peeta acercándose demasiado al oído.

Me sentía vulnerable, después de todo estaba semidesnuda; como pude me voltee e intenté hacer una cara despreocupada y solo encogí mis hombros (intentando decir no se dé que hablas aja) Y regresé a voltear a otro lado contrario a él.

Pero sus manos continúan acariciando mi espalda y sentirlas era como si quemaran, grandes, firmes pero tan suaves a la vez, recorrían cada parte de mi espalda y por un momento dejé de sentirlas; quise protestar…

-Ya que mi pareja esta "ocupada", lo justo es que regrese a mi pareja inicial- Dice Peeta colocándose aceite en sus manos.

Sé que el instructor decía cosas, escuchaba murmullos y a la vez nada, mis sentidos estaban centrados en un solo lugar, las gloriosas manos de Peeta, después de masajear mis hombros, continuo su camino por mi espalda, y un peligroso camino por los lados de mi cintura subiendo sus dedos como una delicada pluma sobre mis costados, en lugares muy sensibles por la poca exploración de ajenos, sino es que nula, estaba expuesta a él, mas de una vez sentí que las llemas de sus dedos tocaron los costados de mi senos, y sé que me tensé al principio pero después solo decidí relajarme, era Peeta después de todo, y estábamos en un lugar público no era como que iba a tomarse demasiadas libertades, no que me importara en algún momento.

Justo cuando sus manos bajaban para seguir por mis piernas, entró Delly de nuevo.

-Cariño, ya quedó todo solucionado- Le dijo, señalándole que regresara a su lugar.

Pero Peeta no contestó nada, solo se colocó más aceite en sus manos.

-No se preocupe señorita, yo continuo con usted y la pongo al tanto- Intervino el instructor antes de que siguiera insistiendo. Si ya me agradaba definitivamente lo apreciaba más ahora.

Decidí no dar la cara en caso de que alguna obviedad saliera por ella, solo escuchaba como a lo lejos al instructor dándole indicaciones, fue todo lo que supe de mí, porque lo siguiente fue sentir nuevamente las manos de Peeta pero ahora tocando mis pies, hizo pequeños círculos con cada uno de mis dedos y cada movimiento eran pequeñas cargas eléctricas que lanzaba a mi vientre, ¿Quién pensaría que los pies pudieran ser puntos tan erótico? Pero no lo eran sino las expertas manos de Peeta, y recordé aquellas ocasiones que lo vi cocinando, amasando y horneando, el hombre tenía destreza, demasiado talento. Siempre pensé que esa masa de harina era muy afortunada y ahora me toca comprobándolo.

Su manos poco a poco fueron avanzando de mis pies, tobillos, muslos y seguía su recorrido hacia arriba, no muy arriba porque él seguía siendo un caballero, lo que en el fondo me molestaba, pero tenía que recordar donde estábamos y seguir perfeccionando mi plan, él tenía que saber la verdad.

Más pronto de lo que pensé el instructor dio por terminada la sesión señalando que los mismos movimientos se le hacían a tu pareja, ¿Cuáles movimientos? ¿Tenía que aprendérmelos? Como si fuera posible concentrarme en eso, cuando salí de mi empecé a quererme sentar pero fui detenida.

-Espera, no queremos accidentes- Me dijo Peeta, tomando los tirantes de mi top, para después terminar de ponérmelo. Una vez satisfecho, me dio la mano.

-Lista ¿pasó?- Me pregunta en lo que reincorporo, se que estaba despeinada y seguramente sonrojada, sus manos eran profesionales.

-Mas o menos, necesitan mas práctica (mentí) cuando gustes me vuelvo a sacrificar como modelo- Le digo mientras intento reacomodarme.

El solo sonríe de la forma cálida que él solo puede hacerlo.

Nos dirigimos a la salida donde están todos y escucho cuando Delly se queja de que el colgador donde estaba su bolsa se había vencido y con eso cayó al piso y muchas de sus pertenencias habían rodado lo que le tomó el tiempo para encontrarlas de nuevo.

-Rue hay que hablar con la gente del hotel, primero a mí se me desprograma la puerta de mi cuarto y ahora esto con Delly- Le digo acercándome al grupo al que no fui invitada pero para evidenciar lo obvio, Delly me echa una mirada como cuchillo (pero dos pueden jugar este juego)

-Ah y no olvides tu puerta de conexión con la de Peeta- Continúa Annie en voz inocente.

-Creo que nunca quedó igual- Le contesto con doble mensaje.

Todas sonríen dando por aludido lo que intento dejar en el aire.

-Vamos Rue, es tiempo de un poco de sauna no nos caerá mal para removernos todo este aceite-Dice Prim tomando a Rue por el brazo y todas las seguimos.

Los chicos tomaron el baño sauna de al lado, y nosotras nos colocábamos en toallas alrededor del vapor, pero no podía relajarme.

-Oye descerebrada ¿En qué onda andas?- Me pregunta Jo, quien sigilosamente se colocó a mi lado.

-No voy a decir nada porque sé que me conoces demasiado bien; digamos que se ha caído la venda de los ojos y esto no se queda así- le digo en forma de susurro

-¿Por fin hablaron?- Me pregunta

-No Jo, y lo haremos, me aseguraré que lo haremos, pero hay algunos puntos que se tienen que aclarar para asegurarme que me crea- Le digo vendo hacia abajo, pensando que tenía que bastar.

-Bien, goldenboy es un gran tipo pero a veces demasiado y por eso se aprovechan de él, y no precisamente tu, pero creo que disfrutaste demasiado bien tu masaje- Me dice en el tono que ella solo sabe hacer.

Le sonrío, no hay nada más que decir sobre eso, sería perder el tiempo si la trato de convencer que no es cierto.

-Entonces…- y hace una pausa, Johanna Mason no hace pausas- ¿Qué tan malo sería que me cogiera a tu ex?- Me pregunta viéndome fijamente. Jo será muchas cosas, y entre ellas una amiga honesta, una perra con otros, pero una amiga muy leal y siempre he pensado en la suerte que tengo de tenerla a mi lado y lo mucho que la extrañé; así que me tomé unos segundos buscando en mi interior si eso de alguna forma afectaría algo en mí, pero no, no hay nada, cosa que hace muchos años sabia.

-Jo sé que no necesitas mi consentimiento pero te lo agradezco, y entre él y yo no hay nada, y en su tiempo creo que tampoco lo hubo- Y era cierto a lo más nos hacíamos compañía, pero ese era de mi lado, del lado de Gale a pesar de la actitud que ha tenido conmigo creo que la ha ido mejorando, aceptando lo que no fue, no es y definitivamente no será.

-Que mal Everdeen esperaba que me dijeras que tan grande la tiene-

-¡Johaanaaa!- Le grito como ofendida

-Creo que seré yo quien te saque de la duda- Dice guiñándome un ojo, y para mi sorpresa se levanta.

-¿A dónde vas?- Pregunto

-A averiguarlo- y me deja con la boca medio abierta, ¿Qué se supone que hará? Tratándose de ella no debería de extrañarme nada, pero aun así.

Cierro de nuevo los ojos y aprovechando el silencio que las demás me regalan, voy hilando los acontecimientos de hace años, y de cómo "encajaron" tan correctamente.

-Katy tu amiga que acaba de salir me pidió que te dijera que salieras a hablar con ella un momento en los vestidores- Me dice Delly haciéndose la chistosa "confundiendo" mi nombre.

Asiento con la cabeza y salgo del sauna, cuando entro a la habitación que me dijo comienzo a llamar a Johanna pero nadie me contesta, cuando escucho un portazo y lo que sé es un bloqueo a la perilla, la muy perra me engaño y me encerró, mucho para dos segundos de estar desprevenida.

Punto para Perry o Delly. Pero ya vendría la mía esto no se queda así.

Cuando me cansé de gritar y que nadie me escuchara, empecé a buscar más opciones, moviendo casilleros, asomando por debajo de las bancas, si ridículo pero estoy desesperada, pero no encontré nada solo había dos pequeñas ventanas en paredes opuestas.

Mencioné que sigo solo en toalla.

Hice una especie de escalones con lo que encontré, y antes de que pudiera asomarme empecé a escuchar sonidos un tanto extraños… como si… ¡oh! Y coloque mi mano en la boca para que mis ruidos no me traicionaran… vaya si es rápida mi amiga, ahí estaba teniendo sexo con Gale en el cuarto de al lado, y una vez que se paso el asombro empecé a considerar nuevamente mis opciones, definitivamente me haría notar si les grito, pero no se qué tan conveniente sea eso, y conociendo a Jo me aplicaría su típico "el karma es una perra", así que opté por revisar la ventana número dos.

Arrastré los improvisados escalones apoyándolos con la pared y comencé a subirlos, me asomé y no era otro cuarto, grité pero estaba solo, así que la buena noticia era que aun en mi toalla si algo "embarazoso" pasaba me encontraba sola.

Aunque no fui de estar en equipos deportivos no me considero una mujer muy torpe, así que haciendo uso de mis "agilidades" y pasando por la ventana di un salto, una vez que mis pies tocaron el piso, una sensación de aire fresco recorrió y cuerpo y eso no era bueno

-¡Oh por Dios!- exclamé dirigiendo mi mirada a la ventana donde se encontraba la toalla colgando.

Saltando lo mejor que pude apenas si la tocaba, no sé cuánto tiempo estuve ahí cuando escuché que abrían la puerta, no sé si la adrenalina o que hizo que alcanzara la dichosa tela, pero como estaba muy bien enganchada solo se pudo arrancar una pequeña parte, no sé de que tanto me serviría, entonces corrí hacia una puerta falsa que estaba apenas clavada sobre la pared.

La puerta se abrió y una figura masculina la atravesó, me debatía entre llamarle o no, debido a la situación con la que me encontraba.

-Juro que escuché su voz- Dijo la figura, en una de las voces más masculinas que he escuchado.

-¿Peeta?- Dije casi como un murmullo.

-¿Katniss?- Hablo dando pequeños pasos como si estuviera por atrapar algún animalito o algo así.

-Si soy yo, pero por favor no te acerques- Le dije en un tono de voz más normal. Y no escuché más pasos.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué estás aquí?- Me pregunta desde donde estaba.

-Es lo de menos, lo importante es que me ayudes a salir de aquí- Le contesto.

-¿Y cómo haré eso si no me dejas acercarme?- Me dice en lo que puedo distinguir un tono de exasperación.

-Mmm… bueno… verás pásame una toalla o algo con lo que pueda cubrirme- Le digo

-¿y porque…? Por Dios Katniss, es esa tu toalla que está colgada- se interrumpe a sí mismo, y no contesto ante lo obvio.

-Esto va a ser un problema porque no hay nada aquí y bueno yo… solo traigo una toalla conmigo- hace un silencio y continua- Espera saldré y te traeré tu ropa.

Pero por alguna fuerza misteriosa cuando él está por abrir la puerta, la pequeña tabla que me cubría cayó al suelo, y antes de que su sonido dejara de retumbar en mis oídos, escuché un fuerte suspiro.

Me volteo tratando de cubrirme como puedo, esperando que ese momento apareciera un rayo y me partiera.

-Ahora si tenemos un problema, porque no puedo dejarte aquí sola descubierta dejando a la suerte que alguien más entre y te vea, y yo no puedo dejarte la toalla y salir así- por como escuché su voz se que estaba de espaldas mías, mi Peeta siempre ha sido un caballero.

- Entonces yo saldré. Tu quédate aquí, préstame tu toalla y con ella me cubro para ir por nuestras cosas- Le digo sin moverme de donde estoy.

-¿y cómo sugieres que hagamos eso?- y esto sería una tarea complicada, así que me tomé un momento para pensar antes de hablar.

-Mantente de espaldas yo caminaré hacia ti y cuando esté detrás de tuyo me pasas la toalla, me arropo y salgo- Le digo como si fuera de lo más sencillo, bueno al final yo sería quien caminaría desnuda a mitad de un salón para llegar a él, en otras circunstancias esto parecería algo muy bueno.

-Está bien- Me dijo dudoso.

-Bueno allá voy, pero confío que no voltearás Peeta- Le advierto.

Y tomando aire me armo de valor y me volteo, y ahí estaba su ancha y musculosa espalda esperándome, camino lento para ver bien donde voy y no caerme y propiciar otra cosa.

-Delly me dijo que estarías aquí- Me dice de pronto.

-Claro debí suponerlo- Contesto. Pero pensándolo bien esto era raro ¿porque querría que me viera a solas con Peeta?

-y te busqué en la otra habitación donde… estaba ocupada- Continua diciéndome

Y ahí entendí la trampa…

-Vi entrar a Gale- se detiene- y de todas formas me acerqué, empecé a oír um, ruidos, y ya me iba cuando escuché que la voz que lo acompañaba no era la tuya- ¿Cómo lo supo? No sé si algún día le preguntaría.

-Iba pasando por aquí cuando creí haber escuchado ahora si tu voz y por eso me asomé- terminó diciendo.

-Pues gracias, por la duda al menos- Le dije parada ya en sus espaldas.

Y sin que lo esperara se volteo, en un movimiento muy rápido me envolvía con su toalla y quedaba pegado a mí.

-Katniss hasta donde he podido he sido un caballero pero tampoco estoy hecho de acero- fue lo último que me dijo antes de enganchar sus labios con los míos, fue apresurado, fue necesitado, fue diferente a los otros, pero como ellos me había gustado, y parece que mis movimientos son más rápidos que mi cerebro porque para cuando me di cuenta yo ya le estaba regresando el beso.

Pase mis manos por su espalda en la semi inconsciencia que estaba a su voluntad porque el sostenía aun la toalla, pero busqué más de él, cuando me separé sus ojos eran más negros que azules, sonreí para mis adentros al darme cuenta que no era la única que lo había sentido; nos acercamos de nuevo buscando nuestros labios cuando fuimos interrumpidos.

-Peeta cariño espero que no…- una Delly con ojos de plato nos observaba de arriba abajo, y como pude arrinconé a Peeta, tomé lo que traía en la mano y se la coloqué alrededor de su cintura, y le tomé la mano.

-Gracias- le dije cuando pasaba un lado de ella guiñándole un ojo- te debo una- y arrastré a un sonriente Peeta fuera de ahí.

Punto para Katniss!


Aqui les dejo este nuevo capitulo, a los que pensaron que no subiría esta semana :=)

Les animo a que revisen la nueva historia que publiqué ya esta completa es muy corta pero muy divertida se llama El novio perfecto y por supuesto es un Everlack

Como siempre me despido dandole las gracias a todos.