hOlaSsSs!!!
si si si!! lo sé.. fui io kien dijo ke procuraria actualizar lo´+ rapido que me fuera posible, pero entre tantas cosas de la escuela la verdad no había tiempo suficiente para escribir el capi y terminar de escribirlo, para ser honesta me costo muxo trabajo i espero ke tanto esperar valga la pena, quiza piensen ke se sale un pokito de contexto pero es ke era necesario, en vdd lamento no haber podido subirlo antes pero realmente he estado muy ocupada con examenes i ese tipo de cosas, pero en fin aki esta, el capi 21 x fin...
i para no hartarlos con mi bla bla bla... aki les dejo el capi i disfrutenlo...
X cierto para todas las personas ke siguen este fic realmente no piensen ke lo dejare botado x ke no es así, este fic lo kiero muxo como para hacerlo, es el primero ke escribo i a pesar de todo aunke llueva truene o relampaguee la historia continua, los kiero muxo a todos i grax x apoiar la historia i x sus reviews...
CAPITULO XXI
DE AMORES A AMIGOS, DE AMIGOS A HERMANOS
Era un sábado por la mañana, el sol entraba por las aberturas que había entre las cortinas, y uno de sus luminosos rayos le daba de lleno en la cara, impidiendo que pudiera dormir tranquilamente como había ordenado el doctor.
Cansado de tratar dormir nuevamente sin ningún éxito, se incorporó sobre la cama y empezó a mirar hacia la puerta, pasaron unos minutos y no escuchaba absolutamente nada, ni el bullicio de las sirvientas haciendo la limpieza, ni las ordenes y peticiones de su abuela, y mucho menos los gritos estrepitosos de cierta pelirroja… esa chica que tantos dolores de cabeza le había causado últimamente, y lo peor del asunto es que él mismo se los había buscado.
Desde aquella noche en el viejo teatro de la escuela, cuando se haría la presentación de la obra del club de teatro y el recital de música, que el chico no podía hablar con ella, lo evitaba a todas horas, y cada vez que el hacía un esfuerzo sobrehumano por ponerse en pie y salir al baño no había señales de ella, era como si se la hubiera tragado la tierra.
Podría haber llegado a pensar que la chica finalmente había decidido regresarse con sus padres, puesto prácticamente ya estaban en vacaciones de verano, pero esa idea se esfumaba cada vez que la escuchaba hablar por teléfono desde su cuarto, y cada vez que eso ocurría sentía cierto enojo consigo mismo.
En otras circunstancias, la pelirroja habría estado a su lado, cuidando de él a todas horas, sin apartarse, viendo que no le faltase nada, quizá acomodándole la almohada o dándole de comer en la boca…
-¡Deja de pensar en esas idioteces!- se reprendía- Ayame no era tu criada- le apenaba tener que reconocer que extrañaba todos esos apapachos y mimos, pero tenía que aferrarse a la idea de que él mismo la había apartado de su lado. La había dejado por otra persona, una mujer a la que juraba que amaba, aunque últimamente ese amor se hubiera visto algo turbio por los celos que lo invadían cada vez que veía a Ayame con Naraku.
-Buenos días- dijo una joven castaña entrando por la puerta del chico.
-Buenos días- dijo él sin mucha importancia.
-Joven Kouga, le he traído su desayuno- se acercó y dejó una bandeja sobre el regazo del moreno- Espero que le guste, Kasumi lo ha preparado especialmente para usted- la chica acomodó las almohadas del joven y este empezó a desayunar.
-Está delicioso. Mis felicitaciones a Kasumi- dijo metiéndose otro bocado a la boca- Con atenciones como éstas, vale la pena accidentarse más seguido- dijo aún masticando la comida.
-¡Kouga!- lo reprendió una mujer- ¡¿Cuántas veces te he dicho que no hables con la boca llena?!- se quejó la anciana entrando a la habitación.
-¡Oh lo siento abuela! Pero esto está riquísimo- se excusó.
-Yumi ya te puedes retirar-.
-Sí señora- salió del cuarto.
-¿Sucede algo abuela?- preguntó el chico.
-Sólo quería saber cómo estabas-.
-Bastante mejor, ya no me duele tanto- dijo refiriéndose a su pierna izquierda, en la cual traía un yeso.
-Eso me alegra mucho- dijo la señora acariciando dulcemente la mejilla de su nieto- Bueno me tengo que ir, necesito hacer unos pagos-.
-¡Abuela!- la llamó cuando estaba a punto de dejar la habitación.
-¿Sucede algo?-.
-¿Está Ayame en casa?-.
La anciana se acercó a él y se sentó sobre el borde de la cama a su lado.
-¿Aún no arreglas las cosas con ella?- dijo en modo de regaño.
-Ella no quiere escuchar- se excusó.
-¡Qué excusa tan tonta!- dijo decepcionada la anciana
Hubo un tiempo de silencio en el que el moreno pensaba sobre la respuesta de su abuela, que quizá era la más correcta.
Kouga se describía así mismo como un joven perseverante ¿o es que acaso no había conseguido todo lo que quería? Había dicho que quería estar en el equipo de fútbol, y ahí estaba; se dijo que quería andar con Kagome, y ya andaban; luchó por escoger a la mujer con la que quería estar… pero ahora… ¿qué pasaba?
-¿Te importa mucho?- inquirió la mujer, él la miró curioso.
-Sí- dijo quedamente mirando hacia las sábanas.
-¿La quieres?- preguntó decidida, pero el chico se tardó aún más en contestar, miraba a ningún punto en específico mientras que su cabeza daba vueltas tratando de hallar la respuesta a esa pregunta.
La anciana se puso de pie a punto de marcharse de la habitación…
-¡Bastante!- le gritó el chico sobresaltado.
-Entonces yo me encargaré de que ella te escuche- dijo regresándole una mirada maternal y saliendo de la alcoba
La chica estaba sentada en una de las mesas, mirando cómo se elevaba lentamente el vapor de la taza que tenía enfrente.
-¡Kagome!- la llamó su amiga, la aludida la miró desentendida.
-¿Qué ocurre?-.
-Ya sal de tu nube- dijo dando un sorbo a su café- Si lo que quieres es ir a ver a Kouga, pues simplemente hazlo-.
-No es tan fácil- dijo con pesadez
-¿Yo no le veo la dificultad? Kouga es tu novio ¿no es así?- la morena asintió- En ese caso tienes todo el derecho de ir a verlo. Esa casa es tan suya cómo de Ayame… ¡es más! Esa casa es suya, Ayame sólo está ahí de arrimada-.
-Pero aún así está su abuela, a ella tampoco le agrado del todo; es decir, yo se que ella apoya la relación con Ayame, y lo que más desea es que se vuelva a hacer ese compromiso- soltó un suspiro.
-Pero la opinión de la abuela viene valiendo un comino ¿no es verdad?- preguntó otra morena uniéndose a la plática.
Kagome miró perpleja a Kagura, quien últimamente se la pasaba dándole ánimos para que se sintiera mejor, y le ofrecía todo su apoyo y mil ideas raras para que secuestrara a Kouga y se lo llevara lejos del país.
-Tienen razón- contestó esbozando una débil sonrisa.
-¡Bien! Entonces está decidido ¡irás a verlo!- dijo Sango muy emocionada.
-pero… pero es que… - intentó decir.
-¡No hay pero que valga!- apuntó rápido a contestar Kagura.
-¡Hey, mesera!- gritaba un chico platinado- ¡quiero otro café!- dijo alzando una taza.
-Ya voy, ya voy- dijo la joven morena de piel pálida, quien dejaba unas tazas de té en una mesa cerca de ellos, sonrió dulcemente a los clientes y entonces se dirigió a la mesa de Kagura y los demás.
-Quiero otra taza de café- repitió el platinado afilando la mirada y esbozando una media sonrisa.
-Ya te la traigo- contestó la chica.
-Quiero que sea café americano- repuso.
-Café americano, lo tengo, enseguida te la traigo-.
-No sabes qué, pensándolo bien prefiero que sea café Express-.
-Ok, café Express será entonces-.
-Y lo quiero sin azúcar- agregó cuando la joven se había dado media vuelta para hacer el pedido.
-Sin azúcar será- dijo apretando los dientes y soltó un suspiro.
-Oiga, señorita ¿no se supone que tiene que sonreír?- la joven se dio media vuelta y sonrió de manera forzada, el platinado relajó más su rostro y empezó a mirarla de cierta forma más dulce y cariñosa, a lo que la morena contestó con una sonrisa más resplandeciente y sincera; sintió como si la estuviera acariciando con esos hermosos ámbares y de alguna manera, cuando sus ojos se posaron en sus pechos sintió que sus mejillas se ruborizaban- Oiga señorita, mi café lo quiero para hoy- dijo rompiendo con el encanto y dedicándole una sonrisa pícara, la chica soltó un suspiró y se fue hacia la barra de mala gana.
-¡Eres malo, Inuyasha!- le reprendió Kagome.
-Ella quería estar trabajando de mesera ¿no es así? Ahora que se aguante- contestó algo dolido.
En un principio, no le había parecido mucho que su novia hubiera decidido cambiar sus mañanas libres, por un uniforme con mandil, ya que eso le quitaba tiempo de caridad con él… o bueno se entiende que Inuyasha tenía otros planes muy diferentes para sus vacaciones de verano. Quizá ir a la alberca y hacerle un pequeño masaje en la espalda a la morena y después llevar el masaje al otro extremo y prender las cosas y entonces…
Sacudió la cabeza de derecha a izquierda tratando de alejar por unos minutos esa idea que le venía rondando desde hace un tiempo, no el ni el momento ni el lugar indicado para estar pensando ese tipo de cosas.
La morena regresó hacia la mesa con la taza de café que él había ordenado.
A Inuyasha jamás le había gustado del todo café, pero desde que Kikyo trabaja ahí había bebido más tazas de lo que hubiera esperado.
-¡Mmm! Este café está muy amargo- dijo asqueado después de darle el primer sorbo- ¡Sabe horrible!- se quejó.
-Bueno tu pediste un café sin azúcar ¿lo recuerdas?- le contestó algo indignada- Es obvio que esté amargo-.
-Yo no pienso beber esto, es tremendamente cargado-.
La chica colocó sus brazos sobre la cintura mirándolo aprensivamente y conforme se encontraba con los ojos ámbares del chico su mirada se iba suavizando
-Está bien, te lo prepararé con azúcar entonces-.
-Bien, he decidido ir a ver a Kouga- anunció Kagome.
-Eso me da mucho gusto hermanita- le dijo Kikyo
-¡Sí! Y tú e Inuyasha tienen que acompañarme-.
-¡¿Qué?!- se exaltó el platinado escupiendo el sorbo de café que había dado.
-Bueno es que piénsalo, si voy con ustedes la abuela forzosamente me tiene que dejar entrar, es decir, Inuyasha es el mejor amigo de Kouga y tú bueno… eres la novia de Inuyasha y yo soy tu hermana- sonrió pícaramente.
-No tienes remedio- dijo su hermana soltando un suspiro de resignación.
-Pe… pe… pero Kikyo tu y yo- intentó decir Inuyasha.
-Lo sé Inuyasha- dijo su novia con una sonrisa en la cara- Tu y yo teníamos otros planes, pero esto es importante para mi hermana, y tiene razón en situaciones así es cuando tengo que apoyarla-.
-¡Nah!- soltó un suspiro de resignación- Esto de tener cuñadas es un lío- bufó.
-¿Qué dijiste?- preguntó Kagome amenazante.
-Nada-
Se escucharon dos tímidos golpeteos sobre la puerta antes de que ésta se abriera lentamente, dejando mostrar la delgada figura de una chica con una brillante y espléndida cabellera rojiza.
-¿Se puede?- preguntó ella, aún afuera de la habitación, asomándose en la abertura entre la puerta y el marco.
-Ayame- dijo el moreno algo sorprendido- adelante, adelante.
-Tu abuela me dijo que quería hablar conmigo- agregó, finalmente entrando. Cerró la puerta tras de ella y se acercó a Kouga- ¿Y bien?- preguntó recargada sobre la pared con los brazos cruzados y la mirada al frente.
-Puedes sentarte- le sugirió señalándole el borde de la cama.
-No gracias, así estoy bien-.
-Ayame yo la verdad, necesitaba arreglar las cosas contigo-.
-Eso quiere decir que ya no lo necesitas ¿no?- preguntó astuta.
-Yo quise decir… bueno… tu y yo tenemos que arreglar las cosas, no podemos pasarnos el resto de la vida así-.
-¿Así cómo?-.
-Tu ignorándome- apuntó rápidamente- Es obvio que las cosas entre nosotros no van muy bien, hemos estado muy distantes desde lo de… desde que… bueno tú lo sabes- dijo desviando la mirada.
-Desde que tú rompiste conmigo y me dejaste por Kagome, después de que te veías con ella a escondidas- dijo molesta, pero entre su voz Kouga pudo notar que la chica estaba algo dolida y triste al decirlo.
-¿Qué yo me veía a escondidas con ella?- se preguntó.
-Vamos Kouga, no te hagas el inocente. Lo sé muy bien, todos en la escuela lo sabían y yo era la única idiota que no se daba cuenta-.
-Ayame yo…-.
-Naraku me dijo que tu y Kagome se veían aún cuando tu y yo teníamos algo y seguíamos comprometidos, y sus citas no eran precisamente de amigos-.
-Lo siento mucho, no debí…-.
-¡No¡Por supuesto que no¡No debiste! Pero aún así, pareciera que no te importó- le recriminó mirándolo fijamente por primera vez desde hace mucho tiempo- Pensaste que yo nunca me iba a enterar ¿y sabes que es lo peor? Que yo de tonta pensé que eso no llegaría lejos, pensé que no importaba cuántas veces salieras con ella, si al final estabas conmigo y estábamos comprometidos pero después… -.
-Ayame en verdad no sabes cuánto lo siento, yo se que hice mal, me comporté como un patán, jamás debía hacerte esto y realmente lo lamento, realmente no quise hacerte ningún daño pero yo…-.
-Eso no importa al final me lastimaste, y por fin conseguiste lo que querías, romper este absurdo compromiso- dijo con una voz suave y triste- No se cómo piensas que pueda estar bien después de todo lo que hiciste ¿qué esperabas¿Que me hiciera la tonta cómo si nada hubiese pasado¡Despreciaste mi amor! No te importó en lo absoluto, por que aún así, aún así… - sus ojos empezaron a tornarse cristalinos, al igual que el delicado sonido de su voz se quebraba poco a poco, agachó la cabeza y trató en vano de limpiarse las pocas lágrimas que luchaban por salir, se negaba así misma, y se reprendía- Yo realmente esperaba convertirme en tú esposa- dijo con un dejo de lástima- En verdad quería serlo-.
-Ayame- dijo sorprendido de verla de esa forma- Yo… no se qué decir… -.
-No tiene caso- dijo ocultándose de la mirada del joven, le dio la espalda para que éste no la viera llorar; sin embargo el chico no podía apartar la vista de la pelirroja, no podía creerlo, todo el daño que le había hecho sin darse cuenta, había sido totalmente inconciente de todo aquello, en esos momentos sólo le había importado su felicidad sin importarle lo que pasara con su ex prometida, y ahora…
La chica sintió un nudo en la garganta y sentía que la persona más tonta del mundo por estar llorando en frente de él, cómo si fuera lo único que le faltara, que él pensara que quería darle lástima… Ésa era una de las principales razones por las que se había negado en hablar con él antes, sabía que no estaba lista, sabía que de enfrentarlo terminaría de aquella manera, llorando. Pero la abuela había insistido tanto, y después de lo linda que había sido con ella, era lo menos que podía hacer.
La ventana estaba abierta y sintió como una fría corriente de aire se internó en la recámara, causándole una sutil sensación de escalofríos por todo el cuerpo, congelando esa lágrima que resbalaba por su mejilla, cerró los ojos tratando de ahogar el llanto para de una vez por todas terminar con esa absurda situación… o eso intentó cuando sintió como dos gruesos brazos a abrazaban por la espalda y rodeaban su cintura con un cariño indudable.
-Kouga- dijo ella en un hilo de voz.
-Perdóname Ayame- le dijo al oído.
-Kouga- dijo aún más profundo.
-No era mi intención hacerte daño, no a ti, que de entre todas las personas eres lo que más quiero- le confesó.
-No digas eso, no es cierto- le reprendió en llanto.
-No es así, yo pensaba igual, pero la verdad es que es cierto-.
-Cállate-.
-Te quiero-.
-No mientas-.
-Y te quiero cómo jamás imaginé-.
-No mientas, te lo pido por favor-.
-Pensé muchas cosas, pensé que lo que sentía por ti era sólo cariño, era un amor de hermanos, pero la verdad es que sólo me engañaba, cuando te vi con Naraku yo… -.
-Ya no sigas, tus mentiras sólo hacen daño- quiso zafarse de su agarre.
-Ardí en celos, pensé que era sólo por el cariño que te tenía, por ese aprecio y el hecho de que era Naraku, pero era mentira, por que no sólo era con Naraku, sino con cualquier tipo que te veía-.
-No digas idioteces, tú amas a Kagome-.
-Ese es el problema- guardó silencio un momento- las amo a las dos-.
-¡¿Cómo puedes decir eso?!-
-No estoy seguro de nada- le confesó con tristeza.
-Deberías estarlo, ella es tu novia-.
-Ayame necesito que las cosas estén bien contigo, necesito que me perdones y me aceptes de nuevo-.
-¿Qué estás insinuando? Es acaso que quieres algo con Kagome y conmigo, esas son idioteces Kouga, cómo puedes sugerirlo si quiera-.
-Yo no he dicho absolutamente nada. Sólo sé que no puedo estar bien con Kagome si no estoy bien contigo. No he podido sacarte de mi cabeza incluso cuando estoy con ella, incluso hay momentos en los que he deseado estar contigo, me estás volviendo loco-.
-Tú te lo buscaste, tú me alejaste de tu lado, la preferiste a ella antes que a mí, rompiste nuestro compromiso y la hiciste tu novia-.
-Ayame por favor tienes que escuchar-.
-No Kouga, el que tiene que escuchar eres tú- le aseguró soltándose finalmente de sus brazos y mirándolo directamente con el ceño fruncido- No me interesa si tu y Kagome están teniendo problemas, yo sé que lo que estás diciendo sólo es momentáneo, no es verdad, nada de lo que has dicho es cierto, sólo estás confundido y piensas que sientes algo fuerte por mí, pero estoy segura que si hay algo entre nosotros sólo es una hermosa amistad- le dijo sincera mirándole más suavemente y regalándole una sonrisa- Y si lo sabré yo. Kouga yo pensaba que tu eras el hombre de mi vida, pensaba que me casaría contigo y viviríamos felices para siempre en mi mundo de fantasías, pero la verdad es que nada está planeado, tú y yo no estábamos destinados a estar juntos, y eso tuve que entenderlo a la mala, tuve que aprender a ver un mundo más allá de ti para darme cuenta de que lo que había entre tu y yo era hermoso, pero no verdadero-agregó amargamente- Nos conocimos desde niños, y nos llevamos muy buen, tu siempre me protegías y yo trataba de dar lo mejor de mí para gustarte, pero finalmente entendí que eso es algo más que amor, es más bien como hermandad. Kouga te quiero, eres la persona a la que más quiero, pero creo que ese sentimiento es más bien como algo de amigos, algo de hermanos-.
-¿Estás diciendo que todo lo que sentías por mí era sólo un cariño de hermanos?-.
-Quizá en algún momento estuve perdidamente enamorada de ti- confesó con cierto rubor en sus mejillas- Pero ahora estoy segura de que romper ese compromiso es una de las mejores cosas que me ha pasado. Crecí, amplié mis horizontes, aprendí a ver algo más allá de mi perfecto compromiso, descubrí que hay cosas tan buenas como malas, y me di cuenta de que hasta ahora no había sido más que una simple niña encerrada en una burbuja de cristal, esperanzada a una ilusión… pero la vida es más que un esposo y una familia perfecta, la vida es hermosa y quiero aprender a vivirla de todas las maneras-.
-Ayame- le dijo con una sonrisa en el rostro.
¿Realmente esa era la misma Ayame que él conocía¿La misma niña mimada y caprichosa que siempre esperaba obtener todo lo que quería?
-Quiero experimentar nuevas cosas, vivir mis propias experiencias y tener mis propios tropezones-.
-No sabes lo orgulloso que me siento-.
-Y eso lo aprendí de ti- el chico la miró incrédulo.
-Aprendí que tengo que luchar para seguir adelante-.
-Y ten por seguro que así será-.
-Y espero que tu tengas más suerte que yo- le colocó una mano sobre el hombro- Por que la vida a veces es sólo un juego-.
-En el que tienes que salir con todo para continuar-.
-Sí, y yo tengo las cartas correctas para ganar- bromeó- Ahora ¿qué me querías decir hace unos momentos¿decías algo de que estabas enamorado de mi?-.
-Te amo- le dijo seriamente con una cálida mirada, ella se sobresaltó y se ruborizó a un rojo tan intenso como el de su cabello.
-¿Qué?-.
-Me encantas Ayame, ésta nueva tú es increíble-.
-Debes estar bromeando-.
-Amo a la mujer que tengo enfrente de mí, así como también a la chica caprichosa que antes eras y a la niña indefensa que habita en ti-.
-No digas esas cosas por favor, me estás confundiendo-.
-Pero igual amo a alguien más, a una persona tan especial como tú, y no me importa que me quieras lejos de ti y tu nueva yo independiente, yo siempre estaré para cuidarte-.
-No tienes remedio-.
-De ahora en adelante seremos más que amigos, dejaremos a un lado el conocidos, eres como una parte de mi y pienso cuidarte-.
-En todo caso yo también cuidaré de ti, así que de ahora en adelante seré tu enfermera particular. ¡Oh, Kouga! Cómo te gusta meterte en problemas-.
-Ya vez, todo lo que hago por una linda chica-.
-Iré por algo para que cenes, ya es algo tarde-.
-Te esperaré aquí- dijo el chico dando pequeños saltitos para regresar a la cama, la pelirroja lo ayudó e inmediatamente salió de la habitación con una sonrisa tan amplia y hermosa que hubiera podido derretir a cualquiera, no cabía de felicidad, no podía creer que las cosas hubieran terminado así, después de todo lo que pasaron, después de que Kouga había sido el amor de su vida, ella misma lo había rechazado, ajó las escaleras a toda prisa y en el camino se encontró con la última persona que habría pensado ver ese día.
Kagome junto con su hermana e Inuyasha, venían subiendo las escaleras de la enorme casa de Kouga, la menor de las Higurashi venía al frente y cuando alzó la vista se topó con cierta pelirroja, la chica tenía una sonrisa resplandeciente, y sintió que algo en el pecho se le oprimía, sentía que ahí había algo mal, Ayame le miró cálidamente y volvió a sonreír, pero no era nada sarcástica como siempre, sino más bien era sincera, la pelirroja se acercó a ella.
-En la habitación hay alguien que te espera- le dijo al oído con una voz suave y apoyó sus manos sobre sus hombros- Kouga estará feliz de verte-.
XD ahh espero ke les haya gustado, la vdd esto fue más ke nada por una complasencia para una amiga a la ke le enkanta la pareja, x ke kreo k no le parecio muxo lo ke Kouga le hizo a ayame ¬¬' i espero ke les haya gustado, despues de esto vendra InuxKik i preparense x ke kizá haya algo de lime en el siguiente capi, todo es cuestion de la inspiracion... i hare todo lo posible por subirloo lo + pronto posible, en serio!!!
p.d. no olviden dejar sus reviews onegai!!! .sus comentarios significan tanto para mi, ade+ ke motivan a subir mas rapido...
los kiero muxo..
X cierto Miyuki-san realmente hago todo lo posible por escribir lo mas rapido, es ke pues hay algunos autores que ya tienen los capis escritos i solo los tienen ke subir y bueno u.u' a mi tarda algo en llegarme la inpiracion, pero prometo exprimirme el cerebro para ke esto continue lo mas rapido... tkm i x favor no me mates... XD
tmb a todos los demas los kieroo...!!
se cuidan i dejan reviews!!
