Viñetas para 30Vicios.
Personaje: Neville Longbottom.
Tema: 3. Ventana.
Palabras: 722.
Resumen: El primer recuerdo de Neville.
Ventana
Neville Longbottom cree que el primer recuerdo que posee corresponde al del niño de casi cuatro años que un día fue. Se ve a sí mismo sentado junto a la ventana de la casa que su abuela Augusta tenía en Londres, observando con una profunda envidia a los niños muggles que jugaban en un parque infantil en compañía de sus padres.
Recuerda que estaba muy cansado de estar encerrado. En invierno había sido lluvioso y él había estado casi todo el tiempo solo con su abuela. Augusta Longbottom podía tenerle cierto aprecio, pero no era una mujer ni muy cariñosa ni muy comprensiva y, definitivamente, no le gustaba jugar con Neville. Y él sólo era un niño pequeño que se aburría porque no le estaba permitido ni gritar, ni correr, ni permanecer al lado de la mujer si estaba dispuesto a hacer mucho ruido.
Y no es que Neville no tuviera todo lo que un niño pudiera desear. Tenía todos los juguetes que existían, un montón de plumas con tinta de colores por si quería dibujar y centenares de cuentos mágicos que ya se sabía casi de memoria. Lo que a Neville le faltaba era tener otro niño a su lado o, en su defecto, un adulto que, al igual que los padres muggles del parque, jugaran a pillar con él, se arrastran por el suelo y le hicieran cosquillas que le provocaran carcajadas de puro deleite. Neville no entendía casi nada de la vida, pero estaba seguro de que no era mucho pedir que alguien jugara con él. ¿Verdad?
Por eso, aquella tarde se había acercado a su abuela, aún cuando sabía que a ella no le gustaba que la interrumpieran mientras tomaba el té. Y la abuela Augusta tomaba el té casi todo el tiempo, con la vista fija en el retrato de aquellos dos señores que, supuestamente, eran sus papas. La abuela nunca le había hablado de ellos y Neville no le había preguntado. Hasta esa tarde.
-Abuela.
Habló con timidez, casi temeroso. Augusta alzó la vista y lo miró. Era doloroso ver a su nieto. Hacía tampoco tiempo que había perdido a Frank, y ese niño se parecía tanto a él, que prefería mantenerlo alejado para no sentir ese dolor partiéndole el pecho por la mitad. Y sabía que no era justo para Neville, que era un niño y no tenía la culpa, pero no podía mirarlo sin pensar en todo lo que había perdido.
-¿Qué ocurre Neville? Estoy muy ocupada.
El niño parpadeó, dudando entre irse o no hacerlo. Neville recuerda que solía pasarlo muy mal cuando tenía que enfrentarse a su abuela. Siempre había sido una mujer dura y exigente, incluso cuando él era muy pequeño. Aquella clase de contestaciones habían sido parte de su vida cotidiana, sobre todo al principio.
-¿Dónde están papá y mamá?
Neville recuerda que creyó que ella se enfadaría. Pero su abuela sólo cerró los ojos y suspiró como si fuera a ponerse a llorar. Aquella tarde fue la primera vez que ella lo sentó en su regazo y le acarició el cabello, consciente de que él también había perdido a sus padres.
-Papá y mamá no pueden estar aquí, contigo. Les gustaría mucho, pero no pueden.
-¿Por qué? ¿Están en el cielo?
-No, Neville. Papá y mamá no están en el cielo. Están muy enfermos.
Neville recuerda que se sintió aliviado. Siempre había creído que papá y mamá no volverían nunca porque estaban en el cielo, pero si únicamente estaban enfermos –aunque fuera muy enfermos- existía la esperanza de que volvieran a casa alguna vez.
-¡Oh! ¿Y no podemos ir a verlos?
Neville recuerda perfectamente que su abuela lo miró con una terrible pena reflejada en sus ojos. Recuerda, incluso, que la vio llorar por primera vez y que hizo algo que nunca antes había hecho: le dio un beso. Después lo abrazó con fuerza y, aunque eso ya lo había hecho otras veces, Neville se sintió diferente. Raro.
-No, hijo. No podremos ir a verlos hasta que no seas un poco mayor.
Neville recuerda que se sintió decepcionado. Dos años después, cuando su abuela consideró que había llegado el momento, el pequeño niño le agradeció que no le hubiera dejado ver a sus padres cuando él se lo pidió. De hecho, a día de hoy aún se lo agradece.
