La casa era enorme, la sala se conectaba al comedor, la cocina era, lo que Kurt llamo "soñada", unas escaleras daban al segundo piso, que tenía tres habitaciones y dos baños, un jardín bastante grande en el fondo de la casa y otro pequeño en el frente.

Era muy grande, Blaine caminaba detrás de Kurt mientras escuchaba a vendedora hablar maravillas de lo amplio y cómodo del lugar, que podía ser su nuevo hogar. No quería mudarse, sabía que debían hacerlo pero no se sentía a gusto.

-Que te pereció?.- pregunto Kurt cuando llegaron a su casa.

-Grande.- dijo Blaine sentándose en el sofá.

-No te gusta verdad?.- pregunto Kurt sentándose a su lado.

-Es muy grande...no podemos ampliar ésta en vez de mudarnos?.-

- Blaine, la casa es pequeña, para nosotros dos está bien, pero si queremos seguir con lo de la adopción tenemos que mudarnos... o no quieres seguir?.- pregunto un poco angustiado Kurt.

-Claro que quiero seguir. Quiero que tengamos un hijo, pero...hace un año que estamos con los papeles y tal vez estemos más tiempo, no tenemos que mudarnos ahora.-

-Y cuando vamos a hacerlo?. Si no quieres hacer ésto solo dímelo y ya.- dijo Kurt levantándose y caminando hacia la cocina.

-Kurt,...- Blaine se puso de pie y camino hacia su esposo. -Planificamos ésto juntos, si?. Una familia, nuestra. Amo esa idea, porque te amo y quiero hacerlo, pero también amo ésta casa, aquí somos felices y es donde decidimos empezar nuestra vida juntos, ...no sé, no quiero alejarme de aquí.-

Kurt lo observaba triste.

-Es eso, o es porque yo te arrastro a todo ésto?.-

Blaine se acerco a él y lo tomo por la cintura.

-Te amo, y siempre me dejo arrastrar a todo lo que se te ocurre, pero ésto...tener hijos contigo, es lo que más quiero.-

Kurt lo abrazo y apoyo su rostro en el hombro de Blaine.

-Tenemos que mudarnos, se que amas ésta casa, pero no hay lugar para un niño aquí. Podemos seguir viendo casas hasta que te guste alguna, pero no podemos quedarnos.- dijo Kurt.

Blaine suspiro, tomo el rostro de su esposo y lo beso con ternura.

Esa noche ninguno de los dos podía dormir, Kurt estaba preocupado porque creía que estaba presionando a Blaine para hacer algo que tal vez era apresurado, supuso que debía esperar unos meses más. Hacia un año que habían presentado los papeles para la adopción, pero siempre estaban en la misma situación y en las entrevistas con los psicólogos del juzgado, les habían anticipado que el trámite de adopción podía tardar años.

Blaine por su parte sentía que era egoísta, no quería mudarse, pero sabía que Kurt tenía razón, y si deseaban ampliar su familia, debían hacerlo.

Se giro en la cama y abrazo a Kurt por la espalda, escondiendo su rostro en su cuello. Kurt tomó las manos de su esposo presionándolo más a él.

...

-Estas en casa?.- pregunto Blaine por teléfono.

-Sí, recién llegue. Olvide llevar a sellar un papel al banco y tuve que volver. Vienes a almorzar?-

-Mmmh, no, me gustaría que nos encontremos en mi taller, puedes venir?.- pregunto Blaine.

-Bueno, quieres que almorcemos allí, me muero de hambre.-

-Está bien. Te espero.-

Blaine cortó la llamada y guardo una carpeta con papeles en el cajón de su escritorio, sonrió y salió de su oficina, en su taller.

A los pocos minutos llego Kurt, lucía cansado. Se abrazo a él de manera cariñosa.

-Estoy muy agotado.- dijo Kurt.

-Y aun tienes que volver al estudio?.- pregunto Blaine.

-Sí, el contador nuevo no está muy al tanto de los clientes y confunde los datos, terminan llamándome a mí-

-Bueno, cuando empecé con el taller también tenía ese problema, pero después se normalizo todo.- dijo Blaine caminando de la mano hacia la oficina.

-Sí, pero si se equivocaban, tú los ayudabas y ya. Cuando me llaman a mí, ya están todos los papeles firmados pero con otro nombre, y se dan cuenta cuando en el banco rechazan los papeles.- dijo Kurt.

-Eso es porque siempre estas detrás de ellos, cuando uno delega, no tiene que estar todo el tiempo revisando lo que hacen.-

-Dices que soy controlador?.- preguntó Kurt con una ceja alzada.

-Un poco.- dijo sonriendo Blaine. -Y el mejor contador del país.-

Blaine beso a su esposo una vez dentro de la oficina, Kurt se perdió unos instantes en el beso.

-Pedí algo para comer.- dijo Blaine sonriendo.

Kurt le dio un beso y se sentó frente al escritorio de su esposo.

-Necesito tu ayuda con unos papeles, tengo que firmarlos pero quiero estar seguro antes.- dijo Blaine buscando la carpeta que estaba en su escritorio.

-Es un contrato?. No me dijiste que ibas a contratar más personas.-

Blaine le dejo los papeles sobre la mesa y Kurt comenzó a leerlos frunciendo el ceño.

-Estos son los papeles de la casa que vimos ayer. No entiendo.- dijo Kurt confundido mirando a su esposo.

-Bueno, no esta tan mal la casa, y hable con la vendedora esta mañana para que me deje revisar el contrato de compra, si aún te gusta la idea, deberíamos firmarlo.- dijo Blaine con una sonrisa.

-Estas seguro, podemos ver otras casas o esperar...-

-No, quiero que compremos esa...tienes razón, yo me apegue a nuestra casa porque soy feliz contigo ahí, pero en realidad yo soy feliz donde sea que estés tú.-

A Kurt se le llenaron los ojos de lágrimas, asintió con la cabeza y tomo la mano de su esposo.

-Te amo sabes?.- preguntó Kurt.

-Sí, y yo también te amo, por eso me case contigo.- dijo con una sonrisa Blaine.

... Años después

-Nos habrá llamado para decirnos que denegaron nuestro pedido?.- pregunto nervioso Kurt, estaba sentado en una silla frente al escritorio vacío de su abogada.

-No, porque harían eso?.- pregunto Blaine de pie, leyendo uno de los títulos enmarcados en la pared de la oficina.

-Hace cinco años que estamos en lista de espera...visitamos a Magui durante seis meses y al juez no le interesa firmar los papeles.- dijo Kurt con preocupación.

-No es contra nosotros, todos los que están en lista de espera les pasa igual.- dijo Blaine caminando hacia la otra pared.

Kurt lo observo, suspiro con frustración, desde que la abogada los citó para esa mañana no pudo dormir, ni comer nada, tenía un nudo en el estomago, no quería ni pensar en que les dijeran que no podían visitar mas a la pequeña Magui, una niña tan adorable que se había robado el corazón de ambos.

-Lo siento.- dijo la abogada entrando por la puerta, con varias carpetas en su mano. -lamento llegar tarde.-

Blaine se sentó junto a su esposo y ambos la miraron expectantes.

-Tuve que correr al juez por todo el lugar, pero lo conseguí.- dijo ella entregándoles varios papeles. -ven esa firma, es la del juez cediéndoles la custodia de Magui.-

Kurt y Blaine miraron el papel sin creerlo, luego miraron a la abogada quien tenía una gran sonrisa.

-No puedo créelo.- dijo Blaine mirándola.

-Pues créelo...no es la adopción, pero es el primer paso, allí también está el pedido de posterior adopción pero como ya les explique, deben pasar seis meses como mínimo antes de presentan el pedido.- explicó ella.

A Kurt se le llenaron los ojos de lágrimas, no podía evitarlo, apretó fuerte la mano de su esposo quien lo miro y le sonrió.

-Espero que tengan armada la habitación porque iremos a buscarla mañana...su niña los estará esperando.- dijo ella y Blaine suspiro en un sollozo al igual que Kurt.

Ninguno de los dos durmió esa noche, ansiosos, recorrieron la habitación que habían preparado para la niña, cuidando cada detalle, desde los juguetes, los adornos, cada cosa que compraron para Magui.

Recorrer las calles de regreso del hogar con Magui fue toda una aventura, ella se había acostumbrado a contarles todo lo que sucedía en su día cada vez que la visitaban, pero ella sabía que esta vez no era una visita, esta vez se quedaría en su nueva casa. Ni bien entraron los ojos de Magui se hicieron enormes, tenía entre sus brazos el peluche con forma de conejo que le habían regalado ellos en su segunda visita, nunca lo dejaba, incluso le había puesto nombre.

-Y esta es tu habitación.- dijo Kurt abriendo la puerta y dejándola entrar.

La cama era enorme y soñada, sus ojos si fijaron en los dibujos de princesas en las paredes y en un cajón en el suelo habían unos diez peluches, Magui estaba encantada mirando todo con fascinación.

-Toda la cama es para mí?.- preguntó Magui mirando con ojos brillantes.

-Sí, toda.- respondió Blaine sonriendo.

-Y el señor conejo puede dormir conmigo?.- pregunto nuevamente la niña mirándolos a ambos.

-Si claro, ambos pueden dormir juntos en la cama.- respondió Kurt.

Magui sonrió más ampliamente y se quedo observando la que sería su nueva habitación.

...

El primer cumpleaños de Magui los alcanzo a los tres planificando una fiesta, había pasado un año desde la primera vez que la niña pisó su hogar y aunque no los llamaba papá, estaba feliz en su nuevo hogar.

- Blaine...donde están los globos?, sacaste el paquete del auto?.- pregunto Kurt a su esposo, mientras terminaba de colgar los adornos.

-Sí, los tengo aquí.- dijo Blaine inflando los globos con una maquina especial para eso.

El timbre sonó y ambos entraron en pánico.

-Mamá no pudo traerla tan temprano, me dijo me la llevaría al carrusel.- dijo Kurt caminando hacia la puerta. -Es la abogada.-

Blaine dejo lo que estaba haciendo y se acerco a la puerta junto a Kurt.

-Buenos días.- dijeron ambos al abrir la puerta.

-Hola, buenos días.- respondió ella y entró a la casa. -Quería darles esto personalmente...están de fiesta?.-

-Oh, sí, es el cumpleaños de Magui.- dijo Blaine.

-Lo siento, olvide la fecha que es hoy, pero tal vez le traje un regalo a los tres.- dijo ella entregándoles una carpeta con papeles.

Blaine la abrió y leyó el primer papel junto a su esposo.

-Es...es...el acta...- dijo Blaine sonriendo.

-El acta de adopción, allí están los papeles de Magui también, sus nuevos papeles, ella donde esta?.-

-Con...mi mamá, así podíamos adornar la casa y le dábamos la sorpresa, pero la sorpresa nos la llevamos nosotros, no creí que salieran tan pronto, pensé que esperaríamos hasta el año entrante.- dijo Kurt muy emocionado.

-Pues, el juez sabe que ustedes son la mejor familia para la niña.- dijo la abogada con una sonrisa. -y ahora me voy, porque tengo que seguir trabajando, los espero mañana en el estudio.-

Blaine la despedido con un abrazo al igual que Kurt, luego que ella se fue ambos se miraron y lloraron de felicidad.

Elizabeth llego a la hora indicada con Magui llena de regalos, cuando la niña vio todo lo que estaba preparado para ella y sus amiguitos, comenzó a dar saltos, Kurt y Blaine estaban muy felices, Burt, Paul y Claudia llegarían en unos minutos, pero debían hablar con Magui primero y a solas.

-...y el peluche se quedo a medio camino pero Elizabeth le dio un golpe a la maquina y logro sacarlo.- contaba Magui mientras caminaban hacia su habitación.

Kurt negaba con la cabeza.

-Estoy seguro de eso, Elizabeth hubiera dado vuelta la máquina para sacarlo.- dijo Blaine haciendo una mueca.

-Tenemos que contarte algo...es muy importante y muy lindo.- dijo Kurt sentándose en la cama de Magui.

Ella se sentó junto a él y Blaine a su lado.

-Ves esto?.- pregunto Blaine mostrándole sus nuevos papeles.

-Es mi nombre... con su apellido!. - dijo la niña emocionada.

-Si amor, legalmente eres nuestra hija.- dijo Kurt intentando no llorar.

-Entonces...ahora puedo decirles papás?.- pregunto Magui con una sonrisa.

-Sí, si quieres...- dijo Blaine, sin querer presionarla.

-Sí, sí quiero...son mi papá,- dijo besando en la mejilla a Blaine. -y mi papá.- y le dio otro beso a Kurt.

-Le voy a contar a Elizabeth!.- Magui se detuvo en el umbral de la puerta y se giro para verlos con un gesto pensativo. -Le puedo decir abuela?.-

-Sí, claro, estoy seguro que está esperando éste momento.- dijo Kurt conteniendo las lágrimas.

Magui salió corriendo hacia la cocina, Blaine tomo por el rostro a su esposo y lo besó con ternura, entre lágrimas de felicidad, sonreían al escuchar a Magui y a Elizabeth hablar.

...

Tres años más tarde todos se reunirían en la casa de Blaine y Kurt, el verano había comenzado y decidieron comprar una pileta para armar en el patio, Rick le había ayudado a Blaine a instalarla mientras que a un par de metros y bajo sombra, Kurt hablaba con Carla que tenía a su primer bebé en brazos.

-Papá!.- dijo Magui acercándose a él con un gesto de tristeza en su rostro.

-Que sucede amor?.- pregunto Kurt mirándolo curioso.

-Papá armo la pileta donde esta mi conejo Chip.- dijo ella con ojos tristes.

Kurt miró hacia donde estaba la pileta y luego a su hija.

-Que conejo?.- pregunto Rick acercándose a ellos.

-Mi primer conejo, le gustaba morder los cables de electricidad y un día se quedo dormido detrás del sofá.- dijo ella mirando a su tío.

-No creo que se haya quedado dormido si mordió un cable con electricidad.- dijo Rick.

-Se quedo dormido.- dijo Kurt mirándolo serio. - Blaine, tienes que mover la pileta, ahí está enterrado el conejo.- le dijo a su esposo.

Blaine lo miró y giro sus ojos.

-No parece importarle.- dijo Blaine, la mirada de su esposo y de su hija expresaba más que las palabras. -La estoy llenando!.-

-Muevela.- dijo Kurt serio.

-Rick ven a ayudarme.- dijo Blaine maldiciendo por lo bajo.

Carla río, mientras que Magui jugaba con el bebé, Kurt preparó jugos para todos, y un par de minutos después Elizabeth, Burt, Paul y Claudia llegaron para pasar el día en familia.

Blaine estaba serio, Kurt sabía que se había molestado, se acerco a él y lo abrazo por detrás.

-Estas muy enojado?.- pregunto Kurt al oído de su esposo.

-Si.- dijo Blaine aún serio.

Kurt besó su cuello.

-Y ahora?.- susurro en su oído.

-Algo.- dijo Blaine con una media sonrisa.

Kurt sonrió y apretó su agarre en la cintura de su esposo, besó nuevamente su cuello y pasó su nariz por el mismo lugar.

-Te amo, mucho, mucho, mucho.- dijo Kurt por lo bajo solo para que lo oyera Blaine.

-Y yo también...- dijo Blaine con una sonrisa, giro su rostro y beso a Kurt en los labios.- a ambos.- volvió a decir mirando a su pequeña hija.

Kurt sonrió, y apoyo su rostro sobre el hombro de Blaine mirando a Magui, ella les sonrió y se acerco corriendo para abrazarlos a los dos juntos.

Esa era su familia, el regalo que les dio la vida.