-¿Jade dónde estás?-Pregunto mirando por todos lados Hisana al no ver a la susodicha en el templo- Tal vez esté en su habitación, la peli azul se dirigió a las salas ocultas para buscar a Jade
Sin prestarle atención a Shun Aramesti dio media vuelta y comenzó a correr rumbo a la salida del templo de géminis
-¿A dónde vas Aramesti?-Fue en ese instante que la chica recordó que Shun estaba allí, al sentir que el cosmos de su hermana se extinguía rápidamente la chica se olvidó de todo, solo pensaba en su hermana mayor
-¿No es obvio? ¡Tengo que saber que sucedió con mi hermana!
-¿Y piensas dejar nuestra batalla a la mitad?- Aramesti volteo a verlo y frunció el ceño
-Tienes razón, debo terminar ahora mismo contigo- Aramesti rápidamente comenzó a elevar su cosmos- ¡Tornado celestial!- Grito Aramesti, haciendo uso de su técnica, sin embargo Shun logro salir ileso de dicha técnica, cosa que dejo sorprendida a la guardiana de géminis
-Olvide decirte por un momento algo, las técnicas por segunda ocasión no funcionan en un caballero- Aramesti se le quedo viendo solamente sin decir nada, comenzó a debatirse entre terminar con el caballero de Andrómeda o ir en a auxiliar a su hermana que rápidamente comenzaba su descenso al sueño eterno, sin llegar aun, solo que no tardaría mucho…
-Bien Eos, lo admito eres rápida y ágil-Dijo Mu aun tratando de recuperar el aliento, estaba algo exhausto, Eos y el solo habían combatido cuerpo a cuerpo aun sin llegar a usar alguna técnica, cosa que le pareció algo extraña al carnero mas no dijo nada, así podría reservar su cosmos y no desperdiciarlo, debilitándose a su paso
-Gracias, aunque tú no lo eres mucho, pensé que los santos dorados eran más veloces pero me has decepcionado
-¿Qué?
-¿Acaso creíste que esa era toda la velocidad con la que me muevo?- Una carcajada se oyó por parte de la guardiana de leo, Mu no entendía a que se debía-Parece que no lo comprendes aun…-Solo fue en un abrir y cerrar de ojos, solo eso basto para que aquella chica desapareciera del campo de visión de Mu, antes de sentir un fuerte golpe en su estómago, haciéndolo retorcerse de dolor- Creo que me divertiré un poco más contigo, espere por ustedes para entretenerme y no quiero terminar pronto contigo así que ¿qué dices si jugamos un poco más?
Mientras seguían sus respectivos combates Shun y Mu con las guardianas de Géminis y Leo, los santos restantes seguían su camino hacia el templo de virgo, la guardiana de dicho templo Erato los esperaba pacientemente, por otro lado Dafne y las guardianas restantes seguían en su espera, Apolo observaba calmadamente todo lo acontecido, mas todo ello fue interrumpido al sentir algunas presencias nada agradables, que le causarían algunos inconvenientes a lo planeado ya, pronto llamo a Dafne mediante su cosmos, la susodicha llego en pocos minutos al encuentro con el dios
-¿Me ha llamado mi señor?
-Sí, necesito que observes de cerca los siguientes combates al parecer algunas visitas no gratas y menos invitadas llegaron para auxiliar a Athena, a pesar del aviso que les dimos, no sé qué tienen en esa cabeza
-¿A quien se refiere mi señor?
-Pronto lo sabrás, ahora cumple con lo que te eh pedido- Dafne asintió y salió después de hacer su debida reverencia
-No lo entiendo, ¿qué visitas sorpresa llegaron?
Cuatro personas se desplazaron rápidamente por el santuario del sol, sin detenerse a su paso, aunque al llegar a la salida del primer templo comenzaron los problemas
-Creo que lo más fácil fue llegar a este lugar
-¿En serio? Un laberinto por los dioses acaso ellos ¿no tienen cosas mejores en que usar su tiempo que hacer extraños sus templos?
-Dejen de quejarse y continuemos, no hemos venido aquí para criticar a los dioses y sus extraños templos o pasatiempos
-Está bien-Continuaron con su camino
¡Al Hades Apolo! Morgan era más importante que todo lo que podía ofrecerle el dios sol, sin su hermana ¿qué podía valer una vida llena de paz si estaba completamente sola? Todo lo que había conseguido hasta el momento era con la intención de disfrutarlo a lado de Morgan si ella moría ¿qué caso tendría ello?
-Sé que pareceré una cobarde Andrómeda pero la vida de mi hermana es más importante que cualquier cosa sobre este universo para mi- Aramesti dio media vuelta y siguió su camino hacia la casa de cáncer, dejando a Shun algo ¿sorprendido? No era más feliz que nada, el sabia más que nada, como se sentía ello
El frio de Siberia era insoportable, de eso estaba cien por ciento segura, no sé cómo diablos Camus puede resistirlo, titirite por enésima vez desde que había puesto un pie aquí
-Bueno creo que tal vez debería reconsiderar el pedir de nuevo permiso al patriarca para venir aquí, debo estar completamente loca…-Me quede pensando unos segundos-Mejor lo olvido y sigo total ya estoy aquí- Hace casi dos años que no veo a Camus, ya que se encuentra entrenando a dos discípulos que le fueron asignados, por lo que no eh tenido nada de contacto con el, cosa que me ha puesto algo triste, después de todo es extraño pasar demasiado tiempo solo en compañía de Milo, además de que si a eso le sumamos el que Milo siempre está fastidiándome con su "Solo porque no soy Camus", bien no es el pero como compararlos, aunque ellos son mis dos mejores amigos, a cada uno lo aprecio y quiero de distinta manera
Llegue a la cabaña donde según lo que se, Camus habita con sus discípulos, está a punto de atardecer por lo que tal vez él deba estar por llegar, aun así, creo que lo más conveniente sería esperarlo aquí afuera, pero con el frió infernal que hace aquí mejor lo hare adentro…
Todo comenzó a tornarse de un rojo horrible, ¿qué está sucediendo?
-¿Casandra? –Esa voz se hacía muy familiar- ¿Eres tú?- Me frote los ojos, ¿a qué hora me había quedado dormida?- ¿Qué haces aquí?-Pregunto algo sorprendido
-Eh… ¿sorpresa?-Dije no muy convencida, este negó con la cabeza- Está bien, estaba algo aburrida en el santuario y decidí visitar a mi viejo amigo
-Ya entiendo… ¿pero no te escapaste cierto?
-No le pedí el permiso correspondiente al patriarca y me lo dio
Me pase cerca de una semana en Siberia, necesitaba des aburrirme de Grecia, aunque el frio de ese lugar fuera completamente insoportable, además si a eso le sumaba que rara vez Camus y yo hablábamos, además estaban sus discípulos, el día de mi regreso a Grecia llego, agradecí a Camus el hospedarme en su cabaña además de soportarme aun mientras se encontraba entrenando a sus discípulos
-Cuando regreses a Grecia, hay algo que debo decirte- Le dije mientras daba media vuelta y comenzaba a caminar, para tomar el barco que me llevaría a casa, estaba segura de había llegado el momento de contarle a Camus aquello que llevaba guardado en mi durante algo de tiempo y que cuando no lo vi por años, se fortaleció más…
Abrí los ojos, mire a mi alrededor, estaba por atardecer, me levante de mi cama, al parecer aun nada había pasado, todo seguía igual, camine hasta la salida mientras me frotaba los ojos, una vez llegue a mi sala de descanso, encontré a Hisana sentada a un lado de mi manto sagrado mientras leía uno de los libros que había dejado en una cómoda junto al sofá donde yacía sentada, alce una ceja
-¿Qué haces aquí Hisana?-Alzo la vista y me miro mientras cerraba el libro
-Nada, solo que estaba aburrida y decidí visitarte
-¿Te encuentras ya bien?
-¿Porque lo preguntas?
-No lo sé, solo que hoy te has estado comportando de una manera algo extraña
-¿En serio?-Asintió- ¿Que te sucedió? Primero me dices que te llame por tu nombre "Casandra", que no pelearas y solo te aseguraras de que tus seres queridos estén bien, después te comienza a dar un dolor de cabeza, te desmayas, despiertas diferente, incluso casi estoy segura de que tus ojos eran rojos, me dices que no te llame Casandra, dices que tienes una misión y…dios que fue lo que te sucedió, ¿acaso algo te ocurrió?
-No que yo recuerde-La mire no muy convenida
-Bien entonces quien eres Jade o Casandra
-Casandra, deja de llamarme Jade
-Como digas, pero te advierto que los santos de Athena ya han llegado a virgo
-No están muy lejos, me alegro
-En serio debes de estar completamente loca, acaso no piensas reconsiderar eso de traicionar a Apolo
-No, el me mintió de manera descarada, se burló de mí, es algo que simplemente no puedo perdonarle, aun si él es…
-¿Qué? ¿un dios?
-No, es otra cosa, solo que no puedo decírtelo, aunque sé que pronto lo sabrás, debes irte Hisana toma tu puesto en tu templo, no tiene caso el que sigas viniendo aquí, de cualquier manera no le ayudare a Apolo en su cometido y tu aun eres su sirviente no es así, tu si tienes una razón según tu para odiar a Athena, aunque debo confesarte que todos sus santos le juraron lealtad por que fue su deseo no porque algo los haya obligado, debes pensar lo que haces no comentas una tontería de la que quizá después de arrepientas
-Está bien, lo hare aunque aún sigo pensando lo mismo, odio a Athena
Los caballeros restantes al fin habían llegado a virgo, mas al entrar fueron recibidos por una hermosa melodía, que trasmitía paz con la cual se sintieron totalmente relajados, sin embargo todo era una ilusión en la cual habían caído sin percatarse, pues todos habían caído en un profundo sueño
-Que fácil fue…-Dijo la joven mientras seguía con su hermosa melodía
