ADVERTENCIA: Una escena contiene fuerte violencia física.


El despertador sonó a la las siete de la mañana, pero Bulma tardo media hora en levantarse. Por un momento no supo dónde estaba y tardo varios segundos en reconocer su propio dormitorio. Todo estaba igual y a la vez todo había cambiado. Para empezar el lado de Vegeta estaba perfectamente tendido. Lo había estado desde que dejaron de dormir en la misma cama hace un mes. Bra llevaba un año desaparecida y su ausencia distanció a Vegeta y Bulma más que nunca. Una barrera invisible de rencor se construyó entre ellos y por más que intentaban hacer las cosas funcionar, no podían dejar de pelear. Lo habían intentado todo. Buscaron en el espacio, le pidieron a Wis y Beerus ayuda, pero ni siquiera ellos encontraron una pista sobre su paradero.
Seguía faltando una esfera del dragón, por lo que no podían pedir que ella regresara. Y no podía ni pensarlo, pero si Wis tenía razón y en efecto Bra estaba muerta, como ya había pasado el año, ella ya no podía regresar a la vida. Lo que significaba que Bulma había perdido para siempre a su hija.

Finalmente, Bulma salió de la cama, pero estaba demasiado triste como para bañarse por lo que se puso la ropa del día anterior y bajó a la cocina. Abrió el refrigerador, saco el jugo de naranja y se sirvió un poco en un vaso. Una hilera de imágenes desfilaron por su cabeza: la primera vez que sostuvo a Bra en sus brazos, la primera vez que dijo mamá, cuando aprendió a caminar. Un nudo se formó en su garganta y ella volvió a abrir el refrigerador para sacar una botella de vodka. Lo mezclo con el jugo de naranja y le dio un gran sorbo, echando la cabeza hacia atrás. El vodka le quemo la garganta. Se alegró de sentir otro tipo de dolor además del emocional. Ojalá le doliese aún más. Ojalá hubiese sido a ella a quién hubiesen secuestrado.
Agarró la botella y se dirigió a la terraza, donde se dejó caer en una silla. El sol brillaba a su máximo esplendor, pero ni siquiera eso lograba calentarla. Intentó distraerse, leyendo el periódico. Lo primero que notó cuando lo levantó fue la fecha. Hoy era el cumpleaños de Bra. Deberían estar de compras, buscando el vestido perfecto para la gran fiesta que ella le hubiera organizado. Deberían estar celebrando en familia.
Bulma no notó las lágrimas cuando se formaron, pero unas gruesas gotas estallaron cuando chocaron contra sus mejillas. Manchas de agua se formaron en el periódico, borrando algunas letras.
Se sirvió un tragó y luego otro. Finalmente decidió beber directamente de la botella.
El mundo empezó a dar vueltas y vio dos figuras materializarse enfrente de ella.
— Al menos podrías usar un vaso— dijo una de ellas. Bulma entrecerró los ojos, y se dio cuenta que era solo una persona a la que estaba viendo doble

Ella ignoró a su marido y continuó bebiendo como un bebé hace con su biberón — Déjame en paz.

Vegeta no se movió, y continuó viéndola con el ceño fruncido. Bulma pusó los ojos en blanco e intentó ponerse de pie, pero perdió el equilibrio. Inmediatamente, los brazos de Vegeta le rodearon la cintura, deteniendo su caída en picada. Él pusó sus dedos bajo su barbilla, obligándola a levantar la cabeza— Ya has bebido suficiente.

Bulma lo empujó hacia atrás al mismo tiempo que gritaba— ¡Suéltame, asesino! — La botella en su mano se estrelló contra el piso, derramando todo su contenido. Ella se secó las lágrimas y apuntó a Vegeta con un dedo acusador-Todo esto es tu culpa. Tú eres la razón por la que secuestraron a Bra. Y si mi niña está muerta, ¡su muerte es por culpa tuya! - Bulma gritó la última parte.

Todo el color se drenó de la cara de Vegeta. Una vena le palpitó fuertemente en la frente y cerró los puños. Él tomo aire profundamente y lo soltó despacio. Era su turno. Por muchos años Bulma le aguanto muchas cosas; sus insultos, su indiferencia, su pasado. Incluso le llego a perdonar lo que paso en el torneo de las artes marciales, cuando se dejó influenciar por Babi di y mató a muchos inocentes. Ahora le tocaba a él soportar las cosas horribles que ella le decía. Sabía perfectamente que era el alcohol mezclado con el dolor los que hablan por ella. Vegeta se acercó a su esposa y en un parpadear, se inclinó y cogiéndola por las piernas, se la echó al hombro derecho. Bulma se revolvió furiosa
¡Bájame! - Chilló ella, golpeándolo con los puños en la espalda- Suelta…- El cuerpo de Bulma se sacudió, acompañado de un horrible gemido y luego, la parte baja de la espalda de Vegeta se sintió mojada.
Él se congelo en el primer escalón y cuando entendió lo que había pasado, continuó el camino al baño volando.
Bulma se inclinó sobre el inodoro, vaciando el contenido de su estómago. Para que el cabello de Bulma no se llenara de vómito, Vegeta lo agarró y lo hizo bolita, sujetándolo con una cosita negra para el pelo. La había visto muchas mañanas, arreglándose frente al espejo, como para saber cómo se usaban esas cosas.
El cuerpo de Bulma se contrajo y se expandió a la par que expulsaba más liquido blanco. Vegeta abrió un cajón, saco una toalla para manos blanca y la mojó. Después se sentó a su lado, y colocó la toalla en su frente. Bulma lo miro y estaba a punto de decir algo, pero rápidamente cerro la boca, el tiempo necesario para poner de nuevo su cabeza sobre el inodoro y expulsar más liquido blanco. Vegeta puso su mano en la espalda de su esposa y la movió en pequeños círculos. Casi ni le importo el fétido olor a vómito, pues su mente estaba en otro lugar. Bulma tenía razón. Todo esto era su culpa. Su pasado finalmente lo alcanzó y encontró la manera de destruir la familia que le tomo años en construir. Recordó las palabras del hombre alienígena, su amenaza de destruir a su descendencia de forma brutal. Y aunque jamás se lo diría a Bulma y se odiaba a si mismo por pensarlo, la verdad era que él prefería que Bra estuviera muerta. Preferiría mil veces que ella ya estuviera descansando en paz en lugar de ser torturada como él solía torturar a sus víctimas. De igual manera, sabía que su familia estaba destruida. Nunca antes se había sentido así de impotente. ¿De qué le servía convertirse un saiyajin dios si no podía salvar a su hija?

Bulma dejó de vomitar y se recargo contra él. Vegeta extendió sus piernas y acomodo a su esposa en su regazo, estrechándola en sus brazos. En ese momento se dio cuenta que sus sentimientos por ella eran más fuertes de lo que él pensaba. No le importaba estar cubierto en vómito, ni que su trasero se estuviera durmiendo, lo único que le importaba era estar cerca de ella. ¿Por qué dos personas se enamoran? Era un misterio para él. Ni si quiera se dio cuenta cuando sucedió, pero indudablemente ahora él lo estaba.


La puerta se abrió y Son Goten entró. Después de un año, un mes y tres días por fin lo volvió a ver. Bra se puso en pie como si una corriente eléctrica le hubiera recorrido el cuerpo. El impacto emocional de verlo causo que olvidara toda preocupación y dolor. Ella corrió hacia él a la vez que exclamaba- ¡Me has encontrado! ¡Sabía que lo harías!

Goten adoptó posición de pelea– No estoy aquí para salvarte- A estas alturas Bra ya debía estar acostumbrada a las alucinaciones, pero había una parte de ella que guardaba la esperanza que en cualquier momento esa puerta se abriría y alguien vendría a salvarla. Goten lanzo una patada, pegándole directamente en el estómago. Bra se dobló, abrazándose el sito golpeado. Vio luces amarillas y todo se puso borroso. Caída en el suelo, volvió a ver claro. Varias personas la miraban desde lo alto. Goten se burlaba de sus contorsiones a la par que su hermano la señalaba, riendo a carcajadas. Su padre la miraba con una ceja arqueada, mientras que su madre cerraba los puños para darle en los muslos.

Basta- Ella quería gritar, pero le faltaba el aire, muy apenas podía respirar. Pan apareció y le golpeo tan fuerte la cabeza que todo se puso negro.

Cada que despertaba había seis o siete sujetos a quienes le tomaba varios segundos reconocer. A veces eran su familia, otras eran los Son, y en raras ocasiones eran el resto de los guerreros Z quienes empleaban sus puños y en ocasiones ataques de ki para lastimarla. Recordaba arrastrase por el suelo incontables veces como una lombriz, retorciéndose en inútiles esfuerzos por eludir los golpes, pero con eso solo lograba recibir más patadas en costillas, vientre, brazos y en la base de la columna vertebral. Sus gritos resonaban por toda la nave, pidiendo misericordia. La traban como una bolsa de papas dejándola tirada en el suelo hasta recuperar algo de energía y luego regresaban para castigarla con igual saña. Otras veces, había periodos extensos de descanso, aunque no estaba segura cuanto duraban pues estos pasaban mientras ella permanecía dormida, con el conocimiento perdido. Y aunque ella no se daba cuenta, varias personas con batas blancas entraban para medir su pulso, alimentarla, levantaban su parpadas para checar sus pupilas e inspeccionaban su cuerpo buscando ubicar huesos rotos y poder curar las heridas.

Y cuando estaba consiente a los que antes consideraba su familia y amigos no paraban de golpearla, abofetearla, tírale el cabello y la hacían rodar por el suelo mientras sangre brotaba por su boca.

Después de algún tiempo, sus suplicas por fin fueron escuchadas. La puerta se abrió y su salvador entró. Syu caminó hacia ella, derribando a todos los que la estaban lastimando. Él se arrodillo para cargarla y mientras salían le dijo- Tranquila. Todo está bien. Ellos han sido demasiado violentos contigo.

Bra se echó a llorar y enterró su cabeza en la nuca de él- No me dejes, por favor.

Syu le acaricio el cabello- Ya no estás sola, Bra. Ya sabes que solo en mi puedes confiar. Los otros te dañan, te odian. Incluso tu propia familia te lastimó. Yo jamás hare algo así. Solo quiero lo mejor para ti.

Los odio- Ella bramó con un odio profundo.

Syu se apartó para mirarla directamente a los ojos- Entonces, ¿en quién debes confiar?

En ti-Contesto ella sin titubear- Solo en ti, Syu.

Él sonrió- Ellos no te entienden. No eres una de ellos y jamás lo serás.

Bra comenzó a temblar de ira- No sabes cuánto los odio. A todos. - De repente, sintió que le regresaban las fuerzas y logro ponerse de pie. Se paró derecha y levantó el mentón- Quiero la destrucción de todos ellos. Los quiero a todos muertos, en especial a Vegeta.


En realidad la escena fue muy corta y tal vez no fue tan violenta pero no se que tipo de publico lee esta historia y no me quise arriesgar.

Comenten, por favor

Acabo ver el capitulo del nacimiento de Bra y debo decir que no me esperaba asi su nacimiento. Ame la escena donde Vegeta carga a Bra.

Hmm, ¿que les hará a los que se atrevieron a torturar a su hija?