"Siempre nos dicen que hay que encontrar una razón para vivir, pero nos confundimos, en nuestras mentes traducimos "encuentre una razón para no morir" y estas, estas se agotan tan rápido como el oxigeno en nuestros pulmones."


Leah ha muerto.

Vi el mensaje en la pantalla de mi teléfono y se detuvo mi corazón en seco. Todo el universo se silencio por el pitido en mis oídos, todo el aire abandono mis pulmones, toda yo me desconecte.

Solo eso, solo 3 palabras me ha enviado Jacob, no fue siquiera capaz de llamarme. Vi a Edward al otro lado de la cama y después vi el reloj sobre la mesita de noche, en un par de horas tendríamos que estar buscando a su madre en el aeropuerto, hoy era fin de año. Me deshice de las sábanas y salí de la cama intentando hacer el menor ruido posible, toda la decoración navideña de mi sala no encajaba con la información que Jacob me había enviado, parecía más bien una burla, un tipo de sarcasmo muy hiriente.

Había estado esperando algo parecido, dejado encendido mi teléfono con el miedo de que me llamara destrozado y perdido, pero con la esperanza de que no lo hiciera y eso tan solo podría significar que todo estaba bien. Que podíamos seguir cada uno su camino y fingir que nunca nos conocimos, ahora no podía decir a que me sabía mi felicidad, cuando la persona que Jacob más amaba en el mundo ha muerto ¿Era justo?

Entre de nuevo a la habitación, tome un jean, un par de zapatos, una franela y un trozo de papel. Deje la nota manuscrita justo donde había estado durmiendo hace un par de minutos, esperaba que Edward no se asustara por la falta de explicaciones pero no podía decirle a donde me había ido, no sabía si lo entendería. Me cambie al salir de nuevo a la sala y salí del Pent House a toda prisa.

-¿Hola?- La voz de Rosalie aun estaba distorsionada por el sueño, no había recapacitado en que a las 5 de la mañana mi amiga aun estaría durmiendo.

-Rosalie necesito que me acompañes a un lugar- ¿Pero a donde? Tan solo había recibido tres palabras, bastante mortificantes sí, pero que no dejaban saber nada más que la triste noticia.

-¿Ahora Bella? Son las 5 de la mañana.

-Ya lo sé, y si no fuera tan importante no te estaría llamando Rose, por favor, voy en camino para allá, te aviso cuando allá llegado- no deje que me respondiera, colgué el teléfono y empecé a conducir por la ciudad.

Jacob... Oh mi Jacob. Sentí las lágrimas correr por mi mejillas y la desesperación apoderándose de mis nervios. Gracias al cielo antes de darme cuenta ya estaba bajo el edifico de Rosalie, la llame y le pedí que bajará antes de pasarme al puesto de copiloto, no me sentía en facultad para seguir manejando.

-¿Me puedes explicar qué rayos te pasa?- Cuestiono Rosalie molesta al subir al auto, suavizó su semblante en cuanto se fijo en mí reparo en un susurro -...cariño ¿qué sucede?

No me había atrevido a decirle a Rose que Jacob y yo nos habíamos visto, por consiguiente tampoco sabía lo de Leah. La mire sin saber que decirle, por donde comenzar.

-Leah murió- solté sin más, decidiendo que no quería explicarle lo de hace una semana.

Rosalie me miró confundida.

-¿Como sabes eso?

-Jacob me escribió hace un rato- levante mi teléfono y le mostré el mensaje.

-Que idiota- mascullo -que me perdone Dios Issie, pero sinceramente no se para que hizo eso, ya no eres parte de su vida y para que conste es porque así él quiso. No sé qué es lo que piensas hacer, pero me parece que debería buscar alguien más que lo consuele.

-Rosalie...

Iba a defender mi postura, si, él había hecho daño, pero mi dolor no merecía ser pagado con uno como ese. Sin embargo mi teléfono vibrando entre mis dedos me obligó a detenerme.

-¿Hola?- Conteste, esperando escuchar su voz pero en cambio reconocí la voz de Rebecca, su madre.

-Isabella, linda dime que Jake está contigo te lo ruego- en vez de sonar entristecida se oía más bien asustada.

-No Rebecca, justo pensé que quien llamaba era él. Solo me dijo que…- no me atreví a pronunciar las palabras que él había escrito.

Escuche las voces al otro lado del auricular, ella hablaba con su esposo aun conmigo en línea, mire de nuevo el numero en la pantalla y lo reconocí de la última vez que Jacob me llamo, era su teléfono ¿Que hacía su madre con él?

-Rebecca ¿qué sucede?- Inquirí ahora con miedo pero sin obtener de nuevo su atención -¡Rebecca-! Ella no estaba pasando por el mejor momento de su vida, pero aún así necesitaba que volviera un poco en sí y me explicará.

-Isa no sabemos a donde fue, estaba bastante alterado, pensé que estaría contigo ya que fuiste la última a quien le escribió. No puedo perderlos a ambos...- dejo de hablar en cuanto los sollozos no le dejaron continuar.

-¿Isabella?- supuse que Bill había tomado el teléfono de su esposa, asentí a su pregunta olvidando que no podía verme.

-Hola Bill... Lo siento mucho.

-Gracias preciosa...Bella ¿tienes idea de donde pueda estar él?- Bill se escuchaba mucho más calmado pero aún así note la preocupación en su voz.

-Intentaré pensar en algo y les avisaré. Por favor Bill, llámame si aparece.

-Gracias Bella, seguro que sí. Terminaré aquí con unos papeleos y llevare a Becca a casa. Puedes pasar por allá en una hora. Llámame tu a mi si sabes algo por favor- no espero siquiera a despedirse, escuche los lamentos de mi antigua suegra al otro lado de la línea y luego él colgó.

Jacob había desaparecido. Me imagine como se estaría sintiendo, lo conocía, el dolor se estaría mezclando con la culpa justo en este momento, su mundo se había derrumbado, su pequeña había perdido las ganas de vivir y se había ido. Después de todo lo que quiso protegerla, después de todo el tiempo que invirtió en encontrarla, había sido muy tarde para cuando lo hizo. Jacob era un hombre fuerte, pero ella era su debilidad, ahora que estaba sin armadura y desconsolado ¿A dónde se había ido a resguardar?

"Maldita sea" pensé. Ni siquiera había llevado su teléfono consigo, nada, ni una pista.

-Bella ¿qué pasa?- El auto aun seguía aparcado frente al Edificó de Rosalie, ella me miraba a la expectativa.

-Jacob desapareció. Al parecer estaba más que alterado y no saben a donde fue.

-No pensarás en buscarle tu- ignore el tono recriminatorio en sus palabras.

-Ni siquiera se en donde buscarlo- las lágrimas volvieron a tomar camino por la comisura de mis párpados.

Rosalie suspiro y puso el auto en marcha, la mire agradeciendo que a pesar de todo aun me acompañe en esto.

-Sería bueno que vayamos de nuevo a tu casa, si te escribió, tal vez este allá.

De pronto me asuste, lo que menos quería y necesitaba era que estuviera justo en mi Pent House cuando Edward estaba durmiendo en mi cama, de pronto me sentí una tonta por salir tan pronto de ahí.

Me mantuve en silencio durante el camino, mordiendo las cutículas de mis dedos con cada calle en la cual cruzábamos. Baje del auto a la carrera cuando por fin llegamos a mi edificó.

-¡Henry!- El portero pego un brinco por el susto pero sonrió en cuanto me vio bien.

-Señorita Swan, buenos días.

-Buenos Días Henry, por casualidad ¿Jacob ha venido por acá?- Cuando no era yo quien lo hacía, Henry tenía que accionar el ascensor por los visitantes, ya que cada piso necesitaba de una llave. Lo había hecho tantas veces por Jake que ya lo conocía de memoria.

-No señorita lo siento- respondió con pesar.

Yo en cambio exhale aire aliviada. Pero si no estaba aquí ¿A donde había ido? De pronto pensé en el café, donde nos habíamos visto una semana atrás, donde se había vuelto tradición estar juntos. Le pedí a Rosalie que condujera hasta allá, agradeciendo que el tráfico fuera casi inexistente y pudiéramos llegar en algo menos de media hora, divisé el auto de Jacob en el desolado estacionamiento y me dirigí a él, aguantándome para no correr. Estaba ahí, con su cabeza apoyada en el volante, su cuerpo sacudiéndose en silencio.

Golpeé con los nudillos de mis dedos el vidrio de su puerta, lo mire alzar el rostro cubierto en lágrimas y observarme sin vida en su mirada, por mis mejillas caían también un par de lágrimas, le sonreí con pesar, esperando que abriera para mí.

-Jacob por favor- pedí en voz alta, esperando aun a que bajará el vidrio por lo menos.

Salió del auto un par de minutos después y se dejó caer sobre el pavimento, recostando la espalda de la puerta ahora cerrada. Me tumbe a su lado y tome su mano con la mía, no sabía que decirle, lo único que se me ocurría era estar ahí a su lado y escuchar sus sollozos, acariciar su cabello largo y despeinado mientras lloraba como un chiquillo, con su rostro escondido en sus piernas abrazadas. De pronto las lágrimas silenciosas eran reemplazadas por fuertes quejidos, por otros momentos respiraba tan erráticamente que pensé que llegaría a hiperventilarse.

De un instante a otro llevo su cabeza hacia mi regazo, sin importarle que estábamos en el pavimento a la vista de todo aquel que pasara por el estacionamiento, siguió llorando, empapando mi pantalón, y yo seguí acariciándole, llorando también en silencio, no por Leah, la había visto algunas veces pero no las suficiente. Mi dolor era verlo a él tan devastado, tan diminuto en el mundo, derrumbado como jamás le había visto.

No era el Jacob que había conocido, era mucho más humano y frágil que él. Era un niño en el cuerpo de un hombre, uno que me veía en la necesidad de proteger, de acunar en mi regazo. Me daba miedo soltarlo y que de repente se cayera en pedazos, ni todo el daño que sentí con su partida se parecía a lo que estaba viendo.

-Jacob tu madre está muy preocupada por ti- me atreví a decir cuando dejo de temblar.

-No puedo verla- dijo con la voz entrecortada -no soporto ver el dolor en ella y tampoco lo soporto a él, como trata todo esto con indiferencia; creo que esperaba a que sucediera, esperaba impaciente a que su propia hija muriera y poder acabar con la vergüenza de la familia, es un bastardo.

-No digas eso Jacob, tu padre debe estar también muy devastado.

-Vi como la miraba- siguió diciendo, haciendo caso omiso de mis palabras -la despreciaba, incluso cuando despertó siguió mirándola así. La lleve conmigo a casa, mi madre se fue con nosotros para estar cerca de ella. Todo iba bien, Leah parecía más tranquila, pero entonces comenzó a necesitar más de esa porquería, escuchaba a Rebecca discutir con mi padre por teléfono y se odiaba aun más. Ella pudo haber estado bien, pero el llego y le reprochó todo...

Jacob se detuvo a mitad de sus palabras y se quedó mirando a la nada, entendí que no podía seguir contando que había sucedido.

-Yo si creía en ella- el nudo en su garganta era evidente en el tono de su voz -lo habría abandonado todo Bella, habría construido todo un mundo distinto para hacerla feliz. Era demasiado frágil, mi hermanita, a la que le hacía bromas cuando éramos pequeños, la que celaba en la preparatoria, la misma que llegaba corriendo a mi cama todas las mañanas y me halaba las sábanas para que me levantará ¿Por qué no me di cuenta antes? Yo debí cuidarla.

Impotente. Así me sentía, incapaz de sanar las heridas de Jake, veía como se ahogaba en su propio llanto pero no tenía ni idea de cómo rescatarlo. Era desgarrador el modo en que hablaba de ella, la manera en que se quedaba viendo un punto en la distancia y de pronto las lágrimas volvían a desbordarse de sus ojos, rojos e hinchados. El sonido de sus sollozos era como uñas arrastrándose sobre una pizarra, algo demasiado horrible para mis oídos.

Había visto reír a este hombre decenas de veces, lo había visto salirse con la suya una y otra vez, mantenerse inerte y preponderante. Lo había visto ir y pelearse contra el mundo entero, ganar batallas que podían pensarse pérdidas, había sido parte de sus bromas y sus cariños. Lo había visto tan molesto que hasta llegaba asustarme, y tan feliz que me contagiaba a mí misma. Pero así, este Jacob, no podía encontrarlo en mis registros, no estaba preparada para lidiar con él, mi corazón no tenía las armas necesarias.

-Vamos Jake, hay que salir de aquí- puse su brazo alrededor de mi cuello y me levante, tratando de alzarlo conmigo. Gracias al cielo que decidió cooperar, era imposible que lo levantará yo sola.

Caminamos juntos hasta rodear el auto y abrí la puerta del copiloto para él.

-Espera aquí, necesito ir por algo- cerré la puerta y camine hacia donde Rosalie me esperaba.

-¿Qué haces?- Inquirió, viéndome tomar el bolso y lanzar en él mi celular.

-No puedo dejarlo solo Rose ¿Que no ves el estado en el que esta?- Rosalie me miraba con el ceño fruncido, podía sentir la molestia hirviendo en ella. Solté un resoplido é bien, lo prometo.

-El tiene una familia Bella, y en algún lado seguro tendrá una "amiga" dispuesta a secarle las lágrimas. No le debes absolutamente nada y prometiste a Edward acompañarlo a por su madre- acariciaba sus sienes con la punta de sus dedos esta estúpida idea de que debes recoger a todo aquel que se caiga, pues no es así Bella, murió su hermana que mal, nuestro pésame bien, incluso te acompañaré yo misma al funeral si es necesario, pero él es un hombre hecho y derecho, no necesita que seas su niñera.

-Llamare a Edward en cuanto pueda y le explicare todo- cerré la puerta del auto la mire cuando bajo la ventanilla espero que lo entiendas Rosalie, solo no te entrometas ¿bien?

-Que no me entrometa- se estaba aguantando otro montón de palabras que seguramente no sonarían nada bien, lo sabía por la acidez con la cual me miraba lo que quieras Isabella.

Dicho esto subió la ventanilla, puso el auto en marcha y se alejo del aparcamiento. No era momento de hacerle frente a sus palabras, está bien, tal vez tenía razón y estaba siendo demasiado condescendiente con Jacob; pero ¿realmente esperaba de mi otro comportamiento? Una parte de mi vida le pertenecía a él, centenares de recuerdos felices y correcto si, unos tanto infelices también, pero era mi problema lo que decidiera hacer, no podía dejarlo, no podía abandonarlo cuando más me necesitaba.

-¿A dónde quieres ir?- Jacob jamás me había dejado conducir su Audi, era extraño el modo en que no parecía importarle nada excepto el dolor.

-Tu casa está bien para mí- respondió en voz baja mirando a través de la ventanilla.

-No podemos ir allí- Jake giro su rostro hacia mí, pensé que preguntaría cual era el problema pero en cambio volvió su mirada a la ventana -¿Estás seguro de que no quieres ir a casa de tus padres?

-¿Hablaste con mi madre?- No sabía si se refería a ahorita o más temprano.

-Me llamo después que me escribiste, se escuchaba realmente angustiada. Está hecha un manojo de nervios Jacob, no la estas ayudando realmente.

-Mi hermana la amaba. Jamás dijo nada malo de ella, la admiraba, apostaría a que creía que era la mujer perfecta y sin embargo no la salvó, no cuido a su niña. Es eso lo que deberían hacer las madres ¿no?- Empecé a conducir sin destino claro, pensé que al menos ver los autos pasar podía distraerlo es una mala mujer, solo que siempre ha vivido a la sombra de Bill, bajo sus órdenes y convicciones. Cuando él se canso de lidiar con Leah y su adicción, convenció a mi madre de que ya no valía la pena.

""No se puede ser perfecto Bella, ella intento estar a la altura de lo que nuestros padres establecieron como perfecto y mira lo que sucedió. Hasta yo me he trabajado en conservar mi estatus, he sido el hijo predilecto, el de la carrera brillante, el que quiso para su vida también una mujer perfecta, incluso yo he mantenido las apariencias como un idiota ¿Y para qué? ¿De qué vale fingir tanta perfección si cosas como estas te suceden? Tal vez Leah fue más inteligente al escaparse de todo esto, ahora es feliz, ya no tiene un padre ingrato, una madre cobarde y un hermano miserable.""

-El dolor está hablando por ti- dije, disimulando las emociones.

-Estoy siendo sincero por primera vez en mi vida, nada ni nadie está hablando por mi- hubiera preferido oírle hablar con amargura, pero aquello era como escuchar a un muerto en vida.

Jacob había dejado de llorar hace como media hora, cuando se quedo dormido después de haber estado en carretera hace más de 3 horas. Vi el cartel que indicaba que habíamos llegado a Forks, sin pensarlo me había descubierto manejando hacia este pueblo, a donde me había traído en nuestro primer verano juntos, en aquellos tiempos felices. Era el lugar perfecto para escaparse, o al menos así me lo pareció.

Aproveche que Jake aun dormía y me detuve un momento para hacer un par de llamadas. Rebecca no paro de agradecerme que estuviera con él, hasta que me despedí y le colgué; cuando Jake y yo estábamos juntos me había tratado muy bien, como a una hija podría decirlo, de haberla visto y descubrir que sufría tanto como su hijo, seguramente me hubiera hecho sentir peor.

Camine y me aleje un par de metros antes de hacer la segunda llamada, respire profundo y espere a escuchar su voz.

-¿Bells?

-Hola Edward- me sentía culpable, no quería hacerle daño.

-¿Que paso Bella? Vi tu nota y te llame enseguida ¿por qué no contestabas? Llame a Rosalie pero no quiso explicarme nada.

-¿Me perdonarías si te digo que ahora no puedo decírtelo?- Y era verdad, no podía. Aunque me moría de ganas de ser sincera con él, la realidad es que no me sentía con el coraje para serlo.

-¿Tu estas bien?- ¿Por qué tenía que escucharse tan paciente?

-Creo que si...solo necesito resolver algo y estaré de vuelta ¿sí?

-A donde me llames iré Bella ¿lo sabes no?- Respondió después de un silencio que me pareció eterno.

-Lo sé Edward- una lágrima se deslizó por mi semblante, la seque con el dorso de mi mano y me obligue a mantener la compostura, estaría pronto de vuelta, entre sus brazos, le contaría todo y el comprendería. Tenía que creer en eso quiero Edward, saluda a tu madre de mi parte. En serio lamento no estar ahí.

-También te quiero, no te preocupes que aquí estaremos cuando vuelvas. No te olvides de llamar, Bella por favor. No me dejas precisamente menos preocupado.

-Está bien, adiós- lo escuche despedirse al otro lado y colgué.

Estoy en Forks, aviso cuando vuelvo. Por favor, no digas nada a nadie, ya luego yo ordenare las cosas...No me odies Rosalie, por favor. Te quiero.

Envié el mensaje y volví al auto, Jacob se había despertado y ahora estaba en el asiento del conductor, subí y lo evalúe por un momento, decidiendo al final que tenía un mejor aspecto.

-Nunca debimos haber salido de aquí- comento cuando estuvimos rodando de nuevo, camino a un hotel -tú habrías seguido con tus cuadros y tus fotografías, tal vez hasta estarías dando clases. Y yo trabajaría desde casa, solo unos pocos casos y el resto del tiempo para dedicártelo, hubiéramos sido felices, no nos habríamos dejado contaminar.

-Nos hubiéramos vuelto locos tarde o temprano Jacob tomo mi mano y se aferro a ella, sus ojos seguían estando rojos, se contenía para no llorar -yo necesito ver al mundo continúe, sin soltar mi mano tú necesitas vivir a lo grande, no podemos escondernos y negar quienes somos.

No respondió, en cambio me miró un momento y luego puso su atención de nuevo en la vía.

-No deberías estar aquí conmigo- dijo cuando llegamos al hotel y estacionó frente a él.

-No, no debería- Pero aquí estoy baje del auto y me aleje de él.

Lo escuche cerrar su puerta tras de mí y extendí mi mano en su espera, al borde de la caminería. La sostuvo entre sus dedos y camino a mi lado, después de 3 años caminando hacia el mismo lugar, pero en tiempos distintos, esta vez a refugiarnos del invierno.


¿La idiota es Bella o la cruel es Rosalie? ¿Ustedes que hubieran hecho?

¡Hello! les dije que volvería pronto. Antes responderé que en mi caso, probablemente hubiera hecho algo muy semejante a lo de Bella, no se si irme a otro lado pero abría salido al rescate.

Me sentí un poco cruel con este capitulo, lo siento pero no me aguante la vena masoquista y melodramática. Creo que desde hace un buen rato es un capitulo sin Edward, al menos no directamente y eso me alegra, lo amo pero necesitaba un descanso. Vamos, díganme que tienen corazón y sienten algo de compasión por Jake.

Veremos que me cocino para los capítulos que vienen por ahí. Ahora si se me acabaron los que tenia bajo la manga, así que en cuanto me ilumine la musa, por aquí estaré. Un abrazo, y como siempre: nos estamos leyendo :*