CAP 21.
La sombra del Dragón Blanco.
El suelo era frío, lo podía sentir, por precaución decidió permanecer un instante más quieta, Fleur no quería abrir sus ojos hasta estar segura de estar a solas y medianamente a salvo, después de un tiempo que le pareció prudente entreabrió sus azules ojos de forma lenta, intentando acostumbrarlos a la inminente oscuridad. La habitación era pequeña, al parecer afuera recién comenzaba a despuntar el alba, lo podía adivinar gracias a una pequeña ventana rectangular que estaba por sobre la altura normal, ésta disparaba sutilmente un discreto haz de luz que irrumpía en la estancia en tonos turquesas entre resplandores de cristal. Lentamente Fleur tanteó el suelo con sus manos, estaba polvoriento y frío, su espalda le dolía, no sabía cuantas horas había estado allí, de lo que estaba segura era de que no se encontraba en la misma habitación que antes, la que recordaba perfectamente antes de volverse a desmayar, tampoco estaba con ella la rubia y pálida mujer vestida en su abrigo verde, la que se había lanzado sobre ella para protegerla ¿Acaso estaría herida? Impulsándose con sus brazos se enderezó un poco, arrastrándose luego hasta lograr apoyar su espalda contra la pared más cercana, un rayo azul violáceo iluminó un poco más el lugar, permitiéndole escrutarlo con mayor detención; descubrió que un poco mas allá había una pequeña cama con lo que parecía una raída colcha despuntada, recorrió la habitación con sus ojos, no habían adornos ni velas, nada más que ella, la cama, y la oscuridad, miró sus blancas manos, sus muñecas estaban un poco amoratadas, se tocó el vientre frenéticamente como asegurándose de que aún estaba allí y todo estaba bien, miró hacia sí misma, tenía manchas oscuras en su ropa, acaso era… ¿sangre?!
&
Draco
Malfoy no podía despertar, se encontraba atrapado en uno de sus
sueños, más bien en una de sus pesadillas; caminaba sin poder
levantar la vista de sus pies, recorría un sendero en el bosque
prohibido, nunca le había gustado aquel lugar, a sus pies las hojas
eran de un extraño color rojizo, sintió a alguien tras de él, sus
pies se detuvieron, pero no pudo levantar la vista de ellos, al rato
éstos reanudaron su marcha, un nuevo crujido, ahora sí se volteó
hacia uno de sus costados, lo único que pudo ver a su alrededor
fueron unos grandes sauces con unas peculiares hojas verde grisáceas,
volvió a avanzar, pero ahora sus pies resbalaban por sobre las
hojas, se agachó para verlas mejor, pero ya no eran hojas, eran…
GUSANOS!! Corrió, corrió sin parar..
- Draco… Draco…
-escuchaba en su andar un susurro de voz dentro de su sueño que le
llamaba, haciendo detener su corazón antes que sus propios pies; la
voz le hacía sentir seguro y en paz a pesar de las circunstancias-
Draco… -lo volvió a llamar, ahora la reconoció, era la voz de su
madre.
- Mamá? Pero… que haces aquí? -preguntó el chico
deteniéndose por completo, tenía esa extraña sensación de saber
que se está soñando, pero al mismo tiempo, ser incapaz de poder
despertar.
- Draco… te amo… Victoire… sé bueno… ten
cuidado…
De pronto las ramas de los sauces se alargaron
tenebrosamente dentro del sueño del pálido joven, atrapando a la
elegante figura de su madre, la cual tenía la misma cabellera que
él, pero mucho mas larga, Draco intentó tomar su varita para
liberarla, pero se dio cuenta de que ésta ya no estaba, tanteando su
bolsillo vacío, intentó correr hacia ella, pero una nuevas ramas
desde el otro extremo ahora atrapaban sus pies, su madre casi
desaparecía, su expresión a pesar del peligro era de inmensa paz.
-
Mamá!! -gritó el chico desesperado, estirándose un poco más en
su dirección, intentando zafarse de su propia trampa. Las ramas
ahora lo tomaban por los hombros y el cuello, lo jalaban y lo
ahorcaban, y su madre desaparecía entre un mar de grisáceas y
largas ramas, él la volvió a llamar, a gritar, en vano.
- Draco,
Draco! Despierta! -otra suave voz, pero muy distinta a la de su madre
lo remecía suavemente por uno de sus hombros arrebatándolo de su
sueño y trayéndolo al presente.
- Draco! La directora te mandó
llamar! -le decía Pansy Parkinson al chico intentándolo despertar-
dice que te espera en su despacho, ¿Estás bien?
&
-
…l ya lo sabe?
- Minerva se lo debe estar comunicando en este
momento, es una fatalidad, Lucius está en shock. –aseveró el
moreno ministro de Magia sin interrumpir su marcha, a él aún le
gustaba trabajar en terreno.
Harry no pudo evitar sentir lástima
por Draco Malfoy, él y Harry jamás se habían llevado bien, el odio
había sido mutuo desde que se conocieron en la tienda de madame
Malkin, días antes de entrar a Hogwarts, pero él mejor que nadie
sabía cuan doloroso era perder a una madre. El camino se cerró,
ahora se hallaba tras un estrecho sendero bordeado de plantas
silvestres, el cual pronto los llevó a las puertas de la mansión
Malfoy.
- Sabes porque te pedí que vinieras Harry? -preguntó el
ministro y amigo, mirando directamente a los verdes ojos del joven.
Harry reflexionó.
- No exactamente… -dijo éste un tanto
perturbado.
- Bueno, la razón es que desde hoy comienza tu
entrenamiento no oficial como Auror, lamento arruinar tus vacaciones,
pero a esto nos referíamos Minerva y yo cuando hablábamos de clases
especiales. ¿Estas aprendiendo a controlar ya tu nueva magia?
-
En su mayoría… sí- respondió Harry, aún recordando el incidente
en la sala común de Slytherin.
- Es por eso que decidí traerte
aquí, si alguien puede encontrar algo fuera de lo normal en todo
esto, ese eres tú. –dijo al fin empujando la puerta para entrar en
los jardines de la mansión.
- Pero… dijiste que al parecer
había sido un accidente fortuito!
- Así es, pero no estamos
seguros, no quisimos mencionar nuestras sospechas para no alertar a
algún supuesto implicado, queremos investigar sin darle pista.
-
Entiendo.
Ahora ambas figuras caminaban rodando la casa, girando
en dirección a una zona acordonada que daba a un gran y viejo
invernadero familiar. Entraron en él con cautela.
- Encontramos
esto en el lugar, -dijo Kingsley tomando del suelo parte de lo que
había sido una frondosa enredadera color gris oscuro, ahora
completamente seca- al parecer Narcissa Malfoy estaba trabajando con
estas plantas originarias de Australia, era aficionada a la botánica,
la investigación arrojó que estaba experimentando con este tipo de
especie, una planta similar al lazo del diablo, la cual se salió de
control.
- Pero… que hacía con ella?
- Nadie sabe nada,
Lucius Malfoy estaba dormido, es decir… borracho.
- Mira justo
aquí, que ves?
Harry observó, pudo entender a que se refería
Kingsley. Bajo una gran agujero en el techo de vidrio del
invernadero, se hallaba una gran mancha de sangre, un gran espacio en
el centro de ésta se encontraba intacto, limpio- alguien estuvo
allí, otra persona, recostada justo abajo de… -dijo pensando en
voz alta.
- Perfecto Harry! -le interrumpió el moreno- no me
equivocaba contigo, tienes pasta para ser Auror, ahora mira, toca la
tierra del lugar.
Harry avanzó, antes de tocar el espacio limpio
uno de sus pies se posó sobre la oscura mancha de sangre, en el acto
un sentir eléctrico subió por su pie apoderándose de todo su ser,
la sensación ya le era conocida, pero tal vez un poco más intensa,
se sintió liviano, absorto, viéndose trasladado como dentro de un
pensadero, solo que los flash de la imágenes pasaban rápidamente.
Una horrible sensación inundó todo su ser, cientos de afiladas
dagas se clavaban por todo su cuerpo a su espalda, causándole gran
dolor, desgarrándole, abriéndole la piel. Al dolor le siguieron
cientos de imágenes inverosímiles; un sendero; hojas rojas;
Bellatrix; unos pies corriendo; Bellatrix apuntando con su varita a
su hermana; hojas rojas; gusanos; sauces de largas ramas verdes
grisáceas batiéndose al viento; hojas rojas; el rostro de Narcissa
Malfoy aterrado; hojas rojas; Narcisa perdiendo su varita después de
un rayo bien acertado; mas hojas rojas; el rostro de Narcisa ahora a
centímetros de el de él- "Confía en él, Confía en él Harry"-
sintió ahora que la mujer le decía a lo lejos, y ahora… todo se
apagaba, todo era tinieblas y oscuridad.
- Harry, Harry!! Estás
bien? -Kingsley Shaketbolt estaba inclinado sobre él a uno de sus
costados- te desmayaste! Vaya Auror! Dijo riendo divertido y con un
tanto de sorna, mientras lo intentaba levantar.
- Kingsley, lo vi,
no fue un accidente, Bella está viva, Narcisa Malfoy fue
asesinada!
EL rostro de Kingsley cambió abruptamente y se
contorsionó de la impresión.
&
Días
después…
Draco no había podido permanecer mucho tiempo en su
antigua casa familiar, por mucho que su padre lo necesitara él
quería estar solo, pocas personas habían estado presentes en el
último adiós a su madre, entre ellas a quienes nunca esperó, la
familia Weasley. Ahora se encontraba en una oscura calle de Londres,
se dirigía a su apartamento, no era muy grande ni tan cómodo, pero
al menos no tendría que ver a nadie más, porque la única persona a
la que quería ver, en la cual se quería refugiar, le pertenecía a
alguien más. Cruzó una calle adoquinada, hacía frío y estaba
medio nevada, subió una pequeña escalera de piedra, sacó un juego
de llaves, pero al intentar introducirlas en la cerradura la puerta
se abrió, una brisa fría surcó su rostro, empujó la puerta un
poco más, esperó unos segundos sin moverse del umbral de ella,
permitiendo a sus ojos acostumbrarse a la oscuridad, allí, justo en
medio de la sala de estar había alguien, alguien lo esperaba, él
podía reconocer esa silueta a la distancia en la penumbra más
profunda, había recorrido esas curvas una y otra vez con sus ojos,
desde los ventanales de las torres de Hogwarts. Ella avanzó un poco
hacia él, un rayo de luna iluminó su rostro.
- Que… que haces
tu aquí? -preguntó el rubio de forma fría, reprimiendo sus deseos
de correr y abrazarla.
- No enciendas la luz -decía Ginny
haciendo un leve movimiento con su varita, con lo cual se cerró la
puerta a la espalda del chico.
- No deberías estar aquí, tu
novio te buscará y…
Lo que vino a continuación Draco no se lo
esperó, la pelirroja había avanzado hacia él y ahora lo besaba con
profundidad, él sabía que algo andaba mal, muchas veces había
visto como la chica en cuestión miraba con adoración a su
sempiterno enemigo, ella no podía haber cambiado de parecer así de
rápido, ni siquiera por la compasión de que él hubiera perdido a
su madre. Con los segundos el beso se hizo aún más profundo,
exaltando su pasión, era casi salvaje… tan salvaje como…
-
Alondra! -gritó el rubio dando un brinco hacia atrás zafándose del
agarre de la chica- eres… eres… tú?
- La chica avanzó hacia
él, ahora la luz de la luna iluminaba todo su ser, Draco la miraba
horrorizado.
- Importa eso? -dijo la falsa Ginny con voz sutil-
¿importa si puedes tenerla aunque sea una vez en cuerpo? Aunque no
te pertenezca su alma -diciendo esto último casi en son de burla.
-
Eres… eres un… -comenzó a decir el chico cargando sus palabras
con odio por su prima.
- Cuidado Draco, no me ofendas, yo solo
quise calmar tanto dolor, supe lo de tu madre, lo siento -dijo
pareciendo verdaderamente conmovida- no sabes cuanto me hubiese
gustado conocerla en persona.
Draco no sabía que pensar.
- Es
por eso -continuó la chica- que quise darte este regalo -dijo
mientras desabotonaba su blusa- tómame, puedo ser tu prima, tu
madre, tu amiga, incluso esa traidora a la sangre que tanto veneras,
déjame serlo solo por esta vez, para calmar tu dolor.
Draco
titubeó, pero evadirse de la angustiante realidad era justo lo que
deseaba hacer, estaba cansado, agotado, desgastado a lo sumo, quería
soñar, quería pensar que nada del pasado existía, que su madre aún
estaba con vida, que la pelirroja lo miraba a él, vivía por él,
respiraba por él. Sintió que los rojos labios de la falsa pelirroja
rozaban su pecho y bajaban un poco más, hasta inclinarse frente a
él, Draco Malfoy decidió soñar.
&
Una
feliz pareja descansaba tendida en una blanca cama en una de las
nuevas habitaciones de la madriguera, la cual había sido asignada a
Harry, habían vivido un feliz momento, como el de cada noche. Con el
tiempo cada vez se compenetraban más el uno del otro, entregándose
con devoción un poco más, pero con las mismas ansias de su primera
vez. Ginny apoyaba su roja cabellera en el pecho desnudo de su futuro
esposo, acariciando con una de sus manos el vientre de éste, dejando
pasar el tiempo para que los corazones de ambos se calmaran, luego de
haberse entregado el alma aquella noche, y un poco más.
- A veces
pienso… -dijo Ginny en su mente, pero dirigiendo dicho pensamiento
a su novio, haciendo uso de su conexión especial.
- En serio?! No
estarás enferma ¿verdad? -pensó Harry riendo, haciendo que su
pelirroja se enderezara y lo mirara ceñuda.
- Pues sí! -dijo
ésta enfadada en broma, simulando estar ofendida. Se volvió a
recostar sobre su pecho otra vez.
- Sería tan fácil encontrar a
Fleur si ellos solo tuvieran esta misma conexión especial que
nosotros, Bill podría ir hasta ella como lo hiciste tú por mí…
-dijo ahora de corrido y en voz alta.
Algo sucedió en la mente de
Harry al momento que la chica pronunció aquellas palabras, una luz
se encendió en su mente, una emoción recorrió su desnudo pecho
volviéndolo a agitar, sintió como si un velo de hubiese descorrido
de sus ojos, se enderezó.
&
El
cuerpo completamente desnudo de una falsa Ginny se movía frenético
sobre el del pálido chico de Slytherin, sus movimientos eran cada
vez más rápidos y sus gemidos más extremos, Draco luchaba con la
imagen de ella sobre él, sus cuerpos sudaban, él se quería dejar
llevar, y por momentos lo lograba, pero él sabía que la verdad no
se puede ocultar, eso él ya lo había aprendido un tiempo atrás,
los pechos de la chica se movían con descaro, tentándolo,
incitándolo, pero por más que lo pareciese, la piel de esa chica,
sobre él, no era su piel, aún cuando en el acto aquel cuerpo lo
estuviese llevando al extremo placer.
Minutos después el cuerpo
de Alondra se desplomó ante el del pálido joven, recostándose
luego hacia un costado, el fin del ansiado éxtasis trajo también
consigo de vuelta la triste realidad, no era ella la que le había
amado, no era a ella a la cual él se había entregado, se giró
dándole la espalda ahora a la chica, dejando que una solitaria
lágrima rodara por una de sus mejillas.
&
-
Hermione, Hermione despierta! -susurraba Ginny en su habitación en
la madriguera a su amiga, remeciéndola un poco por los hombros. La
chica de cabello marrón despertó bastante confundida.
- Ginny!
Pero que…? Sucede algo?
- Si, debes venir conmigo, ponte esta
bata, Harry, Bill y Ron nos esperan en mi habitación. Necesitamos de
tus conocimientos, ¡Vamos! Date prisa!!
&
De
vuelta en Londres…
La noche aún era muy profunda, la luz de un
farol de la calle se colaba por las ventanas de la habitación de su
departamento, el Slytherin no podía dormir. Alondra se había
vestido y salido hace poco más de una hora, ahora se oían pasos, al
parecer acababa de regresar, la puerta se abrió.
- Despierta,
debo mostrarte algo. –se dirigió a él Alondra de forma seca. Cuan
distinta era ella de la mujer que él amaba, incluso de Pansy, la
cual lo amaba a él.
- Déjame en paz. -dijo el joven girándose,
dándole la espalda a la chica.
Las sábanas de la cama de Draco
salieron volando repentinamente, Alondra no se hacía esperar.
-
Dije que vengas conmigo. AHORA! O tal vez prefieres ver morir una
veela en tu sala?
La frase de la joven logró captar la atención
del chico, inclinándose para mirarla, sabía que hablaba en serio,
era mejor no hacerla esperar.
Lo que Draco encontró en aquel
lugar no se lo esperó. Se detuvo en el umbral de la puerta. En el
medio de su sala se encontraba una hermosa y conocida veela, su
rostro mantenía una intensa expresión de dolor, la cual se podía
apreciar con claridad aún por debajo del pañuelo que cubría sus
ojos, sus manos aferraban la parte baja de su vientre, una gran
cadena hecha de eslabones de luz la rodeaban por cada uno de sus
tobillos y su cuello, anclándola al gran sillón del centro de la
sala del único heredero de los Malfoy.
- Pero que… que has
hecho!! -gritó el chico casi descontrolado.
- Que hemos hecho!.
Recuerda que juraste vengarte de esa gente, ¿y que mejor para ello
que tomar a su primer nieto? -respondió la chica de forma que
parecía estar gozándose en ello.
- Pero ella, ella está a punto
de…
- Por eso es que la traje hasta aquí, necesito que la
cuides hasta que consiga a una enfermera que la asista ¿Puedes
hacerlo?
Algo extraño pasó, Draco Malfoy recordó a su madre al
ver la rubia cabellera de la joven tendida en aquel sofá, sus manos
aferradas a su vientre le traían recuerdos de infancia, su madre
cuidando de él, nunca sabría que tan intenso era aquel sentimiento,
pero casi lo podía adivinar.
- Sí, lo haré, pero ve pronto.
-Dijo mirando a su prima directo a los ojos de forma fría, la chica
se regocijó- y trae multijugos, -advirtió- no quiero que me
reconozca. –la chica asintió con una gran sonrisa, se giró en sus
talones y desapareció. Luego la dura expresión en el rostro del
joven se esfumó, corrió hacia la cocina, abrió un grifo y llenó
un jarro con agua, corrió de vuelta a la sala y se lanzó de
rodillas junto a la joven agraviada, acercando el líquido a sus
labios, inclinando la cabeza de ésta con su otra mano libre.
-
Toma, bebe. –dijo ceñudo, él se desconocía a sí mismo.
- Pog
favor no le hagan daño a Victoire, está pog naceg! –dijo Fleur
apretando los dientes por una nueva contracción.
- A… quien?
-preguntó alarmado Draco derramando un poco de agua, él recordaba
aquel nombre dicho de labios de su madre en sus sueños, la misma
noche que ella murió.
- A Victoire, así se llamagá, es una
niña, lo siento, lo se. –respondió la chica ahora aferrando la
mano de quien le daba la oportunidad de la compasión.
Draco
Malfoy supo en ese momento exactamente lo que debía hacer.
- Te…
te sacaré de aquí pero… pero deberás hacer exactamente lo que yo
te diga.
Mientras a la misma hora una batalla se libraba en el
dormitorio de Ginny en la madriguera.
- Definitivamente NO!- es
muy peligroso Harry, y me sorprende que además tengas a Ginny
involucrada en esto, es muy arriesgado, no lo haré. –decía
histérica Hermione a sus amigos.
- Hermione por favor… -suplicó
Bill con los ojos enrojecidos de tanto llorar, era el único que se
mantenía sentado, casi desparramado sobre una silla, sus fuerzas
después de días de búsqueda y su ánimo lo comenzaban a
abandonar.
- Hermione, es la única forma, no seas tonta! -le
gritaba Ginny a su amiga mas alto de lo que la castaña lo había
hecho antes. Gracias a Merlín Harry había puesto un hechizo
silenciador en la puerta.
- Cariño entiende, es la única manera,
solo ellos dos tienen esa… "conexión" -dijo Ron a su novia
haciendo un gesto de comillas con los dedos de sus manos.
-
Hermione mírame -dijo Harry ahora a su amiga, acercándose a ella
con decisión y tomándola por los hombros, buscando su rostro con
sus brillantes ojos verdes- Ginny y yo estaremos bien, pero te
necesitamos, solo en ti confío para crear un hechizo ¿Podrás? La
vida de Fleur y su hijo dependen de esto.
-Pero... pero porqué no
le decimos a los demás! Kingsley y Arthur sabrán que hacer! -dijo
casi suplicando su amiga, para ella él era como su hermano- si algo
te sucede a ti o a Ginny…
- Ellos demorarán mucho en decidir, y
temerán por nosotros al igual que tú, cada minuto cuenta, no
podemos demorar. –le advirtió en súplica Harry.
- Nada nos
sucederá Hermione. –le aseguró ahora de forma sensible Ginny a su
amiga habiéndose calmado.
El instante fue tenso, pasando como en
cámara lenta, Hermione miró a los ojos a su amiga, luego a los de
Harry, seguidos por los de Ron, y por último a los
Bill.
&
De
regreso en el departamento en Londres…
- Debemos sacarla de
aquí. –Sentenció Draco, transformado ahora con poción
multijugos- no quiero correr riesgos.
- Donde la llevaremos?
–preguntó Alondra sosteniendo a una asustada mujer vestida de
blanco y amordazada, con fuerza con una de sus manos.
- Recuerdas
la cueva del parque? la que queda luego del iceberg donde nos
reunimos por primera vez?
- Como olvidarla!
- Pues nos vemos
allí en dos minutos, -dijo tomando en brazos a la veela que se
retorcía de dolor- luego desapareció.
Minutos mas tarde…
-
Puja!!
El llanto de una hermosa bebé de cabellos dorados
inundaba todo el lugar haciendo eco.
&
-
Lista?
- Si.
- Gin…
- Tendré cuidado. –dijo la
pelirroja a su novio.
Harry le sonrió.
Ginny avanzó hacia su
hermano Bill, aún no amanecía, si todo salía bien tendrían una
hermosa mañana de navidad.
- Bill, -dijo la chica inclinándose
frente a la silla que ocupaba su hermano mayor- la traeremos de
vuelta, a ella y a tu hijo.
- Victoire… se llamará Victoire si
es mujer, así lo quiere Fleur. -Susurró el joven. Los cuatro amigos
le miraron, luego las miradas de tres de ellos se dirigieron hacia
Ginny.
- Ginny, debes recordar que esto será como un traslador,
el anillo de bodas de Bill te llevará al de Fleur, no puedo asegurar
si saldrá bien o que sucederá después…
- Lo se Herms,
gracias.
- Estaré junto a ti -dijo el chico de ojos verdes ahora
abrazándola- solo asegúrate de aferrarte a Fleur a penas la veas.
-
Lo haré.
- Harry, haz como te enseñé, y pronuncia el hechizo
tal como lo acordamos, lento…
Harry asintió, se separó unos
pasos de su novia y levantó su varita hacia ella, en dirección de
su mano, donde ésta llevaba el anillo de bodas de Bill. La miró
directo a los ojos con gran amor.
- te amo. –dijo a su novia
solo mirándola, usando de su conexión.
- Y yo a ti. Contestó la
chica del mismo modo.
- EXPECTO TRASLATOR!! -gritó el joven mago
acertando el hechizo en la mano de su novia, todo el cuerpo de ésta
brilló con una luz azul eléctrica muy intensa, y luego
desapareció.
El cuerpo de Ginny flotaba, su temperatura se hacía
más sensible, un frío agradable le hacía sentir como si su cuerpo
de hubiese vuelto gas, pero a la vez fuese licuado, brillos plateados
y destellos azules la rodearon, haciéndola sentir liviana y como si
girara, tal como un torbellino en el aire; de pronto aterrizó de
forma dura en un frío suelo, parecía una cueva, rápidamente se
enderezó. La joven pelirroja avanzó, una mano la atacó por la
espalda al instante, tapándole la boca para que no gritara,
apoderándose además de su varita.
- Haz todo lo que te diga y
tu, Fleur y la bebe estarán a salvo. –susurró la voz de un hombre
a la chica detrás de su oreja- a diez pasos de aquí hay una bóveda,
-continuó- allí encontrarás a Fleur, si sigues derecho hacia una
gran roca de donde brota una corriente de agua y la tocas ésta te
llevará al exterior, quien la raptó está haciendo guardia en la
otra entrada con la bebe -Ginny gimió- ve por la chica, yo tomaré a
la bebe, luego derribaré la entrada cuando ésta cruce el corredor
para ver a Fleur, antes de eso enviaré a la bebe fuera, al jardín
de ciruelos rojos frente a la cueva, deberás buscarla allí.
¿Entendido? Soy tu única oportunidad.
Confiando él también en
la chica quitó la mano de la boca de ésta.
"Mientras en la madriguera Harry se ponía en pies aterrorizado, había escuchado cada palabra salida de la boca del extraño joven, pudiendo ver la imagen exacta en su mente de lo que estaba sucediendo"
-
Porque debería creerte? -preguntó la pelirroja girándose para
verlo al rostro, era el mismo joven que la había raptado y llevado a
la sala común de Slytherin. La joven se sorprendió y asustó.
-
Porque te amo. –dijo el joven regresándole la varita. En el
momento justo en que esta la tomaba él tomó la mano de ésta y
acercándola a él la besó. Ginny luchó, lográndose separar de él,
pero supo en aquel beso que el chico decía la verdad.
- Ya sabes
lo que debes hacer, -le dijo el joven y se marchó.
En el
momento justo del beso pero en la madriguera la varita de Harry
estalló en chispas rojas, incendiando la alfombra de la habitación,
a la vez que el rostro de Narcissa Malfoy volvía a aparecer en su
mente diciendo "Confía en él, Confía en él Harry"
-
Harry!! que sucede!! -preguntaban Hermione y Ron a coro,
intentando a la vez con Bill apagar el fuego.
De vuelta en la
cueva…
Ginny dudaba, no sabía qué pensar, sus dedos tocaban
sus labios, se sentía ultrajada, confundida.
- Ginny… -escuchó
que Harry la llamaba con su conexión especial.
- Harry…!!
-pensó.
- Confía en él Ginny, confía en él.
Al llegar
al lugar Fleur se encontraba en donde el chico había dicho, ella la
abrazó fuertemente llamando a la vez a Harry, fue extraño, no una
aparición normal, una llamarada roja iluminó la cueva cuando Harry
apareció. Ginny lo buscó frenéticamente con su mirada, ella había
sentido la rabia de él cuando lo del beso, él no miró a los ojos a
su novia, rehuía su mirada, a ésta le saltó el corazón.
-
Vamos, salgamos de aquí enseguida, -dijo ceñudo- apenas estemos
fuera manda tu patronus al resto, ellos están listos para venir por
ti.
- Harry…
- Hablamos luego Gin. –Le cortó Harry- aún
tengo cuentas que arreglar aquí. Una vez fuera sintieron una fuerte
explosión detrás de ellos.
- Vete. –le gritó Harry, Ginny
desapareció con Fleur semiinconsciente de la mano.
&
Un
joven corría despavorido alcanzando un claro en el bosque del parque
al despuntar el alba, había dejado a la pequeña Victoire justo
sobre un colchón de hojas rojas un poco más atrás, alejándose del
lugar donde todo había acontecido. De pronto un cuerpo le cerró el
paso abalanzándose sobre él. Ambos cayeron al suelo, Harry fue el
primero en incorporarse, no lo pensó, soltó su varita y se lanzó
sobre el otro chico encolerizado, cerró su puño y lo hundió en el
rostro del otro, el cual a penas se había dado cuenta de qué era lo
que lo había embestido. Una y otra vez lo golpeó, Harry solo podía
ver los labios del chico besando a su novia, y eso le hacía
golpearlo con más fuerza, había olvidado el porqué estaba allí,
solo lo quería golpear, estaba enloquecido.
Harry no vio cuando
una empolvada muchacha aparecía al comienzo del claro y levantaba su
varita hacia él, lanzándole un aturdidor por demás poderoso, era
Alondra, había salvado con vida, pero estaba herida, luego de esto
tanto ella como Harry cayeron desmayados. Draco Malfoy aun dueño de
su falsa apariencia de muggle se enderezó con dificultad, su nariz
sangraba copiosamente y su labio se hallaba partido, se arrastró
hacia su prima, tomándola por un brazo, la abrazo, a duras penas se
puso en pies cargándola, luego, girando trabajosamente en sus
talones desapareció.
- Harry!! -gritaba Ginny dos segundos
después, apareciéndose justo al lado de su inconsciente novio,
tirándose sobre la hierba y abrazándolo.
