Amores les dejo por acá esto que me pidieron.
Es un mini Klaroline con este Klaus de PCTD

Volver a vivir

Bajó del auto y cerró de un portazo. Lo que ahora era casi toda su fuerza sólo lograba un golpe sonoro y un par de cabezas girándose. Era frustrante, pero no era nada comparado con el detalle de tener que hacer cosas como abrigarse si hace frío, beber sopa caliente por resfriarse o tener un calambre por caminar demasiado.

Él, Klaus Mikaelson, el híbrido original ahora un simple humano.
Los primeros dos años los pasó viajando con Elena, en un pacto de ayuda mutua. El le enseñó todo lo que aprendió en mil años de ser un vampiro, ella lo ayudó a buscar una solución a su nueva condición. No la hay.
No existe una forma de que vuelva a ser lo que era. La naturaleza era una bruja vengativa. Algunos le dirían karma, otros destino, él lo llamaba mala suerte, porque no quería analizarlo mucho.
Vivía en una casa que su hermana había conseguido para él, de regreso en el pueblo dónde cumplió años por última vez, trabajando como adjunto del profesor de historia. Alaric luego de reírse un buen rato de su suerte, le dio ese trabajo para que Meredith se quedara en casa a cuidar su embarazo. Pero eso no era lo peor, todo lo malo de ser un simple mortal había vuelto, la vida rutinaria, las apariencias, y la monstruosa consciencia de que el tiempo pasa. Pensar cada día un minuto antes de dormir, que es un día que se acaba, que está un día más cerca el final era aterradoramente angustioso.
Había encontrado algo que era más atemorizante que nada de lo que había vivido, lo inevitable.

Entró a la oficina de Ric y se puso a preparar todo lo que el profesor necesitaría. Lo que hacía era poco, pero su jefe se había propuesto escribir un libro, de la influencia de las creencias sobrenaturales en la civilización moderna, y usaba al recientemente ex original como Wikipedia.
Klaus sabía que en realidad Damon se la había devuelto, le había puesto niñera, de la misma forma que él se la puso cuando le borró la memoria. Y no lo culpaba, había hecho varios enemigos peligrosos en mil años, aunque estaba seguro de que la mayoría prefería verlo vivir como humano antes que sacarlo de su miseria.
-Disculpe, no pretendía interrumpirlo. -Se giró para encontrar a una hermosa rubia de ojos celestes parada tras él. Sus sentidos estaban tan disminuidos que no escuchaba a la gente hasta que la tenía cerca, no olía el perfume de alguien hasta que estaba junto a él y no escuchaba los corazones como antes. No podía decir si ella estaba nerviosa, si su corazón había cambiado de ritmo al verlo, nada… Vivía en tinieblas.
-No hay porqué. ¿Puedo ayudarla en algo? -Sonrío al ver el leve rubor en las mejillas de la joven, tal vez no estaba tan en tinieblas como pensaba.
-Soy Caroline Forbes, la nueva profesora de literatura. Busco al profesor Salzman.

-Soy Klaus Mikaelson, encantado. Ric debe de estar por llegar.
La chica sonrió y se paró apoyándose en el borde del escritorio.
-¿Qué tal es Mystic Falls?
-Un pueblo tranquilo. Siento que lo conozco desde la primera persona que hizo una casa aquí. Si tienes tiempo un día de estos te lo enseño.
La rubia se puso completamente roja.

-No… Me refería a como es la preparatoria… A cómo son los chicos y eso.
Klaus rió con ganas, si que estaba fuera de práctica. Tomando en cuanta que antes las rubias eran lo que ahora son las hamburguesas, y que si quería algo distinto existía la compulsión, llevaba mil años sin ligar de verdad.
Cuando se calmó, ella lucía más relajada.
-Eso te lo explicará Ric. Aquí soy un ratón de biblioteca, no interactúo mucho con los chicos.
-Hola.
-El profesor se paró en la puerta de la oficina y miró a la pareja de rubios sin entender nada. -¿Interrumpo?
-No, no, no. Yo soy…-la pausa se hizo eterna y Klaus salió en su ayuda.
-Esta es Caroline Forbes, la nueva profesora de literatura.
Ric se adelantó y le tomó la mano como saludo.
-Encantado. Me informaron que llegaría hoy, y que debo darle un recorrido y ponerla al corriente. -Vio a su asistente que le hacía una seña y se apresuró a añadir. -Lamentablemente me es imposible. Klaus, ¿podrías llevarla a conocer el instituto?
-Por supuesto Ric, no hay problema.
-No quiero importunar a nadie.
-No lo haces, será un placer acompañarte.

Durante la siguiente hora Klaus intentó por todos los medios encontrar una forma de ver a Caroline fuera del instituto, pero todas y cada una de las veces ella encontraba la forma de declinar amablemente.
-Bueno creo que esta danza ya ha perdido sentido. -Nunca fue un hombre paciente, y luego de tanto tiempo obteniendo todo lo que quería, esto era frustrante.
-¿Disculpa? -Se la veía confundida.
-Es mi intención invitarte un café, pero no encuentro la forma de hacerlo. -El joven se notaba incómodo, como si esa conversación fuera contra toda su naturaleza, contra cada fibra de su cuerpo.
-Oh. -Ella desvió la mirada hacia la ventana, donde se veía unos jóvenes en su clase de matemáticas. -Acabo de salir de una relación complicada y necesito un tiempo antes de volver a salir.

Klaus se paró y colocando su mano en el hombro de ella la hizo girarse y mirarlo.
-Caroline, la vida es demasiado corta. -Le hablaba con la dulzura de un padre que explica algo doloroso a un hijo pequeño. -Hoy sientes que tienes todo el tiempo del mundo, esa es la belleza de la juventud, pero los años te dan la perspectiva de que cada segundo es preciado, cada minuto que se va no regresa y cada día que no vives al máximo es un día perdido. -Terminó con un anota de tristeza impresa en su voz.
-Lo dices como si tuvieras muchos más años que yo y tenemos casi la misma edad. -Sonrió pero sus ojos se veían serios.
-Probablemente. -No podía decirle lo grande que era la diferencia de edad, igual no le creería.- Sin embargo la forma en que vemos la vida puede ser distinta.
-Klaus, si vives pensando así no disfrutarás ni el minuto que vives, ni el que vas a vivir. Siéntate un instante, deja que la brisa te acaricie, que el sol caliente tu piel, respira y disfruta de la sencilla aventura de estar vivo.

Tal vez ella no tenía idea de lo que decía, tal vez hablaba con palabras que había tomado prestadas de algún libro, o de una canción. Tal vez estaba equivocada, pero esa noche cuando llegó la hora de dormir, él no pensó en lo inevitable de la muerte, ni en el paso del tiempo, pensó en que al día siguiente volvería a verla.


Espero que les guste ;)

Por ahora no sé si voy a seguirlo porque tengo varias cosas empezadas, pero si les gusta tal vez salgan uno o dos capis más así cortitos.