Anastasia estaba sentada en una banca del parque cerca del edificio, miraba a Teddy correr hacía los juegos junto con otros niños. Miró de nuevo el móvil, y nada, no tenía ninguna llamada de Christian desde hace tres días que él había pedido hablar con ella, pero al final terminaron en su cama, enredados entre sabanas haciendo el amor durante horas. Al recordar eso, cerró brevemente los ojos, y sonrió.
—Tonto, ahora me tienes esperando cuando debe ser al revés.
Teddy saltaba, reía, y agitaba sus manos para que Anastasia lo mirase. Ella le regresaba el gesto con una sonrisa en sus labios, recordando todos los momentos con su pequeño. Levantó la mirada hacía Teddy, quien interactuaba con el grupo de niños, y a lo lejos se percató de un detalle.
—Jack.
Jack cruzó la distancia mirando detenidamente a Anastasia que se encontraba sentada en la banca, este se sentó a su lado y miraron hacía Teddy.
—Amo cuando ríe. —murmuró Jack.
—¿Qué haces aquí? ¿No estabas con mi padre?
—No, pero en estos momentos iremos los tres con él.
—¿Cómo?
Anastasia empezó a sentir temor a sus palabras, habían ido a ver a su padre hace tres días, aunque fue algo breve, había prometido ir con más tiempo pero no esta semana.
—Vamos, iré por Teddy…
—No, yo iré por él…—Anastasia lo había detenido tomando de su mano.
—Ve, te espero en el auto.
Se paró y fue en busca de Teddy, el corazón palpitaba por el temor, esto no era normal.
—¡Teddy! —llamó al niño quien dejó a sus amigos y salió en su búsqueda.
—¡Mami!
—Amor, tenemos que irnos, iremos a ver al abuelo otra vez.
—¡Abuelo! ¡Sí!—extendió sus brazos y Anastasia lo tomó en brazos, colgándolo a su cadera, mientras el pequeño se colgaba como un changuito a su cuerpo.
—¿Te divertiste?
—¡Si, mami!
Jack estaba al móvil y el guardaespaldas de ella le abrió la puerta, miró a su personal de seguridad y este le hizo un gesto, discretamente subió al auto y miró varios carros de seguridad alrededor.
—Mierda.
Susurró para ella misma, algo estaba mal. Se volvió hacía Jack quien estaba guardando su móvil en el interior de su americana de marca.
—Necesito ir al departamento por las cosas de Teddy.
—No es necesario—soltó Jack en una posición intimidante. Sonó de nuevo el móvil y contestó.
—Si. Vamos en camino…
Y colgó. Teddy contaba algo a Anastasia, mientras esta intentaba concentrarse en caso de que sucediera algo. El auto se perdió entre el tráfico, y al detenerse en el semáforo en rojo, todo se volvió en cámara lenta.
Tres autos blindados rodearon el auto, Anastasia abrazó a Teddy a su cuerpo, protegiéndolo.
—¡Arranca, maldita sea!
Varios hombres vestidos de negro con capuchas se bajaron de los autos con armas, Anastasia sintió como el alma se le salía del cuerpo.
¿Era un secuestro?
—¡Dios mío!—gritó Anastasia mientras Teddy decía algo que no prestó atención, tenía que salir de ahí y protegerlo.
Cuando intentó poner el seguro del auto, un hombre estaba de pie a lado de su puerta y sin pistola en mano abrió.
—Baje del auto, junto con el niño. —Anastasia no se resistió, y bajó con Teddy colgado a su cuerpo y lo abrazaba. Antes de cerrar la puerta el tipo, pudo ver a Jack que lo bajaban del otro lado.
—¡Dejen a mi esposa y a mi hijo!—gritó Jack a varios metros de ellos, el hombre le abrió la puerta de uno de los autos blindados a Anastasia, y le ayudó a subir. Y antes de cerrar la puerta el hombre dijo:
—No se preocupe, señorita Steele, ahora está a salvo. —y cerró la puerta, el corazón le palpitaba rápido pensando que le daría un infarto ahí mismo.
«Ahora está a salvo»
Se subió el hombre del otro lado y otro en el volante, salieron disparados en el tráfico, Anastasia intentaba calmar a Teddy quien comenzó a sollozar del miedo.
—¡Quiero a papi, mami!—Anastasia le besaba la frente, intentaba calmarse. Tenía que ser valiente por él, tenía que protegerlo.
—¿Quiénes son? ¿Qué quieren de mí?
—No se asuste señorita Steele, no les haremos ningún daño, mi nombre es Ryan, y él es mi compañero Swayer, estamos en un operativo de rescate, a unos kilómetros más había un plan de secuestrarlos, hemos llegado antes de que eso sucediera.
—¿Qué? ¿Esto como se llama? ¡Es secuestro!
El hombre miró con preocupación a Anastasia, el niño se empezaba a calmar en sus brazos.
—No señorita, esto es un operativo de rescate. Nosotros no somos los secuestradores, le repito, a cierta distancia del camino estaba planeado secuestrarlos por otras personas, nuestro objetivo era arrebatarlos de las manos de ellos. Si usamos capuchas es para no ser reconocidos por el enemigo…
—¿Enemigo?—Anastasia preguntó con el corazón casi a punto de salirse de su pecho.—Sí, el señor Hyde.
—¡Él es mi esposo, jamás lastimaría a su familia!—la voz se le cortó, y se cubrió con un a mano la boca para callar el sollozo. —No sé qué está pasando…— Negó repetidamente.
—Con nosotros estará a salvo. El señor… —se detuvo el hombre—…le explicará todo cuando lleguemos.
—¿El señor? ¿Quién? ¡Dime!
—No tengo autorizado a dar más información.
