Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Nota: Este fic es una historia alterna de otro fanfic mío llamado "Dos eras, un solo amor". Se pueden leer de forma independiente.
Capítulo 21
Seto se dirigió a toda velocidad a la sala médica donde se encontraba Isis según le habían informado. Al llegar la vio inconsciente, a su lado estaban Mahad y Mana y junto a ellos el doctor.
-¿Qué le pasó a Isis?-preguntó Seto.
Nadie contestó, solo se miraron a los ojos sin saber que decir.
-¿Qué pasa?
Mana se abrazó a Mahad llorando.
-¿Por qué no me responden?
-Majestad-dijo el médico-la reina esta grave y no hay forma de curarla.
Un balde de agua fría cayó sobre Seto.
-¿Qué está diciendo? ¿Qué trata de decirme?
-Temo que la ciencia médica de ahora no puede curar a la reina de este mal.
-¿Qué trata de decir?-Seto no podía creer lo que escuchaba.
-Seto-dijo Mahad casi derramando lágrimas-Isis morirá pronto.
Un silencio sepulcral cayó sobre la habitación y durante unos minutos nadie dijo nada hasta que el faraón rompió el silencio.
-Tiene que estar equivocado. Eso no es cierto.
-Lo es.-dijo Mahad mientras Mana lloraba en sus brazos.
-Es mentira.
-No lo es-volvió a decir Mahad.
-¡ES MENTIRA!
El grito de Seto fue tanto que silenció a los demás e Isis comenzó a despertar.
-¿Qué sucede?
Seto fue corriendo hacia ella causando que todos tuvieran que retirarse para dar paso al Faraón.
-¿Estas bien, Isis?
-No lo creo.
-Verás que estarás bien, pronto te recuperarás-dijo Seto con la desesperación en la voz.
Mahad, Mana y el doctor lo miraron con pena: no se daba cuenta de la situación.
-Lo sé todo-dijo Isis y Seto se asombró-El doctor ya me había dicho que probablemente me moriría pronto, por eso no veo extraño que esté enferma.
-Yo buscaré mejores doctores que te atiendan y ya verás que sobrevivirás.
-Seto, no hagas esfuerzos inútiles.
-No son inútiles, es tu vida.
-Precisamente por eso. Es mi vida. Deja que haga lo que considere correcto.
-Isis, hay peligro de que mueras.
-Lo sé muy bien y la ciencia médica de ahora no puede curarme así que no busques más la forma de salvarme.
-¡ISIS!
-Seto, quiero estar en paz en lo poco que me quede de vida.
Seto sólo pudo mirarla, la desilusión lo invadió.
-¿Prefieres morir antes que intentar vivir?
-Cuando no hay remedio es lo mejor.
-¿Estás loca acaso?
-Seto, quiero vivir pero si mi tiempo en la tierra ya va a terminar no pienso seguir haciendo esfuerzos inútiles. Además sabes muy bien que no tengo cura.
-Eres una tonta.
-¿Qué?
Isis lo miró sorprendida.
-Qué eres una tonta.
Seto salió molesto, nadie lo detuvo, sólo lo miraron alejarse, caminó por largo rato con pasos decididos y molestos debido a su enojo con Isis, pero tras caminar recorriendo varios pasillos, se detuvo. No hizo nada, sólo se paró en seco y entonces, lloró. La perdería, su mujer se iba a morir y no podía hacer nada para evitarlo, lo único que podía hacer era llorar.
Pasó un mes, Isis se la pasaba la mayor parte del tiempo en cama por lo débil que se sentía pero se levantaba de vez en cuando para pasear, Seto procuraba lo más posible estar con ella así que se apresuraba a terminar sus deberes reales para dedicarle el resto del día. Los paseos los hacían juntos compartiendo de esa forma el tiempo que les quedaba y cuidando lo más posible a su mujer.
Un día, Seto despertó al lado de su esposa y notó algo un poco extraño en ella.
-¿Te sientes bien?
-No tengo fuerzas para levantarme-dijo Isis débilmente.
-Llamaré al doctor.
Seto se apresuró a levantarse lo más rápido que pudo pero una mano un tanto fría lo agarró con las pocas fuerzas que le quedaban.
-No te vayas por favor. No me siento muy bien como para que te vayas.
-Si te sientes mal hay que buscar al doctor.
-Seto, quédate conmigo.
Seto vio que la debilidad de Isis era demasiado fuerte y entonces se sentó a su lado, entendió lo que pasaba con ella, llegó el momento.
-Seto, siento mucho que no logramos pasar toda una vida juntos como deseábamos.
-No es culpa tuya lo que te sucede.
-Pero no deja de ser algo triste. Que nuestro amor no prosperara como deseábamos.
-Isis, no hables así.
-El dolor que he sentido en estos días ha aumentado.
-Lo sé.
El tono de Seto era un tanto áspero, se sentía incompetente al no poder hacer que su mujer fuera curada ni que se sintiera mejor.
-Seto, cuando ya no este no pierdas la oportunidad de enamorarte de nuevo de otra mujer.
-No digas cosas así.
-Es la verdad, Seto. Mi momento está llegando y creo que debes amar a otra persona.
-Tú has sido la única en mi vida.
-Necesitas ser feliz. Sé que tu felicidad esta con otra persona que no soy yo.
-Isis, ya basta.
-Seto, siempre te he querido mucho.
Su voz sonaba un poco cansada y debilitada.
-No hables como si te fueras a despedir.
-Seto, mi papá y mi mamá sufrirán mucho. No dejes que lloren.
-Isis…
-Diles que fui muy feliz con ellos. Me dio gusto tenerlos como padres.
-Isis…
-Al principio solo te quise como amigo pero después tuve que admitir que me gustabas en serio. Espero que pronto encuentres alguien que te ame tanto como yo te amé a ti.
-Para ya.
Los ojos de Isis comenzaron a oscurecerse mientras miraba el techo de la habitación.
-Empiezo a ver todo negro.
-Isis.
Seto se acercó violentamente a ella.
-Ya casi no veo nada.
-Isis, no te vayas. Te necesito conmigo.
-No olvides buscar alguien que te dé lo que yo no te di.
Isis cerró sus ojos y calló, Seto la miró por unos momentos.
-Isis…-no hubo respuesta-Isis…Isis…
Nada.
-Isis-se acercó más a ella y tomó su mano.
Empezaba a enfriarse, estaba inmóvil, no respondía, todo había terminado para ella.
Seto derramó lágrimas y abrazó el cuerpo inerte de su mujer.
.
.
Ishizu salió nuevamente del hospital pero Kaiba era consciente de que la muerte de ella estaba cerca y ella lo sabía muy bien.
Flashback
-Dime la verdad, Seto-exigió Ishizu.
-Estarás bien.
-Estas mintiendo. Dime cuanto tiempo de vida me queda.
Kaiba no deseaba responder a eso, llevaba varias horas intentando que Ishizu no se diera cuenta.
-Un mes, tal vez menos.
Un silencio sepulcral calló en la sala, fueron varios minutos de silencio.
-Llévame a casa-dijo Ishizu.
-¿En serio?-estaba sorprendido.
-Si mi muerte está cerca prefiero que sea en mi casa, no quiero morir en un hospital.
Kaiba lo entendió, la contempló largo rato.
Fin del flashback
Entraron a la casa, Kaiba le ofreció comida a Ishizu pero esta no acepto y subió a su cuarto a descansar. Kaiba se sentó en la sala sumergido en sus pensamientos, se tapó la cara con ambas manos, estaba demasiado angustiado.
En su cuarto, Ishizu se tumbó en la cama, menos de un mes de vida, no se podía quitar ese pensamiento de su cabeza. Por su mente pasó un pequeño recuerdo sobre sus cosas y miró hacia el mueble al lado de la cama.
Kaiba seguía en la sala cuando de pronto Ishizu bajó por las escaleras.
-Seto, ¿puedes llevarme a la playa?
-Pero ¿no es peligroso para ti?
-Quiero ver de nuevo las olas. Es de noche y tenemos recuerdos en ese lugar.
Kaiba lo pensó detenidamente, vio el interés de Ishizu.
-De acuerdo, vamos.
Ambos se prepararon y fueron a la playa, estuvieron caminando por largo rato allí entre la arena.
-¿Recuerdas que fue aquí cuando me pediste matrimonio?
-Esas cosas no se olvidan. Estaba emocionado por saber tu respuesta.
-Deseaba mucho que me pidieras ser tu esposa.
-Se te concedió.
-Y ha sido maravilloso estar contigo.
-¿En serio?
-Claro, no me quejo. Tuvimos discusiones como toda pareja pero fuimos felices y disfruté mucho el estar contigo.
-Yo igual. Has sido una gran esposa.
Giró hacia él y lo miró a los ojos directamente.
-Te amo mucho, Seto Kaiba.
-¿Por qué te comportas así?-notó que parecía una despedida.
-Quiero que lo sepas. He sido feliz contigo y te amo más que a nada en este mundo.
-Yo igual, te quiero demasiado. Más que a mi vida.
Sus miradas estaban fijas el uno en el otro, se acercaron y se besaron, ella pasó sus brazos alrededor de su cuello y él pasó sus brazos alrededor de su cintura. La luna nuevamente era la única testigo de lo pasaba.
Pasaron 3 horas, ambos estaban tumbados en la arena de la playa cuando Ishizu despertó, miró a Kaiba dormido. Habían hecho el amor tres veces en esa noche, ahí en la playa, donde nadie los veía, no había personas ni animales, era como si todo se hubiera acomodado para que pudieran estar juntos. Ishizu no pudo evitar sentir de nuevo su tristeza al ver a Kaiba dormido.
"Aunque te parezca increíble te he amado mucho más de lo que creí que pudiera amar a alguien. Sé feliz con otra mujer, te lo mereces y hay alguien que merece ser feliz contigo."
Sacó un objeto que había traído consigo de su casa y miró a Kaiba, recordó todos sus momentos hermosos con él, la sensación de sus besos, de sus abrazos, de cuando hacían el amor como justo unos momentos antes lo hicieron y supo que había llegado el momento. Lágrimas se derramaron de su rostro.
"Adiós, amor".
A la mañana siguiente, un domingo, Kaiba despertó en la playa, comenzaban a caer los rayos del sol en ella y por eso se levantó.
-Ishizu, nos quedamos dormidos.
Levantó su cuerpo y miró que Ishizu seguía dormida.
-Ishizu, debemos de irnos, antes de que llegue gente.
Puso su mano sobre el hombro de su mujer y la movió pero notó que estaba demasiado inmóvil.
-Ishizu, despierta.
Nada, abrió los ojos extrañado.
-Ishizu…Ishizu…
La movió un poco más bruscamente pero no respondía y para su sorpresa un pequeño frasco de medicinas cayó de entre los dedos de Ishizu, Kaiba lo vio, lo tomo y lo abrió. Vacío, miró a Ishizu, inerte sin moverse. Estaba con la boca abierta. Supo lo que había pasado.
-ISHIZUUUUUUUUUUU.
Y aquí termina la triste historia de amor de Seto Kaiba e Ishizu Ishtar en el tiempo actual y en el tiempo antiguo. La historia de Seto e Isis se repitió en ambos tiempos y terminó en tragedia.
Continuará...
Llegamos al final de la historia entre Kaiba e Ishizu en ambos tiempos. ¿Qué tal, amores? Se viene la historia de la pareja principal.
