Sannin de Konoha

Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)

Cap.21 Rescatándote

-Es mejor así, mi señor -respondió Hinata mirando directo a sus hermosos ojos azules. -Por favor, confía en mí.

Y por primera vez en su vida, Naruto sintió terror. Además de estar furioso. Tan cerca para rescatar a Hinata y a la vez tan lejos, no podía confiarse en la habilidad del mago. No mientras hubiera caballeros negros con arcos, no si era peligroso para ella, no mientras la lucha se libraba, no mientras el maldito abrazaba a su esposa...

Shinju no dudó y dobló el brazo alrededor del cuello de Lady Hinata.

Después, se retiró con rapidez hacia la bruma que llenaba el patio. Tora le seguía.

-¡Maldigo tu alma podrida, maldito mago! -La furia se apoderó de Sir Naruto en un arrebato de ira fiera e infernal -¡TE MATARÉ!-

El Sannin escuchó con detenimiento como el sonido de los cascos de al menos dos caballos se alejaban en la niebla. El tiempo era limitado, pero como señor feudal debía imponer el orden en el castillo. Y luego matar al maldito que había secuestrado a su esposa. Talvez cinco minutos, pero ya era toda una vida ante los ojos del Sannin. La niebla de las explosiones mermó considerablemente, al igual que los gritos de los hombres.

-¡IRUKA! -grito entre la multitud. -¡SHIKAMARU!

A las puertas del castillo se divisaron dos figuras conocidas. Sir Iruka corrió hacia su señor. -de los ocho KuroiZetsu que llegaron hemos matado a tres..- informó –Utakata apresó a dos, y los otros dos -indicó con la cabeza hacia los hombres encapuchados que llegaron a él de rodillas -ya se rindieron. Los cinco del muelle están apresados en las mazmorras del castillo…

-Y el que falta es el llamado Tora…- terminó de indicar Shikamaru -y Shinju..

Los ojos del Sannin se fijaron en los KuroiZetsu.

-¿Cuáles eran sus planes luego de robar el castillo?- preguntó el Sannin con su voz grave y letal a los dos encapuchados que estaban de rodillas frente a él.

Los hombres lo veían aterrorizados. 'El canto del Rasengan' seguía en la mano de su amo. Sin dudarlo la acercó a la garganta de uno de ellos. Y movió su ceja acentuando la pregunta.

-solo robábamos… y nos íbamos de aquí -dijo uno.

-pero ahora que no hay un barco esperándonos en el muelle…

-¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE SHINJU?- gritó perdiendo la paciencia Sir Iruka.

-Hacia las cuevas…- intuyó el Sannin.

Ellos asintieron.

-Si ella muere… ustedes también…- sentenció el Sannin -¡Iruka!, quedas al mando del castillo.

Sir Iruka asintió. 'El canto del Rasengan' entró segura en la funda de Naruto.

-Yagura, prepara a Kurama… no pueden estar muy lejos.

-¡Esperad, mi señor! -exclamó Anko que estaba tendida junto a su hijo, Kabuto apenas despertaba del aturdimiento provocado por el golpe del mago.

-¿Qué sucede?. -Naruto estaba demasiado ansioso por partir y rescatar a su dama.

-Debo decirle algo antes de que persiga al mago –enfatizó Anko -Hinata-san puso girasoles dentro de la bolsa. Sir Toneri pronto sufrirá un ataque de estornudos. Le empezarán a llorar los ojos y se quedará indefenso.

Naruto miró a Anko -¿Estás segura de eso?

-Sí, mi señor. Tiene una terrible alergia a los girasoles… Hinata-san nos lo explicó hace poco, antes de que cambiara sus ropas por las de 'Minato'.

Sir Naruto encontró un poco de alivio en las palabras de Anko.

-¿Nos traerá a milady de vuelta, verdad?

-Claro -respondió mirando a Shikamaru -¡Ven conmigo, lleva el arco y las flechas! -Shikamaru lo miró muy serio y asintió.

-El mago buscará la forma de regresar a Chūsei. Envía a Kazemaru con las noticias a Inuzuka..-indicó Sir Naruto a Utakata, mientras Yagura trajo a Kurama y un caballo para Shikamaru -Al menos espero que él lo detenga si llega y mande respuesta con mi halcón.

Utakata colocó su mano sobre el hombro de Naruto en señal de apoyo.

-La rescataremos…-le dijo Shikamaru -Ella estará bien.

Temari los observaba desde las grandes puertas a su esposo y a su señor. Atendiendo a un herido Gaara, intercambió una mirada de fe con el pelinegro quien asintió ante la muda petición de su mujer de traer a salvo a la dama de Byakko.

Tanto el Sannin como su compañero de armas se dirigieron sin perder más tiempo hacia la puerta y ordenó a uno de los hombres de armas que la abriera.

-El mago es quien no va a pasar de esta noche...-sentenció el Sannin de Konoha antes de partir a todo galope hacia el puerto.

Si una vez yo pudiera llegar
A erizar de frio tu piel
A quemar que se yo, tu boca
Y morirme allí después

En cuanto estuvieron fuera de la fortaleza, Naruto descubrió que un silencio sobrecogedor se había apoderado de la isla. El frío del amanecer había espesado aún más la niebla. Efecto que no había en el castillo. La bruma gris brillaba con la tenue luz de la mañana. Por desgracia, aquella luminiscencia perlada sólo servía para difuminar más aún el paisaje. Había luz, pero engañaba a la vista y oscurecía las profundidades.

Con Chūsei cuidado por Inuzuka Kiba, al mago solo le quedaba esconderse en la cueva y ser encontrado por Sir Naruto y sir Shikamaru. Que irían en busca del bote que escondió.

No creo que haya sido tan idiota en solo confiar en los arqueros que capturamos.-Pensó Sir Naruto.

Los arqueros fueron sólo una distracción. Nunca tuvo intención de reunirse con ellos ni de marcharse por el puerto. Naruto miró a su alrededor buscando puntos de referencia conocidos entre la niebla. Tenía que ser cuidadoso. Kurama abría el paso a través del campo cubierto de niebla guiado por el ruido de las olas del mar.

Solo espera un poco, amor… ya llego…

Un bote desolado se movía por la acción del mar en el último tramo del muelle de Byakko. La barca de madera debía pertenecer a alguno de los pescadores. El Sannin se encargaría de recompensar a su dueño. Shikamaru quitó las amarras y sin perder un instante, iniciaron su travesía hacia las cuevas.

No les podían llevar más de media hora de adelanto.

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Llevar a lady Hinata a la cueva fue toda una proeza para Shinju y para Tora: la amarraron de las muñecas al subirla a los caballos para evitar que se escapara y luego le amarraron los tobillos, el dolor fue indescriptible para ella tomando en cuenta que aún su tobillo seguía lisiado. Desgraciadamente al llevar las ropas negras que caracterizaban a 'Minato', se prestó para que Toneri la manoseara con regularidad durante la huida.

Lady Hinata se defendió mordiendo y empujando al ruin mago. Pero se sentía un poco débil. Maldita sea… porque ahora se sentía débil. Llena de furia y enojo, moviéndose y defendiéndose de esa serpiente. Pero débil.

-¡Dobla por aquí Tora!

Aún no habían llegado siquiera al pueblo cuando Otsutsuki Toneri ordenó a su vasallo que doblaran a la izquierda por un sendero apenas marcado por los pasos de algún caballo.

Se internaron en el bosque. El camino era empinado y difícil, y la niebla hacía casi imposible transitar, pero el mago parecía conocer el camino de memoria.

-¿Asustada, niña?- la voz siseante del mago le heló la sangre. –Para ser entrenada por… ¿déjame adivinar?… el Ilustre Hatake pensé que serías más astuta... Como sabrás mejor que yo… mi amor… la marea matutina es la más débil, mientras no haya tormenta claro está… por eso es mejor acortar camino y llegar lo más pronto posible a las cuevas… verás… quiero completar mi propósito en tu isla antes que tu esposo llegue…-y con tono hiriente agregó -bueno, si es que llega..

Era un atajo a las cuevas.

-Éste era el camino que tomabas para llegar al convento sin ser detectado -afirmó Lady Hinata con un tono de rabia en su voz.

El sonrió malignamente.

-Casi me aprendí la biblioteca del convento de memoria, la primera vez que estuve en Byakko… ¿recuerdas amor? Pasé demasiado tiempo con esas arpías… y al final me las gané sólo con rendir tributos a "Santa Sakura"

Lady Hinata frunció el entrecejo.

-pero ni siquiera ese tiempo desperdiciado me sirvió… lo que ocupaba -aquí aprovechó para palmear la bolsa de cuero donde estaban los libros -tu padre lo tradujo del árabe, por eso le seguí los pasos cuando le conocí… pero estaba incompleto ¿sabías amor?.

El camino pedregoso se alisó conforme bajaban a la superficie del mar, y sólo unos cuantos metros más allá estaba la primera de las cuevas. Bajaron de los caballos. Lady Hinata fingió resbalarse contra unas rocas, Tora, quien iba tras ella no advirtió que rasgó sus ropas negras lo suficiente para darle una pista a su marido.

-¡Estúpida pequeñaja!¡fíjate dónde caminas! -gritó Sir Toneri.

-¡Adelántate Tora!- le ordenó -¡Llévate los caballos con cuidado!¡y a la mujer!

Entrar en la cueva era incómodo para los pobres animales. Tora los empujaba por las gotas dejadas por las estalactitas y estalagmitas del lugar, y con su otra mano desató los pies de Lady Hinata y la arrastraba por las muñecas. Ella renqueaba del dolor lo que hacía el viaje más lento.

al menos así le daré más tiempo a Naruto-kun》-En un descuido de la alimaña, Hinata dejó el trozo de tela en una de las rocas y rogó a Santa Sakura que su esposo la viera.

El olor a salitre en la cueva se intensificó en el punto dónde dejaron amarrados lejos del trecho principal a los caballos. Luego el camino se abrió un poco más: habían antorchas a lo largo de éste; lo que indicaba que ya habían estado por mucho tiempo ahí.

Cansado de esperar Tora alzó a Hinata como si fuera un saco de papas, se la puso al hombro y casi corrió por la cueva. Llegaron a una especie de cúpula natural, iluminada por las luces de las antorchas; donde con brusquedad la tiraron al suelo de piedra.

-¡ve por comida Tora!- le ordenó Shinju, sin duda había utilizado otro camino para llegar ahí. –Ya aseguré el perímetro -le explicó a su vasallo.

El hombre asintió con miedo y se escabulló nuevamente por la cueva, dejándolos solos.

-Fuiste muy útil, amor- inició Otsutsuki Toneri –me complació en cierta manera que crearas a 'Minato', sin él no hubiera podido inmiscuirme nuevamente en el convento y hubiera tenido que pasar de nuevo por la tortura de comer la odiosa comida de colores que hacen en tu isla…

-¡PORQUÉ TENÍAS QUE MATAR A INO-SAN!- le espetó lady Hinata –¡ella no te hizo nada!

-fue toda una molestia cargar con el cuerpo por los campos de menta del convento -admitió –y fue uno de mis errores, pero colocarla nuevamente en su celda fue muy fácil…- el tono de superioridad que usaba era suficiente para querer hacerle daño. Ya su mano no sangraba, si tenía suerte podría lanzarle piedras con ambas manos, golpearlo y poder escapar. 《¡Me arrastraré si fuera necesario!¡y me llevaré los libros conmigo!

-y todo por nada -terminó Sir Toneri –ya que los libros siempre los tuviste tú, así que en parte es tu culpa…

-¡ERES UN MALDITO COBARDE! -el eco de sus palabras rebotó lo suficiente para aturdirlo. Talvez si gritaba más fuerte, Naruto la encontraría. –Y ASÍ TRATAS A LAS MUJERES… SÓLO ME QUEDA TENER LÁSTIMA POR TU ESPOSA…

Lord Shinju esbozó una sonrisa. Luego sonrió. Y finalmente rió.

-fue hace poco más de un año cuando te lo dije…

Entonces ella comprendió. Era mentira. No estaba casado -Sólo lo dijiste para deshacerte de mí… no te resultaba valiosa ahora que sabías que mi padre tenía el libro con él...

Shinju asintió.

La ojiperla sonrió -y de nada te valió porque nuevamente el dichoso libro se le escapó de las manos…

-Por culpa del maldito del paje Yamato… él me ganó el tiempo y solo horas después que matara a tu padre… el libro ya estaba en camino a Byakko…

Al referirse a la muerte de su padre de una forma tan cínica, Hinata solo deseaba poder matarlo. Y acabar con toda esta locura.

-Era sólo un libro, no ves Toneri…- intentó sonar tranquila –si me lo hubieras pedido… te lo hubiera dado…¡MATASTE A MI PADRE POR UN LIBRO DE RECETAS!

-Por dos libros, Hinata-chan… Por dos libros…

Sin entender lo dejó que prosiguiera.

-el "Libro de recetas" de tu padre es casi más valioso que el del ilustre Hatake. Ambos unidos me dan la clave para finalmente hacer lo que siempre quise… verás amor… el libro de tu padre tiene ciertas claves que "Plantas silvestres y dónde encontrarlas" del Hatake complementa… y finalmente los tengo… sólo para mí...

Con rapidez caminó hacia lo que parecía un púlpito de piedra y colocó la bolsa de cuero con los libros.

-Al fin, mi amor… al fin podré ser inmortal…

Lady Hinata se estremeció -La piedra filosofal es sólo una leyenda entre los alquimistas… es sólo una leyenda -exclamó Hinata con pesar en su voz. Él se había vuelto loco. Siempre pensó que era por dinero. Que buscaba la piedra filosofal por dinero y poder convertir los metales en oro… pero era la inmortalidad lo que él esperaba.

-INMORTAL! -gritó con desespero.

Abre la bolsa, maldito cobarde… sólo abre la bolsa…-pensó ansiosa la pelinegroazulada.

Con los dedos temblorosos Toneri haló la correa de cuero que cuidaba los libros, abrió la bolsa… y aspiró profundamente…

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Y si entonces
Temblaras por mi
Lloraras al verme sufrir
Y sin dudar tu vida entera dar
Como yo la doy por ti.

Casi llegaban a la primera de las cuevas. Sir Naruto y sir Shikamaru remaron sin parar por la orilla de la costa; por suerte ese día mostraba una pequeña luz del alba y una marea tranquila solo un poco perlada por la niebla que no mermaba.

-deja el bote de lado -le indicó en un susurro el Sannin a Shikamaru.

Naruto ingresó despacio hacia las cuevas en busca de alguna señal, algún sonido que le indicara que su esposa estuviera cerca. Entonces la encontró: el trozo de tela de las ropas de 'Minato', sin duda ella había llegado hasta ahí. Con la mano firmemente apoyada en la empuñadura de 'El canto del Rasengan', ingresó a la cueva.

Él y Shikamaru no habían dado más de veinte pasos cuando oyeron el primer estornudo. Sonó un poco más adelante, hacia arriba y a la izquierda del camino tortuoso. Luego escucharon a los caballos: Naruto se acercó a ellos y los apaciguó.

Siguieron caminando en silencio. Shikamaru con el arco tenso, la mirada concentrada ante cualquier movimiento.

Escucharon otro estornudo.

Shikamaru miró a Naruto indicándole con la mirada que había comprendido.

Naruto sonrió. 《Mi dulce Hinata ¡qué lista eres! Le has tendido una trampa al mago. Ahora, todo lo que tengo que hacer es esperar el momento adecuado para matarlepensó.

Tras el siguiente estornudo resonó una maldición rabiosa, el eco en la caverna les llegó.

-¡Maldita esta isla y todos tus odiosos perfumes, Hinata-chan! ¡Debe de haber girasoles cerca de aquí!

-¡Libérame, señor! -ordenó Hinata -¡Ya no me necesita!

-¡Calla, no vuelvas a hablar! Seguro que el maldito Sannin Vengativo nos sigue... -sus palabras quedaron interrumpidas a causa de un estornudo.

Naruto agudizó el oído para guiarse hasta su presa. Le indicó a Shikamaru que se quedara detrás de él.

Las palabras del mago quedaron nuevamente interrumpidas por un ataque de estornudas sonoros y convulsivos. Volvió a renegar con rudeza. Y luego, otro estornudo.

A continuación se oyó el ruido de pasos exagerados… sin duda se acercaban.

Caminaron solo un poco más, entonces Naruto la divisó tras una estalactita, Hinata estaba en una planicie con una cúpula natural que le servía de refugio. Las antorchas iluminaban un atrio de piedra y sobre él los libros semiabiertos.

Aprovechando los estornudos, Lady Hinata tomó las fuerzas que aún tenía, se levantó y empezó a huir de Shinju.

-¡No!¡No pienso estar más tiempo aquí! -exclamó Hinata.

-¡Vuelve aquí, mujer estúpida! Te mataré con la magia si no vuelves aquí ahora mismo. -Shinju sufrió otro ataque de estornudos -Pero ¿qué es esto? -jadeó -¿Qué me has hecho?¡Maldita seas, son los libros!

Se oyó caer algo pesado al suelo. Naruto supo que era Shinju en su intento de agarrar a Hinata.

-¡Has intentado envenenarme! -gritó Shinju -¡Te mataré por esto!¡Igual que maté a tu padre!

-¡Déjame! -gritó Hinata -¡Huye mientras puedas, mago! Si mi marido te encuentra, te hará pedazos…

Se oyó el ruido sordo de unos pasos sobre el suelo húmedo de la cueva. Hinata buscó entre la niebla a su marido. Entonces, lo vio.

-Escúchala bien, Mago Tenebroso, ella solo profetiza tu fin…

El Sannin Uzumaki Naruto de Konoha salió de la oscuridad, se irguió en su estatura completa y pronunció esas palabras.

-Naruto-kun -susurró la ojiperla.

En un arrebato de ira, Shinju agarró a Hinata por la nuca la atrajo hacia él y la besó en los labios.

Por unos segundos que parecieron eternos, Sir Naruto observó la boca de su amada ser casi violada por las fauces de esa serpiente. Casi voló hasta donde ellos se encontraban.

Entonces Otsutsuki Toneri sacó una pequeña daga y apuntó al cuello de Hinata.

Una flecha salida de la oscuridad rozó la oreja de Shinju, dándole a Hinata el tiempo suficiente para alejarse de su captor. Trató de buscar la mirada de su esposo, y…

La verdad no sabía ni como sentirse… pero necesitaba abrazar a su esposo ahora mismo.

Los ojos azules cielo de Sir Naruto lucían fríos e inescrutables ante Shinju. El mago se retorcía limpiando unas gotas de sangre de su oreja y luchando por no acercarse a los libros.

Y entonces sucedió: la paciencia del Sannin llego a su límite.

En un solo movimiento de su mano, sacó de su funda al 'Canto del Rasengan' el mismo sonido hermoso que antes había escuchado Lady Hinata se amplificó mágicamente por efecto del eco en la cueva; generando la sensación de estar protegida por un coro angelical o mejor aún… que el Ángel más valiente, grande y poderoso estaba justo ahí, para protegerla.

Naruto se acercó a ella, con la espada apuntando a Sir Toneri. Hinata tenía sangre en su mano derecha, sus ropas negras estaban empapadas y rasgadas. El tobillo estaba hinchado y en un ángulo muy incómodo. Su hermoso cabello lucía hecho una maraña y su cara tenía moretes y pequeñas cortadas, sin duda propinados por el mago.

Pero fue en sus ojos lo que más se fijó el Sannin… tenía lágrimas en sus ojos perlas. Y coraje. Sus ojos reflejaban el fuego de las antorchas, se veía realmente hermosa… entonces se dio cuenta que a pesar de todo lo sucedido… ella jamás se rendiría.

Con infinita ternura le acarició la mejilla y le susurró -¡Quédate con Shikamaru!

El caballero apareció a su lado y la cargó en brazos.

-Vé y espérame afuera… dónde los caballos, sólo tardaré un minuto…

Ella sólo asintió.

Con paso silencioso y ligero Shikamaru caminó hacia fuera de la cueva, cargando a Lady Hinata.

-Espera -ordenó ella. –alguien nos sigue…

Hinata agarró una de las flechas del carcaj de Shikamaru.

Otra vez ese ruido de pasos.

Shikamaru bajó a Lady Hinata y la apoyó a uno de los recovecos de la cueva a la par de dónde estaban los dos caballos amarrados, retrocedió en silencio con el arco tenso a la espera de alguna persona… pero no hubo respuesta.

-seguro fue algún animal… tranquila Lady H…-

Arrrrggggg

Shikamaru se volteó y ante él, Tora estaba a punto de arremeter contra Hinata.

Fue un segundo… eso fue lo que separó a Miki Mizuki de la vida; un reflejo de lady Hinata le permitió volverse y clavarle la flecha en el corazón. Antes de que él la matara. Una flecha cruzó el aire tan cerca de ella que le rozó sus ropas.

Shikamaru la había salvado de las garras de la alimaña.

El caballero caminó hacia el cuerpo inerte del vasallo. Apartó el cuerpo con los pies y le escupió. Si bien fue un poco rencoroso ante los ojos de Hinata… tenía toda la razón… esa alimaña merecía morir sola y olvidada.

Con cuidado sacó a los caballos por entre las grietas, cuidándolos de no rasparse y tratándoles con cariño. Luego se devolvió por Lady Hinata y en brazos nuevamente la puso a salvo fuera de la cueva.

Si supieras
La locura que llevo
Que me hiere
Y me mata por dentro
Y que mas da
Mira que al final
Lo que importa es que te quiero

El libro estaba de par en par en el púlpito de piedra, y había flores secas esparcidas alrededor. El olor familiar de los girasoles era intenso. Otro fuerte estornudo se escuchó a la izquierda. Shinju estaba de pie en medio de la niebla gris. Llevaba la capa negra echada hacia atrás sobre los hombros.

-¿Así que crees que eres un mago más ingenioso que yo, Sannin Vengativo?

Naruto no respondió. Se precipitó hacia Shinju con ira contenida.

-¡Atrás! -Shinju tenía la espada lista para la lucha en una mano y, con la otra, buscó entre los pliegues de su capa y sacó un objeto del tamaño de una pequeña botella -Puedo lanzarte el contenido de este frasco antes de que me puedas alcanzar con la espada, Sannin Vengativo.

Naruto estudió el frasco. Contenía una poción verdosa que no reconoció.

-¿Crees que me da miedo lo que lleves en esa ampolla?

-Pues debería -afirmó Shinju con una sonrisa despiadada -Es un líquido corrosivo que quema todo lo que toca, incluso la piel y los ojos. Es una mezcla que inventé cuando intentaba crear oro a partir de metales básicos. Quema como el fuego… -Shinju sonrió con malicia -Hazme caso, Sannin Vengativo, o arriésgate a perder los ojos.

-¿Por qué mataste a la anacoreta?

Shinju se encogió de hombros -Aquella estúpida mujer me vio y creyó que era el fantasma del hacendado Uchiha… y después creyó que era 'Minato'. Y, por algún motivo, creyó que tenía que demostrarlo. Me siguió hasta la biblioteca del convento y la maté.

Si conseguía que siguiera hablando y caminando… sería su propia ruina… los girasoles le matarían -Querías ver si mi esposa había guardado los libros de su padre en la biblioteca, antes de molestarte en buscarlos en la mansión. Hubiera sido todo mucho más sencillo si se lo hubiera dado a las monjas, pero a ellas no les interesaba.

-¡Qué estúpidas! -Shinju fijó la vista en los volúmenes que yacían en el púlpito de piedra -En los libros están los mayores secretos de los antiguos. Sir Hiashi los encontró en los tratados árabes que tradujo. ¡Seré inmortal… sólo necesito conjurar los hechizos adecuados…!

Sin previo aviso Shinju lanzó el frasco directamente a la cara de Naruto.

Naruto ni pensó en su reacción. Fue instantánea, una respuesta física rápida que le había salvado la vida en más de una ocasión: levantó 'El canto del Rasengan' describiendo un arco veloz y corto. El frasco se posó sobre la hoja plana de su espada.

Naruto aprovechó el impulso de la oscilación para lanzar la ampolla hacia un lado. Chocó contra una roca y se hizo añicos. Se oyó como un barboteo. Y la roca se desintegró.

-Tienes la suerte del mismo diablo, Sannin Vengativo -sentenció Shinju -Pero no te durará para siempre… mira si hasta Hinata-chan ha empezado a tenerme cariño… viste el beso que nos dimos.

La lucha empezó. Las espadas chocaron en el aire con tal fuerza que hizo retroceder a Otsutsuki Toneri. El Sannin se mantuvo en su lugar.

-No podrás huir… No hay ningún bote esperándote, mago –dijo Sir Naruto.

Con decisión avanzando hacia él y chocando sus espadas.

-¡Maldito seas, Sannin Vengativo! -Shinju se abalanzó sobre él con la espada en alto.

Naruto paró la carga fácilmente. Los aceros chocaron.

Shinju saltó hacia atrás de nuevo, hizo un amago y volvió a la carga.

《El mago es bueno》 -reconoció Naruto mentalmente mientras ambos describían un círculo. Era rápido y astuto. Puede que hubiese despreciado las artes de la lucha frente al poder de la magia, pero era obvio que tenía talento para manejar la espada.

Shinju inició un nuevo ataque rápido, pero Naruto lo esquivó.

-y no podrás llegar siquiera a Chūsei… Sir Inuzuka te cerrará el paso…

-¡NO MIENTAS!- gritó el mago con desespero mientras arremetía contra sir Naruto -¡HE INTERCEPTADO TODOS Y CADA UNO DE LOS CORREOS PARA BYAKKO… Y LOS QUE SALEN DE ÉL! -otro movimiento peligroso de espadas -¡ES IMPOSIBLE!

Sir Naruto negó silenciosamente. Una de sus mejores armas sin duda era la seguridad que poseía. El mago solo obtuvo de él una sonrisa gélida y una mirada aún más fría. Para Shinju fue suficiente entender… no tenía escape.

El mago giró y esta vez Naruto se encontró justo en la posición que había buscado. Estaba de espaldas al púlpito.

Shinju se acercó otra vez. Su espada lanzaba leves destellos en la luz gris. Naruto notó que el terreno rocoso se humedecía. La cueva empezaba a inundarse. El día casi amanecía. Y las olas sonaban muy fuertes.

Con toda su fuerza, se lanzó hacia delante inclinándose con la intención de pasar por debajo de la estocada de Shinju.

Toneri ya estaba inmerso en el golpe y tenía el rostro retorcido de ira cuando Naruto se deslizó por debajo de la hoja, golpeó el suelo con el hombro y rodó.

-¡Muere, Sannin Vengativo! -Shinju se volvió mientras Naruto se levantaba -¡Muere, maldito!

Naruto vio la posibilidad y se lanzó blandiendo la espada. Shinju no pudo levantar su espada con la suficiente rapidez como para desviar el golpe. Además de que ahora, él era el que estaba de espaldas al púlpito. Aspirando el aroma de los girasoles.

'El canto del Rasengan' lo atravesó.

Los ojos del mago se abrieron desmesuradamente. No podía creer lo que le estaba pasando.

-¡No! -gritó -No puede ser así. Soy mago.

Sin asco ni resentimiento alguno, Sir Naruto movió sólo un poco la espada dentro del cuerpo de Shinju para sacarla.

Cayó al suelo de rodillas en lo que al Sannin le pareció un minuto eterno.

Su amenaza se había esfumado. Ya no tenía que preocuparse porque el maldito llegara a Byakko en las noches y tratara de robarle a su esposa.

Shinju se había ido, para siempre.

Si pudiera ser tu héroe
Si pudiera ser tu dios
Que salvarte a ti mil veces
Puede ser mi salvación

Naruto se contuvo de salir corriendo junto a su esposa. En el profundo silencio que reinó después, metió nuevamente los libros en la bolsa de cuero, enfundó al 'Canto del Rasengan', cogió una de las antorchas y salió de la cueva. Dejando sólo y en la oscuridad el cuerpo sin vida de Otsutsuki Toneri.

Unos pasos resonaron en la cueva, el sol se asomaba por los riscos y poco a poco bañaba la entrada de la misma. Shikamaru tensó su arco en espera de lo peor.

El Sannin de Konoha salió sin un solo rasguño en su lucha contra Shinju. Tiró la antorcha a un charco y corrió prácticamente con su mujer.

-¡Naruto-kun! –Gritó Hinata y le alzó los brazos al cuello cuando él se agachó para abrazarla -¡Estás a salvo!

-Sí -dijo él levantando la vista por encima de su cabeza para mirar a Shikamaru, que había bajado su arco para saludar a su señor como era adecuado.

-¿Falleció el mago, señor? -preguntó Shikamaru levantando una ceja.

-Sí. Después de todo, sólo era un hombre. -y luego añadió -alista los caballos… nos vamos al castillo.

-Un hombre terrible -puntualizó Hinata desde el círculo del brazo de Naruto -La peor fórmula para un marido.

-¿Estás bien, Hinata-chan? -preguntó Naruto en voz baja. Estaba temblando entre sus brazos, seguro que a causa del frío.

-Sí, estoy muy feliz. -Cerró las manos sobre las ropas de su marido como no dejándolo escapar.

-Sé que ha sido una noche muy extraña y larga –le susurró el Sannin con voz dulce -pero ya todo acabó.

Ella asintió sollozando.

-¿De veras, Naruto-kun?

-Sí, Es cierto, tranquilízate -dijo Naruto -Otsutsuki Toneri no volverá; No hay muchas probabilidades de que tengamos que enfrentamos a una situación similar en un futuro próximo. El castillo está a salvo. Nuestra gente está a salvo.

-Gracias a ti.

Sus anchos hombros se encogieron mientras la seguía abrazando con todas sus fuerzas.

-El mago no era más que un ladrón con apariencia de caballero. Y sé muy bien cómo tratar a los ladrones, señora. Tengo mucha práctica, no sé si lo recuerdas.

Su despreocupación ante los tremendos acontecimientos hizo que Hinata se abrazara aún más a su esposo.

-¡Santo cielo!¿Cómo puedes hablar con tal despreocupación sobre esto?

Él se detuvo, obviamente sorprendido por el arranque de ira. La preocupación surcó su frente.

-Hinata-chan ¿estás bien? Debes tranquilizarte… Hoy has sufrido mucho.

-Está claro que hoy he sufrido mucho. -Hinata levantó la cara de Sir Naruto para tenerla frente a ella y lo miró con el ceño fruncido -Casi te matan, Sannin.

Él la miró con expresión socarrona.

-Había muy pocas posibilidades de que eso ocurriera.

-¡Había muchas posibilidades! Fui testigo de la crueldad del mago. ¡Podrías haber muerto!. –dijo con voz quebrada por las lágrimas.

Naruto se acercó y la besó tiernamente -Pero no fue así... –le dijo.

-No te atrevas a menospreciar este asunto. ¿Qué habría hecho yo si hubiese sido tu cuerpo…?

Entonces ella empezó a temblar más fuerte -Hinata-chan…

Sus ojos se llenaron de lágrimas de angustia y furia -¡Maldito seas!¡No hubiese podido soportarlo!

-Hinata-chan, todo está bien. Te lo aseguro. Tranquilízate.

-¡No me trates como si fuera Kurama… ! Tenía tanto miedo de perderte... -murmuró apoyada en su hombro.

Él le acarició el cabello.

-¿Cómo crees que me sentí al regresar a la mansión y verte con ropas de 'Minato' peleando contra Otsutsuki Toneri?

Hinata contuvo un sollozo. Naruto le acarició delicadamente la nuca con el pulgar y el índice.

-El truco que planeaste para el mago fue muy hábil.

-Sabía que los girasoles le harían estornudar sin remedio. Pensé que su reacción me brindaría una oportunidad de escapar -Ella temblaba como conejo asustado.

Naruto cogió su rostro entre las manos -No discutiremos este punto. Lo hecho, hecho está. Ahora estás a salvo y eso es todo lo que importa.

Ella sonrió y dejó caer una última lágrima -¡Oh, Naruto-kun! -suspiró, rodeándole el cuello con los brazos y apretándolo fuerte.

Naruto le dedicó una sonrisa.

-Si hubiese pasado algo, mi corazón se hubiese roto para siempre.

Naruto la rodeó con sus brazos -Vamos, te llevo cargada a los caballos y vamos a casa…

Pero ella seguía temblando.

-Mi dulce Hinata -Naruto se abrazó a ella -No eres la única que se ha llevado un susto de muerte hoy. No me vuelvas a hacer esto.

-No, mi señor -Hinata abrió los labios y lo besó apenas con fuerza.

-¿Hinata-chan?¿Hinata-chan?... abre los ojos…

Un temor se apoderó del Sannin de Konoha. Bajo sus manos un poco más y sintió algo húmedo. Entonces el tiempo se detuvo ante sus ojos. De alguna manera Miki Mizuki se las había ingeniado para herir a Hinata.

-¿Sangre? -preguntó con temor Shikamaru.

-¡RÁPIDO!¡CABALGA POR EL SENDERO!¡DÁ LA ALARMA Y CONSIGUE A UN SANADOR! - gritó con desespero el Sannin -¡Mi esposa está herida!

En un parpadeo el corcel se perdió en las sombras del bosque.

Sir Naruto se quitó su camisa, la rasgó en tres partes; con una revisó la herida de Hinata en busca de alguna lanza, punta de flecha o arma… no sintió nada… su espalda estaba llena de sangre proveniente de una herida superficial… una gran cicatriz… para su sorpresa en forma de rayo.

-Vas a vivir… vas a estar bien mi vida….

Limpió lo que pudo y amortiguó la herida con su camisa; con un trozo rasgado envolvió el cuerpo de Hinata e hizo un nudo. La técnica la había leído una tarde en la biblioteca de ella, en uno de los tratados árabes de medicina… eso sería suficiente para poder trasladarla.

Advirtió que su tobillo seguía en mal estado y con la funda de cuero de su daga improvisó un entablillado.

Ella suspiró fuerte cuando su marido le hizo el nudo. Eso lo alegró.

-Ya casi Hina-chan -le besó una mejilla –¿lista?

Ella apenas asintió, todavía con los ojos cerrados.

Sir Naruto levantó a su mujer en brazos y subió al caballo sin problemas. Se aseguró de su comodidad y emprendió viaje.

-Tranquila amor… todo saldrá bien… Shikamaru dará alarma…

Casi estuvo a punto de agradecerle a Santa Sakura por el ingenio de Otsutsuki Toneri, porque después de todo el trillo que había usado le salvaría la vida a Hinata. Si se hubieran tenido que devolver por el mar… y luego llegar a puerto… solo pensar en ello… talvez ella no hubiera podido resistir el viaje.

Apretó a su esposa con más fuerza, mientras ella se acurrucaba a su pecho.

-Sólo un poco más…

La espesura del bosque se abría a los rayos del sol que apenas tocaban sus cuerpos. Tenía que ser cuidadoso con su mujer y apurar el paso al mismo tiempo. Como el día que la bajó del muro del convento…

-Falta poco mi vida… falta poco….

Las puertas del castillo se divisaban a pocos kilómetros. El sol ya bañaba toda la estructura… había pasado menos de una hora desde el momento en que Shinju había muerto. Eran muchas preocupaciones para un solo hombre en tan poco tiempo… apenas 24 horas antes se habían declarado su amor…

No era tiempo suficiente… él ya contaba con tener paz y felicidad por largos días… había imaginado a sus hijos… y a su bella esposa… el destino no se la quitaría… no cuando al fin encontraba su hogar y se sentía amado.

Sir Iruka llegó a su encuentro con una carreta, pero el Sannin se negó a abandonar a su esposa.

-ya trajimos al sanador… espera a Lady Hinata en sus aposentos…

Sir Naruto apuró el paso -Que calienten agua y las hogueras del castillo…

Quiero ser tu héroe
Si pudiera ser tu dios
Porque salvarte a ti mil veces
Puede ser mi salvación
Puede ser mi salvación

Las puertas del aposento principal del castillo se abrieron de par en par. El Sannin entró por ella con su mujer cargada en hombros. Lucía aún más pálida y terriblemente silenciosa.

-¿Usted es el sanador? -un anciano de ojos negros profundos, con una barba plateada muy corta asintió en silencio.

-mi esposa está muy herida… usted debe…- parecía no poder encontrar las palabras.

-tranquilo, Sir Uzumaki -le dijo con voz grave y profunda el anciano –solo necesito que deposite a su esposa en la cama, sábanas limpias y agua caliente.

Con sumo cuidado el Sannin se inclinó y dejó el cuerpo de Hinata sobre la cama, apartó unos mechones de cabello rebelde de su cara y se volvió hacia el anciano. En espera a que trabajara.

-Sir Naruto, me temo que deberá abandonar el cuarto…

《¡Ese viejo estaba loco…¡la vida de Hinata corría peligro y él se empeñaba en hacerlo salir!》

-NO

-Por favor, será mejor así, debo examinarla...

-de ninguna manera… ella está…

-estará bien…- extrañamente sintió confianza ciega en aquel anciano. Asintió. Le dio un beso en la fría mejilla a Hinata, y salió de los aposentos.

La puerta se cerró con estrépito. Del otro lado en el pasillo Sir Iruka aguardaba sentado en una banca. Lady Anko se abrazaba fuertemente a él.

-El sanador es muy bueno -dijo Iruka con voz ronca –ha atendido a Gaara, Kabuto y a Konohamaru con éxito, lo había mandado a llamar por ellos…

Sir Naruto sólo asintió.

-Además ella es muy fuerte -dijo Anko con una sonrisa –después de todo… es nuestra 'Minato'

-Sí, pero yo debería estar con ella… ahí dentro…- no dejaba de caminar de un lado al otro visiblemente nervioso.

-el lugar del esposo es afuera, cuando de curaciones se trata -le recordó su amigo -vamos a dar un paseo…- Sir Iruka besó la mejilla de Lady Anko y susurró algo en su oído. Ella asintió.

Aparentemente, todo había vuelto a la normalidad. Habían encontrado a Gaara vivo, aunque inconsciente, en la torre de vigilancia, ya auxiliado por su hermana Temari y tratado por el anciano sanador. Se había recuperado enseguida del golpe recibido en la cabeza, pero su orgullo tardaría más en sanar.

-Parece que estamos a salvo y yo me encargaré de que así siga siendo. Manda a dos hombres a que rescaten los cuerpos de Shinju y Tora. Los enviaremos con el primer barco a Tsuki no Kuni.

Sir Iruka asintió.

-Después que partiera… que pasó?

-No mucho, en realidad, apresamos a los KuroiZetsu y los dejamos en los calabozos del castillo. Se mandó a llamar al sanador para que atendiera a los heridos… luego llegó Shikamaru con tus instrucciones… y ahora estás aquí…

El patio lucía los estragos de la batalla. Flechas perdidas, cenizas en los muros provocados por las explosiones de la pólvora mejorada de sir Naruto. Y rastros de sangre.

Sir Naruto lo contempló por un minuto.

-debes comer… -le ordenó su segundo al mando.

Más por hacer algo que por obedecerle, se encaminaron a las cocinas.

-¡SIR UZUMAKI-SAMA!- gritó Mirai seguida de las sirvientas mientras lo recibían con lágrimas en los ojos. -¡ESTÁ VIVO!

Se sintió abrumado ante sus atenciones. Pero aún más cuando Teuchi se acercó a él y le palmeó la espalda. Le acercó un plato con avena color azul y éste la disfrutó como si nunca hubiera desayunado en su vida.

-¡Sir Naruto-sama!- Kabuto apareció caminando hacia él con una espada en la mano –Es la de Lady Hinata… se le cayó en el patio central… antes de que… bueno usted sabe…

-Gracias Kabuto. ¿Cómo sigue tu cuello?

-Bien milord, gracias...

Extendió su mano y tomó la espada de su esposa.

-mándalas a limpiar…

Ante la mirada de todos, se quitó el cinto donde colgaba 'El canto del Rasengan' y se los entregó a Kabuto.

-Que eliminen todo rastro de sangre…- pero lo que necesitaba en realidad, era eliminar todo recuerdo relacionado con Shinju. Incluido el beso que Toneri dio a Hinata. Eso era lo primero que debía irse.

El tiempo pasaba, era el medio día y aún no había noticias de Lady Hinata. Y a Sir Iruka se le acababan las excusas para tener al Sannin lejos de sus aposentos. Por fin se había despejado la niebla que había cubierto la isla durante la noche anterior. El patio bullía de actividad. Por lo que decidió llevarlo a los talleres de Sir Hiashi.

Naruto se acercó a una mesa donde había desplegado una colección de objetos que le habían traído en la capa de Shinju. Luego que sus hombres trajeran los cuerpos y se los llevara el primer barco.

-¿Ya has visto esto, Iruka?

-No. -Iruka se acercó a la mesa. Observó unos diminutos trozos de metal flotando en un cuenco lleno de agua -¿Qué son?

-Kabuto me ha dicho que Shinju los llamaba peces de hierro. Mira. -Naruto introdujo un dedo en el agua e hizo girar las pequeños fragmentos de hierro. Cuando el agua dejó de moverse, también lo hicieron los peces de hierro -Observa, todos apuntan en la dirección en la que apuntaban antes de remover el agua.

Iruka estaba atónito.

-¿Y qué?

-Señalan al norte. Éste es el misterioso método que el mago utilizó para guiar a los ladrones hasta la isla en plena niebla. Y hubiera vuelto a utilizarlo para huir.

-¿Peces de hierro? -Sir Iruka casi sonrió al poder lograr que su señor se distrajera un momento.

-Oí hablar de esto hace unos años -dijo Naruto. -Lo leí en el libro de sir Hiashi, pero es la primera vez que los veo en funcionamiento. ¿Es sorprendente, no?

(N/A: la gran magia de Toneri era una brújula…)

-Sí. -Iruka metió un dedo en el agua y removió la superficie. Comprobó, fascinado, cómo las esquirlas se realineaban -¡Muy interesante!

-¿Y estos otros objetos? -Gaara levantó una esfera pulida. Tenía un vendaje en la cabeza por la lesión sufrida durante la invasión.

-Un espejo. Kabuto dice que Shinju lo utilizaba a veces para hacer señales a sus hombres y enviarles mensajes…. -Naruto cogió un llavero con llaves de formas extrañas -Y éstas las usaba para abrir cerraduras de todo tipo.

-De modo que así entró en el convento, la biblioteca, y en la celda de la anacoreta -observó el pelirrojo mientras el castaño con cicatriz no dejaba de controlar el ánimo de su señor.

-Así es -confirmó Naruto tirando las llaves sobre la mesa.

-Es todo muy interesante, señor, y conociéndote, estoy seguro de que estarás ocupado durante días jugando con los trucos del mago.

-Pero no por el momento… Iruka, sé lo que tratas de hacer, no creas que no me he fijado que tanto Gaara como tú han planeado esto… pero Ella me preocupa más…

El silencio del pasillo fue roto por los pasos decididos de Sir Naruto. Lady Anko aún seguía en la banca.

Su rostro sollozaba. Sir Naruto se sentó junto a ella incapaz de moverse. Su corazón se encogió ante la posibilidad que había estado barajando desde la mañana… 《¿Qué tal si ella no despertaba?... ¿y si ella fallecía…?

-¿Sir Naruto? -Kabuto estaba junto a él.

-¿Mmm? -La voz de Naruto fue poco más que un ronroneo entre las sombras.

-Teuchi quiere saber durante cuánto tiempo tendremos que alimentar a los prisioneros. Dice que habrá que comprar provisiones si vamos a retenerlos mucho más en los calabozos.

-Sólo tendrá que preocuparse por ellos uno o dos días más. Pronto ya no estarán.

Si bien es cierto que como señor feudal su responsabilidad era matar a los KuroiZetsu, no lo haría. Perdonaría la vida de esos hombres… todo por ella. No podía imaginar ver su rostro cuando se diera cuenta que habían ahorcado a esos hombres.

- Nunca ha habido un ahorcamiento en Byakko. Sir Hiashi nunca consideró necesario ahorcar a nadie y yo no tengo intención de cambiar la tradición. Serán desterrados de la isla. Buscarán otro destino lejos de aquí. Sé que jamás se atreverán a volver.

Kabuto lo miró con asombro. Los sirvientes del castillo murmuraban algo acerca del enorme corazón de Sir Naruto y se sintieron seguros ya que sabían que los KuroiZetsu nunca volverían ya que le temían, después de todo, el Sannin había sido más poderoso que el mago.

-Y aquí le traje su espada señor... y la de Lady Hinata... -Agradeció en silencio y las colocó a un lado.

Tras un tiempo en silencio las puertas del aposento se abrieron. Y el anciano de barba blanquecina salió de él con rostro sereno.

-Sir Naruto… -Él se levantó en un instante -entre por favor -Su corazón latía con dolorosa rapidez.

Hinata yacía en la cama. Las ropas negras de 'Minato' no habían sido removidas de ella. Varios vendajes cubrían su cuerpo y mágicamente los moretes y cortadas de su rostro habían desaparecido.

-Utilicé varios de mis inventos en lo que a curaciones se refiere…

Naruto se agachó y tomó la mano de Hinata. Seguía fría.

-Ella está bien, físicamente, sin embargo… creo que está agotada… por eso no despierta…

-Gracias…

El anciano tocó los hombros de Sir Naruto -Sir Naruto, necesito revisarlo a usted también…

Luego de comprobar que el Sannin de Konoha se encontraba en perfecto estado, el anciano partió hacia las cocinas.

Sir Naruto no se apartó del lado de su mujer. Tomó su mano. Besó su rostro y acarició su cuerpo. Al llegar la noche Naruto estaba despierto y se había levantado tres veces a tapar a Hinata.

Las sirvientas habían entrado para dejarle comida que no aceptó.

Y permaneció así, de rodillas en la cama, en posición de plegaria, rogando por que ella despertase.

Besó sus labios, eliminando el veneno de los labios de Otsutsuki Toneri sobre los de ella.

La besó con más intensidad. Como si sus besos pudieran romper el terrible hechizo en el que ella se encontraba. Purificando el mal.

-Te amo… vuelve a mi… -susurraba en sus labios con voz quebrada. –por favor… despierta…

Quiero ser tu héroe...

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En la época Enrique Iglesias era el ídolo.. es de mi canciones favoritas y refleja tan bien el capítulo.. ahora.. despertará Lady Hinata?

Y con muchos problemas logre traerles el capítulo de hoy.. y quisiera agradecer a todos los followers y favorites que han creido en esta adaptación, e invitarles a dar una mirada a Tamashĩ no Yũgõ

Respondiendo los reviews:

chiwanko: ya esta el cap, espero que te guste

monica735: ya has visto que Shinju ya pago por su osadía, espero que te guste el cap..

Valerie Hyuga Senju: ya esta Shinju pagando por su crimen, espero que te haya gustado el cap

Último cap: En el día de Santa Sakura

Ja Ne

Regina Alba BlossomSannin de Konoha

Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)

Cap.21 Rescatándote

-Es mejor así, mi señor -respondió Hinata mirando directo a sus hermosos ojos azules. -Por favor, confía en mí.

Y por primera vez en su vida, Naruto sintió terror. Además de estar furioso. Tan cerca para rescatar a Hinata y a la vez tan lejos, no podía confiarse en la habilidad del mago. No mientras hubiera caballeros negros con arcos, no si era peligroso para ella, no mientras la lucha se libraba, no mientras el maldito abrazaba a su esposa...

Shinju no dudó y dobló el brazo alrededor del cuello de Lady Hinata.

Después, se retiró con rapidez hacia la bruma que llenaba el patio. Tora le seguía.

-¡Maldigo tu alma podrida, maldito mago! -La furia se apoderó de Sir Naruto en un arrebato de ira fiera e infernal -¡TE MATARÉ!-

El Sannin escuchó con detenimiento como el sonido de los cascos de al menos dos caballos se alejaban en la niebla. El tiempo era limitado, pero como señor feudal debía imponer el orden en el castillo. Y luego matar al maldito que había secuestrado a su esposa. Talvez cinco minutos, pero ya era toda una vida ante los ojos del Sannin. La niebla de las explosiones mermó considerablemente, al igual que los gritos de los hombres.

-¡IRUKA! -grito entre la multitud. -¡SHIKAMARU!

A las puertas del castillo se divisaron dos figuras conocidas. Sir Iruka corrió hacia su señor. -de los ocho KuroiZetsu que llegaron hemos matado a tres..- informó –Utakata apresó a dos, y los otros dos -indicó con la cabeza hacia los hombres encapuchados que llegaron a él de rodillas -ya se rindieron. Los cinco del muelle están apresados en las mazmorras del castillo…

-Y el que falta es el llamado Tora…- terminó de indicar Shikamaru -y Shinju..

Los ojos del Sannin se fijaron en los KuroiZetsu.

-¿Cuáles eran sus planes luego de robar el castillo?- preguntó el Sannin con su voz grave y letal a los dos encapuchados que estaban de rodillas frente a él.

Los hombres lo veían aterrorizados. 'El canto del Rasengan' seguía en la mano de su amo. Sin dudarlo la acercó a la garganta de uno de ellos. Y movió su ceja acentuando la pregunta.

-solo robábamos… y nos íbamos de aquí -dijo uno.

-pero ahora que no hay un barco esperándonos en el muelle…

-¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE SHINJU?- gritó perdiendo la paciencia Sir Iruka.

-Hacia las cuevas…- intuyó el Sannin.

Ellos asintieron.

-Si ella muere… ustedes también…- sentenció el Sannin -¡Iruka!, quedas al mando del castillo.

Sir Iruka asintió. 'El canto del Rasengan' entró segura en la funda de Naruto.

-Yagura, prepara a Kurama… no pueden estar muy lejos.

-¡Esperad, mi señor! -exclamó Anko que estaba tendida junto a su hijo, Kabuto apenas despertaba del aturdimiento provocado por el golpe del mago.

-¿Qué sucede?. -Naruto estaba demasiado ansioso por partir y rescatar a su dama.

-Debo decirle algo antes de que persiga al mago –enfatizó Anko -Hinata-san puso girasoles dentro de la bolsa. Sir Toneri pronto sufrirá un ataque de estornudos. Le empezarán a llorar los ojos y se quedará indefenso.

Naruto miró a Anko -¿Estás segura de eso?

-Sí, mi señor. Tiene una terrible alergia a los girasoles… Hinata-san nos lo explicó hace poco, antes de que cambiara sus ropas por las de 'Minato'.

Sir Naruto encontró un poco de alivio en las palabras de Anko.

-¿Nos traerá a milady de vuelta, verdad?

-Claro -respondió mirando a Shikamaru -¡Ven conmigo, lleva el arco y las flechas! -Shikamaru lo miró muy serio y asintió.

-El mago buscará la forma de regresar a Chūsei. Envía a Kazemaru con las noticias a Inuzuka..-indicó Sir Naruto a Utakata, mientras Yagura trajo a Kurama y un caballo para Shikamaru -Al menos espero que él lo detenga si llega y mande respuesta con mi halcón.

Utakata colocó su mano sobre el hombro de Naruto en señal de apoyo.

-La rescataremos…-le dijo Shikamaru -Ella estará bien.

Temari los observaba desde las grandes puertas a su esposo y a su señor. Atendiendo a un herido Gaara, intercambió una mirada de fe con el pelinegro quien asintió ante la muda petición de su mujer de traer a salvo a la dama de Byakko.

Tanto el Sannin como su compañero de armas se dirigieron sin perder más tiempo hacia la puerta y ordenó a uno de los hombres de armas que la abriera.

-El mago es quien no va a pasar de esta noche...-sentenció el Sannin de Konoha antes de partir a todo galope hacia el puerto.

Si una vez yo pudiera llegar
A erizar de frio tu piel
A quemar que se yo, tu boca
Y morirme allí después

En cuanto estuvieron fuera de la fortaleza, Naruto descubrió que un silencio sobrecogedor se había apoderado de la isla. El frío del amanecer había espesado aún más la niebla. Efecto que no había en el castillo. La bruma gris brillaba con la tenue luz de la mañana. Por desgracia, aquella luminiscencia perlada sólo servía para difuminar más aún el paisaje. Había luz, pero engañaba a la vista y oscurecía las profundidades.

Con Chūsei cuidado por Inuzuka Kiba, al mago solo le quedaba esconderse en la cueva y ser encontrado por Sir Naruto y sir Shikamaru. Que irían en busca del bote que escondió.

No creo que haya sido tan idiota en solo confiar en los arqueros que capturamos.-Pensó Sir Naruto.

Los arqueros fueron sólo una distracción. Nunca tuvo intención de reunirse con ellos ni de marcharse por el puerto. Naruto miró a su alrededor buscando puntos de referencia conocidos entre la niebla. Tenía que ser cuidadoso. Kurama abría el paso a través del campo cubierto de niebla guiado por el ruido de las olas del mar.

Solo espera un poco, amor… ya llego…

Un bote desolado se movía por la acción del mar en el último tramo del muelle de Byakko. La barca de madera debía pertenecer a alguno de los pescadores. El Sannin se encargaría de recompensar a su dueño. Shikamaru quitó las amarras y sin perder un instante, iniciaron su travesía hacia las cuevas.

No les podían llevar más de media hora de adelanto.

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Llevar a lady Hinata a la cueva fue toda una proeza para Shinju y para Tora: la amarraron de las muñecas al subirla a los caballos para evitar que se escapara y luego le amarraron los tobillos, el dolor fue indescriptible para ella tomando en cuenta que aún su tobillo seguía lisiado. Desgraciadamente al llevar las ropas negras que caracterizaban a 'Minato', se prestó para que Toneri la manoseara con regularidad durante la huida.

Lady Hinata se defendió mordiendo y empujando al ruin mago. Pero se sentía un poco débil. Maldita sea… porque ahora se sentía débil. Llena de furia y enojo, moviéndose y defendiéndose de esa serpiente. Pero débil.

-¡Dobla por aquí Tora!

Aún no habían llegado siquiera al pueblo cuando Otsutsuki Toneri ordenó a su vasallo que doblaran a la izquierda por un sendero apenas marcado por los pasos de algún caballo.

Se internaron en el bosque. El camino era empinado y difícil, y la niebla hacía casi imposible transitar, pero el mago parecía conocer el camino de memoria.

-¿Asustada, niña?- la voz siseante del mago le heló la sangre. –Para ser entrenada por… ¿déjame adivinar?… el Ilustre Hatake pensé que serías más astuta... Como sabrás mejor que yo… mi amor… la marea matutina es la más débil, mientras no haya tormenta claro está… por eso es mejor acortar camino y llegar lo más pronto posible a las cuevas… verás… quiero completar mi propósito en tu isla antes que tu esposo llegue…-y con tono hiriente agregó -bueno, si es que llega..

Era un atajo a las cuevas.

-Éste era el camino que tomabas para llegar al convento sin ser detectado -afirmó Lady Hinata con un tono de rabia en su voz.

El sonrió malignamente.

-Casi me aprendí la biblioteca del convento de memoria, la primera vez que estuve en Byakko… ¿recuerdas amor? Pasé demasiado tiempo con esas arpías… y al final me las gané sólo con rendir tributos a "Santa Sakura"

Lady Hinata frunció el entrecejo.

-pero ni siquiera ese tiempo desperdiciado me sirvió… lo que ocupaba -aquí aprovechó para palmear la bolsa de cuero donde estaban los libros -tu padre lo tradujo del árabe, por eso le seguí los pasos cuando le conocí… pero estaba incompleto ¿sabías amor?.

El camino pedregoso se alisó conforme bajaban a la superficie del mar, y sólo unos cuantos metros más allá estaba la primera de las cuevas. Bajaron de los caballos. Lady Hinata fingió resbalarse contra unas rocas, Tora, quien iba tras ella no advirtió que rasgó sus ropas negras lo suficiente para darle una pista a su marido.

-¡Estúpida pequeñaja!¡fíjate dónde caminas! -gritó Sir Toneri.

-¡Adelántate Tora!- le ordenó -¡Llévate los caballos con cuidado!¡y a la mujer!

Entrar en la cueva era incómodo para los pobres animales. Tora los empujaba por las gotas dejadas por las estalactitas y estalagmitas del lugar, y con su otra mano desató los pies de Lady Hinata y la arrastraba por las muñecas. Ella renqueaba del dolor lo que hacía el viaje más lento.

al menos así le daré más tiempo a Naruto-kun》-En un descuido de la alimaña, Hinata dejó el trozo de tela en una de las rocas y rogó a Santa Sakura que su esposo la viera.

El olor a salitre en la cueva se intensificó en el punto dónde dejaron amarrados lejos del trecho principal a los caballos. Luego el camino se abrió un poco más: habían antorchas a lo largo de éste; lo que indicaba que ya habían estado por mucho tiempo ahí.

Cansado de esperar Tora alzó a Hinata como si fuera un saco de papas, se la puso al hombro y casi corrió por la cueva. Llegaron a una especie de cúpula natural, iluminada por las luces de las antorchas; donde con brusquedad la tiraron al suelo de piedra.

-¡ve por comida Tora!- le ordenó Shinju, sin duda había utilizado otro camino para llegar ahí. –Ya aseguré el perímetro -le explicó a su vasallo.

El hombre asintió con miedo y se escabulló nuevamente por la cueva, dejándolos solos.

-Fuiste muy útil, amor- inició Otsutsuki Toneri –me complació en cierta manera que crearas a 'Minato', sin él no hubiera podido inmiscuirme nuevamente en el convento y hubiera tenido que pasar de nuevo por la tortura de comer la odiosa comida de colores que hacen en tu isla…

-¡PORQUÉ TENÍAS QUE MATAR A INO-SAN!- le espetó lady Hinata –¡ella no te hizo nada!

-fue toda una molestia cargar con el cuerpo por los campos de menta del convento -admitió –y fue uno de mis errores, pero colocarla nuevamente en su celda fue muy fácil…- el tono de superioridad que usaba era suficiente para querer hacerle daño. Ya su mano no sangraba, si tenía suerte podría lanzarle piedras con ambas manos, golpearlo y poder escapar. 《¡Me arrastraré si fuera necesario!¡y me llevaré los libros conmigo!

-y todo por nada -terminó Sir Toneri –ya que los libros siempre los tuviste tú, así que en parte es tu culpa…

-¡ERES UN MALDITO COBARDE! -el eco de sus palabras rebotó lo suficiente para aturdirlo. Talvez si gritaba más fuerte, Naruto la encontraría. –Y ASÍ TRATAS A LAS MUJERES… SÓLO ME QUEDA TENER LÁSTIMA POR TU ESPOSA…

Lord Shinju esbozó una sonrisa. Luego sonrió. Y finalmente rió.

-fue hace poco más de un año cuando te lo dije…

Entonces ella comprendió. Era mentira. No estaba casado -Sólo lo dijiste para deshacerte de mí… no te resultaba valiosa ahora que sabías que mi padre tenía el libro con él...

Shinju asintió.

La ojiperla sonrió -y de nada te valió porque nuevamente el dichoso libro se le escapó de las manos…

-Por culpa del maldito del paje Yamato… él me ganó el tiempo y solo horas después que matara a tu padre… el libro ya estaba en camino a Byakko…

Al referirse a la muerte de su padre de una forma tan cínica, Hinata solo deseaba poder matarlo. Y acabar con toda esta locura.

-Era sólo un libro, no ves Toneri…- intentó sonar tranquila –si me lo hubieras pedido… te lo hubiera dado…¡MATASTE A MI PADRE POR UN LIBRO DE RECETAS!

-Por dos libros, Hinata-chan… Por dos libros…

Sin entender lo dejó que prosiguiera.

-el "Libro de recetas" de tu padre es casi más valioso que el del ilustre Hatake. Ambos unidos me dan la clave para finalmente hacer lo que siempre quise… verás amor… el libro de tu padre tiene ciertas claves que "Plantas silvestres y dónde encontrarlas" del Hatake complementa… y finalmente los tengo… sólo para mí...

Con rapidez caminó hacia lo que parecía un púlpito de piedra y colocó la bolsa de cuero con los libros.

-Al fin, mi amor… al fin podré ser inmortal…

Lady Hinata se estremeció -La piedra filosofal es sólo una leyenda entre los alquimistas… es sólo una leyenda -exclamó Hinata con pesar en su voz. Él se había vuelto loco. Siempre pensó que era por dinero. Que buscaba la piedra filosofal por dinero y poder convertir los metales en oro… pero era la inmortalidad lo que él esperaba.

-INMORTAL! -gritó con desespero.

Abre la bolsa, maldito cobarde… sólo abre la bolsa…-pensó ansiosa la pelinegroazulada.

Con los dedos temblorosos Toneri haló la correa de cuero que cuidaba los libros, abrió la bolsa… y aspiró profundamente…

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Y si entonces
Temblaras por mi
Lloraras al verme sufrir
Y sin dudar tu vida entera dar
Como yo la doy por ti.

Casi llegaban a la primera de las cuevas. Sir Naruto y sir Shikamaru remaron sin parar por la orilla de la costa; por suerte ese día mostraba una pequeña luz del alba y una marea tranquila solo un poco perlada por la niebla que no mermaba.

-deja el bote de lado -le indicó en un susurro el Sannin a Shikamaru.

Naruto ingresó despacio hacia las cuevas en busca de alguna señal, algún sonido que le indicara que su esposa estuviera cerca. Entonces la encontró: el trozo de tela de las ropas de 'Minato', sin duda ella había llegado hasta ahí. Con la mano firmemente apoyada en la empuñadura de 'El canto del Rasengan', ingresó a la cueva.

Él y Shikamaru no habían dado más de veinte pasos cuando oyeron el primer estornudo. Sonó un poco más adelante, hacia arriba y a la izquierda del camino tortuoso. Luego escucharon a los caballos: Naruto se acercó a ellos y los apaciguó.

Siguieron caminando en silencio. Shikamaru con el arco tenso, la mirada concentrada ante cualquier movimiento.

Escucharon otro estornudo.

Shikamaru miró a Naruto indicándole con la mirada que había comprendido.

Naruto sonrió. 《Mi dulce Hinata ¡qué lista eres! Le has tendido una trampa al mago. Ahora, todo lo que tengo que hacer es esperar el momento adecuado para matarlepensó.

Tras el siguiente estornudo resonó una maldición rabiosa, el eco en la caverna les llegó.

-¡Maldita esta isla y todos tus odiosos perfumes, Hinata-chan! ¡Debe de haber girasoles cerca de aquí!

-¡Libérame, señor! -ordenó Hinata -¡Ya no me necesita!

-¡Calla, no vuelvas a hablar! Seguro que el maldito Sannin Vengativo nos sigue... -sus palabras quedaron interrumpidas a causa de un estornudo.

Naruto agudizó el oído para guiarse hasta su presa. Le indicó a Shikamaru que se quedara detrás de él.

Las palabras del mago quedaron nuevamente interrumpidas por un ataque de estornudas sonoros y convulsivos. Volvió a renegar con rudeza. Y luego, otro estornudo.

A continuación se oyó el ruido de pasos exagerados… sin duda se acercaban.

Caminaron solo un poco más, entonces Naruto la divisó tras una estalactita, Hinata estaba en una planicie con una cúpula natural que le servía de refugio. Las antorchas iluminaban un atrio de piedra y sobre él los libros semiabiertos.

Aprovechando los estornudos, Lady Hinata tomó las fuerzas que aún tenía, se levantó y empezó a huir de Shinju.

-¡No!¡No pienso estar más tiempo aquí! -exclamó Hinata.

-¡Vuelve aquí, mujer estúpida! Te mataré con la magia si no vuelves aquí ahora mismo. -Shinju sufrió otro ataque de estornudos -Pero ¿qué es esto? -jadeó -¿Qué me has hecho?¡Maldita seas, son los libros!

Se oyó caer algo pesado al suelo. Naruto supo que era Shinju en su intento de agarrar a Hinata.

-¡Has intentado envenenarme! -gritó Shinju -¡Te mataré por esto!¡Igual que maté a tu padre!

-¡Déjame! -gritó Hinata -¡Huye mientras puedas, mago! Si mi marido te encuentra, te hará pedazos…

Se oyó el ruido sordo de unos pasos sobre el suelo húmedo de la cueva. Hinata buscó entre la niebla a su marido. Entonces, lo vio.

-Escúchala bien, Mago Tenebroso, ella solo profetiza tu fin…

El Sannin Uzumaki Naruto de Konoha salió de la oscuridad, se irguió en su estatura completa y pronunció esas palabras.

-Naruto-kun -susurró la ojiperla.

En un arrebato de ira, Shinju agarró a Hinata por la nuca la atrajo hacia él y la besó en los labios.

Por unos segundos que parecieron eternos, Sir Naruto observó la boca de su amada ser casi violada por las fauces de esa serpiente. Casi voló hasta donde ellos se encontraban.

Entonces Otsutsuki Toneri sacó una pequeña daga y apuntó al cuello de Hinata.

Una flecha salida de la oscuridad rozó la oreja de Shinju, dándole a Hinata el tiempo suficiente para alejarse de su captor. Trató de buscar la mirada de su esposo, y…

La verdad no sabía ni como sentirse… pero necesitaba abrazar a su esposo ahora mismo.

Los ojos azules cielo de Sir Naruto lucían fríos e inescrutables ante Shinju. El mago se retorcía limpiando unas gotas de sangre de su oreja y luchando por no acercarse a los libros.

Y entonces sucedió: la paciencia del Sannin llego a su límite.

En un solo movimiento de su mano, sacó de su funda al 'Canto del Rasengan' el mismo sonido hermoso que antes había escuchado Lady Hinata se amplificó mágicamente por efecto del eco en la cueva; generando la sensación de estar protegida por un coro angelical o mejor aún… que el Ángel más valiente, grande y poderoso estaba justo ahí, para protegerla.

Naruto se acercó a ella, con la espada apuntando a Sir Toneri. Hinata tenía sangre en su mano derecha, sus ropas negras estaban empapadas y rasgadas. El tobillo estaba hinchado y en un ángulo muy incómodo. Su hermoso cabello lucía hecho una maraña y su cara tenía moretes y pequeñas cortadas, sin duda propinados por el mago.

Pero fue en sus ojos lo que más se fijó el Sannin… tenía lágrimas en sus ojos perlas. Y coraje. Sus ojos reflejaban el fuego de las antorchas, se veía realmente hermosa… entonces se dio cuenta que a pesar de todo lo sucedido… ella jamás se rendiría.

Con infinita ternura le acarició la mejilla y le susurró -¡Quédate con Shikamaru!

El caballero apareció a su lado y la cargó en brazos.

-Vé y espérame afuera… dónde los caballos, sólo tardaré un minuto…

Ella sólo asintió.

Con paso silencioso y ligero Shikamaru caminó hacia fuera de la cueva, cargando a Lady Hinata.

-Espera -ordenó ella. –alguien nos sigue…

Hinata agarró una de las flechas del carcaj de Shikamaru.

Otra vez ese ruido de pasos.

Shikamaru bajó a Lady Hinata y la apoyó a uno de los recovecos de la cueva a la par de dónde estaban los dos caballos amarrados, retrocedió en silencio con el arco tenso a la espera de alguna persona… pero no hubo respuesta.

-seguro fue algún animal… tranquila Lady H…-

Arrrrggggg

Shikamaru se volteó y ante él, Tora estaba a punto de arremeter contra Hinata.

Fue un segundo… eso fue lo que separó a Miki Mizuki de la vida; un reflejo de lady Hinata le permitió volverse y clavarle la flecha en el corazón. Antes de que él la matara. Una flecha cruzó el aire tan cerca de ella que le rozó sus ropas.

Shikamaru la había salvado de las garras de la alimaña.

El caballero caminó hacia el cuerpo inerte del vasallo. Apartó el cuerpo con los pies y le escupió. Si bien fue un poco rencoroso ante los ojos de Hinata… tenía toda la razón… esa alimaña merecía morir sola y olvidada.

Con cuidado sacó a los caballos por entre las grietas, cuidándolos de no rasparse y tratándoles con cariño. Luego se devolvió por Lady Hinata y en brazos nuevamente la puso a salvo fuera de la cueva.

Si supieras
La locura que llevo
Que me hiere
Y me mata por dentro
Y que mas da
Mira que al final
Lo que importa es que te quiero

El libro estaba de par en par en el púlpito de piedra, y había flores secas esparcidas alrededor. El olor familiar de los girasoles era intenso. Otro fuerte estornudo se escuchó a la izquierda. Shinju estaba de pie en medio de la niebla gris. Llevaba la capa negra echada hacia atrás sobre los hombros.

-¿Así que crees que eres un mago más ingenioso que yo, Sannin Vengativo?

Naruto no respondió. Se precipitó hacia Shinju con ira contenida.

-¡Atrás! -Shinju tenía la espada lista para la lucha en una mano y, con la otra, buscó entre los pliegues de su capa y sacó un objeto del tamaño de una pequeña botella -Puedo lanzarte el contenido de este frasco antes de que me puedas alcanzar con la espada, Sannin Vengativo.

Naruto estudió el frasco. Contenía una poción verdosa que no reconoció.

-¿Crees que me da miedo lo que lleves en esa ampolla?

-Pues debería -afirmó Shinju con una sonrisa despiadada -Es un líquido corrosivo que quema todo lo que toca, incluso la piel y los ojos. Es una mezcla que inventé cuando intentaba crear oro a partir de metales básicos. Quema como el fuego… -Shinju sonrió con malicia -Hazme caso, Sannin Vengativo, o arriésgate a perder los ojos.

-¿Por qué mataste a la anacoreta?

Shinju se encogió de hombros -Aquella estúpida mujer me vio y creyó que era el fantasma del hacendado Uchiha… y después creyó que era 'Minato'. Y, por algún motivo, creyó que tenía que demostrarlo. Me siguió hasta la biblioteca del convento y la maté.

Si conseguía que siguiera hablando y caminando… sería su propia ruina… los girasoles le matarían -Querías ver si mi esposa había guardado los libros de su padre en la biblioteca, antes de molestarte en buscarlos en la mansión. Hubiera sido todo mucho más sencillo si se lo hubiera dado a las monjas, pero a ellas no les interesaba.

-¡Qué estúpidas! -Shinju fijó la vista en los volúmenes que yacían en el púlpito de piedra -En los libros están los mayores secretos de los antiguos. Sir Hiashi los encontró en los tratados árabes que tradujo. ¡Seré inmortal… sólo necesito conjurar los hechizos adecuados…!

Sin previo aviso Shinju lanzó el frasco directamente a la cara de Naruto.

Naruto ni pensó en su reacción. Fue instantánea, una respuesta física rápida que le había salvado la vida en más de una ocasión: levantó 'El canto del Rasengan' describiendo un arco veloz y corto. El frasco se posó sobre la hoja plana de su espada.

Naruto aprovechó el impulso de la oscilación para lanzar la ampolla hacia un lado. Chocó contra una roca y se hizo añicos. Se oyó como un barboteo. Y la roca se desintegró.

-Tienes la suerte del mismo diablo, Sannin Vengativo -sentenció Shinju -Pero no te durará para siempre… mira si hasta Hinata-chan ha empezado a tenerme cariño… viste el beso que nos dimos.

La lucha empezó. Las espadas chocaron en el aire con tal fuerza que hizo retroceder a Otsutsuki Toneri. El Sannin se mantuvo en su lugar.

-No podrás huir… No hay ningún bote esperándote, mago –dijo Sir Naruto.

Con decisión avanzando hacia él y chocando sus espadas.

-¡Maldito seas, Sannin Vengativo! -Shinju se abalanzó sobre él con la espada en alto.

Naruto paró la carga fácilmente. Los aceros chocaron.

Shinju saltó hacia atrás de nuevo, hizo un amago y volvió a la carga.

《El mago es bueno》 -reconoció Naruto mentalmente mientras ambos describían un círculo. Era rápido y astuto. Puede que hubiese despreciado las artes de la lucha frente al poder de la magia, pero era obvio que tenía talento para manejar la espada.

Shinju inició un nuevo ataque rápido, pero Naruto lo esquivó.

-y no podrás llegar siquiera a Chūsei… Sir Inuzuka te cerrará el paso…

-¡NO MIENTAS!- gritó el mago con desespero mientras arremetía contra sir Naruto -¡HE INTERCEPTADO TODOS Y CADA UNO DE LOS CORREOS PARA BYAKKO… Y LOS QUE SALEN DE ÉL! -otro movimiento peligroso de espadas -¡ES IMPOSIBLE!

Sir Naruto negó silenciosamente. Una de sus mejores armas sin duda era la seguridad que poseía. El mago solo obtuvo de él una sonrisa gélida y una mirada aún más fría. Para Shinju fue suficiente entender… no tenía escape.

El mago giró y esta vez Naruto se encontró justo en la posición que había buscado. Estaba de espaldas al púlpito.

Shinju se acercó otra vez. Su espada lanzaba leves destellos en la luz gris. Naruto notó que el terreno rocoso se humedecía. La cueva empezaba a inundarse. El día casi amanecía. Y las olas sonaban muy fuertes.

Con toda su fuerza, se lanzó hacia delante inclinándose con la intención de pasar por debajo de la estocada de Shinju.

Toneri ya estaba inmerso en el golpe y tenía el rostro retorcido de ira cuando Naruto se deslizó por debajo de la hoja, golpeó el suelo con el hombro y rodó.

-¡Muere, Sannin Vengativo! -Shinju se volvió mientras Naruto se levantaba -¡Muere, maldito!

Naruto vio la posibilidad y se lanzó blandiendo la espada. Shinju no pudo levantar su espada con la suficiente rapidez como para desviar el golpe. Además de que ahora, él era el que estaba de espaldas al púlpito. Aspirando el aroma de los girasoles.

'El canto del Rasengan' lo atravesó.

Los ojos del mago se abrieron desmesuradamente. No podía creer lo que le estaba pasando.

-¡No! -gritó -No puede ser así. Soy mago.

Sin asco ni resentimiento alguno, Sir Naruto movió sólo un poco la espada dentro del cuerpo de Shinju para sacarla.

Cayó al suelo de rodillas en lo que al Sannin le pareció un minuto eterno.

Su amenaza se había esfumado. Ya no tenía que preocuparse porque el maldito llegara a Byakko en las noches y tratara de robarle a su esposa.

Shinju se había ido, para siempre.

Si pudiera ser tu héroe
Si pudiera ser tu dios
Que salvarte a ti mil veces
Puede ser mi salvación

Naruto se contuvo de salir corriendo junto a su esposa. En el profundo silencio que reinó después, metió nuevamente los libros en la bolsa de cuero, enfundó al 'Canto del Rasengan', cogió una de las antorchas y salió de la cueva. Dejando sólo y en la oscuridad el cuerpo sin vida de Otsutsuki Toneri.

Unos pasos resonaron en la cueva, el sol se asomaba por los riscos y poco a poco bañaba la entrada de la misma. Shikamaru tensó su arco en espera de lo peor.

El Sannin de Konoha salió sin un solo rasguño en su lucha contra Shinju. Tiró la antorcha a un charco y corrió prácticamente con su mujer.

-¡Naruto-kun! –Gritó Hinata y le alzó los brazos al cuello cuando él se agachó para abrazarla -¡Estás a salvo!

-Sí -dijo él levantando la vista por encima de su cabeza para mirar a Shikamaru, que había bajado su arco para saludar a su señor como era adecuado.

-¿Falleció el mago, señor? -preguntó Shikamaru levantando una ceja.

-Sí. Después de todo, sólo era un hombre. -y luego añadió -alista los caballos… nos vamos al castillo.

-Un hombre terrible -puntualizó Hinata desde el círculo del brazo de Naruto -La peor fórmula para un marido.

-¿Estás bien, Hinata-chan? -preguntó Naruto en voz baja. Estaba temblando entre sus brazos, seguro que a causa del frío.

-Sí, estoy muy feliz. -Cerró las manos sobre las ropas de su marido como no dejándolo escapar.

-Sé que ha sido una noche muy extraña y larga –le susurró el Sannin con voz dulce -pero ya todo acabó.

Ella asintió sollozando.

-¿De veras, Naruto-kun?

-Sí, Es cierto, tranquilízate -dijo Naruto -Otsutsuki Toneri no volverá; No hay muchas probabilidades de que tengamos que enfrentamos a una situación similar en un futuro próximo. El castillo está a salvo. Nuestra gente está a salvo.

-Gracias a ti.

Sus anchos hombros se encogieron mientras la seguía abrazando con todas sus fuerzas.

-El mago no era más que un ladrón con apariencia de caballero. Y sé muy bien cómo tratar a los ladrones, señora. Tengo mucha práctica, no sé si lo recuerdas.

Su despreocupación ante los tremendos acontecimientos hizo que Hinata se abrazara aún más a su esposo.

-¡Santo cielo!¿Cómo puedes hablar con tal despreocupación sobre esto?

Él se detuvo, obviamente sorprendido por el arranque de ira. La preocupación surcó su frente.

-Hinata-chan ¿estás bien? Debes tranquilizarte… Hoy has sufrido mucho.

-Está claro que hoy he sufrido mucho. -Hinata levantó la cara de Sir Naruto para tenerla frente a ella y lo miró con el ceño fruncido -Casi te matan, Sannin.

Él la miró con expresión socarrona.

-Había muy pocas posibilidades de que eso ocurriera.

-¡Había muchas posibilidades! Fui testigo de la crueldad del mago. ¡Podrías haber muerto!. –dijo con voz quebrada por las lágrimas.

Naruto se acercó y la besó tiernamente -Pero no fue así... –le dijo.

-No te atrevas a menospreciar este asunto. ¿Qué habría hecho yo si hubiese sido tu cuerpo…?

Entonces ella empezó a temblar más fuerte -Hinata-chan…

Sus ojos se llenaron de lágrimas de angustia y furia -¡Maldito seas!¡No hubiese podido soportarlo!

-Hinata-chan, todo está bien. Te lo aseguro. Tranquilízate.

-¡No me trates como si fuera Kurama… ! Tenía tanto miedo de perderte... -murmuró apoyada en su hombro.

Él le acarició el cabello.

-¿Cómo crees que me sentí al regresar a la mansión y verte con ropas de 'Minato' peleando contra Otsutsuki Toneri?

Hinata contuvo un sollozo. Naruto le acarició delicadamente la nuca con el pulgar y el índice.

-El truco que planeaste para el mago fue muy hábil.

-Sabía que los girasoles le harían estornudar sin remedio. Pensé que su reacción me brindaría una oportunidad de escapar -Ella temblaba como conejo asustado.

Naruto cogió su rostro entre las manos -No discutiremos este punto. Lo hecho, hecho está. Ahora estás a salvo y eso es todo lo que importa.

Ella sonrió y dejó caer una última lágrima -¡Oh, Naruto-kun! -suspiró, rodeándole el cuello con los brazos y apretándolo fuerte.

Naruto le dedicó una sonrisa.

-Si hubiese pasado algo, mi corazón se hubiese roto para siempre.

Naruto la rodeó con sus brazos -Vamos, te llevo cargada a los caballos y vamos a casa…

Pero ella seguía temblando.

-Mi dulce Hinata -Naruto se abrazó a ella -No eres la única que se ha llevado un susto de muerte hoy. No me vuelvas a hacer esto.

-No, mi señor -Hinata abrió los labios y lo besó apenas con fuerza.

-¿Hinata-chan?¿Hinata-chan?... abre los ojos…

Un temor se apoderó del Sannin de Konoha. Bajo sus manos un poco más y sintió algo húmedo. Entonces el tiempo se detuvo ante sus ojos. De alguna manera Miki Mizuki se las había ingeniado para herir a Hinata.

-¿Sangre? -preguntó con temor Shikamaru.

-¡RÁPIDO!¡CABALGA POR EL SENDERO!¡DÁ LA ALARMA Y CONSIGUE A UN SANADOR! - gritó con desespero el Sannin -¡Mi esposa está herida!

En un parpadeo el corcel se perdió en las sombras del bosque.

Sir Naruto se quitó su camisa, la rasgó en tres partes; con una revisó la herida de Hinata en busca de alguna lanza, punta de flecha o arma… no sintió nada… su espalda estaba llena de sangre proveniente de una herida superficial… una gran cicatriz… para su sorpresa en forma de rayo.

-Vas a vivir… vas a estar bien mi vida….

Limpió lo que pudo y amortiguó la herida con su camisa; con un trozo rasgado envolvió el cuerpo de Hinata e hizo un nudo. La técnica la había leído una tarde en la biblioteca de ella, en uno de los tratados árabes de medicina… eso sería suficiente para poder trasladarla.

Advirtió que su tobillo seguía en mal estado y con la funda de cuero de su daga improvisó un entablillado.

Ella suspiró fuerte cuando su marido le hizo el nudo. Eso lo alegró.

-Ya casi Hina-chan -le besó una mejilla –¿lista?

Ella apenas asintió, todavía con los ojos cerrados.

Sir Naruto levantó a su mujer en brazos y subió al caballo sin problemas. Se aseguró de su comodidad y emprendió viaje.

-Tranquila amor… todo saldrá bien… Shikamaru dará alarma…

Casi estuvo a punto de agradecerle a Santa Sakura por el ingenio de Otsutsuki Toneri, porque después de todo el trillo que había usado le salvaría la vida a Hinata. Si se hubieran tenido que devolver por el mar… y luego llegar a puerto… solo pensar en ello… talvez ella no hubiera podido resistir el viaje.

Apretó a su esposa con más fuerza, mientras ella se acurrucaba a su pecho.

-Sólo un poco más…

La espesura del bosque se abría a los rayos del sol que apenas tocaban sus cuerpos. Tenía que ser cuidadoso con su mujer y apurar el paso al mismo tiempo. Como el día que la bajó del muro del convento…

-Falta poco mi vida… falta poco….

Las puertas del castillo se divisaban a pocos kilómetros. El sol ya bañaba toda la estructura… había pasado menos de una hora desde el momento en que Shinju había muerto. Eran muchas preocupaciones para un solo hombre en tan poco tiempo… apenas 24 horas antes se habían declarado su amor…

No era tiempo suficiente… él ya contaba con tener paz y felicidad por largos días… había imaginado a sus hijos… y a su bella esposa… el destino no se la quitaría… no cuando al fin encontraba su hogar y se sentía amado.

Sir Iruka llegó a su encuentro con una carreta, pero el Sannin se negó a abandonar a su esposa.

-ya trajimos al sanador… espera a Lady Hinata en sus aposentos…

Sir Naruto apuró el paso -Que calienten agua y las hogueras del castillo…

Quiero ser tu héroe
Si pudiera ser tu dios
Porque salvarte a ti mil veces
Puede ser mi salvación
Puede ser mi salvación

Las puertas del aposento principal del castillo se abrieron de par en par. El Sannin entró por ella con su mujer cargada en hombros. Lucía aún más pálida y terriblemente silenciosa.

-¿Usted es el sanador? -un anciano de ojos negros profundos, con una barba plateada muy corta asintió en silencio.

-mi esposa está muy herida… usted debe…- parecía no poder encontrar las palabras.

-tranquilo, Sir Uzumaki -le dijo con voz grave y profunda el anciano –solo necesito que deposite a su esposa en la cama, sábanas limpias y agua caliente.

Con sumo cuidado el Sannin se inclinó y dejó el cuerpo de Hinata sobre la cama, apartó unos mechones de cabello rebelde de su cara y se volvió hacia el anciano. En espera a que trabajara.

-Sir Naruto, me temo que deberá abandonar el cuarto…

《¡Ese viejo estaba loco…¡la vida de Hinata corría peligro y él se empeñaba en hacerlo salir!》

-NO

-Por favor, será mejor así, debo examinarla...

-de ninguna manera… ella está…

-estará bien…- extrañamente sintió confianza ciega en aquel anciano. Asintió. Le dio un beso en la fría mejilla a Hinata, y salió de los aposentos.

La puerta se cerró con estrépito. Del otro lado en el pasillo Sir Iruka aguardaba sentado en una banca. Lady Anko se abrazaba fuertemente a él.

-El sanador es muy bueno -dijo Iruka con voz ronca –ha atendido a Gaara, Kabuto y a Konohamaru con éxito, lo había mandado a llamar por ellos…

Sir Naruto sólo asintió.

-Además ella es muy fuerte -dijo Anko con una sonrisa –después de todo… es nuestra 'Minato'

-Sí, pero yo debería estar con ella… ahí dentro…- no dejaba de caminar de un lado al otro visiblemente nervioso.

-el lugar del esposo es afuera, cuando de curaciones se trata -le recordó su amigo -vamos a dar un paseo…- Sir Iruka besó la mejilla de Lady Anko y susurró algo en su oído. Ella asintió.

Aparentemente, todo había vuelto a la normalidad. Habían encontrado a Gaara vivo, aunque inconsciente, en la torre de vigilancia, ya auxiliado por su hermana Temari y tratado por el anciano sanador. Se había recuperado enseguida del golpe recibido en la cabeza, pero su orgullo tardaría más en sanar.

-Parece que estamos a salvo y yo me encargaré de que así siga siendo. Manda a dos hombres a que rescaten los cuerpos de Shinju y Tora. Los enviaremos con el primer barco a Tsuki no Kuni.

Sir Iruka asintió.

-Después que partiera… que pasó?

-No mucho, en realidad, apresamos a los KuroiZetsu y los dejamos en los calabozos del castillo. Se mandó a llamar al sanador para que atendiera a los heridos… luego llegó Shikamaru con tus instrucciones… y ahora estás aquí…

El patio lucía los estragos de la batalla. Flechas perdidas, cenizas en los muros provocados por las explosiones de la pólvora mejorada de sir Naruto. Y rastros de sangre.

Sir Naruto lo contempló por un minuto.

-debes comer… -le ordenó su segundo al mando.

Más por hacer algo que por obedecerle, se encaminaron a las cocinas.

-¡SIR UZUMAKI-SAMA!- gritó Mirai seguida de las sirvientas mientras lo recibían con lágrimas en los ojos. -¡ESTÁ VIVO!

Se sintió abrumado ante sus atenciones. Pero aún más cuando Teuchi se acercó a él y le palmeó la espalda. Le acercó un plato con avena color azul y éste la disfrutó como si nunca hubiera desayunado en su vida.

-¡Sir Naruto-sama!- Kabuto apareció caminando hacia él con una espada en la mano –Es la de Lady Hinata… se le cayó en el patio central… antes de que… bueno usted sabe…

-Gracias Kabuto. ¿Cómo sigue tu cuello?

-Bien milord, gracias...

Extendió su mano y tomó la espada de su esposa.

-mándalas a limpiar…

Ante la mirada de todos, se quitó el cinto donde colgaba 'El canto del Rasengan' y se los entregó a Kabuto.

-Que eliminen todo rastro de sangre…- pero lo que necesitaba en realidad, era eliminar todo recuerdo relacionado con Shinju. Incluido el beso que Toneri dio a Hinata. Eso era lo primero que debía irse.

El tiempo pasaba, era el medio día y aún no había noticias de Lady Hinata. Y a Sir Iruka se le acababan las excusas para tener al Sannin lejos de sus aposentos. Por fin se había despejado la niebla que había cubierto la isla durante la noche anterior. El patio bullía de actividad. Por lo que decidió llevarlo a los talleres de Sir Hiashi.

Naruto se acercó a una mesa donde había desplegado una colección de objetos que le habían traído en la capa de Shinju. Luego que sus hombres trajeran los cuerpos y se los llevara el primer barco.

-¿Ya has visto esto, Iruka?

-No. -Iruka se acercó a la mesa. Observó unos diminutos trozos de metal flotando en un cuenco lleno de agua -¿Qué son?

-Kabuto me ha dicho que Shinju los llamaba peces de hierro. Mira. -Naruto introdujo un dedo en el agua e hizo girar las pequeños fragmentos de hierro. Cuando el agua dejó de moverse, también lo hicieron los peces de hierro -Observa, todos apuntan en la dirección en la que apuntaban antes de remover el agua.

Iruka estaba atónito.

-¿Y qué?

-Señalan al norte. Éste es el misterioso método que el mago utilizó para guiar a los ladrones hasta la isla en plena niebla. Y hubiera vuelto a utilizarlo para huir.

-¿Peces de hierro? -Sir Iruka casi sonrió al poder lograr que su señor se distrajera un momento.

-Oí hablar de esto hace unos años -dijo Naruto. -Lo leí en el libro de sir Hiashi, pero es la primera vez que los veo en funcionamiento. ¿Es sorprendente, no?

(N/A: la gran magia de Toneri era una brújula…)

-Sí. -Iruka metió un dedo en el agua y removió la superficie. Comprobó, fascinado, cómo las esquirlas se realineaban -¡Muy interesante!

-¿Y estos otros objetos? -Gaara levantó una esfera pulida. Tenía un vendaje en la cabeza por la lesión sufrida durante la invasión.

-Un espejo. Kabuto dice que Shinju lo utilizaba a veces para hacer señales a sus hombres y enviarles mensajes…. -Naruto cogió un llavero con llaves de formas extrañas -Y éstas las usaba para abrir cerraduras de todo tipo.

-De modo que así entró en el convento, la biblioteca, y en la celda de la anacoreta -observó el pelirrojo mientras el castaño con cicatriz no dejaba de controlar el ánimo de su señor.

-Así es -confirmó Naruto tirando las llaves sobre la mesa.

-Es todo muy interesante, señor, y conociéndote, estoy seguro de que estarás ocupado durante días jugando con los trucos del mago.

-Pero no por el momento… Iruka, sé lo que tratas de hacer, no creas que no me he fijado que tanto Gaara como tú han planeado esto… pero Ella me preocupa más…

El silencio del pasillo fue roto por los pasos decididos de Sir Naruto. Lady Anko aún seguía en la banca.

Su rostro sollozaba. Sir Naruto se sentó junto a ella incapaz de moverse. Su corazón se encogió ante la posibilidad que había estado barajando desde la mañana… 《¿Qué tal si ella no despertaba?... ¿y si ella fallecía…?

-¿Sir Naruto? -Kabuto estaba junto a él.

-¿Mmm? -La voz de Naruto fue poco más que un ronroneo entre las sombras.

-Teuchi quiere saber durante cuánto tiempo tendremos que alimentar a los prisioneros. Dice que habrá que comprar provisiones si vamos a retenerlos mucho más en los calabozos.

-Sólo tendrá que preocuparse por ellos uno o dos días más. Pronto ya no estarán.

Si bien es cierto que como señor feudal su responsabilidad era matar a los KuroiZetsu, no lo haría. Perdonaría la vida de esos hombres… todo por ella. No podía imaginar ver su rostro cuando se diera cuenta que habían ahorcado a esos hombres.

- Nunca ha habido un ahorcamiento en Byakko. Sir Hiashi nunca consideró necesario ahorcar a nadie y yo no tengo intención de cambiar la tradición. Serán desterrados de la isla. Buscarán otro destino lejos de aquí. Sé que jamás se atreverán a volver.

Kabuto lo miró con asombro. Los sirvientes del castillo murmuraban algo acerca del enorme corazón de Sir Naruto y se sintieron seguros ya que sabían que los KuroiZetsu nunca volverían ya que le temían, después de todo, el Sannin había sido más poderoso que el mago.

-Y aquí le traje su espada señor... y la de Lady Hinata... -Agradeció en silencio y las colocó a un lado.

Tras un tiempo en silencio las puertas del aposento se abrieron. Y el anciano de barba blanquecina salió de él con rostro sereno.

-Sir Naruto… -Él se levantó en un instante -entre por favor -Su corazón latía con dolorosa rapidez.

Hinata yacía en la cama. Las ropas negras de 'Minato' no habían sido removidas de ella. Varios vendajes cubrían su cuerpo y mágicamente los moretes y cortadas de su rostro habían desaparecido.

-Utilicé varios de mis inventos en lo que a curaciones se refiere…

Naruto se agachó y tomó la mano de Hinata. Seguía fría.

-Ella está bien, físicamente, sin embargo… creo que está agotada… por eso no despierta…

-Gracias…

El anciano tocó los hombros de Sir Naruto -Sir Naruto, necesito revisarlo a usted también…

Luego de comprobar que el Sannin de Konoha se encontraba en perfecto estado, el anciano partió hacia las cocinas.

Sir Naruto no se apartó del lado de su mujer. Tomó su mano. Besó su rostro y acarició su cuerpo. Al llegar la noche Naruto estaba despierto y se había levantado tres veces a tapar a Hinata.

Las sirvientas habían entrado para dejarle comida que no aceptó.

Y permaneció así, de rodillas en la cama, en posición de plegaria, rogando por que ella despertase.

Besó sus labios, eliminando el veneno de los labios de Otsutsuki Toneri sobre los de ella.

La besó con más intensidad. Como si sus besos pudieran romper el terrible hechizo en el que ella se encontraba. Purificando el mal.

-Te amo… vuelve a mi… -susurraba en sus labios con voz quebrada. –por favor… despierta…

Quiero ser tu héroe...

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En la época Enrique Iglesias era el ídolo.. es de mi canciones favoritas y refleja tan bien el capítulo.. ahora.. despertará Lady Hinata?

Y con muchos problemas logre traerles el capítulo de hoy.. y quisiera agradecer a todos los followers y favorites que han creido en esta adaptación, e invitarles a dar una mirada a Tamashĩ no Yũgõ

Respondiendo los reviews:

chiwanko: ya esta el cap, espero que te guste

monica735: ya has visto que Shinju ya pago por su osadía, espero que te guste el cap..

Valerie Hyuga Senju: ya esta Shinju pagando por su crimen, espero que te haya gustado el cap

Último cap: En el día de Santa Sakura

Ja Ne

Regina Alba Blossom