Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen


Epílogo 2: Te amo (Jack´s POV)

Está bien, está bien, no debí haber hecho eso pero ¡vamos! Una oportunidad como esa no te la entregan en bandeja de plata todos los días. Por na vez en su vida, Elsa se inclinó para hacer una bola de nieve en vez de usar sus poderes ¡Y yo no me pude resistir! Apunté mi bola de nieve y la lancé.

—¡Jackson Overland Frost! —gritó. Síp, todavía valía la pena. El grupo de niños que estaban jugando con nosotros se detuvieron y se quedaron mirando. Sus ojos eran tan grandes como la luna y múltiples – Uuuuuuh – se escucharon mientras Elsa usaba su magia para crear un ejército de bolas de nieve que me atacaron inmediatamente. Perdí el equilibrio, cayendo al suelo cubierto de nieve y los niños reanudaron la guerra de nieve.

Viajamos juntos por el mundo. Está bien, no todo el mundo –solo ha sido un mes, después de todo- pero algunos de los mejores lugares como París y Nueva York. Elsa parecía realmente divertirse si estábamos en una ciudad famosa o en un pequeño pueblo del que nadie había escuchado. De hecho, ella prefiere los pueblos donde hay más espacio para jugar con los niños.

Ella dejó la pelea y comenzó a caminar en la dirección de una pequeña niña que estaba sentada sola en los escalones de la entrada de su casa. Seguí con la pelea de nieve. Ella ha hecho esto bastante este mes, persuadiendo niños solitarios a jugar con el grupo y hacer amigos. Ella también lo hacía bien. Cuando la miré ella me hizo un gesto con la mano mientras la niña empezaba a hacer rodar una bola de nieve en el suelo. Estaban haciendo un muñeco de nieve, algo más que se había vuelto típico de ella –¡pero no en el mal sentido! A pesar de mis anteriores burlas acerca que ella hacía esculturas de hielo para todo el mundo, hacer muñecos de nieve se había vuelto su técnica estrella para hacer que niños tímidos salieran de sus caparazones. Las esculturas de hielo eran más como pequeños regalos que ella dejaría si había un niño solitario en particular. Esculturas miniatura, por supuesto.

—¡Will! —llamé a un niño con cabello y ojos café— ¡Piensa rápido! —mi bola de nieve golpeó el lado de su cabeza mientras él se volteaba. Rió y yo estaba de vuelta en el juego de tirar bolas de nieve, esquivar bolas de nieve y hacer más municiones.

—¡Eh, Alyss! —George llamó. Elsa y la niña pequeña, quién asumí era Alyss, se giraron de su muñeco de nieve terminado— ¡Ven a jugar con nosotros!

Después de unas palabras de aliento de Elsa, Alyss corrió y se unió a los otros. Yo caminé hasta llegar al lado de Elsa mientras mirábamos a los niños jugar.

—Nada mal —dije con satisfacción. Su mano tomó la mía.

—Nada mal tú tampoco.

—¿Estás lisa? —pregunté. Un mes ha pasado y durante nuestro tiempo en París, le prometí a Elsa que regresaríamos a su Castillo de Hielo una vez al mes para tomar un pequeño descanso y ver a Malvavisco y Olaf si se encontraba ahí.

—Sí —dijo— Vamos.

Los niños estaban tristes de escuchar que nos íbamos, pero les prometimos visitarlos lo más pronto posible que ellos parecían contentos con eso. Elsa hizo su copo de nieve y emprendimos viaje. Al principio estaba un poco reacio a dejarla volar por sí sola meramente por el placer de sorprenderla en cualquier lugar. Pero no tomó mucho de su parte para convencerme de no cargarla a todos lados. Me encantaba tenerla en mis brazos, pero después de un tiempo, mis brazos empezaron a acalambrarse y a cansarse.

Para cuando aterrizamos en el balcón de su Castillo de Hielo, era tarde y la luna había reemplazado el sol en el cielo. Nada había cambiado mientras estábamos fuera, pero no esperábamos que nada cambiara. Malvavisco estaba feliz de permanecer como una roca cubierta de nieve hasta que fuera necesario y, la última vez que vi, Olaf estaba teniendo el mejor momento de su vida jugando con los juguetes en el Polo Norte.

Elsa caminó hacia su habitación, tirándose en su cama. La seguí, apoyándome en mi cayo en el marco de la puerta.

—¿Feliz de estar en casa?

—Es bueno estar de vuelta —ella se ubicó de lado y me miró, apoyándose en un codo.

—¿Te divertiste? —¿Tal vez ella no se había divertido tanto como pensé? ¿Quizás mis ojos me habían jugado trucos y sólo veía lo que quería ver?

—Ha sido lo más divertido que he pasado desde… bueno… desde que Anna y yo éramos niñas. Me encantó ver a los niños y jugar con ellos, hacerlos felices. Definitivamente el mejor momento de mi vida.

Un gran alivio me recorrió. Bien. Probablemente estaba viendo demasiado en su afirmación de estar en casa. Me senté a su lado en la cama.

—Entonces, ¿Es algo que harías conmigo de nuevo? —solo para estar seguros. Sus ojos se abrieron como platos mientras se sentaba.

—¡Por supuesto! Es algo que haría contigo por el resto de mi vida. Eres tan bueno con los niños, haciéndolos reír y divertirse. No puedo imaginar–

—Te amo, Elsa.

Tan pronto como las palabras estaban fuera de mi boca, quise golpearme a mí mismo ¡No puedes simplemente soltar algo como eso, Jack! Y ella no estaba diciendo nada ¿Por qué no decía nada? Sus vívidos ojos azules miraron los míos mientras su boca permanecía abierta con su oración sin terminar. Me entró el pánico. Ella no se siente de la misma manera. Por eso es que no estaba diciendo nada. Bajé la mirada, decepción y dolor corriendo a través del pánico y el shock.

Después de pasar un mes con ella, estaba más que seguro de que lo que sentía era amor. Ella era maravillosa. Hermosa, amable, inteligente, divertida, amorosa, valiente y por supuesto, obstinada ¿Tal vez ella sólo me veía como un querido amigo después de un mes? ¿O un hermano, quizá? No estaba seguro si podía soportar eso, pero lo intentaría.

Su mano acunó mi mejilla, forzándome a mirar esos expresivos ojos azules de nuevo.

—Yo también te amo, Jack.

Justo así, todas mis dudas y miedos desaparecieron y una amplia sonrisa forzó su camino a mi rostro ¡Ella me amaba! Mis emociones obtuvieron lo mejor de mí y conecté nuestros labios. Sentí a Elsa sonreír y envolver sus brazos alrededor de mi cuello mientras yo hacía lo mismo alrededor de su cintura, empujándonos más cerca. Vagamente, era consciente de la luna brillando en aprobación a través del hielo.

Ninguno de nosotros estaría solo otra vez. Siempre nos tendríamos el uno al otro. Elsa había conquistado sus miedos y había acogido sus poderes completamente, permitiéndole amar, no sólo a otros, sino también a ella misma.

Mi nombre es Jack Frost, y estoy enamorado de La Reina de las Nieves.


N/A: La verdad es que ya tenía los epílogos terminados hace rato pero con la locura de comenzar clases no lo hice. Con esto doy fin a la historia y aunque no me lo esperaba, siento algo de nostalgia terminar este proyecto que tomó más de lo necesario pero que fue divertido hacerlo. Espero que les haya gustado la historia.

Como dato adicional, la autora, Zerlinda, continuó esta historia con "The Snow King". No la he leído y creo que no lo haré, al igual que tampoco la traduciré porque no está terminada y la autora lleva un hiatus de casi un año. Sería un desperdicio (a mi parecer) traducir una historia que quizá jamás sea terminada. Además de que lleva 29 capítulos ya y mi carrera consume prácticamente todo mi tiempo ahora que comenzaron las materias pesadas por lo que no podría traducir a gusto. Eso y que mi editora está que se gradúa y ella tiene aún menos tiempo que yo jajaja.

Si el bicho de la curiosidad les picó, les dejo el link de la segunda parte s/10147443/1/The-Snow-King

Sin nada más que decir, me despido. Gracias por acompañarme todo este tiempo, a los que agregaron la historia a favoritos, a alertas y a los que me dejaron reviews diciendo lo que pensaban de la historia, a los que me pedían que actualizara pronto y a los que me agradecían y felicitaban por esta traducción. Los quiero.

Besos,

Niettono.