Holaaaas!

¡Hay Dios! No quiero aburrirlos con disculpas ni nada de eso...

Solo agradecerles el permanecer aquí y el, de cierta forma, entenderme.

Muchísimas gracias por los comentarios *-* siempre me sacan una sonrisa y me dan ánimos de seguir, aunque no tenga nada de tiempo, escribiendo. A los fav y follows que a poco van creciendo y, porque no decirlo, a las personas que no tienen cuentas y comentan de todas formas :) ¡GraciaaaaaaaaaS!

Nota de autora: letra en cursiva negrita corresponde a una noticia y aparecerán de esa misma manera en unos caps mas.

Pocas veces he dicho esto, pero ¡Amo a Draco siendo médico! Y a diferencia de otro fic que escribí en este tiene mas acción ejerciendo la profesión. Solo quería decir eso... jijiijij.

Saludos.


Tomen este capítulo como un regalo atrasado de navidad, y espero que ese día lo hayan pasado muy bien. ¡Feliz año nuevo, adelantado!. Nos leemos, obviamente, en el 2014! Y les aclaro que: NO DEJARE LA HISTORIA.


Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


Capítulo 21. Cuando los sentimientos hablan por sí solos

Viernes, 21:50 p.m.

Al verla dormida, y con un monitor en el vientre, no pudo evitar sentirse mal por lo que le había hecho en la tarde. No necesitaba que ella recordara algo como lo que sucedió aquella madrugada de viernes. Prefería que nadie, por el momento, supiese lo que de verdad paso. Solo ese pensamiento le hacía no arrepentirse.

Escribió unas notas en la ficha de Pansy; dándose cuenta de que su amiga había despertado en la tarde y al parecer todo seguía igual. Las pociones deberían de hacerle efecto dentro de los siguientes días, por lo que de alta aún no podría darle.

Consultó su reloj y aún faltaba un poco para las diez de la noche.

Salió de la habitación y en el pasillo solo se encontró con Ginny. Dejó la ficha en el lugar donde correspondía y se giró hacia la pelirroja, quien se levantó del asiento.

— ¿Has terminado ya? —le preguntó.

—Sí, pero todavía me faltan algunos minutos para entrar a mi turno de noche.

La chica asintió —Entonces, ¿Podemos hablar un momento?

—Sí, podemos, pero no aquí —miró a ambos lados—, vamos a la cafetería del hospital.

Ambos comenzaron a caminar, y en todo el trayecto no se dirigieron ninguna palabra más. Cada uno iba perdido en sus propios pensamientos. Ginny pensaba en Ron y Pansy, en como el destino era tan injusto con ellos. Pensaba en Harry, en cuanto deseaba encontrarlo, en cuanto lo necesitaba y extrañaba. Draco, por su lado, solo tenía en mente lo que había pasado aquella mañana, aún procesaba en su cabeza la conversación con Luna y el pensamiento que extrajo de Pansy; el cual aún estaba al lado del pensadero portátil.

Cuando llegaron ambos pidieron un café y se sentaron en una de las mesas más apartadas del sitio.

— ¿Qué te paso hoy? —preguntó rompiendo el silencio Ginny —, estabas muy extraño y cuando preguntamos por ti nos dijeron que te habías ido.

Draco no sabía que contestar. No podía simplemente decirle la verdad —Hablé con Luna —le dijo revolviendo el café— y eso, de cierta forma, me hizo darme cuenta de lo equivocado que estaba con respecto a ella. Necesitaba pensar.

La pelirroja frunció el ceño, porque no comprendía lo que él le estaba diciendo — ¿A qué te refieres con eso de lo equivocado que estaba con respecto a ella? —le preguntó curiosa.

—Alguna vez te has preguntado ¿Por qué Luna cambio tanto?, ¿Porque nunca habla de su padre o madre? O ¿Por qué razón conoce tantos libros de magia oscura?

Ella lo pensó un poco antes de contestarle: —La verdad es que no me lo había preguntado. Me estas queriendo decir que tu sabes la respuesta de todas esas preguntas.

—No de todas, pero si debo decirte que solo ella es la indicada para hablar de ello. Además, le prometí que no diría nada —Ginny frunció el ceño—. Si te lo estoy diciendo es para que lo tengas presente.

La pelirroja asintió —Bien, creo que mañana recibirá una visita de todos nosotros, ya es hora de conversar de todo lo que pasado.

Draco solo atinó a asentir, porque él para nada iría con ellos. Además de que esa visita no se concretaría.

Draco bebió un poco de su café y le preguntó: — ¿Por qué Ron se fue?

La chica suspiró —Ron, pues… —le comenzó, pero luego se calló—. La verdad es que Ron terminó con Pansy hoy en la tarde.

— ¡¿Qué?! —le preguntó sin creerlo. Draco de verdad no quería creer que Ron era así de estúpido o así de Gryffindor.

—Sí, es verdad, terminó con ella. Aunque, tuvo sus razones, me dijo que ya no podía, que no soportaría otro rechazo.

—Lo que le sucede a Pansy se le irá pasando poco a poco, no debió apresurarse. Te das cuenta de que ella podría recuperar su memoria mañana o quizás en unas horas.

— ¿Tan así?, bueno yo se lo dije, pero a veces, y aunque ha cambiado, sigue siendo un inconsciente. Aunque por lo menos me prometió que no dejaría de visitarla.

—Eso es algo, de cualquier forma Pansy terminara por acostumbrarse a él.

—Estoy segura que si —Ginny se quedó un rato en silencio y se tomó el resto de café—. Draco… ¿Tú tienes a tu cargo a la persona que está al lado de Luna?

Draco la miró extrañado nadie sabía de él excepto, claro, los que podían entrar —Sí, está bajo mi cargo, ¿Por qué?

La pelirroja se mordió el labio —Debo confesarte algo —Draco la miró con interés y sospechando algo—; hoy en la mañana fui a visitar a Luna —no quería meter a Hermione en ese posible problema.

En los ojos de Draco apareció un chispa de furia — ¿Qué? ¿Por qué fuiste ahí? Te dije que no podías…

—Lo sé… es que yo… en fin no estuve mucho tiempo con ella. La cuestión es que yo por equivocación entre allí y lo vi ¿Quién es?

Draco movió un poco la cabeza —No lo sé… —le confesó, no pudiendo enojarse con ella—. Es una persona desconocida para mí, me lo cedió, por decirlo así, un amigo de otro hospital.

—Oh —Ginny se quedo pensativa—, ¿Puede recibir visitas?

—No, por el momento, aún esta grave. Precisamente tengo que ir a verlo, cuando termine de hablar contigo.

Ginny asintió —Entonces, creo que mejor te dejo trabajar.

Draco le sonrió —Aún me faltan unos minutos para entrar.

Aun así Ginny se levantó y Draco la imitó. La pelirroja le dio un beso en la mejilla en señal de despedida y desapareció por el pasillo.

Draco se bebió el último trago de café negro, y se encaminó directamente hacia su destino: el tercer piso.

No demoró mucho en llegar a la habitación del chico misterioso. Al tomar el pomo de la puerta sintió como la magia circulaba por su mano, la abrió completamente y en el ambiente se sentía una extraña vibra mágica. No le sorprendió mucho el darse cuenta de que este paciente era un mago. Sonrió, de esa forma las cosas serían más fáciles y eso solo quería decir que quizás, en un día o dos, el coma inducido y la máscara serían retirados.

*O*O*O*O*O*O*

Estaba cómodamente de lado esperando a que el sueño llegara. Solo tenía que aguantar un poco más y ya se podría ir.

La puerta se abrió suavemente y en el proceso la luz fue encendida, Luna solo esperó a que la persona hablara o hiciera algo.

— ¿Hija estas despierta?

La rubia se sobresaltó sentándose en la cama.

— ¿Padre? —preguntó sorprendida— ¿Qué haces aquí?

El hombre bajó la mirada —Vine a saber como estas. Draco me lo contó.

Luna apretó los puños. Él estaba mintiendo. No, Draco no pudo haberle hecho eso…

—Mientes, él no pudo…

—No tengo porque mentir, menos ahora. Él me lo dijo, me envió una nota en la tarde. Lo siento, hija.

Así que de verdad Draco había sido. Entrecerró los ojos mirando a su padre — ¿Lo sientes? —le preguntó con voz amarga—. Tú, lo sientes. TÚ, NO SABES LO QUE ES PERDER UN HIJO. NO ME VENGAS CON QUE LO SIENTES CUANDO NUNCA HAS EXPERIMENTADO ALGO ASÍ —le gritó.

—Hija, yo…

—ME MENTISTE, ME DIJISTE QUE YA ME HABÍA SALIDO DE ESA MIERDA DE UNIÓN, ¿CÓMO PUDISTE? —le gritó con voz ronca debido al llanto que había comenzado.

— ¡ESCÚCHAME! —le gritó. Luna ya no dijo más, se secó las lágrimas y trató de tranquilizarse—. Hija… yo creí que tú te irías, o algo, no que te quedarías. Es más pensé…

—Pues pensaste mal, muy mal —le dijo con odio—. Perdí a mi hijo y pronto perderé más que eso —un suspiro tembloroso escapó de sus labios.

—El ministerio ha…

—Es lo único que te interesa ¿No? —le preguntó entendiendo, por fin, el porqué estaba ahí—, pero no te preocupes tú y todos ellos pueden respirar tranquilos. Si hay algo que Lucius Malfoy me enseñó bien fue a luchar contra el Veritaserum, les dije lo que ellos querían escuchar —su voz sonó tétrica al decir esa palabras.

Xenophilius lo notó y un dejo de amargura se instaló en su pecho — ¿Tú sabes que ellos? ¿Tus amigos no…?

—Lo sé… —le cortó con voz amarga.

— ¿Draco lo sabe?

Ella bufó —Si él supiera todo yo estaría muerta. Él sabe que desvié la carta y que lo conquiste porque me lo pidieron. Me odia y pronto hará que todos mis amigos también lo hagan. Es el precio que tengo que pagar por ayudarte y ser tan estúpida.

—Hija… Luna… por favor perdóname —le dijo con sinceridad.

La chica se permitió calmarse y luego buscar las palabras correctas —Quiero que sepas que, a pesar de todo, te quiero, papá, pero no puedo perdonarte. No después de todo lo que ha pasado. Odio esta situación, no he podido ser feliz ningún maldito día. Ahora, quiero que te vayas por favor.

El hombre bajó la mirada —Solo vine a saber cómo estabas y a… decirte…

— ¿Qué cosa? —se apresuró a preguntar.

—Harry Potter si está vivo —Luna abrió mucho los ojos, eso no lo sabía a ciencia cierta tan solo lo sospechaba— y la hija de tu amiga Hermione Granger también lo esta. Tu madre…

—Mi mamá…

Él asintió —Ella…

— ¿Dónde está? ¿Cómo esta? ¡Dime! —le exigió.

—La he mandado hacia otro país.

— ¡Quiero verla! —se levantó de la camilla—, llévame con ella.

El hombre asintió y sacó de su bolsillo una medalla, dejándola sobre la cama —Es un traslador, ella está allí.

La rubia frunció el ceño — ¿Cómo puedo confiar en ti después de todo lo que ha pasado? Además, tú estás unido al hechizo de fidelidad con Narcissa

—Al igual que tu, la experiencia hace que te puedas resistir a revelar ciertas cosas. Puedes confiar…

— ¿Por qué me dijiste lo de Harry y la hija de Hermione? Sabes que yo no puedo decir nada.

—Solo para que lo sepas. De todas formas algún día todo esto se derrumbara y tu mereces saber lo que hago.

Luna no dijo nada. Ahora era cómplice de otra cosa —Si hablo me estaría echando la culpa y no me conviene. Voy a confiar en ti, papá, pero si esto falla; yo misma diré todo, ya no tengo nada que perder.

Xenophilius asintió. Se acercó un poco a su hija y le dio un beso en la frente. Y se fue.

Luna se quedó mirando hacia la puerta por donde él había salido. Miró el traslador y suspiró. Necesitaba tomar una decisión.

*O*O*O*O*O*O*

Sábado 17 de enero del 2008, 01:15 a.m.

Draco salió de un pequeño cubículo en donde había atendido a un niño de diez años; quien simplemente tenía gripe, pero comprendía mucho a los padres de ese pequeño ante la preocupación.

Recibió otra ficha, una niñita de seis años. Esa noche prometía con muchos niños y todo era por frío congelador que aún permanecía, y sumado a que era fin de semana; mucha más demanda.

La niña tenía el mismo diagnostico que el pequeño que había atendido anteriormente. Le recetó los remedios y la dejaría una hora en observación para que la fiebre bajara.

Al salir se encontró con Rolf, quien llevaba en sus manos una ficha clínica. Draco sabía que solo habían dos médicos esa noche; él y otro que debía estar en la otra sección.

—Rolf, ¿Qué caso interesante tienes ahí? —el castaño lo miró entre divertido y aliviado, entregándole la ficha. Draco leyó el explicito diagnostico con el que se le había ingresado: una chica de dieciséis años con sangrado en la zona vaginal.

—Tienes que revisarla para poder verla yo. Puede ser un aborto espontaneo.

Draco frunció el ceño —No, no lo creo… —le dijo pasando por el lado de él.

El rubio entró al box; la chica lloraba, sus familiares aún no debían de haber llegado. Lo primero que hizo fue hacerles las preguntas correspondientes y luego palpación en la zona abdominal. Al finalizar no se equivocó al creer lo contrario que había dicho Rolf. La chica se había inducido un aborto, provocándose así una hemorragia. Le indicó un anticoagulante, y otros medicamentos, y se la dejó a Rolf.

Después de unas cuantas horas la sala se había despejado, pero aún así fue revisando cada ficha que le entregaban. Atendió a otro niñito que a diferencia de los demás solo tenía fiebre alta y dolor estomacal, le ordenó exámenes de sangre, de orina y le recetó los medicamentos para aliviar el dolor.

Salió de la primera sección encontrándose con una sala de urgencias totalmente vacía. Caminó un poco hacia donde los médicos descansaban, pero él no necesitaba eso. Si no estar un poco más tranquilo.

La puerta se abrió y Rolf entró con aire abatido y disgustado.

— ¿Cómo lo supiste? —le preguntó sentándose en el sillón.

Draco aún seguía de pie —No fue muy difícil. Tiene dieciséis años era obvio que no era espontaneo, sino inducido. ¿Ha llegado la familia?

—Sí, la madre se ha puesto histérica y el padre no entendía como su pequeña hija pudo hacer eso y ocultarlo. Es increíble que estas cosas pasen.

—Lo es… ¿La operaras tú?

Rolf se movió incomodo, sin embargo asintió —De cualquier forma soy el único obstetra de esta noche y tengo que hacerlo.

Draco se sentó junto a Rolf un momento antes de salir.

La puerta se abrió y una enfermera llamó la atención de ambos —Doctor Malfoy se que la paciente del tercer piso ya no está a su cargo, pero…

— ¿Qué pasó? —le preguntó levantándose. Rolf lo imitó.

—La señora Lovegood se ha ido. No está en su habitación.

— ¿Qué? —preguntó Rolf.

Draco se lo esperaba —Que los guardias la busquen y cualquier cosa me avisan.

La enfermera asintió antes de salir.

— ¿Por qué crees…?

—Discutí con ella —le dijo—. Sabía que se iría —le confesó.

— ¿Habló con el ministerio?

—Sí, habló con ellos en la tarde.

— ¿Por qué escaparía?

El rubio se encogió de hombros —De cualquier forma mañana se iba de alta.

Rolf solo asintió encontrando muy extraña la situación, además de que, para él, no había pasado desapercibido el hecho de que Luna ya no era paciente de Draco, pero prefirió no decir nada.

Cuando Draco salió de sala, mirando la hora se dio cuenta de que Xenophilius se había tardado en hacerlo y comprendía por qué.

*O*O*O*O*O*O*

Sábado, 08:00 a.m.

Había despertado hace tan solo unos minutos. En realidad, no había dormido para nada, sentía un gran peso en su pecho. Tenía la sensación de haber cometido un error al haber terminado con Pansy, pero ¿Qué más podía hacer? Sabía que no soportaría otra negativa de ella. Además, entendía perfectamente la situación en la que la pelinegra se encontraba.

Le había costado tanto conquistarla y cuando por fin lo había logrado pasaba lo que pasó.

Fueron meses en los que estuvo, entre cita y cita, tratando de llegar a su corazón. A ese corazón que ya estaba ocupado, pero solo él supo, de cierta forma, llenar nuevamente.

Alguien pegó un sonoro golpe en la puerta, como si quisiera echarla abajo.

Ron se levantó con varita en mano y abrió la puerta.

Ginny Weasley entró furiosa a la casa de su hermano y no dejaba de pasearse por la sala.

—Ginny ¿Qué te pasó? ¿Qué haces aquí tan temprano?

Solo ahí Ron se dio cuenta de que ella no tan solo estaba furiosa, sino que también tenía los ojos rojos e hinchados — ¿No lo has leído verdad? —preguntó con voz ronca.

— ¿Qué cosa? —preguntó no entendiendo.

La chica le extendió lo que había llevado y él lo tomó realmente preocupado de lo que diría allí. Lo desplegó.

En el titular se leía: "Harry Potter ¿Desaparecido o muerto?"

—Léelo en voz alta —le pidió Ginny.

Ron asintió y comenzó:

Harry Potter ¿Desaparecido o muerto?

Mis queridas y queridos lectores del diario El Profeta. Hoy me ha tocado la mala fortuna de informarles que quizás nuestro querido héroe no está de vacaciones como su familia nos ha hecho pensar. De muy buena fuente se que Harry Potter esta desaparecido o, quizás, muerto. Sí, amigos y amigas, el niño-que-vivo probablemente, y como lo he dicho, puede estar muerto. Para nadie es un secreto que hace más de un año no se sabe de él por lo que…

— ¡Esto es una mierda! ¿Cómo se atreve Skeeter a hablar cosas que ni ella misma sabe? —dijo el pelirrojo enojado.

—Esa es la cosa, Ron. Alguien habló, la pregunta es quien.

La baraja de posibilidades era amplia, pero ninguno de ellos se atrevía siquiera a decir o pensar en un nombre.

Ahora todo el mundo mágico sabría que se le había ocultado la verdad. Ron abrazó a su hermana, él sabía perfectamente las consecuencias que traería esa noticia.

*O*O*O*O*O*O*

Sábado, 09:00 a.m.

Salió de la ducha, envolviéndose inmediatamente con la toalla. Tenía muchísimo frío y es que el día había amanecido totalmente gris.

Escogió unos jeans, un poleron rojo y unas botas negras para vestir ese día. Como complemento tan solo sacó la bufanda y la cartera.

Se secó el pelo con un hechizo, y comenzó a cambiarse ropa.

Al cabo de veinte minutos ya estaba completamente lista y maquillada. Se puso un abrigo rojo, y sin tomar desayuno bajo despidiéndose de sus padres quienes estaban preparándose para ir a trabajar.

Tomó el taxi en la esquina de su casa; iría al hospital, ayer hablando con Rolf…

Rolf, instintivamente tocó sus labios. Él le producía sensaciones tan distintas a las que había sentido con Draco. Ese beso, y los siguientes, había sido realmente… ni siquiera encontraba palabras para describirlos. No sabía exactamente que sentía por él, pero si sabía que le tenía un cariño inmenso.

Cuando se bajó del taxi se aferró aún más al abrigo, y se adentró en el lugar. Ayer le había contado a Rolf sobre el cabello que le habían enviado y él la convenció de que fuera a realizarse una prueba de ADN para saber si de verdad era cabello de su hija. Al principio no había querido, pero él tenía razón. Necesitaba estar segura.

Entró y al no verlo en el pasillo. Le marcó al celular.

Llevaba pocos minutos esperándolo y cuando apareció.

Se sonrieron mutuamente. Rolf la condujo hacia una acogedora sala donde habían sillones amplios, encimeras, libros y otras cosas. Obviamente para Hermione no había pasado desapercibido el cartelito que decía: "solo puede ingresar el personal autorizado".

—Está la sala de descanso —le dijo él.

Ella asintió — ¿Has tenido una buena noche? —le preguntó en tono casual.

—Sí, ha sido buena e interesante; con mucho movimiento.

Hermione lo miró; Rolf era muy guapo y por primera vez se pregunto ¿Si a ella, aunque fuese un poco, le gustaban los castaños o los morenos? Esa pregunta la dejó un poco desconcertada, la respuesta que se negaba a interpretar quería decir que quizás…

El castaño se acercó a ella y la beso. La chica se dejó besar, fue lento y sin prisas, totalmente dulce y tierno. Él rodeó su cintura y ella llevó sus brazos alrededor del cuello de él.

Ninguno de los dos fue capaz de darse cuenta de que la puerta se abría.

De todas las cosas que había presenciado aquel día, esa fue la peor de todas. Draco había decidido tomarse un café, porque de otra forma se quedaría dormido sobre alguna camilla. Lamentablemente o afortunadamente, según se le mire, se encontró con algo que jamás espero. Esa escena, terriblemente verdadera, le dolió de una forma que nunca reconocería. Por esa razón no pudo reprimir la voz venenosa:

—Scamander ¿Sabías que puedo suspenderte por… traer —miró despectivamente a Hermione— a… tus conquistas?

Ambos se separaron —Draco… no es… —comenzó Hermione al temer por el trabajo de Rolf.

—Y tú sabías que no estoy haciendo nada malo… —le dijo el chico—, Malfoy.

Draco sonrió con suficiencia, aunque en el fondo se sentía morir —Claro… no te quejes si después te llega suspensión.

Y sin más que decir el rubio salió ahí. El pasillo se le hacía eterno; aquella escena se le repetía una y otra vez en la cabeza, con muchas variaciones a la real que había visto.

— ¡Malfoy! —exclamó una voz a su espalda. Draco dejó de caminar, pero no se giró.

—Tan pronto acabaste tu cita, Granger —le dijo y se giró—, o es que Rolf ha preferido su trabajo por sobre ti —dijo con malicia.

Caminó unos pasos hacia él y Hermione apretó los labios indignada por lo que había dicho —Solo venía a hablar contigo.

— ¿En serio?, pues debes saber que para hablar conmigo debes pedir cita. Lo siento —su voz sonó fingida.

Se giró y siguió caminando. Hermione le siguió.

— ¡¿Cuál es tu maldito problema?! —le gritó ella.

Ambos se detuvieron. Draco caminó hacia ella tomándola por sorpresa y arrinconándola en la pared.

—Mí jodido maldito problema eres tú —le siseó.

La chica iba responder, pero sus sentidos quedaron totalmente nulos por la cercanía de él; sentía su aliento en la cara, era como volar y soñar al mismo tiempo. Solo fue consciente de unos labios sobre los suyos. De un beso que sin duda le hacía sentir tantas cosas a la vez. El hormigueo, o revoloteo de mariposas, en su estomago, le hizo convencerse, una vez más, de que aún seguía perdidamente enamorada de él. Y que prefería a los rubios por sobre los demás.

Draco dejó de aprisionarla contra la pared y se separó un poco de ella, ambos jadeaban por la intensidad del beso.

Pero el chico no le dio tiempo de pensar y volvió a besarla.

Ni Draco ni Hermione, se dieron cuenta de que algo en el fondo del pasillo se rompía.

Un corazón roto. El corazón de Rolf.

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Respondiendo un comentario:

Joker-jo: Hola!

Creo que el capitulo fue bien intensito, de partida por lo largo que eso jejejeje. (no te preocupes… se entiende el porqué no lo dejaste).

Confesiones por doquier… siiiii… acción… acción… faltan cosas y ojo que se vienen caps mas egh reveladores :D

Siii… pero, a mi juicio, ¿Qué más podía hacerle? En fin… no para nada es idiota, atara, o ato, cabos y, de cierta forma, en esa cabecita Slytherin se tejerán planes :O

R/P: Creo que todo lo que he escrito, hasta el momento, fue lo que más me dio pena… y es comprensible que él quisiera hacer eso debido a todo el "pasado" que tienen… ya sabes conflictos entre sly y gry.

G/H: No dire si es el, pero poco a poco, como dije, se sabra :D

Hermione: Si, Hermione ¿Qué mierda fue eso? Jajajaj…

Fue un… mmm… desliz? Vamos que Draco tuvo sus queveres con Luna y ¿Por qué Hermione no puede?... pero obviamente esto es un DRAMIONE… así… pronto… pronto habrá ;)

Ya la subo.

Saludooooos! :D