Capítulo 20: Hacía un mañana

Faltaban tres días para la boda y Helga logró escaparse por unas horas de Phoebe, de verdad quería a la asiática, pero eran tantas cosas y todas relacionadas con la boda, cursis y sentimentales las que veía y apoyaba que necesitaba un momento para ella. Sin pensarlo dos veces se encamino al viejo muelle, con un poco de suerte se relajaría aventando piedras, decidida subió a su cuarto, se cambió el vestido que traía y en su lugar se puso unos jeans, una playera blanca y una chamarra negra, realmente con el paso del tiempo su manera de vestir no cambió mucho, tenía que reconocer que había ocasiones en las que se tenía que vestir formal, pero la ventaja que tenía de ser periodista, sobre todo cultural, es que no era de diario. Más animada camino hasta el muelle, bajo a la playa y se dejó caer en la arena.

-¡Vaya! Pero sí es mi gran sucesora- la rubia sonrió divertida antes de voltear a ver a la persona que se sentaba a su lado.

-Después de tantos años sigues en este pueblo Wolfgang- un hombre alto y musculoso estaba a su lado, usaba un traje obscuro que contrastaba fuertemente con el cabello desordenado, se dejó caer a su lado.

-No todos huimos de nuestro pasado Pataki- Helga le había mandado un mensaje de despedida y disculpa, ya que a raíz de su relación con Arnold la amistad entre ella y el rubio cenizo se debilitó y no porque los dos no quisieran mantenerse en contacto, sino porque era de esas relaciones ineludibles que aparecían cuando más las necesitabas.

-Mucho de nosotros no nos quedamos en el pasado ¿Querrás decir?- contra atacó la mujer.

-Sigues siendo astuta- Wolfgang estudió para ser terapeuta físico y estaba en la nómina de la gran mayoría de los equipos de Hillwood, sin embargo la fama de ser el mejor lo precedía por lo que varios equipos deportivos, incluso de otras partes del mundo, lo buscaban- ¿Entonces viniste a la boda de Phoebe?

-¿Por qué otro motivo yo querría regresar?- la voz salió con una combinación de sarcasmo y verdad.

-A lo mejor para ver a un viejo amigo- la oji azul se rio ante esto.

-Para eso no necesito regresar ¿o sí? Creo que pronto vivirás en la Gran Manzana también ¿no?- el hombre la miro con sorpresa- Por favor no te emociones, tú mismo me lo dijiste hace poco por correo.

-Cierto- se quitó la corbata estirando su cuello- ¿Cómo lo llevas?

-¿El qué?- preguntó confundida.

-El verlo después de diez años-la relación entre ellos no era tan estrecha, pero era suficientemente fuerte para conocer lo qué pasaba en la vida del otro.

-No estoy segura- Helga no tenía la necesidad de mentir o fingir que no sabía de lo que hablaba el rubio, se conocían bien para saber que dijera lo que dijera para salir del tema no se lo iba a creer él- Durante diez años hice lo imposible para no saber de él, obviamente mi mente siempre me traicionaba. Creí que cuando lo volviera a ver sería lo suficientemente madura como para soportarlo, pero- respiro profundo- No estoy segura, me gana el sentimiento siempre que lo veo, de besarlo, estar con él, me siento como si tuviera diez años nuevamente.

-¿Insegura?- cuestionó, la estaba observando detenidamente, él sabía que hablar de eso para la rubia no era fácil, para él todavía era difícil escuchar de sus sentimientos por otro hombre, para desgracia e ironía de la vida le seguía gustando.

-Algo así- sus ojos azules se obscurecieron un poco- De niña intente por todos los medios posibles darle una explicación a lo que sentía, sobre todo olvidarlo, tanto que hasta tome una pócima para hacerlo- sonrió levemente ante el recuerdo- Era ilógico que yo siendo tan joven me sintiera así. Cuando él se fue me di cuenta que los sentimientos infantiles evolucionaban, es decir, de pequeña lo quería porque él me veía, más adelante lo quise porque estaba ahí, pero ahora…

-¿No estás segura de quererlo?- la rubia negó con la cabeza.

-Sé que lo quiero, pero no por la razones de antes, es decir, después de diez años de no verlo y darme cuenta que aún tiene poder sobre mí me molesta y me confunde- un suspiro de frustración salió de la boca femenina- Quiero decir, sé que puedo hacer mi vida sin él, termine una carrera, soy buena en lo que hago, incluso reconocida, todos estos años seguí adelante, pero…

-¿No crees que es absurdo pensar que quieres a una persona porque la necesitas?- interrumpió Wolfgang- Tú misma dijiste que tus sentimientos evolucionaron al grado de que, sospecho, ahora lo quieres porque puedes.

-Exacto y eso es egoísta- exclamó más exasperada.

-Claro que no, es más honesto que decir que lo quieres porque lo necesitas- Helga desvió la mirada avergonzada- Es incluso más puro, lo quieres porque quieres, no por una necesidad. Los dos se han demostrado que pueden estar sin el otro y seguir avanzando, no tienen que ser el apoyo del otro, ni jalarlo, sin embargo también se han dado cuenta que se quieren porque siempre se han querido, antes lo hacían porque él te miraba y te puedo asegurar que él también te quería por la misma razón, razón que se volvió más fuerte en San Lorenzo, pero cuando no hubo la necesidad de ninguno de los dos de quererse por tener que hacerlo, sus verdaderos sentimientos salieron- la rubia estaba sorprendida por la explicación- Por eso estás así, actualmente ninguno de los dos se debe nada, no tienen ninguna obligación con el otro, finalmente pueden estar juntos sin tener que estarlo.

-No entendí esa parte- confeso Helga, Wolfgang se rió levemente.

-No me sorprende- se puso de pie y ayuda a la, ahora mujer, oji azul- Lo que trato de decir es que sí ahora pueden estar juntos es porque así quieren- ambos se miraron- Y estoy seguro que los dos lo quieren- en silencio la acompaño a su casa- Ahora ¿Qué es lo que quieres hacer? Sabes que Arnold es tu contra parte más sincera y real- bajo las escaleras del pórtico- La única que puede decidir sí aceptas o no eres tú, te puedo apostar que él ya tomo su decisión- Helga vio cómo su viejo amigo se alejaba, tenía razón, lo único que quedaba era tomar esa decisión.


Los días que faltaban para la boda pasaron con mayor rapidez, eran tantos detalles y tantas cosas por las cuales encargarse que Phoebe corría de un lado a otro y a su lado Helga y Lila y cuando se lo permitía su agenda, Rhonda; pero finalmente la tarde anterior a la ceremonia tradicional estaba ya todo hecho.

Arnold y Gerald también habían tenido una semana pasada, después de la fiesta de compromiso el moreno tuvo que regresar al trabajo, le iban a dar vacaciones la semana que seguía después de su boda, pero antes tenía que dejar varios pendiente acabados para que se pudiera ir tranquilo, por lo que el rubio tomo casi su lugar en la organización lo que le dio la oportunidad de estar cerca de la oji azul, pero no tanto como hubiera querido, siempre que terminaban Helga ponía una excusa y se retiraba pronto, hasta el día anterior a la ceremonia japonesa.

-Olga te hablan por teléfono- grito Bob.

-Es Helga papá- la rubia bajo y tomo el aparato.

-¿Helga?- se escuchó del otro lado, por la impresión la oji azul casi suelta el auricular.

-¡Arnold!- exclamó, pero inmediatamente se compuso- ¿En qué te puedo ayudar Arnold?- de esa manera se dirigía siempre a él, formal y un poco distante, fuera del día del juego de base ball, los apodos no volvieron a hacer su aparición, el rubio conocía perfectamente bien a la chica para saber que esa manera de hablar era un forma de mantener la distancia.

-Los papás de Phoebe me hablaron, al parecer hay algo que nos quieren pedir a los dos- le explicó.

-¿Por qué no me hablaron a mí?

-Al parecer no dieron con tu número- el oji verde escucho como bufaba la rubia- Además de que no quieren que ni Phoebe, ni Gerald se enteren.

-De acuerdo ¿qué quieren que haga?- se resignó y escuchó las indicaciones.

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Helga estaba en el jardín en donde se iba a llevar la ceremonia religiosa y la boda, era un lugar nuevo a las orillas de la ciudad, era realmente hermoso y los dueños eran japoneses por lo que el lugar tenía un dojo y un altar tradicional.

-Llegaste antes- la rubia se volteó asustada.

-¡Diablos Cabeza de Balón! No me asustes- el rubio sonrió.

-Entonces ¿Regresaron los apodos?- la oji azul lo miro fríamente.

-Lo siento Arnold, no era mi intención ofenderte- le oji verde se rio.

-Es tan raro oírte hablar así y honestamente- se acercó a ella- Prefiero que me llames por mis apodos, me hacen sentir que aún me quieres- Helga no supo que responder, se sonrojo- Te ves tan linda así- dijo riéndose.

-No es simpático que se burle de mí Arnold- dijo la rubia imitando perfectamente a Lila.

-¿Ahora me hablas de usted?- sigo riéndose- Por favor Helga deja de ser así, si no mal recuerdo tú y yo no nos odiamos ¿o sí?

-No, no te odio- dijo sorprendida, no odiaba a Arnold, entonces ¿por qué aún mantenía su distancia con él? Ya habían pasado diez años, cada uno tenía su vida ¿Serían capaz de unirlas? ¿Y si no funcionaba? ¿Sería capaz de soportar otra separación? Ella ya conocía la respuesta- Simplemente no creo que debamos acercarnos.

-¿Por qué?- estaba confundido, toda la semana él había buscado la manera de acercarse, la primera noche, después de verla, se dio cuenta que realmente quería estar con ella, pero la oji azul se mantenía firme en su distanciamiento- Tal como la primera vez que regrese- dijo en voz alta cuando se dio cuenta de la similitud.

-¿De qué hablas? Es raro lo que dices.

-Que estás actuando igual que la primera vez que regrese a Hillwood, aunque- se rascó la barbilla-Esta vez fuiste tú la que se fue- Helga cerró los ojos armándose de paciencia.

-No entiendo lo que me quieres decir- mintió, últimamente lo hacía muy seguido, pero también lo hacía para protegerse- Y la verdad no…-se detuvo antes de completar la frase, miro al hombre que estaba enfrente de ella, finalmente Arnold se había convertido en un hombre, otra duda la asaltó ¿Quería dejarlo ir?- ¿Y los señores Heyerdahl?- el rubio se resignó, sabía que no era el lugar, ni el momento para hablar con ella.

-Están dentro del jodo, vamos- le cedió el paso y la siguió.

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Helga estaba sentada en el suelo y a su lado Arnold, ella usaba un kimono simple y él un yukata obscuro, frente a ellos estaban los padres de Phoebe, quienes vestían similar a ellos.

-Bienvenidos- dijo Reba, la madre de la oriental- Vamos hacer una pequeña ceremonia de té en forma de agradecimiento- los rubios se miraron a ver confundidos.

-Para nosotros es de vital importancia que ustedes sean parte de la vida de nuestra hija y de Gerald- explicó Kyo, el patriarca Heyerdahl- Ya que han mostrado ser verdaderos amigos y apoyos para ellos- saco el cha-wan (tetera), el cha-ire (recipiente para el té), el cha-sen (agitador especial de bambú) y la cha-shaku (cucharón de servir, de bambú)- Sé que esto es raro para ustedes, pero en mi cultura es una forma de agradecimiento.

-No es necesario que estén nerviosos- intervino la matriarca Heyerdahl- Esto es una muestra también del cariño que les tenemos- el papá de Phoebe comenzó a realizar varios movimientos los cuales concluyeron con la preparación del té, colocó en frente de Helga y Arnold un pequeño tazón, recipiente del té, con la infusión preparada

- Por favor Arnold bebe un poco, limpias el borde por el cual bebas el té y se lo pasa a Helga para que haga lo mismo- les explicó el hombre, siguieron sus instrucciones y al terminar la rubia colocó el tazón en las manos de Kyo e hizo una leve reverencia, tal como había visto a su mejor amiga hacer más de una vez con sus papás, el oji verde también se inclinó. Reba tomo de las manos de su marido el tazón y los utensilios y los saco de la sala, al regresar se sentó al lado del padre de su hija- Con esto concluimos, apreciamos que hayan recibido nuestro agradecimiento.

-No les podemos desear éxito porque sabemos que ambos lo tienen- Helga y Arnold miraban con mucho respeto a los padres de Phoebe, mientras que la mujer hablaba- Pero les podemos desear felicidad, sobre todo aquella que nuestra hija ahora tiene.

-Encontrar a esa persona que los complete- comentó el hombre de lentes, la rubia se sorprendió y pensó que era irónico que escuchará nuevamente esa frase en tan poco tiempo- Realmente deseamos que los dos sean muy dichosos- se puso de pie y ayudo a su esposa, al momento los chicos hicieron lo mismo.

-Sabemos que fue corto y realmente les agradecemos que hayan venido, también que no le hayan dicho nada a Phoebe, sé que si ella sabía iba a querer hacerlo, pero no le podemos meter más presión a la novia ¿verdad?- los rubios negaron con la cabeza y sonrieron.

-Muchas gracias a ustedes por permitirme ser amiga de su hija- les dijo Helga.

-Helga eres como otra hija para mí, te vi crecer al lado de mi pequeña Phoebe, no hay nada que agradecer- Reba abrazó a la oji azul y le dijo al oído- Te has convertido en una mujer hermosa e inteligente, pero – miro hacía Arnold- No creo que sea correcto que tengas miedo, él es tu otra parte- la rubia la miro avergonzada, no tenía que darle más explicaciones para entender lo insinuado por la madre de su mejor amiga, se separaron.

-Yo también les agradezco todo- Arnold hizo una reverencia algo torpe, el matrimonio se abrazó.

-Será mejor que no vayamos, mañana va a ser un día pesado- Kyo les sonrió- No se preocupen por su ropa, está en la salida, se pueden quedar con lo que traen puesto- los cuatro de dirigieron a la salida, aunque en el camino los rubios se tropezaron un par de veces, se despidieron del matrimonio Heyerdahl en el estacionamiento.

-No hay problema- explicó Arnold cuando los papás de Phoebe quisieron llevarlos a su casa- Traigo el coche de mi abuelo, puedo llevar a Helga a su casa- la rubia sólo afirmo con la cabeza- Vayan a descansar- los dos vieron partir el coche- Fue muy hermoso, aunque dudo que con esto pueda manejar- Helga vio al hombre que estaba a su lado, el cual abrió una de las bolsa y se colocaba el pantalón por debajo de la vestimenta- Te molesta si me quito esto, necesito ponerme la camisa- la oji azul se sonrojo un poco pero se dio la vuelta- Listo, te llevo a tu casa- sin poner excusa se subió al coche, no tenía otra manera de llegar a su hogar, el recorrido lo hicieron en silencio- Hemos llegado- anunció Arnold, el cual volteó a ver a Helga que estaba dormida- Creo que estás agotada.

-Misisipi- gritó la rubia al despertar, el oji verde la veía muy divertido.

-¿Cómo?- preguntó con una sonrisa en los labios.

-Nada- se sonrojo- ¿Qué pasó?

-Ya llegamos- ambos bajaron del automóvil.

-Gracia por traerme- empezó a abrir, pero antes de ingresar la voz de rubio la detuvo.

-Espera- ella volteó a verlo- No entiendo porque te estás alejando de mí, pero quiero que sepas que yo quiero estar contigo- el corazón de Helga empezó a palpitar muy rápido- Entiendo que tengas miedo, yo mismo lo tengo, pero- Arnold tomo valor- Creo que los dos nos debemos una oportunidad, una verdadera oportunidad

-¿Por qué?- estaba muy nerviosa, pero tenía la mente fría.

-Porque nos la podemos dar- la voz de Wolfgang rezonó en la cabeza de la rubia "Se quieren porque pueden"- Helga- se acercó a ella- Han pasado diez años, pero aún me siento como el adolescente que regresó de la selva, buscándote y tratando como siempre de alcanzarte.

-Arnold yo

-Déjame terminar- interrumpió el oji verde- Sé que nuestra relación siempre ha sido un tanto rara, de niños siempre me molestabas y a decir verdad eras, bueno lo sigues siendo, la única que logra sacarme de mis casillas, incluso podría decir que me sacabas de mi zona de confort, por eso me rompía la cabeza tratando de descubrir el motivo de tu odio, cosa que también me gustaba ya que no eras como los demás, pero obviamente al ser un niño no quería darle otro significado, pero ahora- respiro profundamente- Entiendo que tengas miedo…

-No es que tenga miedo- interrumpió la rubia, varios recuerdos llegaron a su mente, de una u otra manera Arnold también era su gran rompecabezas- Es sólo que ¿realmente somos lo que creemos que somos?- el rubio alzó una ceja, él no lo dudaba, se acercó a la oji azul y le tomo el mentón, al acto Helga se sonrojo.

-¿Cómo puedes decir eso si tu cuerpo dice otra cosas?- los dos se quedaron viendo.

-¿Ahora eres psicólogo?- se burló Helga

-No necesito serlo para darme cuenta- se alejó respetando el espacio personal de la rubia- Seamos honestos Helga, esto ya no se trata de un simple gusto.

-¿Entonces qué es Cabeza de Balón?- no entendía, pero de cierta manera se sentía retada por Arnold, él sólo negó con la cabeza.

-Sólo te voy a decir que el dije que te di tiene un significado muy grande y en mi caso sigue siendo verdadero-bajo las escaleras- Nuestra relación nunca ha sido fácil, pero ¿acaso las cosas más difíciles no son las mejores?

-No- contestó fríamente Helga- ¿De verdad tienes la fuerza para soportar otra separación?- Arnold la miro fijamente, había esperado diez años para volver a verla, el camino de los dos estaba ya definido ¿Por qué no podían juntarlo nuevamente?

-No- la oji azul abrió la boca para hablar- Pero sé que esta vez no nos vamos a separar- se acercó levemente a ella- ¿Tú no estás segura? ¿Cómo te lo demuestro?

-Ya no hay nada que demostrar- el rubio abrió los ojos sorprendido ¿Acaso Helga estaba dándole fin a su relación?- No sé qué decirte, mi cabeza está hecha un lío, durante diez años me negué a esto por mi propio bien y ahora…-la rubia suspiró- No sé- sin decir otra palabra entro a su casa, dejando a un Arnold cabizbajo.


Finalmente el gran día llegó, todos estaban emocionados o estresados a su debida medida.

-¿Cómo se supone que me ponga esto hermano?- Arnold entro al cuarto en el que estaba Gerarld colocándose el hakama (parte baja de la vestimenta tradicional varonil japonesa).

-Creo que lo amarras por enfrente- el rubio ya estaba vestido con las ropas tradicionales, en cuanto al movimiento no lo llevaba muy bien, eso sumado al hecho de no haber dormido en casi toda la noche lo convertían en un ser torpe.

-¿Quién te ayudo?- preguntó el moreno un poco molesto.

-Kyo- sin poder evitarlo el rubio bostezó- Me dijo que venía para acá- en ese momento se abrió la puerta dando paso al papá de la oriental, que también ya estaba listo.

-¿Alguien necesita mi ayuda?

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Helga estaba boca arriba atrapada en una serie de telas, Phoebe, Lila y Rhonda la veían muy divertida.

-¿Quieren dejar de verme y ayudarme?- exigió la rubia tratando de liberarse, provocando que las chicas se rieran aún más- ¡Maldición!- realmente estaba molesta, la noche anterior no había logrado dormir bien y caminar con el kimono no era sencillo- ¡Ayúdenme!

-Ya vamos- dijo la pelirroja logrando liberar a la oji azul, quien se puso de pie- ¿Estás bien Helga?- preguntó preocupada, ya que había notado las grande ojeras debajo de los grandes ojos azules.

-Claro que sí Señorita Perfección- el tono de la rubia salió sarcástico- ¿Por qué lo dices?

-Tal vez porque el maquillaje no cubre tus ojeras querida- intervino Rhonda- ¿Acaso alguien no te dejo dormir?

-Eso no es de tu incumbencia Princesa- el mal humor de la mujer hizo q ue regresará a una actitud de protección como diez años atrás, no quería aceptar que no había dormido porque no dejaba de pensar en la declaración de Arnold.

-¿Segura que estás bien?- le preguntó su mejor amiga- Estás roja- dijo acercándose, Helga no pudo evitar sonrojarse al recordar lo ocurrido la noche anterior.

-Claro que sí hermana- desvió la mirada para evitar ver a sus amigas- Es sólo que hace calor.

-¿Tienes calor en febrero?- definitivamente a veces la pelirroja podía sacar las cosas de su lugar.

-Sí ¿acaso no puedo sentir calor en esta época?- la rubia estaba siendo acorralada y eso no le gustaba.

-Claro, el calor del amor Pataki- se burló la pelinegra, la asiática y Lila se vieron y sonrieron, sospechaban el motivo de la molestia de la chica.

-Demonios princesa, no seas tan entrometida- el color rojo aumento en la cara de la rubia, lo que provocó la risa de las tres mujeres.

-De acuerdo Helga, hace calor, dejemos el tema por la paz- intervino Phoebe, sabía que su mejor amiga tenía, aún ahora, poca paciencia, sería mejor dejar de molestarla- Hay que apurarnos, ya pronto es la hora de mi boda.

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Los invitados ya estaban en su lugar, sólo la familia más cercana de Phoebe venía vestida de manera tradicional, y los que eran parte de la corte. Era un día hermoso, no hacía tanto frío y estaba soleado, aunque un aire juguetón corría de vez en cuando, los grandes árboles de cerezo y durazno soltaban sus pétalos dando un toque encantador a la escena.

-Es tan hermoso- Olga estaba al lado de su marido quien tenía tomado de la mano a la pequeña Geraldine, que ahora tenía diez años, los genes de su padre se veían reflejados en el color caoba de su cabello y los ojos azules, característicos de los Pataki, completaban la imagen de la niña. Junto a ellos estaban Bob y Miriam.

-Tranquila mamá, no vayas a llorar- comentó al niña que veía todo con mucha emoción, aunque la frialdad corría por sus venas, no eran tan chillona como su mamá.

-Es increíble que la pequeña Phoebe se vaya a casar- la mayor de las hermanas Patakis sacó un pañuelo y se secó las lágrimas- Imagínate papá que dentro de poco puede que estemos celebrando la boda de Helga- el hombre hizo una mueca de molestia, era difícil aceptar el hecho de que sus dos hijas ya habían realizado sus vidas sin él.

-¿Y se puede saber con quién?- preguntó muy molesto el patriarca Pataki.

-Bueno papi, puede ser que con Arnold, se re encontraron ¿no? Además se nota que son muy unidos- Bob cerro los puños, sabía que su hija mayor estaba en lo cierto, pese a que era una persona distraída los sentimientos de su hija menor hacía ese hombre eran notorios hasta para él.

-Será mejor que entremos- no quería seguir con el tema, tomo de la mano a Miriam y la arrastró a sus lugares seguido por los demás.

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Un intenso sonido escucharon todos los invitados que ya estaban en sus lugares, el bong sonó nuevamente, un viento suave soplaba y los pétalos de la flor de cerezo caían provocando una lluvia rosa, al tercer retumbar entro una procesión encabezada por el sacerdote que vestía su traje ceremonial, detrás de él venía Phoeba ataviada con un kimono blanco (shiromuku), con el cabello recogido en un complicado moño, una tela blanca y un velo cubrían su cabeza y su cara estaba pintada de blanco. Por otro lado, Gerald llevaba un kimono de negro (montsuki), con el escudo de la familia Heyerdahl ubicado en cinco partes de su cuerpo. Atrás de la pareja venían los padres de los novios, las mujeres con un kimono negro y los hombre con yukatas elegantes, Helga, Arnold, Lila y Rhonda cerraban el grupo, los cuatro con sus trajes tradicionales.

Al llegar al altar el grupo se dividió a cada lado de la pareja la cual por indicación del sacerdote se tomaron de las manos, el cual le dio una taza de sake a cada uno, que tomaron y colocaron en frente de ellos, repitieron la misma acción tres veces más, después se les ofreció a los padres de los novios que tomaron la bebida y depositaron la taza donde estaban las otras seis. El sacerdote sonrió y volvió a unir las manos de la pareja, Hiro le estiro un sobre dorado al hombre que lo deposito en las manos de Phoebe y Gerald, por último dijo algo en voz baja provocando un sonrojo en los dos.

-Felicidades, sean felices juntos, la felicidad consiste en compartirla y hacerla crecer. Ámense por amarse no porque deban- Helga no pudo evitar mirar a Arnold, las palabras del sacerdote eran demasiado certeras- Crezcan y apóyense y no tarden en darle nietos a sus padres- Gerald y Phoebe se volvieron a sonrojar, los invitados aplaudieron y el sacerdote se fue.

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-Gracias por acompañarnos en este día tan especial- después de la ceremonia los invitados se dirigieron al salón donde se llevaría a cabo la recepción, Gerald, quien ya vestía un smokin, estaba en frente de todos los presentes- Es un honor y me da mucha alegría presentar a mi esposa, Phoebe- la oriental estaba al lado del moreno, ella portaba un hermoso vestido de novia tipo occidental, parecía un princesa. Todos los invitados aplaudieron- Por eso les damos la bienvenida y esperamos que disfruten la fiesta- los novios tomaron asiento.

-¡Discurso!- grito una voz varonil al fondo del salón y los presentes apoyaron la idea- Unas palabra de la dama de honor- repitió el hombre que se fue acercando a la mesa principal, la rubia, con gran sorpresa, vio al recién llegado.

-Siempre tan oportuno Curly- protestó la rubia, Rhonda palideció al momento y los novios sonrieron.

-Deberías decirme Thadeous mi dama- el chico de lentes se había convertido en un prominente actor de Broadway, él también se había alejado de la pandilla, vivía un caso muy similar al de Helga. Después de que la rubia se fuera, al poco tiempo la relación de Harold y Rhonda termino, ya que la pelinegra se dedicó a lograr entrar a la Academia de Danza de Nueva York provocando su separación con el chico robusto, sin embargo después de que logro entrar Curly la busco sin embargo la chica lo evadió los primeros años de formación, más adelante con su camino definido ella era quien trataba de encontrarlo, sin embargo parecía ser que siempre existía uno u otro obstáculo para su relación, tanto lo parecía que Rhonda simplemente se había rendido y Curly…bueno él era Culy.

-Creo que Curly tiene razón Helga- Phoebe intervino y su mejor amiga la miro con resignación.

-Si no puedes te ayudo, recuerda ahora soy un magnifico actor y cantaaante- la última frase la dijo cantando.

-Olvídalo fenómeno, yo soy la de las palabras- los invitados veían divertidos la escena- De acuerdo- la oji azul se puso de pie y tomo su copa- Diré una palabras en pro a la pareja recién formada- hizo una leve inclinación, tomó aire- Me da mucho gusto por ti Gerald- el moreno la miro sorprendido- Que te hayas casado con Phoebe, te llevaste el premio mayor- el novio sólo asintió con la cabeza- Y Phoebe- la asiática miraba a su amiga divertida, con los años el sarcasmo e ironía eran armas de usar para Helga, aunque ahora lo hacía más para divertir que para agredir- ¿Qué diablos te pasaba por la cabeza cuando dijiste que sí?- la gente se rio- Creí que me preferías a mí- las carcajadas se hicieron aún más fuerte- ¿Estás consciente que su hijos serán afros con pies?- las risas aumentaban con cada chiste- Con obsesión por la música disco, y líbranos del mal si salen hombres ¿imagínate sus frases de conquista? "Hola pollita linda ¿Quieres mover el bote?- el talento de imitación de la rubia hizo presencia- Pero amiga te voy a ser sincera- todos los presentes se tranquilizaron- Te casaste con un buen hombre, normal y simple, pero bueno- el moreno tomó de la mano a su esposa- Y estoy segura que van a ser muy felices juntos, porque quieren y pueden- todos aplaudieron- Una última cosa, Johanssen si se te ocurre lastimar de alguna manera a mi mejor amiga recordarás a la vieja Betsy y los Cinco Vengadores- dijo amenazando al moreno.

-Nunca lo haría Helga- Gerald beso a Phoebe mientras la rubia se sentaba.

-Sería correcto que el padrino también dijera algo- Curly ya estaba sentado en su lugar, pero de verdad tenía ganas de escuchar a Arnold, le interesaba comparar los discursos, varias personas apoyaron la idea del hombre con lentes.

-Yo no soy bueno con las palabras como Helga, ni tan astuto como ella- la rubia se sonrojo un poco- Pero yo nos les puedo desear algo más que no lo haya hecho alguien hoy, pero sí puedo admitir algo, les tengo envidia, pero de la buena- a diferencia del discurso de Helga el de Arnold era más sentimental y amable, tal como era él- Se encontraron el uno al otro y eso parece casi imposible hoy día- Rose miraba a su hermano, no sabía porque pero un recuerdo llego muy fuerte a su mente "Hermanito ¿Verdad que tú quieres mucho a la princesa Helena?" Era cierto, su hermano mayor ya no sólo quería a Helga, ahora la amaba, la castaña suspiro, si al menos tuviera más recuerdos de esa época tal vez podría ayudar a esos dos estar juntos, pero también sabía que era responsabilidad de su hermano de lograrlo- Pero es increíble que ustedes lo hayan logrado y realmente, al igual que Helga, sé que van a ser muy felices juntos. Hermano, no te deseo la felicidad, porque sé que la tienes- Gerald le sonrió a su mejor amigo- Phoebe, te pido de favor que lo cuides, suele ser algo terco, pero te ama.

-Y yo a él- interrumpió la novia

-Lo sé- alzó su copa- Por los novios y lo que les espera- todos imitaron su gesto, pero la oji azul miraba con intensidad al oji verde, sí era cierto que el discurso de él había sido cursi si se comparaba con el de ella, pero de cierta manera muy real, tal como era él.

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La fiesta estaba en su apogeo, la bebida no se hizo esperar y algunos invitados ya sufrían los efectos de la misma, muchos bailaban y los novios no paraban de divertirse; dentro de lo que cabía todos estaban muy divertidos, incluyendo a los rubios que aunque no estuvieran juntos estaba disfrutando el momento.

Más alejada de los demás estaba Rhonda, veía con cierta molestia bailar a Curly y alguna prima lejana de Phoebe, desde que lo vio entrar se puso nerviosa, pensó que él se iba a acercar y podrían hablar, pero en vez de eso parecía evitarla, la pelinegra se sentía confundida pero al mismo tiempo muy celosa, aunque claro, eso no lo aceptaría tan fácilmente.

-¿Algo que te moleste princesa?- Helga se acercó a ella, el tono de burla de la rubia la molesto aún más.

-¿Y a ti?- para Rhonda no pasó desapercibido la molestia de la oji azul ya que muy cerca también bailaba Arnold con otra de las múltiples primas lejanas de Phoebe, parecía que la asiática tenía muchas. Ninguna de las dos dijo nada, ambas sabían que en esa situación nadie ganaba- Necesito aire- la, ahora profesional, bailarina salió a la terraza sola, Curly al ver el gesto de la mujer se acercó a la periodista.

-¿Y Rhonda?- preguntó

-Salió- la rubia lo detuvo- ¿No crees que ya es momento?

-¿Y eres tú quien me lo dice?- el castaño vio con burla a la mujer que tenía en frente- Vamos Pataki, los dos somos muy similares, la diferencia entre tú y yo es que en este momento yo voy a salir ¿Tú qué piensas hacer?- el hombre no esperó respuesta se alejó del lugar- Parece una noche fría- estaba en la terraza y enfrente de él estaba Rhonda.

-Es normal siendo mediados de febrero- la pelinegra volteó hacía el hombre quien le sonreía.

-Siempre tan certera princesa- ambos se quedaron viendo con una sonrisa mientras se acercaban.

-Eso es muy obvio- Rhonda abrazo a Curly y lo besó- Fenómeno- murmuró sin separarse.

-¿Nada de romanticismo?- la volvió a besar.

-Ya habrá tiempo para ello- ambos sonrieron, finalmente estaban nuevamente juntos.

Helga veía la reconciliación de sus amigos a lo lejos, pensativa entro al salón en el cual la mayoría bailaban muy animadamente, sus padres estaban muy divertidos y a su lado Olga con su esposa le enseñaban a Geraldine a dar pasos al ritmo de la música, un poco más lejos Miles y Stella conversaban muy contentos con los abuelos y Rose se reía de un chico, que evidentemente era de la familia Heyerdahl; todos sus amigos de la infancia estaban en la barra platicando junto con Gerald y Phoebe y con ellos con esa sonrisa, la que siempre la enamoraba, estaba Arnold; irónicamente, pensó, que muchas de las parejas que se habían formado durante la infancia o adolescencia estaban juntos, inclusos aquellas que nunca se imaginó como Nadine y Sid.

-Vamos Helga, nos queremos tomar una foto- Phoebe la había visto entrar y ahora la jalaba donde estaban todos.

-¿Una foto? ¿De mí? Necesitan autorización de mi agente para tal cosa- Rhonda entro tomada de la mano de Curly, el hombre bromeó pero nadie se rio, el gesto de pareja de esos dos no pasó desapercibido para nadie. Curly suspiró y se acercó a Harold- ¿Sin resentimientos?

-¿Debería?- Paty sujeto el hombro del hombre rollizo- Cada quien está con su cada cual- Harold tomo la mano de Paty, esos dos llevaban meses saliendo.

-Por Dios ya bésense- casi todos se rieron de la broma de la rubia.

-Tranquila Pataki, no deberías desquitarte con nosotros por tu falta de amor- Harold bromeó a la mujer quien tronó los nudillos.

-Creo que quieres que la Vieja Betsy salga a saludar ¿Verdad Berman?

-Ya no te tengo miedo.

-¿Seguro?- la oji azul se acercó al hombre quien de repente sintió un escalofrío corriendo por la espalda, esa fuerza en la mirada azul no se había perdido.

-¡Mami!- aunque fue casi un murmullo la vieja frase de Harold fue lo suficientemente fuerte para que todos la escucharan y se rieran.

-Vamos Helga, Phoebe quiere una foto de todos- Lila tomo del brazo a la rubia y la alejó sutilmente del pleito, sin perder tiempo todos se acomodaron, sin embargo hubo un momento de incomodidad ya que los dos rubios no sabían dónde acomodarse.

-Arnold que se ponga al lado mío y Helga del tuyo ¿no amor?- resolvió Gerald al darse cuenta del problema. Al terminar la sesión fotográfica todos se dispersaron, ya fuera para comer, beber, bailar o recuperar el tiempo perdido como en el caso de Rhonda y Curly.

-¿Te gustaría bailar?- Arnold le ofreció su mano a Helga, la música era algo rápida por lo que la mujer no vio problema.

-Creo que sí- se dirigieron a la pista del baile, pero como siempre, el destino jugaba con sus vidas.

-¿Recuerdas esa canción?- la rubia no quiso hacer una escena y se dejó guiar, alguien había cambiado la música y para ironía de ella era la misma canción que habían bailado la última vez ella y el oji verde.

-Claro que no- mintió la rubia, sus cuerpos estaban muy cerca, aunque de cierta manera el rubio respetaba el espacio vital de la mujer.

-¿En serio?- la oji azul negó con la cabeza- Fue la última canción que…- la mujer no lo dejo terminar la frase, sin decir nada se alejó del lugar- Esta vez no- Arnold la siguió, ambos salieron al patio trasero- ¿Segura que no recuerdas la canción?- Helga se sobo las manos, se sentía acorralada- Porque es la última canción que bailamos, la primera noche que estuvimos juntos- la rubia le seguía dando la espalda, cosa que molesto al hombre, se acercó más- La primera vez que estuve con la mujer que

-¡Basta!- la oji azul se dio la vuelta para enfrentarlo- No digas más- la molestia en Arnold aumento.

-¿Por qué?- sin poder evitarlo su voz se hizo demandante.

-¿Qué ganas con hacerlo?- el tono de ella también era de enojo.

-¿Y tú con negarlo? – los dos estaban muy cerca que sus alientos se mezclaban.

-¿Por qué sigues viviendo en el pasado?- pese a que ninguno de los dos estaba realmente gritando se enfrentaban con mucha fuerza.

-Porque quiero un futuro contigo- lo había dicho, Arnold había dicho lo que Helga tanto temía, la rubia se quedó sin palabras, el oji verde se acercó y la tomo de las manos- La otra noche te dije que aún te quería y te explique lo que has sido para mí durante todos estos años, más bien, durante casi toda mi vida. Helga te amo porque quiero y puedo, no te amo por alguna obligación o como respuesta a algo que pasó hace años- la oji azul bajo la mirada, no podía enfrentarse a los ojos verdes- ¿Por qué no lo entiendes? Me dices que no soportarías otra separación, honestamente yo tampoco, por eso quiero que estemos juntos.

-¿Para siempre?- interrumpió- ¿De verdad podemos prometernos un para siempre?- el rubio se quedó callado, estaba desanimado- Ni tú mismo lo sabes, Arnold ¿De verdad podemos lastimarnos más? ¿Acaso no hemos continuado con nuestras vidas sin el otro?

-¿Y eres feliz?- dijo en voz baja en hombre

-¿Perdón?

-¿Eres feliz?- repitió un poco más alto- Te pregunto ¿Eres feliz así como estás ahora?

-Tal vez- Helga se soltó del agarre- Pero para ser honestos no soy capaz de soportar otra separación, simplemente no puedo- se alejó de Arnold, con prisa se acercó a Phoebe y Gerald- Les deseo toda la felicidad del mundo.

-¿A dónde vas?- preguntó la asiática preocupada.

-Me tengo que ir, en unas horas sale mi vuelo- de nuevo mentía.

-¿Por qué? Pensé que te quedarías más tiempo en Hillwood- Gerald tomo por el hombro a su novia.

-Ya es mucho tiempo de vacaciones, uno necesita trabajar ¿No es así Helga?- la rubia vio agradecida al moreno.

-Así es, ya llevo mucho tiempo acá, además ustedes se van de luna de miel hoy- la pelinegra quería decir algo más, pero prefirió quedarse callada- Los quiero chicos, prometo mantener el contacto- se acercó a los demás y también se despidió.

-No te desaparezcas- le pidió Lila abrazándola.

-Trataré- con el resto no intercambio grandes palabras, sin voltear se fue de la fiesta.

-Espera- una voz hizo que se detuviera en el estacionamiento.

-¿Qué pasó Rose?- hasta ella llego corriendo la menor de los Shortman.

-Otra vez te vas sin despedirte- le recriminó la chica.

-Yo…

-No me des explicaciones- le estiro un libro- Sé qué hace tiempo mi hermano te regalo un dije y sospecho que no conoces su significado, en la página 105 lo vas a encontrar- la oji azul tomo lo que le ofrecía y con gran sorpresa leyó "Los Ojos Verdes de Arnold Shortman"- No eres la única que se dedica a escribir- la abrazo- Espero verte nuevamente- dejándola con el libro en mano la adolescente regreso al salón.

-¿Su verdadero significado?- sacudiendo la cabeza se subió a su coche- No cedas Helga, necesitas seguir- aventó el libro al asiento del copiloto y se fue a su casa.

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-Vamos hermano quédate un rato más- Gerald estaba con un Arnold bastante decaído.

-No puedo, necesito llegar a buscar el vuelo que salga más pronto a California- el rubio se sentía muy mal, había sido rechazado nuevamente- Yo…me tengo que ir- soltó un suspiro y sacudió la cabeza- No puedo estar más tiempo en Hillwood, son muchos recuerdos y necesito olvidar nuevamente, enterrar esto, nunca debí permitir que- el hombre no continuó, estaba muy dolido.

-Comprendo- su mejor amigo le da una palmada en el hombro en señal de apoyo-Pero..

-Ya no hay peros Gerald- el oji verde trono un poco sus puños- Finalmente entendí que Helga y yo no tenemos un futuro, nunca más la volveré a ver.

-¿Puedo decir algo antes?- el moreno veía a su amigo con compresión.

-No creo que me haga cambiar de opinión, pero adelante- el novio jalo a su mejor amigo y lo puso de pie.

-Ven, acompáñame, necesito mostrarte algo- los dos hombres se dirigieron a unos camerinos especiales para los recién casados. Gerald se acercó a su maleta y saco algo de ella, se dirigió a donde estaba Arnold - Tal vez si te hubiera mostrado esto algunos años atrás las cosas podrían ser diferentes- el rubio tomo de las manos del moreno lo que le mostraba- Ábrelo-lo animó.

-¿Es el mismo?- sus ojos se abrieron al descubrir el contenido.

-El mismo que encontramos hace 17 años- Arnold bajo la mirada.

-¿Cómo?

-Me lo dio antes de que se fuera, supongo- se aflojo el moño del smokin- Más bien, creo que fue su manera de decirme que no quería dejar todo, es decir, un grito silencioso hacía ti, pidiéndote que nunca te fueras, quiero decir ella sabía que yo nunca lo tiraría o me desharía de él y que algún día se lo regresaría; no lo hice hoy porque creo que esto te ayuda más a ti que a mí y que debes ser tú quien se lo dé.

-Entiendo- se guardó el objeto en un bolsillo.

-¿Qué piensas hacer Arnie?- el rubio sonrió, lo hizo como no lo había hecho en años.

-Irme- el moreno se sorprendió- Tengo que tomar un vuelo. Gracias Gerald y suerte en todo, nos estamos viendo, me despides de Phoebe- el rubio dejo a su mejor amigo más confundido.


Helga estaba en el avión que la llevaría de regreso a Nueva York, había logrado obtener un boleto en el primer vuelo del día siguiente, para ello había tenido que madrugar, pero no se arrepentía, tenía al necesidad de irse de Hillwood, ya no podía estar ahí; le dejo una nota a sus papás despidiéndose e invitándoles a que la visitarán, claro que nunca les aclaro que era probable que nunca regresará a su ciudad de origen. Se recargo en la ventana, estaba muy cansada, había tenido que empacar en muy poco tiempo y para ser honestos estaba tan distraída que hacía las cosas muy torpemente.

-Maldito Cabeza de Balón- murmuró, se removió en su asiento, se sentía increíblemente mal, no sólo físicamente, sino mental y sentimentalmente. Desde la noche anterior estaba muy confundida, pesé a que se había mostrado muy segura en su decisión al momento de decirla, estaba muy confundida; no entendía porque se sentía tan mal al pensar que nunca más iba a ver a Arnold- Tan diferente a hace diez años- La primera vez que se había ido de Hillwood también se deprimió, aunque de cierta manera la esperanza de volver a ver al rubio hizo que no le pegará tanto, ahora sabía que ya no había nada que cambiará el hecho de que su vida y la del oji verde nunca más se iban a volver a juntar y todo por la decisión de no volverse sentir mal. Pero ¿Acaso la idea de no volver a ver a Arnold no la hacía sentir pésimo? ¿Aún más que el volverse a separar de él? ¿Por qué estaba tan aferrada a la idea de no estar con él? ¿A qué le tenía miedo? La voz de Wolfgang volvía a sonar en su cabeza "Se quieren porque pueden" Era cierto, ellos ya no se debían nada, aunque a decir verdad nunca lo hicieron, lo poco o mucho que hacían el uno por el otro era porque podían y querían, no por ganar u obtener algún beneficio. Incluso de niños ambos actuaron a espaldas del otro para ayudarlo- ¡Maldición!- se empezó a agitar, asustada tomo de su bolso el libro que le había dado la noche anterior Rose, no fue capaz de tirarlo. Apresurada busco la página que le indico la joven "Los Ojos Verdes tiene significado para todo, pero no hay algo que signifique más para ellos que la mariposa. El amor eterno y la evolución para convertirse en algo más grande y capaz de lograr todo. Cuando una pareja se une, se suele regalar a la mujer una mariposa verde en donde se promete amor de por vida, ya que juntos van a crecer y evolucionar para volar juntos"- ¿Volar?

-Así es, volar- asustada Helga volteó a ver la persona a su lado, estaba tan metida en sus pensamientos que nunca se dio cuenta el momento que llego su compañero y obviamente nunca se imaginó quien era.

-¡Arnold!- su voz salió chillona- ¿Qué haces aquí Cabeza de Balón?- el rubio sonrió de lado al oír su apodo.

-Voy a Nueva York

-¿Por qué?- del susto, la oji azul, pasó a los nervios.

-Porque no conozco la Gran Manzana- el hombre se acomodó más en el asiento- Irónico, he visitado casi todo el mundo, pero nunca he puesto pie en Manhattan.

-¿En serio vas por eso a Nueva York?- sin querer la oji azul se sintió desilusionada.

-No- se rasco el cuello inquieto- Conozco a mucha gente de las aerolíneas, no fue difícil dar con tu vuelo- respirando profundo saco algo de su chamarra y se lo dio a Helga la cual inmediatamente se sonrojo- Sé que han pasado más de diez años de esto, pero…es muy importante para mí- frente a la rubia estaba la pequeña zapatilla roja, la de Cecile- No es lo único que traigo también- Helga veía asombrada las cosas que sacaba el hombre

-Arnold…

- Me gusta leerlo todavía.

-Arnold…

-Quiero decir, desde chica tenías ya mucho talento- el libro rosa fue tocado con mucha delicadeza por la dueña original.

-Arnold- trato de interrumpir nuevamente.

- Esto es muy importante para mí, es uno de mis objetos más apreciados- el listón rosa hizo su aparición, finalmente el paso del tiempo se veía reflejado en él- Sé que está un poco maltratado pero, créeme siempre ha estado conmigo y…

-¡Basta Cabeza de Balón!- el aludido se calló- ¿Qué…

-Y por último- sin dejar terminar de hablar a la oji azul sacó el último objeto. Si antes Helga estaba roja se sonrojo aún más

-¿Qué haces tú con esto?- estaba tan asombrada la mujer que no era capaz de ver a Arnold.

-Gerald me lo dio- con cierto temor se volteó completamente a la rubia- Ábrelo por favor- Helga respiro dos veces para concentrarse, lo abrió lentamente.

-Arnold- ahora dentro del relicario había una foto de ellos dos siendo adolescentes.

-Phoebe nos la tomo- en la imagen estaban ellos dos en su fiesta de graduación bailando- Me la mando hace algunos años- Helga no decía palabra- Ayer me preguntaste si te podía prometer un "Por Siempre", y para ser honestos no puedo- la rubia alzo la mirada y se topó con esos ojos verdes que siempre la descontrolaban- No puedo porque yo mismo no sé qué va a pasar, pero lo que sí te puedo prometer es un mañana, a lo mejor en unos años o meses, incluso días, nos daremos cuenta que esto es un gran error, pero te puedo asegurar que nos vamos a arrepentir sino lo intentamos, por eso nada más te puedo prometer un mañana, porque de algo que estoy seguro hoy es que te amo y te puedo asegurar que eso mañana no va a cambiar- Helga sonrió, era cierto, su relicario era la mayor muestra de que no quería alejarse de Arnold.

-Te escuchas muy seguro Arnoldo- el rubio la tomo del mentón.

-Eso lo puedes apostar mi guerrera- sin esperar respuesta la beso, Helga no tardo en corresponderle, se besaron por los años separados y lo sufrido en ellos.

-¿Entonces por un mañana?- preguntó sin separarse del todo.

-Por un mañana- se volvieron a besar, al separarse se sonrieron. Arnold y Helga estaban juntos, no sabían cuánto tiempo, pero de lo que estaban seguros es que tenían un mañana.


Una mujer con el cabello castaño rojizo y ojos verdes iba caminando por una calle de la ciudad Hillwood, era una tarde agradable, recién entraba el verano por lo que un suave viento soplaba espantando un poco el calor, hasta ella corrió una niña de diez años rubia de ojos verdes.

-Tía Rose- la saludo la niña al estar enfrente de la mujer.

-Hola Sora ¿estás sola?- la infante negó con la cabeza.

-No, están allá mis papás con los otros tíos, pero están discutiendo de algo absurdo.

-¡Sora!- grito un niño de su misma edad, moreno de ojos rasgados.

-¿Qué quieres Melenudo?- la mujer no pudo evitar reír ante el apodo escuchado.

-Ya vamos a empezar a jugar baseball, ¿no vienes?- la niña abrió los ojos asustada.

-Claro, no pueden empezar sin mí, lo siento Jacke, vamos rápido- Rose vio a los dos niños alejarse y llegar con un grupo de niños, definitivamente su sobrina tenía una perfecta combinación de las personalidades de sus padres. Siguió caminando hasta que llegó a su objetivo.

-Hola hermanito- saludo a un hombre de 40 años, rubio y con ojos verdes que tenía agarrado de la mano a un pequeño de cinco años, también rubio.

-Ya te he dicho que no me digas así- Arnold volteó a ver a su hermana menor y la abrazó con gran afecto- Me da gusto que estés aquí- se hizo a un lado para dejar a la mujer sentarse- Pronto va a empezar el partido- estaban en las gradas del campo Gerald.

-Rose, llegaste- hasta ellos llego el mejor amigo del oji verde, la castaña cargaba ahora en sus piernas al niño.

-Hola Gerald- el hombre le cedió el paso a su esposa- Hola Phoebe.

-Me da gusta verte Rose- la asiática se sentó- Ya van a comenzar.

-¿Cómo les va con la entrenadora?- cuestionó la menor de los Shortman, los dos hombres se rieron.

-¿Con el demonio de oro?- el oji verde se rio de la referencia del moreno- ¿Cómo crees?

-Los pobres se quejan, pero saben que ese mal es necesario- aclaró Arnold, cosa que provocó la risa de todos.

-Deberías respetar a tu esposa Arnold- lo regaño Phoebe, el hombre no replico porque empezó el partido.

-¡Vamos perdedores!- Rose dirigió su mirada a la persona que había gritado, una Helga adulta vestida de jeans y una playera rosa con gorra daba unas indicaciones al equipo, la mujer vio maravillada a la rubia, le sorprendía que después de años siguiera teniendo su misma esencia.

-Sigue siendo la misma- su hermano mayor volteó a verla.

-Por eso lo sigo amando- aclaró Arnold. Al terminar el juego la mayoría de los padres corrieron a abrazar o a consolar a sus hijos, el equipo de la PS 118 había ganado- Será mejor que vaya a felicitar a mi hija- Arnold bajo al campo y alzo en sus brazos a Sora- Bien hecho mi capitana.

-¿Y no hay nada para la entrenadora?- Helga se unió al abrazo- Más te vale que nos invites una buena copa de helado.

-Yo me aseguro que sea así- la rubia se dio la vuelta para toparse con su cuñada.

-Rose, viniste.

-No me podía perder el primer partido de mi sobrina como capitana- Sora se acercó a su grupo de amigos que celebraban, vieron como era abrazada por el hijo de Phoebe y Gerald, Jacke, como se ponía roja y empujaba al chico para no hacer notar su nerviosismo.

-¿A quién me recuerda?- se burló el rubio al lado de su esposa quien también lo empujo provocando la risa de los hermanos.

-Por cierto cuando llegué Sora me dijo que estaban discutiendo y ahora ¿por qué era?

-Porque el Cabeza de Balón asegura que es mejor que yo en deletreo- explicó Helga.

-Lo soy Pataki- empezaron a discutir.

-Ya quisieras Shortman

-Te gané cuando teníamos diez años.

-Te deje ganar- los dos rubios se juntaron más.

-¿Y se puede saber por qué?- el oji verde sonreía como sólo lo hacía con la rubia.

-Porque en ese entonces estaba cegada por el amor dulce e infantil- la oji azul lo abrazo y lo beso- Pero cuando quieras volvemos a competir para descubrir quién es el mejor.

-Cuando quieras mi guerrera- se volvieron a besar.

Rose se hizo a un lado, la escena romántica de su hermano con su esposa era mucho para ella, volvía a ver a su sobrina quien traía cargando a su pequeño hermano Richard y sonreía.

-Realmente obtuviste tu mañana hermanito- dijo en voz baja contemplando la imagen, Helga y Arnold se unieron a los niños sin soltarse de la mano, en el festejo también estaba la vieja pandilla, ya crecida, Phoebe, Gerald, Rhonda, Curly, Harold, Paty, Nadine, Sid, Stinky, Lila, Lorenzo, Shenna, Eugene, Wolfgang, hasta Brainy acompañado por un mujer de cabello negro, quien era su esposa.

Definitivamente el mañana de esa familia prometía, finalmente, un para siempre.

FIN


Lo logré, termine, después de casi seis meses lo hice, ni yo misma me lo creo. Cuando inicié esta historia tenía una leve idea de cómo sería, pero conforme iba escribiendo los personajes y las situaciones me llevaron a otros caminos.

Les voy a explicar un poco el final, sospecho que a algunos (si es que todavía alguien me lee) no les gusto mucho cuando separé a Arnold y a Helga, les voy a decir por qué lo hice: para mí era necesario que los dos crecieran antes de poder estar juntos. ¿A qué me refiero? Pues a que crecieron profesionalmente y como personas, que se dieran cuenta que aunque conocieran a mucha GENTE siempre iban a extrañarse y la idea de re encontrarse era algo que los ayudaba, por eso cree el monologo final de Helga, para que se diera cuenta de esto; para mí el hecho de que nunca más pudieran estar juntos era más dolorosa que el separarse una vez más. Sé que no es muy lógica mi explicación, pero les voy a confesar algo, para mí esos dos siempre van a encontrar la manera de estar juntos, como me leía alguna vez o me decía alguien, Helga y Arnold por siempre.

Agradezco mucho las personas que se dieron un tiempo para leer esta locura, de verdad no tienen idea lo que significaba para mí leer un review o ver que alguien me ponía en sus favoritos o en sus follow, como Nimia Forctis, Hikari witch, R-SAM, , steffglez, lexie annatsumi asakura kido, LucyFelton14, SakuraNyan, cieloellen1, rickhunter17, Coralyna y los anónimos como Guest, sofia y linaakne, para mí sus comentarios y opiniones eran muy importantes y me ayudaban mucho a seguir con esto.

Pero en especial quiero agradecer a Pinguina-Fantasma, tú fuiste una de las primeras que me dejo review y que después de meses de no actualizar me volviste a animar.

Stefany BM de verdad gracias por tus reviews, creo que fuiste una de las personas que más comento en esto, sospecho que te gusta la locura y espero que realmente te guste esto.

Y a ZoeRV2013, ¿qué te digo? Nunca leí reviews más graciosos que los tuyos y lo más seguro es que tu coro de apoyo en vez de gritarme "Vivas" me quisieron medio matar cuando deje de actualizar, pero te soy honesta, espero que leas esto último, eres una personas que se hace sentir a través de lo que escribes y las imágenes mentales que tenía cada vez que te leía eran muy...mejor no lo explico. Por cierto eres la ganadora del premio "Review" es decir, fuiste la que más me comento, ¿Cuál es tu premio? Bueeno...te diría que un Arnold, pero cierta rubia me está viendo de una manera muy aterradora, entonces...¿qué te parece un serie de consejos? Aunque sospecho que no es un buen premio, ya sé lo dejaré a tu consideración.

Me gustaría también mencionar a la gente que me agrego de favorite/ follow, nunca entendía la diferencia, uno por uno, pero...no tengo sus nombres y todo lo que me llega de Fanfiction mi correo lo manda a SPAM, pues...lo lamento mucho, pero de verdad se los agradezco.

Creo que ya fue muy largo esto y me faltan los consejos, pero lo voy a resumir en una de las grandes enseñanzas de esta gran caricatura:

"NUNCA COMAN FRAMBUESAS" un momento, eso no es mío, jejejejejeje, de acuerdo, mi último consejo.

"VIVAN EL HOY COMO SI LO QUISIERAN PARA UN MAÑANA"

Por último, no estoy segura si voy a volver a escribir una historia, desgraciadamente, al igual que a nuestros personajes favoritos, la adultez llego, no quiere decir que tenga 40 años, sino que las cosas de adultos se hacen presentes cada vez más en mi vida.

En fin, les deseo todo lo mejor y espero seguir leyendo esas historias de esta linda pareja, que a decir verdad, me identifico mucho con ellos.

Espero que sea un "hasta luego" y no un "adiós"

ENIGMA