El desayuno se presentaba más tranquilo de lo normal, y eso para Kate era un claro signo de que no iba a ser un día nada bueno.

Eso se confirmó cuando una lechuza le trajo a Remus el profeta y en la primera página había una espeluznante noticia:

Un matrimonio es asesinado en Londres sin motivo aparente.- lee Remus en voz alta.- Una familia de magos fue encontrada anoche en su residencia en la capital con signos de violencia, lo cual significa que lucharon hasta la muerte. Finalmente fueron asesinados con la maldición asesina. Aún se buscan a los agresores, y sin duda la comunidad mágica está de luto… Y le da el pésame al hijo de la pareja. Esto es horrible ¿Qué edad puede tener el niño?

Todos sus compañeros quedaron en silencio con una profunda agonía en el estómago. Todas las lechuzas entraron en el comedor haciendo un estruendo enorme. Ane recibía más correo de lo habitual y pasó las cartas una a una sin abrirlas.

Mi tía Margaret… Vaya creí que había muerto. Mi tío Alfred, Bianca… Tus padres, James… ¿Qué es todo esto? ¿Lily que día es hoy?

20 de febrero.

No es mi cumpleaños… Pero… Una carta del ministerio.- Todos la miraban ahora mientras abría la carta con el ceño fruncido. Comenzó a leer, y a medida que lo hacía le temblaba el mentón. Un gemido salió a través de su garganta y se levantó con violencia de la mesa y salió a grandes zancadas del lugar. Sus amigos se miraron y James cogió la carta

Eh, no la leas, no es de nuestra...- Empezó Lily pero James la cayó y su cara mostraba una seriedad que jamás habían mostrado las facciones de James Potter. Cuando terminó de leer se tapó la cara con ambas manos y respiró hondo un par de veces.

El matrimonio que encontraron ayer…- Su voz era ronca y entrecortada.- Eran los padres de Ane…

Sus amigos se quedaron sin respiración.

…….

Ane lloraba en una de las aulas vacías. No es posible, se repetía mentalmente. Siempre habían sido muy cuidadosos con su seguridad ¿Qué habría ocurrido?

Ella sabía bien que entre las grandes familias tenían muchos enemigos, que muchas personas deseaban la muerte de sus padres, que les consideraban traidores a la sangre. Jamás pensó que eso pasaría, no deseaba pensarlo. Ahora por primera vez en su vida comprendía lo cerca que le había tocado la guerra. La puerta del aula chirrió y por ella entró un James Potter que jamás había conocido.

Al verle tan serio se le hizo un nudo en el estomago que sólo hizo que llorase más aún. Su amigo se sentó a su lado y la abrazó.

Ane…- Su voz era reconfortante.- No te preocupes… Tranquila… Shhh…

Pasó un largo rato hasta que se tranquilizó, entonces James habló de nuevo:

Tenemos que ir a ver al director…- La miró a los ojos.- Yo te acompaño.

Así lo hicieron. Llegaron a la puerta del despacho del director del colegio y James susurró la contraseña, dejándoles pasar a ambos. Cuando llegaron al interior del despacho Dumbledore les miraba con seriedad y tristeza.

Gracias James… Puedes marcharte.

El chico apretó más fuerte a Ane contra sí.- No director, me quedo con ella.

El anciano les miró comprensivo y asintió.

Los grandes amigos son esenciales en estos momentos, Ane.- El director les invitó a sentarse.- Soy consciente de lo ocurrido.

¿Por qué?- pudo susurrar ella.- ¿Por qué… No me lo… Anunciaron antes..?

Querida… El ministerio está aterrorizado. No quieren que te lo cuente, pero soy consciente de tu sufrimiento y sé que necesitas respuestas. Tus padres han sido asesinados por los que se hacen llamar Mortífagos.

James apretó la mandíbula. Sí, sabía bien quienes eran por las historias de Sirius. Ane cerró fuertemente los ojos, hinchados y rojos.

Eres mayor de edad…- prosiguió el profesor.- Lo cual quiere decir que eres suficientemente responsable de tu cuidado. Aún con eso los Señores Potter se han ofrecido a darte un hogar hasta que te sientas preparada.

James asintió, reforzando la idea de sus padres. Ane se colocó un mechón de pelo tras la oreja y asintió con lágrimas en los ojos. Prefería mil veces a los padres de James como tutores que a cualquier otro familiar. Hubo un breve silencio.

Profesor…- Habló con voz rota Ane.- ¿Cuándo es el…?

Mañana.- Comprendió el director.- Tendrás una semana para asimilar todo. Podrás quedarte en casa de los Potter.

Gracias profesor…

Salieron del despacho del director con una profunda tristeza reflejada en sus rostros. Hacía ya una hora que las clases habían empezado y los pasillos estaban vacíos a excepción de 4 alumnos que esperaban apoyados a la salida del despacho de Dumbledore. Sus rostros reflejaban una tristeza y una seriedad impropias de unos chicos de su edad. Sirius se levantó al ver la escalera moviéndose y se lanzó sobre Ane cuando salió y no la soltó. Lily se les unió seguida por Remus Kate y James. Se quedaron un rato en medio del pasillo mientras las clases seguían hasta que se separaron y Ane jadeó:

¿Estáis aquí… cuando deberíais… Estar en pociones?- Lily casi sonrió con ternura.

Ane… Tú eres mucho más importante que cualquier poción.

Además… Siempre había querido saltarme esa clase.- Añadió Kate.- Y reconoce que será la única vez que verás a Lily y Remus saltarse clase.

Kate por favor…- Lily la miró con su mirada Lily.- Alguna de historia de Hogwards me saltaré.

Estás de coña.- Kate la miraba de hito en hito. Después miró a Ane.- Está de coña.

Ane tragó saliva para deshacer el nudo que se le había formado en la garganta.

Chicos…- Había abierto la boca, pero la voz que se escuchó no era la suya. Todos miraron a Sirius perplejos, incluidos Ane. Sirius sólo miraba a la chica a la que aún tenía apretaba contra sí, como hacía poco había hecho James.- Deberíamos llevarla a su habitación para que descanse y… Bueno… Piense y ordene sus pensamientos.

Ane asintió conforme y empezaron a andar hacia los dormitorios.

………