Para empezar MUCHISIMAS GRACIAS POR LEERME Y SUS COMENTARIOS :D

Espero les agrade,,,,

-Se ve tan tranquilo cuando duerme, debo admitir que es hermoso, su belleza es digna de ser admirada y elogiada, digna de un dios, Le susurraba mientras le acaricio la suave piel de su rostro, si le digo esto es porque sé que está profundamente dormido, nunca se lo diría estando despierto.

-Nhn... Lo veo quejarse y moverse, al parecer ya le es un poco molesto el vientre abultado para dormir, finjo dormir no quiero que me descubra que lo acoso mientras duerme. Siento como se abraza más a mí, y susurra mi nombre, siento como nuestro hijo se mueve también, pensar en no sentir esto me aterra, cierro los ojos para ya no pensar más, creyendo que todo saldrá bien, pronto estaremos los tres juntos, volveré a golpearlo y cuidaremos a nuestro pequeño, todo será como siempre solo se añadirá a nuestra felicidad el pequeño fruto de nuestro amor. Sin darme cuenta me quedo dormido.

-Hoozuki… Hoozuki… Escucho que me llama Hakutaku algo asustado me levanto, sentándome en la cama de un brinco.

-¿Qué? ¿Te duele algo? Le pregunto alterado mientras lo reviso, el solo me sonríe con malicia.

-No solo quiero ir al baño, ayúdame… Contesta sin borrar esa sínica sonrisa, como le gusta molestarme, con enojo lo miro, otra cosa más que apunto en mi lista mental de cobrar para cuando pueda golpearlo.

-Maldición me hiciste asustar… Murmuró entre dientes, mientras me levanto, para ayudarle.

-Lo siento, si pudiera ir solo al baño no te molestaría… Me dice con resentimiento tratándose de levantar solo, rechazando mi ayuda.

-No seas resentido, ven… Le digo con enojo mientras mi mirada siniestra se fija en él, al verme así me permitió ayudarle, luego de eso preparé el desayuno y sentados en la mesa no puedo evitar sentir esa extraña sensación que me embargaba en la noche anterior, solo lo miro y escucho que habla sin parar de algunas cosas.

-¿Qué te pasa? Me pregunta algo preocupado, trato de disimular ese extraño sentir, que se reflejaba a través de mi triste mirada y en mi silencio.

-¿Por qué? Dije pretendiendo no darle mucha importancia.

-Estás raro… Susurró no muy convencido.

-Nada… Solo le dije, desviando la mirada tomaba un poco de mi bebida.

-Ya sé, estás nervioso… porque pronto nacerá nuestro bebé. Habló con una sonrisa burlona mientras me miraba.

-¿Tu lo estás? Le pregunté con algo de duda, él se veía muy tranquilo, no sabía si sospechaba algo solo actuaba para no preocuparme más.

-Un poco… Me dijo con una pequeña sonrisa mientras se acariciaba el vientre. Al terminar de desayunar, dejo todo arreglado para que el solo se dedique a descansar, pues yo debo ir a mi trabajo,

-Momotaro vendrá en unos minutos, quédate quieto, si sientes algo raro, cualquier cosa me llamas… Le advierto seriamente mientras me despido.

-Sí, ya lo sé… Murmura resignado con un pequeño suspiro.

-Estaremos bien… me dice con su enorme sonrisa, para que no esté preocupado, despidiéndonos con un tierno beso, lo dejo al cuidado de Momotaro que llegaba en ese momento.

-Hoozuki kun… Escucho llamarme a mi jefe que tenía el rostro algo confundido y preocupado.

-¿Ah? Musité parpadeándole algo molesto, la verdad que esa sensación no me dejaba tranquilo, era casi medio día, y en las pocas horas de trabajo que llevaba no podía evitar distraerme y perderme en mis pensamientos.

-Te he llamado varias veces, Decía resignado Enma sama al notar mi estado de distracción,

-Lo siento. Me disculpaba ante él, pero solo el no tener cerca a Hakutaku me llenaba más de ese vacío desolador.

-Todo saldrá bien… Me dijo mi jefe como adivinando mi preocupación yo solo asentí con la cabeza, y seguía con mi trabajo.

-Hoozuki…! Escuché la voz alegre de Hakutaku que caminaba con dificultad acompañado de Momotaro hasta el tribunal donde estaba con Enma sama.

-¿qué haces aquí? Le recriminé enseguida acercándome a ellos.

-El insistió en venir a saludarlo. Dijo algo asustado el melocotonero.

-Sabes que debes reposar, regresa a la habitación. Le regañaba a mi chino mientras me disponía a tomar de su mano y guiarlo de nuevo hasta nuestra habitación.

-No me regañes… te vi un poco triste así que pensé que te animaría un bocadillo preparado por mí. Me aclaraba con un pequeño puchero, mientras me extendía unos bocadillos en una canastilla, me parecía adorable el detalle pero debía conservar mi seriedad por desobedecerme.

-Eres un…. Le iba a seguir regañando cuando un beso profundo me hizo callar, con dificultad Hakutaku se acomodaba para besarme, de alguna forma ese beso me hacía sentirme tranquilo, calmaba mi ansiosa alma.

-Owww… Escuchaba vociferar a Momotaro y a Enma sama cuando nos besábamos, no pude evitar corresponderle, a los pocos segundos nos separamos.

-Sabes que no me gusta que nos besemos frente a otros. Le regañé con un poco de vergüenza.

-fue un impulso que no pude reprimir. El sabiendo mi vergüenza solo sonreía divertido mientras entrelazaba sus dedos a los míos.

-Siéntate… Le sugerí amablemente mientras le acomodaba una silla para que se sentara, la verdad quería tenerlo cerca, ahí nos quedamos un buen rato conversando todos hasta el almuerzo, cuando terminamos de comer caminábamos tranquilos hasta nuestra habitación, y nos detuvimos en el amplio jardín lleno de mis peces dorados.

-Te imaginas a nuestro pequeño correr por tu jardín. Decía ilusionado Hakutaku mirando la vista frente a él, y como mis peces dorados se balaceaban al compás del viento en silencio.

-Si lo he pensado. Susurré con algo de esa extraña nostalgia, lo que notó mi embarazado amante quien se abrazaba a mí con fuerza.

-Hoozuki, pase lo que pase… Cuida de nuestro hijo, no lo culpes. Susurraba a mi oído, yo cerraba los ojos con fuerzas, tratando de ignorar en que lo peor pudiera pasar.

-¿Qué dices? Cuestioné con molestia mirando fijamente sus ojos llorosos.

-Nada, no me hagas caso. Dijo tratando de esquivar el tema, con una sonrisa forzada, yo tampoco quería continuar el tema, tenía miedo, no quería una despedida o algo así.

-Tengo sueño… Exclamaba repentinamente mientras bostezaba con fuerza, y se encaminaba lentamente delante mío.

-Hakutaku… prométeme que no me dejaras. Murmuré con tristeza al verlo alejarse, el detuvo su andar, noté como apretaba sus puños, el silencio nos embargó por unos segundos.

-Di que me amas… y lo prometeré. Decía mientras se volteaba a verme, con esa sonrisa que me tenía realmente enamorado, mi corazón se estrujó al verlo, ahora más que nunca comprendía que mi vida es él, mi amor es él.

-Siempre con tus chantajes. Dije conteniendo mi triste emoción, y me acercaba a él.

-Te… a… mo… Susurré algo nervioso aunque ambos sabíamos de mi sentir, pero me era muy difícil el decirlo, me avergonzaba pronunciarlo, sentía que me debilitaba, ahora valía decirlo me fortalecía.

-Y yo a ti… y no te dejaré… lo prometo… dijo conmovido Hakutaku mientras nuestros meñiques se entrelazaban a manera de promesa, de una promesa genuina.

-Además no puedo dejar a mi niño que lo crie un demonio gruñón como tú. Hablaba Hakutaku mirándome con desdén.

-Ja… ni que tú no lo fueras… Conteste a su insinuación con sarcasmo.

-Bah… ahora he estado malhumorado por el embarazo. Refutaba mientras caminábamos tomados de la mano por el pasillo que nos alejaba del jardín.

-Pero tú ¿qué excusas tienes?. Discutía con esa sonrisa sínica que me fascinaba.

- Cállate, cuando ya no tengas ese enorme vientre me cobraré todo lo que me has dicho y hecho. Le dije un poco más animado, la inseguridad parecía desaparecer un poco cuando lo veía sonreír así, cuando discutíamos de esa manera, aún mantenía esa sensación pero traté de alejar todo negativismo.

-Eso quiero verlo… Me desafiaba confiado con una sonrisa mientras no soltaba mi mano, caminando seguíamos discutiendo, su hermosa sonrisa no podía evitar contemplarla, no sabía que la situación en unas horas después cambiaría radicalmente, Hakutaku en la cama se retuerce de dolor, Oko- san y Momotaro san están en la habitación para ayudar, ha llegado la hora que más ansiábamos y a la vez temíamos.

-Hoozuki me duele mucho… Me dice Hakutaku, con la mirada llorosa, debe ser un dolor insoportable, nunca lo había visto así, y eso que yo conocía todas sus expresiones de dolor.

-No sé qué hacer. Era lo único que acertaba a decir al verme impotente de calmar su dolor.

-Hoozuki san… trate de calmarlo, debe transformarse en su verdadera forma si está alterado no lo hará. Me decía seriamente la mujer demonio que se había preparado para la ocasión, yo asentí con la cabeza.

-Hakutaku… tranquilo, vamos tu eres fuerte. Le hablaba dulcemente a mi amante que seguía retorciéndose de dolor.

-¡Pero me duele…! Me gritaba tocándose las caderas.

-Aprieta mi mano… con fuerza, Le di mis manos para que sintiera mi apoyo mientras mis labios besaban los suyos, pero no funcionaba, el me empujaba por el dolor que sentía.

-Tranquilo cariño… hazlo por el bebé, hazlo por mi… Traté de ser más dulce en mis palabras, el casi siempre me hablaba así, yo nunca lo había hecho, pero lo intenté y parecía funcionar, pues vi como una pequeña sonrisa se perfilaba en su dolido rostro.

-Cálmate, el dolor pasará un poco cuando te transformes. Le dije al oído mientras lo abrazaba, el me apretó con fuerza, jadeando parecía calmarse, me dolía que me apretara de esa forma, pero lo soportaba, después de todo el sufría por nuestro hijo también, de a poco se iba calmando, aunque el dolor le embargaba.

-Pero… pero… Musitaba con dolor a mi oído.

-Tengo miedo… me decía entre lágrimas.

-Yo estaré contigo, no permitiré que nada te pase. Me separé de él un poco para verlo al rostro que sonrojado me hacía gestos de dolor, le regalaba una pequeña sonrisa, para tranquilizarlo, no solía sonreír mucho, así que sabía que eso lo animaría, dándole un beso en los labios, sentía como su cuerpo se iba transformando.

- Hoozuki… gracias… Murmuró antes de transformarse totalmente, una vez convertido en bestia divina, parecía haber disminuido el dolor, ahora solo era cuestión de que pujara para que alumbrara a nuestro primogénito, en ningún momento me aparté de él, no deje de apoyarlo, el solo se quejaba y me miraba, de repente se escuchaba un pequeño quejido, y seguido de un llanto retumbaba la habitación, sentí como Hakutaku cerraba los ojos, pero una sonrisa tenía en su rostro al ir volviendo a su forma humana. Momotaro se encargaba de atenderlo, y la mujer demonio se encargaba de recién nacido, de algún modo me sentía aliviado, al ver que mi amado estaba inconsciente pero bien, con vida, y nuestro hijo lloraba.

-Felicidades… Hoozuki. Me felicitaba la mujer al darme al recién nacido envuelto en una pequeña sabana, al verlo y tenerlo entre mis brazos mi corazón se llenó de una indescriptible sensación y una calidez invadió mi ser por completo, es tan pequeño, tan frágil, tan perfecto pensaba al verlo, tenía un pequeño cuerno en su frente, mientras hacia un leve puchero que me recordaba a los pucheros de Hakutaku, no pude evitar sonreír emocionado, ahora tenía otro motivo para vivir, lo abracé a mi pecho, que sintiera mi calor, y parecía calmarse.

-Hakutaku ¿Él está bien? Preguntaba a la vez a Momotaro cuando vi que había terminado de atenderlo.

-Está un poco débil, le estoy dando unas medicinas para que se recupere. Me respondió mientras preparaba una medicina.

-Su pulso es muy débil, por ahora no despertará. Tal vez si lo dejamos descansar, mañana despierte, Aseguraba el melocotonero mientras me veía, yo estaba ansioso por ese mañana ya que Hakutaku por fin podría ver al pequeño fruto de nuestro amor, si a mí me tenía ya cautivado no podía imaginarme la alegría que sentiría él, después de alimentarlo, decidimos dormir los dos junto al por ahora inconsciente Hakutaku, los tres en esa primera noche dormimos juntos, sentía que no debíamos separarnos.

-Ya van varios días, y no despierta… abrázalo tal vez a ti te haga caso. Dije con tristeza mientras colocaba a la recién nacida sobre su pecho, pero Hakutaku no respondía, eso lo hacía cada día a cada rato durante estas dos semanas, y no funcionaba. Pierdo la esperanza al pasar de las horas, los días, veo a nuestra hija, y es tan hermosa, heredó su sonrisa… ya me lo esperaba, pasamos a su lado para recordarle que tiene motivos para despertar, pero no lo hace. Me estoy resignando y no quiero…

-No rompas tu promesa… Susurro con melancolía, al pasar los días, la pequeña que creíamos niño durante todo el embarazo, ha crecido un poco, y se notan más sus rasgos, con su poco cabello negro, todos dicen que se parece a mí, excepto en la sonrisa, además tiene una pequeña cola esponjosa de color claro. Todos a mi alrededor tratan de animarme, pero sinceramente y con el corazón dolido estoy perdiendo la esperanza, si me mantengo en pie es por la pequeña que pareciera rogarme con la mirada que no deje de creer que nuestro hermoso y amado Hakutaku despertará.

Derramaré mis sueños si algún día no te tengo
Lo más grande se hará lo más pequeño
Pasearé en un cielo sin estrellas esta vez
Tratando de entender quién hizo un infierno el paraíso
No te vayas nunca porque…

No puedo estar sin ti

Bueno ya muy pronto daré final a este fic, un par de capítulos más, espero les haya agradado el capitulo de hoy, sé que tal vez algunos dirán este no es Hoozuki, pero quien diga eso no conoce que alguien que pueda mostrarse frio emocionalmente puede amar de forma tan cálida e intensa, y más si temes perderlo,,,, bueno decidí que seria niña espero les agrade la idea, no olviden dejar su comentario a ver que tal les pareció, besos

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