CAPÍTULO 21

LA LUZ DE HIKARI

Finalmente los niños elegidos recibieron un aviso de Gennai para ir al mundo digital. Había terminado de examinar el digivice de Kenji y los había convocado a su casa. Todos quedaron en reunirse en la casa de Koushiro para viajar al digimundo.

La situación no era para nada cómoda. Empezando por que cuatro de los niños no habían acudido, Sora y Tai apenas podían mirarse a la cara. Todos se habían dado cuenta de ello, pero no habían dicho nada al respecto. Igual simplemente es que se habían peleado. Pero, no, era por todo lo contrario. Desde la "declaración" de Sora, Tai y ella no habían hablado sobre el tema.

¿De qué iban a hablar? Todavía andaba confuso de que debía responder. ¿Si quiero? ¿No? Su amiga no era fea, todo lo contrario, siempre le había parecido una chica muy guapa, a pesar de que todo el mundo la consideraba una marimacho. Pero nunca la había considerado como una futura novia. Y si le rechazaba, ¿qué le iba a decir? ¿"Lo siento, estoy enamorado de mi hermana pequeña de nueve años"? Ni él mismo podía atreverse a responder algo así con tanta facilidad como lo hacía su hermano mayor.

- Bueno, la puerta ya está lista. ¿Sabéis algo de los demás?

- M-Mimi sigue de viaje con sus padres, y Yamatto está en casa de Tk porque está enfermo – respondió Sora, que era la que más mantenía contacto.

- ¿Y Joe? – Quiso saber Hikari.

- Me dijo que se iba a examinarse de algo muy importante, y todavía no ha vuelto – explicó Koushiro, suspirando – Tendremos que irnos solos.

- Pues vámonos ya.

Poniendo los digivice al frente, la pantalla del ordenador comenzó a brillar y todos partieron al digimundo, llegando esta vez a la casa de Gennai sin ningún problema, donde los esperaban el anciano y sus digimon, que se lanzaron corriendo a recibirlos felices de verlos, salvo Mikemon, que actuaba con indiferencia, como siempre.

- Me alegra que esta vez llegarais bien.

- ¿Son buenas noticias, Gennai?

- Pasad dentro y os explicaré.

Siguieron al anciano hasta el salón, donde les ofreció unas tazas de té. Aunque eran simples datos, cada sorbo que daban les hacía sentir como si bebieran té de su mundo.

- Empezaré disculpándome por haber tardado tanto en los análisis, pero las pruebas requerían mucho tiempo.

- No pasa nada, pero dinos, ¿Kenji también es un niño elegido? – Apuró Tai, que era lo que más deseaba saber.

Todos miraron al anciano, esperando una respuesta, que no fue la que realmente esperaban.

- Los niños elegidos eran únicamente ocho. Esos fueron los que elegimos, en cambio, este digivice – lo alzó para que todos los vieran – es idéntico al vuestro, pero a la vez diferente.

- ¿Y eso que significa? – Preguntó Hikari.

- Por fuera es como el vuestro, aunque un modelo más antiguo. Sin embargo, por dentro es totalmente distinto. Sus piezas son más antiguas, pero al menos tiempo más avanzadas que los de vuestros digivice.

Ninguno de ellos entendieron que quiso decir con eso. Ni siquiera Koushiro, que era el más inteligente del grupo.

- Respóndeme a una cosa, Kenji-kun, ¿alguna vez usaste el digivice?

- ¿Mmm? ¿Usarlo?

- Si, para digievolucionar a un digimon, por ejemplo.

- No – respondió tajante.

- Ya veo… es raro, porque el digivice… - en el exterior se produjo una explosión que alertó a los niños.

Todos salieron de la casa para ver que pasaba, y se vieron rodeados de digimon en tonos grises y apagados. Muchos conocidos, otros que no tenían ni idea de que existían.

- ¡¿Enviados de Lilithmon?! ¡Agumon, vamos a por ellos!

- ¡Si, Taichi!

- ¡Nosotros también vamos! – Se unieron Tentomon y Biyomon.

Sin embargo, una Dark Floramon usó sus látigos y logró atraparlos sin ningún problema. Tailmon intentó liberarlos pero fue alcanzada por el ataque de un Skull Greymon. El daño fue leve, pero el suficiente para hacerle perder el equilibrio y que cayera al suelo.

- ¡Tailmon! – Hikari fue corriendo al lado de su compañera digimon. Al llegar la cogió en sus brazos, pero cuando un Black Flymon iba a atacar, Tailmon apartó a la niña de un empujón y salió despedida por la embestida del digimon oscuro - ¡No, Tailmon!

Gennai observaba lo que ocurría en silencio, hasta que Kenji pasó por su lado tomando el digivice.

- ¡Lo tomo prestado! ¡Mikemon!

- ¡Voy!

La gata digimon, que había estado logrando retroceder a algunos digimon, saltó al lado de Kenji y su cuerpo comenzó a brillar al mismo tiempo que el dispositivo, cambiando su forma por completo a la de algo parecido a una mujer bailarina árabe, pero con orejas, dos colas y extremidades de felino.

- ¡¿Mikemon ha digievolucionado?!

Koushiro buscó en su analizador de digimon, y enseguida dio con los datos de la mujer gato.

- Se llama Persiamon, es de nivel Mega Campeón.

Lo primero que hizo la gata bailarina fue atacar y destruir al Black Flymon que había atacado a su hermana pequeña, convirtiéndola en un montón de datos que se evaporaban con velocidad. Luego, liberó al resto de digimon destruyendo a Dark Floramon. Ahora solo tenía que ocuparse de la otra veintena de digimon oscuros que habían frente a ella.

Comenzó a mover su cuerpo de forma sensual y provocativa, captando la atención total de los digimon. Era como si verla menear así sus elegantes curvas los hipnotizaran.

- Helter Skelter

Todos los digimon oscuros cayeron medio embobados por el baile de la gata digimon, que aprovechó para destrozarlos uno a uno con sus garras, acabando en menos de un minuto con todos.

- Un día te llevaré a un cabaret, seguro que te haces famosa Persiamon.

- ¿Quieres que te responda a eso, Kenji? – Se cabreó la gata digimon, porque eso era algo que ya le había comentado alguna vez.

Pasando de él, fue junto a su hermana, que se encontraba en los brazos de su Hikari.

- ¿Está bien, verdad?

- Si, solo han sido unos arañazos.

- Me alegro… - respiró aliviada.

Tai fue directo hacía su hermano, un poco cabreado por lo que había sucedido.

- ¿No decías que nunca habías usado el digivice? ¿Qué ha sido lo que acaba de pasar, entonces?

- Ey, no te embales hermanito. No he mentido. Nunca he usado el digivice como hacéis vosotros.

- ¿Entonces? ¿Cómo ha podido Mikemon digievolucionar a Persiamon?

- No lo sé como lo hace, pero esto ya pasó algunas veces en América.

- ¿Cómo qué "había pasado algunas veces"?

- ¿Recordáis cuando se conectaron nuestro mundo con el digital? Algunos digimon vinieron, ¿cierto? En América, Mikemon los mantenía a raya, pero había algunos con los que no podía y, cuando se veía en problemas, el digivice comenzaba a brillar y de pronto se convertía en Persiamon.

- ¿Es eso cierto?

- Cada palabra, hermanito – le dio un golpecito en la frente – Lamento que no hayas podido lucirte, no era mi intención robarte el protagonismo.

- ¡No lo digo por eso! ¡Es solo qué…!

Unos aplausos hicieron que callara. Al darse la vuelta, flotando en el aire, estaba Lilithmon, mirándolos de esa forma sensual y seductora de siempre.

- Vaya, vaya… os habéis portado bien con mis niños, ¿eh?

- ¡BT! – Exclamó Persiamon al verla e intentó acercarse, pero una ráfaga oscura se lo impidió.

- Vaya sorpresa, no esperaba que pudieras digievolucionar. Toda una sorpresa.

Miró a Kenji se reojo y este apartó la mirada, disimuladamente. La digimon rió elevándose en el aire, preparándose para atacar.

- ¡BT, ya basta!

El primer ataque iba directo había Persiamon, pero Tailmon saltó hacía ella, logrando salvarla al tirarse sobre ella. Los demás fueron directos al resto de digimon, que vieron como sus cuerpos se veían incapaces de moverse.

- Si no os importa, debo ocuparme de los niños elegidos… empezando por esa mocosa de allí.

Los rayos negros iban directos hacía Hikari, pero sus hermanos mayores se interpusieron recibiendo las descargas, no cayendo inconscientes, pero si malheridos.

- ¡Kenji! ¡Tai!

- Si que tenéis prisa por morir… ¿queréis ser los primeros?

- ¡Vete al infierno! – Le gritó Tai, preparando el digivice para intentar que Agumon digievolucionara en WarGreymon, pero bastó un movimiento de la mano de Lilithmon para generar una corriente de aire negro que lanzó a los dos hermanos por los aires.

- ¡Noooo, ya basta! ¡Déjales en paz! – Gritó la niña con todas sus fuerzas y su cuerpo comenzó a emitir una brillante luz blanca que no solo liberó a los digimon, sino que también detuvo la corriente negra de Lilithmon e hizo descender lentamente a sus hermanos al suelo.

La luz de Hikari desapareció de golpe y esta se desmayó, ante lo que sus hermanos y Tailmon fueron a su lado rápidamente. Lilithmon por su parte estaba petrificada, pero no del miedo, sino de la emoción. La emoción de haber encontrado por fin lo que tanto tiempo llevaba buscando.

Sin embargo, ahora no podía obtenerlo, pues todos los digimon estaban preparados para digievolucionar y atacar si era necesario.

- Ju, ju, ju… nos volveremos a ver niños… muy pronto.

- ¡BT, espera!

Entre risas, la digimon desapareció en el aire. Kenji ni le prestó atención a su señora, pues solo le preocupaba Hikari, y más ahora que había comprobado lo que tanto temía: su hermana era la luz que buscaba su señora. Ahora, ¿qué podía hacer?