Nuevamente aparezco por aquí queridos lectores, traigo nuevo capítulo el cual…será el último de este compilado. Disculpen que luego de medio año o más regreso con semejante aviso.- pero no podía seguir viendo a mi creación quedarse congelada mientras el tiempo avanza y no buscar que hacer porque honestamente ya no tengo el tiempo libre como lo tenía hasta el año pasado.
Capítulo 22: Stay close to me.
Punto de vista de Yurio.
Les juro por todas las medallas que tengo hasta la fecha que jamás, jamás me había imaginado siquiera en mis más locos sueños estar en esta situación, no digo que nunca pasaría tampoco estaba en mis planes quedarme solo y amargado en el mundo, aunque a veces si lo pensaba. A lo largo de mi vida me dediqué en cuerpo y alma al patinaje, todo mi mundo era patinar, ganar, ser perfecto, superar a quien se pusiera en frente y superarme a mí mismo en todos los aspectos claro está, en mi apretada agenda no había tiempo para diversiones, amigos, salidas, familia ni mucho menos una relación, no porque no hubiera partidos claro que los tenía y por montones sino por el echo de que no cualquiera podría soportar que tres cuartas partes del año me la pasara lejos de esa persona y las contadas veces que nos viéramos tuviera que soportar mi pésimo carácter.
Así pensaba yo hasta que lo conocí tras ayudarme a escapar de esa fans locas en Barcelona, aquel que en esos tiempos era mi competencia se volvió mi mejor amigo y un tiempo después nos aventuramos a iniciar una relación cuando descubrimos los sentimientos que tenía uno por el otro. Recuerdo cuando se me declaró, claro que habría preferido algo más sutil pero no., fue directo sin rodeos y me confesó lo que sentía una tarde casual de sábado mientras almorzábamos una pizza y casi me ahogué con mi bocado.
Habré escudriñado sus ojos como cinco minutos buscando rastro de ser una broma pero él no es de los que juegan bromas a lo Viktor, nunca es su estilo y supe entonces que era la oportunidad que estuve esperando porque yo no iba a dar el primer paso como colegiala enamorada, no señor, el 2que quiera azul celeste que le cueste.
Nunca lo admitiré en voz alta pero desde ese día mi mundo cambió por completo, comencé a darme momentos para mí, para salir, para ser el adolescente que era sin pensar en medallas, ni competencias ni nada, llegamos hasta a imaginarnos varios futuros en los cuales había boda, casa, vida juntos, adopción y retirarnos juntos del patinaje hasta que nuestras caderas se partieran. Pero solo se quedó en un tal vez ya que ambos éramos jóvenes y nuestras carreras estaban en lo mejor.
Cuando el cerdo y el viejo supieron de mi relación fue caótico, uno actuaba como la madre gallina que me asediaba a solo y a sombra y el otro como agente de la CIA averiguando a donde iba, hora de entrada, e salida, cuánto gastaba, si tenía credenciales falsas, tuve que uitarle el GPS a mi celular un ridículo chip de rastreo que Lilia le instaló por si me perdía en algún viaje y se lo puse a un pájaro para que se entretenga un rato con eso y me dejara en paz.
Hasta que un día mi amado le plantó cara y dejaron puntos en claro, y creo que funcionó porque nos dieron algo más de espacio. Oh y ni hablar del drama que armaron cuando les dije que me largaría a vivir con mi pareja apenas cumplí los 18 años, eso me causa risa al recordarlo. Yuuri se aferró a mi pierna y lo habré arrastrado media manzana hasta que lo obligué a soltarme y Viktor me ofreció ofertas que hasta cierto punto se salían de la realidad con tal que me quedara. No era que no quisiera estar con ellos, llegas a apreciar sus extrañas formas de ser al paso del tiempo pero ya era mi hora de volar, era un adulto y no estaba en mis planes quedarme en casa de mis papás por llamarlos así para siempre, eso se los había comentado un año atrás y les entró por un lado y salió del otro.
Y hoy a mis 22 años puedo decir que tengo todo lo que siempre quise en lo más profundo de mi ser, amigos sinceros, una carrera deporti8va que crece cada vez más, familia que me ama con todo y mis miles de defectos y un novio ahora prometido y dentro de poco esposo que no cambiaría por nada del mundo. mi abuelo estaría orgulloso de ver la clase de hombre en la que me convertí gracias a él y a la pareja de oro y no pasa un solo día sin que me levante y lo primero que haga sea dar gracias por todo.
Salgo de mis ensoñaciones del pasado cuando tocan a mi puerta, podrán pasar mil años pero en ese apartamento mi habitación siempre está dispuesta a recibirme, me contemplo una última vez en el espejo y voy a abrir.
-ya es hora hijo- me dice un feliz japonés que iba perfectamente trajeado y para sus casi treinta años se seguía viendo de 23. -¿estás listo?- pregunta viéndome.
-supongo- atino a decir observando el atuendo que llevaba asegurando que nada esté fuera de su lugar. –¿y el viejo?-
-está abajo en la limusina esperando por nosotros, mejor será irnos antes que empiece a…-
-YUURI, YURIO! Se nos hará tarde! El novio nunca llega tarde!- gritaba el ex patinador mientras sonaba la bocina con fuerza, Yuuri me tendió su brazo como buen caballero y lo tomé por cortesía, me di una última mirada y salimos de esa casa que tantos recuerdos albergaba.
-ahora toda la cuadra sabe que me voy a casar torpe! Además no puedes reclamarme porque hiciste lo mismo en tu boda!- le grité mientras subía al auto y le jalaba la corbata con intenciones de ahorcarlo.
-basta prometieron portarse bien ambos- regañó serio el de ojos café. –Viktor prometiste no montar escenas en el día que tu hijo se casa!-
-aún me causa cosquilla esa palabra al escucharla, nunca creí vivir para ver a mi chico llegar de blanco al altar. Aunque de blanco solo sea el color porque…- no le dejé seguir porque le volví a jalar la corbata.
-extrañaré estos momentos- sonrió Yuuri y dejé de lado mi intento de homicidio muy meditado, por el contrario ambos sacaron sus celulares y comenzaron a tomarme fotografías hasta el cansancio, solo, con ellos, del auto, de la fachada de mi antigua casa, ellos juntos, solos y por ocurrencias de los tres una selfie con el chofer.
Llegamos hasta el sitio donde sería la unión de mi vida con la de mi pareja, queríamos algo sencillo pero parece que en el mundo del patinaje no existe esa palabra porque se convirtió en todo un acontecimiento, Viktor rentó el salón más lujoso que pudo encontrar, mandó traer la comida más costosa con chefs internacionales, Yakov nos regaló los trajes de boda, Lilia montó la decoración más fina y exquisita tal cual yo siempre soñé lo cual me lleva a pensar que esa mujer leyó mi diario en algún momento y los demás pusieron su granito de arena, les agradecí sus gestos aunque no era necesario éramos perfectamente capaces a nivel monetario de pagar nuestra boda.
-Yurio!- me llamó una chillona voz, era Mila. –no puedo creer que te casarás con alguien que no soy yo!- lloriqueó la patinadora abrazándome, la dejé darse gusto por última vez.
-será porque mi pareja no es un engorroso, ni castrante, ni chocante ni desesperante como tú…bruja!- la aparté de mi lado con un brazo pero le sonreí, era mi amiga aunque me cueste decirlo y estuvo conmigo en los momentos duros antes de que Yuuri y Viktor llegaran.
-me siento tan feliz por ti que creo que voy a llorar- se limpió una lágrima.
-hoy es un día de fiesta así que fuera lágrimas Mila, nuestro enano se casa hay que celebrarlo!-
-recuérdame porqué te invitamos rey de los ineptos- me referí a JJ con toda la descortesía que aún me quedaba.
-porque no puede haber fiesta sin el rey- guiñó un ojo y comencé a molestarme.
-Yuri Plisetsky- una voz bastante mayor me hablaba y al sentir una muy conocida mano en mi espalda me giré para toparme con mi viejo entrenador, el gran Yakov acompañado de Lilia ambos elegantemente vestidos. –estamos tan orgullosos de ti muchacho y te deseamos la mayor de las felicidades y bendiciones- dijo el anciano hombre dándome un gran abrazo.
-gracias, Yakov- correspondí con fuerza, ya no se veía tan mal encarado ahora que estaba jubilado y disfrutaba en paz sus días de oro.
-espero que el matrimonio no te encierre como ama de casa Yuri, tienes mucho que competir todavía y en mi escuela de danza hay un trabajo para ti esperando, no olvides que me prometiste tomarlo apenas pasara tu luna de miel- amenazó la ex bailarina y era mejor no discutir con ella. Me acerqué y la abracé, nunca pensé que los gestos cariñosos de esa mujer existieran y se sintieran tan cálidos.
Saludé a los demás invitados en lo que Viktor y Yuuri recibían al juez que nos casarían, casualmente es el mismo que casó a esos dos, el anciano y sus contactos y su gigante cartera pueden hacer milagros. El fotógrafo Phichit hacía un trabajo impecable tomando fotografías de todo lo que podía, a mí en lo personal me tomó como 50 solo estando parado, luego me llevó a otras zonas del salón y me hizo una sesión, le dejé darse gusto. Luego se unió Chris quien igual me felicitó y dejó un regalo bastante grande sobre la mesa la cual ya era una pirámide de regalos y comenzaban a ser colocados en el suelo a falta de espacio.
-ya llegó el novio señores! Ocupen sus lugares- gritó Viktor desde la entrada y yo por instinto salí disparado a ver, bajó de un auto modesto acompañado de sus padres y hermanos, todos perfectamente vestidos para la ocasión. Mi pareja bajó del auto con un perfecto traje hecho a medida color gris perla y una galante sonrisa cuando su mirada me encontró.
¿vamos Otabek?- ofreció su madre la cual llevaba un elegante vestido rojo vino mientras el resto de la familia se acomodaba en las sillas dispuestas para ellos adelante. Mi novio asintió y tomó a su madre del brazo
El mismo gesto me hizo Viktor, habíamos decidido que él sería quien me entregaría y ambas parejas aminamos ante el juez para la ceremonia.
-el día de hoy nos reunimos para unir la vida de dos jóvenes, Yuri Plisetsky y Otabek Altin en matrimonio y…- por favor vaya al grano lo que importa el mentado Si, es civil no religiosa, denos la jodida acta a firmar y listo
-Yuri-
-¿qué quieres katsudon?- mascullo fastidiado y cuando enfoco mi vista esperaban mi firma, me sonrojé apenado y le arrebaté la pluma al nipón.
Los declaro oficialmente casados, en hora buena caballeros- festejó el juez y todos se unieron, las fotos no faltaron y ni hablar del video.
-les deseamos prosperidad a ambos- nos dijo mi suegra. –mi hijo mayor ya deja oficialmente el nido- dijo con fingida tristeza
-cuida bien a mi hijo Yuri o no querrás ver a un suegro enojado- dijo Yuuri al kazajo dándole un abrazo.
-así será Katsuki- sonrió.
-que comience la fiesta!- gritaron mis compañeros de pista. y la celebración arrancó. Teníamos pensado que todo se acabaría como a las ocho de la noche pero eso estaba lejos de pasar, Viktor se arregló con el dueño para rentar el salón por 15 horas porque Chris le aconsejó.
Cerca de las cinco de la tarde Chris adueñado del micrófono pidió despejar la pista para darnos paso para tener nuestro baile de pareja. No quise pasar en un principio si bien era un excelente patinador y bailarín de ballet no lo era en baile de otro estilo y había ensayado por meses pero no iba a darle gusto a JJ con su apuesta en contra mía.
Una canción pegajosa comenzó a sonar, la canción era Sway, fácil de seguir era solo 1, 2, 3, 4 y vaya que me costó no meter la pata, solo podrían ver mi cara de nervios si me hacían un acercamiento en los videos o las fotos, pero valió toda la pena cuando ví al canadiense fastidioso pagarle a Emile y Michelle por perder. Que eso te enseñe tarado a no desafiarme.
A las ocho de la noche todos fueron pasando de poco en poco para partir nuestro pastel de bodas de seis pisos, acabaré gastado de tantas cámaras y ya me estaba cansando, pasaba menos tiempo sentado y mi cara de fastidio comenzaba a notarse.
Nuestra boda pasaría a la posteridad en el mundo del patinaje, podría decir sin temor a equivocarme que le ganamos en desastre a la de Yuuri, terminamos destrozando el salón, media vajilla acabó rota cuando el alcohol comenzó a correr y debo recordar que entre mis cuñados hay adolescentes que no saben beber, de mi traje blanco ya había desaparecido mi saco y corbata, me deshice de ellos apenas tuve oportunidad y el único que mantenía cierto nivel de compostura era Beka.
Nos llevamos otra sorpresa con que Yakov y Lilia nos regalaran la luna de miel en el caribe, dos semanas de crucero recorriendo playas tropicales, eso si no lo esperé pero lo agradecí.
El resto de la celebración pasó de locura, no sé la cantidad de bebida que consumí, me acordaría al otro día con el estallido de cruda que tendría y las miles de fotos que correrían por las redes sociales me dirían las estupideces que estuve haciendo. Por lo demás estoy tan feliz de haber llegado a este momento de mi vida.
Estoy agradecido por todo lo que estoy viviendo y no cambiaría nada de mi vida por nada porque creo que si hiciera algún cambio en algo, no tendría a éstos amigos, a esta familia y un esposo de ensueño.
Ahora caminaré rumbo al futuro de la mano con mi compañero de vida, hasta que la muerte nos separe, con el hombre que decidió quedarse a mi lado.
-te amo Otabek Altin- dije abrazado a mi pareja mientras bailaba una pieza tranquila ya cuando la mayoría de los invitados se habían retirado.
-y yo a ti Yuri, te amaré hasta el final de mis días- me respondió acariciando mi rostro y dándome un beso en los labios, el cual correspondí y nuestro momento se interrumpió cuando escuchamos algo de Viktor con un auto intentando sacarlo de la piscina lo mejor sería ir a ver en que problema se había metido, ya decía yo que no podía ser una noche perfecta sin alguno de esa pandilla haciendo algo que acabaría en las noticias a la mañana siguiente.
-vamos cariño- me susurró mi esposo. –creo que mi papá está intentando calmar a Chris para que deje de desafiar a tu padre con retos estúpidos-
Y ambos reímos suavemente y nos dirigimos a la parte exterior del salón tomados de la mano mientras relucían los anillos de oro blanco que habíamos intercambiado cuando todos estaban aún en sus cinco sentidos y se comportaban como adultos.
FIN.
Mil gracias a todos los que siguieron esta historia, a los que comentaron, a las vistas, a los favoritos, a todos, esta es la primera historia larga que termino y la cual es mi orgullo, me hizo retomar la escritura luego de muchísimos años de no hacerlo y cada que la leo me llena un sentimiento muy grande de satisfacción, orgullo y cariño.
Nos leemos pronto en alguna otra ocurrencia, gracias de todo corazón!
