Uff. Este capitulo marca el principio del fin de mi fic


Capítulo 20

No quería que esta felicidad terminara. Deseaba que se repitiera una y otra vez hasta que mi corazón pronunciara su último latido. Por primera vez sentí que la vida me regalaba a manos llenas todo aquello que me negó durante mi corta infancia. Una inmensa e infinita felicidad.

Ana entró en labor de parto durante la madrugada del 24 de diciembre. Y como había sucedido con Ted y Phoebe, exigí a los médicos que mis bebés nacieran por cesárea. No averiguaría si Ana era candidata o no para que se le realizara parto natural. Casi la pierdo durante el nacimiento de nuestro hijo. No volvería a pasar por esa agonía.

Esta vez no me permitieron entrar con ella. Hubo cambio de normas en el hospital y no conseguí hacerlos cambiar de parecer. Así que me tocó esperar en la sala, enfurecido y frustrado. Esta situación estaba fuera de control y me era muy difícil controlar mis emociones en situaciones como esta.

"Llegamos tan rápido como pudimos. ¿Alguna noticia?" negué con la cabeza mientras mis padres se sentaban cerca de mí

"Todo estará bien hijo. Ana y tus hijos están en las mejores manos"

Yo debería estar dentro con ella. Dándole ánimos. No aquí afuera mientras la angustia me consume lentamente.

Estoy exagerando. Lo se.

Abruptamente me puse de pie y comencé a caminar alrededor del lugar. Si no lo hacía me volvería loco. Casi enseguida llegó Kate, Elliot y Mia. Esta última me abrazó a pesar de que mi mal humor era evidente.

Ella era una de las pocas personas que podían calmar mi humor con un abrazo. Respiré profundamente y me sentí un poco más tranquilo. Sólo un poco.

"Quita esa cara que estás amargando un momento que debería ser pura felicidad" dijo y sonreí

Cuando Mia tiene razón la tiene. Punto.

"¿Y Christianne?" pregunté. Mia se sentó a un lado mío

Elliot y Kate hicieron lo mismo.

"La dejé en casa de Elliot y Kate con la niñera que cuida a Ava. Sólo por hoy" sonrió

Mia no era partidaria de que su hija fuese atendida por niñeras. Pero esta era una ocasión especial –y considerando que no es sano para los bebés estar dentro de un hospital– Mia hizo una excepción. Al menos por hoy.

Procurar estar en calma no era lo mío. Al menos lo estaba intentando.

Cuando mi paciencia estaba por acabarse el médico finalmente apareció.

"Mi esposa ¿cómo está?. ¿Mis bebés estás bien? Quiero verlos" dije

Mi padre colocó una mano sobre mi hombro y tuve la impresión que intentaba sosegarme. Visto desde afuera, parecía que estaba atacando al médico. Respiré profundamente y volví a hablar.

"Perdone. Estoy muy preocupado" dije esta vez más tranquilo

"No se preocupe Sr. Grey. Lo entiendo. Su esposa está perfectamente. Ahora mismo está en la sala de recuperación. Me alegra informarle que su esposa tuvo a dos varones. Son gemelos monocigóticos. O sea, idénticos" dijo y mi alma regresó a mi cuerpo cuando escuché que mi Ana estaba bien

Ella está bien. No le pasó nada malo. Dije mientras mi familia me felicitaba por la buena nueva. Pero algo en el rostro del médico me indicó que las noticias aun no habían acabado.

¿Debería preocuparme?

"¿Pasó algo malo?" pregunté y la sala quedó en silencio

"Dentro del grupo de gemelos idénticos, existen los gemelos espejo. Generalmente nosotros no realizamos el diagnóstico, porque muchos de los síntomas son visuales y los detecta la propia familia, por ejemplo que uno sea diestro y el otro zurdo. Pero en el caso de sus hijos es evidente que lo son ya que uno de ellos presenta el fenómeno llamado situs inversus" no comprendía nada de lo que este hombre me decía y comenzaba a desesperarme

"Lo que el doctor quiere decir mi cielo es que la simetría en espejo no sólo se refleja en sus características físicas, sino en la distribución de sus órganos. Mientras que uno de los bebés tiene el corazón ubicado del lado izquierdo, el que tiene situs inversus lo tiene del lado derecho. Lo mismo sucede con el hígado y bazo" explicó mi madre

"¿La vida de mi hijo está en riesgo?" pregunté y temí su respuesta

"Puede ser riesgoso en caso que se le llegue a realizar un trasplante o alguna cirugía en el futuro. Dentro de la examinación que se le practicó a su hijo, detectamos que presenta una malformación cardiaca llamada Transposición de grandes arterias congénitamente corregida o TGA. Esto significa que la parte inferior del corazón de su hijo esta invertida" mi mundo se colapsó en cuanto escuché las palabras del médico "no se preocupe Sr. Grey. Esta condición rara vez causa problemas al paciente. La vida de su hijo se desarrollará como la de cualquier otro niño. Lo único que deberán hacer es realizarle chequeos anuales para ver que no surjan complicaciones" asentí

"¿De verdad mi hijo está bien? ¿está seguro?" pregunté ignorando la mirada sardónica del médico

"Por supuesto, Sr. Grey" respondió y una mano de mi madre sobre mi hombro y su sonrisa fueron el tranquilizante que necesitaba

"Quiero ver a mi esposa" dije y antes que el médico empezara a negarse lo detuve. No aceptaría un no por respuesta "no es una pregunta. Dije que quiero ver a mi esposa, ahora"

"No es posible por el momento Sr. Grey. Como le dije, ella está en recuperación" ¡que valor el de este hombre!

"Podrás verla en un par de horas, Christian. Ve a casa, date un baño, desayunas con tus hijos y después nos vemos aquí" espetó mi padre

No era una petición, sino una orden a la que no me pude negar.

Las horas hasta que pudiera ver a Ana me parecerían una eternidad. El tiempo se había confabulado en mi contra y transcurría más lento de lo normal.

Sencillamente no era normal que hubiesen pasado cinco minutos desde la última vez que vi el reloj.

Cuando mis hijos despertaron fue el único momento en que me pude distraer. Después de su baño, los arreglé y bajamos a desayunar. Afortunadamente era sábado y no tenía que ir a la oficina. Podía estar todo el tiempo que fuese posible con mi Ana y por fin conocería a nuestros hijos.

Ella y yo teníamos un pacto. Cuando supimos que tendríamos gemelos, acordamos que cada uno nombraría a uno de los bebés con el nombre que más nos gustara. Yo ya había escogido el mío. Esperaba con ansias conocer el de Ana.

"Llévanos contigo para conocer a nuestros hermanitos, papi" mi pequeña princesa estaba impaciente, y aunque me rompía el corazón, tuve que negarme a una petición suya

Odiaba negarle algo a mi pequeña.

"Por el momento eso no es posible Phoebe" mi pequeña hizo un puchero mientras cruzaba tiernamente sus brazos sobre su pecho

"¿Cuándo los veremos papi?" preguntó mi hijo emocionado mientras pedía que lo colocara en mis piernas y eso hice

"Posiblemente pasado mañana" sonreí al ver que mi pequeña celosa también quería que la cargara

"Papi es mío, Teddy"

Y así dio inicio a una tierna pelea que terminó conmigo dándoles una serie de besos a mis hijos en sus mejillas, su frente, sus ojos. Sus hermosas risas fueron el canto que necesitaba para calmar mi ansiedad.

Con ellos, el tiempo siempre transcurría más rápido.

"Disculpa por el trabajo extra que te doy Gail. Estos son tus días de descanso" de verdad me sentía apenado. Pero a nadie podía confiarle a mis hijos más que a ella

"Me encanta tener a sus hijos conmigo. Mi hijo disfruta mucho jugando con ellos"

En ese momento apareció Burke detrás de Gail y me sonrió. A lo largo de estos meses he visto un progreso significativo en él. Ya se muestra más abierto y sonriente. El contacto físico aun es un tema difícil, pero se muestra más accesible.

"Vamos a jugar Phoebe" Gail y yo lo vimos suspendidos

¿Escuché bien? Por primera vez en meses Burke habló. Esta vez despierto y completamente consciente de que lo hacía.

Gail se hincó a un lado suyo y se llevó las manos a la boca mientras que Jason la emulaba.

"Dilo otra vez, Burke" dijo Gail entre lágrimas mientras colocaba sus manos sobre las mejillas de su hijo

Burke inclinó ligeramente su cabeza y con solemnidad repitió para beneplácito de sus padres lo que acababa de decir.

"¿Por qué lloras, mamá?" Gail abrazó a su hijo al igual que Jason

Ahora del otro lado de la situación, comprendía lo que sus padres experimentaban. Y habiendo estado en el mismo lugar de Burke años atrás, reconocía el valor que se necesitaba para salir de la oscuridad.

"Son lágrimas de felicidad, ¿verdad Jason?"

"Así es campeón. Ahora ve a jugar" Jason abrazó a su hijo mientras que Gail lo envolvía en otro fuerte abrazo antes de que Ted y Phoebe se lo llevaran al jardín

"Es un milagro Sr. Grey" dijo Gail mientras se secaba las lágrimas

"No Gail. Esto es sólo el resultado de los cuidados y amor que le dan" dije y ambos sonrieron sin dejar de ver a Burke jugando con mis hijos en el jardín

"Estoy a sus órdenes a la hora que necesite, Sr. Grey" repuso esta vez en su papel de custodio

"Voy a ir al hospital a ver a mis hijos y mi esposa. Prefiero que permanezcas aquí y disfrutes a tu hijo, Taylor"

"Pero Sr. Grey…" con una seña de mi mano guardó silencio

"Es una orden Jason. También me sentiré más tranquilo sabiendo que estas aquí cuidando de mis hijos" asintió y no volvió a insistir

A mi llegada al hospital, mis padres, Elliot, Mia y Kate me esperaban impacientes, especialmente esta última. La agradable esposa de mi hermano parecía un felino a punto de atacarme en cuanto me vio llegar.

"Hasta que llegas, Christian. ¿¡Ya viste la hora?! No podemos ver a Ana porque si tu no estas presente no nos dejan pasar. ¡Gracias!" exclamó Kate tan imperativa y antagonista como siempre

Con toda intención le sonreí. Sabía que eso sólo la enfurecería más y conseguí sin dificultad mi objetivo.

"Mi amor, tranquila" Elliot se apresuró al lado de su esposa y besó una de sus mejillas mientras me fulminaba con la mirada

Lo que enseguida captó mi atención fueron los globos que todos, incluyendo Elliot, traían. Cada uno llevaba tantas bolsas de regalos que quise creer que mi familia había comprado regalos para los recién nacidos del hospital.

Reprobatoriamente, observé a mis padres y me sonrieron con bastante timidez.

"No pudimos detenerlas… y bueno, la verdad es que yo también me emocioné un poco Christian" sonreí ante la sinceridad de mi madre

La emoción comenzó a invadirme y me dejé llevar por ella.

En cuanto entramos a la habitación, Kate y Mia me hicieron a un lado y acapararon a mi esposa mientras le mostraban los globos y el sinfín de regalos que habían comprado. Siendo de alma bondadosa, soportó la sobreexcitación de mi hermana y a su mejor amiga aunque estuviese adolorida por la cesárea, pero mi Ana desbordaba tanta felicidad, que no fue difícil que todos nos contagiáramos de su buen ánimo.

"Les traemos a los invitados de honor" dijeron un par de enfermeras que acababan de entrar a la habitación con mis hijos en brazos, seguidos del médico que había visto horas atrás

Como a nosotros, el médico le informó a Ana acerca de la condición de uno de nuestros hijos y ella solemne lo escuchó con atención. En cuanto terminó de hablar, mi Ana le sonrió y mucho más serena que yo, asimiló la información mientras le agradecía toda su ayuda.

"¿Estás bien?" pregunté al tiempo que el médico salía de la habitación junto con las enfermeras

"Si. Es una situación poco común, pero ya oíste al doctor. Nuestros hijos podrán vivir y desenvolverse como cualquier niño normal. Sólo que uno de ellos deberá asistir anualmente al hospital" sonreí y la besé castamente en la boca

¿Qué haría sin ella en mi vida?

Enseguida, toda mi atención se enfocó en mis hijos que descansaban tranquilos en brazos de su madre. Aunque aun eran muy pequeños para distinguir el parecido que tenían con nosotros, me di cuenta que los anillos rubios que adornaban sus cabezas los habían heredado definitivamente de mi –excepto el color por supuesto– también reconocí la forma de sus labios como la de Ella, mi madre biológica, pero en cuanto uno de mis hijos abrió sus ojos, me percaté que eran de un intenso color azul. Como el de su madre.

"Son perfectos. Hermosos" dije y besé castamente a mi esposa en la boca

Tomé en brazos a uno de mis hijos y aunque sólo veían sombras, pareció clavar sus ojos sobre los míos.

"Soy papá. Hola"

Detrás de mi alguien lloraba. Adivinaba sin problemas que era mi madre. Verme en mi papel de padre; feliz y realizado, es algo que aun ahora la emocionaba.

"Imagino que ya pensaste en los nombres para mis sobrinos, Steele" Ana le sonrió a Kate y asintió

"Christian y yo tenemos un pacto. Cada uno buscaría y elegiría un nombre" sin dejar de sonreír, me observó "¿Ya tienes el tuyo?" asentí y con la mirada me indicó que yo iniciara

"Muy bien. El bebé que tengo en brazos se llamará Aiden Christopher Grey" mi hijo volvió a abrir los ojos y mis padres sin poder resistirse se acercaron a mi mientras mi madre tomaba a su nieto entre sus brazos

"Aiden, bienvenido a la familia. Soy tu abuela Grace y él tu abuelo Carrick" dijo mi madre mientras mecía de un lado a otro a mi hijo

"¿Y él cómo se llamará, Ana?" sin poder soportar la curiosidad, Mia cuestionó impaciente a mi esposa

"Les presento a Killian Grey" sonrió orgullosa mientras levantaba ligeramente a nuestro hijo "y le sienta perfecto. Es nuestro pequeño guerrero"

Me senté a un lado suyo y con uno de mis dedos acaricié su carita, su pequeña nariz y por último una de sus manos, la cual, inmediatamente se prensó a mi dedo con bastante fuerza.

"Aquí está papá. No te soltaré jamás Killian" besé su frente y el amor que sentía por mis hijos me emocionó tanto que me abrumó. De una manera increíblemente positiva

¿Era eso posible?

Hasta hace unos años creía imposible que el amor existiera. Para mí, era una ilusión carente de significado y sentido. Sencillamente no tenía derecho a vivir algo que me había sido negado desde niño. Pero la llegada de Ana y mis hijos, me mostró lo equivocado que estaba. Mi capacidad de amar era tanta, que no existía diferencia entre el nivel de amor que sentía por Ted, Phoebe, Aiden y Killian.

Quizás para el mundo entero era una obviedad, pero para mi era un descubrimiento que abría nuevas posibilidades que antes creía inalcanzables e inexistentes.

Amaba y era amado. Que maravilloso sentimiento que ni todo el dinero que tenía podía comprar.

Abracé con emoción a mi esposa mientras que el resto de mi familia pretendía centrar su atención en mis hijos.

Al cabo de un par de días, Ana y mis hijos salieron del hospital. Aunque coloqué un fuerte equipo de seguridad a las afueras del hospital, los medios se hicieron presentes. Lanzaban preguntas y deliberadamente tomaban fotos de nosotros, pero nuestros hijos estaban tan bien resguardados bajo nuestros brazos, que ningún paparazzi pudo captarlos con sus cámaras.

No fue una sorpresa que Ted, Phoebe y Burke no se quisieran separar de los bebés en cuanto pusimos un pie en la casa. Sin embargo, pasados algunos minutos, mi pequeña princesa se aburrió y se fue al jardín en compañía de Ted a jugar.

Para Burke, era emocionante estar con los bebés. Los cargaba con un cuidado poco propio de un niño de su edad. Incluso los arrullaba mientras les cantaba una canción de cuna que imagino Gail le susurra antes de dormir.

"¿También soy su hermano mayor?" preguntó inocentemente mientras clavaba sus enormes ojos sobre nosotros

"Por supuesto que si" respondió Ana y la sonrisa de Burke se tornó más amplia

Aunque la mayor parte del tiempo se la pasaba jugando con Ted y Phoebe, no había día que no pasara a saludar a los bebés, a darles un beso, a ver como Ana los alimentaba o simplemente a verlos dormir.

Se había convertido en una placentera rutina que según John, estaba ayudando bastante a acelerar su recuperación.

La idea de que Ana y mis hijos estuvieran con un sistema de seguridad bastante reducido me inquietaba, pero tenía que admitir que nada malo había pasado durante un par de meses. Quizás era hora de bajar mi nivel de paranoia, según palabras de mi hermana.

La seguridad de mi familia jamás sería un tema que abordaría a la ligera. Pero quería complacer a Ana. Ansiaba que saboreara un poco de la libertad que quizás inconscientemente le he estado quitando.

No seas mentiroso Grey. Lo haces de manera muy consciente.

Ignoré esa voz llena de verdades incómodas.

Mi sobrina cumplía hoy 7 meses de edad y mi hermana nos había citado en su casa para festejarla.

Mia había vendido la casa que compró un año atrás y adquirió una nueva cerca de la nuestra. Cuando Christianne cumplió 3 meses de edad, decidió independizarse. Mis padres estaban felices de ver que a pesar de las dificultades, Mia estaba decidida a salir adelante con su hija.

En cuanto a la prensa, no se dio a conocer el nombre del padre de mi sobrina, ni siquiera el parentesco que tiene con Mia. Sencillamente ella mantiene ese aspecto de su vida en privado, y aunque los medios han hecho su labor investigando, no han encontrado nada. Y no lo harán. Yo me he encargado de ello.

"¿De verdad vas a festejar cada mes de Christianne?" preguntó Elliot más divertido que fastidiado mientras cargaba a la bebé

En efecto, era el vivo retrato de Mia.

"¡Así es! Vengan al pastel" en cuanto escucharon esa frase, mis hijos, Ava y Burke estuvieron frente a la mesa listos para apagar las velas y comer tanto dulce como les fuera posible

Killian y Aiden eran muy tranquilos y tenían el sueño pesado. No se despertaban con ningún ruido cuando estaban profundamente dormidos. Me gustaba molestar a Ana diciendo que eso lo habían heredado de ella. De manera tierna, arrugaba su nariz, y su hermoso perfil se tornaba increíblemente sexy e infantil.

Contradictorio, pero me excitaba.

Soy un ser lleno de enfermas perversiones que han ido incrementando desde que Ana llegó a mi vida. Ella me hace ser una persona sexualmente muy creativa. Jamás estaría satisfecho de poseer cada rincón de su cuerpo. Y desde el nacimiento de mis hijos, he desquitado cada día que no pude hacerle el amor durante su embarazo.

Aun conservo la suave sensación de anoche mientras hacíamos el amor… sus senos duros y abultados bajo mis manos, la leche materna resbalando a través de mi garganta… sus gemidos mientras pronuncia mi nombre una y otra vez, juntos llegando al clímax, siendo uno.

"Christian, ¡vas a venir o voy por ti!" gritó Mia trayéndome abruptamente a la realidad

¡Controla tus pensamientos Grey o tendrás que soportar una dolorosa erección!

Demasiado tarde, me dije.

Incómodo, fui al comedor y de manera sugestiva acaricié la espalda baja de mi mujer a escondidas de todos.

Tenía necesidades y deseaba satisfacerlas urgentemente.

Estaba tan excitado que sólo necesité 10 minutos con Ana en uno de los baños del primer piso para sosegar mis ansias. Afortunadamente ninguno notó nuestra corta ausencia, especialmente Elliot. No quería sus comentarios socarrones y sugestivos frente a los niños, pero estaba muy entretenido jugando con ellos como para notar que por 10 minutos, Ana y yo desaparecimos.

Los gemelos tenían casi 6 meses de edad, y por primera vez desde su nacimiento me iría de viaje de trabajo. No me sentía tranquilo dejando a mi familia sola, pero no podía enviar solamente a Ross en esta ocasión.

"Son sólo dos semanas, Christian. Además, China no está tan lejos. Estás a un avión privado de distancia" el comentario de Ana consiguió su objetivo y me hizo reír

Uno de sus dedos se colocó en mi entrecejo y sin reparo, imitó mi gesto enojado.

Otra carcajada salió despedida de mi boca.

"Así me gusta. Cuando menos lo esperes las dos semanas habrán pasado rápidamente y estarás de regreso con nosotros" clavó sus ojos sobre los míos y le sonreí tímidamente

"Tienes razón" cerré mi maleta y la besé en la boca

Pasos presurosos entraron a nuestra habitación y sentí como los brazos de mis hijos rodeaban mis piernas.

"Ted, Phoebe, pórtense bien y cuídense mucho. No desobedezcan a su mamá, ¿está bien?" mis hijos asintieron mientras me ponía en cuclillas y los besaba en la frente

Mi pequeña princesa rodeó mi cuello con sus bracitos y supe que me pediría algo y no podría decirle que no.

"Papi, me traerás algo, ¿verdad?" Phoebe hizo un puchero mientras agitaba innecesariamente rápido sus pestañas

Tengo que alejar a mi hija de mi hermana, es una mala influencia, me dije mientras la tomaba entre mis brazos

"¿Qué quieres que te traiga?" pregunté derrotado. Mi hija me sonrió ampliamente

"¡Un juguete!" espetó entusiasmada

"¿Y tu Ted?" me hinqué a su altura y la mirada transparente de mi hijo me dijo sin palabras la respuesta

"Nada papi. No necesito nada" dijo, y antes de incorporarme, él y Phoebe me dieron besos en las mejillas mientras grababa en mi corazón y mi mente sus risas infantiles

Taylor me acompañaría como en cada viaje largo que hacía. El ya se había despedido de su familia y dejado indicaciones al equipo de seguridad que se quedaba custodiando la casa, a Ana y a mis hijos.

"El auto está listo Sr. Grey" dijo mientras tomaba mis maletas y las metía en la cajuela

"Gracias Taylor" solté un largo suspiro y me despedí una vez más de familia

No quería irme. Quería quedarme o llevarlos conmigo, pero no podía. Los gemelos aun eran pequeños, además Ana tenía trabajo en Grey Publishing y Ted y Phoebe colegio. Conocía la respuesta a mi petición antes de hacerla, así que la reservé para mi mismo y besé a mi esposa con ansiedad.

"Cuídate por favor" asintió y puso sus ojos en blanco

Entrecerré los ojos y ella en respuesta se mordió el labio.

"Espero mi castigo a tu regreso" susurró en mi oído para que sólo yo la escuchara y se rió cínicamente de mi.

Yo era motivo de burla. Una vez más.

"Téngalo por seguro Sra. Grey" dije mientras mordía el lóbulo de su oreja

Sin más preámbulo, besé a mis bebés en sus mejillas, les hice mimos en su cabeza y salí de la casa. Si no lo hacía ahora, no me atrevería a irme.

Mientras el auto avanzaba y perdía de vista a mi familia, los vi de pie en el jardín de la entrada ondeando sus manos en el aire mientras me mandaban besos y mis hijos gritaban que me querían.

No llevaba ni 5 minutos lejos y ya lo extrañaba demasiado.

El viaje a China había sido horrorosamente largo. Por eso odiaba ir a Asia. Prefería mandar a alguien en mi lugar para evitar las 20 horas del vuelo, pero este negocio era importante y era indispensable que yo asistiera.

"Por un momento creí que no vendrías, Christian" Ross tomó su maleta y nos dirigimos a la salida donde una camioneta esperaba por nosotros para llevarnos al hotel

"Lo consideré. No me siento a gusto dejando a mi familia" Ross me sonrió y me dio una palmada en el hombro

"Terminemos esto rápido para regresar lo antes posible. Yo también extraño a mi novia" dijo

"El amor te pegó duro esta vez" dije y un golpe en mi brazo fue la respuesta "¿un cambio de corazón?" recité las palabras que ella una vez me dijo cuando vio lo enamorado que estaba de Ana

Al entender el trasfondo de mi comentario, rió de buena gana.

Enseguida que llegué al hotel, llamé a Ana y ella contestó inmediatamente a pesar de la diferencia horaria. Los días posteriores no podría hablarle con tanta frecuencia. Estaría muy ocupado en juntas y reuniones con nuestros socios y me sería imposible contestar llamadas, pero le pedí que si necesitaba algo urgente hablara con Taylor. El me daría el recado.

Estuve tan ocupado los días posteriores que rápidamente transcurrieron 5 días. Cada hora del día le preguntaba a Taylor por Ana y me decía lo mismo. Que no había recibido llamada suya. Lo cual era bueno porque no había ninguna urgencia y malo porque yo no sabía nada de mi esposa y eso elevaba mis niveles de angustia.

El poco tiempo libre que tenía lo usaba para llamar a Ana y escuchar su voz. Sólo eso necesitaba para tranquilizarme. Pero hoy no he tenido tiempo ni para eso.

Nos encontrábamos en un restaurante, y como era el protocolo, Taylor permanecía cerca de mi en todo momento, pero en cuanto sonó su celular se alejó unos metros y no lo perdí de vista. Quería saber si era Ana. Pero en cuanto su expresión se ensombreció supe que algo malo había pasado. No había terminado Taylor de hablar cuando me puse de pie. Creo que tiré la silla en el proceso. Escuché voces de personas que me llamaban, pero no podía centrarme en otra persona que no fuese Jason y la llamada telefónica que acababa de terminar.

"¿Qué pasó?" pregunté

La expresión de su rostro me asustó. Estaba enfurecido, asustado y desesperado. Algo inusual en él. Por unos momentos olvidó su postura de custodio y se convirtió en el amigo. Nerviosamente, guardó su celular en uno de sus bolsillos, pasó su mano por su frente y respiró entrecortadamente mientras clavaba sus ojos azules sobre los míos.

"Sr. Grey…" su voz era temblorosa y después silencio

"¡Qué pasa Jason, habla!" grité

El restaurante quedó en silencio. Las miradas de todos estaban sobre nosotros dos. No me importaba. Algo sumamente grave había pasado, tanto, que Jason estaba tan fuera de si como yo.

Su mirada colérica no se apartó de la mía.

"Christian ¿qué sucede?" no podía responder a la pregunta de Ross, porque ni yo sabía que sucedía.

Sea lo que fuese Jason a decir, me devastaría por completo. De eso estaba completamente seguro.

"Es Ana y Teddy. Los secuestraron"

¿Qué?, no, no, no… ellos no. TIENE QUE SER UNA MENTIRA. ¡NO!

Continuará...


Notas de la autora

Otro uff... amé escribir este cap. Todo está pensado desde antes y este es el rumbo que deseaba para mi fic. Aun estoy indecisa con el final, no se bien por cual decidirme pero ya lo sabrán cuando lo suba. No falta mucho para ello. Si le gustó el cap dejen un review. Saludos y nos leemos pronto