Gracias a todos por las amenazas de muerte y demás buenos deseos en sus reviews tweets e inbox de facebook. Son adorables mis lectores.

Bueno ya, aquí el capitulo, solo…. Por favor no me odien…. Les dejo el último segmento del capítulo pasado para que tenga continuidad.

Freddie entró en su apartamento con la sillita en una mano y la pañalera en otra. Una nota en la mesita de centro lo hizo detenerse. Puso la pañalera en el piso y levantó la nota.

-Freddie, hoy es un día particularmente ocupado en el hospital y me llamaron para quedarme en el turno de la noche. Nos veremos por la mañana, dale un gran beso a Fred de mi parte. Te amo. Bueno hijo, parece que la abuela tendrá una larga noche –Dijo Freddie aunque el bebé estaba muy dormido. Sin más siguió su camino hasta su habitación donde cuidadosamente para no despertarlo, sacó al bebé de la sillita y lo acomodó en su cuna, cubriéndolo con la mantita que le había dado su mamá. Le había pertenecido a Freddie cuando era bebé y ahora le pertenecía a Fred. Encendió el carrusel de la cuna y salió hacia la cocina para tomar una lata de soda y luego sentarse en la sala para ver la televisión un rato. La tarea podía esperar un poco más, necesitaba relajarse un rato y procesar todo lo que había pasado con Sam ese día. Podía contemplar un futuro mejor, estaba seguro, solo tenía que darle un poco más de tiempo. La puerta de la entrada interrumpió sus pensamientos al escuchar que alguien tocaba. Apagó la televisión y se puso de pie pesadamente para ir a ver quien interrumpía su momento de paz, tal vez era Carly o incluso Sam. Así que sin mirar antes, abrió la puerta de par en par y sintió cada musculo de su cuerpo paralizarse con anticipación.

-Bernat…

XX

-Hola Freddie, hace mucho que no nos veíamos ¿Me extrañaste?

-¿Qué haces aquí? –Dijo Freddie adoptando una posición totalmente erguida, listo para atacar a la menor señal.

-Sabes que hago aquí ¿Puedo pasar? –Freddie comenzó a cerrar la puerta pero Bernat lo empujó entrando en la casa y mirando a su alrededor

-Voy a llamar a la policía –Amenazó Freddie cerrando la puerta y sacando su teléfono

-Bonita casa Freddie, ¿Esas son fotos tuyas? –Dijo Bernat señalando a los marcos. –No, no, no, no Freddie, suelta eso –Dijo arrebatándole su teléfono y arrojándolo a un lado –No queremos que la policía se entrometa en nuestros asuntos. ¿Dónde está Sam? ¿Está con el bebé? Sabes, la he extrañado, ella si me caía bien, a ti no tanto, pero Sam, ¡ah! –Fingió un suspiro y sonrió burlonamente –Creo que Sam y yo podemos tener un futuro juntos, apuesto a que hace bonitos bebés. ¿Dónde está?

-Sam no está aquí, no vive conmigo y con el bebé

-¡Te dejó! Te dejó con el bebé. Te dije que lo haría Freddie, ahora entrégame a mi bebé y podrás regresar con ella, anda, apresúrate

-Estas cruzando mis límites Bernat…

-¿Y qué vas a hacer?

-No estoy indefenso ahora, nos tenías a tu merced en la cabaña, pero no aquí, no nos conoces en lo absoluto, ni me conoces ni sabes de lo que soy capaz

-Oh, pero si lo sé, tuvimos un pequeño altercado en el pasado, ¿Lo recuerdas? Y eres fuerte, si lo recuerdo, por eso traje… -Se metió la mano a su bolsillo. -¡Esto! –Dijo sacando un afilado puñal. -¡Ha! Me decidí por esto y no una pistola por… tu sabes, el ruido y demás complicaciones, ahora, dime ¿Dónde está mi bebé? –Freddie se mordió el labio, comenzó a contemplar sus posibilidades, pero de algo estaba seguro, iba a proteger a su hijo con la vida si era necesario. Carly y Sam estaban cruzando el pasillo, tal vez si hacía mucho ruido.

-Vete de aquí y nunca vuelvas por favor, es tu última oportunidad –Una risa sarcástica salió de labios de Bernat y se acercó un poco a Freddie, blandiendo el puñal en la mano.

-¿Mi última oportunidad? No Freddie, es tu última oportunidad ¿Dónde está el bebé?

No estaba seguro de a donde llegaría con todo esto, pero sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre Bernat, tomando la muñeca de su mano donde sostenía el arma y usando todo su peso para golpearlo contra la pared, logrando exitosamente sacarle todo el aire, pero si quería hacer ruido y llamar la atención del apartamento de los Shay tenía que hacer algo más. Tomó a Bernat por el cuello de la camisa y por la hebilla de su cinturón y lo levantó para luego arrojarlo sobre la mesita de centro, los cristales volaron por todos lados, y Bernat hizo un gesto de dolor que indicaba que más de un vidrio lo había lastimado.

-Ahora voy a llamar a la policía –dijo Freddie dándose la vuelta hacia el teléfono para levantarlo, cuando de pronto escuchó a Bernat levantarse y mientras se daba la vuelta el hombre ya estaba al lado de él. Inmediatamente sintió un dolor punzante en su costado izquierdo y el teléfono cayó al piso. Oh error pensar que no se levantaría, oh error darle la espalda. Pero Bernat ya no estaba ahí y Freddie apenas y podía moverse. Sintió su cuerpo comenzar a desvanecerse en el piso y llevó su mano a donde el dolor era tan intenso que comenzaba a marearse. Sentía que iba a desmayarse en cualquier momento, pero jamás iba a rendirse, no cuando su bebé estaba en peligro, necesitaba ayuda desesperadamente. Intentó ponerse de pie y dar un paso pero terminó de costado en el piso, gritando por el dolor. -¡Aaaahh! ¡Carly! ¡Sam! –Gritó con todas las fuerzas que pudo, una y otra vez intentando llamar la atención antes de que fuera demasiado tarde.

No podía ser demasiado tarde

XX

-Carls, voy a casa, nos…

-¡¿Qué?! –Interrumpió la castaña saliendo de la cocina a toda prisa –Pero Sam, dijiste que estabas muy a gusto aquí y de verdad me gusta tenerte aquí y…

-¡Carly! Cállate –Dijo Sam. –Solo voy por más ropa y algunas cosas, volveré en un par de horas

-Oh, lo siento. ¿Quieres que te acompañe? Tengo el auto de Spencer

-Claro, gracias Carls –Sonrió Sam.

-Espera entonces, voy por un suéter –Carly subió las escaleras corriendo y Sam se sentó en el sillón para esperarla. Escuchó un fuerte portazo, tal vez proveniente del apartamento de Freddie y frunció el seño pero decidió ignorarlo. Carly bajó unos minutos después con su suéter y su bolsa, no entendía porque, solo iban a su casa, pero en fin. –Estoy lista

-Bien, andando Carls –Dijo Sam poniéndose de pie y abriendo la puerta. De pronto escuchó algo, vidrios romperse. Frunció el seño. -¿Escuchaste eso Carls?

-¿Escuchar qué? No, no escuché nada.

-Algo se rompió, como un vidrio, no se…

-Tal vez a algún vecino se le cayó un vidrió o algo…

-No, no, vino del apartamento de Freddie…

-¿Estás segura? Tal vez solo estas preocupada…

-Si Carly, lo escuché, pero bueno, vámonos para volver pronto –Acababan de darse la vuelta cuando escucharon algo que las hizo congelarse en sus lugares. Freddie estaba gritando. Y no era cualquier grito, ese era un grito de dolor, seguramente. Se miraron por unos momentos, ambas petrificadas sin saber qué hacer, entonces lo volvieron a escuchar.

-¡Aaaahh! ¡Carly! ¡Sam! –Ambas corrieron al apartamento y Sam casi tiró la puerta al abrirla. Ahí estaba Freddie, a unos metros de la destrozada mesita de centro, con las manos en su costado, había mucha sangre en su lado izquierdo.

-¡Oh por dios, oh por dios! Freddie ¿Qué paso? –Gritó Carly mientras se arrodillaban al lado de él. -¿Te caíste?

-Freddie –susurró Sam, sin aliento y sus ojos se encontraron.

-Sam… -Gimió Freddie –Bernat…

-¡¿Qué?! –Gritó abriendo los ojos desorbitadamente, el rostro de Freddie se contrajo en un gesto de dolor.

-Fred… -Logró decir y Sam no necesitó más, se levantó y salió corriendo de ahí hacia la habitación de Freddie.

-Oh dios, esto no puede ser bueno –dijo Carly sacando su teléfono frenéticamente –Llamaré al hospital.

-No, no Carly –Le detuvo Freddie –Primero llama a tu padre… a… a la policía…

-Shh Freddie no hagas esfuerzos, por favor quédate conmigo, los llamaré a todos –Freddie asintió recargando la cabeza en el piso. –No, no Freddie, no cierres los ojos, amigo quédate conmigo y… si, ¿Hola? –dijo cuando contestaron el teléfono –Necesito una ambulancia en el bushwell plaza, piso 8 apartamento D, un hombre entró, y sigue aquí, está armado, mi amigo tiene una herida y está sangrando. Si, muchas gracias, por favor dense prisa. –colgó y miró a Freddie. Abrió su camisa y miró la herida, parecía profunda y seguía sangrando. Tomó su suéter y lo usó para hacer presión en la herida. –Ya viene la ayuda Freddie, llamaré a mi papá, por favor quédate conmigo, quédate conmigo….

XX

-¡Bernat! –Gritó Sam llegando a la puerta de la habitación de Freddie. Ahí estaba él, al lado de la cuna, con el carrusel encendido.

-Felicitaciones Sam, es un hermoso bebé. Tú y Freddie cumplieron mis expectativas

-Bernat, por favor déjalo, vete ahora…

-Pero Sam, tu no lo quieres –Dijo Bernat dándose la vuelta para verla. Sam cerró los ojos unos momentos. Cualquier persona podría decir que no lo quería, les había hecho pensar eso, pero la verdad era que ahora que estaba en esa posición, con la posibilidad de perderlo para siempre, se daba cuenta de que amaba a ese bebé más que a nada en el mundo. Era suyo. Y Bernat no se lo iba a quitar.

-Bernat, no sabes con quien te metes, no estamos en la cabaña, ya no estamos vulnerables, por favor, aléjate de mi bebé y lárgate de aquí…

-Vaya, Freddie dijo algo muy similar hace rato y tal vez esté agonizando en la sala. Vamos Sam, eres una niña y yo un hombre, ¿Qué oportunidad tienes? Además, ¿No era esto lo que querías? ¿Que yo me llevara al bebé para que tu y Freddie pudieran regresar a su vida normal? Escucha, si me lo llevo ahora, Freddie no te culpará, siempre me culpará a mí, diciendo que yo me lo llevé y tú estarás ahí para él. Ese era el plan desde un principio Sam, ¿Qué te hizo cambiar de opinión, nena?

-¿Has visto a ese bebé?

-Claro, se parece a ti, me alegra, Freddie nunca me cayó muy bien –Añadió en un fingido susurro.

-Ese bebé me hizo cambiar de opinión Bernat. Freddie lo quiere tanto… es todo su mundo, y yo me aparté de él por mis estúpidas inseguridades. Si te lo llevas Freddie nunca volverá a ser el mismo, no puedes llevarte a nuestro bebé…

-Pero Sam, Sam, Sam… creí que había sido claro desde el día que nos conocimos, este bebé nunca fue tuyo o de Freddie, siempre fue mío. Ustedes trabajaban para mí.

-Pero Bernat, Bernat, Bernat… -Dijo imitándolo, decidiéndose por un nuevo juego. –Creo que ahora yo estoy siendo clara. No puedes contra mí, así que por favor –Comenzó Sam caminando hacia Bernat. –Apártate de la cuna…

-¿O que harás, muñeca? –Dijo Bernat parándose erguido cuando Sam llegó frente a él. Sam le sonrió y puso una mano en su hombro.

-Mira, amigo, hablemos y hagamos un trato, tu tendrás lo que quieres y yo también. –Comenzó acariciando su cuello con las yemas de los dedos.

-Te escucho –Dijo Bernat perdiendo un poco la concentración por tener a Sam tan cerca y tocándolo, puso una mano en su cintura y le sonrió. Sam suspiró.

-Tú no tocas al bebé, y yo… bueno –Comenzó a hacer presión sobre el músculo del hombro de Bernat justo como había hecho con la loca de Nora. –Trataré de no asesinarte

-Sam… Sam espera… ¿Qué estas…? Sam…. –Sam lo miró desvanecerse en el piso y tras asegurarse de que estaba inconsciente corrió hacia la cuna, mirando al bebé dormido pacíficamente dentro de ella, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Decidió deshacerse de Bernat, la idea de que estuviera cerca de su hijo la ponía nerviosa, así que tomó sus pies y lo arrastró hacia la sala.

-Carly, ¿Cómo está Freddie?

-Cielos Sam, por favor dime que no lo mataste –Dijo Carly horrorizada mirando a Bernat en el piso.

-No, solo está inconsciente. ¿Freddie? Freddie por favor dime algo –Los perdidos ojos de Freddie se esforzaron por enfocarla.

-Sam… Fred…

-Tranquilo, está a salvo, Bernat está inconsciente y el bebé está sano y salvo en su cuna –Freddie asintió con la cabeza y cerró los ojos. –No, no, no, no, no, Freddie, no cierres los ojos por favor no… quédate conmigo, Freddie, no puedes dejarme, no puedes dejarnos, Fred y yo te necesitamos, se fuerte –Freddie se esforzó por volver a abrir los ojos y le sonrió a Sam. Se sentía exhausto, la cantidad de sangre perdida lo hacía sentirse más y más débil. –Vas a estar bien Freddie. ¡Maldición! ¿Por qué tarda tanto la jodida ambulancia?

-No lo sé… ya deberían estar aquí, cielos Sam, está perdiendo mucha sangre.

-Lo voy a matar Carly, voy a matar a ese bastardo –Dijo mirando con coraje a Bernat en el piso. –En cuanto despierte lo voy a torturar de tantas formas que deseará nunca haberse metido con nosotros.

-Tranquila Sam, yo creo que… -Se escucharon las puertas del elevador y muchos ruidos en el pasillo. En seguida el grupo de paramédicos entró y Sam se puso de pie.

-¡Ya era hora! Se está desangrando –Los paramédicos miraban a los dos hombres en el piso indecisos de a cual atender. -¡Por dios! Atiendan a Freddie –Dijo señalándolo en el piso –Él es el atacante, y solo está inconsciente –Los paramédicos asintieron e inmediatamente corrieron hacia Freddie para comenzar a atenderlo. Rápidamente lo colocaron en la camilla para llevárselo cuanto antes.

-¡Sam, Sam! –Gritó Freddie con las energías que le quedaban, ella corrió inmediatamente hacia él y tomó su mano. –Cuídalo, por favor…

-No me separaré de él ni un momento, te lo prometo Freddie, tranquilo. –él asintió y los paramédicos siguieron su camino.

-¿Quién de ustedes irá en la ambulancia con nosotros? –Preguntó uno de los hombres después de que se llevaran a Freddie.

-Carly, ve tu con ellos, me quedaré aquí por si despierta Bernat y para cuidar a Fred

-Claro, vamos

-No se preocupe señorita –Dijo el hombre. –La policía ya estaba aquí, se quedaron a detener a otro hombre allá abajo.

-Damien… seguramente estaba con él –Dijo Sam. –Oh, gracias al cielo, lo tienen también…

-Bien, necesitamos irnos ya señorita

-Sí, claro, nos vemos en un rato Sam.

-Gracias Carls… -Carly salió corriendo tras el paramédico y Sam miró a Bernat inconsciente en el piso. –Te voy a matar, te juro que te voy a matar… -Escuchó más ruido en el pasillo y en seguida entraron un par de oficiales.

-¡Cielo santo! ¿Qué paso? –Dijo uno viendo a Bernat en el piso

-Tranquilo oficial, está bien, solo está inconsciente, no tardará mucho en despertar…

-El coronel Shay nos dio instrucciones precisas de que lo lleváramos a la oficina de policía cuanto antes…

-Bueno, pues ¿Qué esperan? Llévenselo lo más lejos posible de mi vista y de mi vida, y de la de mi bebé –Los policías asintieron, tomaron a Bernat por los brazos y lo arrastraron hacia afuera. Sam suspiró y se levantó para cerrar la puerta. Cielos, que día… vaya día… Freddie estaba en una ambulancia y no podía dejar de pensar que todo era su culpa. Si nunca lo hubiera dejado… hubieran estado juntos para cuando Bernat llegara y tal vez él no estaría herido. Trató de contener las lágrimas que de pronto se habían juntado en sus ojos y de luchar contra el nudo en su garganta. De pronto el silencio en el apartamento fue roto por el sonido del bebé llorando en la habitación de Freddie. Rápidamente Sam corrió hasta llegar a la cuna y sacó al bebé, meciéndolo para intentar calmarlo, pero no funcionaba. Estaba llorando realmente fuerte. –Shh… tranquilo Fred, ¿Tienes hambre? Debe ser eso… ven aquí. –Se sentó en la cama y se levantó su camisa para amamantar al bebé quien reaccionó como la primera vez, comiendo enérgicamente y Sam sonrió. Verlo feliz era de algo que nunca podría cansarse. –Papi está en el hospital… tal vez podamos ir a visitarlo más tarde, pero no te preocupes, voy a estar contigo todo el tiempo, lo prometo. Lo siento Fred, perdón por ser una estúpida insegura y cobarde antes… espero que puedas perdonarme. Y espero que tu papá pueda perdonarme también… ¿crees que lo haga? Espero que si… -Cuando el bebé terminó de comer Sam se cubrió de nuevo y lo miró, tan pequeño y tan despierto en sus brazos, ella ya lo sabía. Iba a ser tan inteligente como Freddie. De hecho a ella le parecía que ya lo era. –Ven, vamos a preparar tus cosas para ir al hospital.

Carly POV.

Todo el camino al hospital había sido angustiante. Trataba de no pensar en que la vida de Freddie peligraba, pero todo lo que podía escuchar era a los paramédicos gritando, diciendo que la herida era muy profunda, que perdía mucha sangre muy rápido, y que probablemente el arma había dañado algún órgano. Para cuando llegamos al hospital Freddie ya estaba inconsciente, me sentía mareada y estuve a punto de desmayarme cuando lo vi entrar en la camilla con un montón de paramédicos gritando cosas. Su estúpida aplicación que decía que era propenso al desangrado ya no parecía divertida.

Llamé a Spencer y a Brad para decirles lo que había pasado, ambos dijeron que salían cuanto antes. Me senté en la sala de espera, tratando de calmarme. Sam llegaría aquí pronto y tenía que ser fuerte para ella.

-¿Carly? –Escuché una voz y levanté la cabeza de entre mis manos. –Carly por dios, ¿Dime qué pasó? –Gritó la señora Benson en su uniforme de enfermera, con los ojos llenos de lágrimas.

-Oh señora Benson –Me puse de pie y la abracé. -¿Sabe cómo está Freddie?

-Está en cirugía, necesita una transfusión de sangre, así que debo irme, solo quería venir a preguntarte que pasó

-Pues de alguna manera Bernat nos encontró y quiso llevarse a Fred

-¿Y dónde está el bebé? –Preguntó ahora mas aterrada

-Con Sam. Ella impidió que se lo llevara, pero señora Benson, ya habrá tiempo de hablar, ahora vaya a ayudar a Freddie. –Ella asintió y tras darme un último abrazo regresó por donde había llegado y yo volví a sentarme en mi lugar. Si Freddie estaba en cirugía quería decir que la puñalada había herido algo profundamente en su cuerpo.

Nunca había sido muy religiosa, pero junté mis manos, recargando los codos en mis rodillas y la frente sobre mis puños y comencé a rezar. A rezar para que todo saliera bien.

A rezar para que Freddie viviera.

XX

-¡Carly! Carly pero, ¿Qué paso? –Preguntó Brad en cuanto llegó a mi lado. Inmediatamente busqué su abrazo y me apretó fuertemente contra sí. Iba a comenzar a hablar cuando llegó Spencer.

-¡Chicos! Cielos, casi nos detiene la policía, calceto me trajo en su moto tan rápido como pudo, ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo está Freddie?

-Está en cirugía, la señora Benson va a donarle sangre, pero, cielos, su vida en serio está en riesgo, Brad, ¿Qué vamos a hacer si… si…?

-Ni siquiera lo menciones Carly, no, no pienses en eso –dijo Brad tomándome por los hombros –Freddie es fuerte y va a salir de esta. –Asentí y volví a recargarme en su pecho. Quería creerle, de verdad quería creerle, pero él no había visto toda la sangre, y las expresiones de los paramédicos. Volvieron a preguntar como habíamos llegado aquí, así que les platiqué todo el asunto con Bernat, desde que Sam y yo salimos del apartamento hasta que llegamos al hospital. Sam debía estar muy preocupada, así que decidí llamarle, sin embargo, cuando iba a marcarle, entró por la puerta de la sala de emergencias, con Fred en brazos, perfectamente abrigado.

-¿Cómo está Freddie? –Preguntó inmediatamente antes de que alguien dijera algo.

-Sigue en cirugía –Le contesté. –Perdió mucha sangre, en cuanto sepan algo saldrán a decírnoslo. –Sam asintió y se sentó al lado de mí.

-¿Necesitas algo Sam? –Dijo Spencer poniendo una mano sobre su hombro.

-No Spence, estoy bien.

-Iré a traerle un café o un té –Interfirió Brad soltándome, Sam iba a protestar pero él levantó una mano. –Sam, necesitas relajarte, te vez tensa y lo entiendo. Igual lo traeré

-Gracias Brad. –Le dijo Sam intentando sonreírle aunque no pudo muy bien. Brad asintió y me miró

-¿Tu quieres algo? ¿Tu Spencer?

-No, estoy bien –Contesté sentándome junto a Sam. Spencer negó con la cabeza.

-Saben que igual les traeré algo –Dijo Brad y se marchó. Miré a Sam quien había levantado un poco la cobija para ver a Fred.

-¿Quieres que te ayude con él? –Pregunté extendiendo mis brazos hacia el bebé. Sam negó rápidamente.

-No, Carly, gracias. –Contestó posesivamente acercando más a Fred. Luego suspiró y me miró fijamente con lágrimas en los ojos. –He sido una completa estúpida por alejarlos a ambos y… me siento horrible de que haya que tenido que pasar algo así para darme cuenta… de que haya que tenido que pasar por casi perderlos a ambos en un solo día para poder ver cuánto los necesitaba. Fred está aquí conmigo, pero ¿Freddie? ¿Quién me garantiza que lo logrará, Carly? No puedo perderlo, no puedo criar a nuestro bebé sola, necesito a Freddie…

-Hey, Sam –Dijo Spencer poniéndose de rodillas frente a ella. –Se por lo que estás pasando, digo, mi padre está en el ejercito. Su vida está en riesgo la mayor parte del tiempo y te entiendo, pero si te enfocas solo en las cosas malas, solo te atormentas a ti misma. Como dijo Bradley hace un rato, Freddie es un hombre fuerte, no se rendirá jamás. No se rindió cuando estaban en esa casa, no se rindió con su hijo, y aunque no lo creas Sam, nunca se rindió contigo. Siempre se mantuvo pensando en que ibas a regresar, en que él te iba a hacer regresar. No se dará por vencido ahora. No se cuan grave es la herida, pero si se, que Freddie Benson nunca se va a rendir sin dar una buena pelea antes. Y Sam, no importa ya si no estabas con ellos. –Los ojos de Spencer se fijaron en el bebé y puso sus manos en los brazos de Sam. –Lo tienes ahora, y lo que importa es que no lo dejes nunca jamás ¿Entendido? –Sam asintió y Spencer se levantó un poco para abrazarla, con cuidado de no aplastar al bebé.

-Gracias Spence.

-Por nada –Dijo besando su frente. En ese momento Brad entró con una charola con 4 vasos y una bolsa colgando de su brazo.

-¿Nada nuevo? –Preguntó pasándole a Spencer la charola.

-Nada nuevo, creo que estaremos aquí un buen rato –Dije tomando el vaso que me extendía. Luego le dio uno a Sam, Spencer y uno para él.

-Hay panecillos y otras cosas en la bolsa por si quieren.

Nos quedamos en silencio, cada quien sumido en sus pensamientos. Al parecer nos esperaba una larga noche.

Coronel Shay POV.

Por fin. Por fin tenía a aquel hombre en mi poder.

Después de noches en vela, de dolor, sudor, sangre y demás tenía a Bernat Varyan en mi sala de interrogatorios. También habían atrapado al otro gemelo, pero mi interés estaba en este hombre. Suspiré y me puse de pie para entrar en la habitación. Bernat levantó la mirada pero no dijo nada, solo me observó sentarme frente a él.

-Acabo de hablar por teléfono con mi hija, Carly. –comencé. –Freddie está en el hospital, en cirugía, parece que es algo grave. El cuchillo que tenías estaba bastante afilado. –Él seguía mirándome, sin decir nada. -¿Tienes idea de quién soy yo? Por supuesto que no… he recibido condecoraciones de manos del presidente en dos ocasiones, he servido a las fuerzas armadas de mi país por años, y nunca, nunca había estado tan interesado en atrapar a alguien como lo estuve contigo. No tienes idea de con que personas te metiste. Pensé que eras más inteligente, Bernat. Secuestras a dos chicos, bastante famosos en su entorno, cuya mejor amiga es hija de un coronel de las fuerzas aéreas de norte América. ¿Sabes? Nunca vas a salir de la cárcel. Eso corre por mi cuenta. Si estabas planeando salir y vengarte, puedes olvidarlo, te vas a pudrir en una celda, claro, si no te matan antes… ¿Sabes que le hacen a las personas como tú en prisión? Digo, como tú con tantos enemigos tan poderosos en contra. Al segundo día ahí vas a desear no haberte metido con mis muchachos. –Me levanté y me paré al lado de él, jalando la silla bruscamente para que me mirara. –Conozco a esos chicos desde que nacieron prácticamente, han estado ahí para mi hija en todo momento, y tú, ¡Tu, maldita basura! firmaste tu sentencia de muerte el día en que les pusiste los ojos encima. El día que decidiste hacerles daño pudiste haberte considerado muerto, tú y tus perros falderos. No voy a matarte yo, oh no, eso sería demasiado piadoso. Pero me voy a encargar de que todos y cada uno de tus días en prisión sean el maldito infierno… ¿Y tus amigos? Oh no, ni siquiera volverás a verlos nunca, me encargaré de que estén en lugares completamente diferentes, la sentencia no será menor para ellos. –Sus ojos estaban clavados en el piso, ni si quiera mostraba expresión alguna. –No voy a mentirte, la vida de Freddie pende de un hilo. Pero mejor reza porque salga vivo de esto, reza para que lo logre y pueda ver a su hijo crecer, porque de lo contrario, tus días serán diez veces peores de lo que ya lo van a ser. –Cerré los puños fuertemente, el odio contra ese hombre y la impotencia de no poder hacer nada por Freddie eran demasiado. Comencé a golpear a Bernat en el rostro hasta que una de sus cejas sangraba y había roto su nariz. Pero eso no me hizo sentir mejor, nada lo haría, más que ver a Freddie salir vivo de ese hospital. –Espero que te pudras en el infierno. –Dije y me di la vuelta, tomé el pomo de la puerta y lo giré. –Oh por cierto… el departamento de tu novia… lo vendí a unos puertorriqueños y quemé todas sus cosas –Bernat comenzó a gritar y a patear desde su silla, no entendí nada de lo que dijo, ya había salido y un par de oficiales entraron para calmarlo.

Y salí de la sala de interrogatorios, limpiando mis manos de su sangre con un pañuelo que luego arrojé a la basura. Sam y Fred estaban a salvo ahora, no tendrían que vivir con la preocupación de que Bernat fuera a hacerles algo. Sin embargo, no iba a estar tranquilo hasta ver a Freddie con su familia.

¡AH! Lo siento, pero tenía que ocurrir… nos vemos pronto en el siguiente capítulo, ya saben mas reviews, mas pronto, ya ven, iba a actualizar hasta el 6 pero me convencieron! No, la verdad es que me dieron miedo las amenazas por haber dejado ahí el cap XD

En fin… reviews, reviews, siempre me hacen feliz.

Pronto playing house…

Chic que respondió la pregunta, no se me ha olvidado tu premio, aun no lo termino XD pronto