Los personajes usados le pertenecen a Masashi Kishimoto. La historia sí es toda mía. ¡NO LA COPIES!

OoC tal vez. Universo Alterno.

Contenido maduro en este capítulo, si eres menor de edad tienes que salir.

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Condenada al demonio

Capítulo XXI: La llamarada

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Las tres figuras sentadas sobre bancos, con los ojos vendados e inmovilizadas de brazos y piernas, temblaban temerosos del incierto futuro que les esperaba. Habían sido descubiertos en el plan de escape, traicionados por un vecino aldeano los subordinados del Líder dieron con ellos cuando llevaban varios kilómetros recorridos, a base de fieros golpes lograron regresarlos a la pequeña aldea y anunciarlos como "traicioneros e infieles" frente a los demás pueblerinos. Como ejemplo serían enviados al cuartel donde serían interrogados y torturados por los mercenarios, personas con cualidades asesinas que no tendrían ningún ápice de remordimiento en conseguir respuestas a un modo despiadado.

Danzou realizó un vago movimiento de mano y los tres fueron despojados de las vendas. Ino chilló de dolor cuando recibió el jalón en el cabello, las lágrimas rodaban por sus pómulos golpeados, a su lado la mujer de edad adulta buscó calmarla con palabras, pero la apretada mordaza no le permitía ni mover la boca. El hombre, Kizashi Haruno todavía aturdido por la golpiza apenas balbuceó frase alguna intentado ayudar.

—Es una verdadera pena que esto ocurra —comentó Danzou paseándose al frente de los tres, con una calma escalofriante—. Creí que Lord Orochimaru tenía fieles ciervos en esta aldea —se detuvo y los observó con fingida serenidad. Golpeados y humillados—; que decepción encontrarme contigo, Yamanaka Ino. ¡Ahora me dirás quién está atrás de todo esto! ¡De este absurdo plan de huida!, alguien debe estar ayudándolos... ¡dime!

El fiel subordinado, conocido como Haku, le quitó la mordaza a la aludida por orden del dirigente. La mujer de inmediato dejó caer la cabeza hacia adelante con entonada derrota, sintió la mandíbula adolorida, sus dientes estaban resentidos y la garganta seca. Había estado dos días enteros con la prenda en la boca, apenas podía moverla con normalidad.

Tras una máscara de frialdad, el secuas se acercó a la fémina y la sujetó del pelo obligándola a mirar al mano derecha del Líder, la joven lloró negando con la cabeza, respirando agitadamente.

—No... —dijo ahogándose en su saliva, aún así se mantuvo firme—. ¡Nunca! —gritó. El agarre aumentó, pero fue capaz de soportarlo, comprimiendo los parpados.

Mebuki se removió agitada sobre la silla, tratando de soltarse y auxiliar a la más joven. Sin embargo, una intensa bofetada de Zabuza el que los encontró durante la fuga e ideó el plan de embaucarlos cuando menos se los esperaban, casi la tumba en el suelo. La sangre brotó de su nariz, mezclándose con la ya seca y la mujer gimió con impotencia.

El superior lo calmó.

—Espera, no quiero que la señora Haruno se quede dormida tan pronto —Danzou sonrió tenaz—. Tiene que estar consciente cuando demos con su pequeña Sakura, la prostituta del zorro y vea como la despellejamos viva —se relamió los labios con insana satisfacción.

Nuevamente, regresó con la chica más joven y le acarició con doble intención la mejilla magullada.

Ino trató de apartarse, asqueada de la cercanía.

—¡Eres un maldito, tú y ese maldito viejo! —bramó con fiereza, jadeando. Desafiando a la figura espectral que la observaba con los ojos entrecerrados.

Danzou rió con ganas.

—Sí, lo soy —aceptó con una mueca serena en el rostro—, ahora... me tendrás que decir quién más está con ustedes —movió los dedos y Zabuza le entregó la daga que llevaba en su cintura, el filo del arma aterró a la fémina de cabello rubio y quedó sin aliento, temblando despavorida con las pupilas dilatadas—. O tendré que marcar este lindo rostro para siempre.

Ella pidió ayuda a los cielos porque de su boca ni una palabra saldría acerca del informante.

-o-

Naruto sintió arder la piel de sus mejillas cuando la chica le besó cerca del oído, en un resoplido de cálido aliento. Con los ojos nublados, turbulentos y confundidos, la apartó de los hombros y la contempló inseguro, con la boca reseca. Sakura le devolvió una mirada cargada de ansiedad, casi no le importó estar semidesnuda para arriba, con la yukata entreabierta dejando ver el nacimiento de sus senos y la agitación con la que se movía su pecho, completamente expuesta como nunca estuvo antes. El muchacho de hebras rubias cercó la mano al pómulo de la fémina y lo acarició, recibiendo como respuesta que Sakura ladeara el rostro con los ojos cerrados y exprimiera besos en la palma masculina con particular dedicación. Él miró embelesado el acto y dejó que la chica le mimara.

Luego él fue quien buscó de nuevo los labios femeninos, besándolos con un característico ímpetu. Sakura se abrazó nuevamente al cuello de Naruto sosteniéndose sobre sus rodillas para estabilizarse, quedando unos centímetros más alta... detalle que no fue impedimento, puesto que al rato el muchacho aprovechó de aventurarse a ir descendiendo su boca hasta abajo y más, provocando inesperados trémulos suspiros en la fémina. Pronto y sin mesura, los senos fueron quedando al desnudo a medida que la vestimenta gris resbalaba por la silueta femenina, quedando finalmente arrugada a altura de las muñecas. Sakura se mordió los labios avergonzada. Él contemplaba con firmeza su desnudez, deteniéndose específicamente en los senos femeninos y fue esa insistencia la que provocó que la chica llevara ambas manos al pecho para cubrirse.

Naruto frunció el ceño.

—¿Qué, me tienes miedo? —le preguntó de pronto con voz ronca, áspera. La aludida estaba sonrojada y confundida, mas pudo negar con la cabeza mientras lo veía a los ojos—. ¿De verdad? Pareces asustada —Sakura sintió algo similar a la punta de una garra animalesca incrustarse en el nudo de la ropa y después escuchar la tela rajarse, despedazarse. La atemorizó.

Por instinto, se hizo hacia atrás observando intimidada la cara del Uzumaki. Éste no le brindó oportunidad y se abalanzó contra ella, tumbándola sobre la alfombra y dejándola sin escape. Los cortos cabellos de la fémina se esparcieron por la moqueta.

—Naruto... —musitó Sakura colocando una mano sobre el tórax masculino, deteniéndolo.

Pese a que el reciente actuar no era propio del chico, los ojos azulados brillando como dos gemas le expresaron lo contrario: que no le haría daño. La miraba con excesiva adoración.

—Ya no puedes escapar de mí, Sakura —dijo en un tono bajo. La nombrada se sorprendió al oírlo y luego ya más relajada le sonrió arrastrando las piernas con algo de nerviosismo sobre la alfombra.

—No quiero hacerlo. —sus labios mojados se movieron apenas articulando la frase y sus dedos tocaron las mejillas de Naruto. Se quedaron viendo a los ojos.

La expresión suplicante en el rostro femenino lo hipnotizó y no pudo soportar la llamarada nacida de su pecho, que lo ahogaba y lo sacudía, consumiéndolo en puro deseo. Sakura lo atrajo hacia ella agarrándolo por la nuca rubia con el fin de reanudar la adictiva sesión de besos, desinhibida por las sensaciones apenas descubiertas se atrevió a colarse bajo la camiseta blanca de Naruto y acariciarle la piel morena con la palma abierta, dejándole en claro lo deseosa que estaba por verlo desnudo y tocarlo, llenarse de la esencia masculina.

Quería satisfacer por primera vez la necesidad del placer que rugía palpitante allá abajo, entre la entrepierna que comenzaba a humedecerse.

Se enredaron entre las prendas de la yukata y la ropa que él mismo se quitó del cuerpo. No tuvieron el menester de llegar al futón para retozar sobre las sábanas; puesto que el deseo de entrega prontamente los atrapó ahí mismo a la mitad de la sala sobre los ropajes desparramados. Sakura notó la piel acalorada -casi sudada- del hombre impregnar la suya, sus senos comprimidos por el pecho masculino y la respiración alborotada del chico frotarle el cuello cada vez que se aproximaba a besarlo, ella disfrutó del roce estirando la cabeza hacia atrás dándole más exceso del que tenía. Un acto delirante. Estaba fuera de sí, comportándose de una manera espontanea.

Paseó sus manos por la espalda desnuda de Naruto hasta situarlas en los hombros, quedándose ahí.

—Te quiero, Naruto —le dijo con voz sofocada, sus ojos encendidos de anhelo sexual. Él tardó en reaccionar -porque estaba perdido en sus propias sensaciones-, mas a los segundos se alejó unos centímetros para verle a la cara, apoyando los codos en el suelo y con ambas manos le tomó ásperamente las mejillas encendidas.

El color azulado intenso y brilloso le contestó sin necesidad de emplear palabras.

"Yo también"

"¡Yo también!"

Gritó su mente.

Volvieron a besarse, ahora con más suavidad que las veces anteriores. Acariciándose con las lenguas, degustando el sabor del otro.

Sin separarse de la unión, el hombre acomodó la cadera de la chica enterrando los dedos en la blancura de los muslos, encorvándole al acto las piernas buscando el acceso que le permitiría penetrarla con facilidad sin tanto preámbulo. Al aproximarse; pudo evidenciar la humedad proveniente del sexo femenino el cual se volvía un motivo para descontrolarse, no se creía capaz de aguantar por mucho tiempo más puesto que su erección le resultaba ya demasiado dolorosa, tuvo que apretar los dientes enérgicamente tratando de contenerse por ella. El sudor le empapaba la frente y parte de la espalda baja.

Sakura entreabrió los labios y su cuerpo tembló al percibir la dureza excitada del joven rozarle la ingle.

No había retroceso.

No.

El peso del chico rubio aplastó la pequeña figura, Naruto se acomodó una vez más y movió la cadera hacia el centro explorando la entrada de la intimidad, a continuación escondió su rostro en el cabello que le olía a vainilla; sosteniendo con firmeza la pelvis de la fémina para que ésta no se moviera y terminara por alejarse, la sentía removerse inquieta. Ansiosa. Temerosa por lo que se avecinaba.

Entonces lo sintió muy adentro, rompiéndola. Desgarrándola.

La fémina abrió los orbes con pasmo y sus labios trazaron una mueca de suplicio, inclinó la cabeza hacia adelante y sus uñas se enterraron en la piel masculina, tratando de mitigar el tormento que le estaba causando. Una intensa punzada en la parte baja la dejó sin aliento y la inquietó, pensó en detenerlo porque la incomodidad de la intromisión se le hacía insufrible, no obstante él se mantuvo firme en no frenar el avance pese a que la percepción del dolor era obvia en la chica.

Finalmente no pudo más que deletrear el nombre de Naruto en silencio y apretar la mandíbula. A su vez, lo escuchó resoplar estrangulado y al segundo volvía a mecerse sobre ella de nuevo gimiendo roncamente, entretanto se abría paso paso por los pliegues cavernosos y extendiéndose donde antes no había llegado nadie.

Y Sakura ya no fue capaz de pensar. Su mente viajó lejos de ahí. Experimentaba su cuerpo caldearse a medida que avanzaba la unión, ella ardía profusamente cuando el hombre le lamía con avidez el cuello y sostenía los muslos a la altura indicada para seguir penetrándola en el mismo ángulo. Lo sentía reprimirse, estaba claro que no deseaba lastimarla y ella también estaba aguantando, silenciando los chillidos que suscitaba Naruto con cada oscilación. No obstante, al rato se quejó en un potente alarido no logrando resistir la presión que sostenía en su sexo, una tirantez insoportable que le recorría el vientre.

—Naruto... —jadeó, comprimiendo las caderas masculinas en un enérgico apretón—, Naruto —repitió más como una alocada invocación.

El nombrado la calló besándola, bebiendo de los labios femeninos el vigor que necesitaba para continuar con su ardor. Estaba en un estado agónico, en el cual solamente rondaba el pensamiento de tomar todo de ella, de acariciar hasta lo más recóndito de su ser y tal vez, en el lado oscuro de su distorsionada mente demoníaca querer lastimarla. Verla gritar de éxtasis y hacerla una dependiente de él. Sí, eso necesitaba. Tenerla únicamente para él.

La escuchó gemir a lo lejos en una insana mezcla de dolor y deleite. Lo estaba disfrutando y ese fue el detonador indicado para no detenerse. Las paredes del sexo femenino lo apretaban en cada empuje, aun no acostumbradas a la invasión de su rígido miembro, avecinándole que estallaría pronto y todo quedaría resuelto en un rápido orgasmo. Le era imposible alargar la situación cuando su mente y su cuerpo se conectaban como nunca antes; con ninguna otra mujer.

Las hebras rubias comenzaban a empaparse, apegándose a la nuca y creando reducidas cadenas de sudor que resbalan por su patilla.

La espalda femenina se arrastró una última vez por la alfombra, buscó frenética una prenda para arrugar entre sus puños y dejó escapar un sollozo, con las lágrimas colándose por los parpados comprimidos. El muchacho la tomó por debajo de las rodillas y de un impulso la desplazó hacia abajo, embistiéndola particularmente profundo, luego exhaló con fuerza por la nariz y todo acabó en una potente explosión que le llevó a la cúspide.

Lo subió tan alto. Muy alto. Y después vino la caída.

Sakura calmó los alocados latidos de su corazón, boqueando aire desesperada.

De manera gradual los dedos de la chica abandonaron la piel del amante y lentamente, las rodillas sometidas al agarre fueron liberadas hasta caer sobre la superficie, ella mantuvo los ojos abiertos expectante a la reacción de Naruto quien mantenía oculto el rostro en el espesor rosado, temblando de fatiga y satisfacción al fin resuelta.

La llamarada finalmente se apagó.

-o-

Naruto despertó en plena madrugada, con expresión somnolienta se incorporó del futon quedando sentado sobre las mantas en total desnudo. La habitación estabas a oscuras, la luz apenas se colaba del pasillo por las hendiduras de la puerta brindándole la visibilidad necesaria. Se tocó la cabeza y miró hacia el lado con intriga, encontrándose de inmediato con el rostro durmiente de Sakura, arropada hasta el cuello con las gruesas mantas. La contempló con fijeza, cerciorándose de que estuviese profundamente dormida, y después aproximó la nariz a la melena rosada para olerla en una prolongada inspiración. Tuvo la necesidad de palparle la cara, de asegurarse que la chica estaba ahí, que era real y que no estaba solo despertando de una utópica fantasía como muchas veces antes soñó, amargándose luego al verse completamente en la soledad de una cama vacía. Sin embargo, esta vez la situación era distinta, su acompañante le velaba el descanso durmiendo tranquilamente entre sus brazos.

Ya no estaba solo.

Las piernas desnudas de la chica se movieron hasta enrollarlas con las de él y balbuceó entre sueños, algo indescifrable.

El hombre, silencioso, le besó apenas la mejilla derecha deseándole a su forma un: 'descansa Sakura-chan'

"Narutoo"

"Narutooo"

Escuchó la voz de Sakura llamarle. Miró en dirección opuesta y la vio parada entre un campo de flores multicolores, estaba vestida con un kimono veraniego y la cálida brisa le mecía el cabello rosado. Él extendió el brazo hacia ella y ésta lo imitó para alcanzarle, sin moverse del lugar.

"Naruto, ven"

Ella le sonrió.

Se fijó en sus labios moviéndose, no podía oírla ya. "Ven" repitió.

Pero él no podía avanzar. No podía llegar hasta la figura. No podía hablar. Y el colorido paisaje de flores de pronto se volvió tétricamente gris cuando el rostro sonriente del zorro apareció atrás de Sakura, anunciándole un mal augurio.

Durmió pero no supo con exactitud cuánto. Despertó de nuevo, mas en esta ocasión terriblemente agitado y con el corazón dando vueltas dentro de su pecho como si hubiese corrido sin detenerse. La habitación iluminada por la luz del día logró calmarlo levemente separando la escena de la realidad oscura en la que se vio. Se pasó una mano por el rostro cubriéndose los ojos por un rato "no" se dijo mentalmente negando con la cabeza "tú no, maldición" declaró una batalla verbal con el ser que habitaba en el subconsciente, luego se fijó que Sakura ahora dormía bocabajo y con un pie fuera de las mantas, no pudo reprimir la risa al verla de esa manera tan despreocupada.

Sin levantar la menor sospecha, se levantó silencioso y escapó de las cálidas mantas que lo resguardaban para vestirse con las ropas de la noche anterior. Antes de salir de la habitación se giró a verla una vez más; ella estaba sacando la pierna completa al exterior y cambiaba la posición desordenando las mantas. Sonrió de nuevo, rodando los ojos.

Después de lavar su rostro y ordenarse un poco el corto cabello, él bajaba las escaleras de la posada mientras se acomodaba la chaquetilla cuando la ayudante de la anciana Chiyo cargaba toallas limpias hacia los baños.

—¡Oh, señor Naruto! —exclamó, llamando la atención del nombrado. El chico arrugó el ceño con notoria desaprobación.

—No me digas señor —murmuró—, ¿qué pasa? —preguntó después.

La chica de cabello naranja hizo una clásica reverencia de disculpa y buscó entre las mangas de su vestimenta café—. He estado esperando que se levante. Esta mañana, muy temprano, ha llegado una carta dirigida a usted.

El hombre tomó el papel sellado y lo abrió rápidamente, rasgándolo de un costado. Leyó las líneas en el interior.

—¿Viste al mensajero? —consultó sin apartar la vista del papel. Al no escuchar respuesta, elevó la mirada y vio a Sasame confundida y sonrojada, tocándose el mentón pensativa—. ¿No lo viste?

Ella dudó—. Es que... sí, lo vi. Pero creo que estaba aún dormida y me confundí.

Naruto no comprendió.

—¿Por qué lo dices?

Sasame escondió con la mano una risita boba.

—Porque el mensajero era un perro de gran tamaño que podía jurar que me sonrió cuando le di las gracias.

El muchacho primero arqueó las cejas y al segundo, al comprender, dejó escapar una risotada descolocando a la joven. Jamás nadie lo vio antes así: sonreír. Pestañeó creyendo que se trataba de una ilusión o de un farsante que había tomado el lugar del agrio muchacho.

—Bien, bien. No te preocupes, gracias. ¿Y la vieja Chiyo? —consultó antes de continuar su camino.

La joven balbuceó—. En el jardín de atrás rezando en el altar, como todas las mañanas.

Salió de la posada por la puerta trasera, saludando en el paso a las féminas que preparaban en la cocina las bandejas del desayuno para los restantes huéspedes. Todas pasmadas le devolvieron el saludo y después comentaron como chisme lo radiante que se veía. Aprovechó de tomar una sabrosa manzana roja del frutero y buscó en la lejanía del jardín a la anciana Chiyo, quien oraba por el alma de su nieto muerto hace años atrás. Prendía inciensos aromáticos y ofrecía largas oraciones.

Dio una fuerte mordida a la fruta, abriéndose paso en la densa capa de nieve.

La anciana arrodillada sobre una superficie lisa mantenía las manos juntas casi acabando con la petición. Todavía vestida en pijamas, con una manta rodeándole los hombros y el cabello trenzado cayendo por su lado.

Naruto no se atrevió a interrumpirla, sino que no esperó en silencio que la mujer terminara con sus oraciones, erguido unos pasos más atrás.

—Sé a que has venido —musitó de la nada la dueña de la posada, abriendo los orbes—. Vi a Akamaru en la mañana, supuse que Kiba te dejó un mensaje acerca con la información que le pediste.

El aludido suspiró abatido.

—Sí, así es. Shikamaru piensa que la aldea se rebelará pronto, personas que intentaron escapar han sido capturadas. Entre ellos... —murmuró la frase, siendo incapaz de completarla por la incomodidad que le provocaba decirlas. La anciana bufó en desacuerdo y se giró en la dirección encarándolo con una dura mirada—. Ya no puedo ignorar el tema, vieja. Es tiempo de que paguen.

Chiyo meneó la cabeza.

—¿A ella también la culpas, a Sakura? ¿Y a todas las jóvenes que ni nacían? —preguntó con severidad. Naruto metió las manos en los bolsillos, evadiendo la pregunta—. Cuéntale la verdad. Cuéntale acerca de tu nacimiento y de cómo le fallaron a tus padres. Sakura lo comprenderá, tengo una férrea intuición de que así será. —El hombre apretó la boca al oír la sugerencia de la mujer mayor y terminó por botar la manzana a medio comer al suelo.

-o-

Ella retornó a su habitación después de haberse tomado un rápido baño, había despertado en un enredo de sábanas sin encontrar a Naruto a su lado y atormentada por la idea de verse sucia (y sentirse pegajosa) y con el cabello terriblemente enmarañado salió disparada hacia los baños termales con la fija decisión de higienizarse antes de que él pudiera encontrarla con un aspecto deplorable y descuidado, maldijo apenas notó que no había llevado un cambio de ropa limpia. Tuvo que ponerse el mismo ajuar para volver a la habitación del primer piso y ahí cambiarse para usar durante el día.

Estaba realizando el cambio de yukata, acomodando el brazo derecho en la manga, cuando el joven entró sin avisar a la recamara. Sakura se giró asustada por la intromisión y ruborizada, cerrándose por inercia la prenda con el fin de cubrir su desnudez. El sonrojo aumentó de tonalidad al recordar los sucesos de la noche pasada y notar que el dolor en su zona íntima le acompañaba hasta a esa hora de la mañana.

Se había entregado finalmente a Naruto guiada por sus intensos sentimientos. Su madre estaría escandalizada, terriblemente.

Él tragó saliva y carraspeó sonoramente, acercándose con lentitud a la figura.

—Nos han invitado a una cena mañana por la noche —habló casual, un poco torpe. Toda la convicción que reunió durante el camino se había esfumado apenas la vio. Tan hermosa como siempre. Tan suya.

Quedaron uno al frente del otro.

—Bien —murmuró la fémina de cabello rosado, observándolo fascinada.

No hubo necesidad de emplear palabras. Únicamente el intercambio miradas fue suficiente para expresar lo que querían en realidad.

Con rudeza, muy propia de él, le ordenó con voz tenue entretanto la tomaba del hombro—. Desnúdate, Sakura-chan.

Paciente no fue al aguardar por la resistencia de la chica; puesto que la atacó con un inesperado y desesperado ósculo que ella no tardó en responder igualando la intensidad. Poco importó la humedad existente en la silueta femenina después del baño o que el día comenzara con el típico movimiento en la posada y el bullicio de los huéspedes que habitaban en el primer piso, los nuevos residentes que llegaron durante la semana.

No.

Para ellos bastó el calor de sus cuerpos al encontrarse en una renovada pasión.

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OHHHHH! (yummy brinca de felicidad)

Me pasé *D*al fin pude cumplir mi deseo y el de ustedes también, sé que el lemon estuvo suave, pero se me hace un poco difícil hacerlo más entusiasta si pensamos que ella es nueva en el campo, confórmense que no la puse llorona y que pudo aguantar la fiereza de mi Naruto jajaja. Pues vamos revelando nuevos secretillos y personajes que tenía escondidos bajo la manga, ¿que es eso de lo que Naruto tendrá que hablar con Sakurita? Ay, ay... no sé, no sé en realidad. xd ¿cómo les irá en la cena con Shikamaru?

MUCHAS GRACIAS, INFINITAMENTE GRACIAS A MIS LECTORAS INTACHABLES, LAS QUE ME LEEN SIEMPRE Y ME ANIMAN! GRACIAS QUERIDAS, SU APOYO ES MUY IMPORTANTE PARA MÍ ;-; ESE FINAL FEO DESTROZÓ MIS ÁNIMOS (EN SERIO, IBA A BORRAR TODO) PERO POR USTEDES Y POR EL AGRADO DE MUCHAS MÁS SEGUÍ MIS FANFICS. AQUÍ ME TIENEN, NENAS.

AMOOOOO EL KUN FUU... ay no, era.. AMO EL NARUSAKU!

YUMMY OS QUIERE :KKKKKKKK

pd: si hay errores, muchas palabras redundantes perdónenme la vida ;_;