By Tenshi Lain
Notas en tinta escarlata:
1- Estos personajes no son míos sino de Maki Murakami, solo los he cogido prestados para jugar (los devolveré al acabar) A excepción de algunos personajes secundarios que han salido de mi retorcida imaginación.
2- Esta historia es un Universo Alternativo, así que tanto las relaciones entre los personajes como las situaciones y personalidades, han sido modificadas en benefició de la historia (no os enfadéis si las cosas no son igual que en el manga :P)
3- Tratándose de GRAVITATION es más que obvio, pero por si acaso: esta historia contiene "Shonen Ai" (amor entre chicos)
4- Para la descripción de personajes, me he basado en el diseño del anime, no del OVA ni el cómic (menos Maiko, su descripción me la he sacado de la manga XD)
Cap. 21
El sol apenas despuntaba en el horizonte. Todo permanecía sumido en el silencio de la noche ya que el día aun no había llevado sus cotidianos sonidos. Nada se movía en los corredores del palacio, todo era absoluta quietud.
La reina Mika se dio la vuelta buscando el calor del otro cuerpo con el que compartía la cama, pero solo encontró el rastro tibio de su ausencia en las sábanas. Abrió los ojos y observó en la penumbra de su dormitorio. No había rastro de él.
Se levantó y se colocó una fina bata de color pálido sobre el camisón y salió a buscarlo. No podía andar muy lejos a aquellas horas ¿qué era lo que no permitía al rey dormir hasta después del alba?
Sin hacer ruido caminó hasta el despacho de su esposo, siempre que se desvelaba el rey iba allí para no molestar a su esposa con su insomnio.
Mika abrió la puerta lentamente y sin llamar. Asomó la cabeza y en efecto allí estaba. Sentado en su escritorio con la mirada fija en su chimenea apagada. Mika caminó sin hacer ruido hasta ponerse de tras de él, colocó sus manos sobre sus hombros.
. ¿Qué te ocurre? Aun es muy temprano para pensar en cosas serias.
. No es nada - dijo Tohma cerrando los ojos ante el relajante movimiento de las manos de su esposa sobre sus hombros -, vuelve a dormir...
. Ahora ya me he desvelado - le dijo con voz dulce -. Aunque quisiera no podría dormir.
Tohma sonrió con los ojos cerrados, la cabezonería era herencia de los Uesugi y eso era algo que no se podía cambiar. Mika pasó por el lado izquierdo de Tohma y se sentó en su regazo. Le acarició la cara tiernamente y le dio un beso en los labios. El rey posó sus manos en la espalda de ella y la atrajo para hacer más íntimo el contacto.
Al separarse quedaron con las frente juntas y los ojos cerrados. Eran agradables aquellos momentos en los que podían permanecer en silencio sintiéndose cerca, sin necesidad de palabras, tan solo silencio compartido.
Sin embargo Mika notó que su marido parecía estar más pendiente de sus reflexiones que de la presencia de ella.
. ¿En que piensas, mi rey? - susurró mientras apartaba el cabello rubio de su frente.
. Estoy preocupado por ellos - dijo al fin.
. A estas alturas ya están en el norte - dijo Mika -, eso es lo que nos dijo el conde de Ática en el mensaje que recibimos ayer.
. Precisamente, no sé como reaccionará Ryuichi cuando estén allí y lo asalten los demonios de su pasado.
Mika se levantó y caminó hasta la ventana en silencio. Se quedó mirando el oscuro paisaje que apenas empezaba a clarearse.
. Nunca me has explicado que fue lo que le ocurrió a Ryuchi en el norte - dijo de pronto.
. ¿Lo que le pasó?
. No me niegues que no pasó nada - dijo ella con una sonrisa fría -. Antes de marchar era un auténtico desastre en tanto que persona. Loco, infantil, descabellado, inconsciente y alocado... algo muy importante tuvo que pasarle para que se convirtiera en el serio y frío capitán Sakuma al que todos conocen a lo largo y ancho del mundo conocido.
Tohma sonrió, no había mejor forma de describir el carácter del que en su día fue el soldado Ryuichi Sakuma.
. Si tanta curiosidad tienes te lo contaré todo...
FLASHBACK------------
El joven Tohma apenas hacía unos meses que había sido coronado rey, pero ya tenía que enfrentarse con nada más y nada menos que el rey Tachi de Askaler. Su afán de conquista y poder lo habían vuelto alguien peligroso para la seguridad de los otros reinos.
Había solicitado una entrevista formal con el gobernante del norte para intentar acordar un trato y evitar el derramamiento de sangre inocente.
El soberano se encontraba en aquellos momentos en su despacho revisando algunos documentos importantes. Repasaba los puntos que podían serle útiles para convencer a aquel oscuro ser cuando de pronto sintió una presencia a su espalda. Lentamente giró la cabeza para ver de que se trataba, pero se vio atrapado en un fuerte abrazo y una voz chillona dijo.
. ¡Na no da¡Tohma¿qué estás haciendo que tienes esa cara tan seria?
. ¿Ryuichi? Me estás ahogando - consiguió decir el joven soberano.
. Perdón - dijo el otro soltándolo y sacando la lengua a modo de disculpa.
. ¿No tendrías que estar entrenando? - preguntó el rey mientras se frotaba el dolorido cuello.
. ¿Entrenar?... ¿entrenar?... ¿entrenar?... - decía Ryuichi con cara de interrogante mientras apoyaba el dedo en su moflete.
. Tu eres soldado, tendrías que estar entrenando.
. ¡Ah, entrenar! - dijo dando un golpe con su puño en la otra mano como si acabara de comprender - Si, bueno. Estaba entrenando, pero...
. ¿Pero?
. El sargento me dijo que desapareciera de su vista y eso hice. Soy un soldado obediente.
Tohma se tapó la cara con las manos mientras suspiraba frustrado.
. Un día de estos te van a ejecutar por desacato.
. Pero si yo he hecho lo que me han pedido - dijo con lagrimillas en los ojos.
. Venga, venga no llores - le dijo el rey mientras le daba golpecitos en la cabeza.
Era increíble que aquel sujeto a penas tuviera un año menos que él. Su carácter era impredecible y su lógica era... ilógica. Pese a todo tenía un talento natural para el manejo de las armas y por eso había conseguido entrar en el ejercito, aunque al paso que iba no dudaría demasiado.
Siempre había sido así desde que lo conocía, y eso era desde que ambos eran niños, pero al parecer, Ryuichi se había negado a crecer con su cuerpo.
. No me has contestado - dijo de pronto el peliverde mirándolo con sus grandes ojos azules expectantes. Era increíble la facilidad con la que lloraba y dejaba de hacerlo.
. Tengo que partir al reino del Norte - explicó el rey mientras su amigo se sentaba sobre la mesa y empezaba a jugar con un pisapapeles -. El rey Askaler quiere declararnos la guerra y tengo que intentar llegar a un acuerdo para que la sangre no llegue al río. Estaba revisando estos documentos en busca de algo que pueda serme útil en la entrevista.
. ¿Cuándo partes? - dijo Ryuichi mientras acercaba el pisapapeles a un vela y veía anonadado como este emitía destellos en las paredes y el techo.
. En unos días. Iremos por el oeste a través del reino de los Uesugi y las montañas. Es un camino muy angosto, pero lo prefiero a tener que ir por mar.
. Pues voy contigo - dijo Ryiuchi completamente decidido mientras se ponía en pie en una pose que mostraba decisión.
. ¿A que viene tanto entusiasmo? - preguntó el rubio divertido.
. Eres mi mejor amigo además de mi rey, iré contigo y te protegeré - dijo con los ojos llameantes de emoción. El rey dio una carcajada, Ryuichi era muy efusivo a la hora de explicarse.
. ¿Seguro que no hay más motivos?
. Bueno... - dijo adoptando una actitud algo más seria de la que había mostrado hasta el momento - he oído hablar mucho del rey de Askaler, no es alguien de fiar. Es tramposo y arrogante además de estar muy seguro de si mismo y no tener escrúpulos - Tohma lo observaba muy serio, los pocos momentos en los que su amigo no mostraba su actitud infantil siempre eran cuando algo serio ocurría -. Además así podré ver mundo - terminó con su sonrisa expresiva de siempre.
. Muy bien - dijo el rey tras unos segundos de cavilaciones - serás parte de mi guardia. Pero tienes que portarte bien y hacer caso a tus superiores.
. Sííí - exclamó muy contento mientras salía del despacho.
.-.
A los pocos días la comitiva partió en dirección oeste. El viaje duró casi cuatro días con sus noches debido a que el eje de uno de los carros se partió y tuvieron que detenerse para arreglarlo. Pero aparte de eso no tuvieron más inconvenientes.
Al llegar al castillo de los Uesugi, fueron recibidos con efusividad y cariño por todos los habitantes. Mientras los sirvientes se encargaban de los caballos y de atender a los soldados de la guardia, Tohma fue conducido a la sala del trono.
Allí estaban el rey Uesugi y su esposa Ahidè. El rey era un hombre joven de constitución fuerte, cabellos dorados y ojos oscuros que parecían pozos sin fondo. Era un hombre que dirigía su reino con mano dura, pero sin llegar a ser demasiado severo. Se decía que en su juventud había sido un conquistador de corazones, pero que tras conocer a su esposa había sentado la cabeza. Por su parte Ahidè, era una hermosa mujer de cabellos negros recogidos en pequeñas trenzas que caían hacia atrás cubriendo sus hombros, su piel bronceada casi adquiría una tonalidad dorada que resaltaba con sus ropas blancas. Pero sin duda, lo más fascinante de aquella mujer eran sus ojos. Unos ojos de color dorado que se veían siempre cálidos como las arenas del desierto del que provenía.
. Bien venido rey Tohma - dijo el rey con su voz gruesa mientras se le acercaba y le daba la mano -, espero que hayáis tenido un buen viaje.
. Si, señor. Os agradezco mucho vuestra hospitalidad.
. Es lo menos que puedo hacer por un aliado - respondió el rey Uesugi - de todas formas el rey del norte nunca me ha inspirado confianza, es un ser demasiado oscuro para tramar nada bueno.
. Lo sé, pero está demasiado seguro de si mismo y en ocasiones eso puede perder a cualquiera.
El rey le dedicó una sonrisa de aprobación antes de darle un par de palmadas en la espalda.
Pasaron la noche en el castillo y se abastecieron de víveres para el largo camino que les esperaba. Durante la cena, Tohma conoció a los tres hijos del rey. En primer lugar estaba la princesa Mika. Una encantadora chiquilla de doce años, que se mostraba seria y educada, pero que en más de una ocasión se puso colorada al ver que su mirada se cruzaba con la de Tohma. Después estaba Eiri, con solo cinco años ya hacia que la gente se lo quedara mirando al pasar, sus cabellos rubios y sus ojos doradas eran una exótica combinación que nadie podía dejar pasar por alto. Y finalmente estaba el pequeño Tatsuha que con sus recién cumplidos tres años, ya llevaba a todas sus nanas de cabeza.
Ciertamente parecía una familia unida y feliz. Y como aquella familia habían muchas. Familias que podían llegar a verse rotas si la guerra estallaba. Pero él haría todo lo posible por impedir ese fatal destino.
.-.
El camino a través de las montañas fue duro, pero contaban con buenos guías y con Ryuichi para hacer que los soldados rieran con sus bromas y así disiparan las nieblas del cansancio. El clima en el norte era, es y será siempre extremadamente frío, no en vano se le llama el reino del hielo. Y no solo por su clima, su gente ha sido oprimida por sus soberanos por tantos años que se muestra igual de fría con los extranjeros. Este comportamiento fue más evidente cuando llegamos a la capital. La gente nos observaba con desconfianza e indiferencia.
Al llegar al castillo la situación no cambió mucho. Los sirvientes que los recibieron no dijeron nada, se limitaron a coger las riendas de los caballos mientras un hombre de largos cabellos y barba plateados se les acercaba. Sus ojos color hielo eran tan fríos como este y se limitó a saludarlos con una inclinación de cabeza.
. Bien venidos al Castillo Askaler - dijo en un tono monótono e inexpresivo. Observaba al rey como estudiándolo, pero sin demostrar nada de lo que pensaba -. Soy Seragin, consejero del rey. Su majestad me ha pedido que lo atienda en su ausencia
. ¿El rey no está en el castillo? - preguntó Tohma frunciendo el ceño.
. Regresará al anochecer. Tenía asuntos que resolver en la ciudad de Rinir - dijo dando el tema por zanjado.
Condujeron a Tohma y a sus guardia a la parte este del castillo. Todos observaron muy sorprendidos lo ricamente ornamentado que estaba toda aquella zona. Fueron acomodados en varias habitaciones del mismo pasillo.
Tohma salió al balcón de su alcoba y observó el blanco paisaje. Una gran extensión que era el jardín y un pequeño bosque en el. Todo dentro de los terrenos del castillo. Sin embargo, el muro que lo rodeaba todo era diferente en el centro, como si la muralla hubiera sido ampliada bastante tiempo después de que esta se construyera. Tal vez había sido así, para ampliar los terrenos del jardín.
. Tohma te vas a resfriar - el rey volvió la cabeza y vio a Ryuichi en el balcón contiguo, llevaba puesta la capa de viaje.
. No te preocupes por eso, pero ya sabes que te tengo dicho que no me tutees. Ahora soy tu rey - dijo con una sonrisa divertida.
. Ya lo sé, pero aquí no hay nadie que pueda acusarme de insubordinado - dijo con una sonrisa traviesa. Tohma solo negó con la cabeza divertido - ¿no te parece triste?
. ¿Triste?
. Ese bosquecillo - dijo observando el jardín con algo de pena en sus ojos - ¿no te da la sensación de que lo han aislado a propósito?
A Tohma siempre le sorprendían aquellas salidas por parte de su amigo. Cuando menos te lo esperabas, se ponía serio y era entonces cuando mostraba su lado sensible.
. Hey, Ryuichi ¿dónde estás? - gritó uno de los soldados desde dentro.
. Ya voy - exclamó el peliverde entrando en el cuarto.
Tohma sonrió una última vez ante el cambiante carácter de su amigo. También perdió su mirada en el bosquecillo y no pudo evitar pensar que su amigo llevaba algo de razón. Ciertamente era como si hubieran querido aislar aquel trozo de bosque del resto de la extensión de arboles que habían más allá de la muralla.
.-.
Ryuichi salió de la habitación sin hacer ruido. Sus compañeros estaban jugando a las cartas, pero a él nunca lo dejaban jugar, porque siempre los ganaba. Él no tenía la culpa de tener suerte con los juegos de azar.
Caminó tranquilamente por lo corredores desiertos. El consejero Seragin, solo les había dicho que no fueran a la parte contraria del castillo, pero no había dicho nada de los corredores de la parte en la que se encontraban.
Aquellos corredores eran todos iguales, sino fuera porque se orientaba a través del paisaje... de pronto se quedó quieto ante una ventana.
¿Había visto lo que creía que había visto?
Justo encima del bosquecillo, había sido como un enorme pájaro plateado que resplandecía bajo la luz del crepúsculo.
Miró a derecha e izquierda, contó hasta tres y salió al jardín a través de la ventana. No podían salir de aquella parte del castillo, pero si no lo veían... Su curiosidad era mayor que su prudencia. Caminó por la nieve inmaculada mirando de vez en cuando hacia atrás por si alguien se asomaba y lo veía. Pero todas las ventanas que daban a aquella parte del jardín estaban cerradas y las cortinas echadas, seguramente aquella zona del castillo estaba destinada a los visitantes e invitados. Aunque Ryuichi dudaba que el rey Tachi tuviera muchos.
Finalmente, llegó al bosquecillo. Los árboles estaban tan tupidos que la nieve no llegaba más allá del principio del bosque. Caminó esquivando ramas y raíces que sobresalían del suelo. Tras varios minutos, dio con un sendero, un lado parecía conducir al exterior del bosquecillo y el otro se internaba en él.
Ya que había llegado hasta allí, era tontería dar marcha atrás, y de todas formas dudaba que pudieran descubrirlo o que sus compañeros lo echaran en falta.
Siguió el sendero y con forme avanzaba empezó a sentirse observado. No sabía por que, pero era como si lo miraran a escondidas. Distinguió algo a su derecha poco más adelante. Un movimiento que podría haber sido perfectamente confundido con el viento, de no ser porque las ramas de aquellos arboles, eran tan espesas que el viento no podría mover las matas del suelo.
Caminó como si nada y cuando estuvo de pasar de largo se tiró sobre las matas.
. ¡Te tengo! - gritó cuando sus manos aferraron algo.
Era blandito, cálido, suave y peludo. Fuera lo que fuera, se resistía mucho ha ser sacado de su escondite, pero Ryuichi quería ver de que se trataba. Por fin, tras un pequeño forcejeó sacó a un pequeño y regordete conejo de largas orejas, ojillos negros y... ¿pelaje rosado!
Ryuichi estaba arrodillado en medio del sendero con el extraño animal en brazos. En su vida había visto a un animal tan raro ¿sería de verdad un conejo o solo se parecía a los conejos que el conocía¿una especie autóctona de la zona¿un capricho de la naturaleza? Ryuichi lo examinaba atentamente como un niño curioso. Le daba la vuelta, le levantaba las orejas, le acariciaba la piel... sin embargo el animalito se agitó de pronto y se escapó del agarre del joven soldado.
. ¡Oye, regresa! - le gritó mientras iba tras él.
El conejo, en vez de esconderse entre la maleza, continuó corriendo por el sendero hasta perderse de vista tras una curva. Ryuichi apretó el paso al verlo desaparecer, pero al girar la curva se quedó de piedra.
Ante él se extendía una gran jardín, cubierto por una estructura metálica en la que se enredaban plantas trepadoras que impedían que la nieve llegara hasta allí. El suelo estaba cubierto por una alfombra de flores color violeta que se partía en dos por un estrecho camino. Al final de este, había una glorieta de barandilla blanca. Había alguien sentado en él, alguien que cantaba.
"ángel que vive más allá del crepúsculo,
ser efímero que moras en la oscuridad,
tú que nada temes en este mundo.
Escucha mi ruego,
concede tu bendición a aquellos que te respetan.
Concédeme tu bendición y muéstrame mi camino..."
Un movimiento repentino a su derecha, le hizo volverse y pudo ver al conejo rosa saliendo disparado hacia la glorieta.
Se acercó despacio y sin hacer ruido siguiendo la figura del extraño animal. El conejo subió los escalones de un salto en el momento en el que Ryuichi estaba a penas a metro y medio, y se lanzó en los brazos de la persona que estaba allí sentada.
. Kumagoro ¿por qué estás tan agitado? - dijo la voz que hasta hacía unos momentos había estado cantando.
Ryuichi se quedó paralizado. Ahora si que estaba en problemas, si a aquella chica le daba por gritar anunciando su presencia allí, estaba acabado.
. ¿Un extraño? - dijo la desconocida mientras se daba la vuelta para mirar lo que había a su espalda.
El joven soldado se quedó boquiabierto ante tal hermosa criatura. Rostro levemente redondeado, largos y ondulados cabellos de un curioso tono lila, mejillas sonrosadas y unos enormes y cándidos ojos violetas. Iba vestida con un traje blanco y sobre sus hombros una toquilla de color natillas.
Nunca había vista nada más hermoso en su vida y en el momento en el que sus miradas se cruzaron, sintió como su corazón palpitaba de una forma muy diferente a cualquier otra que jamás hubiera sentido.
. ¿Quién eres tú? - preguntó la chica, pero más que enfadada por su presencia, parecía curiosa.
. Me llamo Ryuichi - dijo con una sonrisa.
. ¿Y por que has atacado a Kumagoro? - dijo la chica apretando al animalito contra su pecho.
. Yo no lo he atacado - se defendió el peliverde -, me sentí observado y al intentar descubrir quien me miraba lo encontré. Nunca había visto a un conejo rosa...
. Es que Kumagoro no es un conejo - dijo la chica con una sonrisa divertida mientras rascaba detrás de las orejas del animal.
. ¿Y que es?
. Un Shinïr.
. ¿Shinïr¿Shinïr¿Shinïr? - dijo mientras se llevaba un dedo al mentón.
. Es un espíritu del bosque - explicó al ver la cara de interrogante de Ryuichi. Lo cierto es que le parecía un chico muy divertido.
. Creía que los espíritus eran invisibles.
. Eso depende de cada espíritu. A algunos les gusta el contacto con la gente y adoptan formas más o menos ordinarias, otros por el contrario son capaces de no mostrar ni siquiera su presencia.
. Y tú... ¿puedes percibirlos?
. Normalmente si.
. Entonces... eres una Mensajera del Viento.
. ¿Mensajera del Viento? - repitió la chica - nunca me habían llamado así. Me gusta.
. ¿Entonces como te suelen llamar?
. Ángel azul o Il.lar me llamó una vez un importante capitán de barco. Aunque mi verdadero nombre es Noriko.
. Noriko... me gusta tu nombre - dijo Ryuichi con sinceridad.
. Gracias - dijo Noriko un poco ruborizada pensando que aquel chico tenía una sonrisa muy dulce.
. ¿Y... - dijo Ryuichi mientras se sentaba en los escalones de la glorieta - que hacías aquí cantando tan sola?
. ¿Me has oído cantar?
. Sí, tienes la voz más hermosa que jamás halla escuchado.
. Me vas a sacar los colores - dijo la chica riendo -. Solo cantaba, me gusta hacerlo aquí, lejos de la gente de palacio.
. ¿Vives aquí?
. Desde hace unas semanas - dijo Noriko, y Ryuichi no pudo evitar notar la pena en su voz -, pero es mi obligación. Tengo que seguir mi destino.
Ryuichi no entendió muy bien sus palabras, pero tuvo la clara impresión de que si estaba allí no era por voluntad propia.
Kumagoro, que hasta el momento había permanecido acostado en el regazo de la chica, levantó las orejas de golpe y salió corriendo.
. ¡Alguien viene! - exclamó la chica sobresaltada - se supone que nadie puede venir aquí sin permiso. Será mejor que te vallas.
. ¿Te volveré a ver? - preguntó Ryuichi casi sin darse cuenta.
. Estoy segura de que sí - contestó ella con una sonrisa mientras le acariciaba la cara. Aquel toque cálido y suave hizo estremecer a Ryuichi -, pero ahora vete. Sigue a Kumagoro, él te sacará del bosque sin que te vean.
Tras dedicarle una última sonrisa, Ryuichi echó ha correr tras el conejo rosa. Mientras iba esquivando las ramas de los árboles no podía dejar de pensar en aquella chica. En su voz, el color de sus ojos, su cabello ondulado y fino, sus labios color carmín, su toque cálido...
No tenía dudas: acababa de enamorarse.
.-.
Mientras tanto, en el momento en el que el sonido de sus pisadas se perdieron en la lejanía, otra persona llegó a la glorieta.
Era un chico alto, de unos 25 años, cabello negro y mirada algo burlona. Vestía ropas de abrigo elegantes y en sus labios había una sonrisa sexy. Caminó con determinación hasta llegar hasta Noriko, se arrodilló ante ella y depositó un beso en su mano.
. Rey Tachi ¿a que debo el honor de vuestra presencia? - dijo Noriko con una sonrisa cortes.
. Mi querida Noriko - dijo él sentándose a su lado y sin soltarle la mano -, lamento mucho no haber estado con vos en los últimos días ¿qué clase de prometido soy?
. Uno muy ocupado, mi señor - dijo ella con amabilidad.
. Sois muy comprensiva. Decidme ¿habéis pasado bien el día?
. Como todos los anteriores, os habéis desvivido por cubrir mis necesidades y estoy muy agradecida.
. Es lo mínimo que puedo hacer por mi futura esposa - dijo volviendo a besar su mano -. No obstante os noto como... distraída ¿algo os inquieta?
. No nada, es solo que hecho de menos a mi familia. A veces me siento un poco sola.
. No os angustiéis por eso, yo estoy aquí para vos. Aunque me temo que en los próximos días estaré bastante ocupado y no podré daros toda mi atención...
. ¿Ha ocurrido algo? - preguntó con curiosidad
. El rey Tohma y su guardia ha llegado esta mañana. No sé para que se ha molestado en venir. No pienso aceptar ninguna de sus condiciones. Debería haberle enviado una carta...
. ¿Y por que no se la enviasteis? - preguntó Noriko con el ceño fruncido.
. Pensé que al no obtener respuesta de mi parte se daría por vencido. En fin. Solo serán unos días...
. Mi señor - dijo poniendo su otra mano sobre la que no le soltaba - ¿puedo pediros un favor?
. ¿Qué queréis? - dijo admirando su rostro embelesado. Aquella muchacha lo tenía completamente cautivado.
. ¿Podría acompañaros durante la audiencia con el rey Tohma?
. Será muy aburrido - le dijo el rey con una sonrisa - ¿para que quieres presenciarla?
. Siento mucha curiosidad. He oído hablar mucho de él, me gustaría ver como es. Oh, por favor mi señor - dijo ella apretando la mano del rey contra su pecho sin soltarlo con ambas manos.
Tachi la observó unos segundos, aquellos ojos tan cristalinos que lo miraban suplicantes, su voz tan suave y con un toque sexy. No podía negarle nada. Si ella le hubiera pedido que incendiara medio reino lo hubiera hecho. Aunque eso era algo que jamás le pediría, no estaba en su naturaleza pedir que se hiciera el mal.
. Está bien. Pero tendrás que permanecer en silencio. Aunque no vaya a llegar a ningún acuerdo de paz, tal vez consiga su rendición. Eso nos ahorraría tiempo y esfuerzos...
. Muchas gracias - dijo abrazándolo.
Sus abrazos siempre eran cálidos y cariñosos, y el rey Tachi sabía que en ellos no había el amor que el hubiera querido, sino simple cariño. No obstante el estaba convencido de que con el tiempo, Noriko aprendería a amarlo. "El roce hace el cariño" decía un viejo refrán, tarde o temprano la chica lo amaría.
Sin embargo el rey de las tierras del norte no conocía la jugada que el destino le tenía preparada, ni el hecho de que la joven había visto en otro lo que jamás podría ver en Tachi.
CONTINUARÁ...
¡KON-NICHIWA! Empieza el flashback y la historia de amor de Ryuichi y Noriko. Durará hasta el capítulo 23 y después seguiré con la historia en la actualidad. Espero que no os liéis con mis saltos temporales n.n'
También podéis ver(/leer) la faceta infantil de Ryuichi de la que tanto habla la gente que lo conoció de joven. Personalmente prefiero su parte adulta, por eso en el fic lo pongo como a un capitán del ejercito serio, responsable y estricto. Pero también quería que apareciera su faceta infantil así que con el flashback mato dos pájaros de un tiro XD
¡Y tenemos la segunda aparición de Kumagoro! Si recordáis la primera vez que se menciona es un peluche que la madre de Shuichi le hizo. Aunque aquí está vivo y se mueve :P
¿Qué más quería comentar...¡Ah si! El reino de los Uesugi. Creo que ha quedado un poco por encima, pero es que no tenía más misterio la cosa. Fueron al castillo, pasaron la noche y partieron al amanecer. Entonces Mika era una niña, pero ya empezaba a notarse su interés en el joven rey.
Pienso que tal vez los he puesto muy jóvenes, pero es que si no, no me cuadraban las fechas :P la guerra, la subida al trono de Tohma, le nacimiento de los mellizos, la muerte de Noriko... Demasiados factores a tener en cuenta XP
Siento mucho no poder contestar los reviws esta semana, pero es que no tengo tiempo T.T de todas formas muchas gracias ¡sois geniales!
Ja ne!
