- CAPÍTULO 11 -
Primera Parte
Habían pasado ya un par de semanas desde el incidente en la comisaría. Durante ese breve espacio de tiempo, Akane había estado ligeramente distanciada de Ranma y no solo por que se sentía un poco reticente y nerviosa durante el poquísimo tiempo que estaba con él, sino que, además, es que el chico se pasaba prácticamente el día fuera de casa y solo aparecía brevemente por la noche; cena, ducha y a dormir. Así que, tampoco recibió las explicaciones pertinentes sobre el recién descubierto trabajo de su pareja. Esperaba, por el bien de la relación, recibirlas en breve porque conociendo su curiosidad por saber, no podría estar sin ellas durante mucho más tiempo.
La noticia sobre el escándalo "Akane encerrada en una jaula" voló, por cortesía de Sarah, rápidamente hasta los oídos de Diana.
Akane y ella caminaban por la planta de libros y discos del enorme y atestado centro comercial. Después de un ligero almuerzo y de algunas compras femeninas e íntimas, además de la consecuente explicación de su problemilla en comisaría y algunas risas y bromas sobre el tema, decidieron hacer un poco más de tiempo, a petición de Diana, por la planta "cultural" del edificio. Si bien Akane había intuido que algo le ocurría a su amiga, ahora si que no le cabía la menor duda. Solo hacía que leer los letreros de las estanterías que clasificaban las secciones en donde se colocaban los libros, buscando algo en concreto que Akane todavía no había podido descifrar. Y lo que más le extrañaba es que Diana estaba intentando, sutilmente, que ella se perdiera buscando, según sus propias palabras, algún libro de arte italiano para su futuro viaje con su bomboncito.
- Oye Diana… - dijo Akane con cierta temeridad detrás de su amiga - ¿Qué es lo que te pasa? – se colocó a su lado, observándola seria y con curiosidad.
- ¿A mi? – Abrió los ojos como platos por un segundo y cambiando rápidamente su gesto a uno más apacible, mientras disimulaba mirando los libros de la gran mesa repleta de novedades – Nada, no me pasa nada – miró fijamente a Akane con una sonrisa casi radiante y evidentemente forzada. Dijo aquello último en un tono que pretendió ser casual y risueño. Y volvió a caminar, buscando.
- No, en serio Diana – sonrió con falsedad, con impaciencia - ¿Qué es lo que te pasa? Llevas todo el rato intentando evitarme y estás buscando algo, que todavía no he conseguido averiguar. Y lo que más sensación me causa es que no quieres que vea lo que es. ¡Y no es mi cumpleaños dentro de poco! Así que deduzco que no es algo para mi – colocó sus manos en las caderas, remarcando así su posición casi intransigente. Diana siguió caminando como si no la escuchara. Akane ya se estaba cansando del comportamiento tan extraño de su amiga, así que, decidida, la cogió del brazo y la hizo parar y girarse para mirarla - ¿Me estás escuchando!
Diana apretó los labios y resopló con cierto fastidio y frustración. Después, cruzándose de brazos, miro de un lado a otro, asegurándose de que no había nadie conocido más que Akane. La miró directamente, denotando preocupación.
- Sí, tengo un problema, bueno yo no… – admitió mascullando. Se acercó aún más hacia ella y susurró – Es Mike… - su amiga hizo un gesto con las manos, después cruzándose de brazos, indicándola un "adelante, te escucho" - …es, bueno… - Diana no sabía como plantear el asunto. De repente notó como sus mejillas se teñían de carmín a la vez que las cejas de Akane se fruncían, más con asombro que con otra cosa. Su respiración se agitó - … verás, es que Mike tiene un… problemilla – recalcó la última palabra, agrandando los ojos y apretando los labios.
- Eso ya me lo has dicho, cuéntame algo que no sepa – susurró con una ligera sonrisa, ésta vez paciente.
- Bueno… - Diana reanudó la marcha agarrando del brazo a Akane y tirando de ella a trompicones y entonces masculló casi de manera inteligible - … gatillazo – y desvió la vista. Sin embargo, sintió el tirón de vuelta de la parada de su amiga, lo que la hizo dejar de caminar secamente. Akane la observaba entre incrédula y preocupada.
- ¿Me estás hablando en serio? – dijo sin saber muy bien si lo que había escuchado era cierto o es que estaba quedándose sorda y oía cosas que no eran.
- Akane, por favor… - se sintió ofendida por un segundo - ¿Crees que bromearía con algo así?
- Pero… ¿Cuándo, cómo? – No sabía muy bien como abordar el tema, ni cómo comenzar la conversación sobre el problema para que Diana se desahogase, algo que no había hecho durante esos dos meses de frustraciones - Quiero decir… ¿Cuántas veces le ha pasado eso?
- Pues unas cuantas… - susurró avergonzada. De repente, como si un aguijón se hubiese clavado en ella, empezó a desatarse, hablando tan rápido que prácticamente se trababa - …es que no se, por que él dice que todo está bien. He llegado a pensar que ha dejado de quererme – el tono de su voz se moduló hacia uno triste - …llevamos tanto tiempo juntos que ya no se ni qué pensar… - suspiró - Pero él siempre me dice que le sigo pareciendo atractiva, que le excito como el primer día… Le he dicho que vayamos algún especialista, por si acaso es un problema físico ya que como dice que todo está bien mentalmente… pero ya sabes, rápidamente me salta con el "que no, que esto se me pasa" y más tarde con el "esto lo arreglo yo" – Diana la miró fijamente, con frustración, ansiedad y enfado - ¡Una mierda! – exclamó, haciendo que algunas personas se girasen de improvisto para luego continuar con su marcha como si nada – Llevamos así un par de meses… Ha sido imposible mantener ni una sola relación física… ¡Y vamos a casarnos! – Diana se frotó los ojos - Y yo no se si estoy dispuesta a estar con un hombre que ni siquiera intenta solucionar el problema con alguien que de verdad pueda ayudarle, por mucho que le quiera… Por que, vale si le pasa eso – movía las manos, gesticulando y dejando notar su nerviosismo -… pero al menos si yo viera que pone medios para arreglarlo, te juro que no tendría ni una sola duda… ¡Pero así me carcomen todas¿Tú me entiendes verdad? – dijo casi desesperada, no dejándola ni siquiera que la contestara - Así que lo que busco es algún libro que hable sobre el tema ¡Por que ya no se qué demonios hacer!
Literalmente, Akane se había quedado congelada. Tenía los hombros caídos y la boca abierta formando una perfecta O. No podía creer que Diana, en esa situación tan frustrante para cualquiera, no les hubiera comentado nada. Desde luego que el asunto era complicado en extremo y muy delicado. Faltaban tan solo unos meses para la boda y ya había este tipo de problemas sexuales en la pareja. Como bien había dicho Diana, lo que más le preocupaba también a Akane era que Mike no tuviera ni siquiera intención de consultar con un especialista, tratarse y atajar el asunto cuanto antes. Esa iba a ser la mayor barrera que tendrían que superar, convencerle de que debía ir para que le diagnosticaran cuál era la raíz del problema y así poder poner solución de algún modo u otro.
- Escucha - Akane introdujo sus manos en la pequeña mochila que le servía como bolso. Finalmente sacó un trozo de papel y un bolígrafo y se aproximó a una de las mesas repletas con libros que había en mitad del pasillo. Diana se colocó a su lado – Vas a ir a este psicólogo – anotó un nombre, un número de teléfono y una dirección – Es un antiguo compañero mío de la facultad, se llama Tanaka – decía en tono confidente, como no podía ser de otra manera -…es muy bueno y se especializó en sexología. Dile que vas de parte mía – le dio el papel a Diana y guardó el bolígrafo – Coméntale que Mike está reticente a tratarse, pero que tú estas buscando algún tipo de solución – su amiga asentía, a la vez que la miraba fijamente, como afianzando el hecho de que se estaba quedando con el mensaje - …dile qué es lo que puedes hacer tú para intentar convencerle o que te explique cuáles pueden ser los motivos por los que le puede estar pasando. Al menos, si los conoces te quedarás en parte más tranquila. De todas formas… - Akane miró al suelo, como meditando, dejando la oración a medias.
- ¿Qué? – exclamó Diana impaciente - ¿Qué pasa?
- Te podría proponer una forma de intentar averiguarlo, más o menos rápida – se frotó los labios con el dedo índice, mientras que su amiga intuía que estaba trazando algún tipo de plan – Pero no se yo si…
- Dímela – reclamó impaciente – Esto es demasiado frustrante Akane, cualquier cosa con tal de encontrarle solución y de saber qué es lo que le pasa.
No estaba segura de si decírselo o no. Akane no se fiaba del todo de Mike, era un hombre que a pesar de ser, aparentemente, una buena persona, tenía un lado que nunca había terminado de gustarla. Aún reconociendo que ojalá hubiera más hombres como él, también era consciente de que aquella otra cara de la moneda podía no gustarla. ¿Y si verdaderamente había perdido el interés en Diana y no se atrevía a decírselo? Llevaban muchísimos años juntos y era probable que el apetito sexual para con ella hubiera disminuido pero que, sin embargo, la siguiera queriendo igual o más que el primer día. Pero eso, estaba claro, que no se lo diría a Diana. Esas sospechas no eran para comentárselas al afectado y menos de aquella forma tan fría. Ya estaba pensando como una psicóloga, ciertamente más distante que una amiga pero más cercana que un médico.
- ¿Me dejarías contárselo a Ranma? – dijo de repente, saliendo abruptamente de sus meditaciones. Diana puso cara de espanto por un segundo – Por supuesto que Mike no se enteraría… - se apresuró a corregir el pensamiento de su amiga, que sabía que ante aquella posibilidad se le habían quitado incluso las ganas de indagar. Si algo sabían ambas, es que Mike era todo un clásico hombre, y su orgullo estaba por encima de todo – Pero quizá él al ser un hombre nos pueda ayudar con el tema… Iniciando una conversación, pinchándole de alguna forma, ya sabes… - susurró a la vez que pensaba sobre esa posible conversación semi-organizada – Quizá no quiera acudir a un especialista, pero a lo mejor hablando con un hombre que no sea del todo de su confianza, porque estoy segura que si fuera de confianza no soltaría ni prenda por lo que pudiera pensar… - Akane dejó los ojos en blanco un segundo – Con eso del compadreo… igual pudiera contarle algo que nos interese saber… Y que más tarde podamos explicarle a Tanaka…
- Entonces ¿Piensas que puede ser algo psicológico más que físico? – Diana casi se sintió aliviada, evidentemente el problema estaba ahí, pero aquello podía ser una buena noticia.
- No lo se… - susurró – Mike es un hombre joven, que goza de una buena salud… No tendría por qué ser algo físico, normalmente es psicológico, estrés en el trabajo, cualquier tontería… - elevó los hombros, queriendo restarle importancia - … y con un tratamiento adecuado se arregla. Pero nunca se sabe… Ahora mismo lo que nos interesa es poner los planes a funcionar para averiguarlo, de nada nos sirve marearnos ahora imaginando si es físico o psicológico… - acarició las manos de su amiga, ayudándola a confortarse - ¿Me dejas hablar con Ranma entonces? – volvió a insistir, notando que Diana había parecido ignorar esa posibilidad.
- Sí, vale… Con tal de que Mike no se entere, no me importa que lo comentes con Ranma si eso puede servir de algo… No se por qué los hombres no hablan de ese tipo de problemas entre ellos… - suspiró resignada – Fíjate nosotras, cualquier problemita y nos lo estamos contando de inmediato y si nos descuidamos lo estamos diciendo casi cuando está sucediendo…
- Quizá unas nos pasamos y otros no llegan… - susurró Akane, empujando amistosamente a Diana hacia los estantes que tenían el letrero colgado de "Sexo y Pareja".
Mientras caminaba por las amplias aceras del centro de la ciudad con dirección a casa, Akane no podía evitar preguntarse qué porcentaje de todos los hombres con los que se había cruzado, y con lo que le quedaban por cruzarse, tenían algún tipo de problema sexual y cuántos de ellos buscarían un remedio. La respuesta la obtuvo de inmediato; a la primera estaba segura de que más de la mitad en algún momento de su vida lo habían tenido. A la segunda; cero coma cero. No podía comprender del todo por qué a los hombres les costaba tanto reconocer que "aquel asunto" les estaba dando problemas. Pero por otra parte, aún podía entender un poco, solo un poco, eso del "orgullo masculino, la virilidad, la masculinidad…" Pero tal y como estaba el asunto, no tenía por que ser un problema tabú, del que hubiera que avergonzarse. Según las últimas estadísticas que había consultado, el asunto de Mike no era, ni mucho menos, un caso aislado. Los hombres del país poco a poco iban, por decirlo de alguna manera, perdiendo interés en el sexo, principalmente por el estrés al que estaban sometidos en sus trabajos. Es decir, era un factor que no podrían controlar, del que no tenían ninguna culpa. Muchos de ellos, la mayoría de los ejecutivos, buscaban los recursos sexuales a través del ordenador en donde se pasan la mayor parte del tiempo trabajando sin apenas descansos y adquiriendo, poco a poco, una adicción de la que no son conscientes. Lo que a muchos menos les apetecía, podía imaginar Akane intentando buscarle una explicación lógica, era llegar a casa derrotados y encima tener que cumplir satisfactoriamente con su pareja. El compromiso de satisfacer a sus mujeres, se iba arraigando cada vez más en la sociedad, a pesar de seguir siendo patriarcal y tradicional en muchos aspectos. Debían cumplir como hombres, esa era la mentalidad. Si la mujer no estaba satisfecha, su virilidad quedaba en entredicho, algo que era doblemente perjudicial; hería a su orgullo y casi les degradaría como hombre. Por supuesto, a su entender, desde un punto de vista masculino.
"Pero claro" analizaba mentalmente, con cierto tono de fastidio y completa ironía "si fallan de esa manera, porque fallan, pero no buscan una solución. No acuden a alguien que pueda verdaderamente ayudarles a corregirlo. Porque, por supuesto, ellos son autosuficientes y pueden arreglárselas solos. ¡Mentira!" y a cada hombre que veía le gritaba mentalmente ¡Mentira!
Bien, si ese fuera el problema de Mike, no había más solución que tratarse de inmediato, antes de que se pudiera convertir en un problema físico, los cuales son más complicados de corregir y, entonces, cuando aquello se desarrollase hasta un problema de esas características, sí que sería demasiado tarde para arrepentirse y para tratar de buscar soluciones. Mientras continuaba con su griterío mental para con los hombres, meditaba sobre cómo abordar a Ranma para que la echara una mano… Y si éste estaría dispuesto a colaborar. Es más, la asaltó la duda ¿Qué haría él si tuviera un problema de ese estilo? Por suerte, de momento, no había que preocuparse sobre un posible susto de esas características. Además aquella mentalidad Europea y latina, le destacaban de los hombres de su país, más conservadores y tradicionales, lo que la hizo casi convencerse de que él acudiría a un especialista a ponerle remedio sin dudarlo. "Uhm, aún así sigue siendo un hombre" se remarcó mentalmente, retrocediendo en su análisis. Bueno, no quedaba otra que aprovechar el abordaje del asunto de Mike, para indagar un poco en qué sería lo que haría él. Y eso, por cortesía de su psicoanálisis, se vería en la forma en la que reaccionase cuando se lo contara...
Akane subió los tres escaloncitos del portal con energía. Caminó hasta el ascensor y apretó el botón de llamada. Se dio la vuelta y abrió el buzón. Un par de cartas del banco, una revista del Club de Lectores y varios papeles de propaganda sobre "cómo estar perfecta". Resopló con fastidio y tiró los panfletos en la papelera. De repente, casi sin darse cuenta, se encontró con la pequeña y encantadora señora Anders a su lado.
- ¡Buenos días señora Anders! – dijo con una amplia sonrisa que camuflaba el pequeño susto que se había llevado al verla. Cerró la portezuela del buzón y sacó la llave - ¿Cómo está? – aprovechó para darle una mirada rápida al pequeño cajoncito de Ranma. A juzgar por lo que se veía a través de las pequeñas rendijas talladas en el metal, era casi seguro que ese buzón llevaba toda la semana sin abrirse.
- ¡Oh, muy bien preciosa! – Respondió la mujer con otra sonrisa dulce, con una mirada ciertamente pícara – Hacía tiempo que no te veía... ¿Andas muy ocupada con el trabajo?
Akane se percató rápidamente de esa nueva forma de observarla que tenía su amabilísima vecina. Y no pudo dejar pasar por alto el ligero rubor que cubría las mejillas de la mujer. Anduvo hacia el ascensor y sostuvo la puerta, cediéndole el paso, para después pulsar los botones del segundo y del sexto.
- La verdad es que ando un poco atareada sí… - No tenía por qué darla más explicaciones sobre si tenía o no mucho trabajo. El ascensor empezó a elevarse - … además ahora que se acercan las Navidades me están ofreciendo todavía más trabajo del que puedo abarcar…
- Es normal… - susurró la mujer, mirando hacia la bolsa de la compra que cargaba entre sus manos - … en esta época todo el mundo tiene más trabajo… para rentabilizar los días que se perderán durante las vacaciones… - el característico sonido agudo de llegada se esparció en la cabina del ascensor – Bueno cariño, cuídate…
Akane levantó la mano en modo de despida y con una sonrisa susurró un "gracias, igualmente" mientras las puertas se cerraban. Cuando éstas lo hicieron se quedo seria. ¿Por qué la señora Anders se había comportado de esa manera cercana pero a la vez tan distante con ella? Siempre había sido mucho más familiar. Torció los labios y elevó los hombros. Bueno, quizá no tendría un buen día… Al abrirse las puertas y salir del ascensor, rápidamente giró la cabeza hacia la puerta del apartamento de Ranma. La rítmica melodía musical se desprendía y esparcía por todo el descansillo del sexto. Akane movió la cabeza en un acto impulsivo de extrañeza. ¿Qué le pasaba hoy a todo el mundo? Él nunca, desde que llevaba allí, había puesto la música tan alta… Es más ¿Desde cuándo demonios Ranma estaba en casa a esas horas? Caminó con paso decidido hasta la puerta, llevó su mochilita hacia delante y buscó el juego de llaves que él la había dado. Introdujo la llave y abrió la puerta con cautela, asomando la cabeza por ella. Pasó despacio, casi de puntillas, a pesar de tener la certeza de que era imposible que él la hubiese escuchado entrar. Rápidamente apareció Kira, la ex-perra policía, moviendo el rabo y brincando dándola la bienvenida. Akane sonrió y se acuclilló para acariciarla, aunque estaba segura que la perra de pie podría ser más alta que sus ciento sesenta y dos centímetros de mujer, por lo que no tendría, necesariamente, que agacharse a hacerla carantoñas cada vez que la veía.
- Hola preciosa… - susurró con ternura, mirándola y frotándola en el cuello y detrás de las orejas - … ¿me has echado de menos? – La perra empezó a lamerle la barbilla y las mejillas - … oh… oh… vale, vale Kira… Venga… estate quieta… - balbuceó entre lametazos. Se levantó despacio, evitando hacer cualquier movimiento brusco. Ranma la había advertido que procurara no realizar un giro de esas características cuando estuviera con Kira, ya que su entrenamiento durante años la hizo interpretar esos movimientos bruscos como una huída o como un ataque y podía reaccionar atrapándola de la ropa fuertemente con sus dientes, o incluso intentar derribarla. Así que ella decidió no ir en contra de aquella sabia orden – Anda, ven…- Sonriendo al animal, caminó hasta la cocina, seguida por ésta.
Se acercó hasta el fregadero y se mojó la cara, quitándose los restos de los cariñitos recién recibidos de su nueva amiga perruna. Kira se había sentado en el pasillo, frente a la puerta, observándola con la cabeza ligeramente ladeada. Volvió a sonreírla y con voz suave la preguntó "¿Dónde está Ranma, eh?" La perra dio un gracioso salto y caminó hacia el cuarto de baño, en busca de su dueño. Al llegar al pasillo, Akane se percató, gracias a la luz que se filtraba y se plasmaba sobre la moqueta del corredor, que la puerta estaba entre-abierta. Sonriendo la empujó con suavidad, movimiento lento que Kira aprovechó para colarse en la habitación antes que ella, encontrándose con ciento ochenta y seis centímetros de músculos de hombre en boxers y frente al espejo, contoneándose ligeramente al ritmo de la música. Pasó dentro y se asomó un poco.
- ¡Vaya! – Dijo en un tono no demasiado alto - ¿Qué haces aquí Papa Nöel? Siempre he creído que te dejabas caer por las casas la noche del veinticuatro al veinticinco, no el día dos. ¿O es que ahora te riges por el calendario lunar? – Ranma empezó a reírse. Akane se arrimó a él y le besó en la espalda, deslizándose después a su lado.
- Quería aprovecharme de Mamá Nöel un poco, antes de salir a repartir regalos… - contestó en el mismo tono vacilón, rasurándose con la cuchilla desde la nuez hasta el filo de la mandíbula y observándola a través del espejo.
- ¿Y ese poco es… - ella le miró también a través del reflectante, recargando parcialmente su peso contra la encimera de mármol en donde se encastraba el lavabo - …desde el día dos hasta el día veinticuatro? – agregó con picardía.
- Claro, esa es mi paga extra de Navidad ¿O yo no puedo tener mis propios regalos? Y aún así, me falta tiempo – aclaró la cuchilla en el agua del lavabo. Akane se deslizó de su lado, corrió las hojas de la mampara y se sentó en el borde de la bañera, desde donde podía establecer contacto visual con él a través del espejo con facilidad, habiendo quedado a la derecha del cuerpo masculino - ¿Qué haces tan temprano aquí¿No habías quedado con… Diana?
- Sí, pero nos hemos vuelto antes… - perdió la vista durante unos segundos en el suelo y después le ofreció una melancólica sonrisa. De repente, ese gesto se transformó en algo pícaro y perverso y fue remarcado con su ceja izquierda arqueada y la mandíbula ligeramente torcida – Y… ¿Qué se supone que haces TÚ AQUÍ a ESTAS HORAS? – se mojó los labios y arrastró sus dientes por el inferior.
- Me han dado vacaciones… - dijo sin más, rasurando de nuevo - … tres días libres – la sonrió, sabiendo que aquello la complacería – Por fin… - susurró casi más para sí mismo que para ella. Realmente necesitaba descansar en condiciones y despejarse un poco.
- ¿De verdad? – preguntó con asombro - ¡Qué bien! Ahora me podrás explicar, con detalle, ESO a lo que te dedicas… - le vió dejando caer los hombros y poner cara de circunstancia, casi rogándola que le diera un respiro. Rió, pero no por que la hubiera hecho gracia dejaría pasar la oportunidad de repetir una vez más – Quedamos en que responderías a mis preguntas y aún no he tenido oportunidad de hacértelas… - fue modulando la voz, llevándola casi a una infantil.
- Sí, lo se – agregó serio – Y voy a hacerlo – la sacó la lengua y volvió a rasurar, esta vez en su mejilla derecha.
De repente se estableció el silencio. Kira se pegó a las piernas de Akane, tumbándose después a sus pies. Ésta observó a la pastor alemán con ternura. Aquella pequeña ladradora, a la que en una ocasión estuvo a punto de tirarle un kilo de carne con tal de que se callase, había conseguido robarle un pedacito de corazón. Y, en ese momento, se le cruzó un pensamiento. Akane dio un brinco inesperado sobre su improvisado asiento y miró a Ranma con extrañeza y ligero susto, pero entonces se aplacó de nuevo y observó el pelaje ocre y negruzco de Kira, intentando disimular. Tarde. Él se había percatado de su desliz.
- ¿Me vas a decir qué es lo que te pasa de una vez? – preguntó con cierta paciencia - ¿O tendré que perseguirte todo el día inútilmente para que luego decidas contármelo despertándome en mitad de la noche, cuando seas tú la que no pueda dormir por habértelo tenido callado?
- Qué preguntas más enrevesadas haces… - dijo con asombro – Letrado tenías que ser… - murmuró con cierto tono jocoso despectivo, provocándole una sonrisa – Bueno es que - suspiró - …tengo un problema… Bueno yo no – corrigió rápidamente -, es Diana. Bueno tampoco es Diana – farfullaba intentando poner en orden lo que tenía que decirle.
Ranma dejó de rasurarse, quedando la cuchilla a medio camino, y la observó con curiosidad a través del espejo. Movió la cabeza ligeramente, parpadeando con rapidez. ¿Quién había dicho que tenía el problema? O se había perdido o algo muy extraño estaba pasando.
- ¿Quién dices que tiene el problema, entonces? – volvió a su tarea
- Necesito tu ayuda – confesó ella con cierto temor ante su negativa. – Es Mike quién tiene el problema, pero eso repercute a Diana. Y lo que afecta a Diana me afecta a mí también…
- ¿Qué tipo de problema? – preguntó él de manera casual, enjuagando la cuchilla y vaciando a continuación el lavabo de agua, aclarándolo después.
- Llevan dos meses sin… - clavó su vista sobre Ranma. Bien, era el momento de la verdad, ahora contemplaría su reacción - …sexo. Mike tiene problemas con… Ya sabes…
Ranma dejó de hacer lo que estaba haciendo, se giró rápidamente con cierta confusión, no estando muy seguro de si había o no escuchado bien. La observó fijamente, con una mezcla de asombro y sobre todo preocupación.
- ¿No jodas? – Akane asintió y el se inclinó sobre el lavabo enjuagándose el rostro - ¿Y ha ido al médico o… algo así? – sugirió con total naturalidad, para tranquilidad de ella, que no esperaba menos. Más puntos extras para su cuenta de "Las razones por las que Akane ESTÁ enamorada de ti".
- Ese es precisamente el problema. Se niega a ir a un especialista, de ningún tipo. Según Diana, él solo hace que decirla que… – agravó la voz entonando burla al mismo tiempo – "esto lo arreglo yo" y cosas del estilo.
Él se apoyó en la encimera oscura de mármol, recargando todo el peso de su cuerpo sobre los músculos de sus brazos y sus manos. Enarcó una ceja, con suspicacia y flechó sus irises grises, acentuados por los focos halógenos, sobre Akane. Gotitas de agua resbalaban de los vértices de su mandíbula inferior. Ella le observó en silencio.
- Lo que queréis es que hable con él – hizo una brevísima pausa - ¿Es eso? – preguntó alargando la mano y cogiendo la toalla que había sobre la encimera, deslizándola con cuidado sobre sus mejillas. Se giró, apoyándose sobre el mueble, quedando así cara a cara con Akane. La que, inmediatamente después de su respuesta se levantó de un salto con una sonrisa, asintiendo – Vale, no hay problema.
- ¡Gracias! – se abalanzó sobre él, abrazándole y besándole en el cuello. Como un resorte, se separó, acariciándole los hombros - Bueno, ya sabes… - comenzó con velocidad -… la idea es que no sepa que tú y yo lo sabemos y… bueno, sé discreto y…
- ¡Eh! Relájate… – la interrumpió de golpe, amoldando sus manos sobre su estrecha cintura – Eso podía imaginármelo. Dame las instrucciones antes de verle, no ahora… o se me olvidará todo.
- Ya, pero es que hay algo más y esto te lo pido de manera personal… - se frotó las manos con nerviosismo - …yo es que no puedo dejar de pensar que, lo que le pasa a Mike en realidad, es que ha perdido el interés en Diana, sexualmente ¿Sabes? – aclaró con sinceridad absoluta y con cierto toque de vulnerabilidad – Y me gustaría que intentaras averiguar si mi sospecha es o no cierta…
- ¿Por qué piensas eso? – aquello le pareció curioso. Se cruzó de brazos.
- No se… - contestó con cierta incomodidad, acariciando con suavidad el colgante de aguamarina - … Es que las últimas veces que le he visto, se comporta distinto… - Ranma asentía - … no solo con Diana, es… en general. No sé, pero está más irascible, tiene una forma de mirar diferente… - él intentó interrumpirla, pero ella fue más rápida - … Y me estoy refiriendo a antes de que empezaran "esos problemillas" – ella le miró con picardía y le sonrió con dulzura – Entonces… ¿No te importa colaborar con mis malévolos planes?
- No, no me importa. Pero… ¿Tendré recompensa, verdad? - susurró juguetón. De un rápido movimiento, estiró la toalla y se la puso a Akane sobre la cabeza y cara, cubriendo así su visión.
- ¡Eh¿Qué haces! – se quejó, intentando quitársela de encima. De repente sintió que la elevaban por el aire, y la dejaban casi boca abajo - ¡Ah, suéltame, Ranma! – la toalla calló al suelo. La cargaba a hombros, como si fuera un saco de patatas - ¡Suelta, bájame!
- Te dije que iba a aprovecharme de Mamá Noël… - susurró arrastrando cada sílaba, caminando hacia el dormitorio. Akane pataleó y se quejó juguetonamente intentando deslizarse de sus brazos, justo antes de caer como un peluche sobre el mullido y suave colchón, y de que un cuerpo masculino la aprisionara contra éste - … y voy a empezar ahora mismo… - susurró él sobre sus labios, antes de apoderarse de ellos y prácticamente devorarlos.
Siempre que se acostaba con él, era como si fuera la primera vez. Esos nervios impacientes, inseguros por no gustar. Su sangre era fuego líquido deslizándose por sus venas, ardiendo con dolorosa necesidad al percibir sus caricias, sus besos y sus susurros. Apretó sus manos sobre sus bíceps, reconociéndole así la necesidad de ser invadida y empujó sus caderas hacia arriba, buscando el contacto.
Ranma paseó la yema de sus dedos por el interior de sus muslos y subió hasta sus pechos aún cubiertos, casi abrasando la piel por la intensidad de la presión, provocada por el irrefrenable deseo. Si ella fuera veneno, estaría encantado de beberlo si de esa manera podía saborearla una última vez. Había algo más allá de lo físico y lo mental, que le tenía literalmente enganchado. La escuchó gemir y creyó volverse completamente loco. Se separó de ella más por precaución que por intención, aguantando su peso en sus brazos estirados a ambos lados del cuerpo de su pequeña muñeca de porcelana. Se mordió el labio inferior y suspiró pesadamente retraído.
Akane le sonrió con una mezcla de dulzura y sexualidad, retozando sus manos en su cuello y deltoides, con sus mejillas sonrosadas. Se removió debajo de él como una gatita temerosa y deseosa al mismo tiempo. Percibía su excitación, bajo aquel bóxer que esperaba en breve apartar de en medio.
- En unas dos horas tengo que irme… - susurró ella con voz melodiosamente tensa y sensual - … Promete que me dejarás a tiempo y te permito saquearme sin restricciones… – y supo que aquel "sin restricciones" a él le había encantado.
Ranma levantó la vista y la dirigió hacia la mesilla que quedaba a la izquierda de la cama. Sintió como las manos de ella se deslizaron por sus abdominales, bajando en una caricia, y cómo comenzaron a moverse por una zona interesante que se empeñaba en continuar creciendo y apretándose sin su permiso.
- No hay problema… - gimoteó de vuelta, clavando sus ojos gris-azulados sobre ella - … solo necesitas cinco minutos para vestirte, así que… - dejó que sus caderas cedieran a la gravedad y se posaran sobre las de ella, clavando entre sus piernas su excitado miembro bajo una última prenda. Comenzó a moverse casi inapreciablemente, empujando con contenida energía, cómo queriendo penetrar incluso por encima de la tela - … suficiente – y volvió a besarla, arrastrando su mano izquierda hacia el sujetador y desgarrándolo, sin romperlo, hacia abajo, descubriendo así sus pechos.
Akane decidió que era un buen momento para desnudarle por completo. Explorando su adictivo cuerpo, dirigió sus manos casi con impulsos hacia sus caderas, con intenciones de arrastrar la prenda y avanzar en el proceso, y lo consiguió con maestría pero por poco. Justo al llegar a su destino, una mano aprisionó su muñeca y la reposó con impaciencia sobre su cabeza, mientras su dueño se dedicaba a provocarla escalofríos con sus besos, succiones y pequeños soplidos por su cuello.
- Aw… - gimió Akane en su oído - … no seas malo, que llevo una semana casi sin verte y te tengo ganas… - mordió el lóbulo de su oreja con saña e intentó zafarse de su agarre.
- Entonces… - susurró él sobre su mejilla librándose de la mordida, al mismo tiempo que se deshacía de la prenda interior que cubría la entrepierna de ella, quién se quejó con un gritito fingido de placer - ¿Se supone que tengo que darme prisa? – sus mejillas se rozaron, al haber ella asentido con la cabeza y un murmullo apagado. Él sonrió con cierta malicia, antes de hablarla sobre los labios, clavándola la vista como si quisiera traspasarla – Pues pienso… - y entonces, una suave embestida - … tomarme… - mientras Akane lloriqueaba con impaciencia antes de recibir otro empuje, que la cortó la respiración y la hizo gritar de satisfacción - … todo el tiempo… - y le tuvo por completo - … del mundo Dama…
Dos horas más tarde, Akane volaba por la habitación, recogiendo su ropa del suelo echándola sobre la cama y poniéndosela por orden. Mientras que se movía de un lado a otro maldecía lo tarde que se le había hecho.
- ¿Ves cómo no puede ser? – Farfullaba con malhumor y con resquicios de satisfacción y gozo, además de lucir unas mejillas cubiertas de un ligero tono carmín – Siempre pasa lo mismo, se me hace tarde – Akane levantó la vista de su tarea de colocarse los bajos de los pantalones y le miró, allí sentado sobre la cama, observándola con curiosidad – POR TU CULPA – terminó diciendo casi perdiendo el equilibrio
- No era yo la que estaba tocando al novio y gimiéndole en el oído que quería más – se defendió con una sonrisa victoriosa – Pequeña viciosa… - murmuró recibiendo un sujetador en plena cara, que fue retirado casi tan pronto como llegó a él. Akane reía y murmuraba y maldecía al mismo tiempo por lo bajo - ¿Dónde tienes que ir?
- A ver a mi jefe – aclaró subiéndose la cremallera del jersey y posando sus manos en las caderas ladeándolas, observándole como si le preguntara ¿Qué se me está olvidando? – Y la media hora tarde no me la quita nadie… - elevó los hombros, respondiéndose así misma sobre ese "Qué se me olvida" - … me va a despedir, estoy segura…
- No digas tonterías… – acuñó con decisión levantándose de la cama y caminando hacia el armario - Te llevo…
- ¡Oh, no¡Quieto ahí, fábrica de semen! – exclamó ella, alargando las manos hacia adelante, como si así formara una barrera invisible entre ambos.
Ranma se paró en ese instante, como si le hubieran congelado. La observó con una ceja arqueada, digiriendo lo que acababa de llamarle. Se cruzó de brazos, reclamando una explicación que no llegaba.
- ¿Qué me has llamado? – preguntó con diversión
- Fábrica de semen – aclaró ella como si nada, conteniendo la risa y cogiendo las llaves – y no te ofendas, por que lo eres. – Soltó una pequeña risita pícara - No hace falta que me lleves Tiziano, cogeré el metro.
- ¿Pretendes llegar hoy dices? – abrió el armario y sacó algo de ropa – Si coges el metro no te plantas delante de él hasta mañana – se abrochó el pantalón – Además, que no tengo otra cosa que hacer, por ahora… - se colocó la camisa - …y no pienso dejar que estando yo aquí te largues sola – y terminó de abrocharse los botones, diciendo aquello con una seriedad para con ella poco habitual.
Y ante aquel último comentario, Akane pudo vislumbrar un deje de… ¿Posesión, en su voz?
Ranma decidió esperarla en el aparcamiento del gran edificio en donde trabajaba Akane. Después de llevar veinte minutos dentro del vehículo leyendo informes, se salió para tomar el aire. Paseó un poco por los alrededores despejándose y después, volvió hasta el coche en donde se apoyó y esperó. Realmente, su Dama había pasado todo el camino de los nervios, pensando constantemente que la despedirían. Lo que él no entendía es por qué ella había llegado a esa conclusión. Por lo poco en lo que se podía fijar en muchas de las féminas de su trabajo que leían 'Kawaii', era que Akane estaba muy bien considerada, era muy leída y admirada por ellas. No paraba de escuchar por los pasillos, en muchas ocasiones, a algunas compañeras que comentaban el recién publicado artículo de Tendo. Así que ¿Por qué la empresa iba a deshacerse de uno de sus mejores reclamos? Era completamente ilógico lo que proponía Akane ante la llamada de su jefe. Después de un rato elucubrando, el chico se dedicó a observar el edificio, los jardines y las personas que por allí deambulaban. Y de repente, se fijó en alguien que caminaba con delicadeza unos metros frente a él. Una mujer joven, esbelta, occidental, de cabellos castaños y largos, de bonitos ojos verdes, labios carnosos y pómulos altos y marcados, vestida con un traje chaqueta de color negro y raya diplomática. Había visto a esa mujer antes. Y tanto que la había visto… Es más, trabajaba con él... ¿Qué hacía ahí?
- ¿Gariazzo? – elevó la voz con cierta inseguridad, mostrando un gesto de extrañeza.
La mujer se giró despacio, buscando a la persona que la había nombrado. Al verle, dejó que sus labios formaran una amplia sonrisa y sus ojos mostraran una alegre sorpresa que le era recíproca.
- ¿Qué haces aquí? – dijo con abundante acento italiano, en su idioma de origen, acercándose a pasos lentos y marcados, para terminar abrazándole.
- Lo mismo digo… - sugirió él, devolviéndola el cariñoso saludo y ofreciéndola dos besos. Algo que extrañó a algunos viandantes - ¿Qué haces aquí?
- ¡Ah! – ladeó un mechón de pelo coquetamente – He venido por un asuntillo… Al parecer uno de los jefes ha estado recibiendo amenazas desde hace un mes o cosa así. – Elevó los hombros - Me llevo un par de cartas para analizarlas… - Después le sonrió apretando los labios y elevando los ojos al cielo, dando a entender un "ya sabes cómo son estos rollos" – Bueno ¿Y tú qué¿Qué tal te va? Se me hace raro verte en el país… Siempre te suelen mandar fuera – continuó con tono casual, agarrando mejor la carpeta que portaba entre sus brazos bajo el pecho.
- Si, lo que pasa que ahora me han dado uno de esos descansos – remarcó las dos últimas palabras, acentuándolas además con un sutil movimiento de sus cejas – Y además tengo tres días completamente libres…
- ¡Anda! Pues al verte he pensado que estarías trabajando… - agregó ella con tono jovial – Ahora estoy sorprendida. ¿Qué te trae entonces por estos lares? Si fuese delante de los edificios de National Geographic o alguna de esas, lo entendería pero ¿Delante de Kawaii? – fue modulando la voz, entremezclando ironía, sorpresa y desconcierto según las palabras que decía.
Ranma empezó a reírse por el encasillamiento al que estaba sometido por todos sus compañeros de trabajo. Quizá debería dejar ver que no solo observaba aquellos campos, para quitarse esa falsa y equivocada etiqueta que le habían puesto. Aunque sabía que ella no se la había colgado, solo que se lo decía para rabiarle, ya que Gariazzo le conocía muy, muy bien.
- ¿Has visto? Es que estoy descubriendo ahora mi lado femenino… - ella sonrió, esperando la auténtica respuesta y verdad – Estoy esperando a alguien – dijo rotundo, haciéndola ver que no le daría más datos.
Gariazzo cambió su gesto a uno más serio cuando escuchó aquellas palabras. Con un cierto deje de decepción en su mirada, la cual agachó un segundo y desvió a la derecha, como buscando repentinamente algo. Después, en su rostro volvió a brillar una sonrisa y se giró para ofrecérsela amistosamente.
- Entonces… que no se te haga muy larga, la espera digo… - dijo acerándose para abrazarle de nuevo – Tengo que irme o si no ya sabes quién me echará una buena bronca… - y estableció el cálido contacto, escuchando una risa divertida de varón ahogada - … Me ha encantado volver a verte… - susurró íntimamente en su oído, antes de separarse – Cuídate ¿Vale?
- A mi también, Laura – respondió de la misma forma confidencial – Cuídate.
La observó alejarse y aquello le hizo recordar al tiempo pasado de tal manera, que era como si lo estuviera viviendo en aquel mismísimo instante. Despegó la vista de ella y la posó sobre la puerta principal de entrada al edificio de las oficinas de 'Kawaii'. "Mirar al futuro, no al pasado" se apuntó mentalmente, antes de darse cuenta de que Akane se acercaba observándole seria. "¿Problemas?" se preguntaba evaluando a aquella pequeñita y excelentemente formada figura de mujer "¿Está enfadad?" de repente observó hacia su izquierda "¿Te habrá visto con Gariazzo?" y volvió a posar su vista sobre su Dama "Malas noticias…" Según se acercaba Akane, iba desprendiendo una bonita sonrisa, una de esas sonrisas que a él lo volvían prácticamente loco, por lo dulce y encantadora. "No hay malas noticias, te ha visto…"
Ella llegó frente a él, con los brazos cruzados y con una media sonrisa, conteniendo la carcajada que se le venía encima.
- ¿Y bien? – preguntó Ranma serio - ¿Malas noticias? – Akane negó con la cabeza y pudo observar como el chico inquirió con su mirada una respuesta - ¿Entonces, qué?
Akane apretó los labios conteniendo la sonrisa y, entrelazando sus manos atrás por sobre sus glúteos y meciéndose ligeramente de un lado a otro como una niña pequeña que esconde una travesura, explicó lo que había sucedido en el despacho de su editor.
- Me han ofrecido otro trabajo más – afirmó ella – Y están, al parecer, planteando un nuevo apartado como consultorio – al observar el sutil gesto de satisfacción que se dibujaba en el rostro de su pareja, Akane abrió al boca como si se echara a reír con sorpresa y se tapó con ambas manos, remarcando así un irónico "No me lo creo"
Ranma empezó a reírse. La rodeó en un tierno abrazo y la besó casi fugazmente, consiguiendo que su pequeña muñeca de porcelana se quejase por querer más al perder el primer contacto.
- Me alegro mucho – decía entre rápidos y furtivos besos –…por ti. ¿Y en qué consiste tu nuevo trabajo…? - ella le mordió - ¡Eh! – Se quejó, llevándose los dedos al labio - ¡Relájate, que estamos en la calle! – y al acariciarlo, manchó sus yemas con un poco de sangre – Salvaje… - murmuró por lo bajo con cierto toque erótico, mientras que Akane le explicaba su nueva posición a la vez que caminaba bordeando el coche con dirección al asiento del co-piloto.
- Pues ahora me encargaré también de la sección de libros recomendados… - elevó los hombros, como no queriendo darle tampoco demasiada importancia - …así que ahora seré crítica literaria… - Ranma perdió la mirada hacia la izquierda un segundo y ella aprovechó para elevar un poco más la voz, reclamando su atención - Mi editor sabía de mi afición a la lectura, por eso me llamó. No ha sido una gran escala en mi situación laboral, pero me aumentarán jugosamente el sueldo… Lo que más me interesa que salga es lo del "Consultorio", con eso si que ganaré una pasta gansa… - agregó frotándose las manos, saboreando ese muy posible futuro…
- Pues ahora no te veo con ningún libro… - dijo él abriendo el vehículo con el mando y la puerta a continuación, introduciéndose en el coche. Se alegró porque Akane parecía no haberle visto con su compañera.
- La editorial me dará una lista periódica de nuevas publicaciones… - decía introduciéndose también en el coche, cerrando la puerta y sentándose casi de lado, para observarle mejor -…me marcarán las preferencias y después yo voy a comprarlos, los leo, hago las críticas y le llevo los ejemplares a mi jefe cuando me toque reunirme con él. Entonces, le doy el recibo y él me devuelve el dinero – y finalizó con una amplia sonrisa que pareció desarmarle.
- Sí que vas a estar entretenida entonces… - aliviado, hizo la maniobra para salir de aquel aparcamiento - ¿Y ya te han dado la lista para el próximo mes?
- Sí, aquí la tengo – Se sentó bien y se abrochó el cinturón. Metió la mano en uno de los bolsillos de su cazadora y sacó un papel doblado en cuatro veces, la revisó y añadió – Ahora tendría que ir a comprarlos… La pena es que Sam tenga la librería cerrada – hizo una mueca, expresando así el descontento que sentía al saber que no podría ir a su lugar favorito.
- ¿Por qué no le llamas? – preguntó con cierto toque de evidencia – A lo mejor los tiene o te los puede traer aunque no tenga el local abierto…
- No, no creo – afirmó convencida – Además, debe estar muy liado con todo el asunto de la obra, los inventarios, traslados… Como para andar buscándome libros a mí… Lo menos que quiero hacer es molestarle – volvió a doblar y guardar la nota en el bolsillo. – De todas formas, luego le llamaré para saber qué tal está y cómo le va todo – sonrió con ternura al recordar al hombre –…porque si no, me regañará por estar tanto tiempo sin visitarle. A lo mejor me acerco un día para ayudarle en lo que pueda… – miró a Ranma de improviso - ¡Ah, por cierto! – Exclamó con alegría y mostrando una sonrisa que inmediatamente se congeló en su rostro forzadamente - ¿Quién era esa con la que estabas hablando, con la que te has besado y con la que te has abrazado?
Ranma parpadeó más pesadamente de lo normal y suspiró. La miró un par de segundos antes de volver a posar su vista zafirina sobre la carretera… Ahí venía una oleada de celos made in 'Akane' que le tendría al menos dos horas explicándose…
Autor: AnDrAiA / Cap. Publicado:31 de Julio de 2006 / Edición para: FanFiction
Vaya, vaya. Problema peliagudo se plantea en éste capítulo. Veámos como lo resuelven. Creo que, si hay chicos leyendo ésta historia, deberiáis prestar mucha atención a la reflexión de Akane ;)
alory: Sip, yo también creo que es buena actriz..Igual se "confudnió" al escoger profesión :P Gracias por dejar tu 'review' y por el seguimiento que estás haciendo de la historia. ¡Un abrazo!
3-CiNdY-3: Jajaja... Me he dado cuenta de que casi todos estáis deseando ver a éste Ranma celoso pero como has sido tú la más reciente en decírmelo te pregunto ¿Cómo piensas que podría reaccionar? Muchas Gracias por el seguimiento que estás haciendo de la historia y especialmente agradecerte que te tomes el tiempo para dejar tu opinión sobre ella. ¡Gracias, gracias!
lorena: Gracias por dejar tu review y por seguir la historia. Si, al final pareció comprenderlo pero, como ella misma dijo, es dificil seguir como si nada cuando te han mentido y eres bastante desconfiada...
Cammiel¡Hola guapa! Vete a saber, con estos dos todo puede pasar... Si, se llama 'Mei', aunque creo que se mencionó antes el nombre. ¡Qué pillina! Tu quieres que vayan a Italia para la lucha Akane vs. Mei ¿A que si:P Bueno, bueno, ya veremos qué sucede... Hasta el capítulo 13, que aún queda bastante, no llegarán a Italia. ¡Gracias por dejarme la review¡Nos leemos¡Un Besote!
Jade Saotome K.¿Verad que fué lindo? Pienso que él se lo merecía. Al fin y al cabo era el "más asustado" de los dos respecto a la relación... Realmente las comparaciones son odiosas pero... nunca podemos evitar hacerlas sobre todo si una relación pasada te marca de la forma en que a él le marcó su noviazgo con Mei. Ya veremos qué sucede. ¡Gracias por tu review! Un besote.
Edda: Muchísimas Gracias por tu opinión Edda, por tomarte el tiempo y la molestia de dejarme una larguita Te agradezco mucho las felicitaciones AnDrAiA ruborizada una hace lo que puede más o menos... ¡Sí! Tenía que dejar a un Ranma dubitativo; algunas veces, yo lo reconozco, se peca deperfeccionar tanto al hombre que resulta poco original y también irreal, cuando ellos normalmente en este tipo de situaciones se quedan que no saben qué hacer...por eso le hice dudar, para quedara "real"xD No recibí tu e-mail Edda :( No se qué debe pasarle al e-mail de terra, así que si quieres escribirme hazlo a evamgp(arroba)hotmail(.)com ¡Muchos Besos guapa!
De todos modos podéis también contactar conmigo, leer avances de historias, nuevos proyectos y demás en: silversand(.)blogspirit(.)com
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