¡Hola a todos! En serio, pero en serio, lamento mucho la tardanza para actualizar, sobre todo con esta historia. Pero ahora se me han atravesado muchas cosas relacionadas a la escuela, a la familia, a mi salud, sin mencionar de que sufrí de un terrible caso de "bloqueo de escritor".

Pero espero recompensarlo con este capítulo que, en mi opinión, es el más largo y con un más toques de drama que otros.

Recuerden y aviso que los personajes de Total Drama no me pertenecen.

Sin más que decir... Disfruten del capítulo.


Capítulo 18. Inesperado.

No. POV.

La venta se había terminado y ahora todos los que ayudaron en ella, se encuentran descansando en la sala de Trent.

Geoff, Duncan y Harold se recostaron en los muebles, hasta subieron los pies en la mesita de la sala y se habían quitado los zapatos. DJ se encontraba en la cocina preparando café para todos. Bridgette, Courtney, Leshawna y Trent estaban en la mesa del comedor, todos contando el dinero que habían ganado. Las chicas contaban cuidadosa y tranquilamente cada billete y cada moneda, pero se les hacía ya muy difícil debido a lo agotadas que estaban.

Aunque el ojiverde, también se encontraba cansado y envidiando a sus amigos que estaban en la sala, tenía que seguir contando las ganancias, pues de ellas dependía que no perdiera su casa.

-Tengan. Esto les vendrá bien.- Habló DJ desde atrás de Trent, mientras ponía frente a todos unas tasas llenas del caliente y energético café.

-Gracias.- Dijeron los cuatro, pero sin distraerse de lo que hacían. DJ entendió y se fue a sentar con los otros a la vez que también les dejaba el café cerca de sus pies.

-Estoy exhausto. No me puedo mover.- Se quejó Geoff. Desde el sofá. Su voz se oía sofocada por el sombrero que se puso en la cara.

-Después de contar esto, te daré un masaje de hombros, terroncito de miel.- Dijo Bridgette con voz melosa desde la silla donde estaba, a pesar de lo cansada que estaba.

Geoff se quita su sombrero de la cara para revelar una seductora para su novia. -¿Te gustaría un masaje en los labios, osita?- Le preguntó, viéndose con más energía cuando se levantó de su lugar, de repente.

-Me gusta la idea.- Dijo Bridgette con voz seductora desde su silla y batiendo sus ojos a su novio. Él se acercó a su novia surfista y estuvieron por besarse.

-Ni siquiera se atrevan a besarse mientras hacemos cuentas, Bridge.- Habló Courtney con tono amenazante. Logrando que los dos enamorados se apartaran del miedo por lo que pueda hacer la castaña.

-Tranquila, Court. Sólo quieren darse un beso después de un día tan largo.- Dijo Trent, compadeciéndose de sus amigos.

-Y no se han besado en todo el día. Ese es un record.- Bromeó Leshawna, ambos rubios se sonrojaron.

-Tú también debes relajarte, princesa.- Habló Duncan desde el mueble, y como respuesta, Courtney bufó. –Ya deberían de dejar eso. ¿Cuánto tiempo les falta para terminar de contar eso?- Preguntó ahora dirigiéndose a los contadores junior.

-El tiempo que sea necesario.- Dijo Courtney, irritada por el cansancio.

-Y ese tiempo terminó.- Dijo Trent sonriente, mientras ponía su lápiz en la mesa. Los demás prestaron atención. Y los que estaban aún en la sala, se levantaron y fueron con su amigo. –Y conseguimos reunir… ¡7 mil dólares!- Dijo emocionado. Todos también se emocionaron.

-¿Solo eso?- Preguntó una no tan emocionada chica castaña. –Agh. ¿No les parece poco comparado con lo que hemos vendido?-

-Bueno, recuerda que tuvimos que regatear muchas cosas.- Comentó Harold.

-¡Agh! ¡Debieron dejarme a mí, esos clientes tacaños!- Se quejó Courtney, golpeando a la mesa con los puños.

-Oye, tranquila, princesa.- Dijo Duncan, levantando las manos en son de paz. –Necesitas relajarte. Logramos juntar mucho dinero para Elvis.- Dijo, mientras se ponía detrás de Courtney, y Trent fruncía el ceño por el apodo. –Lo que necesitas es un masaje.- Dijo y se puso a masajear los hombros de Courtney. Y eso funcionó, porque la chica disfrutaba del masaje y el chico disfrutaba hacerlo.

-Muchas gracias a todos. Les prometo que les regresaré este favor.- Dijo Trent, agradecido.

-Muchacho, no es nada.- Dijo Leshawna, pegándole en el hombro.

Luego, suena un teléfono y todos revisan si es suyo. –Es el mío.- Dijo DJ, mientras contestaba. –Hola mamá… Sí, ya terminamos… Sí, te compré el libro de recetas…- Los chicos sofocaron sus risas, porque en verdad, DJ había comprado el libro por encargo de su mamá.- Sí… ya voy para la casa… Nos vemos.- Cuelga su teléfono. –Perdón viejo, ya es tarde y debo ir a casa.-

-Es cierto, ya es tarde. Debo irme.- Dijo Bridgette levantándose de su silla y estirando los brazos. Y es sorprendida por Geoff, cuando la carga y la pone en sus hombros. -¡Ah! ¡Geoff, bájame! –Se reía.

-Nos vemos, viejos.- Dijo Geoff, sin hace caso a su chica y se la llevó cargando hasta la puerta.

-Buena esa, viejo.- Felicitó Duncan al fiestero.

-Sí. Yo también puedo hacer eso.- Dijo Harold, fingiendo ser "cool", y se acerca también a Leshawna. –Es hora de también de irnos, mi LeDiosa.- Dice y la abraza por la cintura, y como Geoff, también intentó levantarla. Fracasando notoriamente. Los demás se reían divertidos por el esfuerzo del pelirrojo, mientras la propia chica rodó los ojos por la acción de su flaco chico, pero se enterneció de igual manera.

-Mejor, yo te cargo, pastelito de jengibre.- Dijo Leshawna y sin esforzarse, levantó a Harold, éste riéndose, avergonzado. -¡Nos vemos, muchachos!- Dijo de camino a la salida, dejando atrás a todos los que se reían por lo sucedido.

-¡Ja Ja! Esto es asombroso. Tengo que grabarlo mientras pueda.- Dijo Duncan mientras sacaba su celular y se va corriendo detrás de Leshawna y Harold.

-¡Duncan! ¡No te atrevas!- Gritó Courtney, corriendo detrás de él.

Seguida de DJ, quien sólo caminaba con calma. -Nos vemos, viejo. Todo se solucionará. Por cierto, les dejé algo de cenar a ti y a tus padres, ya que ellos llegarán cansados.- Dijo.

-Gracias viejo, nos vemos. –Se despidió Trent, cerrando la puerta. Aún tenía que arreglar la sala, guardar el dinero en un lugar seguro y lavar las tazas que usaron sus amigos, antes de que llegaran sus padres.


Trent. POV.

Aunque no lo quisiera admitir. Sí tuvimos que regatear muchas cosas y por eso no ganamos más de lo que me hubiera gustado. Es triste que haya vendido algo de mi ropa, la patineta, algunos libros.

Y mi guitarra. Tomará mucho tiempo volver a reunir dinero para comprar otra, pero todo es por algo muy importante y ahora está en manos de Lisa. No sabía que tocara guitarra. O que tuviera esa cantidad de dinero.

Y aparte de ella, estuvieron varios otros de la escuela que estaban interesados en la venta. O en tomarme fotos y tratar de humillarnos a todos, como lo hicieron Heather, Lightning y Scott.

-¡Trent! ¡Volvimos!- Ya llegaron mis papás. Los sorprenderé con lo que ganamos, tal vez me digan que reunieron lo suficiente y que lo que ganamos puede ser para otras cosas.

-Hola ma, hola pa.- Les saludo saliendo de la cocina con tazas de café para ellos. Oigan, DJ preparó mucho café, no lo voy a desperdiciar. -¿Cómo les fue?- Les pregunté mientras dejaba las tazas en la mesa del comedor, una delante de cada uno.

-Bueno…- Oh oh. Les está tomando mucho tiempo en contestarme. Los veo mejor a la cara y se ven… Tristes.

-De lo que empeñamos, sólo pudimos conseguir 30 mil dólares.- Respondió mi papá.

¡Maldición! ¡No es suficiente! –Pero… La mayoría de las joyas de mamá son de oro.- Dije tratando de entender.

-Gracias a esas joyas, es que tenemos esa cantidad.- Dijo mamá, destrozada.

Muy bien, ser positivo. –Pero aún tenemos el día de mañana para conseguir más dinero.- Les dije sonriéndoles y aprovechando ése momento para mostrarles lo que ganamos. –Y miren. Gracias a mis amigos, logré conseguir este dinero.- Dije mientras les mostraba los sobres. Ambos los miraron sorprendidos. –Adentro hay un total de 7 mil dólares. Por lo que nos falta menos dinero que juntar.- Dije orgulloso.

-¿Cómo conseguiste esto?- Preguntó preocupada mamá.

-Mmm…- Ahora que lo pienso, jamás se me ocurrió una excusa para explicar esto. La venta la hice sin su consentimiento. Pero ya no importa, mejor la verdad. –Tomé unas cosas viejas mías y de cuando era niño para venderlas.- Confesé.

-¡Trent! ¡No debiste hacer eso sin nuestro permiso!- Habló papá, no sé si está molesto o si está sorprendido.

-Lo sé. Y lo siento. Pero les juro que tenía que hacer algo para ayudar. Yo tampoco quiero que perdamos la casa.- Dije tratando de no alzar la voz.

-Es cierto. Hay que admitir que fue una buena idea.- Habló mi mamá, tomando el hombro de papá. –Muchas gracias, Trent. Ahora debemos ver cómo reunir lo que nos falta de dinero. Con lo que tenemos ahora, sólo nos faltan 13 mil dólares.- Dijo tratando de sonar positiva. La conozco, y sé que le duele que haya vendido mis cosas de niño, pero conservé los álbumes de fotografías, creo que eso es mejor que unas cosas.

-Está bien. Lo mejor es que todos cenemos algo y luego nos vayamos a dormir. Mañana va a ser un día más.- Dijo mi papá.

-Si les parece bien. DJ nos dejó algo de cenar, antes de que él se fuera.- Dije para no preocuparlos por la comida, teniendo una sonrisa de gratitud de parte de ellos como respuesta. Es una gran ventaja tener un amigo cocinero.

Después de cenar, todos nos fuimos a nuestras habitaciones para dormir. Si yo me encontraba agotado, no quiero imaginarme cómo estarán mis papás.

Pero antes de dormir, necesitaba hablar con alguien. Ya molesté mucho a los demás hoy y ellos deben de estar en alguna cita o en algo más. Tal vez pueda hablarle a…

-¿Hola?- Antes de haberme dado cuenta, le había marcado a Gwen. Y ella me contestó enseguida.

-¿Qué pasó con eso de "Buenas noches"? ¿O eso de "Residencia Bell"?- Le hablé en broma. Cada vez que hablábamos a su casa, nos contestaba de esa forma, y también la corregimos en eso.

-Jaja. Creo que voy mejorando.- Respondió divertida.

-Jaja. Perdón que te moleste a estas horas.- Le dije un poco apenado.

-No. Está bien. Yo creía que me habían olvidado.- Dijo Gwen algo sorprendida.

-Que dices. ¿Quién podría olvidarse de alguien como tú?- Dije. Del lado de Gwen no se oyó nada, creo que la dejé sin habla. Yo también lo estoy, por lo que dije. –Y, ¿por qué crees que te olvidamos?- Pregunté para romper el hielo.

-Ah… bueno. Porque no me invitaron a tomar parte de tu venta de garaje.- Dijo como si fuera obvio.

Ahora era mi turno de quedar mudo. -¿Cómo lo supiste?- Pregunté.

-Lisa.- Respondió. Claro, debí imaginármelo.

-Cierto. Gwen, perdón por no avisarte.- Me disculpé.

-¿Y por qué los demás no me dijeron nada?- Preguntó, sonando lastimada.

-Porque les dije que estarías ocupada.- Contesté.

-¿Por qué?- Preguntó confundida.

-Porque… No sé. Creo que… me avergonzaba que me vieras así.- Dije sin pensar.

-¿Eh? ¿Así como? No entiendo.- Me dijo más confundida que antes.

-Me avergonzaba…- ¿Qué digo? La verdad es mejor, además, con Gwen siempre puedo abrirme. Si ella lo hizo una vez, ¿por qué yo no?- Que me vieras pasar por algo como una venta.-

-Pero todos llegan a hacer una venta de vez en cuando, ¿no? Es decir, muchos venden sus cosas para tener algo nuevo.- Dijo ella.

-Es cierto. Pero no siempre es así. Esta vez tuve que hacer la venta porque…- ¿Por qué no lo digo? ¿En serio me avergüenza tanto? Ya prácticamente todos en la escuela lo saben.- Porque ahora sufro problemas económicos.- Dije suspirando.

-Oh… Y, ¿es muy grave?- Dijo sorprendida.

-Bueno… Es al grado de que pueden quitarnos la casa.- Dije asustado de la sola idea.

-¿Qué? No pueden. Lo solucionarás, ¿cierto?- Dijo, por su tono, sonó preocupada.

-Eso esperaba con la venta.- Dije después de suspirar decepcionado. –Pero esperaba reunir más.-

-¿Y tus papás?- Pregunto ella. Es cierto, jamás los mencioné.

-Ellos no sabían de la venta. Estaban empeñando unas cosas de ellos.- Respondí, ahora más confiado de hablar.

-Vaya. Todos han sacrificado sus cosas hoy.- Dijo.

-Se puede decir que sí. Pero todavía nos falta mucho.- Dije un poco triste, pero ya no quiero hacer sentir triste a Gwen otra vez. –Pero todavía nos queda mañana para reunir el dinero faltante, y estoy seguro que todo estará bien.- Dije para animarla, y para animarme.

-Jaja. Tienes razón. Hay que ser positivos. Nadie sabe, pero puede que mañana todo te salga bien.- Dijo feliz, podía sentir su sonrisa del otro lado del teléfono, y al sentirla, también me hizo sonreír. Era justo lo que necesitaba.

-Sí. Oye, perdón, pero ya es tarde y quiero descansar. Mañana será un día largo.- Dije disculpándome.

-De acuerdo. Deseo que tengas un buen sueño, Trent.- Me dijo en su modo educado, y colgó.

Yo también colgué antes de echarme a la cama.

Hablar con Gwen me calmó bastante. Necesitaba a alguien más para decirme que todo saldría bien. Además, logré calmar la ex vergüenza que tenía antes. Ahora puedo dormir en paz.


Gwen. POV.

-De acuerdo. Deseo que tengas un buen sueño, Trent.- Dije antes de colgar. Diablos, otra vez hablé como princesa. Jamás seré una chica normal.

Me siento algo apenada de no haberle dicho que ya todo estaba resuelto.

Mi collar valió mucho más de lo que ellos necesitaban, y ése dinero lo tengo ahora mismo para poder dárselo al banco el día lunes.

Pero primero quiero saber si enserio habrá valido la pena vender el collar por éste dinero. Quiero saber si ellos lograrán conseguir el resto del dinero antes del lunes y ellos pagarán con su propio dinero y así ya no los molestarán, no perderán su casa. Ellos ya perdieron demasiado al vender y empeñar sus cosas.

-Por lo menos pude salvar la guitarra de Trent.- Pensé mientras la miraba al otro lado de mi cuarto.

El sólo verla me hizo recordar y reflexionar lo sucedido hoy.

No había recibido llamadas de ellos, porque todos estaban ocupados ayudando a Trent; y ninguno me habló porque él les dijo que estaba ocupada.

Y logro enterarme de todo gracias a mi fan, Lisa. Y con su ayuda, logré salvar la guitarra. Y gracias a Alejandro, pude enterarme de la situación de Trent y pude hacer esto para intentar ayudarlo, si es que necesitan mi ayuda, claro.

Tengo una gran combinación de emociones: estoy confundida, estoy aliviada, y estoy ofendida.

Sé que Trent me habló y me explicó todo, pero podría haber ayudado. Porque me he enfrentado a situaciones como las de Trent muchas veces.

Allá en Ofralia, junto con mi familia, siempre teníamos que resolver casos así. Debíamos resolver los problemas de las escuelas, de los granjeros, de los negocios, en resumen del país entero. Hasta ayudar y que nos ayuden otros países.

-Mamá, papá, Matt. ¿Cómo estarán?- Me pregunté en voz alta.

Debo admitir… Que vender mi collar al joyero para ayudar a Trent fue un gran sacrificio para mí. Porque traje principalmente ése collar porque era una parte de mi familia… una parte de mi hogar. Pero si ayuda a que Trent y sus padres logren conseguir sus cosas, habrá valido la pena.

-Gwenedith… Regresamos.- Escucho la voz de Amy. Vaya, al fin regresaron. Ahora ellos son los que no han estado en casa todo el día. ¿Dónde habrán estado?

Les preguntaré… Y de paso, les diré que aquí deben decirme Gwen… Otra vez.


El lunes.

No. POV.

El lunes comenzó de nuevo, y para muchos significa empezar a trabajar o ir a la escuela otra vez; otra semana aburrida.

Pero para la familia Baker… Los tres estaban aterrados. Porque, aunque hayan logrado conseguir dinero el sábado, el domingo no lograron conseguir más que unos mil dólares. Lo que sumando eso con los 37 mil dólares que consiguieron era un total de 38 mil. Alias, no alcanzaron el dinero suficiente y embargarían su casa.

Y a pesar de las protestas del joven Baker de querer quedarse con sus padres para que no sufrieran la humillación ellos solos, insistieron que fuera a la escuela, pero que rápido hiciera una maleta con su ropa para tenerla guardada en el auto por si acaso. A eso, Trent obedeció.

Ahora mismo, el joven sin su guitarra fue caminando a la escuela. No quería encontrarse con nadie. Si ya se sintió apenado cuando muchos lo vieron vendiendo sus cosas, estaría peor si se enteraran que perdió la casa. A menos que ya se hayan enterado.

-¿Trent?-

La voz hizo que se detuviera y volteara a ver quién le habló, aunque sí sabía quién era. Y tenía razón. En un Nissan gris, estaba Gwen sentada en el asiento trasero, mientras que adelante, reconoció a Amelia, la dama de compañía de Gwen; y vio a un señor que no conocía.

Ahora más tranquilo de verla, se acercó. –Hola Gwen.- Se dirigió a la chica. -¿Cómo está, señora Amelia?-

-Estoy bien. Gracias por preguntar.- Respondió la señora con amabilidad. Ella y el señor Franklin no perdieron su costumbre se hablar con elegancia.

-¿Qué haces caminando?- Preguntó Gwen mientras lo miraba desde la ventana. –Creía que estarías en el autobús.-

Trent se rascó la nuca antes de responder. –Digamos que… no quería que todos me señalaran o hablaran de mí por… lo del sábado.-

-Claro, lo entiendo.- Dijo Gwen mientras le sonreía y le abría la puerta del coche. –Entra, si no lo haces, llegarás tarde.-

-Mejor no, prefiero caminar.- Dijo Trent dispuesto a seguir su camino.

-¿Seguro? Porque caminando llegarás tarde. Y con lo poco que he aprendido, el que llega tarde es el blanco de los rumores.- Dijo Gwen mientras le daba una mirada desafiante a Trent.

Él sonrió divertido porque le dijo lo que él y los demás le enseñaron a Gwen. –Está bien. Acepto la oferta.- Dijo, mientras ponía las manos en alto en señal de paz y entraba al auto.

El señor Franklin arrancó el coche y se dirigieron nuevamente a la escuela de los jóvenes.

-Oye Trent… Si no te molesta que pregunte, ¿de verdad no querías ir en autobús para evitar los rumores del sábado? O es por algo más.- Preguntó Gwen, mirando preocupada a su amigo.

Trent suspiró derrotado. –Es por más…- Y brotaron silenciosas lágrimas de sus ojos. Claro que no pasaron desapercibidas para la princesa gótica.

-Trent… ¿Acaso…?- Empezó, pero no se atrevió a terminar la oración.

-Así es Gwen… No conseguimos el dinero suficiente… Y nos van a embargar después de clases.- Dijo en un susurro apenas audible, y dejó que las lágrimas salieran.

A Gwen le dolió ver a Trent así. Por lo que lo tomó del brazo y lo jaló a ella para darle un abrazo. Él aceptó con gusto el abrazo mientras seguía llorando, y ella podía sentir su blusa empaparse cada vez más, mientras le acariciaba la espalda para tratar de calmarlo.

Aquél gesto de cariño le funcionó a la princesa para calmar al músico. Y muy a tiempo, porque apenas el chico se calmó, el coche en que viajaban se detuvo frente a la escuela.

-¿Estás mejor?- Preguntó Gwen mientras le pasaba un pañuelo para limpiarse.

Trent aceptó el pañuelo para limpiarse rápido los ojos. –Sí. Gracias, realmente lo necesitaba.- Le dijo sonriéndole, aún con los ojos algo rojos.

-Toma mis manos.- Dijo Gwen mientras extendía las suyas a su amigo. Él no entendió lo que iba a hacer, pero le hizo caso. –Cierra los ojos y respira.- Le indicó. Y entre los dos, cerraron sus ojos y respiraron. –Abre los ojos.- Y cuando Trent abrió los ojos, Gwen notó que lo rojo de los ojos de su amigo se fue. –Listo, podemos ir a clases sin que noten que lloraste.-Dijo al abrir su puerta y tomar sus cosas. Acto que también imitó Trent, agradeció y se adelantó a las escaleras. –Gracias por traerme.- Le agradeció al final a Amy y Frank, quienes le sonrieron a su princesa, orgullosos de ella.

–Escuchen, ¿creen que pueden hacerme un favor?-


Hora del almuerzo.

Trent. POV.

Vaya. Tengo que reconocer que haber llorado me ayudó mucho. Traté de ser fuerte por mis padres, para no preocupar a mis amigos, y para no darles la satisfacción a los demás de verme como estuve antes. Pero ya no pude más.

Tuve la suerte de haber estado con Gwen.

Me ayudó a tranquilizarme, a encubrir que había llorado y a prestarme…

Diablos. Olvidé regresarle su pañuelo. Pero parece que ella también lo olvidó.

-Viejo.- La voz de DJ; que está sentado a mi lado en la cafetería, me sacó de mis pensamientos. –Lamento que no hayamos podido ayudar más.- Dijo en voz baja para que nadie, excepto los que estamos en la mesa, pueda escuchar.

-Está bien. Me ayudaron bastante.- Le dije, dándole una sonrisa sincera. Todos los que me ayudaron en la venta de garaje, saben por mí, que no alcanzamos el dinero necesario. Por lo que nos embargarán la casa.

Y en respuesta, muchos ofrecieron que mi familia y yo nos quedemos con alguno de ellos. Incluso han llamado a sus padres si pueden hacer eso… Todavía no les dan la respuesta, pero que nos avisarían más tarde.

De verdad, tengo amigos asombrosos.

-Les dije que me dejaran a esos tacaños. Habríamos logrado conseguir más.- Se quejó Courtney mientras revolvía su sopa.

-Hicimos lo que pudimos.- Dijo Bridgette cuando tomó lechuga con su tenedor. –No hay más que hacer.

-Bueno, nos queda esperar a ver a los del banco ir a tu casa, Trent.- Dijo Harold, llevando su tazón de sopa a su boca. Pero Duncan golpeó el tazón, haciendo que la sopa mojara la cara, y la camisa, de Harold. Él escupió la sopa y miró al responsable de lo que le pasó. –Phh. Idiota.- Se quejó.

-Tú fuiste el idiota esta vez, Doris.- Dijo Duncan muy molesto. Harold estaba por responder, cuando recordó lo que dijo y su rostro se mostró arrepentido. –Oh. Lo siento.- Dijo.

-Tranquilo. Está bien.- Contesté, fingiendo una sonrisa. Aunque por dentro me hubiera gustado ser el que le derramara la sopa.


Los amigos permanecieron en silencio después de eso para pensar y comer. Sólo que su tranquilidad se iba a opacar cuando Heather, al verlos tan serios desde la mesa de los "populares", pensó en reírse un poco.

-Chicas, ¿quieren divertirse un poco?- Preguntó a una joven rubia, de ojos azules y muy hermosa; a una chica de cabello castaño en una cola de caballo, lentes y pecas; y otra chica rubia con uniforme de porrista rojo y un lunar bajo su ojo. Las tres asintieron y Heather se levantó de su asiento mientras las tres chicas, y los demás que están en la mesa, la observaban caminar hacia la mesa de Trent y Gwen.

-Oye Trent, este libro de modas que me vendiste el sábado es un fiasco.- Habló directamente al pelinegro, pero hablando lo suficientemente alto como para que la oigan todos los de la mesa y toda la cafetería. –Y vengo a exigir que me devuelvan mi dinero.- Dijo al poner sus manos en las caderas.

Todos los que estaban con Trent en la mesa se veían molestos por la presencia de Heather. Era natural, todos ahí la odiaban. Hasta Leshawna tuvo que ser sujetada por Bridgette y por Harold para que no golpeara a la mandona asiática.

-Perdón, Heather. Pero claramente dijimos, antes de venderte el libro, que no se aceptan devoluciones.- Habló Courtney.

-Y me sorprende que hubieras comprado un libro. Yo tenía en mente que no sabías leer.- Habló Leshawna con sus manos en la cadera. Los de la mesa de ella (y los de las mesas cercanas) rieron por el comentario.

Los de la mesa de los populares veían a Heather fijamente, para ver cómo respondía. Si se iba a enojar, o si se iba a ir. Pero ella se quedó ahí, y aunque ellos no podían verle la cara, porque Heather les daba la espalda, su cara mostró una sonrisa malvada.

-Por supuesto que sé leer, rapera de cuarta.- Respondió Heather, lanzando una mirada venenosa a Leshawna. –Y se leer tan bien, que me ayuda a saber esto...- Levanta su costoso celular. –Que su venta fue una pérdida de tiempo y que Trent perderá su casa esta misma tarde.- Dijo alto y claro. Muchos en la cafetería, hasta los que trabajan ahí, murmuraban entre ellos, o veían a Trent y lo señalaban.

-¿De qué diablos hablas?- Preguntó Duncan, también levantándose.

-Miren en sus celulares, perdedores. En la página de chismes de la escuela esta toda la información.- Dijo Heather, aun con su celular en alto. En una parte de la cafetería, se escuchó un pequeño jadeo, pero nadie le prestó atención. –Toda la información, cortesía de Sierra.- Agregó con malicia. Con eso, todos voltearon a ver a Sierra, quien había dejado de abrazar a Cody y se fue corriendo del lugar, y gritando desde la puerta "¡Lo siento!"

Muchos ya no sabían a dónde mirar; si a la puerta por donde se fue una arrepentida Sierra, a Heather por si dice algo más, o si a Trent, quien parecía estar a punto de desmayarse de la vergüenza. Al final, las miradas fueron nuevamente a Heather.

-Dime Trent, ¿harás algo más para ganar dinero de último minuto? Porque es una lástima que ya no tengas tu guitarra, podrías haberla usado para pedir limosnas.- Terminó con otra sonrisa, pero más cruel. Muchos jadearon por sus palabras, hasta las tres chicas con las que habló Heather antes se mostraron sorprendidas por lo cruel que fue la más popular de todos.

Los amigos de Trent voltearon a verlo para saber si estaba bien; y como era lógico, no lo estaba. Estaba pálido y rojo al mismo tiempo y sus ojos mostraban señas de querer sacar lágrimas, pero también se esforzaba por no hacerlo.

Gwen se sintió terrible de verlo de esa manera. Él ya estaba mejor después de la plática que tuvieron antes, y ahora pasa esto…. Y no lo iba a tolerar.

-No entiendo, ¿qué buscas con esto, Heather?- Preguntó Gwen mientras se levantaba de su lugar.

Heather, al igual que todos en la mesa, se sorprendieron de que Gwen se le enfrentara con calma. Claro que la popular no lo iba a demostrar.

-Vaya que eres más tonta de lo que pareces. Sólo quiero recordarles el lugar al que pertenecen todos ustedes… el de los perdedores. Y también es divertido hacer esto.- Respondió Heather mirándose las uñas, como si no le importara nada.

-¿Es divertido para ti burlarte de los demás?- Preguntó una vez más Gwen, ahora poniéndose frente a la mesa y frente a Heather. -¿Sólo por ser "popular"?-

-Ehh… sí. Por si todavía no lo sabes, soy la más popular de la escuela. - Respondió Heather rodando los ojos, como si se estuviera aburriendo de las palabras de la gótica. –Puedes preguntárselo a cualquiera de aquí. Soy la más popular por ser la más hermosa, la más lista, una de las que tiene más dinero de toda la escuela y de una buena familia.- Agregó, con sus manos en sus caderas y sonriendo orgullosamente.

-Muy bien por ti.- Comentó Gwen cruzada de brazos.- ¿Pero sabes? De donde vengo, ser popular es ser alguien que no sólo es conocido; sino que es querido por todos los que conoce, por las acciones que realiza. Y de todas las cualidades con las que te describiste, nunca mencionaste ser querida.- Por ése comentario, todos los de la mesa de Gwen, la de Heather y todos alrededor se quedaron boquiabiertos, y algunos lejanos de ellos soltaron leves "uhhhh".

-Yo… por- por supuesto que soy querida por todos.- Dijo Heather, tratando de recomponerse de lo que dijo Gwen.

-Eso es bueno.- Comento Gwen, con obvio sarcasmo. –Pero serías más popular y querida, si en lugar de mofarte de Trent, lo ayudas a él y a sus padres con su casa. Ya que presumes tener tanto dinero. Pero veo que eres demasiado egoísta para eso- Dijo entrecerrando los ojos.

Todos en la cafetería estaban dirigiendo su vista a Heather, queriendo saber cómo respondería a todo lo que le dice Gwen, pero la popular no decía nada, sólo seguía mirando a la chica gótica.

-Y a mi forma de ver todo. Los chicos que están detrás de mí (apunta con su pulgar a Bridgette, Courtney, Leshawna, Geoff, Duncan, DJ, Harold, y Trent) son los verdaderos chicos populares. No sólo porque todos aquí los conocen, sino porque ellos sí hicieron algo para ayudar a quienes quieren.- Sus amigos se conmovieron por sus palabras, sobre todo Trent, quien le dirigía una mirada de agradecimiento. –Resumiendo todo; la única persona perdedora aquí, eres tú.- Concluyó Gwen, lanzándole una última mirada firme a Heather.

Con eso dicho, el lugar se quedó en silencio. Todos querían saber qué haría Heather, pero se sorprendieron al ver que ella estaba congelada en su lugar, con los ojos muy abiertos y su boca abriéndose y cerrándose, totalmente sin habla.

El silencio se vio interrumpido con la alarma de la escuela, anunciando que todos debían volver a sus clases.

Todos ya se iban, dejando a Heather, junto con las otras 3 chicas con las que hablaba, tratando de hacerla reaccionar. De camino a los salones, muchos le daban a Gwen unos leves "gracias" y "eres genial". Mientras ella sólo agradecía por sus palabras, apenada por tanta atención.

-Chica, eso estuvo asombroso.- Le dijo Leshawna, dándole un abrazo fuerte.

-Ahora eres mi heroína.- Dijo Harold, haciendo reverencia.

-Ahora es la heroína de todos.- Agregó Geoff, chocando puños con Gwen.

-Tengo que decir que… eso fue admirable. Tienes mis respetos.- Dijo Courtney, ya dirigiéndose a su salón.

Así todos agradecieron y dijeron sus halagos, hasta que tuvieron que irse a sus salones. Dejando a Gwen con Trent. Ambos dirigiéndose a su clase. Hasta que Trent la detuvo, antes de entrar al salón y ver que no había nadie en los pasillos.

-Gwen. Yo… No sé qué decirte.- Empezó Trent, sujetando a Gwen de los hombros.

-No tienes que decirme nada. No iba a quedarme callada, viendo cómo te insultaban.- Dijo Gwen sonriéndole.

-Claro que sí. Y empezaré con que fue grandioso lo que hiciste y te lo agradezco mucho, ahora más que nunca te admiro y te respeto más.- Dijo, acariciando la mejilla de ella con su mano. Acto que hizo sonrojar a Gwen.

-De nada, Trent.-

-Y te prometo que te lo recompensaré de algún modo.- Agregó, mirándola con decisión.

Ambos se miraron un buen rato, disfrutando de la compañía del otro, disfrutando el color de sus ojos y sonriéndose sin descansar.

Hasta que el maestro les llamó, ordenándoles que entraran al salón.


¿Y bien? ¿Qué opinan? ¿Les gustó, o estuvo horrible? Lo que sea, no olviden mandarme un review, son los que me motivan a seguir.

Recuerden que si tienen alguna idea o sugerencia, pueden escribirlo en el review, o mandarme un PM.

Trataré de actualizar las otras historias pronto. Y también les aseguro que la historia se hará mejor.

Sólo les preguntaré... ¿Creen que Heather quiera vengarse de Gwen?

Espero que lo hayan disfrutado. Y buenas noches... o buenos días... depende de la hora en que estén leyendo.