Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Bulletproof Cupid no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición y corrección, la cuenta para publicar y el "tiempo" para intentar responder las reviews n_n

Notas: Os entrego el último capítulo de esta hermosísima serie ¡disfruten el leer como yo el transcribir!

Bulletproof Cupid
Kanari-Leona

Capitulo XXI

. —

Hola, ¿me puedo duchar contigo?

Me quedé de piedra al voltearme a ver al muy maldito de Sasuke, que había corrido la cortina y estaba en las mismas condiciones que yo...¡o sea que Sasuke estaba en pelotas y me miraba de forma extraña!

– ¡Nunca!- sólo atiné a tirarle la pastilla de jabón y tironear de la cortina de baño para volver a cerrarla. – ¡Bastardo! ¡Aprovechado! ¡Pervertido, suéltala!- le chillé, estaba consciente de que parecía una chica histérica, pero no me importaba... además, puestos en el papel...

– Sh, no querrás que te escuchen tus padres.

Mis ojos casi saltaron de mi cara, ¿qué demonios pensarían de mí ahora si nos ven a los dos desnudos aquí…? No, no, no, no quiero ni pensarlo.

– Ves que si cooperas todo resulta bien- el muy bastardo había vuelto a correr la dichosa colgadura; yo la volví a tirar. –Naruto, no seas crío.

– ¡Y tú no seas pervertido!- seguimos tironeando de la famosa cortina hasta que...

– ¿Ves lo que logras?

Quedamos con la cortina en la mano… me quedé en blanco sin saber qué hacer. La estúpida cortina ya no me servía y el bastardo me miraba como si estuviese en la exposición de un museo.

– No me había fijado en ese lunar que tienes allí- dijo indicando con su dedo cerca de mi muslo...

– ¡No tengo ningún lunar!

Y no se me ocurría un insulto lo suficientemente bueno para soltarle. El estar ahí, parados frente a frente, los dos desnudos resultaba algo chocante.

– Deja de mirarme- conseguí decir con voz extraña.

– ¿Por qué dejaría de mirarte? Si eres tan...

– Cállate- calculé las posibilidades de alcanzar la toalla que estaba detrás de Sasuke sin que éste me rozara siquiera, pero no eran muchas, además parecía que en cualquier momento se arrojaba encima mío, dispuesto al ataque.

– ¿Te acompaño en la ducha?

– No es necesario, ya he acabado- corté el agua porque recién recordé que seguía abierta y me sentí muy estúpido, y no era por no haber cerrado la llave.

Sasuke estaba sonriendo como si no hubiese nada más entretenido en este mundo.

Estuve tentado a envolverme con la cortina y salir corriendo, en menos de tres segundos deseché la idea: Sasuke también la sostenía y lo más probable es que jalara de ella antes de que yo pensara en moverla.

Miré directamente la cara del muy pesado porque mis ojos me estaban traicionando y querían saber que había más abajo, yo no quería mirar pero mis ojos sí… no me interesaba mirar... bueno si... ¡¿Qué digo? No tenía intenciones de hacerlo aunque tal vez tenía un poco de curiosidad, para saber como estaba.

Bajé la vista disimuladamente para comprobar que Sasuke estaba bien sanito y con todo en su lugar.

– ¿Me estás mirando?

– Claro que no- jamás se lo reconocería.

– No tiene nada de malo.

– No lo estoy haciendo. Ahora déjame salir que tengo que acompañar a Iruka.

– Se fue hace unos diez minutos, dijo que se le hacía tarde y que si querías, después podías ir- y pensar que papá armó semejante barullo en la mañana porque no quería salir del cuarto y se le ocurre dejarme solo con este bastardo… ¡Pero aún me queda una carta!

– Debo preparar el desayuno para Kakashi.

– Salió casi junto con Iruka. Tenía una entrevista de trabajo.

¿Qué clase de padres deja a su hijo solo con su novio? La mayoría evitaría esa situación ¿Kakashi tenía una entrevista de trabajo? Eso sí no me lo creo.

– Estamos solos.

– Lo noté- como si no me hubiese dado cuenta.

Dio un paso hacia mí y yo me aterré, no quería que ocurriera nada extraño en este momento.

– Sasuke, ahora no…- conseguí decirle y me miró interrogante.

– ¿Por qué no?

– ¿Es necesario?

– Naruto- suspiró. Supongo que debo tener cara de abatimiento o qué sé yo. – ¿Tanto te disgustaría?

– No lo sé, me da miedo- en verdad que soy sincero cuando no debo.

– No te estoy pidiendo que tengamos relaciones sexuales.

Me sentí tonto de nuevo y aun más cuando sentí deseos de abrazarme a él y contarle de que le estaba mintiendo, aquello era algo completamente estúpido y fuera de la situación.

– Vale- hice amago de acercarme para coger la toalla y poder huir.

– Quédate- susurró extendiendo sus brazos hacia mi para atraparme, por lo que retrocedí dos pasos. –Naruto, ¿hay algo que vaya mal?

Ahora que lo mencionas...

– No, sólo que no estoy acostumbrado a esta clase de cosas, ni muestras de... afecto.

– ¿No se te ha ocurrido comenzar a acostumbrarte?- acortó nuestra distancia tres pasos más y supe que Sasuke conocía muy bien el dicho "si la montaña no viene a ti, tú ve a la montaña".

– Sí, sí lo he pensado, tenía previsto empezar la semana que viene.

– No digas idioteces- supe que ya no podía seguir retrocediendo cuando me topé con la fría pared y pegué un salto hacia delante, es que eso de tener el cuerpo a una temperatura y la pared a otra mucho más baja. El bastardo aprovechó aquello para abrazarme.

– Te tengo- murmuró cerca de mi oído.

Me ruboricé más de lo que estaba y pensé en forcejear, aunque sólo lo pensé porque preferí pasar mis manos por su cuello y dejar que me besara. Una reacción tonta tomando en cuenta que pretendía escapar. Tal vez está bien que oponga menos resistencia cuando estoy con él, mal que mal somos novios y lo quiero, tal vez tampoco debería llamarlo bastardo.

Sasuke comenzó a acariciarme muy lento mientras seguía moviendo su boca contra la mía. Sus manos se movían inquietas sobre mi espalda pegándome más a su cuerpo y haciéndome notar su desnudez, una situación muy vergonzosa… me estaba mareando y tenía una sensación de lo más extraña en mi estómago, era como si... no sé, me sentía agobiado no de mala forma, como que quería respirar; coger grandes cantidades de aire y a la vez no quería separarme de Sasuke, quería besarlo hasta no poder más y aquello anduvo asustando a mi parte racional pero nada en mi cuerpo parecía responderme a mí, si no a Sasuke que me apretaba tanto contra él que parecía que nos fundiríamos en cualquier instante.

Me sobresalté cuando noté las manos de mi, eh, novio, bajando por mi cadera hasta posarse sobre mi muslo y empezar a tirar hacia arriba...

– Naruto- susurró cuando se separó de mí, aunque no tardó ni más de dos segundos en volver a mis labios y continuó tironeándome, comprendí que quería tomarme en brazos, que le rodeara con mis piernas.

– Olvídalo- le dije apartándome de él lo suficiente como para poder hablar. Sasuke decidió dejar su boca en mi cuello, me mordía y luego lamía en el mismo sitio donde había clavado los dientes, pero aquello me dolió igualmente.

– Para, Sasuke…- le dije recuperando de a poco mis sentidos, se supone que yo no quería algo como esto, por lo menos aún no.

– ¿Por qué?

– ¿Cómo que "por qué"? ¡Deja ya! ¡No me muerdas! ¡Sasuke, ya basta!- exclamé alejándolo por completo de mi cuerpo. Uf, dos segundos más y cambio de estado.

– Lo siento, me pasé un poco- me sonrió divertido ¿Qué se pasó un poco? Y eso que sólo me estaba besando, está bien que seamos novios y todo eso, pero como ya he dicho innumerables veces, no estoy listo para esto. Lo quiero y el me quiere aun así no estoy listo... y apuesto que no he sonado más nenaza en mi vida.

– Vamos a desayunar- dije mirando a otro lado y de paso cogiendo la toalla para cubrirme.

– Me ducharé primero.

– Te espero en el comedor.

Salí hecho una flecha del cuarto de baño y fui directo a encerrarme a mi habitación. Ahora que estoy completamente en mis cinco sentidos, debo reconocer que aquello me... asustó un poco y sí, también me gustó, pero más me asustó... es algo extraño porque me sentí tan indefenso y a la vez capaz de hacer todo, y eso que sólo fueron unos segundos. Eso, más que extraño es... ¿hay alguna palabra para describirlo? No lo creo.

Tenía la piel seca, menos el cabello, así que no me demoré casi nada vistiéndome. Me peiné un poco el pelo, creo que me lo voy a cortar un poco pues lo tengo algo largo, si me lo peino bien hacia atrás me alcanza una colita de caballo, nah, mejor me lo dejo así, me da estilo. Fui al comedor a preparar el desayuno, creo que también tendré que preparar algo para Sasuke.

Arreglé la mesa y al sacudir el mantel encontré una notita de Iruka explicando que se iba y más abajo la letra de Kakashi decía que tenía una entrevista de trabajo y que le deseara suerte, la manía que tienen estos dos de dejarme notitas para todo. Metí unas tajadas de pan en la tostadora antes de ponerme a preparar chocolate caliente.

Cuando ya tenía todo listo me senté y esperé a Sasuke antes de alistar las tazas.

– Guau, el desayuno.

– No soy tan desconsiderado como para no alimentarte.

– Pensé que estarías enojado por lo de la ducha.

– Eh, no…- bueno, quizás un poquito, la verdad, estoy más molesto conmigo mismo, por mi reacción. Debería haberme controlado más y no dejar que te pasaras de la raya, bastardo.

– Qué bueno- se sentó yo le serví su taza y un par de tostadas, aparte me sonrojé como un maldito rabanito ¿le estoy sirviendo a Sasuke? Por Kami-sama, ¿qué me ha pasado? Si es que ya parezco ama de casa... vale, tal vez esté exagerando pero ¡argh! Él se podría haber servido perfectamente solo, pero bueno, ya lo hice. Tomé asiento frente a Sasuke. –Te quedó muy bueno, ni muy dulce ni muy amargo- me felicitó luego de beber un poco de chocolate.

– Gracias- y yo me sonrojé otra vez, estoy seguro de que parezco niñita tonta. Desquité mi rabia mascando con más fuerza de la necesaria.

– Naru, quiero que mis padres te conozcan.

– Pero si ya saben quien soy- si mal no recuerdo cenamos con ellos en un restaurante ostentoso del centro.

– Es que ellos no eran mis padres.

Si Sasuke no se hubiese movido tendría todo el chocolate que escupí involuntariamente encima… y ¿cómo está eso de que esas personas no eran sus padres? ¿Por qué me sale ahora con un disparate así? Y si esos no eran sus padres ¿Quién rayos eran? Esto se está poniendo sospechoso...

– No entiendo.

– Verás, Itachi contrató a aquellos actores para probarlos.

– ¿Probarnos?

– Para saber si eran buenas personas. Y lo son, ustedes son excelentes personas, incapaces de engañar a alguien, y apenas saben mentir.

– Sí, jejeje, incapaces…- ¡Genial! ¡Perfecto! Esto era lo último que pensaba oír... ¿probándonos? Siento que en vez de engañarlos nosotros a ellos, ellos lo hicieron con nosotros. Esto es tan estúpido, es como que todo lo que planeaba Kakashi resultara al revés, aunque igualmente nos vimos favorecidos.

– ¿Estaría bien que vinieran esta tarde? Es que mañana ya no tienen libre. El trabajo los absorbe mucho y...

– Creo que hay que consultarlo con Iruka- tomándole el peso a la situación: ¡ahora conocería a mis verdaderos suegros! verdaderos en todo el sentido de la palabra, porque técnicamente los otros eran mis suegros falsos porque yo fingía querer a Sasuke... y ellos fingían ser sus padres... ¡Kami-sama, qué lío! ¿Qué hice yo para merecer esto? Mejor no me lo pregunto.

– Sí, tienes razón. ¿Terminamos de desayunar y vamos a tu viejo colegio?

Asentí y mi estómago se revolvió, perdí completamente el apetito y recordé que todavía no le digo "eso" a Sasuke. Me parece que cargo una enorme roca sobre mis hombros, incluso tengo la impresión que en la roca esta grabada la palabra 'mentiroso'.

La musiquita del móvil de Sasuke me sacó de mis pensamientos masoquistas.

– ¿Diga? Sí, con él ¿con quién hablo yo? ¿Tetsu?- abrí los ojos como platos. –No, es que me estoy quedando en casa de mi novio, sí, Naruto- Sasuke me miraba, estudiando mis reacciones. Al parecer Tetsu aún se acordaba de mí. –No, está ocupado en estos momentos, ¡te digo que está ocupado!…- supongo que pidió hablar conmigo. –Ya, nos vemos en la casa más tarde. Adiós- colgó y suspiró pesadamente. –Tetsu está en casa porque no encontró nada mejor que venir a pasar sus vacaciones con nosotros.

– Ah- no se me ocurría nada más inteligente que decirle.

– De seguro quiere saber si tiene alguna oportunidad, maldito imbécil.

– No te preocupes- le dije y le tomé la mano con la que intentaba estrangular a la pobre cuchara.

– Es un poco difícil, ¿sabes?

– Sí, pero…- lo que iba a decir a continuación estaría clasificada dentro de las cosas más vergonzosas que pudiera llegar a decir. –No tengo intenciones de cambiarte- me sonrió y yo me sonrojé. –Por ahora…- agregué para sentirme mejor conmigo mismo.

– Me conformo con eso. No soportaría verte con mi primo.

– No seas dramático.

Después de eso nos quedamos en silencio mucho rato, hasta que Sasuke acabó su desayuno y me agradeció; luego limpiamos un poco la cocina y salimos a camino de mi vieja escuela. Íbamos andando uno al lado del otro, conversando de los horarios de visita, porque como vamos a estar en establecimientos separados nos veríamos poco y bien sabíamos que en la Academia sólo daban libres los domingos y quizás a Sasuke ni eso pues había faltado demasiado. Tendríamos que hablarnos por teléfono o por mail; claramente Sasuke estuvo intentando convencerme para que volviera a estudiar con él, yo me mantuve firme en mi decisión.

Al llegar a la escuela varias chicas se abalanzaron sobre Sasuke preguntándole cosas, por un momento pensé que yo pasaría inadvertido, pero al segundo tenía montones de chicas y chicos lanzándome cumplidos o pidiéndome una cita, no pensaba que era conocido, aunque supongo que esas revistas de chismes hicieron bien su trabajo. Sasuke se molestó cuando quedé rodeado de acosadores, por lo que me cogió fuertemente por la cintura y me hizo caminar hasta el edificio de oficinas, donde se suponía que estaba Iruka. Muchas chicas chillaban histéricas y nos hacían señas mientras nos alejábamos de ellas.

La secretaria nos dejó pasar inmediatamente hasta la oficina del director, allí Iruka conversaba con él y el director le decía que ningún problema había en que me reintegrara, que iban a estar gustosos de recibirme otra vez, y que decir cuando me vio entrar junto a mi ilustre novio poco le falto pedirnos un autógrafo. Es impresionante que tan diferente tratan a las personas que son "conocidas", porque apuesto mi cabello a que si no hubiese salido en esas revistas como el novio de Sasuke me habrían puesto mil problemas para regresar a estudiar. Cuando salimos del despacho del director fue otra vez el mismo jaleo con los estudiantes, aunque con el doble de gritos y agarrones; hasta profesores había mirando la escenita.

A paso lento deshicimos el camino hasta la casa, Iruka y Sasuke iban adelante discutiendo sobre la importancia de seguir una buena carrera universitaria, mientras que yo iba unos pasos más atrás pensando en Tetsu.

Tetsu ¿Cómo estaría? ¿Sería tan idiota como Sasuke para que yo le gustara? Aquello resultaba tonto, y encima parecía que Sasuke lo odiaba, digo, por la forma que le habló por teléfono en la mañana ¡ah, genial! Ahora también puedo ser el centro de disputas familiares. ¿Seguiría siendo el mismo Tetsu que conocí aquella vez? Debo reconocer que me pica la curiosidad, y ¿qué pensará que esté de novio con Sasuke? Apenas y recuerdo el rostro de Tetsu, sólo sé que era muy amable y simpático, también era inteligente y astuto. Ah, lo volveré a ver esta tarde, si es que Sasuke lo permite... no creo que le baje un arranque de celos enfermizos ¿o sí?

Al momento de alcanzar la casa nos dimos cuenta de que Kakashi estaba apoyado en la reja, con cara de absoluta felicidad, supongo que estaba esperándonos.

– ¡Adivinen!- chilló y antes de que hiciéramos intento de contestar él ya estaba hablando. – ¡Conseguí el empleo! La entrevista de trabajo fue todo un éxito y me dejaron contratado de inmediato.

– Y ya que estás aceptado ¿puedo preguntar de que rayos se trataba?

– Sí, es en el Icha Icha Corp. ¡soy el primer ayudante de Jiraiya-sama!

– ¡¿Qué?- mi papá y yo no dábamos crédito a lo que oíamos por dos razones: una, Kakashi tenía empleo y dos, estaba trabajando con el viejo pervertido.

– Lo que oyen, Jiraiya-sama me contrató para trabajar en su revista, tengo permiso para escribir una historia, o sea dos historias porque la revista es quincenal- saltaba de un lado a otro, parecía un niñito en navidad. Un segundo; dijo ¿trabajar en la revista? Miré a Sasuke y vi que éste sonreía, Jiraiya no lo había contratado, había sido el muy bastardo, claro, como es el socio mayoritario; esto mataría a Kakashi si se enterara, porque a pesar de lo que parezca él es muy orgulloso y no soportaría que le "regalaran" un trabajo. Me acerqué a Sasuke y lo tomé del brazo para alejarlo un poco de mis padres.

– No me lo niegues- le advertí y me miró tratando de parecer inocente. – ¿Por qué lo hiciste?

– Tiene talento- se encogió de hombros como si fuese lo más normal del mundo.

– Si Kakashi se entera, te mata.

– No tiene porque hacerlo- me cogió por el mentón y me plantó un beso. –Ese es por tu silencio.

– Tonto- murmuré pero ya se había alejado a felicitar a papá. Se estrecharon la mano y Kakashi vino enseguida donde estoy yo.

– Naru, hijo mío, prometo que con mi primer sueldo te llevaré al parque de diversiones.

– No es necesario- le dije, era increíble que se recordara de aquello.

– Te lo prometí hace años, y lo voy a cumplir.

Cuando tenía siete, Kakashi me prometió que cuando encontrara trabajo nos llevaría a Iruka y a mí a pasar todo un día en un parque de diversiones, y pues, como no había conseguido ocupación en todos estos años, pensé que lo había olvidado.

– Vale, pero ya estoy grandecito, no creo que me monte en los caballitos o algo así.

– Por supuesto que lo harás- estiró de mis mejillas mientras que Iruka estiraba las de él y Sasuke se reía de las tonteras que estábamos haciendo.

– Iruka-san, Kakashi-san- llamó la atención de ambos que se voltearon a verlo.

– ¿Qué sucede, Sasuke?- preguntó Iruka extrañado, me miró a mi como buscando una explicación, yo sólo me encogí de hombros.

– Me gustaría que fueran a comer a mi casa. Creo que sería una buena idea para que mis padres conocieran mejor a Naruto.

– Claro, encantados- respondió papá y como si aquello fuera una alarma de evacuación, nos empujó a todos hacia dentro y a la vez se despedía de Sasuke diciendo que lo veríamos a las dos en su casa.

Cuando entramos Kakashi cogió a Iruka y empezó a bailar con él de seguro todavía estaba contento porque tenía empleo, y papá le reclamaba que debían aprestarse para la comida en casa de mi... novio. Apuesto que si supieran la casita que se gasta se le quitarían todas las ganas de ir... lo mismo si se enteraran que la vez pasada no cenamos con los verdaderos padres de Sasuke; me pregunto si debería hacerme el sorprendido o debía contarles. Estaba concentrado en eso cuando tuve que subir corriendo a mi cuarto porque oí levemente la musiquita de mi móvil, al tomar el aparatito supe que era Itachi:

– Hola Naruto.

– Hola, ¿sucede algo?

– No, es que llamó Sasuke para decir que vienen a comer con nosotros, ¿es verdad?

– Eh, sí- que rápido vuelan las noticias.

– Genial. Y fue una verdadera lástima que te fueras tan temprano ayer, la fiesta estuvo fantástica.

– Me imagino.

– No, no te lo imaginas- vale, no me lo imagino, por su emoción supongo que fue mucho mejor. –Si, y como media hora después de que te fuiste la novia de Neji, Hinata, recordó que fue compañera tuya durante el kínder e incluso de que habían sido novios.

– ¿Eh, en serio?- vaya, supongo que por eso me sonaba un poco su cara.

– Si, hubieras visto la cara de Neji. Bueno, ahora debes estar preparándote para venir. ¿Me creerías si te digo que mamá está eufórica?

– ¿Por qué?- esto ya me está asustando.

– Porque por fin va a conocer al novio de su hijo y eso es importantísimo para los padres. Er, supongo que Sasuke te explicó lo de la vez pasada.

– Lo hizo.

– Cierto. Te llamaba para darte un par de consejos para cuando vengas a casa.

– ¿Unos… consejos?

– Claro, no permitiré que llegues así como así, sería como tirarte a los leones y más que Tetsu está en casa- lo había olvidado por un segundo. – Pon mucha atención,

– Claro- ¿Qué clase de consejos me dará?

– Primero: mi mamá te hará un interrogatorio completísimo, te preguntará hasta por tus mascotas, no es que sea entrometida, si no porque te hará un rápido psicoanálisis- ¿Cómo que un psicoanálisis? ¿Pensé que sería menos horrible de lo que pensaba?

– ¿Por qué?

– Mamá es psicóloga y pues, creo que quiere asegurarse de que su hijo está con una persona equilibrada. Segundo: no mires a papá a los ojos.

– ¿Por qué?- y yo que pensaba que mi familia era la loca.

– Sentirá que le tienes mucha confianza y mi padre odia a las personas así. Él te dará la confianza cuando crea que eres digno de recibirla. Tercero: cuida cada uno de tus movimientos porque ambos presienten el miedo y el nerviosismo. Por último: por nada del mundo intenten impresionarlos.

– Vale- creo que se me quitaron las pocas ganas que tenía de conocer a mis suegros.

– ¿Naruto?- me sorprendió escucharlo.

– ¿Deidara?- ¿qué rayos...?

– Si, soy yo. Todo lo que te dijo Ita-chan es cierto, a mi tocó vivirlo en carne propia, así que esta es una pequeña ayuda para que te los ganes.

Esto si que es raro. –Gracias, supongo.

– Por nada, para eso estamos- respondieron a coro. –No vemos.

Cortaron antes de que alcanzara a despedirme. Rayos, encima ahora debo ganarme a mis suegris... ¿Por qué esto es tan difícil? No, miento, difícil se me va a poner cuando tenga que decirle eso a Sasuke porque tengo que decírselo, ¿cierto? Aunque no tendría que... ¡argh! ¿Por qué demonios tengo que sentirme mal? ¿Será porque quiero a Sasuke y no quiero mentirle? ¿O sólo porque soy tonto sin remedio? No sé porque Iruka tuvo que criarme tan bien. Bueno, ahora debo concentrarme en prepararme para ir a la casa de Sasuke y enfrentar todas las atrocidades que puedan suceder allí.

x — x — x —

Estábamos los tres parados afuera de la gran mansión Uchiha.

Después de mucho dar vueltas y tener a un Iruka histérico escogiéndonos ropa adecuada para la ocasión entre la poca que teníamos, finalmente nos vestimos los tres de camisa, ellos con pantalones de tela y yo con jeans; más sencillos, imposible. Y ahora estábamos allí afuera buscando por lo menos un timbre o alguien para que nos dejara pasar o eso era lo que hacía yo, porque Iruka y Kakashi admiraban la construcción con la boca que ya les llegaba al suelo. Cuando me di por vencido decidí llamar a Sasuke, busque el número en el móvil y le marqué.

– "¿Sucede algo?"

– Sí, no sé como diantres entrar a tu casa.

– "Ah, lo siento olvidé decirle al portero que debía estar atento. Dame dos segundos"- se oyó el típico tono de espera. –"Ahora el portero les abrirá. Nos vemos".

– ¿Qué pasó?- preguntó papá acomodándole el cabello a Kakashi.

– Le avisé a Sasuke que ya estaba...

Me quedé en silencio cuando se acercaron tres tipos hasta la verja, todos con cara de perros guardianes, eran como la personificación de los "perritos" de Itachi. Uno de ellos digitó una clave, supongo, en un aparatito que tenía en la mano y las puertas se abrieron.

– Bienvenidos- dijeron todos a la vez haciendo una pequeña reverencia, nosotros solo atinamos a hacer un gesto con la cabeza. Otro de los tipos se paró frente a nosotros

–Sean tan amables de seguirme- se volteó y comenzó a caminar hasta la casa, allí, cerca de la puerta de principal, estaba el tercer sujeto, sostenía la puerta abierta, volvió a decirnos "bienvenidos" y nos dejó entrar.

Ya adentro no atendió el ejército de empleados y nos condujeron a un salón en el extremo grande, allí de pie estaba Itachi con Deidara del brazo, otra pareja que suponía eran los padres de Sasuke, eran muy parecidos a los "supuestos" padres de la cena pasada... al verlos me entró la duda, y no sería la primera vez que Sasuke me mintiera con algo... un segundo, ¿no se supone que las relaciones están fundadas en la sinceridad y confianza? Entonces ¿por qué rayos Sasuke me ha mentido tanto? Yo tengo una miserable mentira y él ya ha ocupado hasta los comodines, es algo injusto; aunque si lo pensamos bien... Sasuke termina contándome todos sus planes y yo... yo no le he contado... ¡argh! Mejor pienso en otra cosa. Bueno, al lado de los señores Uchiha estaba Sasuke con una sonrisa de oreja a oreja y del otro lado había un chico que fácilmente podría pasar por el hermano de mi novio, aunque debo admitir que tenía cierto encanto diferente ¿qué? Ya no tengo porque sentirme culpable de ver a los chicos de otra forma. Era obvio que ese era Tetsu.

Tetsu era un par de centímetros más bajo que Sasuke y también algo más delgado, ambos tenían el mismo tono de piel y cabello, aunque Tetsu lo usaba más largo en una trencita tras su espalda y sus ojos negros brillaban tras unos lentes de montura cuadrada, además de un sugerente percing de argolla en una esquina de su boca, vestía de negro y blanco en conjunto: un chico bastante bien parecido.

– ¡Naru-chan!- saludó acercándose a mí y abrazándome, como recuperándose del shock de verme. Yo me quedé congelado en mi lugar por lo que pude notar a la perfección las miraditas envenenadas y celosas de mi novio. –Ha pasado tanto tiempo.

– -chan- le dije apenas y fue cuando Sasuke me tomó de un brazo y tiró de mi hasta apartarme de su primo.

– Tetsunosuke, traje a Naruto para que conociera a mi familia- por el tono de la voz de Sasuke supe que estaba mucho más que enojado. Miré a mis papás buscando ayuda pero parecían estar en otra dimensión observando todo, de seguro estaban encandilados o qué sé yo.

– Tienes razón- ahora que hablaron casi el mismo tiempo tienen igual timbre de voz. – ¿Ellos son tus padres?

– S.sí.

– Muy buenas tardes, señores Hatake. Un placer conocerlos.

– Buenas tardes- saludó Iruka feliz de toparse con otro chico educado, Kakashi sólo asintió con la cabeza. –El gusto es nuestro.

Tetsu también les sonrió de forma deslumbrante y me tomó la mano que no cogía Sasuke.

– Hace tiempo que quería verte, hablar contigo.

– imagino- no se me ocurría qué diablos decirle.

– Si, si, tal vez luego puedan conversar- el muy bruto de mi novio me arrastró hasta quedar frente a sus padres. –Papá, mamá, él es Naruto; mi novio.

– Un gusto- la voz del padre de Sasuke era de esas que te suenan autoritario hasta para decir "feliz navidad" y como me dijo Itachi, no lo miré a los ojos.

– Bienvenido, Naruto-kun- me atreví a mirar un poquito a la madre de Sasuke y le sonreí tímidamente, ella también me sonrió e hizo un asentimiento con la cabeza, se ve una mujer muy dulce, no me la imaginaba así, por lo menos no después de lo que dijo Itachi sobre el psicoanálisis.

– Ellos son los padres de mi novio, Kakashi e Iruka Hatake- mis padres asintieron y lo mismo hicieron los de Sasuke.

– ¿Qué tal si tomamos asiento?

– Muchas gracias.

La madre de Sasuke me indicó que me sentara a su lado mientras que Itachi ya iniciaba una conversación con mis padres y el suyo, Deidara hablaba con Tetsu, así que supongo que... ahora viene lo peor.

– Naruto-kun, ¿Qué piensas de mi hijo?

– Ah... bueno creo que es un buen chico...- le miré a los ojos y la mamá de Sasuke parecía otra y parecía ordenarme que le dijera toda la verdad. –Aunque hay algunas veces en que su personalidad es un poco complicada y no lo entiendo muy bien- y no pude resistirme.

– ¿De verdad? Creo que pensamos igual.

– Eh, pues es difícil saberlo porque conozco a Sasuke menos tiempo que usted.

– ¿Lo conoces tan poco y ya lo amas?

– Es que... yo no he dicho que lo ame- me miró interrogante y yo me sequé las manos sudadas en el pantalón. –Lo conozco hace poco pero lo quiero mucho, no sé si lo amo aún porque sería muy pronto para decirlo, no sé si me entienda.

– A la perfección- me sonrió cálidamente y yo suspiré de alivio. Punto a favor que fuera psicóloga, a lo mejor me ayuda a comprenderme a mi mismo. –Tengo entendido que ya no volverás a la Academia, ¿Por qué?

– Ah, es que no es lo mío.

– ¿Por qué decidiste ir?

– Porque quería variar un poco- creo que ya sé porque Sasuke hace tantas preguntas, es de familia, me pregunto si también será capaz de adivinar el pensamiento.

– Eres una persona interesante, Naruto-kun.

– Gracias, supongo.

La señora Uchiha continuó con el interrogatorio, hasta me preguntó por mis colores preferidos, qué deporte practicaba y qué era lo primero que hacía al levantarme y al acostarme, y así un sinfín de cuestiones hasta que pareció decidir que era medianamente normal y compatible, de algún modo extraño, con su hijo.

Luego le tocó el turno al padre de Sasuke. El señor Uchiha me bombardeó con más preguntas sobre mi situación escolar y económica, me pidió hasta que opinara sobre política y la extinción masiva de las especies del amazonas, creo que a su parecer contesté todo muy bien porque me revolvió el pelo de forma "cariñosa", por no decir que casi me arrancó la cabeza de un manotazo que pretendía ser amigable. Itachi y Deidara me hacían gestos de que todo iba muy bien, pero como las conversaciones iban rotando me correspondía con Tetsu.

– ¿Cómo has estado?

– Muy bien…- me sentí nervioso y más al notar la mirada de Sasuke clavada en mi espalda. – ¿Y... tú?

– No tan bien, te extrañaba- me sonrojé hasta la raíz del pelo, no recordaba que fuera tan lanzado. –Y tus conversaciones, aunque haya sido sólo por una semana, ha sido la mejor de mi vida y ahora...

– ¿De qué hablan?- estoy seguro que se quedó callado cuando Sasuke fue a sentarse en el brazo del sillón en el que estaba yo y me tomó la mano.

– De nada que te importe.

– Ah, seguro. Naruto, ¿estás bien?- asentí levemente un poco asustado por la mirada de mi novio.

– ¿Cómo has andado académicamente, Naruto?

– Creo que... bien- dije apenas, algo avergonzado. – ¿Y tú?

– Muy bien. Tengo plaza asegurada en la mejor universidad para estudiar medicina.

– ¿Y quieres que él te felicite?

– Sasuke, no seas así- le reclamé. –Ya hablamos de eso- le recordé, pues se estaba volviendo bastante desagradable.

– No te preocupes, Naru.

Opté por quedarme callado luego de eso, ambos primos continuaron con frases mordaces y envenenadas compitiendo por estupideces e intentando dejar en ridículo al otro. Miré a mis padres que estaban conversando amenamente con los padres de Sasuke e Itachi y Deidara, todos muy felices. Luego de una media hora más pasamos a almorzar, siguieron las conversaciones sobre el ciclo migratorio del zancudo polinesio y acerca de la diversidad del césped de los jardines de Madagascar. Por supuesto que siguieron los comentarios irónicos entre Tetsu y Sasuke y el resto ni enterados.

Lo que quedaba de la tarde estuvimos conversando en grupo sobre mi infancia y la de Sasuke, esos siempre son los temas favoritos de los padres... a propósito, parece que ni cuenta se han dado de que los otros tipos de la vez pasada no eran lo verdaderos progenitores de Sasuke, en fin. Entre anécdota y anécdota Itachi y Deidara se retiraron y yo acabé sentado en medio de Tetsu y Sasuke, creo que Sasuke es un poco tonto, ya le dije que no lo pensaba cambiar –por ahora– y que no había nada de qué preocuparse, parece que esta demasiado asustado o algo así, aunque no lo quiere demostrar. Para mí, Tetsu sólo es una fuente de nervios y quizás un posible futuro amigo, nada más, no negaré que es guapo y todo, pero yo ya lo escogí a él, aunque creo que no sea capaz de decirle todo lo que pienso. Creo que estoy bien con Sasuke y tengo muy presente que debo decirle aquello si no quiero sufrir de ulcera gástrica.

Mi novio. Mi novio Sasuke, qué raro se me hace, pero creo que es lo mejor de todo lo que ha pasado, a cada segundo que pasa siento que lo voy queriendo un gramito más... ¡Kami-sama, que cursi fue eso! Supongo que es parte del proceso de querer de esta forma a alguien.

Cerca de las siete de la tarde Sasuke me invitó a pasear por los jardines, no los mismo de la noche pasada, si no que a unos invernadero bien bonitos. Estuvimos en silencio todo el tiempo, eso también es extraño, porque cuando estás con esa "persona especial" las palabras sobran, no necesitas hablarle para que te abrace o te bese, ni tampoco para darle tu autorización, me parecía creer que podía comprender todo y cada uno de los movimientos de Sasuke... y eso que no lo conozco hace mucho o por lo menos en "tiempo real" porque en otra medida siento que lo conozco cada vez más.

– ¿Qué piensas de Tetsunosuke?

Le miré divertido y el frunció el entrecejo.

– Que es una persona muy agradable.

– Ya y ¿qué más?

– Nada más.

– ¿Es guapo?

– Mmh sí, supongo que sí.

– Naruto, tú...

– Sinceramente, pensaba que eras un bastardo engreído, preocupado de ti mismo y por sobre todo seguro.

– ¿Qué?

– Sasuke, ya dije que…– me sonrojé por lo que iba decir, sería vergonzoso e innecesario, pero tenía que decirlo, o si no... –Te-te quiero... y por ahora íbamos a estar juntos.

– Te amo.

Me plantó semejante beso que estoy casi seguro que me robó el aire de los pulmones y así estuvimos mucho más rato besándonos de vez en cuando pero de forma suave, intercambiando un par de palabras e intentando ajustar el horario de visitas, eso es un tema que nos preocupaba bastante, bueno, más a él que mí, pero preocupante al fin y al cabo... aunque hay algo más importante. Argh, ya no sé cuantas veces lo he recordado en lo que va del día, si es que soy un caso perdido en cuanto a culpabilidad.

– Sasuke...

– ¿Qué pasa?

– Tú… tú promete que no te enojarás.

– No puedo prometerte eso.

– Vale- si, aquello fue estúpido pero si pasaba, pasaba... vamos, se lo tengo que decir ahora o si no me sentiré mala persona, pareciera que llevara años guardando el secreto. –Ya sé, pero...

– Habla, prometo escucharte y comprender.

– Supongo que con eso basta.

– Adelante.

– Es que igual es un tema difícil y siento que te estoy engañando si no te lo digo.

– Naruto, me estás poniendo nervioso- yo ya estoy nervioso y no me quejo.

– Verás, es que... ayer me preguntaste si yo... de verdad te había usado para sacarte dinero, ¿lo recuerdas?

– Sí, ¿por qué?- se movió hasta quedar frente a mí con semblante preocupado. Su expresión logró que se me revolviera más el estómago y que me empezara a doler la cabeza.

– Pues… desde cierto punta de vista, por ahí, tal vez, quizás, puede ser que tú… bueno, acertaras.

– ¿Qué?

De un momento a otro me sentí como si me hubieran puesto una inyección de cafeína y que si no hablaba, moriría.

– Pues, que acertaste con eso de sacar dinero... digamos que era lo que quería en un principio, pero luego ya no, porque me gustaste, pero juro que era sin intenciones malas, sólo era por lo de la casa y no sabíamos que hacer y entonces apareciste tú y eras perfecto pero luego ya no porque... no sé, me empezaste a gustar de verdad no sé cuando y después decidiste ser mi novio y creo que ahí yo ya estaba confundido aunque no lo recuerdo, pero de verdad que fue sin intención. Estaba asustado y ahora no sé que pasará, te juro por lo que quieras que no fue mi intención hacerle daño a nadie. Y no soy estafador y... y... Sasuke, de verdad que no soy malo, sólo quería... quería ayudar a mis papás y no pensábamos en ti como blanco inmediato, sólo que se fueron dando las cosas y creo que estoy repitiendo lo mismo a cada rato y que de verdad no quise, te lo juro. Ahora yo te quiero y tenía que decírtelo o si no iba a ser una mala persona en realidad, porque te estaba engañando y te mentí, te mentí dos veces y les mentí a los chicos... pero ahora es verdad y... y... Sasuke…- me abrazó y yo me quedé callado. Tenía mi corazón latiendo a un millón por hora. – Sasuke yo...

– Sh, no importa.

– Pero...

– Ya, no importa. ¿Pensaste que no me había dado cuenta? Creo que ya te dije que mentir se te da pésimo, sólo esperaba que tú me lo dijeras.

– ¿Ya sabías?- ¿Por qué no me lo dijo? Me hubiese ahorrado tantas horas de nerviosismo y del principio de ulcera.

– Naruto- me revolvió el pelo. –Hiciste tontera y media para conseguirte "un novio rico", eres demasiado obvio. Ya te he dicho que te amo y aunque hubieses sido una mala persona no hubiese podido dejar de quererte, eso sería imposible. Me alegro de que seas tan…- ¿tonto? ¿Iluso? ¿Simple? ¿Mentiroso? –Inexperto en mentir, no eres una mala persona, tus padres tan poco lo son. También agradezco que te hayas fijado en mí.

– Se supone que a mí no me gustaban los hombres- Sasuke se rió. –Supongo que el idiota de cupido hace lo que se le antoja.

– Si quieres echarle la culpa a cupido, ten en cuenta de que aparte de ciego es a prueba de balas.

– Eso es algo que Kakashi no entendió.

– ¿A qué te refieres?

– A nada. Entonces ¿no pasa nada?- nunca en mi vida me había sentido tan inseguro, supongo que así se sentía Sasuke por lo de Tetsu.

– No, no pasa nada. ¿No hay algo más que quieras contarme?

Veamos, qué más no le he dicho, nah, está bien que guardé mis secretillos, por ahora eso era lo que más me atormentaba. –Nop.

– Supongo que podré restituirte el Uzumaki- oh, cierto, le había devuelto la famosa gargantilla.

– No, sin regalos caros...

– Naruto- dijo con voz cansada. – ¿Es necesario que te diga que si quieres puedes quedarte con todo mi dinero? A mí no me importa, mientras estés aquí; conmigo.

Me puse como un tomate con eso, pero al rato me besó.

– Te amo- dijo cerca de mi oreja.

– Te quiero- apenas le susurré aquello. Tendría que superar eso, lo de avergonzarme.

– Por ahora.

– Por ahora. Después puede que te odie… o quizás hasta llegue a amarte- me miró enojado y yo me solté para empezar a caminar a la casa, que si no, mis padres ya iban a empezar a pensar cosas raras.

x — x — x —

1 año después.

En algún segundo había llegado a pensar que la historia del novio rico acabaría con mis padres y yo huyendo en un convertible rojo ultimo modelo por una solitaria carretera cercana a la costa, arrojando billetes por la venta... así mismo como se ven en Hollywood, pero como las cosas de ese tipo pasan en las películas; aquí estoy.

En resumidas cuentas ya me gradué y estoy en la universidad estudiando bioingeniería, tiene demasiadas matemáticas pero es lo que quiero, tengo una beca que me cubre casi toda la carrera y lo que no, lo pago con mi sueldo. Si, estoy trabajando. Supongo que se podría definir como trabajo de medio tiempo, aunque gano un sueldo de tiempo completo. Nunca pensé que acabaría trabajando como modelo, pero de una u otra forma hay que ganarse el dinero en estos días.

Como rechacé cientos de propuestas de la revista pervertida, Noriko-senpai y Alexia-senpai me ofrecieron hacer de modelo en una revista gothic lolita... si, ahora me pongo vestidito y medias de encaje, más una peluca de rizos azulados y tanto maquillaje en la cara que piensan que soy chica y me llaman "Aoi" por mis ojos y la peluca; también tengo fan club y pertenezco al grupo Niji-iro, porque poso con una chica de pelo verde, Midori y una de cabello anaranjado, Orenjii. Es una verdadera locura, pero debo pagar la universidad y dinero a mis padres no les voy a pedir...

Kakashi está feliz en su empleo, se la pasa en MI laptop escribiendo sus perversiones, muchos de mis compañeros creen que las escribo yo... si Kakashi no fuera tan tacaño consigo mismo esto no me pasaría. Iruka esta ejerciendo su profesión: maestro de primaria, gracias a un contacto de la madre de Sasuke logro ser contratado en una escuela de por aquí cerca, se siente pleno y contentísimo.

Y a pesar de todo lo que pensaba, sigo de novio con Sasuke, dentro de un par de días cumplimos un año juntos. La verdad es que no pensaba que íbamos a durar tanto... sobre todo por las peleas estúpidas que tenemos de vez en cuando, es que si el no fuera tan idiota, obstinado y ¡argh! Me vive sacando de mis casillas, pero como dice Itachi: "las peleas condimentan un poco la relación" y supongo que es parte de su personalidad. ¡Ah! También el muy bastardo me pidió en matrimonio a mis padres –que por supuesto no se negaron– y la fecha es de aquí a nueve años más, pero eso no le impide recordarme cada cierto tiempo cuantos días, meses y años faltan para aquello.

-flash back-

– Naruto.

– ¿Qué demonios haces aquí? Es muy temprano- tanto que aún sigo vestido con el pijama, si no fuera por los insistentes golpes en la puerta de la casa, no me habría levantado.

– Ya lo sé- consultó el bastardo en su reloj, apenas eran las seis de la mañana de un día sábado. ¿Quién podía levantarse a esa hora un día sábado?

– ¿Qué quieres?

– ¿Puedo pasar?

– Vale, entra- muy a mi pesar tuve que dejarlo entrar.

– ¿Pasa algo, Sasuke?

– Lamento venir tan temprano, Iruka-san- se disculpó ante papá que había parecido en pijama también.

– Ah, tenías que ser tú.

– Buenos días, Kakashi.

– Sasuke, lo que seas que tengas que decir; dilo rápido- no pude evitar bostezar ampliamente, rascándome una oreja. –Tal vez aún pueda ir a dormir unas horas más.

– Pon atención- se aclaró la garganta mientras se ubicaba frente a mí. –Anoche estuve meditando sobre cierta situación y llegué a la conclusión de que debo proponerte algo.

– ¿Qué sería?

– Kakashi, está hablando con Naruto.- le reprendió Iruka.

– Escúpelo- susurré con otro bostezo.

– Quiero que te cases conmigo.

– ¡¿Qué?- gritamos todos, despertándonos por completo.

– ¡T.tú estás loco!- me llevé las manos a la cabeza para no dirigirlas al cuello de mi novio. – ¡¿Cómo se te ocurre que nos vamos a casar si apenas llevamos un mes juntos?

– ¡Eso! ¡MI hijo no se casa contigo!- Kakashi si que no resistió las ansias de asesinar a su yerno y se arrojó directo a golpearlo, pero fue apenas detenido por Iruka.

– Explícate, Sasuke- le exigió este.

– Que pretendo casarme con su hijo- se encogió de hombros como si fuera lo más normal del mundo. –Por supuesto que esto sería en un futuro.

– Ah, eso cambia las cosas...

– Por supuesto que no las cambia. Yo no quiero casarme- dije mirando casi con odio a Sasuke.

– Naruto, estoy hablando de un futuro relativamente lejano.

– ¿Cuánto sería eso?

– Diez años.

– Estás bromeando.

– Sí, mira como bromeo- dijo en tono sarcástico. –Mira como me río, jajaja, equis de, equis de… no es broma.

– Dije que no quiero casarme.

– Y yo dije "quiero que te cases conmigo" nunca dije "¿aceptas casarte conmigo?".

– ... ¿Qué quieres decir?

– Que te vas a casar conmigo en un plazo de diez años.

– ¡No! ¡Eso es estúpido! ¡Dame derecho a elegir siquiera!

– Hay tiempo para decidir- y me dejó callado con un beso en los labios.

End flash back—

Por cierto, Tetsu no se fue del país y es mi compañero de carrera, cosa que también molesta mucho a Sasuke, después de todo, ya que él continúa con su último año en la Academia y después piensa estudiar artes visuales o algo parecido.

De vez en cuando nos juntamos con los chicos de la Academia a ver una película, ir a bailar o simplemente ir a pasear por ahí para conversar. Sai y Gaara siguen juntos aunque pelean el cuádruple de lo que yo peleo con Sasuke-teme, Lee rompió con su novia y ahora esta saliendo con la recepcionista de Jiraiya, Neji y Hinata se casan a fin de año y Deidara e Itachi parten en dos meses más a recorrer el mundo buscando postales para un proyecto que tiene ambos.

Bueno, somos felices, tenemos todo lo que se podría tener, una vida relativamente tranquila y buena salud.

x — x — x —

– Listo, Naruto-kun, nos vemos la próxima semana.

– Vale- ¡argh! Literalmente estos tacones me están matando, me quedan tan pequeños que me están lastimando los tobillos.

– Hasta la otra semana, Naruto-kun.

– Nos vemos.

– Adiós chicas, cuídense- después de que Midori y Orenjii se fueron se me acercó Noriko-senpai para hablarme.

– Las fotos quedaron preciosas.

– Que bien, así no habrá que repetir- me quité la peluca pues ya me había empezado a picar.

– Si, bueno, con Alexia-chan estábamos pensando en cambiarte de grupo.

– ¿Por qué?- no, ahora no me despidan, que me he endeudado un poco para comprarle un obsequio a Sasuke, además tengo que pagar las fotocopias de los libros, el pasaje del metro, la cuota de mi laptop, la comida de Kyuubi y...

– Porque opacas a las otras chicas.

– ¿Qué?

– Lo que oyes. Naruto-kun, la dirección quiere que trabajes en portada y en la ropa de Himawari Hime y...

– Y la de Moi-même-Moitiè- completó Alexia-senpai y a mi casi me da algo... cualquier mortal sabría que esas dos marcas son las más importantes en el género y que si te hablan de ahí es que eres casi perfecto.

– ¿Aceptas? Claro que eso acarrearía una subida de sueldo y tal vez conocer a los diseñadores.

– Claro que acepto.

– Ok, entonces ven mañana a hablar con el director.

– Por supuesto.

Casi podría saltar si no fuera por los malditos zapatos que amenazan con cercenarme los tobillos.

En el camarín me quito el vestido, el maquillaje y todo lo que tenga que ver con las niñas y me visto normal, con mis jeans y mi camiseta. Pero claro, tengo que llevarme un par de vestidos a mi casa pues pasé a romper unas cintas y tendré que repararlos si no quiero que me maten.

Me voy casi volando a tomar el metro para llegar a casa porque Sasuke hoy quedó en ir a verme, tuvo que pedir el famoso "permiso oficial" a la directora para que lo dejara salir, el permiso consiste en un fajo de billetes para la fundación "Hokage" y anda a saber de qué es esa fundación. A esta hora papá tiene que estar en clases y Kakashi con Jiraiya recopilando información ¡cierto! Mañana quedé para hacer un trabajo con Tetsu, debo estar a las nueve en la biblioteca central, también tengo laboratorio de química y debo repasar para el examen de física, pero también tengo que hablar con el director de la revista y... tengo que ir a ver a Kyuubi, porque si no los de "Adopta un Animalito Salvaje" me lo quitan ¡Ah estaré demasiado ocupado!

Iba doblando en la esquina cuando me fije en que Sasuke ya estaba apoyado en la reja de mi casa, esperando. Me da flojera correr hasta allá así que camino de lo más tranquilo hasta estar frente a él.

– Hola- me toma por el mentón y acerca su boca a la mía para besarme casi con violencia, supongo que es porque hace más de una semana que no nos vemos. Paso mis manos por su cuello para afirmarme de algún lugar, que si no termino de rodillas en el suelo.

– Te extrañé.

– Yo no tanto. Tetsu no me lo permite.

– Usuratonkachi.

– Pero si es verdad, está toda la mañana hablando de ti.

– Ya, ¿eso debo creerlo?- Si, a mi también me pareció increíble, creo que Tetsu lo admira o algo así. – ¿Entramos o nos quedamos aquí todo el día?

– A mí no me importa.

– A mí tampoco, pero a tus vecinos si puede importarle.

Creo que lo único malo de toda esta situación es que me he vuelto un poco-demasiado cursi o cariñoso, ¡si es que no se como llegué a convertirme en esto! Sospecho que por culpa de Sasuke estoy así... por supuesto que a él también le baja lo romántico y hay un momento específico en que mi novio se pone especialmente meloso: cuando intenta convencerme de que lo hagamos; y es que en todo este tiempo juntos nunca lo hemos hecho, respetando mi decisión... aunque ahora último se ha puesto difícil en ese aspecto y le cuesta más separarse de mí, como la última vez, cuando veíamos una película en mi casa y empezamos un beso tras de otro hasta que me tenía recostado en el sofá sin camiseta, ahí fue cuando decidí detenerme, pero él no parecía querer parar y continuó hasta desabrocharme el pantalón y él quedar también medio desnudo. Solo se estuvo quieto cuando mis padres abrieron la puerta y nos vieron de esa forma tan... comprometedora. Claro que se armó semejante jaleo y Sasuke terminó en el jardín y yo encerrado en mi cuarto.

Debo reconocer que fue algo divertido ver a Kakashi asumiendo su rol sobreprotector: tomó a Sasuke de una oreja y lo hizo salir tal cual estaba, a mí me sostuvo por un brazo y me mandó a meditar lo que había estado a punto de hacer. Hubo otra vez en que estábamos en su departamento, empezamos a conversar y otra vez con besito-besito y a los dos segundos ya me tenía contra la pared tratando de sacarme la ropa, justo cuando iba empezar a gritarle, llegaron Sai y Gaara y estuvieron toda la tarde con nosotros.

Hoy quedamos en pasar toda la tarde juntos. Tal vez veamos una película o cocinemos algo, me había prometido ramen, que por cierto, le queda exquisito.

– ¿Cómo te fue?- me preguntó mientras me seguía a mi cuarto. Pensaba dejar ahí los vestidos para arreglarlos más tarde.

– Puedo decir que me ascendieron.

– ¿Es bueno eso?

– Por supuesto. Ganaré más dinero y tendré que vestirme con las dos marcas más importantes del mercado.

– Y pensar que te negabas tanto al principio.

Claro, a ningún chico le hace gracia que le propongan a modelar vestidos, aunque cuando te hablan de la paga, asunto arreglado.

– Ya me acostumbré a eso- miré hacía otro lado avergonzado. Es difícil aceptar que a estas alturas hasta le encontré el lado amable a las faldas.

– ¿Y cuando te veré con vestido?

– Cuando salga la revista- para qué lo pregunta si tiene todas y cada una de las revistas en las que salgo, al igual que Iruka y las desquiciadas del club de fans.

– No me refería a eso- se aproximó para tomarme de la cintura y acercarme a él. –Si no que de vivo y en directo.

– Olvídalo- lo aparté de un empujón.

– Vamos, como regalo de aniversario no estaría mal. Lo modelas un rato y ya.

Por supuesto que no haré algo tan... humillante; el hecho de que me vea Sasuke lo hace humillante, así no funciona.

– Ya dije que no.

– Sólo te estoy pidiendo un pequeño favor.

– No es pequeño y además ya sé que regalarte- claro, le regalaré algo económico, lindo y que quepa en una bolsa de papel mediano, aun no sé qué es, pero debe tener esas características.

– Pero si lo haces te ahorrarías el dinero y podrías usarlo para pagar la cuota del zoológico.

– ¿Practicas negociación o algo así?- me disgusta esa actitud, que siempre tenga respuesta y solución para todo.

– No, pero es bueno saber si puede resultar.

Maldito imbécil... –No resultó.

– Por favor- me acarició lentamente la mejilla, hacía eso a forma de súplica, si es que ya lo he aprendido a conocer bastante bien en este tiempo.

– Sasuke, ya me ves en las revistas con vestido ¿no te basta eso?- sabía cual era la respuesta, no se le iba a ir de la cabeza hasta que lo hiciera. Pasó exactamente lo mismo cuando quiso que hiciera esa "sesión de fotos privadas" que ni me gusta recordar, me hizo usar ropa que ni pensé que existía y doblarme de distintas formas para obtener las poses que quería. Fue traumático.

– No, porque no es lo mismo un papel que verte frente a mí- me dio un beso rápido en los labios, ¡argh! Como lo odio, estoy seguro que en media hora más voy a terminar cediendo. –Sólo cinco minutos.

– No, porque debo ponerme la peluca, el maquillaje, no tengo los zapatos y...

– Dije que quería verte a ti con vestido, no a tu personaje.

– ¿Sabes que lo que estás pidiendo es vergonzoso?

– Lo haces delante de personas que no conoces.

– Por eso mismo lo puedo hacer con tranquilidad.

– Naruto, como mi obsequio- besó otra vez, esta vez con más intensidad.

Sé que cuando acabe el dichoso besito terminaré aceptando, es que soy tan… ¡fácil! No, esa no es la palabra, que eso suena feo, veamos... soy fácil de convencer. Basta con que me insista un poquito más y termino cediendo y ¡sorpresa! Esta vez le tomó menos de media hora; como me odio.

– ¿Lo harás?

– Tú espera aquí, bastardo- cogí la bolsa con el vestido que había traído y salí del cuarto para ir al baño a cambiarme.

– No me llames bastardo, usuratonkachi- le escuché decir cuando ya estaba fuera.

– Teme- murmuré más que molesto.

Me metí en el baño y aseguré la puerta antes de empezar a ponerme el maldito vestido. Encima era el negro lleno de voladitos y cintitas que traía hasta las estúpidas medias y el head-dresser en conjunto. Tuve que quitarme la camiseta porque el vestido era bastante ajustado del talle y también tuve que quitarme el pantalón para ponerme las tontas medias hasta las rodillas y ya que pensaba ponerme la porquería completa me puse los listones en la cabeza, el pelo ya lo tenía rozando los hombros por lo que al mirarme al espejo me di cuenta de algo horrible... maldije a quien sea que fueran mis padres biológicos que me heredaron estos rasgos faciales. Dejé toda mi ropa ahí y volví a mi cuarto; claro que tuve que subir la escalera con cuidado de no resbalarme a causa de las medias, es que no quise ponerme las zapatillas tan zarrapastrosas.

Abrí un poquito la puerta y vi que Sasuke estaba allí, apoyado contra la ventana, esperando. Algo indeciso abrí la puerta para entrar.

– ¿Ya estás...?

Se me quedó viendo como un idiota. Yo iba a retroceder cuando me sujetó de la mano.

– Espera, espera. ¿Puedo tomarte una foto?

– Claro que no- me solté de él. –Dijiste que me querías ver y aquí estoy- me di una vuelta completa para que me viera rápidamente de todos los ángulos.

Ahora si estaba dispuesto a salir cuando se me repegó por la espalda y me abrazó, de nuevo, por la cintura.

– No te vayas todavía- suspiró en mi oído –por que estoy seguro que no habló– bajando sus labios por mi cuello.

– empieces.

– ¿Por qué? No crees que sería bueno dar otro paso.

– No, no lo creo. Ya no… sigas…- metió una de sus manos bajo la falda y me acarició la pierna. – ¡Sasuke! Esto no me está gustando- le amenacé pero escuché que se reía.

– Pues a mí sí me gusta.

Bastardo, si es que sé que nunca debo confiar en él y esto lo hace más que humillante... ¡porque estoy con vestido!

– Ah, Sasuke no…- me puse como un tomate maduro cuando el muy depravado me tocó... pues... me tocó entre las piernas. Doblando uno de mis brazos pude darle un buen golpe justo en la quijada. – ¡Que me sueltes te digo!

– No tienes que ser tan bruto.

– Te estaba diciendo que...

– ¿Puedo tomarte?

– ¡¿é?- ahora si que se me subió toda la sangre a la cara y casi me da algo ¿Cómo demonios dice esa clase de cosas con tanta soltura? – ¿Qué estás diciendo? O sea yo...

– Como regalo de aniversario...

– Si sigues con esa estupidez...

– Naruto, te he estado esperando cerca de un año. No, no te estoy reprochando nada- dijo antes de que empezara a reclamar, porque yo ya tenía buenos justificativos para lo que estaba diciendo. –Sólo que antes yo... pues, como te lo explico...

– No sé, tú empezaste- espero que no tenga nada que ver con la llamada de Itachi de hace tres días atrás. Mi "queridísimo" cuñado me llamó exclusivamente para decirme que Sasuke estaba insoportable y con un humor de perros y suponía que era porque... bueno... nosotros no habíamos hecho... eso... ¡no sé con que derecho se meten mi vida privada!

– Naruto, quiero decir que he estado soportando todo este tiempo sin tenerte. Antes de que fueras mi novio yo podía...

– ¿Qué podías?- la verdad no quiero ni imaginarme que es lo que pasa por su mente en este momento.

– Nada, nada. Puede que no comprendas porque no has estado con otra persona antes, pero de todos modos, ¿yo no te... animo?

– ¿Eh?- ¿animar? ¿De qué diantres está hablando ahora?

– ¿Si acaso yo no te prendo, provoco, estimulo, acaloro, excito, caliento? O como quieras llamarlo.

De nuevo me puse rojo ¿Qué clase de preguntas eran esas? Supuse que iba ser difícil, explicarme, pues… Sasuke si me gusta, en todos los aspectos, pero pensar que tenga que pasar eso me preocupa, más bien me asusta, ¿qué me asusta? Pues el hecho de que me lastime, que me duela... que después Sasuke desaparezca y no se acuerde nunca más, sé que suena propio de una niña, pero habemos muchos chicos que pensamos así, incluso para hacerlo con una chica... se supone que es algo especial y no sólo para el momento. Si, yo quiero mucho a Sasuke, pero eso no me quita el miedo. Aunque él me la pase diciendo que me ama y que en nueve años nos vamos a casar, la inseguridad esta ahí ¿sería bueno consultar a un especialista por eso?

– Pues, ¿necesitas escuchar la respuesta?

– Sólo si tú quieres dármela.

– Sí- dije apenas haciendo trabajar las cuerdas vocales.

– Si ¿qué?

– Si me... me gustas en "ese" aspecto- me fui a sentar en el silloncito que estaba cerca de la ventana, ahí podría hacerme el desentendido mirando hacia afuera.

– Entonces ¿cuál es el problema?- se fue a arrodillar frente a mí y apoyó una mano en mi rodilla, ahí volví a recordar que estaba con vestido.

– No importa.

– A mí si me importa. Si no te explicas no vamos a llegar a ningún lado.

– No hagamos esto más largo. Mejor me voy a cambiar- me iba a poner de pie, pero no me dejó, todo lo contrario, volvió a meter sus manos bajo la falda y empezó a sobajearme las piernas de arriba abajo con suavidad, arrastrando las medias hasta quitármelas.

– Yo te puedo ayudar. Te ves mono abochornado.

– Tonto… Sasuke…- abrió un poco mis piernas, corrió el estúpido vestido y se dedicó a repartir besitos y una que otra lamida de las rodillas hacia arriba. –.

– ¿Por qué... no me detienes tú?- ¿porque si suelto los brazos del sillón sentiría que esto no es real? O porque mis manos harían cosas que yo no quiero que hagan. –Interesante...- susurró al subir su mano por mi pecho y descubrir que el cierre estaba allí.

Tiró de la cremallera un poco y fue cuando quise salir corriendo, pero me di cuenta de algo, que por supuesto le resultaría obvio al común de las personas: no tenía por que hacerlo, no tenía porque huir de Sasuke ni tampoco tenía que temer que él se fuera... ya había pasado un año y no lo había hecho ¿Por qué habría de hacerlo ahora?

Abrió completamente la parte de arriba y apoyó una rodilla en el sillón para subir y quedar a mi altura, aunque una de sus manos seguía toqueteándome allá abajo. Otra vez puso sus labios en mi cuello y mis manos automáticamente se fueron a su cabeza para dirigirlo cerca de mi cara y besarlo. No lo pude evitar, deseaba besarlo, sentir sus labios y su lengua adentrándose en mi boca… aunque claro, nunca se lo diré y si lo pienso, de cierto modo es un poco grotesco, pero... a estas alturas ya no importa.

No sé en qué momento sus dedos se encontraron en mi pecho desnudo entreteniéndose con mis tetillas, no pude evitar gemir aun cuando tuviera la boca ocupada.

– Mmh... Sasuke- traté de desechar cualquier idea de mi parte racional, quería dejar de pensar un minuto, siempre estoy dándole tantas vueltas a las cosas que mejor me desconecto un poquito.

– Mejor que cooperes, ¿cierto?- me acarició el cabello sacándome las tontas cintitas, recorriendo hasta mi cuello para pegarme otra vez a su boca. Decidí tocar su piel bajo la camisa que traía, pero era muy incómodo y… Sasuke tiene una piel muy suave; intenté desabotonarle la camisa pero en la posición en que estábamos no era la más cómoda, si es que en el silloncito apenas cabía yo y con el ritmo que íbamos de seguro acabábamos en el piso.

– Espera... ¡ah!- gemí de forma bastante audible cuando Sasuke volvió a tomar mi entrepierna.

– ¿Qué sucede?- el tono que usó Sasuke en ese momento casi hizo que me derritiera; su voz sonó tan... distinta, me pregunto si será por que ya está a tono.

– Aquí estamos un poco incómodos ¿no crees?- no dijo nada, volvió a besarme y no sé como rayos me tomó en brazos y me cargó hasta recostarme sobre mi cama, pienso que no me di cuenta porque me auto-choqueé al medir el peso de las palabras que dije.

Se ubicó sobre mí, no sin antes abrirme bien las piernas y situarse en medio de ellas, pero sin recargarme todo su peso. Allí se me hizo más fácil desabotonarle la camisa mientras el seguía en mi cuello y acariciando mis muslos, aunque había veces en que metía sus manos dentro de mi ropa interior y las retiraba casi de inmediato como si se arrepintiera de lo que estaba haciendo. Yo sabía que estaba a punto de bajarme un ataque de vergüenza que traté de reprimir por todos los medios.

– Sasuke... mejor no...- vale, no pude evitarlo.

– Sh, tranquilo... te amo- volvió a capturar mis labios mientras recorría cada parte de mi cuerpo, yo sentía que mi se corazón iba a escapar de mi pecho y que la próxima vez que quisiera coger oxígeno sería la última.

Me atreví a tocar más el cuerpo de Sasuke, no iba a negar que estaba hecho un manojo de nervios. Sasuke temblaba igual que yo, pero dudo que sea por la misma razón, él parecía saber perfectamente donde tocar y besar para que yo gimiera de lo lindo y es que se me hacía imposible aguantarme, nunca antes le había permitido tanta libertad para manosearme; si bien antes tenía autorización para tocar bajo la ropa, ahora me siento distinto ¿será por qué estoy decidido a continuar hasta el final?

De un tirón rompió el vestido iba a gritarle un par de insultos pero me fue imposible gracias a su boca. Más tarde debía cobrarle por lo que hizo, o si no me matarán por haberlo roto. La lengua tibia de Sasuke se paseó por todos los lugares donde podía, yo suspiraba como un tarado sin ocurrírseme hacer nada mejor y para variar un poco las cosas me sentía cada vez más nervioso, ¡y como no!, si Sasuke no dejaba de tocarme en ningún momento. Sus manos avanzaban lentas, deteniéndose en algunos lugares cuando mi respiración se agitaba. A pesar de la vergüenza –que, por cierto, ya estaba abandonándome– me sentí inútil porque no se me ocurría que hacerle a Sasuke; o sea él estaba haciendo todo el "trabajo" y yo quietito ahí, como si nada... si es que me parece que en cualquier momento se pone de pie, me dice que se aburre y se va.

Quise besarlo pero no sabía como diablos decírselo pues estaba más entretenido jugando con su lengua cerca de mi ombligo ¿cómo le digo? Mmh, creo que bastará con hablarle.

– Sasuke- le llamé y me sorprendí de lo rara que me sonó la voz, parecía la de otra persona.

– ¿Qué quieres?- me preguntó para después relamerse los labios. No se me ocurrió que contestarle así que le cogí el rostro y junte nuestras bocas de un forma un poco brusca.

Él inmediatamente me cogió por ambos muslos y separó más mis piernas para acomodarse mejor entre ellas; quise gemir cuando sentí que chocaban nuestras... eh... nuestras... pues, nuestras partes nobles, aquello me provocó un escalofrío tan grande casi quedé sentado.

Sasuke continuó restregándose contra mí y yo seguí sin soltar su boca de la mía. Aquellas sensaciones eran tan gratificantes que me hubiese gustado que duraran un poco más, pero mi novio tenía otros planes: terminar de desnudarnos, hizo todo un espectáculo para quitarse el pantalón y el bóxer, después procedió a tironear mi ropa interior hasta arrancármela, ni siquiera se me ocurrió detenerlo ni nada, porque en ese momento me di cuenta de cuanto deseaba a Sasuke y me reprendí mentalmente por imbécil y por no haber hecho antes. La inseguridad de un principio me parecía tan estúpida ahora.

Me abracé a él para sentir su cuerpo a la totalidad y le oí suspirar cerca de mi oído. Continúo con caricias aún más lentas, deshaciendo de a poco mi abrazo, sus labios volvieron a descender por mi cuerpo, besando mis tetillas, mi pecho, vientre y abajo... no atiné a nada más que revolverle un poco el pelo, acariciarle la espalda y los hombros, aparte de quejarme y jadear como un poseso cada vez que bajaba.

– ¿Puedo...?- me miró suplicante y yo no entendí a qué rayos se refería.

– ¿Qué cosa?

– No te hagas el que no sabe- me envió una mirada que se supone yo debía conocer, pero ni idea.

– Sasuke, no sé qué quieres decir- le hablé despacio, como dirigiéndome a un retrasado.

– Por favor- me miró incrédulo, yo negué. –Me refiero a si quieres que te la chupe.

¡Que tacto el de este chico! Mis niveles de vergüenza volvieron aumentar y quise que la colcha sobre la que estábamos me tragara.

– ¿Qué te pasa?

– Aquello sonó horrible- no, sonó más que horrible; sonó vulgar.

– ¿Y qué? ¿Quieres o no?- negué con la cabeza y sonrió. –Olvidaba que nunca te han hecho eso- sin poder evitarlo desvié la vista, si es que soy tan obvio. – ¿Te lo hicieron?

– No- dije y apenas diciendo ese insignificante monosílabo mi voz sonó insegura.

– Naruto, no te voy a preguntar con quien y como fue, pero si me quieres contar...

– Eso es parte de mi vida privada, yo no te pregunté quienes fuero tus anteriores parejas- creo que si le cuento lo de esa tonta fiesta del año pasado es capaz de hacer hasta reconstrucción de escena, buscar a la culpable o quizás que otra tontera.

– Supongo que sí- volvió a acariciarme las piernas y en el momento en que yo me volví a relajar,

– ¡Esperaaah!- el muy desconsiderado, sin avisarme, se metió a su boca parte de mi entrepierna. Una sensación tan abrumadora me invadió que no pude más que rendirme y desconectar mi cerebro, apenas podía respirar gracias a que los labios y la lengua de Sasuke trabajaban de forma placenteramente descoordinadas. No recordaba haberme sentido así, a pesar de... bueno, la experiencia previa.

No sé en qué punto el movimiento de la boca de mi novio se volvió tan rápido que no podía mantener los ojos abiertos, pero si me daba cuenta de que soltaba quejidos bastante audibles y que mis manos se llegaron a agarrotar por tanto apretar la colcha. El calor interno aumentaba a cada segundo y creía que llegaría al final.

– Sasuke…- su nombre sonó en tono de suplica, aquello me avergonzó pero no lo suficiente como para eludir la impresión de insatisfacción y es que al muy pesado no se le ocurrió nada mejor que dejarme a medias.

– Tranquilo mi niño, es mejor así- me aseguró pasándome una mano por la frente sudada. –La excitación reducirá el posible dolor.

Me besó antes de empezar a ejercer presión en mi trasero. Me sentía algo asustado cuando separó mis glúteos y paseó por allí un dedo humedecido; al contrario de lo que yo esperaba, mi cuerpo reaccionó con varios estremecimientos y una serie de jadeos que fue en aumento a medida Sasuke introducía un dígito en mi interior. Me afirmé por sus hombros cuando lo metió por completo.

– ¿Está bien así?- preguntó moviendo su dedo de a poco.

– - dije y decidí besarlo para impedir pasarme las películas del siglo en mi mente.

– Si te molesta puedes ponerte a cuatro.

– Eso es humillante... Mmh- mi cuerpo tembló por completo en el momento en que Sasuke intentaba hacer espacio para el siguiente dedo.

– Hablo de comodidad.

– ... espera, espera- el dolor que sentí cuando Sasuke reinició el movimiento, me obligó a detenerlo.

– Lo que quieras- me besó de nuevo, mezclándose con mi boca, pero descubrí que el muy bastardo no conoce la palabra "esperar" porque seguía intentando hacer entrar por la fuerza sus dedos. Como pude logré soltarme de su boca.

– ¡Imbécil! Te digo que me duele ¡para!- le grité y vi que suspiró rendido.

– Está bien, lo sacaré- hizo lo que dijo... aunque me arrepentí un poquito al ver la sonrisa siniestra que detestaba pintada en su cara. –Pero ahora tendrás que hacer algo a cambio.

– Nada humillante- le previne, que si no me levantaba de allí... un segundo, corrijo: lo echaba a patadas de ahí, porque estábamos en mi cuarto.

– No, si no es nada humillante, sólo debes sostener algo.

– ¿Algo como qué?

– Esto- respondió y yo lo miré interrogante. Sasuke hizo retroceder mis piernas hasta dejarme las rodillas cercanas a mi pecho y luego puso mis manos en mis pantorrillas, separándolas un poco. – Ahora sujétalas fuerte.

– ¿Qué demonios vas a hacer?

– No me digas que estás asustado- puso su sonrisita prepotente así que aparte la cara para no mirarlo, claro que me estaba rompiendo la cabeza pensando en qué iba a ser, me late que debo usar mi lado más degenerado como para saber que trama, lo malo es que tengo ese lado muy oculto.

– No, no, no, no ¡espera!- cambié de posición más que rápido cuando me percaté de lo que pensaba hacer, vale, me di cuenta cuando ya lo estaba haciendo. Yo pensé, más bien, yo no sabía que había personas que hacían esa clase de cosas. –Ni se te ocurra.

– Pero si no quieres que use los dedos, debo usar algo antes...

– Pero no la lengua- me sonrojé como un tomate maduro, si es que no se puede ser más pervertido. Traté de no mirar a Sasuke, presentía que le faltaba poco para echarse a reír o yo me sentía muy estúpido.

– Naruto, no lo hagas más complicado de lo que ya es. Sería mucho pedir que te dejaras hacer.

Si lo pone de esa forma: sí. Ya le había advertido que nada de cosas humillantes.

– Pides demasiado- le oí suspirar, seguramente exasperado. –Mira, esta es la última propuesta que voy a hacerte: o te dejas o te amarro.

– ¿Qué? ¿Cómo que piensas amarrarme?

– No me costaría.

¡¿En qué maldito momento quedé en esta situación? Esto no me puede estar pasando justo ahora. Ya, vale, vale, es mi culpa pero ¡argh! Es que… me revolví el pelo con ambas manos, como si eso fuese a mejorar la situación.

– Ya, no importa- las manos de Sasuke volvieron a tocarme y su boca a besarme con delicadeza, me recostó de nuevo y una especie de sexto sentido me dijo que no confiara en él, pero era un poco difícil obedecerle cuando ya estaba de nuevo jadeando por sus caricias. Apenas y noté cuando separó mis piernas y sus manos se extendieron sospechosamente sobre las mías; ese fue mi error, cuando ya quise darme cuenta.

– ¿Cómo diablos lo hiciste?- el muy desgraciado uso un par de cintas del vestido y me amarró ambas manos tras mi cuello.

– Estabas desatento- volvió a besarme antes de que pudiera gritarle la sarta de insultos que le tenía preparada, si es que ¡ya no sé que pensar de él! Volvió a marcar un camino de besos siempre en forma descendente pero esta vez mucho más rápido y yo que ya había pasado mis brazos hacía al frente e iba a deshacer el nudo con mis dientes me quedé a mitad porque mi queridísimo novio logró lo que intentaba hacer antes, y no atiné a nada más que a taparme la boca para evitar soltar todos los gemidos que se atascaban en mi garganta.

Otra vez volví a comprobar en carne propia lo bien que sabe hacer las cosas Sasuke. Los movimientos de su lengua en... aquel lugar lograban desesperarme, como si me faltara el aire.

– Mmh... Sasuke…- exclamé cuando sentí que había vuelto a entrar con su dedo.

– Ahora están los dos- me susurró al oído mientras con su mano libre me destapaba la boca e introducía tres de sus dedos en ella. Intentaba decir algo pero no podía hacer nada más que quejarme y botar saliva. –Vamos por uno más.

Mi cuerpo se estremeció por completo y empecé a moverme como un desquiciado; aquello si que molestaba, dolía y todo, mis ojos se llenaron de lágrimas y a Sasuke no parecía importarle, todo lo contrario, estaba pasándola de maravillas.

– ¡Mmh, ah!- fue imposible no gemir cuando al muy bastardo se le ocurrió empezar a empujar, por suerte decidió desocupar mi boca.

– Ya no duele tanto ¿verdad?

– Como si te lo hubiesen hecho... ¡ah Sasuke!- le iba a contestar pero mi brillante noviecito –nótese la ironía– volvió a empujar y mover sus dedos, a parte de que me entraron unas ganas enormes de golpearlo y entre todo aquello recordé que aún tenía las manos atadas, así que las subí para poder desatármelas con los dientes.

– No, aún no- Sasuke me lo impidió y me volvió a besar; siguió moviendo sus dedos y yo seguí gimiendo como un tonto. Me sentí extraño cuando sacó sus dedos de mi interior, me siento como si… –Me faltaba algo- dirigió su boca a mi cuello y comenzó a succionar y apretar con sus dientes la piel de allí. Me cogió de los muslos y por ya no se que vez volvió a acomodarse allí en medio, a decir verdad no creía que todo esto implicara tanto jaleo o tal vez salió así porque se trata de mí. –Veamos, veamos…- le miré confundido cuando le dio por mover su cabeza de un lado a otro como buscando algo.

– ¿Qué?

– No importa- me interrumpió y se separó un poco de mi cuerpo. –Como no quieres nada humillante tendrás que volver a sostener tus piernas como las dejé antes.

– ¿Por qué?- pregunté un poco asustado, vale, que eché a trabajar el cerebro y según los cálculos venía "eso".

– Tú sólo hazlo, ¿vale?- me liberó las manos y me obligó a ponerlas en mis pantorrillas.

– No quiero...

– Te amarro todo lo que llamas extremidades- me amenazó poniendo su peor mirada... esa no se la conocía y sí qué asusta, por lo que obedientemente tomé mis piernas dejando las rodillas a la altura de mi pecho, pero abiertas y regalándole, de seguro, una buena vista a mi novio.

Cerré los ojos lo más que podía cuando separó mis glúteos. Sabía lo que venía y sabía que debía aguantarme un poco el dolor que me iba a producir, de acuerdo, no lo sabía, pero lo imaginaba, pues ese sitio no está hecho para esta clase de cosas, aunque allí este lleno de terminaciones nerviosas de rápida excitación. Suspiré hondo cuando sentía la punta del miembro de mi novio abrirse paso en mi cuerpo.

– Naruto, relájate un poco- se le ocurrió volver a tocarme para destensarme, aunque era un poco complicado si piensas que dentro de poco iba a pasar aquello, e imaginarse lo que iba a doler, porque si todavía no entraba y ya me dolía ¡uf! –Mucho mejor- siguió empujando y podía notar como se adentraba en mí. Levanté la vista para fijarme en que había puesto cara de culpabilidad. –Lo siento.

– Maldito... ¡argh!- entró de una sola vez y yo grité como si me hubiesen apuñalado, Kami-sama, qué metáfora. Pero no se quedó sólo en el grito, sino que le propiné unos buenos golpes y tirones de cabello para que me soltara pues me tenía afirmado por la cintura.

– Por eso no quería desatarte las manos- se quejó cuando le di un puñetazo en su mejilla.

– ¡Sal inmediatamente!- chillé y no dejé de moverme, aquello estaba doliendo demasiado y sentí como algo cálido se deslizaba en mi interior.

– Quédate quieto o te lastimarás más de lo que deberías.

– Pero...

– Sh, quietecito- más que tranquilizarme me amenazó poniendo esa mirada de psicópata. –No te las estés dando de tan delicado, que no lo eres, aguanta un segundo.

– ¿No podrías ser menos bruto?- sabía que me estaba hablando para distraerme pero era imposible, era como si me hubiesen puesto un hierro caliente en el trasero.

– Hay que hacerlo de alguna... forma- suspiró en el momento en que hizo un movimiento con su cadera, a él le gustó pero yo todavía no le encuentro el asunto porque llegué a cerrar los ojos del dolor… –Se… se siente bastante bien.

– Me alegro por ¡ah!- mi intento de ser sarcástico se fue muy lejos cuando volvió a hacer lo mismo, sólo que está vez en vez de sólo dolor también había una sensación de vértigo, de estar flotando en el aire.

– Parece que ya estamos- sonrisa sarcástica antes de comenzar a salir un poco para después volver a entrar, lo hacía de una forma bastante rítmica y lenta, pero aquello bastó para descontrolar todos mis sentidos una vez más.

Había vuelto a empezar a jadear y a gemir, y es que ahora si que ya le encontré el asunto y el dolor era hasta soportable. Sasuke bajó su cabeza para besarme, otro vano intento de distraerme cuando empezó a acelerar sus arremetidas; y a pesar de lo vergonzoso que pueda resultar mi cuerpo comenzó sólo a responder acomodándose y pidiéndole mayor contacto. Eran demasiadas sensaciones y sentimientos para un sólo acto, lo único que logré hacer bien fue pasar mis brazos por el cuello de Sasuke y sujetarme fuerte, a parte de gemir como un condenado, si es que no podía hacer otra cosa. Mi cuerpo temblaba y no era porque estuviese nervioso, me sentía pleno e incluso feliz con mi estómago lleno de mariposas, polillas y todos los insectos con alas revoloteando allá adentro.

– ¡Ugh!- Sasuke hizo un gesto de molestia cuando sin quererlo le encajé mis uñas en su espalda, ni que hubiese querido hacérselo. –Te amo- le escuché a lo lejos y creo que yo le grité en la oreja, qué penoso.

No sé que diablos hizo pero en aquel último golpe logró que gritara y me invadiera una sensación de placer inimaginable; volvió hacer lo mismo dos veces más y mi cuerpo se retorció como si me hubiese dado la corriente, y sin poder evitarlo terminé hundiendo mi cabeza en el espacio de su cuello y chillando como no lo había echo en mi vida.

– Has acabado… pronto…- Sasuke continuaba a lo suyo, trataba de recordar como se respiraba pero mi novio apenas me dejaba ya que aun continuaba embistiéndome, lo bueno, si es que se puede llamar "bueno", es que ya no molestaba... tanto. –Permíteme- no alcancé ni a preguntar cuando subió mi pierna a su hombro y siguiendo dándole. Lo que resultaba embarazoso en todo ese asunto es que yo… yo me había vuelto a excitar y por ende a gemir como un desesperado. Me cubrí la cara con las dos manos para que Sasuke dejara de mirarme, tenía la satisfacción pintada en la cara. –Mírame.

Negué con la cabeza, aunque no se me pasó por la mente que mi novio tenía una "estrategia"; comenzó a estimular mi entrepierna con su mano libre, lo que me obligó a apretar una parte de la almohada, creo. Mis ojos se abrieron como platos cuando Sasuke dio tremendo gruñido, salió de mi interior y acabó fuera manchándome de cosa blanca más de lo que ya estaba; claro que por su culpa yo también terminé segundos después.

Ambos teníamos la respiración agitada, estábamos igual de despeinados y sudados. Sasuke pasó un dedo por mi vientre haciéndome cosquillas, o eso creía yo...

– ¡Pervertido!- el muy bastardo untó su dedo en semen y se lo llevó a la boca.

– Es por no haberme corrido dentro.

– ¿Qué?- me sonrojé a mil ¿correrse dentro?

– Ya sabes, tu primera vez; no sería bueno terminar en ti, aunque ganas no me faltan- me levantó la cabeza y me besó.

Después de eso nos fuimos a duchar de inmediato, iba a hacer el clásico escándalo de cuando va a meterse al baño conmigo, pero no me resultó así que tuve que aceptarlo. Cuando ya nos aburrimos de la lucha en espuma nos terminamos de asear, nos pusimos un bata y fuimos a mi cuarto; había que ordenar el estropicio.

El vestido quedó convertido en un estropajo, por lo que se fue directo a la basura y la colcha se fue a la lavadora. Nos tendimos un rato con Sasuke en la cama, me tenía abrazado y me acariciaba la cara o el pelo.

– Tengo hambre- me estiré y me senté en la cama. – ¡Auch!

– Con cuidado- me abrazó por la cintura. –Te recomendaría un cojín.

– Un cojín- refunfuñé y me paré de golpe, fue igual de molesto, pero me las aguanté y busqué ropa, pues todavía estaba con la bata. Me vestí soltando maldiciones al mundo, nunca antes me había costado agacharme para atar mis zapatillas, claramente no permití que Sasuke lo hiciera.

Bajamos a la cocina y mi novio con lo poco que había en la despensa logró hacer una sopa de verduras y arroz de colores, lo malo es que el cocina y yo sirvo, porque siempre pone la excusa de que el es un invitado y no pierde oportunidad en que me ponga el delantal de volados que no se de donde rayos salió y le lleve el plato a la mesa. Ahí es cuando me dan ganas de aventarle su almuerzo en la cabeza. Nos sentamos frente a frente, él se dio el trabajo de poner el estúpido cojín en mi silla.

¿Te sientes bien?

– No voy a morir.

– Ten- extendió los palillos hacía mi. –Abre la boca.

– Sa…- aprovechó de que hablé y me embutió la comida.

– ¿Cómo está?

– Buena- me volvió dar arroz y yo le recibí.

– Otro más- todavía los palillos no tocaban mi boca cuando papá llegó a la cocina.

– ¿Qué están haciendo?- dijo en tono molesto.

– Almorzando- respondimos los dos a coro.

– No es lo que veo. Tú, muchachito, te vas de aquí.

– ¿Por qué?- pregunté mientras veía como tomaba a Sasuke de un brazo y lo hacía salir, éste ya estaba acostumbrado a los tratos de Kakashi y ya no reclamaba.

– Porque no tienen la autorización para estar solos en casa. Hay tantas cosas impuras que podrían hacer.

Me ruboricé como un tomate y vi como sacaban a Sasuke fuera de la casa y hacía una seña de que me llamaba más tarde.

x — x — x —

Comencé a jugar con mis dedos, estaba; nervioso. Kakashi seguía tecleando en mi laptop, seguramente escribiendo sus historias pervertidas.

Ya iban unas dos horas desde que se fue Sasuke, más bien, desde que Kakashi echó a Sasuke. Tengo un mal presentimiento, como si mi papá supiera... ah, creo que debe ser lo normal, creo y espero.

– ¿Te sucede algo?

– ¿Eh? , ¿por qué?- y ahí volvía asentirme estúpidamente culpable ¡ni que hubiese cometido un delito!

– Parece que hubieses perdido algo.

– Cof, cof, cof- me vino semejante ataque de tos y me sonrojé hasta las orejas. Ya me parecía que llevado colgado al cuello un letrero que decía "Hola, ya no soy virgen".

– ¿Es eso?

– No. Tengo todo donde debería estar jejeje- respuesta tonta, tonta, tonta y más tonta.

– Bueno. ¡Ah, por cierto!, escucha el ringtone que acabo de bajar. Es una canción de Madonna- todo emocionado comenzó a rebuscar su móvil en la chaqueta. –Se llama "Like a virgin".

Es una coincidencia, ¿verdad? una macabra coincidencia.

– Y también bajé una de Schwarz Stein, ¿a ti te gustaba ese grupo?

– Si, pero ya están separados, ¿qué canción es?

– "Beutiful the Virgin". También bajé una de Schwardix Marvally, tal vez la quieras, se llama "Vigin Mary".

Esto repentinamente me empieza a sacar de quicio.

– Ah, vale. Tengo que ir a hacer algo.

Subí a mi cuarto más que rápido y me encerré allí, pero todavía escuchaba las canciones de Kakashi.

¿Es posible que se den cuenta de que pasó lo que pasó? digo, porque lavé la colcha, me deshice del vestido, ventilé la habitación, me duché y yo no me encuentro nada distinto, ¿o sólo estoy paranoico? ¿Y si se da cuenta y me atosigan de preguntas y... y...? ¡Ah! Esto es estúpido, no hay forma que se den cuenta.

– Naru, ¿estás ahí?

– ¿Papá?- Iruka tocó la puerta otra vez. Me levanté y fui a abrirle.

– Hola hijo- me dio un beso en la frente. –Oe, luces distinto, más... maduro ¿cambiaste el peinado?

– …-esto me está colmando los nervios.

– Supongo que es porque estás creciendo. Te traje un obsequio, como a ti te gustan estos grupos- Me entregó un CD, al leer la carátula casi me da algo. –El grupo se llama Virgins O.R. Pigeons, el vendedor dijo que estaba de moda.

– Mmh…- ¿por qué rayos todo lo que lleva "virgen" en el título está de moda? Kami-sama, me odias, lo sé… –Gracias.

– Por nada. De camino aquí compré una lasaña que s veía muy bien. ¿Por qué no llamas a Sasuke?

– Ya estuvo aquí- no pude vitarme ponerme rojo como un farol. –Y Kakashi se encargó de botarlo a la calle.

– ¿Por qué?

– Porque me estaba dando de comer en la boca- una razón estúpida comparada con lo que había hecho antes.

– Tu padre está loco. Llámalo igual- cogió mi móvil y me lo puso en la mano.

– No creo que...

– Hace mucho que no hablamos.

– Vale- marqué el número y esperé dos tonos. – ¿Sasuke?

– "¿Pasa algo?"

– No, nada. Llamaba para invitarte a cenar.

– "¿Hay segundas intenciones en esa invitación?"

– ¡Claro que no!- bastardo pervertido, menos que sólo yo puedo escucharlo.

– "Pensé que se te antojaba repetición".

– Papá quieres que vengas a cenar.

– "¿O sea que no vas a estar solo?"

– Deja de hacer eso, quieres ¿vienes o no?

– "Voy. No es Kakashi el que invita, ¿cierto?"

– Jaja- le corté y lo maldije mentalmente. –Vendrá.

– Mientras hablabas me fijé en que tienes una macha roja en tu cuello.

– ¿Ah ?- mi voz sonó débil y aguda.

– Tal vez fue un zancudo.

– Es... es lo más probable.

– Pero no hay zancudos en esta fecha. Déjame ver.

– ... no es necesario, seguro se pasa.

– Déjame ver.

– Vale- Iruka y su poder de convencimiento. Ladeé mi cabeza al lado contrario, pero papá no era nada de tonto y me obligo a cambiarla de lado.

– Hum, curiosa roncha.

– , tiene que ser alguna alergia- dije y me sentí estúpido.

– Parece que Sasuke te da alergias- me volvió el ataque de tos y me puse tan rojo como una puesta de sol. –Entonces si es Sasuke. A mí no me importa, pero si estás delante de Kakashi usa una bufanda.

– - quise desaparecer o entrar en estado de coma, lo que sucediera primero.

– Mi niño- me revolvió el cabello e iba a salir cuando se azotó la puerta de mi cuarto dejando ver a Kakashi con cara de psicópata.

– ¡Lo sé todo!- gritó y fue a tomarme por la camisa y me la abrió de un tirón. – ¡Ajá!- señaló mi torso lleno de marquitas rojizas. – ¡Ese bastardo!- iba a salir del cuarto cuando Iruka lo tomó por un hombro.

– ¿A dónde crees que vas?

– ¡A matarlo!

Kami-sama me odias, de verdad que lo sé. Me cerré la camisa mientras esperaba la desconexión cerebral pero nunca llegó. Mis dos padres seguían discutiendo, Iruka intentaba calmar a Kakashi que parecía fuera de sí, ya sabía yo que era mala idea invitar a Sasuke a la cena.

La siguiente hora estuvimos soportando a Kakashi despotricar contra Sasuke, que siempre había desconfiado de él, que era un aprovechado, que no me merecía, que había mancillado al casto y puro niño de sus ojos, entre otras cosas. Papá se limitaba a negar con la cabeza mientras ordenaba la mesa, yo me dediqué a mirar como la lasaña giraba e el microondas ¿qué hice yo para merecer esto? Bueno, no es que no me guste mi familia ni lo que me está pasando ahora, si no que ¿tienen que ser tan raros? Dejémoslo en que así se hace más divertido.

Sasuke llegó a las ocho justas trayendo una cajita de pastelillos.

– Buenas no…- los pastelillos pasaron mejor vida cuando Kakashi se le arrojó encima con furia asesina.

– Kakashi ¡no!

Sin pensarlo mucho me arrojé yo también con la intención de alejar las manos de mi padre del cuello de mi novio.

– Kak…- podría jurar que Sasuke se estaba poniendo azul, creo que ya se dio cuenta de que mi padre no está juagando, porque se había estado quietecito, pero ya empezó a forcejear.

Iruka se ubicó del lado contario al mío y comenzamos a tirar de ambos brazos y no parecía ceder.

– Naru, en la cabeza- me gritó papá y a mi no se me ocurrió nada mejor que tomar la caja de pastelillos y dejársela estampada en la cabeza de mi papá, el cual se detuvo de inmediato y dirigió su mirada diabólica hacía mí.

– ¿Naruto?

– .

– ¿Le has defendido?- me indicó a Sasuke que intentaba coger aire. – ¿Le has defendido a él? ¿A aquel que machó tu honor?

– No seas dramático- intenté sonreír pero me salió una mueca horrible, estoy seguro.

– ¿Por qué?

– ¿Cómo que porqué? Kakashi, ¿no te das cuenta de que Naruto lo ama?- oh, gracias Iruka por tu comentario ¿siempre debe darse cuento antes que yo mismo de MIS sentimientos?

– ¿Lo amas?- preguntó Kakashi apuntando a Sasuke que me miraba como esperando que se lo confirmara.

– Vamos, Naru, díselo- me apoyaba Iruka y yo quería desaparecer ¿por qué en los momentos más personales están todos de espectadores? Kami-sama, lo único que faltó es que estuvieran de público para lo que pasó hace unas horas.

Y me seguían mirando.

Después de todo este tiempo creo que... pienso que, no, no pienso, sino que siento, siento que... ¿lo amo? ¡Qué cursi! Hasta mis pensamientos son cursis, soy un asco.

– Sí, lo amo- solté como quien dice: sí, saqué la basura.

Con una rapidez sorprendente Sasuke se acercó a mi y me abrazó, acercó su rostro para besarme cuando Kakashi lo detuvo e iba a agredirlo de alguna forma que no se llegó a concretar porque Iruka lo asió antes de eso.

– Salgan por favor- nos pidió mientras blandía su instrumento de tortura.

Obedientemente salimos al antejardín para no ver como papá regañaba a Kakashi. No soportaría verlo amenazándolo con la cuchara de madera, no otra vez. Me apoyé contra el muro y Sasuke se ubicó frente a mí.

– Naruto.

– Dime...

– Ahora que me amas…

– ¡Cállate!

– Tú lo has dicho, me limito a reproducir tus palabras- me afirmó por cintura y me tomó el mentón para levantarme el rostro. –Tú quieres... ¿estás dispuesto a continuar con esta locura?

– ¿Cuál locura?

– Formalizar nuestro compromiso, ir a Londres para las vacaciones, asesinar a Tetsu, ser mi modelo personal, casarnos en el futuro, etc.

– Supongo que sí, menos en lo de asesinar a Tetsu.

– Bueno, eso no. Te amo.

– Yo también me amo.

– Naruto.

– Vale. Te amo, Sasuke.

Y supongo que ahora puedo decir que agradezco a mis padres por haberme metido en el tonto lío del novio rico.

FIN

»†« —

Notas Finales:

*Escuchando "Kimi ga Kureta Mono" de Ano Hi Mita Hana no Namae wo Boku-tachi wa Mada Shiranai [A.k.a Menma-chan xD]. Un hermoso anime que recomiendo enormemente n.n*

¿Qué les puedo decir? Estoy contentísima porque ya hemos concluido este grandioso proyecto. Las reviews no pude responderlas a tiempo, pero aún así me daré a la tarea de hacerlo, de eso no lo duden. Y bien ¿les gustó? Yo les dije que iba a ser muy largo (40 páginas en Word) Ah~ no sé cono describir este remolino de sentimientos. Amo esta historia, y para mí fue todo un placer el haberla transcrito y publicado para que pudieran leerla, tanto las antiguas como las nuevas lectoras.

Sé que cometí muchos errores de ortografía a pesar de haberlo beteado, así que lo corregiré lo más breve posible. Espero que a pesar de mis faltas, el fanfic haya sido bien entendido y que les haya gustado n.n muchísimas gracias a kaoryciel94, Aiiram, Susana Mode, Soy YO-SARIEL, Ciel neko, camiSXN, Jiyu-K.U.I, safaronox, skZopHiAsk, Imperio-de-tinta, Dakota Boticcelli, 00Katari-Hikari-chan00, Lado. Oscuro, NaruSaku'sFan y Saku-Aya (x2) que me dejaron un comentario en el capítulo anterior.

Intenté actualizar ayer, pero presenté un examen y ello me consumió todo el día ._. por eso ya lo traigo hoy n.n quizá se pregunten ¿por qué el final fue a mitad de semana, si las actualizaciones habían sido en viernes? La respuesta es muy sencilla; ayer 22 de Mayo nuestra querida Kanari Shinobu estuvo de cumpleaños, ¿y qué mejor que ver su fanfic siendo tan bien recibido con el cariño de todos nosotros? Creo que es un buen regalo ¿no lo creen?

¡Muchas felicidades Kanari!
Para ti con todo nuestro corazón.

Fue un placer escribir para ustedes, leer sus comentarios y animarme con ellos; reír con los pensamientos de Naruto xD la terquedad de Sasuke, la sobre protección de Kakashi y las locuras de todos los demás. Extrañaré este fic, sólo espero que les haya gustado.

Y para despedirme es tengo una última sorpresa; sólo tienen que visitar el blog leonadark. blogspot. com allí la verán :]

Cuídense mucho, nos leemos en Recogido.

"...Sólo una marioneta en una cuerda solitaria…"
-VLV-

Leona Dark
11:20 – 22 de Mayo de 2012