1996 Junio (III)

Sus ojos pesaban como si estuvieran pegados entre sí, un primer intento por despegarlos y una leve claridad le escoció.

Pestañeó con fuerza tratando de restar ese malestar.

Un segundo intento y su vista se aclaró un poco. Definitivamente aquel lugar no le era conocido. Estaba sobre una cama, en una habitación que no era la suya.

Apoyándose sobre sus codos visualizó un poco más de la habitación.

Era austera pero confortable, muebles de madera oscura, un par de sillones y muchos libros. Pero lo que más llamó su atención fue que no estaba solo. Una espalda bajo las mantas, un cabello liso y negro cayendo sobre la almohada.

Aquello debía ser un sueño, uno del que no quería despertar.

—¿Severus?—le llamó acariciando su hombro casi esperando que cuando lo hiciera este escapara entre sus dedos como humo.

Pero el nombrado no desapareció sino que despertó del sueño profundo en el que debía estar sumido.

—Sirius...—fue lo único que dijo, y para él fue suficiente, realidad o no, aquellos ojos negros que había anhelado desde que escapó le miraban llenos de todo aquello que habían perdido.

Anhelo, necesidad y perdón. Eso era todo lo que le pedían sus ojos.

Bajó hasta estar a su altura, le retiró suaves mechones de cabello negro. Su cuerpo cálido por el sueño, sus labios hinchados y los ojos apenas abiertos.

Unió sus bocas, un suave beso. Uno que pensó no podría volver a darle nunca más.

—Viniste a por mí—le dijo recordando aquella bruma en la que cayó. Y Severus como un ángel negro arrastrándole con él.

Los labios de Severus le buscaron ahora, su lengua tan cálida le rozó.

—No volveré a perderte, Sirius Black.

Aquello le sonó a promesa, una que querría sellar con sangre y magia, que nada pudiera romper.

Apartando las mantas que aún cubría a ambos, se colocó sobre su amante. Suyo, él tampoco lo iba a perder nunca más.

Severus le acogió entre sus piernas abiertas, y sus entrepiernas se encontraron. El roce era delicioso y tenerlo deshaciéndose bajo él era aún más tentador.

—Te quiero, Severus—le susurró mirándole a los ojos.

—Y yo a ti—le contestó el pelinegro.

Aquel momento, en una realidad donde estaban vivos era un paso más allá de lo que una vez deseó. Siempre con la duda de los sentimientos de Severus por él, ahora ya no tenía dudas. Aquel sentimiento era mutuo y ambos lo iban a pelear con uñas y dientes. Lo sabían.

El cuerpo de su pareja le reclamaba que volviera con él, al presente, a la realidad, a ellos dos.

Les desnudó de las pocas ropas que ambos llevaban. La piel pálida de Severus era una tentación que lamió gustoso.

La dura erección de su amante brillaba excitada, y él la tomó en su boca. Tan cálida y deliciosa como la recordaba. Los gemidos de Severus le encantaban, era una persona de pocas palabras y tenerlo gimiendo su nombre era todo cuanto quería por el momento.

Lo engullía llevándolo al borde y trayéndolo de él por puro placer.

Su lengua bajó a su entrada mientras seguía atendiéndole con las manos. La introdujo lamiendo su interior, y un gemido gutural salió de su propia garganta, haciendo maldecir a Severus.

—Te quiero dentro, ya...

Estuvo dentro de él rápidamente, haciéndolo tan suavemente que ambos enloquecieron de pasión.

La intensidad de ese momento iba más allá del puro sexo, eran ellos dos encontrándose después de tanto tiempo.

Su cuerpo lo acogía exprimiéndolo, siempre había sido así, hundirse en Severus era maravilloso. Y no paró de hacerlo hasta tenerlos a ambos sudando y gimiendo.

Sintieron como ambos se corrían al mismo momento, besándose como si nada existiera más en ese mundo que era de ellos dos.

o0o

—Sirius—corrió Harry hacia Sirius lleno de lágrimas.

Sirius lo estrechó contra su pecho.

—Lo siento tanto, fue culpa mía—gemía el muchacho.

—Harry...—pero Harry no dejaba de llorar desconsoladamente.—Harry, yo fui allí contra toda recomendación, sabiendo que no estoy en forma como para un duelo de ese calibre.

—Pero...

—No cargues con culpas que no te corresponden, hijo—le dijo Sirius besándole la frente—. Créeme, vienen tiempos difíciles, no cargues con más de lo que tienes ya.

—Me alegro tanto de que estés aquí—le dijo con total sinceridad su ahijado.

Él si que se alegraba de aquella segunda oportunidad, dando una mirada a su pareja ambos sabían que a partir de ese momento una guerra encarnizada iba a batallarse y tenían el deber y la necesidad de proteger al niño entre sus brazos aunque fuera con sus propias vidas.

Harry se apartó brevemente de sus brazos para mirar a Severus.

—No tengo palabras de agradecimiento a lo que ha hecho por Sirius, profesor—le dijo honestamente.

Una leve inclinación de cabeza fue toda la respuesta de dicho profesor, pero podía ver como se había conmovido por las palabras de su alumno.

—Nadie, salvo Dumbledore y Remus deben saber que yo he regresado—le explicó Sirius—. Es importante, si alguien se entera sabrán que ha sido Severus y su posición se comprometería.

—No diré nada—prometió Harry.

—Ni siquiera a tus amigos, Harry—pidió Sirius sabiendo que aquello era una dura prueba para él.

o0o

Harry asintió, cualquier cosa, Sirius había vuelto y aquello era lo importante.

Justo estaba por irse cuando se giró apenas, su padrino estaba muy cerca de su profesor. La mano en la mejilla de este y una mirada que no dejaba lugar a dudas.

Harry cerró la puerta, agradecido y lleno de dudas, ¿era posible que su padrino y el profesor más odiado de Hogwarts, los que habían sido rivales por toda su juventud, estuvieran en una relación amorosa?

Sin poderlo evitar otro rostro le vino a la mente, uno que despertaba lo peor de él mismo. Pelo rubio platino, ojos fríos como el hielo, pero ya no le miraba con odio. Otra expresión, una similar a la que había captado allá adentro.

Se sacudió aquella imagen completamente abochornado.

o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Reconozco que estos tres capítulos de junio de 1996 son bastante cortos, y que podrían ir juntos. Pero creo que el corte era necesario en cada uno de ellos (y porque iba actualizando a la vez que escribía).

Os he de decir que algunas cosas van a cambiar a partir de ahora, este cambio en la trama tendrá como un efecto dominó. En comparación a los 20 capítulos anteriores que iban a la par que la trama original. Pero ¿quién no quiere un poquito de cambio?

Estoy muy metida en esta historia, los que ya me habéis leído en otras sabéis que mi tono suele ser romántico y humorístico, cosas ligeras. Y con este, o eso me parece a mí, estoy sacando un lado algo más angst y dramático.

Ayer subí un One Shot de esa línea, happy ending, "El solucionador", no viene mal para sacarse tanto melodrama de encima.

Nos vemos el miércoles que viene.

Besos, Shimi.