Resumen: Nadie amaba tanto la música como lo hacía Ariel, excepto quizá su madre. Era una conexión única que existía entre ambas, pero cuando una gran tragedia golpea a la familia real la música dejo de ser alegría para la familia convirtiéndose únicamente en dolor. Años después, cuando Ariel siente que la música que tanto ama se le escapa de las manos y no hay nada más allá del agujero negro, será su familia la que deberá encontrar la manera de escapar del dolor para devolverle la sonrisa a la joven.

~ Disclaimer: The Little Mermaid es una obra escrita por Hans Christian Andersen y una adaptación al cine y a la televisión basada en el libro.


~ Melodía del corazón ~

21
Sin importar el resultado

Una sonrisa se formó en los labios de Ariel mientras alzaba la mirada entre la multitud buscando el rostro familiar. Un barco acababa de desembarcar desde el Puente en el muelle de Atlántica. Muchas personas estaban bajando del barco, mujeres, niños, hombres, e incluso animales. Ella dio unos saltos moviendo la cabeza de un lado a otro. ¡Demasiada gente!

Soltó un suspiró sobre su flequillo, un gesto que acostumbraba a hacer cuando estaba frustrada por algo. ¿Por qué tanta gente de todos modos? Vale, que pronto iba a ser verano, las personas solían vacacionar mucho pero Atlántica no era un destino turístico muy común debido a que su acceso no era para nada sencillo. Es cierto que solían venir muchos turistas porque quién no quería pasar su verano en una ciudad sobre el mar, pero eso no significaba que fuese un lugar destinado al turismo. Además, apenas iban a entrar en la temporada de verano, no necesariamente se podía decir que ya habían comenzado las vacaciones porque no era así. Ella apenas había terminado con los exámenes y solo faltaba el resultado de estos.

Había sido terrible estudiar para los exámenes cuando tenía que preparar una canción nueva para el vídeo de su padre –eso no había salido como ella esperaba que saliera– y practicar para su concurso de música. Había sido un verdadero desastre y sufrimiento conseguir que todo estuviera en orden y no fallar en ni una sola de sus metas. No había sido la única que había sufrido como el infierno, sus hermanas tampoco lo pasaron tan bien esas semanas con el vídeo y los estudios.

– ¡Ariel!

La muchacha dio un saltó de emoción al escuchar su nombre. Ella vio una mano alzarse entre la multitud, advirtiéndole de su presencia. Ariel sonrió corriendo hacia el frente encontrándose con Eric de pie frente a ella con una sonrisa. El chico tenía en su hombro derecho un bolso que dejó caer al suelo en cuanto la vio a ella, le dio un abrazo con fuerza que la hizo levantarse y hacerla girar. Rió suavemente, contenta de que por fin tres meses hubieran pasado tan rápido y pudiera encontrarse con él de nuevo. Ella notó que detrás de él, un hombre delgado y alto, con cabello blanco y vestido de una manera que ella describía como «anticuada» sostenía varias maletas, dos a cada lado de su cuerpo apretándolas con sus brazos, unos bolsos colgando de sus hombros, una mochila en su espalda y algunos otros tirados en el suelo. Junto a aquel hombre, un gran perro estaba dando vuelas por todos lados, olfateando y lamiendo a las personas con alegría, conociendo el nuevo entorno. Parecía bastante amigable porque en cuanto la vio a ella, Ariel juraría que alzó una ceja dejando ver sus ojos que se encontraban cubiertos con anterioridad por su pelaje blanco. El perro dio un salto al ladrar y corrió hacia ella derribándola al suelo mientras lamía su rostro.

– ¡Hey, hey, hey! – Eric dijo agarrando al animal de un collar rojo que traía en el cuello – ¡Vamos, amigo, basta!

Ariel rió debido a las cosquillas que le ocasionaban las lamidas de aquel animal, se sentó en el suelo el pelaje del gran animal.

– ¿Quién es este nuevo amigo? – Ariel preguntó riendo mientras secaba su mejilla con su mano.

– Este es Max – Eric dijo cuándo el perro se calmó, se arrodilló en el suelo sacudiendo la cabeza del animal – Ya te había hablado de él

– Oh, cierto, cierto – Ella sonrió mirando hacia el animal.

– ¡Eric! – El hombre que cargaba las maletas lo llamó con un tono sofocado antes de caerse al suelo por el peso de las maletas.

– ¡Santo cielo, Grimsby! – Eric dijo mientras corría hacia él para recoger las maletas y quitarle el exceso de peso – Lo siento, lo había olvidado

– Me alegra que tengas la cabeza pegada al cuerpo o de lo contrario quién sabe dónde la tendrías ahora – El hombre estiro su cuerpo colocando sus manos en la espalda. Sacudió su cabeza, ya de pie y sin exceso de peso, antes de dar grandes zancadas hacia ella. Sonrió agarrando las solapas de su traje y luego hizo una pequeña reverencia que hizo que algunas personas que aún estaban alrededor, completos turistas, observaran confundidos – Princesa Ariel, es un placer volver a verla

Ariel sonrió sonrojándose levemente. Ese título de princesa no era de su agrado cuando gente que visitaba el reino por primera vez –los que les rodeaban ahora mismo– se le quedaban mirando con sorpresa y susurrando un par de cosas.

– Hola de nuevo, Grimsby – Ella dijo nerviosa intentando evitar la mirada de los que se le quedaron viendo. Ella vio a Eric recoger algunos de los bolsos.

– Me alegra haber llegado a tiempo, yo realmente creí que no llegaríamos – Eric resopló mientras comenzaban a caminar – Por culpa de Grimsby tuvimos que retrasar el viaje una semana

– Lo bueno es que llegaron a tiempo y a salvo – Sonrió la pelirroja llevando las manos hacia su espalda mientras caminaba junto al gran perro que seguía mirando hacia todos lados con emoción.

– Si me hubiera perdido la competencia, no podría perdonármelo.

Ariel rió suavemente – Estás exagerando, ¿no crees?

– ¿Qué dices? No puedo perderme el regreso de mi novia en el piano. Han sido cinco meses de sufrimiento y dolor y los has superado con creces – Eric dijo con orgullo. La muchacha se sonrojo levemente aclarándose la garganta.

– Comienzo a sentirme nerviosa solo de pensarlo – Ella dijo nerviosa – No he tocado enfrente de alguien desde antes del accidente

– Estoy seguro de que vas a estar bien – Él sonrió.

La muchacha hizo una mueca mirando la cantidad de bolsos que traía el chico, necesitaba ayuda para cambiar de tema y seguramente aquello era su salvación. No necesitaba pensar en su concurso por ahora porque hacerlo sería aceptar que estaba más nerviosa que nunca.

– Veo que trajiste mucho equipaje. ¿Tuviste problemas con tus padres por esto? – Ella se alegraba de que él hubiera decidido ir a vivir a Atlántica, no cualquiera lo hacía como si estuviera aprendiendo a andar en bicicleta, pero ahí estaba él, un muchacho que estaba acostumbrado a viajar por el mar siempre y que lo consideraba su hogar.

El muchacho torció el gesto mientras pensaba, echó un vistazo hacia su amigo que se encontraba detrás de ellos – No estaban muy contentos con la idea – Murmuró él con calma – pero Grimsby dijo que podría ser una buena experiencia. Creo que secretamente mi padre espera que yo logre convencer a los dueños del puerto vender a Industrias Adventure.

– Está usándote.

– Sí, eso pensé, pero Grimsby dijo que vendría conmigo ya que a pesar lo que puedo parecer sigo siendo un menor y no podía vivir solo. Es un buen amigo, él y mi padre se conocen desde niños y siempre ha estado ahí para mí.

– Como Sebastián – Ella asintió con una sonrisa.

– Sí, y ya que mencionas eso – Él se aclaró la garganta mientras rascaba su nuca nervioso – ¿Estás segura de que puedo aparecer como si nada en el cumpleaños de tu padre? Quiero decir, me imagino que es un día para la familia

– No te preocupes por eso – Ella sacudió la cabeza – El cumpleaños de papá es un evento grande. Las puertas del castillo se abren para todos los invitados, es una gran fiesta

– Ya veo – Sonrió él – Sé que dijiste que no debía, pero aun así conseguí un regalo. Me sentía incómodo no haciéndolo, espero le guste. En Bahía Azul, el pueblo de donde soy, hay un hombre que es un pintor excepcional. Hizo un cuadro para tu padre

– Eso es lindo – Ella sonrió. Su celular vibro y su ceño se frunció cuando vio que Flounder le había enviado un mensaje advirtiéndole que no podía juntarse con ella para ayudarla a buscar algo en su casa. Ella resopló de mala gana.

– ¿Sucedió algo?

– Flounder tiene que ayudar a su padre con un asunto del trabajo, es mecánico así que a menudo necesita ayuda cuando sus trabajadores tienen descanso y él suele ayudar. Se suponía que me ayudaría a buscar algo en mi casa – Ella torció los labios – Sola no puedo hacerlo, hay muchas cosas en la habiación como para encontrar lo que busco

– ¿Y eso es?

– Un regalo para papá – Ella explicó – Han pasado muchas cosas en estos últimos tres meses y entre todo lo que ha sucedido, aparte del regalo que mis hermanas y yo le estamos haciendo a papá, creo que conozco el regalo perfecto y está en casa, pero no lo he podido encontrar

– Tal vez lo tiene él.

– No – Ella sacudió la cabeza – Es una caja musical que él le regalo a mi mamá para su primer aniversario, pero cuando ella murió él se deshizo de todas las cosas de mamá. Las metió en una habitación bajo llave y la caja musical está ahí. Es importante para él, pero aun así verla le recordaba a ella. La melodía es importante, mi mamá la usaba como canción de cuna, pero podría decirse que es la melodía de la familia

– Yo puedo ayudarte – Él sonrió.

– ¿Estás seguro? Hay muchas cosas ahí.

– El cumpleaños de tu padre es en unos días, ¿no? Y necesitas ayuda para encontrarla rápido porque he de suponer que no se lo has dicho a nadie y no tienes tanto tiempo para buscarla entre la práctica de la canción, ¿verdad?

– Me conoces bien – Sonrió ella besándolo en la mejilla – Está bien, pero tiene que ser un secreto, nadie puede saberlo

– Lo prometo – Sonrió el muchacho.

– Entonces lo haremos pasado mañana, ahora no puedo entrar en casa porque me han vetado ya que el concurso es hoy y se supone que no debo tocar el piano hasta que comience – Ella resopló con una mueca molesta.

Eric rió ante el puchero adorable de la pelirroja.

– Debe ser difícil.

– No tienes ni idea. Pero tú estás aquí, así que seguramente podremos encontrar algo que hacer ahora.

– Es una pena tener que esperarme hasta el concurso para poder ver que tanto has mejorado – Eric murmuró con una mueca – Aunque pensándolo bien solo te he escuchado tocar una vez y fue en un musical

– Que bien, así no tienes tantas expectativas – Ariel sonrió – Escucha, solo tienes que saber que aunque solo me has oído tocar en el musical y que no fue la gran cosa, mi técnica no se compara a la de entonces

– Entonces eso resuelve las cosas por ahora. No piano. Lo entiendo. ¿Qué quieres hacer?

Ariel sonrió encogiéndose de hombros – Tenemos tiempo, pero antes quiero saber qué tal el viaje.

Eric le sonrió con emoción, contento de poder contarle todo lo que había sucedido en el viaje de ida hacia la Atlántica, las aventuras y las paradas que hicieron, los problemas en los que Max lo metió. Había tanto que contar y él podía ver los ojos azules brillar de emoción, el sol sobre ellos, ella realmente quería oír todo lo que él tenía para contar. Todo.


Attina dejó escapar un fuerte suspiro mientras recostaba su cabeza sobre la mesa. Finalmente había terminado de leer todas las leyes de su país, quién las escribió y por qué las escribió. No hacía falta decir que estaba cansada.

– Una vez dije que me gustaría ser reina, ¿sabes? – Andrina se acercó a ella con una paleta helada en sus manos. Attina la miró con calma, sintiendo el intensó aroma a naranjas que desprendía el helado que estaba comiendo la muchacha – pero ahora que te veo, creo que mejor paso

– Esto es a largo plazo – Explicó con calma ella – No seré reina pronto, primero quiero terminar mi carrera y hacer otras cosas antes de aceptar la corona

– Debe ser muy aburrido todo eso del estudio extra – Andrina dijo sentándose a su lado en la mesa. Attina echó un vistazo hacia la menor reparando en que la chica tenía un palo largo de color azul que en un extremo tenía varios estambres.

– ¿Por qué traes una escoba contigo?

– Sebastián me está pagando para mantener a Ariel fuera de la casa – Ella sonrió con malicia.

– Espera, ¿qué?

Se encogió de hombros despreocupada – Aparentemente tiene prohibido tocar el piano y para evitar la tentación fue vetada. Ya la he echado dos veces del castillo antes de que recibiera una llamada de Eric avisándole que estaba llegando al reino. Ella dejó de intentar entrar. No sabes lo persistente que puede ser.

Attina suspiró – Cuando las cosas no podían ser más extrañas en este castillo, vas y sales con esto.

– Oye, la paga es buena y todo lo que tengo que hacer es mantenerla lejos de casa. No veo el problema, sobre todo si Eric hará la mitad del trabajo.

– Realmente creo que las cosas no podrían llevar a ser más extrañas de lo que ya son – Repitió la chica sacudiendo la cabeza.

– Está bien, ya he terminado de revisar las leyes de nuestro reino y creo que merezco un buen descanso – Ella dijo mirando por la ventana más cercana – El día se ve bien

– ¿Vas a dejarme sola?

– ¿Qué pasa? Si Ariel no vendrá no veo por qué debes quedarte todo el día aquí.

– Buen punto. Aunque pensándolo bien, tampoco tengo nada que hacer. Admito que me entretenía echando a Ariel fuera de la casa, esa chica es ingeniosa.

– Ustedes dos tiene una relación de hermanas algo extraña – Attina murmuró sin mirarla.

– Ya lo he oído antes. Por cierto, señorita-futura-heredera-al-trono-próxima-creadora-de-nuevas-leyes, ¿has considerado (no lo sé, es un decir nada más) hacer una celebración específica, ya sabes, el cumpleaños de tu hermana favorita?

– Tener seis hermanas no significa que tenga una favorita – Murmuró Attina – ¿Por qué quieres una celebración específica, a qué te refieres con eso?

– Bueno, he pensado que tal vez podría tratarse de «mes de cumpleaños.»

– Andrina, te quiero, pero por favor no me hagas responderte a eso.

– ¿Siempre tienes que ser tan seria? En verdad me preocupo por ti.

– Está bien, ¿quieres una broma? Qué tal si te prometo falsamente que voy a considerarlo.

– ¿Si sabes que para hacer la broma no tienes que decir «falsamente»?

La castaña sacudió la cabeza mientras se ponía en pie – Está bien, eso es todo, iré a dar un paseo.

– ¡Eh! No me dejes aquí sola. Estoy aburrida.

– Pues ven…

Las dos chicas se dirigían hacia la salida del castillo encontrándose con algunos guardias que patrullaban el lugar con tal expresión seria en sus rostros que incluso Attina creyó que asustarían a cualquier soldado. Se preguntó si ésta era la razón de que las niñas de la tropa de exploradora de la caracola marina jamás golpeaban a su puerta vendiendo galletas.

– ¿Por qué tan serios?

– No estoy segura, pero Arista ya lo ha mencionado antes – Torció los labios pensativa – Papá ha aumentado la seguridad y no dejan que nadie entre o salga de castillo sin registrarse. Supongo que la excepción seríamos nosotras y unos pocos más, pero por todo el reino nadie se sale con la suya

– ¿Por qué? – Andrina frunció el ceño con curiosidad – Quiero decir, ¿qué puede asustar tanto a papá como para aumentar la seguridad?

Attina sacudió la cabeza mirando hacia los guardias con interés repentino – No lo sé, pero sí sé que esto no es por el accidente. Hay algo más

Andrina miró hacia los guardias y luego lanzó el palo de escoba contra una pared despreocupada.

– Quizá no debamos preocuparnos por esto – Frunció el ceño disimuladamente, de modo en que Attina a duras penas logró notarlo y al hacerlo supo que incluso alguien despreocupada como Andrina estaba preocupada por aquel extraño suceso. Si había algo que a la chica le preocupaba, fuera de su propio drama de adolescente, entonces debía ser alarmante. Attina hizo una mueca – ahora, volviendo al tema de la festividad

– Buen intento – Rió Attina mientras la muchacha hacía un puchero.

– Considerando que soy menor, merezco ser consentida.

– Sigue intentando, Andrina, creo que vas a convencerme pronto…

– De tal palo tal astilla.

– ¿Le preguntaste a papá? – Alzó las cejas con sorpresa.

– No, no soy narcisista ni arrogante, solo bromeaba cuando lo dije – Se encogió de hombros.

Por supuesto que estaba bromeando.


– ¿Todo listo para el recital de esta noche? – Eric preguntó mientras caminaban. La joven alzó la mirada de su helado, observándolo a él con una expresión profunda que había visto ya en otras ocasiones. El azul de sus ojos se oscureció del mismo modo en que el mar lo hacía por las noches, pareciendo una gran pared de la cual es imposible ver más allá del cristal. Imposible de ver el fondo del mar.

– Sí – Ella dijo con calma, moviendo innecesariamente la cabeza al asentir. Estaba mintiendo, él lo pudo ver a través de la oscura mirada en sus ojos. ¿Podía él culparla si se sentía nerviosa? – La pregunta es, ¿estás tú listo para saquear en la bóveda de la familia real?

Eric se atoró al escuchar las palabras despreocupadas de la chica. Sus ojos dejaron de oscurecerse y parecían más brillantes, más alegres, más bromistas – Dijiste que era una habitación.

– Una habitación, una bóveda, es lo mismo – Ella restó importancia sacudiendo la mano – Lo que importa es que entraremos a escondidas a buscar la caja musical de mi madre en una habitación que tiene muchos tesoros… – Se encogió de hombros despreocupada – Es como una bóveda

– No es que no entienda la intención, pero por qué es tan importante, pensé que habías hecho un vídeo con tus hermanas.

– Sí, lo hice. Me toco componer la música con Aquata y Arista mientras el resto de mis hermanas hacían una competencia de la cual no he terminado de enterarme – Ella entrecerró los ojos torciendo el gesto – Hicimos la canción y déjame decirte que cuando tus hermanas no saben nada sobre música todo es más difícil.

– No todos comprenden la música a tu nivel.

– Lo sé, es una pena – Rió suavemente – Tengo que llevarle la caja musical a papá, es importante, puedo sentirlo.

– No dije que no lo fuera – Sonrió él – Creo que tienes tus razones, pero es un poco raro darle un regalo a tu padre que ya le pertenece, ¿no?

La chica le sonrió levemente – Lo es, ¿verdad? – Alzó la mirada hacia el cielo – Cuando mamá murió toda la música se apagó en el reino durante mucho tiempo. Pasaron varias semanas antes de que alguien tuviera el valor de hacer sonar un instrumento y recuerdo vagamente que papá casi la prohíbe en el reino. Sucedieron muchas cosas, pero él decidió no prohibir la música, aunque no estoy segura de por qué, pero sí sé que intento deshacerse de las cosas de mamá. No lo logró, lo dejó todo en una habitación bajo llave y luego comenzó a olvidarse de lo que había dentro.

– Entonces, la caja está ahí.

– Cien por ciento – Asintió la chica – Todos hemos sufrido desde la muerte de mamá y papá fue uno de los más afectados. Cuando tuve el accidente no pude evitar pensar en que al obligarme a seguir escuchando música, a tocar el piano, pude enfrentar el temor y más que temor, era el dolor que sentía al tenerle miedo al piano – Ella se rió suavemente – Estoy segura de que papá necesita lo mismo para pasar página, seguir adelante y dejar atrás el dolor. Componiendo la canción, viendo los vídeos que mis hermanas habían elegido, el tiempo que pasamos juntas, todo eso me hizo darme cuenta de que realmente extraño el tiempo que pasábamos en familia y quiero ver a papá sonreír de nuevo

– Entonces tenemos mucho que buscar mañana – Sonrió el pelinegro al igual que la chica – pero primero lo primero, el concurso

– ¡Sí! – Ariel dio un salto con emoción – Pero antes del concurso, tienes que probar una vuelta en la montaña rusa

– He oído que pasa por el mar…

– Y tiene muchas vueltas – Sonrió ella tomándolo de la mano – ¡Vamos! Con algo de suerte no habrá fila

– ¿Está abierta todo el año?

– Solo los fines de semana – Sonrió la chica con emoción mientras corrían.


Respiró hondo mientras miraba la entrada hacia el teatro, sus manos estaban entrelazadas y jugaba nerviosa con ellas. Las luces de la noche iluminaban todo el manto nocturno, la luna y las estrellas eran las protagonistas del cielo.

– Mira esos chicos, dan miedo – Flounder murmuró nervioso mientras miraba hacia un grupo de jóvenes que se ignoraban los unos a los otros, cada uno metido en sus propios pensamientos, algunos discutiendo con quien debía ser un asesor o un maestro.

– Explícame de nuevo por qué una competencia mundial se está celebrando en nuestro reino y no en un lugar más central – Ariel respiró hondo mientras miraba a Sebastián que leía unos papeles.

– Ya te lo explique tres veces, ¿por qué sigues preguntando?

– Porque aun no entiendo cómo es posible – Ella hizo una mueca – Creo que me sentiría más contenta si pudiera salir de este reino al menos una vez en mi vida

– Vamos, no es tan malo – Levantó la mirada de los papeles y observó a la muchacha con interés durante un momento – Es mejor así, no tenemos que pagar el transporte y lo mejor de todo es que estarás compitiendo en un teatro que ya conoces, ¿por qué quieres complicar las cosas? Arregla tu cabello

– Estoy bien – Ella sacudió la cabeza mientras miraba hacia los concursantes – Deben haber al menos veinte de ellos

– Son veinte – Sebastián dijo con calma – Solo ocho van a pasar a la siguiente ronda, así que céntrate en ti y olvídate de ellos

– Es fácil para ti decirlo, no eres quien está temblando de miedo – Murmuró la muchacha solo para ella.

Hubo un silencio en la sala que fue sentenciado por un joven de cabello castaño peinado hacia atrás, vestido con una camisa blanca arremangada, sin corbata y pantalones negros con zapatillas. Tenía un micrófono en auricular con micrófono en la oreja izquierda, un reloj en su muñeca derecha y sostenía una tabla con papeles.

– Pase lo que pase, no hagas caso de lo que los demás te digan, ¿sí? Está es una competencia mundial, los contrincantes harán cualquier cosa para ponerte nerviosa y sacarte de en medio – Sebastián dijo con calma – Solo ocho van a pasar, asegúrate de estar entre esos ocho

– Wow, un diez por el discurso motivacional – Murmuró Ariel con ironía rodando los ojos. Sebastián parpadeó confundido.

– Está bien, participantes, voy a llamarlos a cada uno para que pasen a los bastidores, en el orden en que los llame será el orden en que van a concursar – El joven dijo mirando a todos – Solo sus profesores de música tienen permitido entrar tras bambalinas, por lo tanto debo pedirle a las familias de los concursantes y amigos que vean el recital desde las butacas. El concurso comenzará en quince minutos, cada uno tendrá tiempo para prepararse. Se les hará un llamado un minuto antes de que la canción de quien esté participando termine y solo podrán subir al escenario una vez que el concursante haya abandonado por completo el escenario, si suben mientras él o ella todavía se encuentra arriba del escenario, ya sea haciendo una reverencia o recogiendo sus partituras, se les hará una penalización –esto significa que se les quitará dos puntos del total que los jueces le dieron–, ¿alguna duda hasta ahí? No, bien. Siguiendo con el programa, cuando termine el espectáculo completo, los jueces tendrán una hora para decidir a los mejores ocho y se publicará la lista en el tablón de anuncio, media hora después se les hará entrega del horario para los octavos de final. Ahora, voy a llamarlos por su nombre y cuando lo oigan pasen a bastidores. Les repito que quedan quince minutos antes de que inicie el concurso

Ariel respiró hondo mientras veía a los jóvenes avanzar por la puerta de la cual aquel chico había salido. Miraba el tablón en sus manos y seguía llamando, dando apenas un minuto entre nombre y nombre y repitiéndolo dos veces antes de pasar al siguiente.

Sintió unos brazos alrededor de sus hombros y al voltearse a ver se sorprendió de encontrarse con sus hermanas que le sonreían.

– ¿No deberían estar en el palco ya?

– Quién dice que no podemos pasar a desearte suerte – Andrina dijo mientras la soltaba – Venga, rómpete una pierna, ¡no, espera no lo hagas! Ya te la rompiste una vez, sería malo si lo vuelves a hacer

– No es literal – Flounder se estremeció ante la idea – Solo es un decir en el teatro

– Oh, de todos modos no te vuelvas a romper la pierna, pero sí ten suerte – Sonrió Andrina nuevamente.

– Está bien – La chica parpadeó aturdida. Vio a sus hermanas con una sonrisa antes de fijar la vista en el resto de sus amigos que en realidad estaban ausentes, básicamente se quedó mirando a la nada.

– Eric fue arrastrado por Urchin y por Ollie hacia los asientos en primera fila – Flounder sonrió a la chica mientras comenzaba a mover las manos – Gabriella dijo que los iba a vigilar a ambos para que no volvieran a asustarlo. Personalmente no voy a ayudarla, pero me reiré por ti cuando intenten asustarlo

Ella asintió con una sonrisa. Su nombre fue anunciado en la sala y el corazón comenzó a latirle con fuerza, tragó saliva mientras se volteaba hacia atrás donde el chico estaba mirando la lista, volvió a llamarla por segunda vez y ella vio a sus hermanas nuevamente.

– Esa es mi señal.

– Enséñales a esos tonto que Atlantica tiene a la mejor pianista – Sonrió Andrina ampliamente.

– Tú puedes, Ariel – Attina le dio un abrazo.

Comenzó a caminar hacia bastidores seguida de Sebastián, quien seguía mirando los papeles. Intercambiaron una mirada al cruzar la puerta y enseguida ella fue cegada por la luz que se encontraba del otro lado. Tardó un momento en ajustar la vista al cambio de luz y una sonrisa se dibujó en sus labios al sentir sus venas quemar, sus manos cosquillearon y todo lo que ella podía pensar en ese momento era en una potente melodía que subiera la intensidad cada vez que se acercaba el momento para ella.

El miedo atrás y las pesadillas aun presente, se sentía como una pianista completamente renovada, alguien que podía poner dolor en sus melodías por primera vez en su vida y eso… eso no tenía por qué ser algo malo.

– Puesto diez – Sebastián murmuró suavemente.

– Para bien o para mal… no importa el resultado – Ella lo miró nerviosa – Solo tocar…

– Solo tocar…

Continuará…


N/A: La verdad es que tengo un sabor amargo porque todos los años (cuando tengo una historia en curso) suelo subir un capítulo especial para navidad con temática sobre aquella fiesta, pero este año no pude subir ninguno (aunque solo estoy actualizando dos historias que son Melodía del Corazón y Oscura Pesadila) porque no pude prepararme para ello en especial porque ya tenía los capítulos escritos. Ciertamente tenía planeado una historia especial para navidad, pero no la pude concretar o terminar para la fecha que la necesitaba y por culpa de eso no escribí un especial de navidad, pero la idea la tengo en mente y probablemente la suba el otro año... solo necesito decidir finalmente qué serie o película es la que usaré para ese especial. Me sabe no haber podido subir un capítulo en navidad y evidentemente no lo haré en año nuevo ya que tengo capítulos escritos.

En fin, dejo de decirles cosas que no les interesan y espero que les haya gustado el capítulo de hoy.

~ Comentarios:

- TsukihimePrincess: Sí, quedó aturdida por un momento.

Ahora sí, termino el capítulo de hoy y nos veremos en el próximo.