No debo
Se había dormido en mis brazos, su llanto duro mucho, no quise interrumpirlo necesitaba sacar todo, no podía creer que aquellos cretinos, que se decían ser sus amigos la dejaron cuando ella los necesito, ahora entendía porque nunca los vi en casa de ella o el que nadie la había visitado en el hospital, tal vez ellos también eran el motivo de que ella viviera y trabajara en el mundo muggle, como me dolió verla tan frágil y siendo toda una guerrera que se mantuvo en pie ante todo, lo peor es que nadie estuvo a su lado
Verla de esa manera, me hizo prometer que yo cuidaría de ella, me ganaría su amistad, que supiera que siempre podía contar conmigo, tenia que estar con ella.
La tome en brazos llevándola a su cama, al recostarla, no pude evitar mirarla detenidamente, la primera vez que ella me ayudo a bañarme había llegado de la calle, su ropa estaba mojada pegándose a su cuerpo, eso me permitió ver que tenia bonito cuerpo, pero viéndola ahora estaba mucho mejor, sus pechos eran más grandes, su cintura más pequeña, ese trasero se veía mejor, que aquella vez, Malfoy deja de pensar tonterías, ella te necesita como su amigo, no como un pervertido detrás de ella
La deje durmiendo y salí, fui a cambiarme la camisa la tenia mojada por sus lagrimas, sentía mucho coraje en contra de esos dos, uno tuvo el corazón de ella y no supo apreciarlo, el otro a una amiga fiel que no valoro, que diera yo, por haber tenido alguien así, después de la guerra nadie se quedo a nuestro lado, todos salieron huyendo, solo con algunos mantenía correspondencia, pero ninguno fue tan fiel como ella
Fui a la oficina, sabia que ahí estaría mi papá, mamá se había ido de compras, la oficina era una habitación grande, a un lado de la puerta de entrada, teníamos libros en toda la pared, detrás del escritorio negro también la pared estaba llena de libros, frente el escritorio un par de sillas, mas adelante la chimenea blanca encima de esta un retrato de mamá, a un costado una mesita redonda con dos sillones individuales flanqueado por un ventanal que daba al invernadero de mamá, en el sillón con un libro estaba mi papá, en sus piernas estaba esa bola de pelos, le encantaba estar ahí con mi papá mientras leía o con mi madre cuando cosía, al único que no dejaba acercase era a mi
-Hola papá –Lo salude, acercándome a él, cuando puse un mano en el hombro de mi padre, la cosa peluda me enseño sus dientes
-No hay manera de que Albi te quiera –mi padre acaricio a la cosa con pelos
-Debería Hermione deshacerse de ella –Le comente sentándome en el otro sillón
-Hay Draco, tal vez por eso no te quiere
-¿Cómo que por eso no me quiere no te entiendo papá?
-Sabes a que me refiero
-La verdad no
-¿Estas seguro?
-Sigo sin entenderte –lo miraba con desconcierto
-Albi sabe que le quieres quitar el cariño de ella, por eso te quiere lejos de ella –papá me miraba sin dejar de acariciar a la bola con pelos
-Yo no quiero quitarle nada, de ella menos –Le dije algo molesto
-Jajaja… Vamos Draco eso ni tu te lo creíste –Me miraba con una sonrisa, dejando marcar ligeramente unas arrugas en sus ojos, la gente siempre pensó que mi padre era cruel y déspota, pero ese hombre tuvo que fingir durante mucho tiempo, primero por la vida de mi madre, después por la mía, sufrió cuando se entero que ya era un mortifago y tenia como misión matar a Dumbledore, él fue quien le dijo a mi madre que buscara a mi profesor Snape, para que me ayudara o la impotencia que vivió al no tener varita para defendernos, después de ver las atrocidades que hacia Voldemort, supo que se había equivocado de bando, pero ya no había vuelta atrás y era tan orgulloso, que jamás quiso pedir ayuda, solo cuando yo estuve en peligro
-No debo fijarme en ella –Quise sonar duro, pero mi voz titubeo
-Sabes que el status de sangre ahora ya no es importante, por fin esas ideas están desapareciendo no veo ¿Cuál es el impedimento? –La voz de mi padre sonaba dura
-No me refiero a la pureza de sangre –le comente
-¿Entonces Draco, que te detiene? –El me miraba con la ceja ligeramente levantada
-Ella no me dejaría acercarme, le hice mucho daño cuando estuvimos en el colegio, lo único que puedo aspirar es a ser su amigo, es mejor hacerme a esa idea desde ahora –Sabia que era lo mejor, desde hace unos días me daba cuenta que con ella me sentía diferente, cuando me fui de su casa y trate de volver a mi vida de antes, fue imposible, con ninguna chica tenia conversaciones tan entretenidas, ni tampoco discusiones que valieran la pena, ninguna sabia ponerme en mi lugar, solo ella, las otras solo me sirvieron para pasar el rato y nada más, con ninguna desee estar más de unas horas
Ahora que regreso a mi vida, me di cuenta que en cada chica que tenía, solo la buscaba a ella, buscaba que tuvieran esos rizos tan lindos, suaves y al mismo tiempo alborotados, que tuvieran el pelo castaño o esa linda boca tan sensual, pero en ninguna encontré la inteligencia que ella emanaba como algo tan natural.
-Eso fue en el pasado, estas a tiempo para cambiar las cosas –La mirada de mi padre era sincera
-No creo –Un suspiro salió de mí
-Pensé que Draco Malfoy, no se daba por vencido tan fácil, ¿Dónde esta mi hijo que dio la cara después de la guerra? ¿Dónde esta Draco Malfoy ese hombre que no oculta la marca de mortifago? ¿Ese Hombre que ha pedido perdón por sus errores? –Mi padre se levanto poniendo una mano sobre mi hombro –No dejes que un pasado te marque, lucha, ella vale la pena
Asentí con mi cabeza, él tenia razón no me conformaría con una amistad, haría lo imposible por lograr algo más con ella
-Por cierto hijo ¿a que venias en un principio? –Mi padre se sentaba en su escritorio, la bola de pelos salió por la puerta
-Quiero que cambiemos la decoración de la sala –Al decirlo mi padre me miro sorprendido
-Bueno eso tendrías que hablarlo con tu mamá, ella decide esas cosas
-¿Yo decido que? –Mamá entraba por la puerta, en sus manos estaba la bola de pelos, ¿Cómo es que se había ganado a mis padres, tan fácilmente?
-Tu hijo quiere que se cambie la decoración de la sala –Papá no sonaba muy contento con esa propuesta
-Por supuesto, ¿Qué les parece en azul con plata? O ¿verde limón? –mamá sonaba muy emocionada, papá solo meneaba la cabeza de un lado a otro, sabia que la bodega de Gringotts, tendría una baja considerable
-Fui a verla, era hora de su medicamento y también tenia que comer algo, ya era tarde, me asome con cuidado, ella seguía dormida, me acerque a la cama sin hacer ruido, su cabello se esparcía en la almohada alrededor de su cara, el crepúsculo provocaba rayos de color rojo, estos caían sobre su rostro, dejando ver su piel sonrosada, los labios se veían más rojos, con su boca ligeramente abierta, te invitaba a besarlos.
Me acerque a ella, sentía su aroma era viento y flores, mis labios tocaron los suyos, se sentían tan delicados, su aliento se coló en mi, probar esos labios eran tan suaves, ella poco a poco los abrió más, permitiéndome entrar, probar sus sabor, era tan dulce que deseaba más, puse mi manos a ambos lados de ella, sentía sobre mi como su pecho subía y bajaba por la agitada respiración, el beso seguía siendo lento, suave, tierno, pero tan abrazador, mi piel se erizaba, la sangre sentía correr, deseaba que no acabara, anhelaba quedarme así por siempre, tuve que separarme para respirar, mire su cara, esos ojos de chocolate me envolvían, me incitaban a más, volví a besarla, era una danza el beso, tan perfecto, tan bien sincronizado, ella se amoldaba a mí como nunca me había pasado, sentí sus manos alrededor de mi cuello, alargando más el beso, mi cuerpo pedía más, pero mi mente razonaba que no era el momento, ella se retiro lentamente su respiración era agitada, su mejillas sonrosadas.
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Anyza Malfoy
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