Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
Los recuerdos están escritos en negrita/cursiva.
La historia está escrita desde el punto de vista de Jacob.
Ante todo, debo aclarar un punto importante. En el capitulo anterior, puse el titulo de el compromiso. No era correcto. El compromiso es el título de éste capitulo. El titulo del anterior era Es imposible estar solos.
Aclarado éste punto, espero que os guste el capítulo.
21. EL COMPROMISO.
Toc, toc, toc.
Fui a abrir la puerta y allí me encontré con Helena, sonriente. Llevaba algo en las manos.
- Hola Jacob. Vas muy elegante, pero Renesmee me ha dicho, bueno, me ha pedido por favor que te trajera esto. Quiere que te lo pongas ésta noche.
- Gracias Helena. – dije tomando lo que llevaba en la mano.
Helena se marchó corriendo y volví a entrar al camarote.
Era un traje, con corbata incluida. Había una nota colgada de la percha.
- Para nuestra noche especial. – leí en voz alta. – post data: no hace falta que te pelees con la corbata. – reí ante ese detalle.
Me cambié de ropa con rapidez y me dirigí hacia la cubierta del barco, donde había unas cuantas mesas, y fui en busca de la que tenía un cartelito con mi nombre y el de Nessie. Me senté y esperé durante diez minutos, que me parecieron dos horas.
- Perdona el retraso.
Me di la vuelta y vi a Renesmee, con su mano sobre mi hombro. Si no hubiera estado sentado, en ese momento me hubiera caído de culo. Renesmee llevaba un vestido blanco. Por delante era muy corto, pero por detrás le llegaba hasta los tobillos. Llevaba pedrería en el pecho. Las tiras se anudaban en la nuca, también de pedrería. Se había planchado el pelo y lo llevaba suelto, por lo que le llegaba por la cintura.
- Estás espectacular. – dije fijándome en que llevaba una pequeña caja negra en su mano derecha, que dejó sobre su regazo al sentarse.
Nos trajeron la cena a los pocos minutos. Mientras cenábamos, Renesmee me preguntó sobre la conversación que había tenido esa misma tarde con sus tíos.
- No me creo que no hayan venido expresamente. – dijo.
- Yo tampoco, aunque por lo menos, no se han quedado aquí.
- Cierto. Jacob, ahora que hemos terminado de cenar… - empezó a decir, dejando los cubiertos sobre su plato. – debo decirte algo muy importante.
"Eso no suena demasiado bien."
- No pongas esa cara, no es nada malo. – se puso en pie y se puso a mi lado.
Todo iba bien hasta que la vi arrodillarse a mi lado, cogiendo mi mano.
- Jacob, te amo tanto que mi único anhelo es pasar todos los días de mi vida a tu lado. Por favor, acepta este anillo y me harás la persona más feliz del mundo.
"Jacob, reacciona."
- Yo… yo… - no podía hablar, y mucho menos pensar.
Esa misma tarde, mientras esperaba a que Nessie volviera de la visita guiada, estuve pensando en ese momento, pero en mi mente, era yo el que estaba arrodillado ante ella.
Me levanté, como pude, de la silla, la aparté y me arrodillé ante ella.
- Nessie, esto no vale. – dije sonriendo, aunque ella pareció ponerse nerviosa. – iba a pedírtelo yo.
Sonrió al oír mis palabras, mostrándome su perfecta dentadura.
- Demasiado tarde.
Abrió la caja y vi que había dos anillos en su interior. Uno para ella, y otro para mí.
Cogí el anillo, que llevaba un pequeño brillante, y lo coloqué con delicadeza en su dedo. Ella cogió el otro anillo y lo colocó en mi dedo.
- Por supuesto que acepto. – dije justo antes de besarla y la estreché entre mis brazos.
Noté una ligera humedad en mi cuello. Renesmee había empezado a llorar.
Empecé a oír, a lo lejos, unos cuantos aplausos. En ese momento me di cuenta de que toda la gente que nos rodeaba nos estaba mirando y aplaudiendo, mirando en nuestra dirección.
Ayudé a Renesmee, innecesariamente, a ponerse en pie y volví a abrazarla.
- Que vergüenza. – dijo susurrándome al oído.
- No te escondas. Estás radiante.
Helena llegó corriendo a donde estábamos nosotros y nos abrazó a ambos. Fue entonces cuando me di cuenta de que nos estaban observando desde el mismo comedor. Una señora mayor se acercó a nosotros y se quedó mirando a Renesmee.
- Felicidades jovencita. Ahora entiendo porque querías esta mesa. – dijo la mujer con la que Renesmee había discutido a la hora de comer.
Renesmee respondió con una sonrisa.
- Steve, cielo. – dijo llamando a un hombre, de unos sesenta años, que estaba detrás de ella. – celebremos esto como es debido.
- Cleo, no veo apropiado hacer lo que estás pensando a unos desconocidos. Tal vez no les siente bien.
- No importa. – dije. Y en mala hora lo dije. Quien podría imaginar que el tal Steve iba a zarandear una botella de champán y nos iba a rociar con ella.
Avancé por el pasillo con Renesmee en mis brazos. Abrí la puerta del camarote como pude y entramos en él. Dejé a Nessie en el suelo y fue hacia el cuarto de baño, mientras yo me quitaba la chaqueta y la camisa.
Entré al baño y vi a Renesmee, que estaba llenando la bañera.
- Vas a bañarte? – dije, y vi que dejaba una botella de champán y dos copas al lado de la bañera.
- He pensado que, como estamos pegajosos, podríamos darnos un baño. Te parece?
- Si. Ven aquí. Abracé a Renesmee y empezamos a besarnos, mientras le iba quitando el vestido.
Acabamos de desnudarnos y nos metimos en la bañera. Me senté y Renesmee se sentó delante de mí, pegando su espalda a mi pecho. Llenamos nuestras copas y bebimos, brindando por nuestro compromiso.
- Jacob…
- Dime.
- Crees que puedo tener hijos?
- Hijos? "oh, oh."
- Si, ya sabes. Por lo de ser semi vampiro y eso.
- Pues no lo se, nunca me lo había preguntado. Siempre he dado por supuesto que si.
- Ya… - se puso en pie, permitiéndome admirar su perfecto cuerpo desnudo. Se dio la vuelta y volvió a sentarse, delante de mí. – que te parece si lo comprobamos?
- No eres muy joven para ser madre? – pregunté con mis manos en su cintura, acercándola a mi.
- Si.
- No necesitas excusas para que la noche acabe bien. – dije sonriendo.
- Entonces no se hable más. – se acercó un poco más y la alcé un poco. Renesmee abrió las piernas un poco las piernas para poder penetrarla sin brusquedad.
Nos fuimos moviendo lentamente, al mismo ritmo, besándonos, saboreando su lengua, su piel. No podía dejar de acariciarla, al igual que ella, que había incrementado sus movimientos, sintiendo más a Renesmee, que había dejado de besarme. Con mis manos acariciando su espalda, bajé mi boca a sus pechos, a sus pezones erectos, sintiendo en ellos el placer que sentía Ness ante mis caricias.
- Toc, toc. – dijo una voz cantarina a la vez que llamaba a la puerta.
No hicimos caso alguno, a pesar de que ambos sabíamos perfectamente de quien se trataba.
- No pares… - dijo Renesmee entre jadeos, besando mis labios de nuevo.
- No, en toda la noche. – dije sin saber muy bien a que se debía tal decisión. "Claro que lo sabes. Deseas saborear cada parte de su cuerpo."
- Toc, toc, toc. Repitió de nuevo desde el exterior del camarote. – a mi no me engañáis, se que estáis ahí dentro.
Sentí liberarme en Ness y los gemidos de ésta en mi boca, logrando llegar al orgasmo.
Acabamos abrazados, intentando clamar nuestras respiraciones hasta ahora agitadas, aun dentro de ella.
- Venga chicos.
- Cállate Emmet – gritó Renesmee.
Ness se puso en pie y yo la imité. Salimos de la bañera y de un salto rodeó mi cintura con sus piernas.
- Otra vez. – dijo besando mi pecho, moviendo sus caderas, buscando mi miembro, que sujetó con su mano y me introdujo de nuevo en ella. "Dios, es inagotable."
Me dejé caer sobre la cama sobre la cama, con Nessie moviéndose cada vez a más velocidad.
- Huelo a sexo. – dijo Emmet entre risas, sin molestarse en bajar la voz.
- Al final… va… a entrar… - dije entre jadeos.
- Me da igual. No voy a parar.
- no lo hagas.
- No os toméis el sexo a la ligera. – seguía diciendo Emmet. "Emmet y sus consejos."
- Ya estoy a punto de… - Ness gritó de placer, logrando que yo también lo hiciera.
- Rose viene.
Esas fueron las palabras que hicieron que nos detuviéramos. Renesmee se levantó de encima de mi y los dos corrimos hacia el cuarto de baño y nos cubrimos con un albornoz, a la vez que la puerta se abría con brusquedad.
- Salid! – gritó la rubia.
Salí del cuarto de baño. Con Renesmee escondida detrás de mi.
- Cálmate cariño. – dijo Emmet, sujetándola por la cintura.
- Como has podido tocarla, te voy a… - Renesmee se interpuso entre su tía y yo, poniendo una mano sobre su tripa. La mano en la que llevaba el anillo. – Qué? Como? Qué? – iba balbuceando Rosalie conforme iba retrocediendo. – Eso, eso…
- Si. Es exactamente lo que crees. Jake y yo nos hemos prometido.
- Como has podido aceptarle?!
- Yo no he aceptado nada. Fue él quien me aceptó a mí.
- Se lo has pedido tú?! - Me fijé en que los ojos de Rosalie se habían oscurecido.
- Si.
- Ésa es mi sobrina. – gritó Emmet con orgullo, pero se calló al ver los ojos de su esposa. – deberíamos ir a comer algo.
- No.
- Rose, vamos.
- Márchate Rosalie. – dijo Renesmee tomando mi mano. – ya nos veremos.
Rosalie miró a Renesmee con tristeza y dolor en la mirada, pero se marchó en silencio, junto a Emmet, dejándonos a solas de nuevo.
- Porque no pueden aceptar que al fin soy completamente feliz? – dijo abrazándome con fuerza.
- Eres su pequeña. Siempre es duro aceptar que los niños se alejen.
- No voy a alejarme.
- Lo se, pero ellos creen que si. – la estreché con fuerza entre mis brazos. – tranquila.
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Bueno, aquí otro capítulo. Ya se que es bastante corto, pero es que el siguiente capitulo será una visión de Alice, ya os lo aviso. Como la otra vez. Actualizaré en dos días, y dos días después de la visión de Alice, otro capítulo.
Nos leemos guapetonas.
