Hola hermosuras! Nuevo capítulo por fin. Aquí comienza la eternidad de Bella, no más Bella humana. Espero disfruten el capítulo ;)

Antes de continuar muchas gracias por seguir leyendo. Sé que he andado un poco floja con los capítulos, así que muchas, muchas gracias por su paciencia y apoyo.

Capítulo 20

BPOV

-¿Bella, cariño?- sentí una mano recorrer mi mejilla- Vamos Bella, despierta- era la voz de Edward suplicante.

Quería decirle que aquí estaba pero no encontraba mi voz para decirlo, tenía que luchar por abrir los ojos y salir de esta oscuridad en la que me había sumergido para evitar gritar por el quemar que sentía en todo mi cuerpo; no podía dejar que Edward sufriera por eso, se la pasaría castigándose en todo momento.

-Estoy aquí, esperándote- sentí que se recostó en mi lado- la eternidad nos espera.

Pude escuchar un celular sonar, Edward se levantó de la cama, sus pasos eran realmente claros, el susurro que provocaban sus pies al tocar el piso, y de pronto me concentré en todos los sonidos que me rodeaban, la ligereza del viento soplando y moviendo ramas y hojas, el agua del océano chocando con las rocas, la respiración de Edward, ruidos provocados por el desplazamiento de pequeños animales, escuchaba todo.

-No se ha despertado- me concentré nuevamente en la voz de Edward- Carlisle, lleva mucho tiempo así- su voz sonaba preocupada, más que preocupada. Estaba atormentado- ¿Y si hice algo mal?

¡Edward, estoy aquí amor! ¡Estoy aquí! Quise gritar pero no podía, sin embargo, me dije a mí misma que tenía que encontrar la fuerza para moverme, abrir los ojos y lograr que Edward no se atormentara más. Tenía que hacerlo por él. Dentro de mi búsqueda de pronto lo sentí, sentí una vitalidad que recorría y llenaba cada centímetro de mi cuerpo, era una energía refulgente. Sentía mi cuerpo más vivo que nunca, se sentía… bien.

Entonces supe que ya podría abrir mis ojos y en eso me concentre, centré toda esa energía que sentía en mi cuerpo en abrir mis ojos. Y los abrí.

-¿Edward?

-Espera ha despertado- cortó la llamada y corrió a mi lado-¿Bella?

Volvió a acariciarme la mejilla, ahora entendía porque en cierta manera su tacto me había parecido diferente; teníamos la mima temperatura ahora, pero su contacto seguía provocando esas descargar en todo mi cuerpo sólo que ahora eran mucho más intensas, todo lo sentía mil veces más acentuado. Tomé su mano entre las mías y la deje pegada a mi mejilla.

-¿Cómo te sientes?- me preguntó- Sé que todo puede ser confuso al principio.

-Me siento viva- y esa era la verdad, jamás en toda mi existencia como humana me había sentido tan vida.

Edward sonrió.

-Me diste un buen susto- me volvió a acariciar.

-La misma temperatura.

-Ya no tengo que contenerme para no resfriarte- me dice juguetón.

-No tendrás que contenerte para nada.

En un segundo pensé en ponerme en horcajadas sobre él y al segundo siguiente ya lo estaba.

-Wow esto de la velocidad es verdad- me miro enarcando una ceja- ya sabes no termino de pensar por completo en algo y al siguiente ya está hecho.

-Te irás acostumbrando- colocó sus manos en mis piernas- Tenemos que ir a cazar.

En ese momento fui más consciente del quemar de mi garganta, sentía una braza ardiendo en mi garganta. Lleve mis manos a mi garganta.

-Edward.

-Lo sé, anda vamos- me tomo de las caderas y se paró de la cama conmigo, mis piernas estaban enrolladas alrededor de su cintura- tienes que bajarte para que vayamos a cazar.

-Oh- quite mis piernas de su cintura y de un brinco estaba en el piso- creo que ya no seré más patosa ¿Extrañarás eso?- tome su mano mientras empezamos a andar.

-Soy honesto, extrañaré muchas cosas de tu vida como humana como tus sonrojos, esos preciosos ojos chocolate y me creas o no también tu lado patoso.

Sentí una punzada de dolor cuando dijo eso ¿Y sí al final de todo terminaba no gustándole mi lado de vampira? ¿Y sí fue la Bella humana la que lo atraía por la sangre?

-Basta ya- me dijo.

-¿Qué?

-Deja de pensar en absurdeces- declaró serio.

-¿De qué hablas?

-Séque estás pensando que no me atraes o que sólo me atraía tu sangre y no es así Bella. Esas eran cosas que formaban parte de ti, pero eres tú Isabella Cullen- sonrió orgulloso al pronunciar mi nombre- la que amo- tomo mi cara entre sus manos- Bella, es tu forma de ser lo que me enamoró de ti ¿Recuerdas cuando te dije que siempre serías mi Bella pero menos frágil?

-Sí

-Bueno pues es eso, no dejas de ser Bella por no tener eso. ¿Me dejarías de amar si tuviera mis ojos rojos o verdes como cuando era humano?

-Por supuesto que no.

-¿Si dejara de ser vampiro y dejara de ser atractivo?

-No

-¿Si me tropezara con todo?

-Edward nada de eso me haría dejar de amarte.

-¿Por qué?

-Pues… porque lo que me haces sentir va más allá de si eres o no vampiro, la manera en que me tratas, tu contacto… tu alma

-Yo…

-Cállate, tú tienes alma porque eres de las personas más bondadosas, caballeroso, respetuoso, inteligente. Te preocupas por tu familia y los demás y puedo apostar mi alma a que si dejarás de ser vampiro no dejarías de ser sexy.

-Eso no es gracioso.

-Ya en serio… te amo por ser quien eres y todo lo demás sólo es un plus en el paquete Edward Cullen.

-Pues digo lo mismo Bella, primero seguirás avergonzándote sólo que ya no habrá muestra física de ello, pero yo no la necesito para saberlo, segundo quizá seas menos débil pero ni por asomo creas que dejaré de cuidarte, tercero los ojos son sólo un aspecto físico que no opaca la belleza de tu alma y en cuanto a lo de tu sangre, quizás fueras mi "La Tua Cantante" bueno he encontrado algo en ti que me vuelve más loco que tu sangre- me guiño un ojo.

-¿Y preguntas si dejaría de amarte?

-Entonces deja de pensar absurdamente- me dio unos golpecitos en la frente con el dedo índice.

-Te amo- le dije.

-Más allá de las medidas que el tiempo pueda darnos- me dijo anhelante.

-Mucho más allá.

Tomo mi cara entre sus manos y me beso dulcemente, saboreando lentamente mis labios.

-Bueno andando.

Corrimos por toda la isla buscando algo que pudiéramos cazar pero fue realmente absurdo así que decidimos sumergirnos en el océano e ir al siguiente lugar que nos ofrecía una fauna mucho más exquisita para nuestro paladares. Sentía mis instintos despiertos, a la espera de cualquier presa que resultara apetecible, me guiaba por mis sentidos escuchando golpeteos de corazones desbocados por todo el océano. Edward iba justo a mi lado, no apartaba la mirada de mi rostro, se veía fascinado. Nos adentramos en lo que según Edward era parte de la selva.

-Para- escuche que me dijo Edward.

Edward se colocó detrás de mí.

-Cierra los ojos, relájate- paso sus manos por mis hombros- ¿Qué escuchas Bella?

Me concentré buscando aquel sonido que Edward me pedía que le prestara atención, recorrí cada sonido, animales pequeños moviéndose, una ligera brisa, el ronroneo de las alas de pequeños insectos, miles de sonidos provocados por animales pero de pronto ahí estaba un golpeteo acelerado y de golpe el olor invadió mis fosas nasales, era un olor cálido y delicioso, podía sentir como la boca se me hacía agua, era como si pudiera saborear ese liquido caliente y sin esperar corría tras él. Podía escuchar a Edward detrás de mí y al segundo siguiente iba a mi lado. Ahora entendía porque a Edward le encantaba correr con su velocidad vampírica, era como sentirse libre, sentir el viento acariciando mi cara, haciendo volar mi cabello.

-Detente- escuche a Edward- mira- susurró señalándome un leopardo- escuchas su corazón.

-Sí- podía sentir el veneno en mi boca.

-Andando.

Me abalancé sobre el felino. La adrenalina recorría todo mi cuerpo, era demasiado intenso. La fuerza la sentía fluir por todos mis músculos, cada vez que los flexionaba o estiraba; si quería podría aplastar al leopardo pero debo confesar que por un momento temí que el leopardo pudiera herirme pero eso jamás paso; no pasó de unos jirones en mi vestido blanco, el animal luchaba de en balde, sólo seguía el juego del pensé que ya era suficiente hundí mis dientes en su carne y el fluido cálido invadió mi boca, el ardor de mi garganta fue cediendo mientras pasaba por ella.

-Eres realmente fascinante- escuche decir a Edward, dejé el cuerpo del leopardo a un lado y camine a dónde él estaba-¿Mejor?- dijo pasando una mano por mi garganta.

-Sí, pero…

-Lo sé, todavía no estás saciada ¿lo hacemos juntos esta vez?

Cazar con Edward. Esa idea resultaba realmente excitante. Corrimos hasta encontrar unos cuantos animales que saciaran nuestra sed. Pronto sentí satisfecha mi sed, pero seguí observando a Edward, era como una danza, una perfecta coreografía sincronizada, el verlo en acción hizo que despertara mi lascivia, ver a Edward en esa faceta era excitante, jodidamente excitante. Este deseo me desbordaba completamente

-¿Te gusta lo que ves?

-Una vista muy bella si me dejas ser sincera.

-¿Satisfecha?

Asentí con la cabeza, el ardor en mi garganta había disminuido considerablemente, no había desaparecido del todo pero era mucho más soportable.

-¿Cómo le haces?

-¿Para qué?- me preguntó curioso.

-Para no abalanzarte sobre mí- Edward soltó una carcajada- en serio, yo creí que era incapaz de sentir un amor más grande que el que sentía por ti cuando era humana y ahora… siento que mi pecho no es lo suficientemente grande para todo este amor que siento por ti, se desborda, es demasiado intenso; y el deseo se supone que tendría que pasar a segundo plano hasta que controlé mi sed pero lo único que pienso es en lo sexy que eres y en lo mucho que quiero desnudarte y hacerte el amor aquí y ahora, hace un momento me excito el verte cazar y quise saltar sobre ti, a penas y puedo controlar ese impulso.

-Nadie te dijo que lo controlaras- me guiño un ojo de manera pícara.

-¿Me estás proponiendo sexo vampírico?

-Sólo si usted así lo quiere señora Cullen. Sé por mis hermanos que el sexo durante la caza es realmente apasionante, alucinante; todos nuestros instintos se despiertan, no sólo para la caza, el instinto libidinal se vuelve mil veces más intenso y más cuando lo haces con tu pareja.

-Pues ya tengo satisfecha mi sed de sangre pero ahora tengo hambre.

-¿Hambre?

-De usted señor Cullen, solamente de usted.

-Como buen esposo mi deber es satisfacer cada una de sus demandas- se acercó con paso felino a donde estaba- ya no tengo que ser cuidadoso.

-Ya no más.

Edward me arrancó mi vestido blanco, dejándome solamente con un bikini pequeño y azul, podía ver que mis curvas se habían acentuado, sí es que alguna vez existieron.

-¿Te gusta?

-Mucho más de lo que puedes imaginarte- podía sentir que su mirada me acariciaba.

-Edward

Todos mis músculos del vientre para bajo se tensaron de anticipación, por un lado quería abalanzarme a ese hombre cuya belleza opacaba mis recuerdos humanos y por el otro no podía moverme por la anticipación de lo que sucedería, como él había dicho, ya no tenía porque contenerse y sólo él sabrá en qué medida lo estaba haciendo.

Comenzó a acariciar con su nariz la extensión de mi cuello hasta llegar a mi hombro y de regreso, mientras con su mano me apretaba a su cuerpo, di un respingo al sentir su erección clavándose en mi vientre.

-Hueles delicioso- me dijo.

Esta vez en lugar de acariciarme con su nariz comenzó a repartir pequeños besos por ese mismo camino.

-Ahora tenemos la misma temperatura- susurró en mi oído.

Llevó una de sus manos a mi nuca impidiéndome moverme para posar sus labios sobre los míos, sus labios comenzaron a moverse, llevando los míos con los suyos hasta que Edward comenzó a succionar mi labio inferior, mordisqueándolo, para poseer de nuevo mis labios, su beso se hacía más demandante con cada movimiento. Podía sentir la necesidad en su beso y claro en otra parte de su anatomía.

-Te necesito Bella- me dijo después de separarse- fueron una tortura los últimos días viéndote inmóvil, pensando lo peor, quizá no había hecho lo…

-Shh, ahora estamos aquí, empezando una nueva vida- le di un beso en su clavícula. Ahora entendía su necesidad, creía que me había perdido, como aquella vez que decidió ir a Volterra. De sólo recordar lo que pudo haber pasado de no haber llegado a tiempo me estremecía.

Edward bajo sus labios a mi cuello, tomo mi cabello en una mano y me ladeo la cabeza para abrirse paso y poder recorrer la extensión de mi cuello; yo por mi parte comencé a ser parte activa, comencé a acariciar su torso por encima de la ropa, pero no era suficiente, necesitaba sentir su piel, sobre todo ahora que teníamos la misma temperatura. Desabroché su camisa rápidamente y se la quite, repartí besos por su clavícula, su hombro, su cuello y todo lo que estuviera a mi alcance. El contacto con su piel era delicioso, no podía imaginar sensación más placentera que ser tocada por él y tocarlo a él.

-Te deseo tanto- le dije.

-No tanto como yo a ti, eres más que perfecta Bella- continuo con sus besos en mi cuello, para después tomar el lóbulo de mi oído y chuparlo, mordiéndolo.

Mis gemidos enmudecían cualquier otro sonido. De lo único que era consciente era de las caricias, besos y de nosotros dos. Edward subió la mano que estaba en mi trasero hasta las tiras de de la parte de arriba del bikini para desatarla, tomó la pieza y la saco de mi cuerpo sin separarme de él ¡Por fin! Piel con piel, sin temor a estremecerme de frío. Edward acariciaba toda mi espalda hasta que también llegó a las tiras de ambos lados del resto del bikini, las soltó y también la jaló, dejándome totalmente desnuda.

-Rodéame la cintura con tus piernas- hice lo que me ordenó. Mmm el contacto de su piel con mi sexo era de lo más estimulante. Edward me volvió a besar, donde literal se volvió una guerra en la que ninguno de los dos quería ceder. Edward bajó una de sus manos hasta mi trasero, pero no se detuvo ahí, siguió bajando hasta encontrarse con mi humedad.

-¡Edward!

-Siempre tan húmeda- comenzó a recorrer con un dedo toda mi rajita, de ida y de regreso, una y otra vez, estimulándome, orillándome a gemir su nombre como tanto le gustaba a él. Se detuvo en mi clítoris y comenzó a masajearlo.

-¡Aghh… Edward! ¡Joder!

-Esa boca Bella- me dijo en tono divertido.

Comencé a mover mis caderas en busca de tener más de su contacto, necesitaba mucho más. Dejó de masajear mi clítoris a lo cual me iba a oponer pero antes de que me diera tiempo de hacerlo tenía tres dedos dentro de mí, acariciándome, masajeándome, y entrando y saliendo una y otra vez de mí.

-¡Eso es cariño!- dijo al ver que yo misma comenzaba a moverme al ritmo de las penetraciones de sus dedos- toma mis dedos dentro de ti.

¡Ah! Amaba esa faceta de Edward, en verdad la amaba, hacía que todo esto se volviera mucho más excitante y apasionante. Edward curvó sus dedos y comenzó a moverlos en círculo dentro de mí.

-¡Edward!- moví mis caderas, yendo al encuentro de sus dedos, tomándolos más dentro de mí- más rápido… por favor- le supliqué, me estaba torturando con sus movimiento.

-A tus órdenes- Edward me apretó más a su cuerpo.

Sentí que se movía hasta que choqué con el tronco de un árbol, curvó más sus dedos y los movió como si intentara buscar algo, y de pronto lo sentí, miles de sensaciones placenteras se acumularon en mi vientre, esto era demasiado intenso, era tan… alucinante, podía sentir como subía y subía acariciando cada vez un nirvana sublime.

-No pares… no… Edward- tome su cabello entre mis manos y jalé su cabeza hasta chocar con mis labios, adentré mi lengua en su boca sin pedir permiso, degustando el sabor, la sensación, el placer, todo lo que este hombre me proporcionaba.

-Vamos, déjate ir- dijo pegado a mis labios.

Besó mi cuello, succionándolo, sentía el roce de su lengua en mi piel y cuando creí que no podía sentir más placer, sentí su pulgar acariciando ese pequeño botón de placer mientras seguía con sus dedos dentro de mí. Y llegó mi liberación.

-¡Ahhh! ¡Edward!- grité, incluso pataleé de placer.

Recosté mi cabeza en su hombro y acariciaba con mi nariz su cuello.

-Eso definitivamente fue mucho más intenso… y ni si quiera necesito descansar para reponerme- dije sorprendida.

-Esto sólo es el comienzo Bella- rodeo mis caderas con su brazo- Recárgate en el árbol, alza tus brazos y agárrate del árbol.

-¿Qué vas a hacer?

-Tú déjame a mí

Hice lo que me pidió, Edward me tomo de las caderas y comenzó a dibujar círculos con sus pulgares en los huesos de mis caderas.

-No te sueltes.

Edward alzó mi cadera y se hincó quedando a la altura de mi sexo. ¡Oh, por Dios, qué iba a hacer! Recorrió con su nariz el interior de mis muslos, de arriba abajo, acercándose cada vez más a mi entrepierna que se encontraba más que excitada. ¡Cómo podría si quiera pensar en parar!

-Hueles divinamente- repitió el camino, pero ésta vez fue recorriéndolo con pequeños besos- Veamos si sigues con ese sabor tan delicioso- me sonrojaría si pudiera.

Sentí como se acercó más a mi entrepierna y de pronto el contacto de sus labios con mi carne húmeda hace que por poco explote. Edward comenzó a explorar toda la extensión de mi sexo con la punta de su lengua, casi podría jurar que salían chispas de ese lugar.

-Edward… tu… aghh… sigue…

Pude sentir como se formaba una sonrisa en su cara. Me despegó más del árbol, dejándome inclinada, dándole un mejor acceso. Se dedico a succionar, rodear, mordisquear, penetrar; haciéndome chillar por todo el placer que me provocaba, apreté mis dedos en el tronco del árbol buscando un poco de soporte, escuche como crujía el tronco debajo de mis dedos.

-Deliciosa- dijo en un momento en que se separo de mi entrepierna- Mírame- me exigió- Quiero que me veas mientras te como entera.

-¡Edward!- volvió a penetrarme con su lengua, podía sentir como mis dedos acariciaban el nirvana y cuando creí que Edward me haría llegar… paró.

-¡Ah!- grite de frustración.

-Sólo quiero que llegues nuevamente conmigo dentro de ti.

Siguió tomándome de las caderas y se quedó parado entre mis piernas, la punta de su erección rozaba toda la extensión de mi sexo ¿Cuándo demonios se había quitado el pantalón?

-Tan húmeda, tan preparada para mí.

-Edward… por favor…- le supliqué, ahora si moriría de una combustión espontánea si no se apuraba.

-Paciencia- me rodeo con un brazo y con su mano libre tomo su miembro y lo dirigió a mi entrada. Entró en mí tan lentamente, rozando cada centímetro de mi cuerpo, podía sentir mi cuerpo quemar por su contacto, esto… esto era mil veces mejor que antes, podía sentirlo en cada parte de mí- Aghh… Bella

-Esto… es… delicioso…

-Tan mía- dijo mientras comenzaba a moverse dentro de mi interior.

-Tan tuya- le dije, me solté del árbol y Edward me rodeo con sus dos brazos, pegándome más a su cuerpo, apreté yo con mis piernas sus caderas- Ahh, te siento tan profundo.

Comenzamos a movernos cada vez más rápido, nuestros movimientos eran tan salvajes, apasionados y llenos de deseo por el otro, pero sobretodo de amor. Subía y bajaba, acompañada de pequeños movimientos circulares de sus caderas, penetrando más profundo en mi interior, eché mi cabeza para atrás a causa del placer, lo cual él aprovechó para besar mi cuello y recorrer con besos húmedos desde mi garganta hasta el comienzo de mis pechos.

-Uff Edward…

-Disfrútalo cariño- me susurró en mi cuello.

-Es demasiado…

-Lo sé

Nuestras respiraciones eran agitadas y si no fuera porque no éramos humanos estaríamos empapados de sudor, los movimientos eran demasiado rápidos, podría jurar que no nos estábamos moviendo a una velocidad normal, lo sentía. Edward me apretaba cada vez más, como si se quisiera fundir con mi cuerpo; se escuchaban pequeños gruñidos salir desde su garganta, éramos todo gemidos, besos y caricias.

-Eso es Bella… córrete…

Cerré mis ojos con fuerza, podría jurar que podía desmayarme del placer, podrían decir que sólo era lujuria pero no, el placer era intenso porque me sentía conectada con Edward mientras hacíamos el amor.

-¡Oh… Dios… Edward… sigue… me… estoy… corriendo!- grite cuando sentí esa familiar sensación de explosión en mi bajo vientre y en mi sexo, podía sentir mis convulsiones alrededor de él, apreté el tronco que había detrás de mí, prácticamente enterré mis dedos en él.

-¡Bella… joder!- grito Edward cuando se vino dentro de mí. Era muy placentero sentirme invadida por su esencia.

Pasamos toda la tarde haciendo el amor después de que regresamos de la caza, mientras nos bañábamos para quitarnos los restos de sangre, tierra y demás, en la cama que por cierto destrozamos, en la cocina, y de nuevo en la cama… destrozada.

Nos encontrábamos acostados en el piso, Edward tenía pegada su espalda al piso; yo estaba de lado recargada en mi codo.

-¿Cómo podré separarme de ti?- le dije- Te veo y sólo quiero arrancarte la ropa, brincar en ti y… eres demasiado apetecible para tu propio bien- le dije recordando la primera vez que lo hicimos en la cama y casi le destrozo la espalda de lo fuerte que lo apreté a mi cuerpo. Edward soltó una risa socarrona.

-Me pasa exactamente lo mismo Bella, siempre me ha pasado lo mismo contigo, siempre quería tomarte y hacerte el amor…

-¿Cómo pudiste contenerte? Es decir ahorita de sólo verte ya quiero ponerme sobre ti…

-Fuerza de voluntad- me dijo.

-Bueno, pues yo no tengo mucha- me senté en horcajadas sobre él y comenzados de nuevo esa danza que tanto conocíamos.

Edward había creado a un pequeño demonio lujurioso.

Cómo ven a la pequeña Bella lujuriosa? Como dije así empieza la eternidad de Bella y Edward. Espero haya sido de su agrado. Déjenme sus reviews, juro contestarlos, ya sabes que tarde o temprano les mando un PM. En verdad me gustaría saber que opinan de la historia o algún reclamo XD.

Hasta la próxima mis amadas lectoras.