Soy grandeeeeeee!!!!! Terminé la prueba de selección universitaria... no se muy bien como me fue, pero ya no me preocupo... no puedo hacer nada por cambiarlas en este momento, así que desde ahora me dedicaré a disfrutar de mi descanso, vacaciones, relax y todas esas cosas...
Nada que ver con la historia, pero necesitaba decirlo.
Espero os guste!!!!!!!!!
Capitulo XXI
Reacciones y comentarios
El silencio que había reinado en el Gran Comedor durante todo el discurso del director fue roto tan pronto él se sentó en su lugar en el centro de la mesa de profesores.
Todos comentaban lo que el Albus Dumbledore había informado hacía unos segundos. Los alumnos parecían no querer moverse de sus asientos y los prefectos y premios anuales tenían serios problemas para controlar la situación.
Poco a poco lograron sacar a sus respectivos compañeros de casa del Gran Comedor para dirigirse a las habitaciones, aún comentando lo que habían escuchado.
Estaba asustado de veras
Nunca lo había visto más preocupado.
¿Será verdad?
El Profeta nunca ha dicho algo así
Yo creo que definitivamente está loco
No creo nada de lo que dice
Pero lo de las maldiciones imperdonables es verdad
Si... mi tío dijo que ha habido muchos casos de gente torturada con la maldición Cruciatus que llega a San Mungo.
¿Qué son las maldiciones imperdonables?
Durante todo el primer trimestre sólo hubo un tema de conversación;: el discurso del director a principio de año, y las noticias del diario El Profeta.
Cada mañana muchos alumnos recibían el periódico durante el desayuno, cada mañana todos en el colegio se enteraban de las andanzas de los mortífagos. Los poco ejemplares del periódico mágico que llegaban al castillo recorrían todos los pasillos durante el día.
Algunos alumnos vivían aterrados, especialmente aquellos de familia muggle. Entre ellos, Lily Evans, quien era amenazada frecuentemente en los pasillos, por grupos de Slytherin's.
– Quítate de mi camino sangre sucia – exclamó Snape con asco a Lily cuando se cruzaron el un pasillo del cuarto piso una tarde mientras ella y sus amigas se dirigían a la biblioteca para hacer algunos deberes de Pociones. Lily se paró en seco en medio del pasillo, enfrentando al Slytherin – Te dije que te quitaras! – volvió a exclamar esta vez sacando la varita de entre los pliegues de su túnica.
Lily, que ya no soportaba más los insultos de los que se creían superiores por ser de "sangre pura", sacó también su varita para enfrentarse a Snape, pero en ese momento apareció Potter por atrás del Slytherin lanzándole un hechizo "Desmaius".
– ¿Estás bien Evans? – preguntó él un poco cohibido
– Claro que estoy bien – respondió ella irritada.
– De nada – dijo él irónicamente al ver que ella no le agradecía
– No tengo nada que agradecerte Potter... podría haberlo noqueado yo sola sin que tú te metieras... es un problema entre yo y ese idiota... no entre ese idiota y tú, otro idiota – dijo duramente la chica dándola la espalda. Pero Potter no pensaba quedarse de brazos cruzados
– ¿Idiota¿Y tu que te crees? – gritó él mientras ella se alejaba – Deberías estar contenta que me preocupo por ti... eres una mal agradecida!
Pero Lily, haciendo caso omiso a lo que el chico le gritaba continuó su camino a la biblioteca con total tranquilidad conversando con sus amigas.
Llegó Halloween y con ello el clima se tornaba más y más frío. El lago amaneció congelado, y el césped cubierto por una fina capa de escarcha. La clase de Herbología fue casi un suplicio para los alumnos de cuarto curso, que tuvieron que pasar la hora al aire libre para estudiar el Sauce Boxeador.
Lily miraba disimuladamente a Remus, pero él trataba de mantener el rostro impasible, mientras que los otros Merodeadores tenían una extraña expresión en la cara, como un niño pequeño que acaba de hacer alguna travesura.
Cuando sonó el timbre, todos se alegraron mucho de poder entrar al castillo donde de seguro encontrarían chimeneas encendidas para entrar en calor. En el Hall de entrada se encontraron con un grupo de Slytherin's que subían de las mazmorras de Pociones, entre ellos Snape y otros de los fastidiosos que molestaban a todos los nacidos de muggles por los pasillos.
– Me debes una Evans – dijo Snape con tono amenazante – Si no hubiese sido por que el cobarde de Potter me atacó por la espalda te hubiera dado tu merecido aquel día en el pasillo.
El chico se acercaba peligrosamente a donde estaba Lily, y nadie se atrevía a hacer nada, pues al grupo que acompañaba a Snape se habían unido otros chicos de Slytherin de cursos superiores, y tenían las varitas levantadas amenazadoramente.
– No fastidies Snape – dijo Lily desafiante – No me das miedo... ¿se te olvida la paliza que te di el año pasado en el pasillo de la biblioteca?
Snape palideció un poco, pero no abandonó la postura arrogante y amenazadora. Afirmó la varita con más fuerza
– Cállate asquerosa Sangre Sucia – dijo entre dientes – No sabes de lo que soy capaz de hacer.
Antes que nadie pudiera hacer algo para impedirlo Snape lanzó un maleficio a Lily, quien voló hasta el extremo opuesto del Hall, chocando con la muralla. Antes de perder la conciencia pudo ver como Severus Snape se retorcía por el suelo mientras en su cara surgían unas asquerosas pústulas. Era lo que le pasaba a cualquiera que se atreviera a atacarla. "Gracias profesor Dumbledore" pensó Lily y se desplomó en el suelo justo cuando Emily y Sarah llegaron junto a ella.
Al día siguiente, por la mañana, Lily despertó con un terrible dolor de cabeza, en la enfermería.
– Se le está haciendo costumbre venir a la enfermería en Halloween señorita Evans – dijo la enfermera al ver que ya había despertado. Lily miró a su alrededor. No había nadie más en la enfermería, y por lo que pudo notar era casi medio día.
– ¿Que pasó? – preguntó ella frotándose la cabeza
– El señor Snape trató de maldecirla, pero al parecer no funcionó muy bien, por que el hechizo que lanzó no tuvo el efecto que él deseaba... ahora está en detención con el profesor Slughorn – añadió con una sonrisa de complicidad – pero dígame... ¿que hechizo le lanzó usted? Me costó un siglo quitarle esas pústulas de la cara.
– Oh! – dijo Lily risueña – no lo sé... debió ser la protección – dijo distraídamente.
Madame Pomfrey iba a decir algo más pero en ese momento la puerta de la enfermería se abrió, y por ella entró el director con una caja de chocolates para Lily.
– Esto es para una de mis mejores alumnas – dijo sonriendo a la chica – me sorprende la excelente manera en que utilizas el libro Lily – le dijo guiñándole un ojo.
– Gracias profesor... – respondió Lily en voz baja recibiendo los chocolates.
El profesor dio la media vuelta y se marchó por donde había entrado dejando a Madame Pomfrey con una gran curiosidad, que nunca fue atendida por la chica, que ahora comía alegre sus chocolates.
Por la noche Lily pudo volver a la Sala Común, donde sin duda fue la estrella de la noche. Remus la felicitó por el hechizo que había lanzado a Snape, y todos le hacían comentarios por los chocolates que le había regalado el director.
La nieve cubría los terrenos del castillo, pero Lily se encontraba muy lejos de él.
La chica miraba por la ventana de su habitación el mar chocar contra las rocas, pensando en el grave peligro que corrían tanto ella como su familia con esta nueva amenaza: lord Voldemort.
Un ruido la hizo despertar de sus pensamientos. Recién amanecía y aún todos dormían en su casa. En la habitación del lado sus padres descansaban tranquilamente luego de una gran cena navideña con la familia, y en la habitación del frente, Petunia dormía plácidamente, soñando quizás con qué trivialidad.
Se acercó a la puerta y al abrirla vio el causante de aquel ruido: Skriper la había ido a saludar.
– Feliz Navidad Lily! – exclamó el elfo con su vocecita chillona. Lily hizo un gesto para que bajara la voz y lo hizo entrar a su habitación.
– Mis padres están durmiendo... – le dijo en voz muy baja – y no creo que reaccionen muy bien al ver un elfo doméstico en medio del pasillo... nunca han visto uno y se asustarían mucho – añadió al ver la cara que puso el elfo.
– Yo he venido a saludar a la señorita, y le he traído un regalo – dijo con una gran sonrisa, extendiéndole un paquete cuidadosamente envuelto.
Lily lo tomó en las manos, pero lo dejó encima de su cama para sacar un pequeño paquete del cajón de la mesita de noche extendiéndoselo a Skriper, quien lo recibió profundamente emocionado.
El elfo le había regalado una bufanda seguramente tejida por él, de los colores de su casa; Griffindor. Mientras que ella le regaló un hermoso par de calcetines gruesos, especiales para el invierno, pues tenían un hechizo que se ajustaba al tamaño del pie, y que además mantenía los pies a una agradable temperatura.
Estuvieron conversando una rato, hasta que Lily oyó movimiento en la habitación contigua, señal que su madre se había despertado, y el elfo rápidamente desapareció, justo en el momento en que Sally habría la puerta de la habitación de Lily.
Las vacaciones de Navidad pasaron rápidamente, Lily seguía muy angustiada por ese tal lord Voldemort. Su mayor temor estaba en su familia, pues ella llegado el momento se podría defender: magia contra magia; pero ¿qué pasaría con sus padres y hermana? Ellos no tenían ningún arma para luchar contra alguna de las maldiciones imperdonables.
Los sueños, que desde antes del verano no la molestaban, ahora llenaban su cabeza de horribles imágenes casi todas las noches. Su familia muerta, sus amigas, flashes de luz verde, gritos de terror, el llanto de un bebé y finalmente absoluta oscuridad. Lily despertaba asustada, temblando, muchas veces gritando. Otra veces su madre tenía que despertarla, pues la pesadilla crecía y crecía cada vez más.
Volver a Hogwarts fue un alivio para Lily. Con el bullicio en el Comedor, los pasillos, la Sala Común, la gran cantidad de deberes y el cansancio distraían la mente de Lily, alejando de sus noches esas terribles pesadillas, aunque siempre había alguna imagen que se colaba entre sus sueños, inquietándola.
