NOTA.- POR FAVOR, LES REMITO A LA NOTA DEL FINAL DEL CAPITULO. BESOS A TODOS.
CAPITULO.- DEATH AND ALL HIS FRIENDS*
Harry salió apresuradamente del cuarto de hospital en búsqueda de personal que sedara a su hija de nuevo, la pequeña sufría y si había algo que se había jurado evitar era hacerle pasar por ese vía crucis.
Aymee ya no podía más, su pequeño corazón quería dejar de latir, le dolía todo, era como cuando se levantaba a las 2 de la mañana con dolor de panza y no podía volver a dormir en toda la noche; pero en esta ocasión el dolor era en todos lados, en sus bracitos, en sus manitas, en su pecho, en sus piernitas, estaba mareada y tenía muchos escalofríos. Estaba tan cansada. Lagrimitas caían sobre su rostro ¿por qué su mamá no acudía a ayudarle? ¿por qué la había abandonado? ¿Por qué no podían darle simplemente uno de esos jarabes o pociones que siempre la habían sentir mejor aunque sabían horribles. Quería volver a dormir.
Sintió como una mano, mucho más delgada, pequeña y delicada que la de Harry, envolvía la suya, le reconfortaba.
Ginny no aguantaba más, ver a su hija sufrir de esa manera, la desgarraba por dentro, si tuviera que elegir entre vivir el infierno de vida que había tenido durante los últimos años a cambio de que su hija dejara de sufrir, lo haría sin dudarlo. A veces hasta se preguntaba ¿qué era lo que habían hecho tan mal? Su hija, era la menos culpable de todo, desde que se enteró de la verdad…siempre estuvo lista para morir, para que el ritual no funcionara, para que no pudiera volver a ser quien era, pero jamás, ni en sus peores pesadillas pensó que la muerte pudiera susurrarle a su hija, a su pequeña hija que apenas había tenido la oportunidad de saber lo que era vivir.
"Me duele…." La pequeña abrió sus ojitos verdes con dificultad, se estremeció al mirar a la mujer pelirroja frente a ella, era sorprendentemente bonita.
"Shhh…" Ginny le murmuraba. "No tardarán en venir." Le aseguró, tratando de sonreír pero lágrimas también caían sobre sus blancas mejillas.
"Duele mucho…" se quejó en un sollozo Aymee.
"Shh…tranquila, ya sé…." Dijo Ginny, se limpió un par de lágrimas silenciosas y tomó fuerza. Comenzó a cantarle a susurros la canción que siempre le canturreaba para dormirla cuando ella tenía miedo de los monstruos dentro de su armario o debajo de cama, o cuando estaba enfadada por algo.
La pequeña abrió sus ojitos verdes y la miró con asombro.
"Es la canción que me canta mi mamí."
Ginny sonrió y le dijo "cierra los ojitos" y le siguió cantando.
La pequeña se relajó lo suficiente, sus quejidos eran un poco menores.
La puerta se abrió con premura.
"Gracias al cielo." Murmuró Ginny. Harry la miró y la apartó de la cama de la niña, echándola hacia atrás mientras inyectaban a la pequeña con pociones y sedantes.
Ginny se tapó la boca con una de sus manos para evitar que se le saliera un sollozo. Harry la abrazó.
Una vez que la pequeña se había quedado inconsciente de nuevo. Ginny se acercó a su cama y la acarició.
"¿Le hablaste?" le preguntó Harry con suavidad.
Ella volvió su rostro hacia él y asintió con tristeza. "Tuve que hacerlo…se estaba alterando…el monitor lo mostraba….le costaba trabajo respirar…así que le canté la canción que siempre le canturreo cuando se siente mal por algo o tiene miedo." Dijo ella con tristeza.
Harry soltó un suspiro.
"Gin" Harry le murmuró la tomó del hombro y la volvió hacia él. "¿Por qué no vas a casa y descansas un poco?" le dijo con seriedad.
Ginny negó rotundamente. "No puedo dejarla."
"Por favor, me preocupa que no puedas resistir todo esto…después de todo por lo que has pasado."
"no puedo dejarla." Le dijo ella con determinación. "Por favor comprende."
Harry suspiró. "Bien. Supongo que jamás dejarás de ser tan terca." Le dijo él.
La jaló hacia el sofá y la sentó en él, él se sentó a su lado. Ella recargó su cabeza en el hombro de él.
"¿Cómo llegamos hasta este punto? ¿Qué es lo que debemos?" preguntó ella y le sintió tomarle de la mano.
"Te juro que es lo que llevo preguntándome toda mi vida. Y todavía no lo sé." Le dijo con suavidad. "Esto no tiene que estar siendo nada sencillo para ti…ser otra mujer durante años…"
Ginny se soltó de él y miró al suelo. "No tienes idea. Cuando volví a encontrarte…cuando nos encontramos otra vez…te juro que creí que me estaba volviendo loca….fue como si, tu eras alguien a quien yo no conocía, apenas te acababa de ver y a pesar de que me pareciste, insportable…" dijo ella y sonrió él la miró ofendido.
"Ginny…"
"Creo que más bien era una defensa, para no darme cuenta de lo atraída que me sentía hacía ti. De verdad, no podía explicarlo, era como si algo, me impulsara hacia ti como si, esa fuera la manera en la que tenía que ser. Siempre que hablabamos sentía esta tensión en el pecho y todo lo que quería era arrojarme a tus brazos y besarte." Suspiró ella. Estaba mirando al suelo. Harry sonrió esa era exactamente la misma manera en la que él se había estado sintiendo aquellos meses.
"Creeme lo sé…" le dijo y le tomó de las manos. Ella le sonrió débilmente. Él se aproximó y la besó con dulzura. "No sabes cuánto te he extrañado, y cuando llegaste como Gwyneth, es como si…siempre hubiera sabido que eras tu."
Ella suspiró "Sólo quisiera que Aymee se pusiera bien…es la menos culpable de todo lo que ha pasado."
"Ya lo sé, yo también, pero me duele tanto verla sufrir así." Y como si sus palabras hubieran desatado algo, el monitor que reflejaba las palpitaciones del corazón de Aymee, comenzó a decrecer. Y las alarmas sonaron.
"Aymee…"murmuró Harry, la pequeña tenía problemas para respirar.
La sanadora entró con premura a la habitación.. Harry se apartó, pero el monitor no dejaba de ensordecerlos. La rubia les miró.
"Lo siento tanto…de verdad no saben cuanto." Explicó la joven rubia. "Pero es que ella…parece no reaccionar. Está perdiendo mucha sangre y su corazón se ha debilitado. Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, todo lo posible." Explicó la joven. "Voy a ir al banco de sangre a ver si consigo algo." Dijo con rapidez.
Ginny cerró sus enormes ojos chocolates, varias lágrimas silenciosas se derramaron por sus pálidas mejillas. Harry la abrazó con fuerza.
La sanadora los miraba, respetaba el dolor ajeno.
"¿Qué se supone que debemos hacer ahora?" preguntó Harry. Ginny sollozaba en su pecho.
"Déjenla ir, ella está sufriendo mucho y aferrarse a ella sólo va a prolongar su dolor. De verdad no tienen idea de cómo lamento todo esto." Les dijo ella, aunque sabía que no habían palabras que pudieran brindar ningún tipo de consuelo.
Lentamente la mujer le dio una última mirada a su paciente, que en aquellos momentos, parecía por fin tranquilizarse debido al sedante. Y salió con premura de la habitación.
Ginny se separó de Harry, él no hizo nada para impedírselo.
La miró con atención, mientras que la pelirroja se acercaba a la cama de Aymee. No había peor pesadilla que la que les estaba ocurriendo, perder una hija, era el peor de los castigos, y él no dejaba de preguntarse ¿qué era lo que habían hecho tan mal? ¿por qué a ellos? ¿Por qué se les castigaba de aquella manera?
Sus ojos verdes no derramaban las lágrimas que se forzaba por contener, necesitaba ser fuerte, ser fuerte por ambas.
"Cariño…" le escuchó decir, a Ginny, mientras que acariciaba el cabello de la pequeña. Aymee abrió los ojos con dificultad, Ginny tuvo miedo, tuvo terror,, de que la pequeña la desconociera.
El corazón de Harry palpitó con fuerza, los mismos temores que amenazaba a Ginny, le amenazaban a él con la misma intensidad.
Pero algo que ninguno de ellos se esperaba ocurrió, los ojitos verdes de la pequeña miraron a su madre con brillo, con un brillo que la niña no había mostrado desde que había quedado postrada en aquella cama.
"Mamá…" musitó la pequeña.
La verdad era que apenas y podía ver sombras en la habitación, su cabeza le dolía, daba vueltas, todo su cuerpecito le dolía, sus manitas, sus deditos, todo le lastimaba.
Todo lo que quería era dormir, dormir para siempre.
Ginny no cabía en el alivio que sintió en el pecho, no pudo evitar que un sollozo partiera sus labios.
"Si mi vida, mami está aquí a tu lado, y va a estar aquí contigo, siempre." Le aseguró a su hija.
Su corazón se partía en mil pedazos, le acarició el rostro a su hija con dulzura, y vio como una diminuta sonrisa se dibujó en el rostro de su hija.
"Duele mucho." Se quejó la pequeña.
Ginny se forzó así misma a guardar la fuerza.
"Se que duele, corazón, lo sé. Mamá te tiene una sorpresa. Harry va a leer algo para ti." Dijo tratando de fingir una voz más alegre, cuando su corazón se hacía pedacitos.
Harry la miró sin entender, pero de pronto, la escena que había acontecido, hacia semanas se repitió en su cabeza. Por inercia, por impulso, por reflejo, a ciencia cierta no sabía el porqué, sacó del buró un pergamino, en el que reconocía la letra de Ginny. Era carta que ella le había dejado a él para Aymee.
"Harry…" murmuró la pequeña. Extendiendo su manita.
Harry sonrió, con tristeza y la tomó.
"Estoy aquí, cielo." Le aseguró, con voz gruesa, reteniendo su angustia. Tratando de ser fuerte. Miraba a Ginny sin entender.
"Tu siempre quisiste saber quien era tu papá…" la pequeña la miró, la forma en la que su madre le hablaba, el calor con el que la abrazaba, la dulzura con la que le acariciaba, era todo indicativo de que era su madre, aunque no podía reconocerla del todo.
"Mamá…" la pequeña extendió su manita y le acarició el rostro a su madre, como si intentara recordarla.
"No te esfuerces, mi vida." Le aseguró Ginny, tomó la manita de su hija en sus manos y las besó. "Harry va a leerte algo, que yo le entregué hace unas semanas." Le dijo calmadamente, tratando de que entendiera.
Aymee de pronto escuchó la voz de Harry.
Harry se aclaró la garganta, miró a su hija, y con lágrimas en los ojos.
"Mi dulce Aymee, si algún día lees esta carta, quiero que sepas, que te quiero con toda el alma, el hombre que te entregue esta carta es tu papá, nuestra historia es una historia de amor y tu cielo mío eres su final feliz, si yo ya no pudiera estar contigo no tengas miedo estas con el hombre mas tierno y generoso que he conocido jamás, le amé desde el primer momento que le vi el dio sentido a mi vida, pero lo mejor que me dio, fuiste tu, recuérdalo siempre cariño, no olvides jamás lo que a mi costó una vida aprender, solo tenemos un corazón y hay que serle fiel. Te quiero, tu mamá. Gwyneth."
La pequeña hizo un último esfuerzo por mantener sus ojitos verdes abiertos, miró a su padre,
"Harry ¿tu?"
"Soy tu papá." Le aclaró él, ya no había tenido éxito en retener sus lágrimas, sus ojos verdes estaban repletos de dolor, de un dolor que apenas y podía asemejar al que sentía Ginny en esos momentos.
"¿De verdad?" preguntó la pequeña con dificultad. Antes de que una sonrisita, diminuta apareciera en sus labios.
"Si mi vida, soy tu papá. Se que siempre quisiste estar conmigo, yo también lo quería, no sabes cuando lo siento, corazón." Le tomaba su manita entre la suyas, se veían tan pequeñas.
"Papá….eres mi papá…." Murmuró la pequeña antes de soltar una tos.
"Shhh….cariño, respira, tranquila, mi vida." Le dijo Ginny tratando de sosegarla.
"¿Papá? ¿Mamá?" preguntó la pequeña con dificultad, sus ojitos verdes estaban repletos de lágrimas, pero en el fondo de la habitación, frente a su cama, veía a dos personas a quienes no conocía en lo absoluto. Un hombre alto, de cabello negro azabache, de ojos color cafés, y con gafas, tan parecido a Harry, y a su lado una mujer muy bonita, de cabello pelirrojo oscuro, y unos ojos verdes que la miraban con inmensa dulzura, ambos sonreían, y parecían destellar, iluminando las sombras de la habitación. Estaban parados frente a ella, abrazados.
"¿Quiénes son esas personas?" preguntó con dificultad.
Ginny miró a Harry sin entender, sus lágrimas derramándose con fluidez, Harry negó con la cabeza, se sentía tan débil, tan inútil, no poder hacer nada por su hija.
"¿De qué hablas corazón?" preguntó Ginny asustada de que su hija estuviere delirando. La pequeña le soltó a su madre y extendió su bracito hacia en frente, luego lo bajó.
"La bonita mujer de cabello rojo como el mío….es tan bonita. Y el hombre que se parece tanto a papá la tiene abrazada. Ambos sonríen." Murmuró Aymee con dificultad.
Ginny soltó un sollozo, Harry la miró sin saber que decir, no podía decir nada, estaba ocurriendo, su corazón se aceleró, miró al espacio vacío en donde no había nadie, pero era como si su hija, viera en efecto a esas dos personas: Sus padres. James y Lily, Harry apretó la mano de su hija con fuerza, y de Ginny con su otra mano. Ella comprendió, lloraba amargamente.
"Ve con ellos, cielo, estarás bien." Le aseguró Harry, sus lágrimas silenciosas, lo habían empañado por completo. No podía pararlas, era como si estuviera fuera de su control.
"Te amamos." Le dijo Ginny llorando. "Te amo mucho, por favor no lo olvides." La abrazó con fuerza.
Aymee cerró los ojos, dolía tanto, sufría tanto, quería que parara.
"No quiero dejarlos, mami, papi." Dijo la niña, pero sentía como si cada segundo le tomara más fuerza respirar, sabía que había cerrado los ojos pero no dejaba de ver a aquella mujer y aquel señor que le sonreían, brillaban, y la mujer le hacía señas para que fuera con ella.
Ginny sacó fuerzas de donde no sabía que tenía.
"Si tienes que irte…debes hacerlo, mi amor. Dejará de doler." Le dijo y sollozó.
Harry le miró, sus ojos se conectaron con los de ella, luego miró a su hija.
"Mamá tiene razón, dejará de doler, estarás bien." Le aseguró él.
Pronto, sin que ambos supieran en qué momento, los monitores se detuvieron, la pequeña dejó de respirar, su corazón se paró.
"No no…Aymee, Aymee….no no me dejes, por favor." Tomó en brazos a su hija, la abrazó con fuerza. Hundió su rostro en el cuello de la niña, que se caía hacia atrás. Lloraba sin que nada ni nadie pudiere detenerla. "Por favor…por favor no…no…no…." Murmuró Ginny. Tenía aferrada a su hija.
Harry la miraba, sabía que no había nada que pudiera hacer al respecto, sus propias lágrimas nublaban su vista, les había ocurrido, el sabía que pasaría, y por alguna razón, ya no quería intentar regresar el tiempo, su hija había dejado de sufrir, y cierto o no, eso le dotaba de cierta tranquilidad, aunque en aquellos momentos estuviere empañada por todo el dolor, que lo asfixiaba por dentro.
Ver a Ginny de aquella manera, lo mataba, odiaba verla de esa forma, quería abrazarla, pero la forma en la que la pelirroja abrazaba a su hija, le daba a entender que en aquel momento no quería nada más.
"Por favor….por favor no, ella no, tu no mi vida, tu no…" le escuchó Harry suplicar.
En cuestión de segundos varios sanadores entraron en la habitación, con el equipo de resucitación.
La Sanadora miró el monitor, miró a Harry, los propios ojos de la mujer se empañar con lágrimas, hizo una señal para que nadie se aproximara. Y negó con la cabeza.
"Es demasiado tarde." Dijo la mujer, sabiendo que cualquier intento que hiciera, no daría frutos. No la regresaría. "Hora de la muerte. 11 de la noche con 45 minutos…" dijo la mujer, miró a Harry que miraba la escena ausente.
"Lo siento tanto." Murmuró, pero optó por dejarlos solos, hizo señales para que todos desalojaran la habitación.
Harry se tallaba la cara con frustración, miró a Ginny como abrazaba a su hija.
No sabía cuanto tiempo había pasado, cuanto tiempo había permanecido ahí de pie viendo la escena de Ginny abrazando con fuerza a Aymee.
Sintió la mirada de varias personas, volvió su rostro hacia la ventana que daba para afuera de la habitación, y ahí vio a Hermione que hundía su rostro y sus lágrimas en el cuello de Ron, que la abrazaba, pero sus ojos azules también estaban brillosos por el llanto, y a lado estaban Molly y Arthur, ambos con expresiones lúgubres en sus rostros, Molly se llevaba sus manos al pecho, y gruesas lágrimas caían por sus ojos cafés.
Arthur arremetió en la habitación, le mataba ver de esa forma a su hija, aferrada al cuerpo sin vida de Aymee, sollozando desconsoladamente, suplicando que no le abandonara que no la dejara.
Precavidamente Arthur se acercó a su hija, y le confortó en el hombro.
"Ginny por favor…ella se ha ido." Trató de hacerle entrar en razón, pero Ginny negó rotundamente con la cabeza, parecía que había entrado en una especie de locura transitoria.
"No…no….Aymee cariño despierta." Le dijo separándose un poco del pequeño cuerpo de la niña, acariciándole el rostro, removiéndola en sus brazos. "Por favor Aymee, despierta, enséñales que no has muerto, no me abandones por favor….por favor." Suplicaba entre sus propios sollozos.
Arthur miró a Harry con súplica, que había permanecido de pie, contemplando la escena, completamente ido, reteniendo sus lágrimas, como luchando por olvidarse de lo que estaba pasando.
Harry miró al Sr. Weasley y asintió, Arthur se echó para atrás y Harry suspiró lentamente se acercó a Ginny, se sentó a su lado, mientras ella seguía teniendo a Aymee en brazos.
"Ginny….por favor." Le suplicó Harry a la pelirroja.
Ginny sin aflojar su abrazo lo miró, el café se reconoció con aquel verde esmeralda que la dejaba sin aliento, y vio en ellos el mismo dolor por el que ella estaba pasando.
Ella le miró con súplica, y negó con la cabeza.
"Ella se ha ido." Trató de hacerle entrar en razón.
"No, ella no, ella no." Se repitió la pelirroja cerrando los ojos, y abrazando a su hija de cerca. "Despierta mi vida, no seas flojita, enséñale a papá esos ojitos tan parecidos a los de él." Dijo y Harry se asustó, la voz de ella sonaba trastornada, trastornada por el dolor, ella movía a Aymee con insistencia, como si de verdad pensara en que iba a despertar.
"Déjala ir, Gin, déjala descansar, te lo pido." Le murmuró con suavidad y con súplica.
Ella sollozó, Harry pudo ver como ella había aflojado su abrazo, con sumo cuidado, Harry tomó el pequeño cuerpo pálido de Aymee, y la recostó sobre la cama.
Ginny sollozaba gruesas lágrimas cayendo de sus hermosos ojos cafés. Harry la abrazó con fuerza, ella lo abrazó con igual fuerza.
"Shh…" trató de acallarle los sollozos, pero ella seguía llorando, suplicando que se la devolviese. "Se fuerte mi amor, por favor." Le suplicó al oído.
De pronto notó que los sollozos de Ginny se habían acallado y la sintió aflojarse, bajó la mirada, ella tenía la cabeza caída hacia atrás, se había desmayado en los brazos de él.
El funeral era hermoso, pensó él, de preparación rápida, pero era precioso, el salón estaba lleno de velas y flores por todas partes sobre, alrededor del ataúd de su hija, e incluso en el suelo. Desprendían un hermoso olor a jazmín en el aire.
Mucha gente, había acudido a darles el pésame, el se sentía como flotando en el aire, como si estuviera en una especie de realidad subalterna.
Su otra preocupación, pensó, mirando hacia una de las sillas que estaban junto al pequeño ataúd blanco, era aquella pelirroja que había vuelto a su vida sin más ni más, la madre de su hija. Tenía tanto miedo, que esto la derrumbara, ella siempre había sido fuerte, pero ningún ser humano merecía pasar todo el vía crucis por el que ella había pasado todos aquellos años, y si algo le dolía tanto como haber perdido a su hija, era el temor de que algo le pasara a esa mujer que era su adoración.
Sintió a alguien darle un golpe de apoyo en el hombro, volvió su mirada, y vio a su amigo desde tiempos escolares, Neville Longbottom. Le sintió abrazarle y darle una palmadita en la espalda.
"No sabes cuanto lo siento….y es una pena tener que encontrarte en estas circunstancias." Le dijo ofreciéndole la mano. Harry la estrechó gustoso. Antes de que pudiera responder, una melena rubia desordenada le abrazó, y supo exactamente quién era.
"Luna." Murmuró sorprendido.
"Harry lo siento muchísimo, ni siquiera tuve el gusto de conocerla, pero seguro era igual de amable que tu." Sonrió con gentileza. "Pero ella está bien, estoy segura."
"Gracias Luna…"
Las miradas de sus amigos se volvieron hacia la pelirroja que dejaba entrever su desolación incluso a metros de distancia.
"¿Cómo fue? Todos creíamos que ella…" comenzó Neville.
"Estaba muerta, lo sé. Créeme que lo último que yo alguna vez esperaba era encontrarme con que estaba viva….y con una hija mía." Suspiró. "Es una muy larga historia, pero los responsables fueron la pequeña minoría que quedó después de lo de Voldemort…fue su venganza." Dijo con amargura "y funcionó, ella estuvo lejos de mi, en América durante todos estos años, sin una idea de quien era en realidad."
Luna lo miró con comprensión, y le dio una palmadita en el hombro. "Ay Harry, no sabes cuanto lo sentimos….pero al menos ella ha vuelto. Yo se que tu nunca perdiste la fe en que ella estuviera viva."
Harry asintió. "Les agradezco." Luego les miró de nuevo. "¿Cómo está Brian?" les preguntó por su pequeño hijo de dos años de edad.
"Hermoso…no lo has visto desde que nació." Reprochó Luna.
"Lo siento, tu sabes como he estado…"
"Descuida, Harry." Le sonrió Neville. "¿Crees que podamos ir a saludar a Ginny?" preguntó inciertamente.
Harry sonrió con tristeza. "Creo que le haría bien, le dará gusto, veros." Aseguró.
La pareja se alejó para con la pelirroja.
"Amigo…¿cómo te sientes?" se volvió hacia Ron. Harry suspiró.
"No te lo imaginas." Le dijo él.
"Ni quisiera hacerlo nunca." Harry volvió la mirada hacia Ginny, quien estaba siendo abrazada por su amiga Luna. "¿Te preocupa mucho verdad?"
"Tengo miedo de que recaiga, de que cometa otra locura otra vez, pobrecilla, no sé como logra seguir de pie después de todo lo que ha ocurrido."
"¿Todavía la quieres verdad?" le preguntó Ron.
"Nunca he dejado de hacerlo, Ron. Nunca he dejado de querer a tu hermana." Le aseguró, manteniéndole la mirada.
"La embarazaste a los cuando ella tenía 17…fue madre a los 18….tu no debiste." Le dijo, no quería sacar su coraje, en el funeral de su sobrina, era incomprensivo, era ruin, su mejor amigo le necesitaba.
"Merezco una buena golpiza, lo sé…Pero ahora no, amigo, ahora no." Le dijo él, él sabía perfectamente que la forma en la que había desarrollado su relación con Ginny no había sido la idónea, pero las circunstancias lo había llevado todo esa manera.
Ron se tensó.
"¿Qué sucede?" irrumpió Hermione. Mirando a ambos hombres con curiosidad. No le gustaba para nada, la forma en la que su maridito había apretado los puños, ni la forma en la que Harry le había mirado altivamente.
Tomó a Ron por el brazo, el volvió sus ojos azules, hacia su mujer y negó con la cabeza.
"Nada en lo absoluto." Le aseguró.
Ella se volvió hacia Harry.
"Creo que deberías de ir a hablar con ella….te necesita." Le dijo Hermione señalando hacia Ginny.
Harry suspiró y asintió, no había hablado con ello desde que había despertado de su desmayo, porque había estado ocupado arreglando lo del velorio. Y desde que ella habia llegado ahí, no le había dirigido la palabra.
"Harry…" le interrumpió Ron. El ojiverde se volvió hacia su amigo. "Cuida de ella esta vez ¿lo harás verdad?"
"Lo haré." Le dijo sin vacilar si quiera en su respuesta.
Se aproximó hacia ella, su largo cabello pelirrojo estaba suelto en sus hombros y llegaba hasta la espalda. Tenía algo de maquillaje y no derramaba ni una sola lágrima, sólo veía hacia al vacío. Estaba vestida toda de negro, de un vestido recatado, y que tenía un listón en la cintura que se ataba por detrás. Se veía hermosa, pero muy triste.
Él se hincó en frente de ella. Ella le miró. No había manera de expresar la desolación que vio en los ojos chocolate que tanto amaba.
"No has comido anda, te ves pálida." Le dijo él y le acarició el rostro. Ella miró al suelo y negó con la cabeza.
Él se puso de pie y le ofreció su mano, ella le miró de nuevo, no tenía ganas de levantarse, pero sus ojos verdes la miraron con insistencia.
Ella suspiró y le dio la mano resignada. Y caminaron así, mano en mano.
Él la sostuvo de su espalda y la fue guiando.
"¿A dónde vamos?" preguntó ella débilmente.
La gente los miraba. Pero a él no le importó. La sacó del salón. Y la jaló hasta el jardín de la funeraria.
"Harry por favor." Suplicó ella. Harry se detuvo y se volvió hacia ella.
"Ven aquí." Murmuró él. Y la abrazó, la abrazó con tal fuerza. Que ella jamás se había sentido tan apretujada como de aquella forma. Se sentía…bien. Era tan extraño, pero por primera vez en aquellas horas se sentía, bien. Se sentía, sino completa, si sentía un gran calor que la acogía. Ella sollozó y dejó caer sus lágrimas.
Él se separó de ella y le miró recargó su frente sobre la de ella.
"Mi amor, no habías llorado desde que despertaste del desmayo y tienes que hacerlo. Tienes que sacarlo." Le dijo mientras le limpiaba las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.
"Es que no entiendo. ¿Qué fue lo que hicimos para merecernos esto, mi vida? ¿Por qué? Hicimos todo lo que pudimos. Luchamos contra esto, luchamos por rescatarla y luego luchamos por que saliera adelante y yo….le fallé, le fallé, ella debería de enterrarme a mí, no al revés." Él volvií a abrazarla y le acariciba el cabello que a la luz de la luna, se veía color cobrizo.
"Mi amor, por favor. Debes ser fuerte, te me vas a enfermar. Y yo no merezco eso, Ginny, y a Aymee no le gustaría…promételo…prométeme que vas a ser fuerte."
Al día siguiente, después de la marcha hacia el cementerio y después de que hubieran enterrado a Aymee, Ginny no había dormido ni probado bocado. Su familia estaba tan preocupada.
"Oye pequitas hermosa, regálanos una risa, aunque sea un pequeña." Habían intentado los gemelos, usando sus mejores chistes de salida del cementerio. Harry se limitada a enrollar la mirada, no tenían idea de aquello por lo que estaban pasando, el sabía que tenían la mejor intención, pero para él…todo lo que quería era que Ginny se recuperara.
Cuando habían llegado al punto de aparición, eran cerca de las 4 de la tarde, los que los habían acompañado en su dolor, habían dado sus despedidas.
Arthur tenía a su hija firmemente sujeta de un brazo.
Ron y Hermione no decían, nada, habían dejado a Arthur en casa, con una niñera. Ambos miraban a los dos padres de forma comprensiva.
"¿Harry querido? ¿Por qué no vienes a casa con nosotros? No creo que te haga bien estar en tu casa solo." Le había dicho la Señora Weasley. Harry no tenía ningún plan de ir a casa solo, suspiró, tenía que decirlo, sabía que era la manera en la que tenían que ser las cosas.
"No iré solo a casa, Ginny viene conmigo." Afirmó sin vacilar de forma alguna.
Arthur lo miró malencarado.
"Escucha Harry, no creo que sea buena idea." Había intentado el Señor Weasley.
"Yo estoy de acuerdo con papá." Comenzó Ron. Hermione le miró de mala manera.
"Yo creo que es buena idea." Argumentó Molly, mirando con compasión a su hija Ginny.
"BASTA" Ginny levantó la voz, por primera vez, había hablando. Y que forma de hablar, pensó Harry, prácticamente había gritado. Por primera vez en aquellos días, vio sus ojos crispar con determinación, vio algo de rabia en ellos.
Miró a Harry y luego a su familia. Se soltó del brazo de su padre y dio un par de pasos hacia Harry.
"Es decisión mía y de nadie más. No sé preocupen…estaré bien." Dijo con calma. Mirándolos con decisión.
Parecía que su padre quería hacer algo al respecto pero la forma en la que la Señora Weasley lo tenía sujeto era claramente indicativo de que no se lo permitiría.
"¿Estás segura?" intervino Ron.
La pelirroja sólo asintió.
"Todavía tengo algo de ropa, en casa de Harry, de cuando estuvimos viviendo juntos." Afirmó, la mente de Harry divagó en aquellos breves meses que había pasado con sus dos razones para vivir.
Miró a Harry y asintió. "No creo que seas lo suficientemente fuerte para aparecerte. La acercó hacia él y la tomó de la cintura, mientras ella lo abrazó por los hombros. Sin una palabra más desaparecieron.
Cuando reaparecieron en casa de Harry, Ginny aún seguía firmemente sujeta a él. Él también la abrazaba de cerca, no había manera en la que la dejaría ir. Ella sollozó en sus brazos, no podía explicarlo, pero sólo estando con él podía permitirse llorar su pérdida.
Se separó de él y le miró con angustia.
"Todavía no puedo creer que no la veré más." Dijo ella con tristeza. Ella le limpió un par de lágrimas con sus pulgares.
"Ya no corazón." Le dijo con suavidad. Ella miró al suelo. Él le elevó el rostro para que le mirara. "¿Sabes qué creo?" le preguntó casi en un murmullo, como si se tratara de un valiosísimo secreto que nadie más podría saber. Ella le miró sin entender. "Que ella está bien, que ella está con mis padres. Creo…que ellos vinieron por ella…"
Ella sollozó recordando los últimos minutos de vida de su hija.
"Ginny y si es así…entonces tienes que saber que ella va a estar bien. ¿Comprendes? Ella va a estar bien. Y siempre va a estar con nosotros, mientras la recordemos y la sigamos amando."
"Quizá tengas razón." Trató ella de persuadirse. "Pero estoy tan…enojada…como si quisiera…."
"Romper algo…lo sé." Completó él. "No quedó en nuestras manos, hicimos hasta lo imposible." Le aseguró.
"Ella se volvió y se talló la cara." El la abrazó por la cintura y ella se estremeció.
"Siempre es así…primero, no podrás creerlo, sentirás que todo ha sido una pesadilla, cuando despiertes mañana estarás seguro de que sólo lo soñaste y que ella sigue en su habitación." Ella lloraba, se volvió hacia él. "Luego cuando al fin te enfrentes con la verdad, te sentirás, como ahora…furiosa…enojada…con ganas de reclamarle al destino…o a alguien más, a Collins, a Kennington…a mí mismo. Luego después de eso, querrás que toda tu rabia y toda tu angustia se detengan, suplicarás, por un día más, por un minuto más con ella, por abrazarla, por despedirte." Miró al suelo, le tomó de la mano. "Después de eso…vas a estar triste, vas que llorar todo el tiempo, vas a querer terminar con todo…pero yo voy a estar aquí contigo. Y después, corazón", le dijo mientras le quitó un mechón que le había caído en la cara. "Vas a aceptarlo, vamos a superarlo y vas a seguir viviendo."
Ginny hizo que el no esperaba en lo absoluto, rió amargamente.
"Parece que conoces esto como nadie más." Él la miró sin entender. "El duelo." Dijo ella.
Harry se separó de ella y miró al suelo. "He pasado por ella más de una vez. Y lo peor…lo peor fue contigo. Cuando creí que te había perdido."
Ella le miró con curiosidad. "Tu nunca te rendiste, siempre me buscaste." Declaró ella con decisión.
"Así es, porque nunca vi tu cuerpo, nunca te hallamos a nadie le constaba tu supuesta muerte." Dijo con amargura.
"¿Cómo lo haces?" preguntó ella.
"¿Qué cosa?"
"Ser tan fuerte." Dijo ella como no comprendiendo. "Nuestra hija acaba de morir y tu estás aquí…siendo tan dulce conmigo…Cuando acaba de morir nuestra hija que tu apenas y conociste."
Harry le miró, ella se estaba deshaciendo,no había otra palabra para nombrar por lo que ella estaba pasando.
"Porque te tengo a ti, y tu eres mi razón para seguir adelante." Le aclaró él con toda sinceridad. "Y debes hacer lo mismo." Dijo antes de darle un besito en la frente.
Miró como ella soltó un bostezo, moría de cansancio, no había dormido en más de un día entero.
"Ve a la cama y acuéstate, yo te prepararé algo de comer." Le dijo con sencillez. Pero ella negó rotundamente.
"No tengo apetito. Sólo ven conmigo, ven y sólo abrázame." Le suplicó ella.
Él asintió, fueron a su recámara, y ella deshizo las cobijas acomodándose bajo de ellas, él se quitó la capa y la siguió. Se miraron. Él la abrazó y ella acomodó su cabeza sobre el pecho de él.
Después de aquel largo día, y al sentir sus lágrimas, él por fin se permitió derramarlas.
NOTA: SE QUE ME ODIAN, PROBABLEMENTE SI ES QUE HAN LLEGADO HASTA QUIEREN DEJAR DE LEER LA HISTORIA. SUPONGO KE ME VAN A DECIR: KE MALA ONDA, PORKE TENIAS KE MATARLA, PORKE SI HABIA UNA FORMA, PORKE LOS HACES PASAR POR ESTO, POR QUE NOS HACES LLORAR, NO ES JUSTO... Y BUENO INCLUSO ACOMPAÑADO DE PALABROTAS JAJAJA Y SE QUE PROBABLEMENTE ME LAS MEREZCA.
LA VERDAD ES QUE ESTE CAPITULO SE LO DEDICO A TODOS QUIENES HAN PERDIDO A UN SER QUERIDO, PERDI A MI PAPA HACE UNOS MESES, Y LA VERDAD ES QUE LA HE PASADO MUY MAL ULTIMAMENTE, LAS COSAS EN LA FACU NO IBAN BIEN, CON LOS AMIGOS TAMPOCO Y CON LO QUE KEDA DE MI FAMILIA...PUES MENOS. Y LA VERDAD ES QUE ESTE FIC LO HABIA EMPEZADO HACIA MUCHO TIEMPO, Y CUANDO ME DI CUENTA DE KE TENIA UN LEIT MOTIV, BUENO PUES, UN TEMA CENTRADO EN: LA PÉRDIDA, EN LA MUERTE, EN DEJAR IR A LOS QUE AMAMOS, LA VERDAD FUE ASI COMO TUVE LA NECESIDAD DE QUE EL FIC TOMARA ESTE CURSO.
QUIERO REFLEJAR LOS SENTIMIENTOS DEL DUELO, O AL MENOS TRATAR DE HACERLO...Y CUANDO DIGO QUE EL TEMA CENTRAL DEL FIC ES LA PÉRIDA, ES POKE DESDE EL INICIO, DESDE EL CAPITULO UNO...ESE LO ES...EL DUELO POR HABER PERDIDO A GINNY EXPERIMENTADO POR HARRY, EL DUELO O LA ESPECIE DE DUELO QUE EXPERIMENTA GINNY POR NO RECORDAR QUIEN ES, EL QUE EXPERIMENTA CUANDO DEJA IR A GWYNETH, Y AHORA EL QUE SUFRA HABIENDO PERDIDO A SU HIJA...
TODOS ESOS SON DUELOS, PÉRDIDAS.
HABIENDO EXPRESADO MIS RAZONES, Y EXPLICANDOLES QUE DE VERDAD TRATE DE MANTENER A AYMEE CON VIDA PERO SIMPLEMENTE...CUANDO LO ESCRIBI, ALGO NO ESTABA BIEN...Y ME DI CUENTA DE QUE TODO ESTABA YA EN MI CABEZA Y NO PODÍA CAMBIARLO.
ENTIENDO SI KIEREN DEJAR DE LEERLO...LO ENTIENDO A LA PERFECCIÓN. PERO SI LES CONSUELA EN ALGO...TODAVIA ME KEDAN UNOS TRES CAPITULOS LARGOS MÁS O MENOS...NO VOY A TERMINARLO CON ELLOS SUFRIENDO. SIN EMBARGO, SI CREEN QUE EL SUFRIEMIENTO YA TERMINO SE EQUIVOCAN UN POQUITO...PERO SOLO UN POQUITO. :O
PLANEO UNA SEPARACIÓN ENTRE ELLOS...EL PORKE, LO VERÁN EN EL PROXIMO CAPITULO SI ES CLARO, QUE QUIEREN SEGUIR LEYENDO. ASI KE ESTA HISTORIA HA HABLADO DE PÉRDIDAS, PERO AHORA EN LOS CAPIS RESTANTES, QUIERO QUE HABLE ACERCA DEL COMO SEGUIR DESPUÉS DE LA PÉRDIDA, COMO SEGUIR VIVIENDO.
LES TENGO UNA SORPRE...TERMINANDO ESTE FIC, VOY A RE EDITAR EL FIC DE "UN AMOR COMPLICADO" SE QUE MUCHOS ERAN FANS DE ESE FIC, Y SE QUE TODOS QUERIAN SEGUIRLO VIENDO AQUI...LO SÉ. LO QUE PASO ES QUE SI LO ACEPTO...TOME UNA ESCENA LEMMON DE OTRO FIC, Y FUE ASI COMO ME ACUSARON DE PLAGIADORA...POR ESO LO BAJÉ...PORQUE PENSÉ QUE ERA INJUSTO ACUSAR A ALGUIEN DE PLAGIO POR UN CAPITULO! Y SOBRE TODO POR EL TIPO DE ESCENA...
EN FIN...PLANEO RE EDITARLO, Y NO SOLO A ESE A ESCENA, SINO TAMBIÉN AL PRINCIPIO DEL FIC, PORKE EN ESOS MOMENTOS ERA MUY INEXPERTA CON LA ESCRITURA. AGRADEZCO MUCHO A TODOS POR TODOS LOS REVIEWS A ESTE FIC, Y A UAC, A TODOS LOS KE ME LO HAN PEDIDO POR MAIL
LA REEDICIÓN QUE HARÉ SERÁ UN MEDIO DE AGRADECERLES. PERO QUIERO ANTES DE HACER ESE TRABAJO QUE OPINEN:
1.- SI DEBO RE-EDITARLO Y VOLVERLO A SUBIR COMO MI ÚLTIMO TRABAJO, COMO EL CIERRE DE UNA ETAPA. AHORA QUE YA ESTÁ TERMINANDO TOODO LO DE NUESTRA AMADA FRANQUICIA DE HP.
2.- QUE OPINARON DE ESTE CAPI Y QUE ES LO QUE QUIEREN LEER PARA LOS PROXIMOS CAPITULOS.
AGRADEZCO DE ANTEMANO LOS REVIEWS POTENCIALES, SI QUIEREN DECIRME QUE ME ODIAN, TAMBIEN SON LIBRES PARA HACERLO, PERO POR FAVOR COMENTEN!
ANABELLA
