Capítulo 21 Una pareja inusual
Era una noche hermosa, luna llena, un cielo entre azul marino y negro, dejando entrever alguna que otra nube y completamente estrellado, emanaba una tranquilidad infinita y acogedora, invitaba a la meditación, siendo cómplice de todo lo que ocurría esa noche de navidad, poco a poco copos de nieve comenzaban a caer, ese año la nevada se había atrasado, pero esa noche se presentaba por fin.
"Vas a resfriarte" escucho a sus espaldas una voz fría que arrastraba las palabras, se giro lentamente para ver al dueño de aquella voz que conocía perfectamente, ahí estaba a tan solo dos metros de ella Draco Malfoy dándole una mirada expectante y evaluadora.
-Malfoy – contesto Ginny intentando sonar serena
-Draco – le informo él mientras caminaba hacia ella quitándose su capa – dime Draco - coloco su capa sobre los hombros de esta, esa noche lo había sorprendido de sobremanera, si bien sabia que era muy guapa, el día hoy lo había deslumbrado.
Ginny no sabia como reaccionar, tantos años de estar a la defensiva con cualquier Slytherin no se dejaban así como si nada y sobre todo tratándose de Draco Malfoy – gracias Draco – le contesto mientras lo seguía viendo.
-Es una noche hermosa – le comento el mientras se sentaba a lado de ella en un viejo tronco frente al lago – aunque bueno, claro esta que no tienes nada que envidiarle – esto ultimo se lo dijo coquetamente haciéndole un giño.
Ginny no se inmuto ante tal comentario, estaba acostumbrada a ser alagada - ¿Qué haces aquí? – le pregunto mientras extendía su palma para dejar que cayeran copos sobre esta.
Si había algo que Draco siempre había admirado de esa Gryffindor era su determinación y que no solía andarse con rodeos – Vine a ver si estabas bien – confeso sin mas el rubio. Draco al verla salir creyó que en ese momento estaría llorando, que algo malo había pasado con Potter.
La pelirroja entrecerró los ojos ante tal comentario, giro un poco su rostro y lo observo - ¿Por qué te importa como estoy? – le intrigaba su actitud de este.
-Harry esta ahora con Pansy y bueno no quisiera que el…- intentaba explicar el hasta que ella lo interrumpió
-No es lo que estas pensando, y no te preocupes, Harry es un caballero, jamás le aria daño a Pansy, a nadie – le dijo en medio de una sonrisa la chica. Por un segundo pensó que el podía sentir un tipo de interés por ella, pero no era así, el estaba preocupado por su amiga.
-Entonces no entiendo, ¿Por qué lo dejas ir?, llevan años saliendo, cualquier chica querría pasar el resto de su vida con el héroe de guerra – torció un poco la cara el rubio – no lo tomes a mal pero con el tienes segura una vida llena de comodidades – la miraba a la espera de una respuesta o un golpe por el ultimo comentario.
Sorprendentemente estas declaraciones no le molestaron a Ginny – no soy de la idea de casarme, quedarme en casa y tener siete hijos – le informo ella – además Harry es mas que una buena fortuna, el tiene derecho a ser feliz, se lo merece mas que nadie que yo conozca – esto lo dijo mas para ella que para el.
-entonces lo dejas porque crees que el no será feliz contigo, valla que humanitaria, renuncias a lo que tu quieres por verlo feliz a él, en vez de pelear por su cariño, pensé que eras una griffindor – le dijo Draco mientras la observaba jugar con los copos y reír.
-jajajaja, no Draco, yo no soy Hermione, jajajajaja yo no dejo ir lo que quiero, soy egoísta – le aclaro ella mientras se ponía de pie.
Draco sonrió de lado, ahí estaba la respuesta que el buscaba, la pelirroja ya no quería a Potter – así que entonces estas disponible – le dijo mientras la veía marcharse.
Ginny seso su paso y volteo a mirarlo – depende – le dijo.
-¿de que? – quiso saber el mientras la alcanzaba.
-Depende de quien se trate – le aclaro ella.
-Haaaaa – fingió sorpresa el rubio y tomo la mano de ella – entonces el resto de la noche serás mi pareja – le informo mientras la arrastraba hacia el gran comedor.
-Te dije que era depende de quien se trate – le aclaro ella fingiendo molestia pero dejándose llevar de regreso al castillo.
-Me quedo claro – le contesto – soy Draco Malfoy, ¿Quién no querría estar conmigo? – le dijo con su característica voz petulante.
Ginny rodo los ojos y trato de disimular una sonrisa, ahí estaba el Draco de antaño, el niño guapo y mimado que cree que tiene el mundo a sus pies – eres insoportable, actúas como niño caprichoso – le contesto ella cuando ya casi llegaban al gran comedor.
-Lo se – le contesto el – y mi capricho de esta noche es bailar con la mujer mas hermosa de todo Hogwarts – esto ultimo se lo dijo mas bajito cerca del oído mientras entrelazaba su mano con la de ella y cruzaban las grandes puertas del gran comedor.
Varias miradas se posaron sobre ellos al verlos entrar de la mano y dirigirse a la pista de baile, todos estaban incrédulos, la chicas morían de envidia, si bien Draco ya no asistía al colegio seguía siendo el joven mas guapo y deseado de todo Londres y aun de Hogwarts, ella era después de Pansy la chica mas hermosa del colegio, el era rico, ella era pobre, el era un Slytherin, ella una Griffindor, pero sobre todas las cosas el era Draco Malfoy y ella Ginny Weasley, en cientos de años en Hogwarts no se había visto pareja mas diferente como la de esa noche que se apoderaba de la pista robando la atención de todos.
Mientras tanto en las mazmorras….
Hermione estaba hecha un caos, si fuera posible su cerebro ya habría explotado, no sabia que pensar o como actuar, las palabras de Severus aun retumbaban en su cabeza "Elien esta muriendo" su dolor de cabeza estaba muriendo, "¿eso es bueno?, ¡por Merlín! ¿Cómo puedo pensar que eso es bueno? ¿Será a caso porque quiere quitarme a mi marido? ¿Dije mi marido? ¡Ojala que este sufriendo! ¡O santo cielo me esta afectando estar cerca de tantos Slytherins!" en ese tormento de pensamientos estaba cuando escucho abrirse la puerta, sintió como se le contraía el estomago y cerro los puños "espero que muera rápido" "no, no, no, lo siento" pensó la castaña pues Severus atravesaba la puerta con Elien en brazos, esta venia recargada en el pecho de este con los ojos cerrados. Hermione se paro rápido de la cama para dejarle paso a este, cuando miro de cerca a la maestra se dio cuenta que lucia muy mal, ojerosa, muy delgada y extremadamente pálida, avergonzada por sus pensamientos de hacia unos segundos bajo la vista y comenzó a caminar hacia la puerta de salida, pensando en pasar la noche en la sala de los menesteres.
-¿A dónde vas Hermione? – le pregunto Severus al verla dirigirse a la puerta, había visto en su rostro ese cambio de expresiones, pasar del enojo a la vergüenza, la conocía también, que sin mirarla ahora sabia que se había detenido quedándose tensa.
Esa era la primera vez que ella escuchaba que Severus la llamara por su nombre de una forma linda, estaba estática, respiro lentamente y se giro para encararlo – te dejo para que hagas lo que tengas que hacer – le informo, no había ni una pizca de reproche en sus palabras.
-Necesitare tu ayuda – le dijo aun sin verla mientras checaba los signos vitales de Elien
Esto basto para que el rostro de Hermione se iluminara, camino de regreso a la cama intentando ocultar su alegría, su pequeña Hermione en su mente vitoreaba y danzaba ¡toma esa Elien! Pensó. - ¿Qué hago? – pregunto colocándose a un lado de él junto a la cama de frente a Elien.
-solo vigílala – Severus le acomodaba la cabeza a Elien sobre la almohada – regreso mañana, tengo que conseguir unos ingredientes para preparar una poción – le informo, se irguió y giro para colocarse de frente a ella, se miraba tan hermosa su esposa que involuntariamente no pudo evitar acariciar con su dorso la mejilla de esta. Fue una caricia lenta desde su pómulo hasta su mentón, sintió un cosquillo en su interior al estar en contacto con esa piel tan suave y cálida, hacia tanto tiempo que deseaba hacer eso.
Hermione cerro sus ojos al sentir la mano de él, un estremecimiento recorrió todo su cuerpo, desde su dedo pequeño del pie hasta su cabeza, una oleada de calor la invadió haciéndola sonrojarse por completo, se sentía tan bien, abrió lentamente sus ojos para encontrarse con un par de ojos negros que la miraban intensamente, se sonrojo aun mas e intento bajar la vista.
Snape la tomo del mentón para levantarle el rostro – un Snape jamás baja la vista – le informo, siempre le parecía tierno ver como su Hermione se sonrojaba con simplezas, si, su Hermione, esa noche había aceptado por fin ante si mismo que era de él, y que la quería para él, ¿Cómo lo haría?, bueno eso estaba por definirlo. Bajo lentamente su cabeza hacia el rostro de ella, a centímetro de la boca de ella se giro hacia su oído, inhalo profundamente el aroma de ella, ese aroma que tantas noches amenazaba con volverlo loco de deseo – volveré pronto – le susurro al oído.
Esto basto para que todas las terminaciones nerviosas de Hermione explotaran y su pequeña e interna Hermione colapsara, entorno sus ojos y se estremeció por completo, como era posible que ese hombre con una sola acción y oración la hiciera perder el control de ella misma. Muda, así fue como se quedo, no pudo articular palabra alguna, por lo cual solo asintió con su cabeza.
Snape sonrió para si mismo, la observo unos segundos mas y salió de la habitación, sabia que habría sido tan fácil en esos segundos cumplir sus mas íntimos deseos pasionales con ella, pero no era así como quería proceder, Hermione se merecía ser tratada como una dama y él le enseñaría lo que era ser un caballero, aunque eso implicara aprender a ser así.
