Son TOOOODOS unas malas personas, yo que sufrí por la muerte de Tatsuya ... bueno, siempre hay gente con compasión en este mundo, y no todos celebraron con su muerte, porque fue trágica, TRÁGICA. Ritsu sufrió, eso quieren? Malvados... ¬¬
Bueno, aquí les dejó un nuevo capitulo de este hermoso, siniestro, triste y emocionante fic.
AVISO: Hay más sangre de lo normal, y creo que hay un par de malas palabras... esop.
(Recordamos que la primera parte K-on! Left 4 Survive se encuentra en mi perfil... porque SUPONGO que todos leyeron la primera parte... sino, babosos)
Enjoy!
-¡¿Cómo va el lado sur?!-
-¡Manteniendo señor! Los zombies no ceden, pero tampoco avanzan. Podremos seguir así durante algunas horas más-
-¡Bien! ¡¿Lado norte?!-
-¡Recuperando territorio, aunque lentamente señor!-
-¡Perfecto, ese es el espíritu…AH!-
-Si no te quedas quieto y dejas de dar órdenes por un rato no podré curar bien tus heridas, mi amor-
-Lo siento mi vida-
-Me es difícil escuchar esas palabras salir de la boca de Iwasaki- murmuró Nodoka para sí viendo como el gran hombre se quedaba quieto nuevamente mientras Haruka limpiaba la parte que faltaba de la herida del pecho, ahora en mucho mejor estado que minutos antes. Era bastante tierno (y extraño) ver a ese hombre rudo y corpulento ser atendido por una mujer hermosa de ojos claros y mucho más pequeña que el.
Un grupo corrió por el lado de ellos en ayuda a varios Opositores que habían bajado de la Gran Muralla para recibir atención médica urgente. Las armas de Tatako estaban siendo muy útiles, pero como eran muchos zombies era imposible que todos pudieran salir ilesos de ataques de Witches, saltos de Hunters, lenguas asesinas de Smokres, Chargers atacando fieramente y Spitters disparando su ácido a todos. Los Tanks eran los únicos que poco aparecían en batalla, y cuando lo hacían las bazucas del científico loco se ponían en acción.
-Yo terminaré aquí, tu ve a ayudar a los demás Opositores- dijo Haruka recibiendo unas vendas que la chica de lentes le pasaba
-¿Estás segura?- preguntó viendo la gran herida ahora limpia del hombre
-Sólo ve, este señor se levantará apenas ponga las vendas en su lugar y no me demoraré mucho, en cambio difícil que ellos puedan levantarse sin ayuda- dijo la mujer sacando un mechón castaño de su rostro y mirando de reojo al grupo de heridos que había llegado al sector.
-Bien, iré- dijo firmemente levantándose y corriendo a ver a sus camaradas… quienes tenían pésimo estado.
-¡AGACHATE!-
Jun obedeció automáticamente y sintió como algo filoso pasaba sobre su cabeza. Escuchó un disparo y vio como el cuerpo de la Witch se tambaleaba. Tomando ánimo, se levantó y con fuerza golpeó el estómago de la zombie y la empujó lo suficiente como para hacerla caer de la pared.
-¡Gracias, Jaken!- le gritó al chico después de ver a la mujer mutante desaparecer dentro del mar de cuerpos en el suelo
-Cuando quiera- contestó el chico sonriendo muy motivado y disparando a otro zombie que había llegado demasiado lejos para su gusto.
La Gran Muralla media un poco más de seis metros y de ancho fácil sus dos metros. Se creaba un camino en la anchura de la muralla y ahí era dónde los chicos más varios Opositores se encontraban, preocupándose que ningún zombie mutante llegara hasta ahí y saltara hacia los terrenos del hotel. Mugi estaba unos metros lejos de ellos en la misma situación, disparando y tratando que los zombies disminuyeran en número, pero parecía que se multiplicaban con cada disparo.
-¡Yui-chan! ¡Cuidado con los Smoker que se acercan por ese lado!- le gritó a su amiga, quién había estado disparando de una pistola, pero se habían agotado las balas y por la frustración lanzó su arma al océano de zombies, dándole a uno en la cabeza.
-¡Esto no acaba nunca!- dijo malhumorada mirando a Mugi, y sintió que algo la abrazaba por la cintura.
Apenas dio vuelta la cabeza y fue arrastrada hasta el borde de la muralla. Con ojos llenos de pánico trató de agarrase de cualquier cosa para tratar de no seguir siendo arrastrada, pero era un piso liso. En un dos por tres se vio en el aire con el mundo dándole vueltas… Iba a caer entre los zombies, y hasta ahí llegaría…
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!-
-¡YUI-CHAN!- gritó Mugi aterrada lanzándole una especie de cable que se enredó en el brazo izquierdo de la horrorizada chica.
Tiró fuertemente y Yui se vio en la mitad del aire estirada por la lengua de Smoker y el cable que Mugi le lanzó.
La rubia se deslizó rápidamente por el suelo en contra de su voluntad dirigiéndose hasta el borde de la pared, peleando tormentosamente para que no siguiera arrastrándola a ella también hacia el vacío.
-¡Ne-ne-necesito ayuda por-por aquí!- gritó Mugi haciendo fuerza con sus pies, pero era casi inútil.
-¡Yo!- gritó uno de los Opositores más cercanos corriendo hacia ella y sujetándola de la cadera justo a tiempo antes que sus pies refalaran por el borde.
-¡Aaaaaaaaaaah!- Yui gritó de dolor porque la lengua del Smoker la apretó aún más para arrastrarla hacia él, al igual que el cable en su brazo, incrustándose en la ropa y piel.
-¡Hay que hacer que el zombie la suelte!- gritó Mugi desesperada
-¡Cla-claro, dame un segundo!- exclamó el chico tratando de llevarla hacia atrás. Movió su mano un poco hacia su pistola que tenía en el bolsillo, pero fue mala idea.
-¡Nononooooo!-
Ese segundo bastó para que el chico soltara sin querer a Mugi por la fuerza del zombie. Este cayó de espaldas pesadamente y Mugi voló fuera de la muralla. Yui se vio atraída nuevamente hacia los zombies, y vio con sus ojos llorosos por el miedo como una bala atravesaba la lengua del Smoker rasgándola y soltando el estómago de Yui. Mugi caía mientras vio una garra metálica salir de unos de los miles de compartimientos y puertas de la muralla y acercarse hacia ella. La agarró justo de una pierna dejándola de cabeza. El cable se tensó y Yui se vio a centímetros arriba de los zombies.
-¡Ayayayayyyyy! ¡Gra-gracias, UUO!- exclamó la castaña con el corazón en la mano levantando sus pies segundos antes que unas manos demacradas y podridas la agarraran
-¡Yui-chan! ¡¿Estás bien?!- le preguntó Mugi sin soltar el cable, sudando frío por el susto que había pasado.
-¡Sí, sí! ¡AH! ¡Un poco complicada aquí, AYAYAY!- contestó sin parar de levantar sus pies para que los zombies no la agarraran.
La rubia afirmaba fuertemente el cable lo mejor que podía, tratando de no marearse tanto por la sangre que se le iba a la cabeza y observó hacia arriba. Azusa estaba al borde de la muralla con su rifle en la mano dando órdenes a los Opositores para que se movieran rápido. Un grupo comenzaba a descender en rescate.
-¿Estás bien?- Mugi escuchó una vocecita metálica saliendo de la muralla. Cerca de la garra había un puntito rojo. Era la voz de Ui
-¡Ui-chan! ¡Sí, gracias!- exclamó feliz y agradecida.
-Afirma a One-chan unos segundos más, las sacarán de ahí pronto. Por mientras las cubriremos-
Algo parecido a rifles salían de la muralla y disparaban a los zombies. Había una justo al lado de Yui ayudándola a protegerse de los muertos con hambre. La pequeña Hirasawa apretaba botones calculando en una gran mesa parecida a las mesas de sonido, en un cuarto alto con muchas pantallas frente a ella. Hisaka Takato estaba al lado de ella con su sonrisa maniática y también moviendo palancas y apretando botones. Tenía unos lentes que se iluminaban con los colores de las televisiones.
-Eso estuvo cerca- le dijo el hombre a la chica- buenos movimientos, Hirasawa-chan
-Gracias- contestó sonriendo, aunque se notaba que se había tensado segundos antes al ver el peligro en el que estaba su hermana y Mugi. Sus ojos captaron una luz morada cerca de la puerta- Oh, hay que cargar nuevamente.
-Si puedes encargarte de eso, por favor- dijo el científico loco sin sacar la mirada de una pantalla dónde se veía a un nuevo Tank acercándose.
Ui dio una última mirada a la pantalla dónde Yui y Mugi aparecían, verificando que iban en su rescate y se levantó dirigiéndose hacia la puerta. La abrió y dejó ver una gran máquina llena de luces y cables entrecruzados y varios interruptores, uno al lado del otro y una pequeña pantalla con números en ella. Comenzó a mover los interruptores cuando escuchó la voz de Azusa en su oído.
-Ui, necesito que te comunique con Ritsu-senpai o Mio-senpai-
-Ya, pero dame unos segundos- contestó la castaña moviendo otro interruptor. Los números iban cambiando
-Pregúntales como van y si hay posibilidades de que vuelvan… y ojalá, rápido- estaba jadeando, al parecer estaba corriendo.
-Sí… Igual, la muralla tiene para aguantar varios días-
-Bueno saber eso…-
-Días si estos tipos no fueran tantos- dijo Takato desde la mesa. Su rostro había cambiado a uno serio- Cómo vamos no pasamos la semana.
-¿Crees que esto dure más de una semana?- preguntó Ui mirándolo preocupada
-¿Has visto todo lo que ha durado este apocalipsis?- dijo el hombre ahora mirándola. La luz reflejada en sus lentes no dejaba ver sus ojos- Todo puede pasar, sobre todo si Zetsubou reapareció. Con alguien encargándose de Tainaka en la pelea, nos deja a nosotros más indefensos que nunca. Recuerda que es ella la que siempre nos ha sacado de aprietos. Las armas son para cubrirla, nunca fueron diseñadas para combatir completamente solas.
Ui sabía eso. Había estado todo ese tiempo ayudando a Takato a crear esa muralla y esas armas, pero siempre, siempre se habían apoyado en la fuerza de Ritsu… y ahora que estaba peleando con Zetsubou, un hombre que tenía la misma fuerza que ella, si es que no más… Estaban bastante indefensos en comparación con otras veces. Ui se mordió levemente el labio, y siguió moviendo interruptores.
-Ritsu-senpai… regresa pronto-
Mio corría desesperada. Casi no tenía fuerzas en sus piernas y había tropezado varias veces, aunque sin lograr caer… pero estaba segura que a la próxima barrería el suelo con su rostro. Los zombies, extrañamente habían desaparecido del lugar, quizás habían decidido atacar otra cosa, y era eso por lo que ella estaba preocupada. Ritsu había corrido a una velocidad inalcanzable y sólo seguía el rastro de la explosión que había aparecido de repente hace algunos minutos. Un horrible presentimiento se posó en su cabeza… y tenía miedo de qué pudiera encontrar cuando llegara al lugar.
-¡Mio-senpai! ¡Mio-senpai!-
La voz de Ui salía por su walkie talkie. Se detuvo para tomar aire y rápidamente sacó el aparato de uno de los bolsillos de su cinturón y lo puso frente a su boca.
-Aquí... ¿Están bien por allá?-
-Hasta ahora sí, aunque hay muchos zombies. No terminan nunca de aparecer- a pesar de que lo que decía era algo grave, parecía tranquila- pero yo quería preguntarle cómo están ustedes. Azusa-chan me pidió que los contactara para tener noticias.
-Hasta ahora…- dijo mirando el humo negro que ya se disipaba en el cielo- No lo sé. Nos separamos para esquivar a los zombies y buscar a Zetsubou. Ahora estoy persiguiendo a Ritsu y Tatsuya se perdió hace varios minutos, pero…
Se calló al escuchar un grito. Algo desgarrador, doloroso, fuerte y… lleno de odio. Mio se quedó unos segundos en silencio escuchando el eco del casi gemido. La inquietud que tenía se convirtió en miedo. Ese grito… sabía de quién era ese grito.
-Ui… - murmuró comenzando a correr- Tengo un mal presentimiento… Ritsu está en problemas.
-¿Ritsu-senpai? ¡¿Qué pasó?!-
-No lo sé… pero nada bueno… - dijo enderezándose y mirando hacia adelante. Aún habían restos de humo- contáctennos en una media hora más.
Comenzó a correr. A la misma velocidad que antes porque sus fuerzas no daban más, pero con el doble de preocupación. Ese grito, ese aullido… había sido de Ritsu. ¿Cómo era posible que un ser humano gritara de esa forma? ¿Qué había pasado para que ella… sintiera tanto dolor? ¿Acaso se había encontrado con Zetsubou y ahora estaba…? Sacudió su cabeza y siguió corriendo, tratando de no disminuir la velocidad. Un dolor en el pecho se hacía cada vez más fuerte y le costaba mucho respirar, su boca estaba seca y la lengua se le pegaba al paladar… pero no le importaba, sólo quería llegar junto con Ritsu y saber en qué estado estaba, saber que estaba bien.
Se encontró frente a una bencinera, o lo que quedaba de ella. El poco humo que había salía de los restos de ella. Había varios cuerpos calcinados junto con restos de una moto y un edificio con un gran agujero en la esquina del techo del cual caían restos pequeños de escombro. Mio se detuvo unos segundo para observar el lugar y recuperar el aliento, y vio un cuerpo frente al edificio que no estaba quemado, pero si destrozado. Era un zombie… pero un zombie vagamente familiar. La pelinegra se atrevió a acercarse lentamente sacando su katana, por si se levantaba y la atacaba, pero este no se movió. Se puso al lado del cuerpo viendo con horror el agujero hecho por una bala en su cabeza, su brazo destrozado, su abdomen, su palidez… Se hincó con las manos en la boca conteniendo las lágrimas.
-Ta… Tatsuya-
Estaba estupefacta y dejó caer la katana. El rostro amarillento del zombie no impedía ver a la persona que había sido minutos atrás, su piel no se había podrido ni demacrado. Sus ojos sin brillo aun conservaban algo del color negro que fueron por debajo del pálido amarillento. Sintiendo una pena terrible cerró los ojos del chico, por amabilidad y respeto. Se quedó allí unos segundos derramando lágrimas en silencio. Mirando el alrededor encontró una pistola. La tomó en sus manos.
Ese gritó había sido porque Tatsuya había muerto, y quizás… fue ella la que le disparó al convertirse en un zombie. ¿Cuánto dolor habrá sentido al matar a la persona que amaba? Mio apretó fuertemente el arma de fuego en su mano, no sabiendo si sentía más dolor por la muerte de Tatsuya o por saber que el corazón de Ritsu se estaba quebrando en pedazos...
Escuchó como un edificio se derrumbaba bastante cerca. Se dio vuelta y vio una nube café creándose en el cielo.
-Ritsu…-
Se levantó sintiendo las piernas como gelatina por el cansancio.
-No llegare ni a la esquina así- murmuró enderezándose, aun respirando un poco agitada y sintiendo sus piernas como gelatina.
Pero por el rabillo del ojo captó dos motos estacionadas en la esquina de una intersección a varios metros de los restos de la bencinera. Orando para que estuviera en buen estado se acercó a ellas y echó a andar una… y funcionó. Pensó que quizás, Tatsuya las había puesto ahí para que ellas las usaran, siendo todo eso un plan, el cuál falló.
Sintiendo un fuerte pesar, miró nuevamente el cuerpo del chico. Se veía solitario. Apretó sus manos en el manubrio de la moto y avanzó rápidamente fuera de ese lugar.
Otro edificio cayó en la dirección contraria a la que iba. Frenó bruscamente y dando vuelta la moto se dirigió al lugar. Podía ver zombies en las calles caminando en dirección al escándalo. Su corazón latía fuertemente. Tenía miedo por su amiga, por lo que Zetsubou podía hacerle… No, tenía miedo por lo que Ritsu pudiera hacer.
Fue como una explosión.
Algo cayó en el camino en el que Mio andaba, arrastrándose por toda la calle y pasando al lado de la chica. Se desvió con la moto lo mejor que pudo a tiempo, pero los escombros la tiraron hacia un lado y de desparramó por el suelo. Tratando de no perder la conciencia por el fuerte golpe, sacudió su cabeza y miró la calle. Era como si algo hubiera rajado el cemento, ya que una larga línea recta cruzaba la calle, y ese algo se encontraba incrustado al final de esa línea.
-¡¿Eso fue todo?! ¡Apenas te rocé!-
El corazón de Mio dio un salto al escuchar la voz burlona de Zetsubou. Estaba caminado por la línea destruida de la calle. Un hilo de sangre caía por su cien y sus brazos desnudos tenían grandes heridas. Sus cuchillas se teñían de sangre por ellas, pero tenía una sonrisa en su rostro. Sus ojos color ámbar se podían ver debajo de la capucha, creando una visión un tanto terrorífica.
-Bueno, quizás si te pegué un poco fuerte, pero no debería ser problema para ti- dijo sin parar de caminar, al parecer no había visto a Mio, cosa que la chica agradeció.
Escombros se movieron al final de la calle. Un cuerpo se levantó. Estaba apaleado y sangrando, pero no mostrando debilidad… Estaba listo para dar un nuevo golpe a su objetivo. Mio vio a la figura, y sintió temor.
Sangre caía por un corte que tenía en la mitad de la cara, un gran corte se expandía desde su hombro derecho hasta su pecho, botando sangre contundente mente. Muchas marcas de golpes se esparcían por sus brazos y piernas… pero no parecía sentir dolor alguno. Es más, el rostro de Ritsu no parecía expresar otra emoción que no fuera odio, odio puro debajo de esas lágrimas de sangre. Sus ojos, completamente ámbar eran más temibles a los que tenía cuando estaba bajo los efectos del virus… eran profundos, sin ningún brillo, sin nada… Mio apretó sus manos viendo el estado de su amiga… su querida amiga.
-Zetsubou…- murmuró Ritsu en voz baja sin sacarle la mirada de encima. Venas se veían en su frente debajo de la sangre.
-Si quieres decirme algo, ven y dímelo aquí- dijo el hombre, deteniéndose y deafiándola con una sonrisa sádica.
-¡ZETSUBOU!- gritó la castaña de ojos ámbar. Los edificios temblaron y el suelo se estremeció. El odio pudo contagiarse en el aire, expandiéndose por todos lados y llegando al corazón de las dos personas que se encontraban en el lugar… y temblaron.
Ritsu corrió a una velocidad inhumana, llegando justo frente de Zetsubou con el puño listo para golpearlo. El hombre lo detuvo justo a tiempo y una ola de aire se expandió por el sector. Le mandó otro golpe directo en la mandíbula, pero nuevamente Zetsubou lo detuvo… aunque la fuerza fue tal que, para su asombro, su propia mano junto con la de Ritsu logró llegar a su barbillas dándole un golpe brutal. Ocupando su fuerza sobrehumana logró mantenerse en el lugar aún sintiendo como ese golpe le traspasaba la cabeza, y con su otra mano agarró el brazo de Ritsu y la atrajo hacia él, dándole un fuerte rodillazo en el rostro. Tambaleándose un poco para atrás, Zetsubou aprovechó para agarrar el pelo de la chica y aplastar su cara contra el suelo. Mio jadeó al ver ese brutal golpe.
Zetsubou, con una sonrisa de satisfacción se quedó unos segundos aplastándola en el suelo, pero cómo si hubiera sacado fuerzas de quizás dónde, Ritsu se arrastró por el suelo agarrando los pies del pelinegro y ferozmente se levantó lanzándolo varios metros por el aire. La castaña no esperó ni medio segundo y se lanzó detrás del. Saltando en el aire se puso dónde el pelinegro iba a caer, esperándolo con otro puñetazo, pero Zetsubou supuso que pasaría. Sus cuchillas brillaron bajo la luna ensangrentada y traspasaron parte del brazo de la chica… pero a ella no le importo. Zetsubou se sorprendió al ver como el puño lleno de sangre volvía a llegar a su rostro lanzándolo hacia el otro lado y chocando contra un edificio.
Ritsu cayó al suelo, e hincándose se dio vuelo y literalmente voló hacia dónde estaba Zetsubou con aire asesino, sin dar importancia al horrible corte que se había hecho en su brazo casi perdiéndolo, o su rostro ensangrentado. De entre el polvo, una lengua apareció dirigiéndose rápidamente hacia la chica, encorvándose en el cuello de esta. La velocidad de Ritsu disminuyó considerablemente, pero no por eso iba a detenerse. Zetsubou abrió los ojos sorprendido al ver como la chica aún intentaba correr hacia él, siendo que su lengua le estaba estrujando el cuello. En cualquier momento se quedaría sin aire si seguía peleando así.
-Realmente funcionó- murmuró el hombre acercándose a la chica sin dejar que ella lo hiciera- En este estado, te has convertido en la máquina que deseaba. Te fijas un objetivo y vas a él independiente de lo que te pase…
El color del rostro de Ritsu comenzó a cambiar de a poco por la falta de aire, pero seguía con intenciones de golpear a Zetsubou. Con sus ojos fijos en él y con cara de odio arrastraba los pies tratando de avanzar, haciendo que se hundieran en el cemento. Llevó sus manos a la lengua del hombre apretándola fuertemente.
-Ni se te ocurra- dijo Zetsubou moviéndose rápidamente hacia ella, y dándole un fuerte golpe en el estómago la mandó hacia atrás directo al suelo- Quizás hay que poner un poco más de esfuerzo sobre ti…
Entro su lengua en su boca nuevamente. Había temido por unos segundos que Ritsu la estrujaría y rajaría, y eso sí le dolería. Estiró su cuello haciendo crujir los huesos y caminó hacia dónde la castaña había caído, pero ella ya se estaba levantando. Medio tambaleándose corrió hacia él. Zetsubou se agachó y dio otro feroz golpe en el estomago de la chica. Quedó sin aire unos segundos, pero no cedió ante el hombre. Tiró un golpe hacia su rostro aunque lo esquivo. Zetsubou abrió los ojos sorprendido como el puño cambiaba rápidamente de dirección y lo golpeaba en la parte de la oreja con fuerza. Perdió la estabilidad sólo por unos segundos, volviendo justo cuando una patada volaba a su nariz. Combo, combo, patada, combo, patada. Ritsu se agachó un poco y mandó sus dos puños directo hacia la garganta del hombre, pero este ya conociendo ese movimiento se dio una vuelta hacia el lado esquivando los puños y dio un gran codazo a las costillas de la chica. Se escuchó un sonido leve, pero feo. Ritsu se mareó un poco tambaleándose hacia el lado, pero no cedió por completo, nuevamente. Esquivó otro golpe que iba directo a su rostro y lanzó una patada rápida hacia el costado del hombre…. Zetsubou la agarró.
-¿Muay Thai? Lo siento, pero siendo jefe de los militares estudie "algo" sobre técnicas de combate cuerpo a cuerpo…-
Y dándose vuelta y son soltar el pie mandó a volar a Ritsu hacia unos autos estacionados en fila. Saliendo de dentro de uno de los autos que había volcado, la castaña vio como el pelinegro iba cayendo sobre ella y le daba el golpe de la vida, hundiéndola en el cemento y tirando escombros y partes de autos por todos lados. Un grueso hilo de sangre se vio en el aire siendo acompañado de un quejido doloroso.
Mio había corrido para no alejarse tanto de la batalla, y había visto todo lo sucedido desde atrás de un pilar de un negocio abandonado. Sus ojos estaban muy abiertos viendo como los seres humanos luchaban tan brutalmente. Cada golpe que daban resonaba en el lugar y casi que Mio podía sentir esos puños en su propio rostro. Pero ahora, al igual que Zetsubou, se había dado cuenta de la actitud que había tomado Ritsu… y era pelear sin importar lo que le pasara… Cerró los puños sintiendo impotencia por no poder hacer nada, sólo observar.
El cuerpo de Ritsu quedó inerte por unos segundos en la mitad de un gran agujero en el suelo. Zetsubou se paró derecho y miró a la chica. Se dio vuelta escupiendo a un lado y sintió algo en su pie. Ritsu lo había agarrado con su mano temblorosa, impidiéndole que siguiera moviéndose. Los ojos bajo ese velo color ámbar y lleno de odio encontraron los del hombre, del mismo color. Tenía la boca cerrada, pero sangre salía por ella. Zetsubou la miró de nuevo, y caminó hacia ella.
-¿Por qué tenías que ser tan parecida a ellos?- murmuró poniendo su otro pie sobre la cara de la chica- todo sería más… fácil
Presionó más su pie contra el rostro de Ritsu. La chica no podía moverse muy bien por la falta de fuerzas gracias a los golpes anteriores, pero aún podía mirarlo fijamente y apretar su pie con su mano, intentando expresar su ira contra el hombre. Se creó un silencio en el ambiente, ni siquiera había viento. Zetsubou se hincó, observando fijamente los ojos de la chica sin sacar su pie.
-¿Sabes que los ojos son la ventana de nuestra alma?- dijo indicando sus propios ojos- Por eso me gustó el efecto que tuvo el virus en nosotros… Estos son los ojos que muestran en lo que nos hemos convertido y lo que ahora tenemos en nuestras almas… odio puro…
Ritsu comenzaba a respirar con más dificultad por el golpe en sus costillas y por la sangre perdida de la herida de su pecho y su brazo, además de la adrenalina que se acumulaba en ella. El pelinegro se dio cuenta de eso, y puso uno de sus dedos en el agitado pecho de la chica.
-El odio transforma a las personas, convirtiéndolas en monstruos. Eso es lo que nuestros ojos reflejan ahora, eso es lo que nosotros nos convertimos… y no tenemos marcha atrás-
Su garra comenzó a crecer lentamente y a perforar el pecho de Ritsu. Ella apretó aún más su mano agarrando la pierna del hombre, pero al parecer no era suficiente. Estaba llegando al límite… pero no le importaba, seguiría hasta el final y haría todo lo posible para infundirle dolor, con lo que sea, como fuese, sin importarle morir en el intento… sin importarle nada más ahora.
Un monstruo.
Gruñido.
Zetsubou se detuvo, y miró hacia el lado. Un Boomer había aparecido unos metros lejos de ellos de entre dos edificios. Caminaba pesadamente hacia ellos, pero con claras intenciones de comer. Zetsubou levantó una ceja pensando que ese era el peor momento para que ese gordo mutante apareciera.
-Será…- pero no notó como otra figura aparecía y se dirigía hacia el mutante con katana en mano.
El líquido se esparció por el lugar, llenándolo con su olor putrefacto. Mio hizo todo lo posible por esquivarlo pero aun así, obtuvo gran parte de la sustancia. Zetsubou la quedó mirando unos segundos, perplejo por lo que había hecho.
-¿Y cuál era…?- la chica le sonrió, y ahí se dio cuenta. Varios gruñidos y ruidos se escucharon alrededor de ellos.
De entre los autos, de los edificios y por la calle aparecieron zombies, rodeándolos.
-¡Akiyama!- gritó Zetsubou con furia, pero los zombies ya estaban sobre él.
Se levantó rápidamente y los mandó a volar lo más lejos de él que pudo, sin darse cuenta de otro ruido que aparecía entro los gruñidos. Abriendo los ojos sorprendido, se vio frente a la rueda delantera de una moto. Segundos antes que lo golpeara, saltó hacia atrás escuchando como la moto caía estrepitosamente en el suelo. Mio lo miró unos segundos, y ágilmente se bajo de la moto, agarró a Ritsu, y se volvió a subir para salir de ese lugar antes que los muertos se tiraran sobre ella siguiendo el olor del liquido del Boomer. Zetsubou sintió como la ira lo invadía y amenazaba con explotar.
-¡AKIYAMA!- gritó avanzando brutalmente hacia ellas… pero los zombies eran más de los que pensaba, entre ellos Smokers, Hunters y un Charger que acababa de aparecer, y se amontonaron sobre él. Le tomo poco sacarlos de encima, pero fue lo suficiente como para que Mio desapareciera junto con Ritsu. Sintiendo que la ira aumentaba, apretó fuertemente los puños, dobló sus rodillas y saltó hacia uno de los edificios, con todas las intenciones de no dejarlas escapar.
-¡Ui! ¡Ui, contesta!- llamó Mio por el walkie talkie mientras manejaba y sujetaba a Ritsu, quién estaba medio inconsciente
-Te escuchó fuerte y claro, Mio-senpai-
-¡Necesito ayuda, que alguien venga a la costa cerca del Puente Arcoíris de Tokio!- dijo casi gritando por viento. Podía ver el puente varios metros delante de ella.
-¿Ayuda? ¡En camino, pero necesito bien las coordenadas!-
-La costa, puedo… ¡Mierda!- pero se detuvo al ver a un Charger salir en su camino repentinamente y corriendo como un lunático hacia ellas seguido de varios zombies.
Mio dobló bruscamente para no chocar con él, pero fue una maniobra difícil, sobre todo con Ritsu sentada media inconsciente delante de ella. El Charger vio cómo pasaba al lado de ella, pero tiró su mano mutante agarrando justo la rueda trasera, y echando humo por la fricción levantó la moto con Mio y Ritsu en ella y la lanzó hacia el agua brutalmente. Por parte del zombie, fue un movimiento innecesario porque en el segundo en que Mio entró al agua, el olor del líquido del Boomer desapareció, y el Charger junto con los otros zombies quedaron ahí parados sin saber a qué seguir, y lentamente se movieron en diferentes direcciones, dejando la costa vacía.
Por parte de Mio, fue un exitoso y doloroso movimiento. Veía como las burbujas subían mientras ella se hundía en el mar esperando que los zombies se fueran, mientras la sustancia se desvanecía, conteniendo la respiración y el dolor de la zambullida forzosa. Se había soltado de la moto pero mantenía firmemente agarrada la mano de Ritsu, quién había comenzado a desperezarse. La miró con esos ojos ámbar ahora sin brillo, y retomando el único sentimiento que los llenaba, soltó la mano de Mio y comenzó a nadar hacia la superficie.
-¡Ritsu!- gritó Mio apenas sacó su cabeza del agua, viendo como la castaña ya nadaba hacia el borde de la calle- ¡Espera!
No la escuchaba, no quería escucharla. Salió del agua mientras la pelinegra nadaba rápida y estrepitosamente hacia dónde estaba ella. Sólo había una frase en su cabeza, y era matar a Zetsubou… Matar, matar. Pasaría por sobre todo dolor o cosa o lo que fuere para llevar eso a cabo… No importara qué… Sólo matar…
-¡Ritsu, por favor no vayas!-
Mio salía a tropezones del agua, agradeciendo que el olor de Boomer ya no estuviese en ella. Ritsu seguía caminado, y murmuraba cosas inaudibles para. La pelinegra corrió hacia la chica y se puso delante de ella.
-Por favor- dijo abriendo sus brazos para prohibirle el paso- no vayas, va a matarte si lo sigues
Ritsu, sin siquiera desviarse y mirando siempre al frente pasó por el lado de ella empujándola, sin dejar de murmurar. Mio se vio obligada a echarse a un lado, pero eso no la detendría.
-¡Ritsu, escúchame! ¡¿Qué acaso ni siquiera me ves?!- le gritó viendo como su amiga seguía caminando casi en trance
Apretando los puños, corrió nuevamente y la agarro del brazo no ensangrentado lo más fuerte que pudo, deteniéndola.
-¡Te lo vuelvo a pedir, no vayas!- gritó Mio haciendo un gran esfuerzo para que Ritsu no siguiera caminado. Tuvo que agarrar el brazo de la chica con sus dos manos- ¡Tienes demasiadas heridas y no estás con tus cinco sentidos alertas…! ¡Te matará si vas!
-No importa- se escuchó el murmullo de la castaña, ahora más fuerte- No pasará, lo mataré antes que él a mí, aunque sea en el mas allá…
-¡No digas estupideces!- exclamó Mio conteniendo las lágrimas. La voz ronca de Ritsu había sonado tan diferente a como era. ¿El odio podía cambiar tanto a una persona, que hasta su voz se distorsionaba? Comenzó a retroceder para que Ritsu también lo hiciera sin soltar su brazo- de nada servirá si mueres, no cambiara nada…
-No me importa-
-¡A MI SI ME IMPORTA!- le gritó y soltando su mano se puso delante de ella y la abrazó fuertemente- ¡Por eso… por eso no quiero que pelees así con él! ¡POR FAVOR VUELVE, RITSU!
Ritsu, sintiendo el cuerpo de Mio y viendo más difícil su caminar hacia adelante, levantó su brazo y la golpeó fuertemente, lanzándola varios metros lejos. La pelinegra sintió como si un edificio le hubiera caído encima. Se estrelló contra el suelo, perdiendo todo el aire de sus pulmones por varios segundos. Una mancha de sangre se esparció por el suelo proviniendo de su boca. Quedó tirada en el suelo inmóvil.
La castaña la miró, sin bajar el brazo y sin moverse. Dejó de murmurar mientras su cerebro iba descifrando lo que había hecho. Había mucho silencio en el lugar, ni siquiera el viento acompañaba… Todo era muy oscuro.
-Ri… Ritsu-
Ritsu vio los ojos de Mio, rojos por el llanto. Ella también le devolvía la mirada con dolor desde el suelo, esperando que aunque fuese eso, sirviera para que Ritsu entrara en razón.
-Por favor… vuelve-
Otra lágrima cayó por una mejilla, pero no fue de Mio… sino de Ritsu. Poco a poco comenzó a bajar su brazo. Otra lágrima, sus ojos salieron de ese velo de ira y un dolor no físico indescriptible cubrió todo el corazón de Ritsu. Tanto fue que cayó de rodillas, sintiendo un inmenso vacío… ya no estaba, ya no iba a volver, ella lo había visto morir y no había hecho nada, y ahora… le había hecho daño a Mio. ¿Cómo podía seguir ahora?
La pelinegra la observó unos segundos, y haciendo caso omiso al dolor se levantó y fue dónde su amiga, y la abrazó con ternura. Eso provocó que Ritsu se deshiciera en llanto y gritara sollozos. Se estaba partiendo de dolor y no reaccionaba a nada más que a llorar y gritar…
No quería nada más, no sin Tatsuya, no sin saber que se había quedado sola sin él… No podía hacer nada más.
Estuvieron allí varios minutos. El mar apenas hacía ruido, no había casi nada de viento, el silencio las cubría completamente bajo la noche repleta de estrellas… Mio podía sentir ese silencio aún con los fuertes sollozos de Ritsu y aunque sólo quería consolarla y no soltarla jamás... No podían. Era difícil pensar fríamente así, pero en cualquier momento aparecería algún zombie o Zetsubou, y las tomaría por sorpresa… Eso no podía pasar, no aún.
-No puedo decir que comprendo el dolor que vives- murmuró afirmando su barbilla en la cabeza de su amiga- por eso no puedo consolarte como es debido…
Se separó un poco, poniendo su cara frente a Ritsu. Los ojos rojos e hinchados de la chica le partieron aún más el corazón. Pasó su mano por su mejilla limpiando un poco las lágrimas mezcladas con sangre. Ritsu aún no podía verla a los ojos.
-… Pero si puedo decir esto. Por los amigos no se muere, se vive por los amigos… Y tú, tenías algo más con Tatsuya. Por eso…- Mio se cayó unos segundos, conteniendo sus propias lágrimas y tratando de desenredar el nudo en su garganta. Prosiguió- Por eso, debes seguir viviendo… él hubiera querido eso…
Al fin, Ritsu la miró a los ojos. Sintió que más lágrimas querían salir, que más dolor convertido en ellas debía correr hacia afuera, y así… poder proteger a los seres queridos que le quedaban, que tenía ahí al frente. Tenía razón, Tatsuya no hubiera querido que muriera, por algo había hecho lo que hizo segundos antes de morir… y si Ritsu moría, sería una burla a la propia muerte del chico… y lo último que quería, era eso.
-Me conmueven horriblemente-
Mio se quedó de piedra, viendo cómo varios metros justo frente a ella Zetsubou aparecía caminado relajadamente. Sintió miedo y nuevamente afirmó a Ritsu, pensando que correría hacia él… pero no se movió.
-¿Estás calmando al monstruo?- preguntó quedándose parado y cruzándose de brazos, sonriendo malévolamente
-¡No te atrevas a llamarla así!- le gritó Mio con furia, aunque su voz temblaba por el llanto
-No tienes derecho a decirme "monstruo"- dijo Ritsu con calma.
Mio la miró, y vio que en verdad parecía calmada. Tenía la vista desviada hacia abajo. Se separó lentamente de Mio y se levanto, aún dándole la espalda a Zetsubou. Este sonrió más, muy divertido por el comentario. Sus ojos color ámbar brillaban debajo de su capucha.
-Tienes razón. Pero yo no soy el que se tira como kamikaze a la muerte- se puso en posición de batalla- ¿Qué opinas Akiyama? ¿Crees que un monstruo como yo puede ser detenido por otro… impidiendo que te corte en dos?
Corrió. Mio jadeo viendo como se acercaba a velocidad inhumana. Ritsu apretó fuerte los puños, conteniéndose de no caer nuevamente en la locura, y con un movimiento ágil detuvo el golpe de Zetsubou a centímetros de Mio. La pelinegra pudo sentir la fuerza del golpe por la ráfaga de viento que le llegó al rostro. Los dos humanos mutantes se quedaron estáticos, deteniendo el uno al otro.
-M-Mio… corre…-
Y eso fue... Uy, media batalla, que opinan ustedes?
Bueno, muchas gracias por leer el fic, y por sus comentarios tan felices sobre la muerte de Tatsuya (yo sufrí, en serio) Peeero, bueno.
Saludos a todos, sigan haciendo comentarios tan hermosos y recomienden este fic, hace bien para... em... ¿el amor? Como sea, por lo menos es entretenido.
OTRO AVISO: ¿Alguien sabe traducir al ingles? Pretendo llevarlo a los gringos wena onda para que me critiquen, pero en inglés XD Asi que si alguien sabe o alguien conoce que tenga muuuucha paciencia y sea buena gente, avisenme... muchas gracias
Cheers.
