Ya siento no haber publicado la segunda parte del capítulo el domingo, tal y como os prometí. Asuntos varios me impidieron acabarlo antes del domingo a la noche y entonces ya me vi envuelto el la premiere de la quinta temporada de LG y el tiempo simplemente desapareció.
Deseo de todo corazón que la espera haya merecido la pena y que os guste la segunda parte del capítulo. Aquí están las famosas revelaciones a las que el capítulo hace referencia.
Me gustaría que os aventurarais a especular con lo que va ha hacer Aife después de este capítulo. Alguna que otra review contribuiría a alegrar mi vida de escritor.
KENZI 5 (Revelations). Parte 2.
…Caída libre en la oscuridad. Sin red de seguridad. ¿Destino? ¿La nada?
Un punto rojo en la oscuridad, que se acrecienta conforme pasa el tiempo. ¿Una guía para no perderme? ¿El infierno acudiendo a mi encuentro?
La brisa nocturna agitando mi ser. Olores del bosque tras la lluvia. El punto rojo convertido en las llamas de una pequeña hoguera. Dos personas. Dos seres desamparados en medio de un bosque oscuro, regado con sangre . Ella llora, él la trata de consolar…
"—Mi madre está muerta, Marcus —solloza Aife—. ¿Puede ser verdad que por órdenes suyas? ¿Tanta crueldad puede anidar en su pecho?
—No lo sé, mi amor —Marcus agarra con fuerza la mano de Aife y la mira fijamente— ha sido todo tan confuso. Todo indica que así ha sido, pero habrá que esperar a volver al castillo para confirmarlo. Ahora descansa. La noche es oscura y no podemos emprender el regreso hasta que despunte el alba…"
Un flash. Todo se acelera. Se vuelve borroso. Duele. Duele como si me estuvieran arrancando cada célula de mi ser. Se calma, se centra y se focaliza. La hoguera convertida en unas tenues brasas que apenas aportan luz ni calor. Aife duerme. Marcus vela su sueño, convertido en un pálido fantasma de ojos enrojecidos…
"—No! —Aife se incorpora con brusquedad presa de un nerviosismo incontrolable—No. No. No.
—¿Qué sucede? —un asustado Marcus corre a abrazar a su amada—Una pesadilla, solo es una pesadilla. Todo va a ir bien.
—Nos está separando. ¡Oh, Dios!. Lo está haciendo. La está usando.
—¿Quién, cariño?—Marcus aprieta Contra su cuerpo a una temblorosa Aife.
—Su sangre, Marcus. Él está usando su poder para parar la guerra. Está escribiendo leyes nuevas. Hay que pararlo —Aife se deshace del abrazo de su amado y se dirige a los caballos—. Siempre hay un precio por usar el poder de la sangre. Él debería saberlo.
—¿Ahora?¿En plena noche, Aife?—Marcus llega a su altura y retiene con una mano las riendas de los caballos—En sus ojos hay pintada una muda súplica.
—No lo entiendes, mi amor —Aife coge con suavidad la mano de Marcus—. Nos está separando en luces y sombras. Las luces, los más benignos, sus enemigos. Los afines a él, crueles y déspotas son la oscuridad. Esta tarde han muerto muchos faes de ambos bandos, no solo mi madre— una lágrima rueda por la mejilla de Aife—, y mi padre sabe que todos se unirán para clamar venganza. Nos está separando para que eso no ocurra. Está moldeando el futuro para salir indemne de esta guerra.
—¿Y qué importa?—inquiere Marcus—Si así acaba con la guerra, por fin viviremos en paz.
—El precio, Marcus —se desespera Aife—. Siempre hay un precio por usar la sangre. Está condenando a los humanos a la esclavitud para satisfacer los deseos de sus acólitos. ¿No lo entiendes?, mi amor. Soy su hija. Soy oscura. No puede haber amor entre humanos y faes. Está condenando nuestro amor justo cunado recién ha florecido."
Otro flash. Mas dolor. El cuerpo desgarrándose en miles de pedacitos, impulsados a la velocidad de la luz. Desaceleración. Brutal, dolorosa. Los pedazos se reúnen. Aife corriendo por el pasadizo abovedado de un castillo sumido en la penumbra y el silencio. Marcus a su vera…
"—Apresúrate, Marcus —la voz de Aife resuena en el oscuro corredor. Cargada de angustia—. Hay más. No solo las leyes. Está redactando una profecía. Me está condenando.
—Princesa, os creíamos muerta —la cara de asombro del guardia hace compañía a su voz al ver llegar a la hija del rey a la carrera.
—Apartad —Aife golpea al guardia en el hombro y lo retira de su camino—. Empuja la pesada puerta de madera y entra en las estancias personales del Rey sangriento.
—¡Padre! —su desgarrador grito sobresalta al rey, que deja caer la pluma goteante de su sangre y vuelve su mirada desencajada a lo que él cree es un fantasma. Aife —murmura compungido.
—No te ha bastado con causar la muerte de madre —la voz de Aife rezuma indignación— y de esclavizar a mi amado, que ahora me condenas a ser perseguida como a un animal. ¿Qué es ese poder oscuro y maligno con el que estás jugando? Tan poderoso es que ni siquiera tú puedes detenerlo y te vales de otras personas para hacerlo.
—Hija mía —implora Trick, perdidas todas sus fuerzas. Pensé que estabas muerta —desvía su mirada al papel cuya letra impresa en su sangre justo se ha empezado a secar.
—¿Calla y responde? —la indignación da paso a la cólera, teñida de odio—. ¿Quién es el guerrero condenado a mi misma suerte? ¿Qué es aquello que has puesto tras nuestros pasos?
—No importa. Yo lo arreglaré —suplica el Rey.
—No vas a responder. ¿Verdad? —Aife se desespera—. Tú y tus secretos. Siempre conspirando para estar al mando. No eres más que un cobarde cuyo único alimento es el poder, sin importarte el destino de las personas —restalla Aife volviendo su cara Hacia Marcus—. Vámonos, mi amor. Tenemos que huir lejos."
Otro flash. Otra disgregación.
—Joder, Aife. No más, por favor. No quiero saber más —imploro a la nada que me rodea.
Desaceleración brutal. Recomposición. Dolor. Llanto. Incluso aquí puedo llorar.
Un campamento a la ribera de un río. El ligero sol del amanecer apenas comienza a calentar la media docena de tiendas montadas alrededor de una hoguera reducida a unas pocas brasas humeantes. Dentro de una de las tiendas, Aife y Marcus. Ella con las venas abiertas, su sangre humeante yace en un vaso. Una pluma empapada y un papel a medio escribir. Él la sostiene por los hombros, dándole calor y cariño. Sosteniendo su dolor con el suyo…
"Es imposible, mi amor —Aife mira con ojos llorosos a su compañero—. La sangre de mi padre es demasiado poderosa y no puedo romper la profecía. Todo ha sido en vano. No queda más que esperar mi destino —desvía su mano para acariciar con ternura la mejilla de Marcus—, pero tú tienes que huir. Él está muy cerca, lo noto.
—Aife —suplica Marcus.
—No hay lugar donde esconderse de un poder así —las dos manos de Aife hacen presa en la cara de su amado y la atraen hacia la suya. Depositando un breve beso en sus apagados labios—. Yo acepto el destino que me ha sido escrito, no sin la promesa de hacer cuanto esté en mi mano para que aquél que me condeno pague por sus actos. Tú tienes que marcharte. Déjame llevarme al desconsuelo de mi destino por lo menos el dulce sabor de una victoria a medias. Tu salvación será mi atadura con este mundo. Volveré, Marcus —Aife solloza empujando a su amor al exterior de la tienda—. Encontraré la manera de volver y te encontraré. Ahora, vete —Aife señala los caballos atados en uno de los árboles que procuran sombra al campamento.
—¡No! Nunca —Marcus se muestra firme y decidido—. Tu destino será el mío, Aife. Si he de vivir a tu lado, lo haré. Si estoy condenado a morir a tu lado, que así sea —atrae a Aife y funde sus labios con los suyos, en un intenso beso que amenaza durar para siempre.
La niebla negra, promesa de terrores sin parangón, aparece por el horizonte. Recorriendo la pradera que lleva al campamento a gran velocidad. Nublando la luz del sol a su paso. Apagando la vida de la tierra allá por donde discurre.
—Ya viene —susurra Aife rompiendo el beso—. Dedica una última mirada cargada de ternura a su amado Marcus y ambos giran sus cuerpos, las manos enlazadas.
Marcus sostiene la mirada fija en la niebla negra, haciéndole saber el valor y el orgullo de la raza inferior.
—Fitzpatrick McCorrigan —Aife lanza una desgarradora advertencia al viento. Sus ojos brillando en un azul intenso e hipnótico—, pagaras por tus crímenes. Yo, Aife McCorrigan lo juro por aquello que nos une y que ahora nos condena a la separación. Mi sangre maldecirá la tuya, así pasen mil años.
Su voz se desvanece, envuelta en la niebla negra."
Flash. Vuelta al dolor. Descomposición, velocidad, recomposición. Aife atrapada en una celda intemporal, hecha de oscuridad…
"—¿Quién eres y donde estoy? —Aife todavía no ha perdido el orgullo de ser quién es— Muéstrate y dime donde está Marcus.
—El humano no importa —retumba una voz salida de las mismas paredes de su prisión— Aife se lleva las manos a los oídos. El dolor es insoportable. Amargas lágrimas corren por sus mejillas.
—A mí si me importa, hijo de mala madre.
—A mi solo me importas tú. Tú y el guerrero. Sois la reina y cumpliréis con la profecía cuando tenga al guerrero. Y yo, Ahriman, reinaré sobre mi mundo y sobre el vuestro. Así lo ha escrito vuestro padre y así será.
—Jamás me doblegaréis —replica Aife orgullosa—. He visto el mal que habéis desatado y no será por mi mano que tengáis la posibilidad de repetirlo.
—Ya veremos —la voz desaparece y Aife se sumerge en una oscuridad insondable."
Flash. Oscuridad.
"Dolor."
Flash. Oscuridad.
"Pánico."
Flash. Oscuridad.
"Llanto."
Flash. Oscuridad.
"Humillación."
Flash. Oscuridad.
"Tortura."
Flash.
Cientos de años transcurridos en un instante. La misma celda. Aife enfrentada a una figura con el dolor pintado en el rostro…
"—Marcus, mi amor. No puedes ser tú —solloza Aife—. Deberías estar muerto.
—Él. Él me ha hecho esto —Marcus adelanta su mano intentando tocar a Aife. Un leve espacio les separa—. Ha depositado parte de sus poderes en mí, haciéndome inmortal, para que sufra contigo. Me está obligando ha hacer cosas terribles ahí afuera, en el mundo real. Dice que todo parará si accedes a sus deseos. Si aceptas me liberará.
—No, Marcus —replica Aife, dejando caer amargas lágrimas por sus mejillas—. Esto es más grande que tú y que yo. Se trata de la supervivencia de la vida misma en la tierra. Deberás aguantar. Yo deberé aguantar."
Flash. Dolor. Llanto. Mi mente a punto de quebrarse.
—Aife, por favor. Me muero —hablo a la nada.
—Tú querías saber. Yo soy la fuente del conocimiento —el leve toque de súcubo de Aife acompaña a sus palabras, calmando mi dolor un poco—. Aguanta, ya falta poco —susurra.
La celda iluminada por un fulgor anaranjado capáz de derretir la tierra misma. La mano de Marcus atravesando el pequeño espacio, antes imposible de cubrir, y tomando la mano de Aife…
"—Vamos, mi amor. Eres libre —la voz de Marcus rebosa alegría.
—¿Cómo?
—Talyssa. Talyssa Beattie, el Fénix. Probablemente el fae más poderoso después de tu padre. Capaz de rebatir los poderes de Arhiman, aunque por poco tiempo. Talyssa Beattie, mi amiga —declama con orgullo."
Flash. Dolor amortiguado. Velocidad soportable.
"Noches de amor. Una súcubo y un ser inmortal. Sexo plus más"
Flash. El dolor da paso a la dulce calma del toque súcubo.
"Una frase: Estoy embarazada. Alegría, amor, orgullo.
—Se llamará Ysabeau, como mi madre —Aife habla. Marcus asiente."
Flash.
"Una niña recién nacida en brazos de su padre. Aife mira con pasión a su familia. Lágrimas de felicidad corren por sus mejillas."
Bo. Es Bo —el pensamiento me recorre el cuerpo de punta a punta, arrancando escalofríos antes de que llegue de nuevo el...
Flash.
La pequeña Bo en una cuna. Marcus mirándola con una mezcla de amor y pena. La niebla negra revoloteando a su alrededor. Aifa observándolo todo desde la distancia…
"Marcus. ¿Qué sucede, mi amor? —Aife señala horrorizada la niebla negra.
—Lo siento, cariño —La voz de Marcus se nota cargada de remordimiento—.No soportaba el dolor, ni mucho menos tu ausencia. Así que pagué el precio de tu libertad. Ya no eres la reina y podemos vivir en paz. Ella —señala a Bo—es depositaria de sus poderes, adquiridos a través de los míos. Ella es suya.
Yo soy tuyo y tú eres mía."
Flash.
Aife entregando a Bo a Lou Ann. Aife perdiéndose en la oscuridad del bosque. Su corazón roto…
El chorro de chi cesa y Aife separa sus labios de los míos. Mi cuerpo se arquea y se sacude. Golpeo la puerta del coche y me quedo mirando a Aife. Mi respiración entrecortada, mis manos temblorosas.
—Eso ha sido... —acierto a murmurar—
—Mis recuerdos. —termina la frase Aife—. Recuerdos restaurados por la apertura del portal. Aquello que Trick me hizo olvidar cuando reescribió mi historia, convirtiéndome en una rebelde, con el propósito de borrar todo rastro que condujera a la implicación que tuvo con Arhiman. El poder que ha emanado del portal ha contribuido a que recordara aquello que estaba oculto, pues estuve mucho tiempo bajo la influencia de él. Y él tiene poder sobre mi.
—Entonces Marcus es el padre de Bo.
—Si —sentencia Aife.
—Vale. No pasa nada, Aife —le respondo con una sonrisa— Tú amiga Kenzi ha cerrado el portal y ya no tienes que preocuparte por el tipo ese de nombre tan raro. Ahora solo es cuestión de volver a la ciudad y contarle a Bo lo de su padre y que ella se encargue de él —razono con alivio—. No se donde ves tú esos peligros inimaginables que nos acechan.
—No entiendes nada —Aife me calla con una mirada tensa—. Marcus no es el peligro. Es Bo. Mientras Bo siga existiendo, cabe la posibilidad de que él urda otro plan para retomar el control sobre ella. Hay que eliminar esa posibilidad.
Un silencio tenso se apodera del automóvil. Yo repaso mentalmente lo que acaba de decir Aife, no queriendo entender lo que creo que he entendido. No puede ser posible.
—Aife —susurro.
Ella arranca el coche, lo introduce en la carretera y pone rumbo a la ciudad. Rumbo a Bo…
