Los Gan Jin y los Zhang

Definitivamente esos de pueblos, unos de bárbaros y los otros de refinados, habían mejorado sus relaciones. Eran una misma fuerza de ataque pero no se mezclaban, cada uno prefería guardar sus costumbres. El poblado junto que habían hecho estaba dividido en tres partes: la parte Gan Jin, la parte Zhang y la parte neutra llamada Ghang.

La parte Gan Jin era en aparencia una zona de élite, previsión y pulcridad. Las casas eran de piedra blanca y tenían en su gran mayoría jardines bien arreglados. Tenían un parque en flor.

La parte Zhang era algo más desastrosa pero no desorganizada. Las casas eran más parecidas a cuevas y preferían dejar el color original de la piedra del suelo. No había jardines pero tenían un par de plazas comunes en las que hacían danzas a la luz de la luna. A pesar de que eso supuso un problema para los Gan Jin al principio pues para ellos hacían mucho ruido, el problema quedó solucionado con unos hermosos tapones para la orejas y disminuyendo los horarios de fiesta. Ahora sabían que debían ser tolerantes los unos con los otros.

Separando esas dos partes tan diferentes había un pequeño riachuelo. A los dos lados había los lavaderos y los tendederos para secar la ropa. E increíblemente, sobre el río, sin cortar su flujo, se alzaba la parte neutra. Su base era una plaza enorme que comunicaba las dos partes, como una especie de puente. Estaba incrustada a una de las montañas que les resguardaba y respetaba la pequeña catarata del río y a su vez protegía una posible inundación hacia los poblados. En la parte neutra vivían o se relacionaban conjuntos mezclados de los dos poblados. También era la zona "social". Allí se encontraba la biblioteca, la sala de juegos (de mesa), el bar y un pequeño teatro. Eso permitía que aunque estuvieran seguramente separados, de vez en cuando se vieran las caras para disfrutar de un espectáculo, ya fuera Gan Jin o Zhang. No estaba delimitada la entrada a la biblioteca que habían empezado a reconstruir con sabiduría y objetos que se iban encontrando en sus viajes. Así, si un Zhang necesitaba información, un Gan Jin podía ofrecérsela y viceversa. También habían unas pequeñas casas para aquellas parejas mixtas que se habían formado en esos siete años. No solía haber problemas y no eran discriminados por ninguno de los dos bandos. Eso quedó aprobado por Aang.

Appa descendió en el teatro de la zona neutra, así no podrían decir que había preferencias. En seguida los cabezas de los poblados se juntaron a saludarlo y darle la bienvenida.

- Bienvenido Avatar Aang y bienvenido su equipo.

Descendieron todos de Appa. Ahri estaba un poco nerviosa. Nunca había estado allí. Por otra parte todos parecían estar contentos de ver al monje y no parecían agresivos.

El cabeza de los Gan Jin se acercó a Aang y le dijo:

- Me parece que ya sabemos a qué vienes. Hemos oído rumores que se quiere hacer otra guerra, esta vez empezada por el Reino de la Tierra, no, por Ba Sing Se.

Aang afirmó con la cabeza.

- Pero antes, deberías conocer nuestro poblado y decir qué te parece. -Añadió la cabeza de los Zhang.

- La verdad es que por ahora está muy bien. Me parece buena idea la estructura que habéis montado. - Y sonrió.

Esa noche decidieron hacer un banquete en la plaza de la zona neutra. Por suerte había espacio para todos, pues su población no era tan grande como lo parecía. Aang estaba entre los dos bandos, Katara y Ahri prefirieron ir más hacia los Gan Jin; Sokka y Toph hacia los Zhang.

- Gracias a ti ahora conseguimos llevarnos mejor. Aunque sigo pensando que los Zhangs son unos sucios, debo admitir que su capacidad de supervivencia con lo mínimo es muy interesante.

- Sí, yo también aprendí que aunque los Gan Jin fueran unos estirados, sus conocimientos escritos se podían leer muy bien por nosotros y nos aportaron ayuda en momentos en la que lo necesitábamos.

A Aang le salió una gotita en la sien y forzó una sonrisa. Pero enseguida su sonrisa fue original pues vio que realmente se hablaban entre ellos sin sacar las espadas e intentaban no meterse en peleas a pesar de ser ambos bandos impulsivos.

- Me alegro de que hayáis acabado así. La verdad es que este pueblo tiene mucha vida y se ve fuerte.

- Sí y es por eso que hemos pensado en una posible estrategia de lucha por si llegan los soldados de Ba Sing Se.

La gran mayoría del corro se callaron y se pusieron serios, el equipo avatar y Ahri también. Aang apenó la cara. Hablar de eso era una manera horrible de destrozar el alegre ambiente que estaba habiendo, pero todos sabían que era necesario.

- Los Zhang son buenos en la lucha cuerpo a cuerpo y nosotros, los Gan Jin, en el arte de la espada y el arco, es decir, a distancia. Eso nos crea una defensa y un ataque poderoso.

Aang cerró los ojos y luego miró a ambos jefes.

- Al menos me alegro que vuestras fuerzas se hayan unido para el combate. Ahí se demuestra que os necesitáis, mejor dicho -hizo una pausa- que os complementais. Pero hay un problema...

- Mucha gente de Ba Sing Se que luchará será maestra de la tierra y vosotros... -continuó Toph.

- No te preocupes Avatar Aang. -Contestó en seguida la jefa de los Zhang. - Vosotros nos conociste atravesando el Cañón de la Muerta con el guía. Me parece que directamente interpretaste que no teníamos maestros del dominio de la tierra.

- ¿Eh? ¡Quieres decir que hay maestros de la tierra entre vosotros!

- Pues claro. -Afirmó el jefe de los Gan Jin.

- ¿Entonces por qué...?

- Hace falta conocer el Cañón de la Muerte para atravesarlo -le cortó la mujer bárbara- y aunque se tenga el dominio de la tierra, si no se sabe el camino, uno se pierde igualmente. -Sonrió.

Aang estaba perplejo. Delante de él se plantaron varias personas de ambos pueblos y con un gesto brusco de manos en dirección al suelo levantaron un pedestal para ellas mismas.

- ¡Eso es fantástico! -Gritó Katara.

- Eso es algo más en común que tenemos. - Añadió la jefa de los Zhang. - Aunque no son muchos, daremos nuestro mayor esfuerzo si hay que atacar.

El avatar bajó la cabeza.

- Espero que esto acabe antes de que empiece. Espero que no se tenga que atacar.

Katara y Sokka se dirigieron hacia él y pusieron sus manos sobre el hombre del joven. Todo el mundo esperaba lo que decía el Avatar.

La noche finalmente acabó alegre de nuevo, con música y baile. Ahri estaba descubriendo un mundo nuevo, se sentía bien, pero sabía que todavía la tenían vigilada, tanto esos hombres que la hipnotizaron como Toph, quien parecía que no hacía nada pero le iba mandando advertencias. Tenía mucho miedo.

Sokka no se separaba de su pequeño y muchas chicas de ambos pueblos se derretían al ver al pequeño y adorable Shiro. Su padre se sentía ya orgulloso de él. Había sobrevivido a todo con apenas una semana de vida. Tenía mucha vitalidad y eso le daba energías a él también. Dirigió la mirada hacia la luna que ya no se encontraba llena y dio las gracias a Yue por todo lo que había hecho.

- Ese niño es y será fuerte, Sokka. Lo sé. Él también notará mi fuerza.

Sokka abrió sus ojos. Le había parecido escuchar la voz de Yue. Miró hacia su pequeño y se preguntó a qué se referían esas palabras si de verdad se las había dicho Yue.


De mientras mientras Zuko y Iroh se desplazaron hacia el poblado de Haru. Sabían que ya tenían su apoyo, puesto que el joven maestro de la Tierra había aceptado a Zuko en el momento que Aang lo aceptó como maestro del fuego. Ya tenían su confianza, pero necesitaban saber si había más poblados a su alrededor que podrían colaborar.

Además, en esa zona quedaban todavía colonias de la Nación del Fuego. Los reportes que había obtenido no eran del todo negativos y aunque algunos deseaban su expulsión total, otros aceptaban que se quedaran siempre y cuando siguieran las normas de la Tierra y no hubiera preferencias.

No estaba claro que porque Haru aceptara apoyarlos, los demás lo hicieran también. Y el primer paso para ganarse su confianza era resolver el problema de la colonias y presentarse de manera humilde.


Cuando se hubieron cansado de la fiesta, la gente empezó a dispersarse e irse a dormir. Curiosamente los Gan Jin podían aguantar despiertos más que los Zhang quienes se agotaban y enseguida querían irse a dormir (se ha de decir que su instinto desarrollado de supervivencia les hacía estar alerta por las noches con más facilidad que los otros).

Sokka y Shiro, Katara y Aang, Toph y Ahri durmieron en una misma sala enorme. Tenían que estar juntos tanto para vigilar a la maestrilla de tierra como para protegerse mutuamente. Esa noche lo necesitaban, necesitaban estar juntos como lo habían estado durante su aventura hacia siete casi ocho años. Sokka tenía que dormir pegado a Shiro, no quería despegarse, pero a Katara le pasó igual, así que cada uno se puso a un lado del bebé y lo abrazaron. A Aang le pareció bien, pero ya que no podía estar a solas con Katara, al menos pidió de dormir abrazado a ella. Y la petición fue aceptada, Aang se durmió abrazándola por la espalda. Toph se puso dando la espalda a Sokka y vigilando a Ahri, quien evidentemente se sentía excluida del grupo.

- Compréndelo, todavía nos cuesta.

- Tranquilos, lo entiendo. Soy yo la que debería disculparse un millón de veces y no sería suficiente. Tendría que haber sabido librarme de la hipnosis yo sola al ver que estaba haciendo una cosa tan mala... -se le escaparon la lagrimitas.

- Eso era muy difícil -le dijo el Avatar.

Toph notaba sinceridad por la maestra del agua. Aunque quizás era mayor que ella, podía decirse que empezaba a sentirse como su hermana mayor. No era mala persona.

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Comentarios de la autora:

Me he puesto a tope con la escritura. Mañana empiezo clases y sé que este ritmo descenderá, así que aprovecho ahora a escribir lo que puedo.