Comienzo: ¡Doble actualización!

Razón: Una restitución por el retraso.

Buenas tardes, gente de Fanfiction y lectores y seguidores de mi fic.

Antes que nada, lamento la demora (Qué particular forma que tengo para presentar el capítulo; siempre con una disculpa) pero se debe a que las clases parecen terminar y me están fusilando literalmente con trabajos prácticos, informes y mucha tarea. Asique resumiendo… Semana súper ocupada.

Antes de "irme por las ramas", los invito a leer. Aquí el capítulo twenty one. Espero que les guste y si son tan amables me comenten qué les parece…


Capítulo 21

Apatía por su vida parecía reflejarse con cada acción que había optado vehementemente tomar. Interés se observaba vaga y solamente en lo que él había decidido valía la pena. Por más que no hubieran deseado o imaginado marchara de esa manera, dejando a un lado la ayuda que creían sus amigos, le podrían brindar, sabían que él lo prefería de ese modo. Lo realzaba como importante el hecho de ser el único que debía entrar en acción. Había propuesto el valor de su vida por el de alguien más, y por más que Ken admirara la determinación y convicción que había demostrado con gran gallardía TK, en ese momento deseaba con extremos anhelos nunca hubiera partido en busca de Kari.

No lo deseaba por más que sonara cruel. Porque, teniendo en cuenta que se había obligado a sí mismo a decirles la verdad sobre ese extraño mundo, tenía entendido que todo aquello escondía algo que le era desconocido hasta para él mismo. Pues parecía extrañar, aunque sea raro, volver a ser el tirano que había sido antes con tal de poder ingresar a aquel lugar en busca de la joven raptada. Dado que sabía con seguridad que no había vuelta atrás, por más que Gennai mencionara una supuesta solución que hasta para el más esperanzado pensador parecía ridícula.

No deseaba pensar tocante al pesimismo, no lo deseaba porque sabía que iba en contra de los principios de su amigo Takaishi. Él había demostrado engendrar una esperanza pura y sin descripción que hasta el momento le era irreconocible e incomprensible. Reconocía lo sagrado de sus sentimientos, y la dignidad que parecía concernir aquel emblema. Sin embargo, le era imposible dibujar una salida a la situación que vislumbraba como tortura hasta para el vidente de los hechos. Porque, por más que alguno no perteneciera a la familia de Kari, o no la conociera siquiera, escuchando nombrarla solamente, sabrían que el pesar llegaría hasta lo más profundo de quien conociere la situación. No era lícito ser miembro de la familia, o un ser querido de la muchacha para entrar en el hondo abismo del pesar, el cual con sus grandes y lastimosas garras hería gravemente a quien caía por tropiezos al lugar.

Sin embargo, y por más que el terror se escapara de sus ojos, alertándose a sí mismo y a los que divagaban dirigiéndose miradas, las cuales de vez en cuando cayeron sobre su persona, se dio el valor que necesitaba para confiar en TK. Quiso creer, por más que lo considerara improbable, en los poderes sagrados de la esperanza. Y fue allí donde, después de verlo marchar exactamente minutos después, se sentó en uno de los asientos de que se encontraban en la habitación de Kari, en espera de la aparición de Kari y TK. Lo que pareció llamar la atención del resto de los que se encontraban aun observando el monitor de la computadora.

-o-

No se percibía nacer siquiera un color vivo dentro de la extraña zona, todo se atenuaba en un gris permanente que no parecía querer cambiar de semblante con facilidad. Los sonidos se callaban, dejando como cantante el chocar lento de las olas del mar contra la granosa y sucia arena, mientras parecía debatirse en protagonismo con el silbido que provocaba el vertiginoso viento al pasar. Pues se demostraba arrasador y violento, como si se tratara de un tipo de defensa contra cualquier visitante no deseado. O eso pareció pensar TK al notar cómo las ráfagas lo empujaban a tal acto de provocar que trastabillara. Y pareció percibir una humedad notable, la cual llegaba hasta su interior, y fue tal la captación que pudo reconocer su nariz mojarse al intentar respirar dentro de ese incómodo lugar.

La temperatura parecía combinarse con la que residía en esos momentos en Japón, puesto que se asemejaba a las heladas que abrazaban a Odaiba con tal frialdad. Sin embargo, reconocía una diferencia en el ambiente al de una tranquila ciudad. Aquello parecía haber sido víctima de una apocalíptica guerra entre seres destrozadores de tranquilidad y paz. Veía con temor los sentimientos que infundían en su corazón al estar presente en un mundo como aquel.

"El Mar Obscuro fue creado por la fuerza de los malvados pensamientos humanos". Y aquella frase bailó en su cabeza, dándole qué pensar. Provocando a sus instintos hambrientos de consuelo, que tratara de encontrar la manera de acostumbrarse al entorno lo más rápido posible. Pero le era francamente una tarea muy difícil de hacer, puesto que seguía asombrándose cada vez más y más al ver con notorio asombro y miedo ese lugar de pesadillas.

El viento lo arrasó nuevamente, provocando que cubriera su rostro con una mano, intentando que las ráfagas no chocaran contra sus ojos y lo lastimaran con esos golpes tan fuertes. Y escuchó a su compañero Digimon alertarle de la poca estabilidad que mantendrían si continuaban en esa parte del lugar, por lo que siguió su consejo en apartarse tenuemente de la orilla del mar, a la cual no había notado tocaba sus pies y provocaba que estos se mojaran con facilidad al penetrar en su calzado.

El silencio los había colmado con solemnidad, pues parecían muy absortos en descubrir un plan que los llevara con facilidad hacia Kari, y no tuvieran que caer nuevamente ante la desdicha de enfrentarse contra Digimons que parecían poseer poderes y mayordomía que les era imposible imaginar. Sin embargo, Patamon no pudo soportar las fuerzas de la curiosidad, y cedió ante abrir su boca y preguntarle a su amigo lo que no podía entender.

— ¿Cómo supiste que el Digivice de Kari abriría la puerta, TK? — Y el mencionado levantó por primera vez su cabeza. Entonces, el que frunciera el ceño algo indeciso, pareció anticiparle de una duda en su futura respuesta.

— No lo sé. Solamente… tuve esperanzas de que así fuera — Y su sonrisa llegó hasta su compañero, el cual imitó la acción — Aunque… también pensé que se debía a lo que mencionó Gennai… — Y Patamon lo observó curioso, intentado recordar las palabras del susodicho — Creo que… cuando dijo que los poderes de la luz y la obscuridad son solamente diferentes caras de la misma moneda, se refería a que ambas poseen potestad sobre ellas mismas. Aunque parecen no saberlo — Y su reflexión pareció sumamente cierta, dado que la veracidad que percibía Patamon en su respuesta era mucho mayor a lo que se esperaba fuera a decir.

— ¿Crees que esa sea la razón de por qué se llevaron a Kari? — Insistió en lo que él creía un rapto.

— Tal vez… Pero no importa — Y la manera en la que se levantaba, invitó al Digimon a hacer lo mismo — Solo… hay que encontrar a Kari, y llevarla a casa — Y el ver la determinación que poseía TK al hablar de esa forma lo confortó como había estado esperando, pues se apreciaba con grandes deseos el brillo en sus ojos, y más aún cuando mencionaba no solamente que la buscaría, pues él mismo había dicho que la iba a encontrar.

— Vamos — Dijo de pronto Patamon. Entonces su compañero extendió su Digivice hacia adelante, mientras lo apuntaba con una sonrisa en su rostro, mientras asentía con confianza.

— Sí. ¡Patamon, Digievoluciona! — Y al haberle entregado su Armor, el Digimon aportó parte de su cuerpo a esa antigua Digievolución, apartando las partes que le entregaba ese extraño Digihuevo y pegándolas a su cuerpo de una manera extremadamente rápida. Su cuerpo velozmente pareció evolucionar de una manera inexplicable, pues había cambiado asombrosamente a una forma equina, sin embargo sus relucientes alas, en ese momento no más que simples, dado la obscuridad del lugar, parecieron anunciarle al vidente que se trataba de una subespecie de Pegaso. "La esperanza naciente".

Y vislumbró aquellas palabras como algo ansiado, llenándose de lo que parecía necesitar en el momento. Pues su cuerpo se movía con facilidad, pero su espíritu parecía haberse petrificado al estar nuevamente en el Mar Obscuro.

Los ojos azules de Pegasusmon lo llenaron de energías, su brillante peto le inspiró confianza, más aún al ver inscripto el emblema de la esperanza ahí mismo. Lo que lo impulsó a llevar su mano derecha hacia el interior de su abrigo, donde estaba colgando, alrededor de su cuello, el regalo que Kari le había obsequiado con grandes deseos, según entendía él. Y lo magnífico de su ser lo impulsó a ser fuerte, asombrándose por lo magno de sus alas, su reluciente escudo y su brillante color. Formó una pequeña sonrisa, moviendo una comisura de sus labios hacia arriba, entonces pudo percibir cómo su compañero Digimon le invitaba a subirse a su lomo, por lo que accedió. Y dado esto, el impulso que las alas del Digimon brindaron, fueron suficientes como para que alcanzara cierta distancia tocante al suelo. Y su vuelo pareció obstruido por el vertiginoso viento que habían olvidado previamente, por lo que TK se había visto obligado a mantener el equilibrio con fuerzas.

"¡Sujétate fuerte!". Y obedeció fácilmente a las palabras de su Digimon, pues su vuelo no fue tan rápido como el que acostumbraba, pues las ráfagas de viento parecían chocar fuertemente contra él, pero no cedió a caer. Pues las fuerzas que le proporcionaban las emociones de TK fueron suficientes como para que se llenara de un poder santo, que había desconocido al momento que lo tocó, sin embargo reconoció como el mismo que le daba, antaño, para lograr su Ultra-Digievolución.

"¡Aquí vamos!". Y habiendo dicho esto, afirmó sus alas para lograr un balance en sus movimientos, logrando que se movieran con mayor fuerza y velocidad, y que esto provocara una velocidad sublime en su vuelo…

Y allí los vieron partir en el abismo de ese horizonte. Los notaron convencidos de algo que les era desconocido hasta el momento, pues la manera en la que observaron a ese Digimon Sagrado y a su compañero humano fue llena de temor. Se observando entre sí, notando su reflejo al verse en los rojos ojos del otro. Entonces, uno de esos pequeños Digimons murciélago se aventuró a hablar.

— Debemos comunicarlo inmediatamente.

-o-

— ¿Seraphimon? — Mencionó con confusión el pequeño pero poderoso Digimon.

— Exacto — Cortó con facilidad la duda de Gatomon.

— ¿Gennai, estás seguro de que puedan? — Y el silencio fue su respuesta.

— No, no lo estoy — Y la mirada confusa de Gatomon esta vez se levantó y observó con detenimiento, de espaldas, a Gennai — Pero existe esa posibilidad. Hay muchos medios para que alcance ese tipo de nivel — Y dicho esto giró para observar a su interlocutor de género confuso.

— Pues… es un Digimon Ángel de alto rango… — Mencionó Gatomon, pero fue interrumpida por Gennai.

— El más alto de todos — Y de repente guardó silencio — Pero también es la contraparte de Daemon — Y ello tenía sentido, pues recordaba a Devimon como la contraparte de Angemon, o a LadyDevimon como su contraparte en su quinto nivel. Pero el siquiera imaginarse la imagen de aquel Digimon, del cual solamente había oído historias, llegaba a asombrarla en silencio. Pues sabía que su puesto parecía llegar a estar a la altura de ser administrado por el mismo *Creador, del cual desconocía su procedencia, naturaleza, y cualquier atributo que parezca poseer. Puesto que solamente era mencionado vagas veces por los Digimons Ángeles, o Digimons Sagrados — ¿Qué es lo que piensas, Gatomon? — Y en ese momento notó que su cabeza estaba gacha, por lo que la levantó para encontrarse con la cálida sonrisa de Gennai, seguramente debía tener más esperanzas en TK de la que había demostrado con los demás.

— Yo… — Articuló pensativa, pues no sabía qué decir — Me es difícil poder creer que podría dar aparición un Digimon como Seraphimon… La diferencia de dimensiones es muy grande — Y reconoció pesimismo en su hablar, por lo que se lamentó luego de haberlo dicho.

— ¿No crees que sea posible? — Y vio, a sabiendas de que negara con la cabeza, hacer lo que pensaba.

Solo pueden depender de un milagro… — Y vio las lágrimas agruparse en sus grandes ojos.

— Eso es justo lo que yo dije — Interrumpió llamando la atención del Digimon.

— Pero… ¿Qué tal si lo logran? Estaría bien, supongo. Podrían vencer a Daemon — Se apresuró a decir — Pero… ¿Y si es verdad que GranDracmon se encuentra en ese lugar, u otro Digimon más poderoso, qué podría hacer Seraphimon contra él? No bastaría su poder — Y vio con tristeza cómo la sonrisa en el rostro de Gennai parecía fallecer, pues la borró lentamente al notar el miedo que aterraba a Gatomon.

— ¿Temes que sea verdad el que se encuentre allí? — Y no necesitó su respuesta, puesto que se refería solamente a una pregunta retórica — Tendrían que huir — Dijo de espaldas, y para asombro del Digimon.

— ¿Qué…?

— De otra forma, ambos morirán.

-o-

El vuelo había sido largo, pues notaba que horas habían pasado al estar cruzando ese extenso lugar, del cual desconocía tan grande magnitud. Habían estado esquivando grandes vientos, mientras que varias veces, encontrándose frente a lo que año atrás parecían haberlos llenado de problemas, se vieron a la obligación de romper la raíz de las Agujas de Control que se encontraban en gran parte del Mar Obscuro, haciéndolas derrumbar y quitando su funcionamiento.

La duda había caído muchas veces en su cabeza, inquiriendo ante la desesperación al notar lo extenso que podía ser el lugar. Y por más que se negara a escuchar sus propias palabras, en cuanto a lo difícil que podría ser encontrar a Kari en un lugar que parecía ser mucho más grande que el Digimundo y el Mundo real al mismo tiempo, se vio ensimismado a pensarlo, pues por más que se obligara a ver el lado positivo, del cual se le iban su puntos a favor, la incertidumbre parecía querer adueñarse de él nuevamente. Pero no le dejaría el camino fácil, por lo que continuó dirigiendo su mirada entre la maleza del centro y hacia las orillas del mar en busca de alguna pista. Sin embargo, solo encontraba diferentes maneras de desesperarse.

Pegasusmon pareció perder la recepción que tenía de los sentimientos de TK, dado que al perder parte de su esperanza, solo florecía maleza dentro de su corazón, y su Digimon comenzó a perder fuerzas, por lo que pareció perder estabilidad y, de un momento para otro, pareció derrumbarse mientras se mantenía a vuelo.

TK por poco se habría visto frente al suelo, si no fuera porque se accionó antes y se presionó fuertemente a su Digimon, apretando con fuerzas su largo pelaje.

— ¡¿Te encuentras bien, Pegasusmon?! — Exclamó preocupado TK, al ser interrumpido por el fuerte viento que lo obligaba a gritar por más que no quisiera.

— Estoy muy cansado… — Soltó mientras cerraba sus ojos con fuerzas, y parecía perder la fuerza en su vuelo. Entonces se vieron acercándose al suelo con lentitud que pareció calmar a TK, sin embargo al cortar la distancia, ya hallándose alrededor de cuatro metros del suelo, su Digimon perdió la Armor Digievolución, y provocó que ambos cayeran contra el suelo fuertemente. Logrando heridas fuertes en las esquinas y extremos de ambos, ambientando; sus rodillas y codos se rasparon muy fuerte, como si quisieran llegar a sangrar, pero para su alivio frenaron en su acción. Sin embargo parte de su pierna derecha, la cual aún tenía un esguince en el tobillo chocó muy fuertemente contra la arena, que parecía tratarse de un frío asfalto al momento del contacto.

— ¡Patamon! — Gritó ya poniéndose de pie, e intentando vanamente la caída de su pequeño Digimon — ¿Estás bien? — Y vio como abría sus ojos lentamente, muy lastimado.

— Lo lamento, TK. Pero estoy muy cansado — Decía entre parecidos jadeos. A lo que su compañero lo observó temeroso, aun debatiéndose de cuánta ayuda podría ser en ese momento. Pero no divagó al cuestionarse nuevamente cuán grande podría ser aquel extraño mundo, no llegó a pensar en lo mucho que podría a significar aquello, pero no le faltaban deseos para lograrlo.

Ya había pasado lo difícil, según creía él. Había logrado llegar hasta donde en realidad temía estar, pero fuera de eso lo había logrado. Había calmado sus inquietudes y encontrado el valor suficiente como para correr el riesgo de perder su vida en el camino, con tal de que fuera necesario para el bienestar de Kari. Puesto que una nueva convicción había bañado su corazón, y sus sentimientos fueron tan puros y sacros, que creyó ser poseído por una fuerza que lo impulsaba a redimirse de sus actos tan atroces para con Kamiya. Ya podría descansar al reconocerse con perfeccionismo, no podía vislumbrar los malos pensamientos que habían estado avecinando su cabeza pasados días atrás. En ese momento, se conocía con facilidad y con completo conocimiento de sus posibilidades, puesto que ahora nada parecía atrofiar sus pensamientos y obligarlo a actuar de maneras inadecuadas. Porque completamente alejado de lo abnegado reconocía que se encontraban sus maltratos contra Kari, pero dejó de pensar aquello, ya que no lograría degustarse en victoria al mantenerse petrificado en pensamientos. Por lo que se accionó y se levantó con nuevos deseos de moverse con mayor rapidez. Observó a su compañero Digimon con pena, al saber que su repentina fatiga se debía a que no lo acompañaba en objetivo esa vez. Siendo que sabía a la perfección que **los Digimons eran impulsados por los sentimientos humanos, de esa forma lograban aumentar sus deseos de seguir adelante y lograr sus objetivos.

— Lo lamento, Patamon… — Mencionó para sorpresa del nombrado — Pero tengo que pedirte nuevamente la Digievolución — Entonces, su compañero lo comprendió, e hizo un esfuerzo de reconocer un poco de compañía por parte de TK, y logró encontrarla con facilidad, pues en ese momento sabía que deseaba rescatar a Kari con muchas fuerzas, y aquella convicción pareció llegar hasta lo más profundo de su núcleo, logrando que fuerzas nacieran dentro de sus extremos y le devolvieran el soporte para resistir la tercera Armor Digievolución en el día.

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La muchacha sentía cómo millares de miradas caían sobre su faz, pero parecía demasiado fuera de sus recepciones como para accionarse y cambiar su semblante de "perdida dentro de un sueño". Pudo sentir cómo el ambiente que gobernaba donde estaba echada era escalofriante, dado que brisas cruzaban por pequeños extremos de su cuerpo, haciéndola temblar levemente, y provocando un cosquilleo lastimoso dentro de sus nervios.

Escuchaba que alguien murmuraba cosas que le eran difíciles de entender mientras se acercaba hacia ella, y también pudo sentir el tacto de unas frías pero suaves manos sobre su rostro. Pero también notó que aquellas manos tenían unas uñas de preferencia largas y afiladas, puesto que sintió cuando una de éstas penetraba levemente sobre uno de sus pómulos cuando hacía un recorrido rasposo sobre su mejilla, provocando un ardor a un costado de su rostro. A lo que giró su cabeza para evitar otro ataque, pero aquello solo parecía provocar risas que no parecía reconocer del todo.

Y el sentir cómo lo incómodo caía sobre sus músculos, pudo discernir con un poco más de claridad que se encontraba echada sobre un duro y frío suelo, el cual parecía estar hecho de un material parecido al cemento. Pero no pudo reconocerlo por completo, dado que muchos de sus sentidos parecían dormidos aún. Haciéndole creer que se trataba de un simple sueño.

Que una abertura obscura, a un costado de su habitación, se había formado. Y de donde escuchaba la voz de aquel Digimon a quien añoraba ayudar, simplemente se debía a una ilusión. Y por más que al cruzar ese quiebre entre ambos mundos, y que no recordara nada más que ello, el estar echada sobre algo que no reconocía con claridad, en un ambiente obscuro, frío y húmedo parecía ser su única memoria.

"Duerme, tranquila…". Escuchó una grave pero reconocible voz de mujer. Una voz que parecía provocadora de despiertes emocionales en una persona del género contrario al suyo, puesto que escuchaba que aplicaba un ligero juego con su registro al decirle demás palabras que oía pero no escuchaba. "Duerme". Y se dejó llevar por su último consejo, u orden. Dado que la seducción con la que pronunciaba cada palabra parecía tentadora de obedecer. Por lo que volvió a cerrar sus ojos, que muy cansados se apreciaban. Y el llegar a perder por completo la noción de lo que ocurría sintió perderse nuevamente en las ilusiones de su cabeza.

— TK… — Pronunció con delicadeza y pocas fuerzas al momento de dejar caer su cabeza. En ese entonces el tacto sobre su rostro se dejó de apreciar, dado que ahora, aquellas manos se encontraban en otro lugar.

— Daemon — Prorrumpió en altas voces para el aparecimiento del mencionado — El niño está aquí — Y su ronroneo en la voz dejó de oírse, dado que lo que acababa de mencionar le provocaba cólera.

-o-

Bastantes horas denotaba correr con el paso del tiempo. Veía con asombro que las imágenes debajo suyo parecían repetirse como si de una corografía se tratara, pues muchos paisajes parecían ser iguales, haciendo eco a un límite inalcanzable. Haciéndolo razonar y entrar en el hecho de que podía existir un mundo mucho mayor que el suyo y que el Mundo Digital, lo cual pareció alterar la tranquilidad que le había costado mantener esa última vez.

Vislumbró a la lejanía cómo el paisaje intentaba repetirse nuevamente, y a TK esto le pareció una broma de mal gusto, porque por más que se lo negara, estaba seguro de que se repetían las mismas inclinaciones de la arena hacia el mar, el mismo número de árboles detrás del mismo y acompañado de una maleza interminable. Lo que lo obligó a suspirar, siendo que se estaba dejando llevar por simples suposiciones.

"Necesitas fe". Y aquella palabra bailó por su mente, provocando que millones de imágenes se junten formando un recuerdo muy valioso…

Muchos de sus días los calificaba como importantes, más teniendo en cuenta el saber que la paz nuevamente los abrazaba. Provocando que suspiros se reanudaran en apariciones cuando se ponía a pensar lo mucho que había vivido junto a sus amigos. Pero quitó nuevamente aquello de su cabeza, porque no quería estar ausente cuando se encontraba acompañado por sus compañeros en la última aventura en el Digimundo. Y es que se encontraba feliz al poder pasar tiempo con ellos, dado que en muy pocas ocasiones lograban encontrar tiempo para compartir. Y más enunciada estaba su felicidad al saber que se encontraban en la residencia Kamiya, donde propiamente reconocía mayor comodidad y gracia natural.

Corrió la mano que estaba sosteniendo su cabeza con ligereza, porque estaba provocando dolores en la misma al recapacitar tanto un solo suceso. Y es que por más que los demás se encontraran hablando felizmente entre ellos, compartiendo anécdotas de lo que no pudieron estar presentes muchos, no podía quitar de su mente una situación que había pasado, por poco, un año atrás. Pero tanta atención le daba, que parecía no poder comprender por qué le quitaba tanto de su tiempo.

Kari pareció notarlo, dado que la mirada de Takaishi se perdía en uno de los costados de la sala. Y creyó no ser la única en advertir el silencio de su amigo, dado que los demás parecían haber guardado silencio al notar que ella se distraía con algo más.

— ¿Te encuentras bien, TK? — Y el mencionado pareció reaccionar al escuchar que lo nombraban, por lo que dirigió su mirada hacia Cody, que parecía haber sido quién preguntaba. Y consiguientemente sonrió nervioso, mientras tomaba su nuca.

— Sí, estoy bien. Solo… estaba pensando — Y notó que la única que no correspondía a su sonrisa era Kari, puesto que lo observaba con gran curiosidad en su rostro. Pero se aventuró a desviar el tema — ¿Qué decían? — Y la charla pareció retomar desde donde había quedado, pero perdió el interés en lo que Cody y Yolei decían con facilidad, recostándose más cómodamente hacia atrás mientras descansaba su cuerpo. Dejándose nuevamente cosas que pensar.

— A mí no me engañas — Y entonces notó que en ese momento estaba compartiendo el sillón con alguien más, por lo que levantó la cabeza para encontrarse con Kari viéndolo con algo de decisión y confusión a la vez.

— ¿Qué? — Intentó simular indecisión, pero pareció fracasar.

— No lo voy a repetir… — Y comenzó a observarlo con escudriño que pareció incomodar a TK, dado que la mirada de Kari parecía caer solamente en su ruborizado rostro — ¿En qué piensas? — Dijo después de notar que no pensaba acotar nada.

— Mmm… — Dijo mientras tomaba su mentón, y giraba su rostro hacia adelante, mientras que de reojo advertía que la proximidad de la muchacha hacia él parecía casi nula, lo que logró acumularle nervios, y rápidamente sudar, pero ¿por qué?

— ¿Es sobre el Mar Obscuro? — Y su mirada cayó esta vez sobre el rostro de su amiga.

— ¿Cómo es que…? — pero no terminó su pregunta, dado que observó que Davis no quitaba la mirada sobre él, intentando advertirle, creía TK, que no lo dejaría en paz, por lo que suspiró. Pero eso llamó la atención de Kari, por lo que se vio obligado a devolverle la mirada un tanto molesto por la repetida acción, pues llegaba a cansarle el hecho de que su amigo no le diera privacidad con Kari. Pero algo que no entendía hasta el momento era por qué le interesaba tanto pasar tiempo con ella, pero quiso creer que se debía a que era a quien más conocía y con mejor trato tenía. Y en ese momento cayó en el hecho de que había permanecido bastante tiempo en silencio, contrarrestando el murmullo y las voces escandalosas de Yolei mientras hablaba con Ken y Cody.

— Oye, TK. Si es eso lo que te mantiene pensativo, no deberías darle mucha importancia — Y se sorprendió por sus palabras, a las cuales quiso cuestionar, pero calló al ver que Kari seguía hablando — Yo… también pasé mucho tiempo pensando en eso. Creo que… al pasar cosas como esas quedé un poco afectada — Decía la muchacha bajando la mirada, algo apenada. Lo que pareció lamentar TK, pues si no hubiese estado de esa forma, Kari no tendría que estar reviviendo aquello.

— Lo lamento, Kari — Se apresuró a decir mientras de improviso colocaba su mano en el hombro descubierto de la joven — No tenías por qué volver a pensar eso — Dijo con temor a que lo malinterpretara, dejando con gran curiosidad a la muchacha — Pero… como nunca lo hablamos… Creo que quedé muy enfrascado en encontrarle una respuesta a lo que te sucedió — Esta vez pareció bajar mucho más su voz, volviendo su mano a su regazo.

— ¿Qué? — Y el desconcierto residió en sus pensamientos, puesto que no entendía a dónde quería llegar TK.

— Tenía miedo — Y sus ojos demostraron más sorpresa que antes — tenía miedo de que te volviera a ocurrir algo parecido. Creía que si le daba vueltas al asunto, y lo miraba desde otros puntos, tal vez encontraría una respuesta. Por eso es que le daba tanta atención — Y en ese momento sintió un suave tacto sobre su antebrazo que pareció erizarle levemente sus vellos, y provocar un dulce cosquilleo sobre la parte palpada, por lo que levantó su colorado rostro para observar la reluciente sonrisa de la muchacha, donde pareció perderse por un momento.

— Gracias — Dijo con una sonrisa sincera mientras advertía el brillar de sus ojos.

— ¿"Gracias"? — Cuestionó confuso TK, puesto que no entendía su agradecimiento.

— Gracias por preocuparte tanto por mí, TK — Y hasta ese momento había pasado por alto la verdad del asunto, siendo que en realidad lo que había estado sintiendo era preocupación, ante tal acto de descubrimiento sintió su boca separarse levemente, pero no le prestó atención, puesto que los brillantes y cobrizos ojos de la muchacha se llevaron la dirección de su mirada. Y entonces, al estar simplemente compartiendo una escena que quisiera guardar por el resto de su vida, sintió como el pecho se le alzaba en lo alto al recibir tan grandes expresiones de latidos del corazón, sin duda estaba nervioso — Pero, sabes… — Y eso fue lo que necesitó para quitarle la atención a lo que pensaba — Solo necesitas fe. De esa manera, nada parecido volverá a ocurrir — Y se dejó llevar por lo sagrado de sus sentimientos, puesto que veía un deseo sin igual en las palabras de Kari. Pues parecía creer que cada palabra mencionada por ella se trataba de confort para él y escudriño para su cabeza, dado que se tomaba tiempo para inspeccionar cada letra de lo que decía.

TK creyó que esa experiencia le había servido de algo, pues cuando llegó a su hogar no hizo más que encerrarse en su habitación y pensar en lo mucho que le afectaba lo referente a Kari, tal vez alguna fuerza desconocida para él comenzaría a tomar protagonismo. Por otra parte, Kari pareció abandonar sus dudas y cuestiones, al haber quedado completamente satisfecha con lo que acababa de descubrir, se prometió a ella misma a no dudarlo nunca más. Y cómo se lo habían pedido sus amigas, esa misma noche les contaría que parecían tener razón, porque en realidad estaba interesada en TK…

"En ese momento no lo sabía". Pensó formando una rebelde sonrisa, mientras se mantenía con fuerzas al apriete de la melena de su Digimon. "¿Solo necesito fe?", se cuestionó dudoso de lo que había escuchado a su amiga decir unos meses atrás. Tal vez debería, una vez más, dejar de escuchar los cuestionamientos y aventurarse a creer en la esperanza, porque gran parte del tiempo había optado por dejar de tener una creencia en que no todo podía explicarse con palabras. Tal vez, nuevamente ocurriría algo que le fuera imposible de entender, pero se aferraría a la idea de que se trata de un milagro. Por lo que sonrió satisfecho al notar la manera en la que volvía a ver las cosas, de seguro comenzaría a notar que estaba volviendo a ser el de antes.

Y se alegró al escuchar nuevamente las palabras de su mejor amiga, y ahora compartidora de sus sentimientos; "Solo necesitas fe". Y no fue necesario nada más, porque creía tener todo lo que creía lícito. Pues su deseo de triunfar lo llevó victorioso hacia un nuevo pensamiento, el cual no lo dejaba razonar con completa ciencia, pues quiso nuevamente creer en lo que su amiga creía.

"Está bien, Kari. Tendré fe". Dijo para sus adentros, y aquello inexplicablemente pareció advertir Pegasusmon, por lo que giró levemente su largo rostro para observar la sonrisa de decisión que llevaba el muchacho, y por más que se sorprendiera de lo que estaba a punto de decir no hizo ninguna cuestión a su repentina orden.

— Pegasusmon, aterriza.

-o-

Por más que la hora vigente era la necesaria para llamar a emergencias y que pudieran dar sus servicios cómo ayudantes en el campo de búsqueda de desaparecidos, ninguno accionó por levantar el teléfono, puesto que sabían con seguridad que de nada serviría hacer tal cosa. Todos estaban enterados por parte de la noticia que Izzy había dado, siendo que reconocía que ninguno de los jóvenes se atrevería a hablar, y no podían mantenerse en silencio dejando a los mayores con una duda de un tamaño considerable al ver a TK partir a un lugar que no conocían diciendo que traería de vuelta a Kari. Y en aquel momento Izzy pareció llegar a una madurez obligada, al ser visto en ese momento como anunciante de una catástrofe por más que lo mencionara de otro modo.

"Yo creo que la traerá de vuelta". No había dejado que las miradas curiosas de los demás lo intimidaran y no se inmutó al ver que recibía el mismo gesto por parte de sus padres. Sin embargo, sintió grande pesar y amargura al saber que mentía con fuerzas, muy lejano a aquello se encontraba su razonamiento, pues creía con claridad absoluta que TK solamente había partido para morir. Se había apartado de sus amigos para quedar en la historia, en busca de una joven que de seguro debía estar muerta.

Le dolían las lágrimas que le avecinaban desde su interior el deseo de exponerse, pero se obligó a sí mismo a no llamarlas. Quería regalarles a los presentes una esperanza que no pudiera ser comprendida, quería ser capaz de engendrar pensamientos que propiamente no conocía. Quería ser capaz… de poder emular a TK y a Kari cuando ambos se encontraban en situaciones similares. Quería hacerlo, porque sabía que si llegaba a abrir su boca, enumerando las creencias de su mente, terminaría por provocar un desequilibrio y una ruptura en el estado en el que se encontraban la mayoría. Aquello podría significar la pérdida completa de una hija o un hijo, porque no solo entenderían la gravedad del asunto, comprenderían que en realidad no habría vuelta atrás. Que ya era un hecho, que lo único que podrían hacer es mantener a sus hijos en sus recuerdos, y sabía con seguridad que eso era un dolor inconmensurable. Desgarrador y provocador de llanto sin consuelo. Hiriente y permanente para acudir en presencia en cualquier momento. Devorador de sentidos y dador solo de recuerdos.

En ese pensamiento se mantuvo observando a los demás, mientras que ninguno atinaba a responder o siquiera bufar al saber de su mentira, sin embargo quiso creer que se debía a que le habían creído. Entonces, notó que uno si sabía de su fraude, y había notado que mentía con fuerzas, porque parecía conocerlo. Y vio que Sora siguió a Matt cuando éste se apartaba del departamento.

— ¿A dónde vas, Matt? — Dijo ya cruzando la puerta, a lo que el joven no respondió, simplemente continuó caminando. Por lo que se apresuró y lo detuvo tomándolo por una mano. Lo que lo obligó a detenerse — ¿A dónde vas…?

— ¿Qué crees tú, Sora? — La interrumpió sin darse vuelta aún. Lo que obligó a la muchacha a debatirse qué decir, puesto que muchas respuestas sabía que tenía para esa interrogante — ¿Crees que ya no hay vuelta atrás, no? — Y aquello pareció asombrarla, dado que no esperaba aquellas palabras de Matt.

— Exactamente — Y notó cómo es que el muchacho levantaba rápidamente el rostro, luego giraba para observarla a los ojos, mientras que la joven se mantenía en su estado de neutralidad confortable — Sabes… Kari nunca me había querido creer cuando le decía que TK estaba enamorado de ella. Tampoco a Yolei y a Mimí — Dijo formando una pequeña sonrisa que su interlocutor no pareció captar —Creía que se lo decíamos solo para hacerla sentir mejor — Comentó luego de soltar una pequeña risa que pareció confundir al muchacho.

— Sora… — Quiso hablar pero fue interrumpido.

— El día que se enteró por completo de sus sentimientos, por poco vino corriendo a mi casa, llevándose a rastras a Yolei. Y me pidió que llamara a Mimí, porque decía que era importante — Y se llevó al rubio para quedar ambos apoyados sobre la pared — Obvio que ya sabíamos qué nos quería decir, pero igual fue hermoso el escucharlo por sus propias palabras decir lo mucho que quería a TK. Y no te imaginas lo mucho que me conmovió el verla hablar así solo de un muchacho. Estaba tan feliz, Mimí estaba histérica y Yolei ya se lo veía venir — Y Matt no supo la razón de todo ese diálogo — Creo que lo primero que TK debería hacer cuando traiga de vuelta a Kari sea el pedirle ser su novio — Y la observó confuso, porque parecía contradecirse con sus frases.

— Sora…

— No hay vuelta atrás, Matt. TK ya se fue, y va a traerla lo mucho que le cueste — Y quedó paralizado ante sus últimas palabras, repitiendo y memorizando cada palabra mencionada por la pelirroja. Entonces vio cómo entrelazaba sus dedos con los de él dejando como un fuerte apriete una unión entre ambos — De seguro tu hermano nunca te dijo nada de lo que sentía — Inquirió mientras sonreía viendo hacia adelante.

— No, nunca lo hizo — Contestó sonriendo por primera vez en el día.

-o-

Pegasusmon se mantuvo en silencio hasta que el muchacho se dio por acercarse a él. Se habían detenido en una parte de las costas, donde TK parecía estudiar todo el ambiente dirigiendo su mirada hacia muchos lugares al mismo tiempo. Lo que parecía malinterpretar su Digimon, dado que era obvio que se encontraría una mejor vista desde el cielo, pero optó por no cuestionarlo.

Pero de repente, algo llamó la atención del Digimon, y fue la reaparición de su fatiga, dado que su agitación parecía volver a aparecer, y el que volviera a ser Patamon le avisaba que no le quedaban fuerzas para continuar en aquel estado.

TK pareció notarlo, y mientras Patamon lo observaba con un gesto de disculpas, el muchacho solo sonrió, lo que logró una edificación de una montaña de dudas para el pequeño Monstruo Digital. Se acercó hacia TK en pasos lentos, dado que sabía que le costaría volar al sentir tanta presión en sus alas, y cuando TK notó su presencia le dirigió la mirada.

— ¿Qué sucede, TK? — Y el mencionado no respondió, solo le devolvió una sonrisa, dejándolo nuevamente con una duda sin responder — ¿Qué estás haciendo, por qué no quisiste seguir examinando desde el cielo? — Y ahora pareció entender el rubio que necesitaba una respuesta.

— Creo que es cerca de aquí — Respondió con naturalidad.

— ¿En serio? — Cuestionó emocionado — ¿Por dónde…? Espera — Y allí pareció perder pequeña esperanza — ¿Cómo sabes que es por aquí?

— No lo sé — Y la mirada de confusión y pena de su Digimon pareció ser provocadora de otra sonrisa — No lo sé, Patamon. Pero quiero creer que es por aquí — Y entonces la mirada de una de las posibles Digievoluciones de Tokomon pareció llenarse de asombro.

— TK… — Mencionó con la extrañeza aún en su rostro.

— Quiero volver a pensar como antes, en esos tiempos todo parecía más fácil — Y entonces el Digimon pareció comprender — Si agudizamos la esperanza, con un poco de fe, tal vez la solución llegue — Y el Digimon sonrió ante tal acto esperanzado, propio del TK a quien él había conocido. Pero de repente, el joven ensombreció su rostro, lo que pareció captar el Digimon, pero antes de que formulara una pregunta, el muchacho se lo había llevado hacia la maleza mientras corría desesperado en huir de la costa — ¿TK, qué….?

— Shh… — Silenció mientras dirigía su dedo índice frente su labio. Entonces, luego de que apuntara con el mismo dedo hacia una de las copas de los árboles, Patamon pareció entender a qué se refería, por lo que observó hacia donde había indicado, pero no veía nada. Sin embargo, en cuestión de segundos dos sombras pequeñas parecieron volar por arriba de las copas apuntadas.

— ¿Son… DemiDevimons? — Murmuró asombrado, entonces sintió a su acompañante asentir con la cabeza.

— Venían desde el fondo — Mencionó con reflexión.

— ¿Crees que nos hayan estado siguiendo? — Preguntó esperanzado de una respuesta negativa.

— Espero que no, pero… Si hay DemiDevimons por aquí, de seguro debe haber muchos más Digimons obscuros de los que esperábamos — Reflexionó mientras tomaba su mentón, pero luego de un segundo cayó ante una solución, por lo que sonrió victorioso.

— ¿Qué pasa? — Había logrado confundir a Patamon con aquello.

— Si nos estaban siguiendo, quiere decir que nos vieron en un tramo. De seguro van a informarlo — Aquello sonaba mucho peor, por qué estaba sonriendo TK entonces — Hay que seguirlos — Y fue lo que necesitaba para entenderlo.

Por lo que emprendieron su viaje, agradeciendo internamente las muy deficientes y muy lentas habilidades que tenían esos Digimons para emprender vuelo. Por lo que se mantuvieron siempre debajo de los árboles, manteniendo silencio mientras tropezaban de vez en cuando con las raíces violentas de los mismos, como también con las ramas que parecían querer golpearlos.

En un momento en el que habían parecido perder el rastro de los Digimons, notaron que a lo lejos, la maleza de lo selvático terminaba, dando espacio a un túnel en el que vieron descender a los DemiDevimons. Se mantuvieron a la distancia, y se agacharon cuando vieron que los pequeños Digimons giraban para ver hacia detrás de ellos. Cuando creyeron al peligro alejarse, levantaron nuevamente la cabeza, para ese entonces, los Digimons ya no estaban en la entrada de aquel obscuro túnel, por lo que comenzaron a acercarse a él en forma de rodearlo, siempre evitando estar frente a la mirada de alguien. Por lo que, cuando terminaron de cruzar los árboles, para entrar nuevamente en la arena, pudieron ver que se trataba de algo parecido a una montaña, pero en mucho menor tamaño. Por consiguiente, corrieron hasta uno de los costados, vigilando detrás suyo y hacia adelante. Cuando ya se vieron en una de las comisuras, al lado de la entrada, se dieron por detenerse, dado que en ese momento sintieron la presión caer sobre sus miembros, pero no llegaron a hablar puesto que escucharon risas dentro del lugar. Risas que propiamente se realzaban con mayúsculas como arrogantes, y extrañamente eran femeninas. Por lo que llevado por la curiosidad, acercó su rostro hacia un costado y vigiló por la entrada lo que creía estar imaginando. Siendo que tristemente reconocía gran parte de los Digimons, pero uno llamó su atención, por más que muchos se pareciesen entre ambos, dado que ahora los conocía a todos como ángeles caídos. De todos modos, se paralizó al ver entera la silueta de lo que recordaba llamarse LadyDevimon.


*Creador: No me refiero a Yggdrasil, sino a Homeostasis (para mayor información, buscar por el nombre en la Wiki)

**Sentimientos Humanos: Algo que normalmente se pasa por alto cuando se escribe sobre Digimon. Y para los que no lo sepan, en la historia de Digimon, los Monstruos Digitales protagonistas llegan a sus grandes niveles gracias al poder sagrado del Digivice, los emblemas y los sentimientos humanos (ídem Digimon Data Squad).


Notas del autor: Y… "Más o menos" es esto. Este capítulo me costó bastante escribir porque no conseguía tiempo, y cuando lo hacía escribía y escribía y de seguro tiene faltas de ortografía, porque no lo revisé. Cualquier cosa, me avisan, si son tan amables.

Espero que haya sido de su disfrute y agrado.

Desde, ya me voy despidiendo, pero antes responderé a un review…

Pau: Hola, y bienvenida a este fandom. Me alegraste el día al mencionarme que te encanta mi historia, es una gran manera de aumentar el autoestima del escritor. Muchas gracias. Y yo diría que es normal que te enamores de TK, normalmente uno cuando se mete en la historia es captar la atención de su personaje favorito, por así decirlo. Yo terminé profundamente enamorado de muchos personajes a causa de escritores de aquí :P… Y qué bueno que le dediques tiempo a mi fic aún en el trabajo (Ten cuidado, si te encuentran tal vez te regañen). Y en cuanto a tu pregunta, obvio que subiré los siguientes capítulos, siendo claro: aquí algunos. Los siguientes espero subirlos pronto, pero por ahora disfruta del que sigue, lo acabo de publicar. Saludos y gracias por el comentario.

Por ahora, eso es todo. Saludos, suerte y nos leemos en el click que hagan a continuación ;)