Capítulo 21: Tortura

Takeshi manejaba a 60km/h por una autopista que daba hacia las afueras de la ciudad, una sonrisa algo maquiavélica lograba pintarse de vez en cuando en sus labios mientras se sentía victorioso ante esa situación. "Bien, gané!" pensaba para sí. En la parte de atrás del automóvil se encontraba Haruka, inconsciente y sin nada que pudiese hacer. Las rocas debajo de las llantas comenzaron a sonar. Habían llegado a aquel lugar. Una casa abandonada, llena de misterio, sucia, devastada, tal como estaría el alma de Haruka cuando despertase.

Sonó el celular de Takeshi, observó el número y contestó. "Si. Ya estoy aquí como acordamos." Cerró.

Tomó a la mujer entre sus brazos la cual permanecía inconciente con una cinta adhesiva en la boca y las manos amarradas. La llevó adentro hacia una de las habitaciones donde al parecer todo estaba preparado con antelación. Una cama, un pequeño baño y una mesa. Una cárcel pintaba mejor que aquel lugar. Takeshi bajó a Haruka de sus hombros y la acostó. La rubia llevaba una camisa blanca de botones hasta un poco más abajo del cuello, pero con los movimientos varios de estos se desajustaron y se alcanzó a ver un poco de su ropa interior. Takeshi enmudeció. Si bien vivía obsesionado por la violinista, la mujer que tenía en frente no le pudo ser indiferente, simplemente se encantó. Se sacudió la cabeza y fue por un vaso de agua.

Haruka volvió en sí, se encontraba sola, confundida y recordó lo sucedido. Intentó inútilmente desamarrarse mientras perdía cada vez más la paciencia, simplemente no podía soportar una situación así, sentirse inútil para ella y para Michiru era una vergüenza, era un golpe para su orgullo y no sabía hasta cuándo podría soportarlo. Desistió. Dejó de forcejear y suspiró. 'Es el fin' pensó para sí. Observó el lugar detallando cada una de las paredes que tenía alrededor, la puerta, el asqueroso baño. Sintió repulsión y vio hacia un costado. Lo siguiente que observó fueron los zapatos de Takeshi.

"Con que ya te despertaste hermosura" dijo el chico. Haruka lo miraba con ojos de asesina, se podía percibir como su sangre hervía en sus ojos, sus cabellos algo mojados a causa del sudor se habían venido hacia el frente y Takeshi acercó una de sus manos al rostro de la rubia para despejarle la vista, pero Haruka volteó bruscamente el rostro.

"Anda no seas así linda, déjate ayudar" Takeshi la tomó del mentón y con un poco de fuerza le enderezó la cabeza, luego le acarició el rostro un par de veces y súbitamente le arrancó la cinta que tenía en la boca. La rubia no se inmutó, no demostró dolor, ni rabia, ni ira. Parecía una muñeca de porcelana sin vida y sin sentido.

"¿No vas a decir nada?" le dijo Takeshi alzando el rostro de Haruka y acercándolo al de él. Un leve movimiento se vio en la comisura de los labios de la rubia como si estuviese a punto de sonreír. Lo escupió. Inmediatamente el chico se apartó lleno de asco e indignación, le dio una bofetada y fue a lavarse la cara al pequeño lavabo que había en la habitación.

A pesar de la bofetada que dejó su rostro mirando hacia un costado Haruka permaneció inmóvil con una sonrisa en los labios, su mirada se veía complacida. Si bien no podía hacer mucho, esto le permitió descargarse por un instante.

"¿Con que te gusta a las malas eh?" Dijo Takeshi mientras se secaba la cara. Sacó la cinta adhesiva de su bolsillo y procedió... "Está bien, como quieras…" Cortó un poco y volvió a enmudecer a Haruka. Ella trató de que no le tocase la cara pero le fue imposible, luego del forcejeo el chico agregó. "Te crees muy hombre y no eres más que una indefensa mujerzuela" seguido de esta ofensa tiró de la camisa de la velocista desprendiendo los últimos botones que quedaban dejándola semi-desnuda. Haruka siguió sin inmutarse, tan solo quería morir.