Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por tu comentario Atolotl (Dean se verá muy sexy y Gabe lo disfrutará mucho :) jajajaja, es el efecto de esta encantadora pareja xD) Saludos!
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Capítulo 21
El mejor regalo de todos: Amistad incondicional.
Había sido una enorme alegría para todos cuando se enteraron que el trío consiguió aprobar con buenas calificaciones su examen de entrada a Stanford. Balthazar había decidido estudiar medicina, tal como lo tenía planeado desde la primaria, ya que su hermanito menor siempre fue propenso a accidentes y eso lo animaba a leer entusiastamente todo lo relacionado a primeros auxilios. Por su parte, Dean optó por estudiar pedagogía en educación física, continuando con su amor por los deportes, además de obtener una beca por sus sobresalientes logros en atletismo. En cambio, a Gabriel le había costado un poco más decidir hasta que una tarde, durante una de sus citas con su pareja, encontraron un perro malherido en el parque y él se encargó de improvisar un entablillado para su pata fracturada, además de detener el sangrado de una herida en su frente y lo llevaron a una veterinaria cercana, en donde el hombre que atendía, lo felicitó por su buen trabajo y le aseguró que el can se pondría bien, aunque necesitaría muchos cuidados, así que ambos terminaron adoptando al animal y fue así como decidió estudiar veterinaria.
Con el ajetreo posterior de los resultados del examen de aplicación a Stanford, el cumpleaños del rubio llegó rápidamente y decidieron hacer un viaje a la playa para celebrarlo, se marcharían el viernes por la mañana para regresar el domingo por la tarde, en donde Mary prepararía una cena en la casa, ya que ella y su esposo no podrían acompañarlos.
El sábado por la tarde, Gabriel decidió llevar a cabo los preparativos para su sorpresa, se asomó a la ventana a ver como su pareja está jugando en el agua con una pelota junto al resto de sus amigos y se escabulló hasta la cocina para comenzar a hacer lo que será su cena de esa noche. Ya tiene absolutamente todo planeado, por la mañana se levantó muy temprano y acompañado de Lucifer (quien casualmente se preparaba para salir a trotar) escogió un sitio idóneo, a medio kilómetro de la cabaña en donde se quedan.
-¿Cómo va todo?- preguntó la voz juguetona de su amigo antes de que lo abrazaran por el cuello-¿Necesitas ayuda, Gabe? Ya son casi las tres, con un obediente asistente como yo, terminaras todo con el tiempo suficiente para colocarte muy guapo y encantar a tu chico.
-Entonces aceptaré tu oferta, asistente, espero que seas tan obediente conmigo como con Lucy- canturreó al notar el sonrojo en las mejillas de Balthazar, quien hizo un puchero soltándolo.
-No me molestes, come dulces.
El castaño le dio instrucciones a su amigo de pelar papas mientras él se encarga de alistar el pescado, permitiendo que el salmón se descongele en agua tibia mientras prepara una salsa especial con la cual le dará sabor antes de llevarlo al sartén. Mientras cocinan, mantienen una animada plática, en donde Balthazar aprovechó que se desocupó después de picar las papas y colocarlas al fuego en la olla, para enseñarle las fotografías de la casa que compró su no-pareja.
-Vaya, es preciosa- dijo Gabriel observando atentamente después de terminar lo que hacía- El viejo pervertido tiene buen gusto.
-Jajajajaja, no sigas llamándolo así, Lucy es un buen chico- se quejó el rubio haciendo un puchero que hizo que reír a su amigo.
-Solo es de cariño, él me llama Trickster porque me gustan las bromas y los dulces- aclaró negando con diversión en su rostro- Mi opinión de él ha cambiado mucho, realmente me agrada, así que no te preocupes, aunque podría llegar a detestarlo si se atreve a lastimarte o hacerte llorar.
-Oh, Gabe, eres una ternurita protegiéndome- canturreó dándole un fuerte abrazo que el castaño rompió cuando comenzó a dificultársele el respirar.
-Tus abrazos de oso son trampas mortales, deja de hacerlo- lo regañó sin severidad antes de recordar algo y se afirmó en la esquina del mueble, cruzando una mano sobre su abdomen mientras la otra la lleva a su barbilla pensativo.
-¿Qué ocurre, Gabe?- preguntó el rubio quedando frente, ignorando por completo su espacio personal, otra de las costumbres familiares de los hermanitos Novak.
-¿El viejo pervertido te llevó a la cita que te prometió a cambio de tener una buena calificación?
-¿Cita? ¿Qué ci…ta?- en ese momento su sonrisa desapareció por completo antes de fruncir ligeramente el ceño- Ese tarado, después de recibir las calificaciones, fuimos a matricularnos, ¡Lo olvidé por completo!- gruñó saliendo muy enfadado de la cocina y Gabriel revisó las papas antes de seguirlo, con la impresión de que vería algo muy divertido.
Desde la entrada de la cabaña, observó entre carcajadas como Balthazar le reclama a su no-pareja por no cumplir con el trato que hicieron de tener su primera cita. El come dulces no podía negar que la situación le parece muy divertida, no debería estar riéndose pero en su defensa, no es el único, el resto de sus amigos también lo hace y sus carcajadas aumentan cuando el enfermero toma en brazos al Novak mayor, adentrándose al mar antes de arrojarlo.
-¡¿Qué estás haciendo, idiota?! ¡Estoy hablando en serio contigo!- comenzó a regañar el rubio a su pareja, quien se ríe indicando el alga que le ha quedado de sombrero- ¡Eres un idiota! ¡Te detesto!- gruñó quitándose esa molestia de la cabeza y fue a paso rápido hasta la orilla, donde están los demás pero el mayor lo detuvo, abrazándolo por la espalda mientras le da un suave beso en la nuca- Lucy…
-No te enfades tanto, pequeño, solo estoy jugando contigo, me encanta cuando haces berrinches- afirmó obteniendo un gruñido molesto del menor y más risas del resto- Por supuesto que voy a cumplir lo que te prometí, Balthy, soy un hombre de palabra, solo estoy esperando el momento adecuado, primero la matrícula, la casa donde viviremos y ahora el cumpleaños de Dean, ¿Querías faltar a uno de ellos por una cena?- el rubio lo pensó unos segundos antes de negar con resignación- Quería que fuera una sorpresa pero mejor te lo diré o continuarás enfadado, el próximo viernes tenemos reservaciones para ir a comer a un elegante restaurante italiano, sé que es tu comida favorita.
-Lucy… ¡Lucy!- Ambos compartieron un estrecho abrazo antes de observarlo con cariño mientras los demás intercambian sonrisas cómplices- Perdóname… no debí dudar de ti, ni decirte tarado…
-Está bien, me gusta cuando te enfadas, me dan ganas de hacerte de todo- dijo el mayor lamiéndose los labios lentamente.
-¡Un momento!- Sam se apresuró en separarlos, sonrojándose un poco- Nada de guarradas aquí, dejen eso para su habitación.
-Uuuyyy, desde cuándo tan puritano, cachorrito, ¿Acaso no te han dado tus mimos hoy?- canturreó Lucifer provocando que la pareja se coloque muy roja mientras Dean se ríe estruendosamente y los apunta con el dedo.
-¡Sammy no recibió sus mimos! ¡Sammy no recibió sus mimos! ¡Sammy no recibió sus mimos!- comenzó a canturrear al mismo tiempo que da saltitos alrededor de su hermano.
-¡Cierra la boca, idiota!- grita el menor antes de correr tras él con la intención de golpearlo y los dos terminan enfrascados en una guerra de agua sin dejar de reír.
Gabriel contempla la escena desde la entrada sin quitar la sonrisa de sus labios, no puede creer que aún sea capaz de amar más a su pinky pero cada día juntos, descubre algo nuevo de él que le encanta. Con un último vistazo hacia la playa, vuelve a entrar a la cabaña, terminando el resto de la cena pasada las cuatro, guardando dos porciones en tapers que luego colocó en el refrigerador para que no se estropee hasta que llegue la hora de su cena especial. Luego calentará todo antes de marcharse.
-Mmm, huele muy bien aquí- dijo el moreno entrando a la cocina con una sonrisa y el castaño le dio de probar un poco del salmón que le quedó- Wow, está exquisito, Gabe, eres muy bueno cocinando.
-Gracias, Cas, tía Mary me enseñó a hacerlo, será nuestra cena hoy, estoy muy ansioso por darle mi sorpresa a mi pinky, espero que le guste- comentó frotándose la nuca con nerviosismo. Sabe perfectamente que su chico estará encantando con todo lo que ha preparado, especialmente por el esfuerzo que ha invertido, por eso quiere que sea perfecto.
-Va a salir bien, no te preocupes- señaló el menor dándole una palmadita en el brazo en señal de apoyo, entendiendo perfectamente que pasa por la cabeza del mayor.
-Gracias, Cas, estoy un poco nervioso, no quiero que esto se arruine como nuestra primera cita, o sea, fue perfecta, Dean la hizo perfecta pero mi plan inicial se estropeó y no quiero que ocurra algo similar ahora… quiero que nuestra primera vez juntos sea perfecta- se pasó una mano por el cabello suspirando, su vulnerable tolerancia a la frustración no llevará muy bien otro fracaso en algo tan importante.
-Ambos tenemos el mismo problema, Gabe, debemos aprender que la mayoría de las cosas en la vida no tienen una estructura, sino que se disfrutan espontáneamente, cuando algo no sale como lo planeo, yo también me enfado y comienzo a cuestionarme, supongo que es lo mismo que haces tú- el mayor asintió dándole la razón, esa es su forma de reaccionar desde pequeño, aunque si lo piensa con detención, su padre tiene mucho que ver ahí- Sammy es igual, los tres tenemos suerte de contar con Balthy, Dean y ahora Lucifer, ellos son del tipo de persona que puede disfrutar lo que llegue a ellos, incluso las situaciones que no salen como se planean son algo divertidas para ellos.
-Jajajaja, eso es cierto, cuando nuestra primera cita en el restaurant se arruinó, yo solo me enfadé y me tomé un tiempo a solas para calmarme… pero Dean no lo vio como un desastre, fue a comprar una pizza con dos refrescos e improvisó una cena en el parque- dijo con una cariñosa sonrisa adornando sus labios- Bastaron un par de palabras suyas para hacerme sentir mejor, convirtió un desastre para mí, en un excelente momento juntos.
-Y así será ahora, Gabe, tendrás una romántica velada junto a tu pinky.
-Gracias, Cas.
Ambos regresaron a la playa con los demás y apenas Dean lo vio, fue corriendo hacia él para abrazarlo, tomándolo de la mano antes de llevarlo a jugar con ellos. Cerca de las seis y media, Gabriel se escabulló de nuevo a la cabaña, calentó la cena que preparó para su chico y guardó todo en un bolso para volver a salir, yendo a preparar todo mientras los demás se encargan de distraer al rubio.
-¡Perfecto!- celebró después de acomodar la comida sobre una manta cuidosamente extendida en la arena cerca de la playa, ya que así tendrían una vista maravillosa del atardecer antes de cenar- Y ahora el último detalle- canturreó dejando un mano de rosas rojas en el que sería el puesto de su querido pinky- ¡Ya está! Perfecto.
Se aseguró por última vez que todo estuviera en orden y regresó corriendo hacia la cabaña, la cual solo estaba a unos veinte minutos a pie. En cuanto llegó, fue directo donde su rubio, quien esbozó una amplia sonrisa cuando le dijo que le daría su regalo de cumpleaños. Le cubrió los ojos con las manos y lo fue guiando por la orilla de la playa mientras los demás les desean suerte y una divertida noche.
-Sabes que mi cumpleaños es mañana ¿Verdad?- preguntó el menor con una risita de diversión.
-Claro que lo sé, pinky pero seré el primero en darte tu obsequio, así que no arruines mi sorpresa, me esforcé mucho por ti- se quejó haciendo un puchero antes de besar la nuca del rubio, quien volvió a reír.
-Y estoy seguro que me encantará, eres todo un romántico, Gabe.
Los dos mantuvieron una amena platica hasta que llegaron al lugar donde tendrían su tranquila velada nocturna pero el castaño se detuvo a unos metros, bajando las manos al mismo tiempo que abre la boca en señal de sorpresa. Tres perros, que quien sabe de donde salieron a esas horas, están devorando lo que queda de su perfecta cena.
-No, no, ¡No!- gritó corriendo hacia los canes, quienes apenas lo sintieron cerca, huyeron perdiéndose por un camino de tierra que se interna en el bosque- ¡No! ¡Malditos pulgosos! ¡Malditos!- siseó al comprobar con sus propios ojos que todo se ha estropeado, ¡Incluso arruinaron las flores!
-Oh Dios- susurró el rubio acercándose a observar el desastre y colocó una mano en el hombro de su pareja- Lo siento mucho, Gabe… seguramente fue una cena deliciosa, al menos esos perros la disfrutaron- bromeó intentando aligerar el ambiente pero el mayor se giró con el ceño fruncido hacia él.
-¡Esos pulgosos destruyeron nuestra cena! ¡Me importa una mierda si lo disfrutaron! ¡La hice para ti, no para ellos!- terminó de aclarar con un gruñido que colocó nervioso al menor.
-Está bien, aún podemos disfrutar del atardecer, ¡Será divertido, Gabe! Cambia esa carita, nos podemos bañar y después encender una fogata, los perros no se llevan los palos- señalo sin poder contener una pequeña risita- ¿Sabes? Parece que tienes una maldición con las cenas especiales, ¿Recuerdas la del restaurant? Jajajajaja, esta será una excelente anécdota para contar a nuestros amigos.
-¡¿Puedes tomarte algo con seriedad por una maldita vez?!- lo regañó el mayor dando vueltas en círculo mientras se pasa una mano por el cabello- ¡No me interesa el restaurant! ¡¿Tienes idea de cuánto tiempo llevo preparando esto?!- soltó al mismo tiempo que lo observa con los ojos acuosos por las lágrimas y la sonrisa se esfumó del rostro del rubio, dando paso a la culpa por sus descuidadas palabras- Mucho tiempo, Dean… semanas y semanas… Tía Mary me enseñó a preparar tu comida favorita… y ahora esos tontos perros la devoraron toda… ¿Cómo puedes decir que esto será una anécdota divertida después? ¿Tienes idea de lo frustrante que es que nada salga como lo planeas? ¿Tienes idea de lo que siente que aquello en lo que inviertes tanto esfuerzo y dedicación se destruya en segundos? Eres un idiota, Dean… Yo quería algo muy especial para los dos y a ti te da igual…
Gabriel se marchó corriendo de ahí, por unos segundos pensó en regresar a la cabaña y encerrarse en el baño hasta que esas estudias lágrimas dejaran de correr por sus mejillas, en un intento por aplacar su frustración y tristeza pero no lo hizo, no quería recibir miradas de lastimas o estúpidas burlas por su nuevo plan fallido, así que se dirigió hacia un claro que había en el bosque, el mismo que descubrió en un viaje anterior junto a Dean y se volvió su lugar secreto para escapar de los demás a platicar por horas. Se sentó a los pies de un árbol, apoyando la cabeza sobre sus rodillas flexionadas y se permitió llorar.
No supo con certeza el tiempo que estuvo a solas en ese lugar pero el sol se había extinguido casi por completo del horizonte, dando paso a la oscuridad que solo es atenuada por una hermosa luna casi redonda que brilla en el cielo. No estaba dentro de sus planes pasar la noche ahí y tampoco conseguirá algo evitando a todos, así que lo mejor es regresar, afrontar la situación, disculparse con el rubio por la forma en que lo trató, ya que sabe muy bien que solo dijo esas cosas para animarlo.
-Cas tiene razón… debo aprender que no todo en la vida es estructurado… solo fue un percance… y esos perros debieron tener mucha hambre… al menos les gustó mi comida, al menos estaba rica…- se auto consoló con una pequeña sonrisa e iba a colocarse de pie cuando escuchó un ruido, alzando la vista y se encontró con aquella inconfundible silueta- Dean…
-Sabía que estarías aquí… ¿Podemos hablar? No estaba muy seguro si venir o no… fui un idiota hace un rato… lo siento mucho, Gabe… regresé a la cabaña y me enteré de todo el esfuerzo que has colocado en esto, todo el amor que pusiste en nuestra cena- dijo al mismo tiempo que se arrodilla frente para darle un fuerte abrazo que el mayor no tardó en corresponder- Muchas gracias, Gabe, jamás pensé que alguien podría llegar a amarme tanto, ni que yo podría sentir tanto amor por alguien- afirmó apartándose un poco y tomó la mano del castaño, colocándola sobre su corazón.
-Dean…- esbozó una sonrisa al sentir esos rápidos latidos.
-Sé que deseabas darme un maravilloso obsequio de cumpleaños, sé que te esforzaste un montón en preparar esa riquísima cena para los dos… es una verdadera lástima lo que pasó pero yo sigo pensando lo mismo que hace unos meses, Gabe, siempre será perfecto si estás conmigo, incluso los dos a solas aquí, es increíble para mí- el castaño se sintió mucho mejor después de oír esas palabras y tomó las manos de su pareja, percatándose que están frías.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?- preguntó arqueando una ceja con curiosidad.
-Mmm… bueno… después de que fuiste corriendo, regresé a la cabaña, esperando encontrarte ahí, le conté a los chicos lo que pasó, hablamos un poco y luego vine a buscarte, supuse que estarías aquí, es un lugar solitario y cómo sé que querías algo de tiempo a solas… no sabía si acercarme o no, por eso me quedé dando vueltas cerca hasta que te vi a punto de marcharte- explicó con un ligero rubor tiñendo sus mejillas.
-Dean- en ese momento recordó lo que pasó cuando se fue de casa, en ese tiempo su amigo lo notó raro y no dudó un segundo en ir a buscarlo, haciendo lo necesario con tal de encontrarlo- Gracias, pinky, no sé qué hice para que estés conmigo… soy un idiota que debe aprender que las cosas no siempre resultan como se planean… Lo siento, podríamos haber disfrutado del atardecer y lo arruiné otra vez…
-Hay muchos atardeceres por delante, Gabe, así que no te preocupes por eso, lo único importante en este momento, es que has recuperado tu sexy sonrisa- canturreó haciendo reír al castaño antes de que ambos se levantaran- Ese es mi Gabe, no quiero que pierdas tu linda sonrisa, sin importar lo que pase, siempre podremos solucionarlo pero por si vuelves a olvidarlo, tu increíble pinky te lo recordará.
-Jajajaja, ¿Sabes? Cerebro está sobrevalorado, él sería un completo idiota depresivo sin su amado pinky al lado, tiene mucha suerte de tener a ese ratoncito tan especial- afirmó el mayor abrazando a su pareja por la cintura con un brazo mientras emprenden el camino de regreso.
-Oh, ¡Es cierto! Pinky es el verdadero protagonista, ya no me volveré a quejar cuando los demás me molesten por eso- afirmó con una radiante sonrisa que esfumó cualquier enfado en el castaño.
-Espero que los perros disfrutaran mi comida.
-Por supuesto que sí pero tendrás que cocinar para mí o me colocaré celosito.
Cuando ambos regresaron a la cabaña, se sorprendieron un poco de encontrar a todos sus amigos afuera, quienes los miraron con una sonrisa y dos de ellos les cubrieron los ojos con las manos, pidiéndoles que los siguieran porque tienen una sorpresa para ambos. El castaño subió con cuidado las escaleras y después de caminar un corto trecho, se detuvieron, escuchando el ruido de una puerta abriéndose.
-¡Sorpresa!- gritaron todos al mismo tiempo que les permiten ver.
-Oh, chicos…- susurra el castaño apreciando el interior con una sonrisa que cada vez se ensancha más.
El cuarto ha sido completamente redecorado, junto a la ventana, en donde la luz de la luz ilumina con mayor fuerza, hay un colchón cubierto con una sábana de color azul claro y sobre ella, hay tres rosas rojas, a un lado está el bolso que Gabriel reconoce de inmediato, ya que es donde guarda el regalo del enfermero. En el centro, hay una mesa baja y pequeña, la misma de la sala de estar, en la cual está servida una apetitosa cena, pasta con carne, dos copas de vino (la reserva personal de Lucifer) y dos velas blancas que alumbran tenuemente pero lo que más llamó la atención de la pareja, fueron los pétalos de rosas que cubren uniformemente el suelo y parte del colchón.
-Todos sabemos lo mucho que te has esforzado planeando esta noche, Gabe- comenzó a hablar el moreno en representación de los demás, quienes se mantienen sonriendo- Por eso cuando nos enteramos de lo que ocurrió, nos organizamos para hacer esto, sabemos muy bien lo mucho que se quieren, lo demuestran a cada momento y por eso no queremos que algo arruine esta noche tan especial.
-Es nuestro regalo para ustedes, me uní a la pandilla hace poco pero los aprecio a ambos- continuó hablando Lucifer con una sonrisa cómplice- Y por nada del mundo se arruinaran sus planes de perder la virginidad hoy, no en mi guardia- la pareja se colocó muy roja mientras los demás se ríen por sus palabras- Quiero que me hagan sentir orgulloso, especialmente tú, Gabe, te he dado muchos consejos, así que ponlos en práctica, tigre, quiero oír los lloriqueos excitados del lindo rubito desde afuera.
-¡Basta, pervertido! Yo soy tú único rubito lindo- replicó Balthazar dándole una palmada en la frente al enfermero, quien le respondió con un guiño coqueto- Ya no podrán disfrutar del atardecer… y sabemos que esto no se compara a una velada junto a la playa pero…
-¡¿Estás loco?! ¡Esto es fantástico!- gritó Dean al mismo tiempo que se abalanza sobre el Novak mayor, dándole un fuerte abrazo e hizo lo mismo con los demás- Oh Dios, tengo a los mejores amigos del mundo, ¡Son lo máximo, chicos! Esto es simplemente perfecto, ya me han dado el mejor regalo de todos… su amistad incondicional- dijo al mismo tiempo que sus ojos se colocan acuosos por las lágrimas- Los quiero mucho, muchas gracias por esta maravillosa sorpresa.
Gabriel todavía no salía del todo de su sorpresa, hasta hace unos minutos se estaba lamentando solo en el bosque porque sus planes se arruinaron, después se calmó y aceptó los hechos con la ayuda de su pinky y ahora, ese grupito de idiotas le da un regalo invaluable aún cuando ni siquiera es su cumpleaños. Todavía recuerda su primer día en el instituto, desde un comienzo no esperó algo y ahora, cuatro años después, siente que lo tiene todo, absolutamente todo lo que alguna vez soñó con tener.
-¿Gabe?- lo llamó Balthazar yendo a su lado con cierta preocupación y apenas lo tuvo cerca, le dio un fuerte abrazo- Gabe.
-Muchas gracias… muchas gracias…- dijo al mismo tiempo que unas furtivas lágrimas se deslizan por sus mejillas- Son los mejores amigos que alguien podría tener, muchas gracias por esto, es fantástico.
-Somos una familia, Gabe, siempre nos apoyaremos- afirmó Castiel dirigiéndose hacia él para abrazarlo, al igual que Sam.
-Cambia esa carita- señaló el enfermero abrazándolo antes de revolverle el cabello como a un niño pequeño hasta que el castaño se rio- Ya habrán momento para llorar, ahora debes tener una gran sonrisa porque no todos los días tienes una velada romántica con semejante preciosura- afirmó observando a Dean, quien se sonrojó por esas palabras- No querrás espantarlo ¿Verdad, come dulces?- bromeó pellizcándole la mejillas hasta que el castaño se rio, limpiando sus lágrimas y dándole un golpecito en el hombro.
-No coquetees con mi chico, viejo pervertido.
-Jajajaja, ese es el Gabe que me gusta, nosotros tendremos una fogata y nos quedaremos afuera esta noche, me hubiera encantado disfrutar del espectáculo que darán aquí pero Balthy ya me amenazó con no seguir dándome chocolates y quitarme el sexo por un mes si me atrevo a espiarlos, grabarlos o escucharlos- señaló con una sonrisa de diversión mientras los demás se ríen- Disfruten su romántica cena, chicos.
Gabriel vio a salir a los demás con una sonrisa para luego tomar la mano de su amado pinky, quien por la expresión de su rostro supo que piensa exactamente lo mismo que él: Tienen los mejores amigos del mundo.
