Todo era tan oscuro, frió, tenia tanto miedo, no quería levantarme, me sentía perdida. Tenia días, horas, minutos, segundos en este lugar, no sabia donde estaba, lo único que sabia era que era desesperante. Me sentía terriblemente mal.

Me acurruque aun mas en la esquina de ese vació, no quería saber nada, no recordaba nada, mas que el rostro de Damon en mis piernas, sus ojos cerrándose, y sintiendo el frió de su piel. Las lágrimas de nuevo empaparon mis mejillas.

Escuche un ruido a lo lejos, me levante de prisa, me sentía sola en este sitio tan frió. Pude ver una luz resplandecer a lo lejos. Con pasos torpes la seguí. Llegue a una esquina, el olor de su piel fue lo primero que me decía que era el, mi Damon. Corrí con mas fuerza, desesperada por verlo. Doble en otra esquina y allí estaba. Vestía de blanco, todo él.

—¡Damon! —grite desesperada. Tenia la mirada en el cielo—. ¡Damon! —volví a gritar para que me escuchara.

Él bajo su hermosa e impactante mirada a mi rostro, me deslizo una de esas bellas sonrisas. Camine hasta él, lo abrace tan fuerte, pero no podía sentir su calor. Sentí sus dedos enredarse en las hondas de mi cabello. Me eche a llorar, no quería soltarlo, aunque no sentía su calor, aunque no sentía nada, no quería soltar esta imagen de él.

—Debes volver —susurro a la altura de mi oreja. Le negué.

—No quiero, no quiero.

—Debes ser libre, Elena —me aferre con mas fuerza.

—¡No! no quiero dejarte, vuelve conmigo, por favor no me dejes, me prometiste que me protegerías, que estarías siempre para mi, no me dejes —sentí sus manos tomarme de las mejillas, me alzo el rostro para hundirme en sus ojos, me beso, el calor volvió a mi, un calor reconfortante, tan lleno de tranquilidad.

—Nos vemos pronto, Elena —cerré los ojos mientras mi cuerpo se deslizaba en una ola cálida.

Los sonidos ensordecedores que resonaban en la habitación, me hicieron moverme como desquiciada en la cama. Mi padre llego hasta a mi, me sostuvo de los hombros.

—Elena, Elena. Tranquila, hija —mis lágrimas cayeron, le negué con el rostro—. Tranquilízate, debes tener cuidado, si no recaerás de nuevo.

Escuche a alguien entrar por la puerta. Los ojos de Stefan se abrieron el doble.

—¿Despertó? —murmuro acercándose a la cama.

Moví los ojos de arriba hacia abajo, de un lado hacia el otro, me sentía desesperada.

—Elena, deja de moverte, si no te tranquilizas, te cederán de nuevo —los ojos suplicantes de mi padre me hicieron calmarme un poco.

Tranquilice a mi pecho, sentía que me asfixiaba. Me recosté en la cama y quite la mascara de oxigenó de mi rostro. Frote mis ojos, y me lleve una mano a mi cabeza, me dolía terriblemente.

—Eres un desastre, ¿no se que Damon ve en ti? —el sarcasmo de Stefan me entro en la cabeza.

—No-n- nose co-m... —me aclare la garganta, la sentía seca—, como tu, puedes ser su hermano.

—Bueno, eso es una ventaja a su favor —lo apuñale con la mirada.

De pronto la desesperación entro en mi de nuevo. No quería preguntar, tenia miedo.

—¿Do-n-n-de esta...? —Stefan y mi padre se vieron por un momento. Por que demonios hacían eso. Stefan tomo una respiración.

—Esta mal, Elena —suspiro—. Estuvo días en el intensivo, sigue mal, no ha despertado, pero esta vivo, sigue con vida —mis lágrimas de nuevo—. Los médicos dicen que esta en un coma temporal.

Estaba algo aliviada que mi Damon seguía con vida, pero escuchar que estaba mal y que estaba en un coma temporal, me partía el corazón.

—Quiero verlo —mi padre me negó.

—No puedes, tu también tuviste un golpe muy fuerte en la cabeza, estuviste una semana inconsciente. No puedes.

—Padre, no te estoy pidiendo permiso —me levante ferozmente de la cama, me senté en el borde, hale mi bata y trate de pararme, caí de nuevo. Mi cabeza daba vueltas.

—¡¿Que parte de que estuviste inconsciente por días no entiendes?! —Stefan me reprendió.

—¡No entienden! ¡quiero verlo! debo verlo, debo ver con mis propios ojos que esta vivo —sentí los brazos de mi padre rodearme.

—Esta bien, te llevare a su habitación —me hundí en su pecho. Llore, me sentía tan impotente.

Mi padre y Stefan me ayudaron a levantarme y caminar por el pasillo hasta la habitación de Damon. Al entrar al primero que vi fue a Tyler a la orilla de su cama con un libro en la mano, parecía que le leía. Se levanto en cuanto me vio, Matt estaba en una esquina, viendo algo en su tablet, de igual forma se levanto al verme.

—Elena, que gusto que despertaras —Tyler se acerco a mi y me rodeo en un abrazo, gemí de dolor. Stefan lo empujo.

—¡Idiota! ¡¿no ves que sigue adolorida?! —los dos se miraron con coraje.

—¡Hey! basta, este lugar no es para que empiecen con sus riñas de niños tontos —la voz paternal de Matt resonó. Los dos bajaron el rostro en afirmación.

Dirigí mi mirada a la cama donde Damon se encontraba, estaba con demasiados tubos en él. Su piel se veía pálida, sin color. Me limpie las lágrimas que me traicionaban una y otra vez.

Camine hasta su lado, me senté en la silla donde minutos atrás Tyler había estado sentado. Tome su mano que estaba llena de agujas. La lleve a mis labios y deposite un beso en esta.

—Te dejaremos a solas con él —dijo mi padre, sacando a los demás de la habitación.

Al cerrar la puerta me eche a llorar mas fuerte.

—Tienes que despertar, sabes —tome aire, me sentía tan perdida, no tenia fuerzas—. No puedes abandonarme, no puedes Damon, tienes que despertar, quiero ver tus ojos, quiero sentir tu calor, tus caricias —me levante, y me senté en el borde de la cama, encarándolo. Acaricie su rostro con las yemas de mis dedos—. Dime que despertaras y volverás a joderme —me rei—. Idiota, eres un idiota, y por ser tan idiota, es que te amo con todas mis fuerzas —mis sollozos seguían incontrolables—. Por favor, regresa conmigo. Quiero que despiertes, porque te amo, y quiero estar todo el tiempo contigo. Dime que volverás —me incline en su pecho y acomode mi rostro, llore y llore, no supe por cuanto tiempo. Lo único era que mis mejillas estaban empapadas.

Un gruñido hizo eco en mi cabeza. Me impulse con fuerza y me hundí en sus ojos. Tenia tubos en él y además su rostro y apenas se podía notar por la mascara de oxigenó, pero podía apreciar esa bella sonrisa, sus bellos y brillantes ojos color zafiro. Deslice una en mis labios.

—El...—le negué con el rostro.

—No hables Damon, no hables, solo déjame escuchar tu respiración, déjame ver tus ojos y saber que estas aquí, que esto no es un sueño —llore de nuevo, pero esta vez mis lágrimas eran de felicidad, estaba vivo. Lleve mi mano a su mejilla y la acaricie—. Me diste un tremendo susto, idiota —movió los hombros riendo, pero se quejo—. No te rías, solo escucha —cerro y abrió los ojos una y otra vez—. Te amo, Damon —asintió con su rostro. Tome su mano y la estreche—. Estoy tan feliz que estés vivo y que hayas despertado —me incline y deposite un beso en su frente.

Estaba feliz, Damon estaba vivo y todo había acabado.

***Cuatro Meses Después***

Estaba buscando un vestido en el armario. Damon me había dicho que me vistiera en algo lindo y ligero de quitar. Ese hombre, jamas se le quitaría lo pervertido. No entendía que era lo que quería. Apenas un mes atrás había terminado con sus terapias, y ahora ya quería andar arriba y abajo, y cuando digo arriba y abajo me refiero a todo, mas arriba de mi que nada. Mi lujuriosa estaba mas que feliz de esa nueva faceta.

Los estragos de la explosión habían causado daños graves en Damon, pero se había recuperado exitosamente, su forma de luchar por la vida era enorme. Los mismo doctores estaban sorprendidos, lo que le había ocurrido era para que mue riera en el acto, pero él que era un luchador, no se había rendido. Había vivido en el hospital casi tres meses. Mientras se recuperaba.

El funeral de Katherine había sido ligero, solo habíamos asistido mi padre, Stefan y yo.

Stefan lloro como un chiquillo, pude notar que su amor por ella en verdad era real. No lo culpaba, él la había amado, aunque ella solo lo hubiera usado. El funeral de Mikael se llevo de igual forma, pero nadie asistió, ni siquiera Stefan. Sus negocios se vinieron abajo y el detective Nik pudo dar con muchos viejos corruptos, incluso Robertson termino en prisión.

Al final, Kat había cavado su propia tumba, y todo por la obsesión de tener a Damon.

Escogí un vestido lila, pegado y ligero. Las mejillas se me calentaron, sabia que este era fácil de quitar, para cualquier cosa que quisiera hacerme. Me vestí con rapidez, me había mandado un mensaje hace una hora. El mensaje decía que me vería en la biblioteca, era raro, pero no pregunte, Damon siempre estaba sorprendiéndome. En todo el tiempo que llevaba viviendo con él, siempre encontraba algo nuevo en él que me sorprendía.

Baje hasta la biblioteca. No sabia que tenia planeado, mi corazón ya retumbaba en mis orejas. Gire la perilla con cuidado, abrí la puerta y un camino de velas llevaban hasta el escritorio. Me reí para mis adentros.

Damon estaba con una sonrisa en su rostro recostado en la orilla.

—Pase, Señorita Gilbert —lo observe con duda.

Empecé a caminar en el camino de velas, hasta llegar a él.

—¿Que es todo esto? —pregunte riendo.

—Bueno, pensaras que es raro, pero este lugar, es nuestro ¿no crees? es como llamarlo, mágico —la cara se me calentó.

Claro que sabia por que, aquí habíamos estado por primera vez y tantas veces mas.

—Diras, que aquí fue donde me follaste por primera vez —se echo en grandes carcajadas.

—Elena, creo que estas aprendiendo —me acerque, rodee su cuello en un abrazo.

—Si lo que deseabas era follar en el escritorio de nuevo, solo debías preguntar —me beso.

—No digas eso, lo que quiero, es hacer el amor contigo —mis elefantes, se arremetieron en estampida en mi estomago. La calidez de su aliento entrando en mi, me derretía las piernas.

Damon provocaba tantos sentimientos en todo mi interior.

—Bien, ¿entonces quieres hacer el amor aquí y ahora? —lo mire a los ojos, mientras mordía mis labios, quería morderlo a él, pero por ahora me conformaba con mis labios.

Se levanto del escritorio, quito mis brazos de su cuello. Me rodeo y lo seguí con la mirada, me volteé.

Mi corazón salto a mi boca cuando lo vi arrodillarse. Me lleve una mano a la boca.

—No te emociones, solo quiero amarrar mi agujeta —me reí. Lo vi sacar una cajita de su bolsillo—. Elena, no acostumbro a ser tan cursi, ¿pero...?—sus bellos ojos brillaban como nunca antes lo habían hecho—, ¿te gustaría casarte conmigo? —apreté mis manos, las emociones que se arremolinaban en mi eran demasiadas, era una sensación tan atrapante, me dolía el pecho, pero era un dolor tan reconfortante.

—Damon, yo-yo —tome aire—. ¿Estas seguro? —se levanto molesto.

—Elena, soy yo, el que te esta pidiendo que te cases conmigo —me hizo una mueca con sus labios, me guiño un ojo—. ¿Acuérdate quien soy? —eso salio con sarcasmo.

—Claro, el hombre con el ego mas grande de este mundo —me reí mientras mis lágrimas empezaban a rodar por mis mejillas.

—Te amo Elena, y no puedo imaginar una vida sin mi bella transexual —lo abrace.

—Idiota, claro que acepto. Quiero casarme contigo, Damon —me apretó en sus brazos, lentamente los bajo a mi cintura, me elevo en el aire y me dejo caer en el escritorio.

—Mi forma de celebrar es algo peculiar —la comisura de sus labios se elevo hasta arrugar sus picaros ojos.

—Por eso el vestido ligero —murmure.

Mi cabeza ya pulsaba, mi pecho estaba incontrolable, amar a Damon era hermoso, pero desearlo, Jesús era una cosa muy diferente, me asustaba, ese deseo me llevaba a otro mundo.

Unió sus labios con los míos, mientras con delicadeza deslizaba sus manos en mis piernas. Beso y beso, caricia y caricia. Nos volvimos a entregar.

Mis nervios estaban hasta el tope, no entendía porque las bodas tenían que ser tan estresantes.

Rose estaba ayudándome ajustar mi vestido. Parecía una princesa sacada de un cuento de hadas, la boda seria trasmitida hasta en la televisión, bueno, no era para mas, el magnate hotelero mas rico de Miami se casaba, eso era una gran noticia. Era abrumador,

En estos últimos meses me había debatido mucho, todo el escándalo de su padre también había resonado, se había hecho aun mas famoso. No había día que no lo mencionaran en los medios.

Stefan entro en la habitación sin ni siquiera tocar. Lo acribille con la mirada.

—Pareces una muñeca de esas que colocan en los pasteles —se burlo.

—Y tu, tu, a ti te dejo la chica por irse con tu hermano —frunció las cejas

—¿De verdad? es el mejor ataque que tienes, echarme en cara mi serie.

—Es lo mejor, la chica te dejo —le saque la lengua.

—Mi hermano se casa con una loca.

—Y yo me amarro a un cuñado de lo mas pesado —volvimos a pelar con la mirada.

—Basta los dos. Stefan sal de aquí —Rose nos regaño.

Le saque la lengua de nuevo.

—¡Bruja!

—¡Tonto!

—¡Espantosa!

—¡Ácido!

Mi padre entro, evito el zapato que iba dirigido a Stefan.

—¡Hija!

—¡Lo siento papá! eso iba para un ser desagradable.

Stefan salio de la habitación sacándome la lengua, de verdad debía acostumbrarme a ese idiota.

—¿Estas lista? —trague saliva.

—Los dejare. Te veo afuera, Elena —Rose salio dejándome a solas con mi padre.

—Papá, yo-yo —me acaricio la mejilla.

—Sabes que no estaba de acuerdo con este matrimonio, incluso no estaba de acuerdo en que estuvieras con Damon, pero veo que él te hace feliz, aun así, veo demasiada inseguridad en tu mirada. Dime hija, ¿estas segura de casarte?

Me quede callada, la verdad era que no lo sabia, me sentía insegura, amaba a Damon, de eso no había ninguna duda, además, todo el tiempo había estado a su lado, en el hospital, en su recuperación. Cuando me pidió que fuera su esposa no lo dude, pero estaba indecisa, lo amaba, no había duda, pero quería ser libre, y casarme con él no era libertad. Cerré los ojos y las lágrimas se deslizaron en mis mejillas.

—Padre, amo a Damon —lo abrace fuerte.

—Lo se —le di un beso en la mejilla—. Te esperare abajo —le confirme.

Camine hasta la mesita que estaba en la habitación y tome una pluma con un papel, y escribí.

Estaba enterrada en ese asiento. Aun no anunciaban mi vuelo. Apreté el ticket que tenia en mis manos. Una parte de mi, quería correr y dejar esta absurda idea de escapar, llegar a esa iglesia y casarme, pero otra parte de mi, me decía que no, que siguiera mi mente, que buscara mi libertad.

Mis lágrimas empezaron a empapar mis mejillas, para esta hora, era seguro que Damon ya había leído la carta donde le había explicado el porque de no casarme, sabia que me odiaría, y tal vez nunca en su vida iba a querer saber de mi, y me dolía, pero primero tenia que pensar en mi, amarme a mi misma, para poder amarlo a él, necesitaba viajar, despejar mi mente de todo lo que había pasado en tan poco tiempo.

El numero del vuelo sonó en mi cabeza, era hora de abordar. Vi una vez mas para la entrada, pero nada. Una parte de mi, tenia la esperanza que él entrara en esa puerta, pero no, probablemente en estos momentos estaban molesto, odiándome quizás, y no podía culparlo. Habíamos planeado la boda por casi medio año y lo había dejado plantando. Mis miedos e inseguridades, no me habían permitido decirle que no necesitaba una boda para amarlo. Que deseaba primero encontrarme a mi misma para poder casarme.

Tome mi pequeña maleta y camine, cada paso lo sentía pesado, me dolía el pecho.

—¡Elena! —mi corazón salto a mi boca. Apreté mis manos, lentamente voltee el rostro, mis ojos se abrieron el doble.

Allí estaba, el hombre que amaba, el hombre que quería con todas mis fuerzas. Camino hasta mi con la mirada pesada.

—Damon —fue lo único que me dejo espetar, sus labios sellaron los míos. Me uní al reconfortante calor que él siempre emanaba, me apretó entre sus brazos, y siguió besándome.

La bocina volvió anunciar el vuelo. Damon me soltó, me vio a los ojos, y deslizo una de sus reconocidas sonrisas.

—¿En verdad pensabas dejarme? —baje la mirada. Me tomo la barbilla y la alzo—. Elena, una vez te dije que no podrías huir de mi —sonreí.

—Lo siento Damon, pero no puedo casarme, no aun —acaricio mi mejilla.

—Lo entiendo, tal vez me adelante. Debí preguntarte o mas bien, cumplir tu sueño —me entrego un sobre.

Lo abrí lentamente.

—¿Que es esto? —el bajo el rostro y tomo una profunda respiración.

—Estarías dispuesta a aceptar un acompañante en ese viaje tuyo —mi cuerpo vibro. Saque otro boleto y su pasaporte.

—Damon, ¿esto es una broma? —estaba sin palabras—, ¿estarías dispuesto a dejar todo atrás y seguirme? —me tomo de la mano.

—Elena, lo demás no importa si no te tengo conmigo. Vámonos a donde quieras. Si deseas ir al fin del mundo, te seguiré. Si deseas ir a la luna, incluso si quieres ir al infierno, hasta allí te seguiré. Por que una vida sin ti, no es nada. Yo te seguiré a donde quiera que vayas —me colgué en su cuello, enterré mi rostro en su hombro.

—Te amo, Damon —me apretó entre sus brazos.

—Yo también te amo, Elena. Incluso viajare en esos incómodos aviones —me reí. Me tomo de las mejillas y me atrajo una vez mas a sus labios.

Nos besamos, hasta quedarnos sin aire.

Damon y yo caminamos juntos. Directo a la libertad.

Fin

¡HOLA! Espero les haya gustado mi Fic. Es el primero que escribo. Amo a Damon y Elena y no podía darles un feo final jejeje aun queda el epilogo, así que espero verlas por acá para leerlo, gracias por todo el apoyo.