Si alguna vez te llegasen a preguntar por un momento incomodo, definitivamente podrías apostar por este.

Damon y Elena sentados en un auto, en una carretera vacía a eso de la madrugada. Ella mirando a través de la ventana el vasto bosque y el mirando hacia el frente.

No había ninguna nota musical que los rodeara, porque al segundo de Damon haber encendido la radio Elena la había apagado y había vuelto a mirar por la ventana.

Al llegar a la entrada de la mansión, él apago el auto, y ella se bajó inmediatamente.

Damon se frotó los ojos con el dedo pulgar y el índice, suspiró y la siguió.

Apuró el paso y fue a agarrarla por el pliegue del codo, pero ella lo esquivo.

- Elena – la llamó, luego de apoyarse contra la puerta - ¿Podemos hablar?

- Nada de que hablar, Damon – le soltó ella subiendo por las escaleras.

- Bueno, agradeceria una explicación… – se encogió de hombros – O tal vez alguna pista de porque estas así – se apoyó en el inicio de la barandilla de la escalera - ¿Te hice daño… allí en la fiesta?

Elena bajo las pocas escaleras que había subido.

– No, no me hiciste daño – apoyo una mano en su hombro – Solo estoy cansada.

Damon trató de tomar su mano, pero ella volvió a escapar de su agarre.

Damon rebuscó en su memoria una y otra vez el momento exacto en el que Elena pudiera haber cambiado de humor tan drásticamente. Trató de recordar la mayor cantidad de detalles de la noche, algún gesto, alguna palabra, alguna acción, pero no, absolutamente nada se le ocurría.

Cuando estaban haciendo el amor en el lavamanos, su enojo no estaba formando parte ¿O si?, no, claro que no, ella se había derretido como mantequilla caliente en sus manos, se había entregado a él igual o más apasionada que otras veces.

Más tarde al entrar a su pieza, le sorprendió verla durmiendo plácidamente en su cama, tomó una gran bocanada de aire y se fue a dar una ducha.

Una brisa fría lo despertó, se giró y se encontró con la parte de la cama de Elena vacía, la llamó, pero no hubo respuesta alguna.

La buscó en la planta superior y al no encontrarla, bajó, dirigiéndose a la cocina al escuchar ruido. Al llegar se apoyó contra el marco de la puerta.

- ¿Qué haces? – preguntó serio y confuso.

- Barro – contesto Elena sin despegar la mirada del piso – No es obvio – levantó la escoba.

- Si, si es obvio – Damon se cruzó de brazos – la pregunta es ¿Por qué lo estás haciendo a esta hora?

Siguió barriendo sin contestar.

Aburrido de su actitud se acercó a ella y le quito la escoba de las manos apoyandola en la encimera.

- Puedes por lo menos dirigirme la mirada –la tomó por las muñecas.

- No me toques, me duele – le gritó, se soltó bruscamente y trato de volver a tomar la escoba. Sin embargo torpemente golpeó una taza que estaba allí que fue a dar directa al piso.

- Aghh – gritó frustrada – Tan inútil – se llevó las manos a los ojos y se los tapó con estas.

- Si me cuentas que te pasa, tal vez sea capaz de ayudarte – le dijo en un último intento de razonar con ella.

- Sabes que necesito – alejó las manos de sus ojos y lo desafío – Necesito que me dejes en paz - le grito- ¿Quieres ayudarme? Ayúdame entonces, me duele el cuerpo… ya no lo soporto más. No puedo aguantar más, la necesito, Damon por favor. Yo sé que tú tienes.

Algo hizo click en la mente de Damon mientras Elena se dejaba caer de espaldas contra la encimera.

Se agacho y se apoyó en sus talones frente a ella.

- ¿Hace cuánto que no consumes? –

- Uno, tres, cinco días, ¿Que importa? – se pasó los dedos por el cabello – Ha sido una eternidad, he tratado, tratado por nosotros, por ti, pero ya no aguanto más.

Damon se la quedó mirando, pequeñas lágrimas rodaban por las mejillas coloradas de Elena.

El síndrome de abstinencia no le era desconocido, había visto a personas enloquecer hasta la muerte por pasar algunos días sin consumir, pero ver a Elena viviéndolo era un golpe duro.

Rehabilitación, era la solución que rondaba la mente de Damon en estos momentos.

Elena lo agarro una de sus muñecas..

- Puedo volver a empezar, Damon… una línea, solo una y todo se arreglara, volveré a empezar– Elena subió una de sus manos y acaricio su mejilla – Mi amor, por favor.

Tragó dificultosamente y se alejó de ella… era débil.

Sacó el celular del bolsillo y buscó al único contacto que en estos momentos sabría qué hacer, que podría ayudarlo.

Dos rings, tres rings… cuatro.

- Damon – un somnoliento Elijah contesto al otro lado de la línea.

- Lamento la hora, pero necesito tu ayuda – pidió tragándose su orgullo – por favor.

- ¿Qué pasa? - Elijah sonaba un poco más despierto.

- Es Elena, ella… lleva algún tiempo sin consumir y está experimentando el Síndrome de Abstinencia – Silencio – no se encuentra bien.

- Mmmm, creo que puedo conseguirte estadía en un centro de rehabilitación, solo debes dejarme hacer algunas llamadas. Es la única solución que puedo darte allí la trataran y la ayudaran.

- Eso… tal vez sea lo mejor – la miró, se habia recostado en posición fetal sobre la baldosa fría - Llámame en cuanto te den el pase.

- Debes decírselo a Elena… convencerla. Te llamo en cuanto tenga algo.

Después de colgar Damon dejo el celular sobre la encimera, ya que solo se encontraba con el pantalón del pijama, se agacho y tomó a Elena en brazos.

La dejó recostada durmiendo en uno de los sillones del salón y subió a vestirse, bajó con un pequeño bolso con útiles básicos que podría necesitar Elena.

- Elena – se agacho, se apoyó sobre sus talones y la movió un poco para despertarla, sus pestañas revolotearon y unos ojos brillosos lo miraron.

- Damon – contestó en un murmullo – Estoy tan cansada – volvió a cerrar los ojos.

- Escuchame, ¿Si?, solo serán unos segundos – Ella abrió los parpados con lentitud – Es completamente normal lo que estas sintiendo, tu cuerpo no logra funcionar sin su consumo habitual de cocaína – silencio- Lo mejor será internarte en un centro de rehabilitación – ella negó – Ellos podrán ayudarte, ¿Entiendes lo que digo?

- Rehabilitación, no – volvió a negar con la cabeza – Puedo sola – se dobló un poco y se sujetó el estómago – Solo necesito tiempo – Damon suspiró, no quería llevarla a ningún lado contra su voluntad.

Se acomodó el bolso en un hombro y volvió a tomarla en brazos, los dedos femeninos aprisionaron una parte de su camisa.

Salió de la mansión y tomó su camino hacia el Camaro, la ubico en el asiento del copiloto. Al terminar lo rodeo, tomó su lugar y manejo sin rumbo definido.


Lluvia y más lluvia tapaba su camino.

Elena entrecerraba sus ojos tratando de poder observar con mayor claridad. No manejaba con rapidez, ya que no iba apurada, pero ¿A dónde iba? no era capaz de recordarlo, decidió mirar por la ventana de la puerta del coche, pero no logro saber dónde estaba. Al volver a mirar hacia adelante ya no se encontraba manejando.

Estaba sentada en los asientos traseros del auto, su padre conducía mientras discutía con su madre, Miranda. A su izquierda, Jeremy se encontraba con los audífonos puestos mirando por la ventana, no prestando mayor atención a la discusión que sus padres estaban teniendo.

Se encogió de hombros, ya que mayor parte de la discusión no entendía e imitó a su hermano.

Vio a Grayson pasar de largo el cruce que los llevaba hacia su hogar, volvió la mirada y le aviso, pero este no pareció escucharla. No insistió, tal vez había decidido tomar el camino largo.

Observó a Jeremy y un grito quedo atrapado en su garganta. Este tenía una gran cantidad de sangre manando a causa de un corte profundo en la parte superior de su frente, esta corría por su mejilla hasta llegar a su cuello, su hermano no parecía notarlo.

-Jeremy – lo movió y comenzó a buscar algo para detener la hemorragia, los demás parecían ignorarla.

El auto se había detenido.

– Mamá, Jeremy…- miró a Miranda, pero su madre ya no estaba sentada de copiloto, la parte superior de su cuerpo estaba fuera del auto, había atravesado el parabrisas.

Llevo una de sus manos a su boca, tratando de apagar los sonidos entrecortados que salían de su boca, lagrimas corrían por sus mejillas.

- Papá – jadeando, lo llamó en susurro, su corazón latiéndole en la garganta, una mala sensación asentándose en su estómago.

El conductor se giró al oír que lo llamaban, pero Grayson al tratar de decir el nombre de su hija, se atraganto con una gran cantidad de sangre roja y espesa que salió de su boca, salpicando la cara de Elena con pequeñas gotas.

Miró hacia abajo y una gran rama atravesaba parte del abdomen de su padre.

- Elena – Jeremy el cual tenía sangre en su boca la llamó – ayúdame.

- Oh, dios – jadeó al notar la mano de Jeremy sujetando la rama que también lo había alcanzado.

Se giró a desabrochar su cinturón para ayudar a Jeremy, pero al volverse él ya no estaba.

- Elena a cenar – gritaba su madre desde el primer piso.

Se despertó agitada de su pesadilla, mirando al techo respiró y trató de calmarse… luego rio ante lo lejos que era capaz de llegar su imaginación.

- Elena no volveré a llamarte – escuchó a su madre llamar desde el primer piso acompañada de algunas risas a lo lejos.

Bajar las escaleras fue algo simple, hasta rutinario.

Cuando llegó al pasillo que la llevaría hacia la cocina, el sonido de chapoteo de sus zapatos contra el piso llamó su atención. El camino de sangre a sus pies le provoco arcadas logrando que tropezara, se apoyó en la pared buscando estabilidad.

Entró temerosa a la cocina, pero no noto nada extraño. Todo era cálido y familiar.

- Mamá.

- Hija – Miranda se dio vuelta y caminó hacia ella, Elena abrumada retrocedió involuntariamente.

De la ceja superior izquierda de su madre corrían hilos de sangre pasando por sobre su ojo y su mejilla, hasta su cuello. Una lesión en su frente dejaba una línea color escarlata recorriendo parte de su nariz. El otro ojo se encontraba de un color morado verdoso y por debajo de este, por culpa de pequeños vidrios otras heridas se encontraban.

Retrocedió de espaldas hacia la puerta no logrando dejar de mirar a su madre, pero una persona fría al tacto la detuvo. Su padre que estaba en igual condiciones que en su pesadilla, la abrazó por la espalda, obligándola a mirar a su lastimada madre.

Abrió los parpados de golpe y la oscuridad de la habitación la recibió. Dio grandes bocanadas de aire intentando volver su respiración a su ritmo normal.

Cuando estaba más calmada temió aún estar soñando, asi que cerró los ojos y despacio se giró rezando por no volver a encontrar a algún miembro de su familia en iguales condiciones que las veces anterior.

- Damon – lo llamo antes de abrir los parpados.

- Estoy aquí, tranquila – apoyado en el respaldar se encontraba mirando hacia el frente – Vuelve a dormir.

- Podrías abrazarme – el ojiazul asintió, se acostó y abrió sus brazoz envolviendo a Elena con ellos


Apretando con sus manos el volante, siguió manejando con mayor seguridad sin aumentar la velocidad, sin saber bien él porque se sentía nerviosa al estar en un automóvil.

Unas luces azules la hicieron disminuir la velocidad, los limpiaparabrisas no le entregaban una de las mejores vistas, pero lograba ver algo entre todas las gotas de agua que se amontonaban una tras otra sobre el vidrio.

Un auto negro vagamente familiar estaba a unos pocos kilómetros de ella, este se encontraba rodeado por algunas personas con chalecos amarillos y otras simplemente curiosas.

La curiosidad pudo con ella y luego de desviarse se estacionó a unos pocos metros de allí, se subió la cremallera de la chaqueta y bajo del auto.

Cerca del carro el cadáver de una las víctimas se encontraba tapado con una sábana blanca, una sensación de pesar embargo a Elena, lamentó la pérdida de esa alma de una forma tan horrible.

La parte delantera del auto estaba completamente destrozada, el capo al haber chocado contra un árbol se encontraba irreconocible, el parabrisas ya no existía, y la parte de la puerta del conductor a causa de la colisión se encontraba destruida.

La cinta de prohibido el paso la detuvo de su inspección, se puso de puntillas para lograr tener una mejor vista, pero no estaba preparada para ver a las víctimas.

Un Jeremy completamente irreconocible estaba siendo sacado del auto por algunos bomberos y paramédicos, para después ser dejado en el suelo bajo una manta blanca.

No pudo evitar el sonido espasmódico que dejó su pecho. Se empujo a través de la gente.

- Señorita, debe mantenerse alejada – un hombre le dijo cuando la vio tratar de tomar la cinta entre sus manos.

- Papá – grito Elena e ignorando al policía, traspaso la banda y trato de acercarse a su padre, el cual, muerto al igual que los otros integrantes de su familia, se encontraba dentro del auto con los ojos cerrados, heridas y moretones, y sin ningún rastro de vida.

- Señorita, por favor – sintió unos brazos rodearla.

- Suelteme - lanzaba patadas y manotazos tratando de soltarse y poder alcanzar el cuerpo sin vida de su padre – Suélteme.

- Elena, para – Damon la llamaba, esquivando brazos y piernas, tratando de despertarla

Un grito desgarrador dejo la garganta de Elena y ella se despertó entre lágrimas, jadeos y sudor.

- No me dejen – una pequeña niña gritaba a la nada entre los brazos del hombre que la amaba, en un hotel lejos de la ciudad – No me dejen.

Sin poder hacer nada más, Damon acarició el cabello de Elena y besó su frente sudorosa, murmurando palabras de amor hasta que ella pudo calmar sus demonios.

- Había tanta sangre – murmuraba Elena, después de terminar de contarle sus dos pesadillas.

- Fue solo un mal sueño – hablaba Damon sosteniéndola cerca de él.

- No me imaginó tener que estar escuchando los mismos traumas míos en otras personas. Damon – susurro entre hipidos - Si pudieras haber hecho cualquiera cosa, ser quien quisieras, ¿Qué hubieras elegido? –él suspiro mientras hacía patrones en la espalda de Elena.

- Escritor – ni siquiera tuvo que pensarlo – los libros siempre han sido capaces de mostrarme un mundo completamente diferente, realidades inimaginables, expresar con palabras lo que no se puede expresar con acciones – al Elena no interrumpirlo siguió hablando – pero ¿Cómo puede el único hijo de un gran mafioso dedicarse a escribir cuentos para dormir? Siendo que fue criado para heredar el gran negocio de su padre.

- Me gustaría leer tus historias – le dijo lentamente – No me cabe duda de que serían excelentes.

- Mi madre opinaba lo mismo – una pequeña risa escapo de entre sus labios - Acostumbraba a irse durante largos periodos de tiempo a casa de una de mis tías y siempre me incitaba a escribirle mis días o pequeñas historias para cuando ella volviera.

- ¿Dónde está ella?

- Muerta – contestó sin vacilación – No deseo hablar de eso ahora, si no te molesta

- ¿Qué es eso? – una Elena paranoica se levantó de la cama dirigiéndose a la ventana.

- Es solo la sirena de una ambulancia – se acercó a ella y la abrazó con cuidado.

Le costó despegarla de la ventana, pero cuando lo logro, se dejó llevar devuelta a la cama.

- ¿Tienes hambre? – estaba recién amaneciendo, la noche había sido tormentosa, gracia a los inquietantes y desagradables sueños de Elena.

- Mm, mm – negó con la cabeza, se volvió a acostar – Comí un poco en la fiesta, estoy bien – cerró los ojos tratando de obtener un descanso que no iba a llegar en las horas siguientes.

A las horas de haberse quedado dormida Elena, Elijah llamó a Damon y le comento el dato de un centro de rehabilitación que no estaba lejos de la ciudad.

Elijah se molestó cuando Damon le hizo saber que Elena no quería ir a un centro de rehabilitación y que él no iba a llevarla mientras ella se negara.

Irritado le comento acerca de los síntomas que iba a sufrir Elena, que iban desde un simple cambio de humor a crisis de paranoia, extrema sospecha y hasta suicido, le encargo no dejarla sola y le dio algunos consejos para poder hacerle más llevadero su tiempo de abstinencia.

Lo que Damon agradecía por sobre todo, es que Elena no iba a sufrir de síntomas físicos como temblores o vómitos, además según Elijah el proceso de desintoxicación de la cocaína, era rápido, ya que esta droga no causaba una dependencia física, sino más bien psicología.

Antes del doctor colgar comento que tenía que conseguir algunas cosas y después de eso, vendría a revisar a Elena, ciertamente… Damon estaba preocupado.

Elijah llego algunas horas después, reviso a Elena e intento convencerla sobre la idea del centro de rehabilitación. Sin embargo, aunque ella lo había prometido, no estaba muy dispuesta a cumplir su promesa.

A eso de las dos de la tarde estando solo los dos, Elena devoraba plato tras otro con un hambre feroz, comentando que nunca había sentido tanta hambre como en esos momentos.

Hablaron un poco, más y compartieron algunas vivencias, Elena se molestó de sobremanera cuando Damon no la dejo cerrar con pestillo la puerta del baño, ya que, aunque no se lo dijo temía por lo que fuera capaz de hacer Elena en estos momentos, aunque estuviera bajo antidepresivos suscritos por Elijah.

- Oye – Elena despertó a un cansado Damon a eso de las tres de la mañana.

- ¿Si? – Contesto él luego de frotarse un ojo y bostezar – ¿Hace cuánto estas despierta? – somnoliento preguntó.

- No he podido pegar un ojo – se apoyó en un codo – pero verte dormir me mantiene tranquila.

- Uh, eso es un poco escalofriante, Elena – bromeó.

- Hay partes de ti que me cautivan – ella respondió sin tapujos –Y tenía curiosidad ¿Tu padre está vivo o… ?

- Si… - la interrumpió – está vivo -Elena tuvo la impresión de que la frase no terminaba ahí, pero no presiono.

Durante un instantes ambos quedaron sumidos en un incómodo silencio.

- Era mi cumpleaños número diecisiete – silencio - mis amigas querían salir a celebrarlo – Elena se sentó de piernas cruzadas en la cama frente a Damon – mi madre no quería, recuerdo que era día Miércoles, día de escuela en mitad de la semana, rogué tanto… y cuando me estaba dando por vencida, mi padre apareció de la nada y entre juegos termino convenciendo a mamá de que me dejara ir, yo no era capaz de mantenerme tranquila – Damon escuchaba en silencio – la euforia me embargaba. No recuerdo bien cual, pero una de las chicas le había prometido a mamá que ella iba llevarme a casa después. Ni yo ni mi madre sabíamos que ella tenía planes de irse con el novio y dejarme, pensó que yo no me haría mayor problema. En realidad, estaba furiosa, llame a mi padre, y él como siempre accedió a ir a buscarme. Es gracioso como… sabes que la vida se nos puede ir en un momento, que puedes estar con una persona y al minuto siguiente ya no, que la vida es tan frágil – tomo un profunda bocanada de aire- Si hubiera sabido que… seria el último día que tendría con ellos me hubiera quedado en casa, si hubiese sabido que – se tapó el rostro llevando las palmas hacia dentro – por mi culpa mis padres iban a morir, habría hecho todo diferente – sollozos atacaban a la morena frente a él -Es mi culpa Damon, yo los mate – trato de levantarse para irse al baño, pero él la rodeo entre sus brazos, la acomodó entre sus piernas y bajó las manos de su cara.

- No es tu culpa, Elena – seco con los pulgares las lágrimas que corrían por sus mejillas – No fue, ni será nunca tu culpa. No sabias que iba a ocurrir ese accidente, no sabías nada. Lamentablemente no somos capaces de saber nada sobre el futuro – tragó y buscó sus ojos – si tú te culpas por eso, entonces yo también tengo la culpa por la muerte de mi madre, por no haber hecho nada por ayudarla con sus adicciones, por no haber llegado a la hora acordada a la cena porque no quería verla temblando por no poder inyectarse por estar conmigo.

- No es tu culpa, Damon… no era tu culpa que…

- Exacto – la interrumpió – sé cómo la culpa se arraiga a tu corazón como una hierba mala, como crece y crece y te asfixia una y otra vez. Como… por más que todos te digan que no tuviste nada que ver, no eres capaz de creer esa simple frase aunque sea verdad. Cargare toda mi vida… con esa culpa y otras, pero no dejare que ellas me consuman, como no dejare que ellas te consuman a ti. No dejare que opaquen a la luna que ilumina mis noches.

- Los extraño tanto – se acostó sobre el pecho de Damon y lloró desconsolada por todo lo que la ahogaba y más – Iré a rehabilitación, Damon – le soltó al tiempo de haberse calmado – solo te pido… que no me dejes sola – lo miro a los ojos, frágil, como una muñeca de porcelana que puede romperse con solo un toque.

- Ni por un segundo – después de eso, ambos se quedaron en silencio hasta caer dormidos, más tranquilos de lo que nunca habían estado.


Hola, espero que no se hayan olvidado de esta historia, han pasado algunos meses...

No sé si me creeran, pero el final esta cerca :), preparense para la montaña rusa de emociones.

Buenas noticias: estoy adelantando capítulos, la siguientes actualizaciones seran semanales.

Para las personas que siguen "Rock my world" decirles que habra actualizacion este domingo a más tardar. Perdón por la demora

Saludos a ustedes :D y agradecimientos a mi partner