Hola a todos! Espero que todos estén bien, me alegro mucho que les haya gustado el capítulo anterior! Agradezco a todos sus comentarios, sin duda hacen que me den mas ganas de seguir con la historia! Acá les traigo el nuevo capitulo, espero que les guste! A partir de ahora van a empezar a ver como Sakura empieza a tener otro tipo de protagonismo. Sin más, espero que lo disfruten!


Capítulo XXI: Amor.

Era una noche lluviosa en Konohagakure, el día se encontraba inestable desde el mediodía y todo hacía parecer que el tiempo no iba a mejorar hasta el día siguiente. La tormenta junto con la ventisca arrecia, dando pasó a incesantes truenos y relámpagos que hacían vibrar todo el departamento del Uzumaki. En aquel momento, los dos jóvenes se encontraban levantando los platos de la mesa luego de haber pasado una agradable cena en compañía como lo habían hecho desde que la pelirrosa se hospedaba en el hogar del rubio.

Luego de aquel primer día de convivencia entre Naruto y Sakura, los días fueron pasando con rapidez, y día a día la relación entre ambos iba aumentando notoriamente con varios acercamientos, aunque sin llegar aún a nada en particular, la convivencia estaba estrechando muchísimo sus lazos.

De a poco la pelirrosa comenzaba a recuperar su peso y su forma, ya se notaba más enérgica y con más confianza en sí misma, provocando la alegría en su rubio compañero.

- Bueno Sakura-chan, es hora de que te peses… - Comentó el rubio, llevando una pequeña balanza hacía donde se encontraba la joven Haruno.

- ¡Bien, aquí vamos! – Exclamó con energía, haciendo reír a su compañero para luego subirse encima de aquella balanza, mientras cerraba sus ojos con ansiedad - ¿Cuánto Naruto? – Preguntó.

- 45.4kg… ¡Felicidades Sakura-chan, lo lograste! – Felicitó, manteniendo su sonrisa mientras observaba a la pelirrosa.

- Corrección, lo logramos baka… No podría haberlo logrado sin ti… - Corrigió la joven dándole un gran abrazo al Uzumaki, quien no dudo en corresponderlo.

Después de estar unos minutos abrazados, decidieron separarse de a poco, ambos manteniendo su sonrisa hacía el otro.

- A partir de mañana comenzaremos con tu entrenamiento Sakura-chan… ¿Te parece? – Preguntó, sin dejar de observar a su compañera.

- Claro baka, estoy ansiosa y deseando comenzar ahora mismo… - Contestó, sonriendo al igual que el rubio - ¿Qué es lo que entrenaremos mañana? – Preguntó observándolo atentamente.

- Bueno, tengo varias cosas en mente para tu entrenamiento. Aunque mañana nos dedicaremos a hacer que vuelvas a entrar en ritmo con tu manejo de chakra y comenzaremos con los ejercicios físicos Sakura-chan – Explicó.

- Me parece muy bien, entonces deberíamos ir a descansar ahora, ya se hizo bastante tarde… - Comentó, observando el reloj en la pared que ya marcaba la llegada de la medianoche.

- Tienes razón Sakura-chan, mañana iremos temprano a alguno de los campos de entrenamiento, solo espero que esta lluvia nos dé una tregua… - Respondió el rubio, comenzando a caminar hacía el pasillo que dirigía a ambas habitaciones junto a la pelirrosa – Así que, descansa Sakura-chan… - Se giró para observar nuevamente a la pelirrosa y darle un beso en su frente, provocando su sonrojo.

- Hasta mañana Naruto… - Contestó, sin poder esconder su sonrojo, para luego dirigirse a su habitación y echarse sobre la cama para sumirse en sus pensamientos - Baka, quisiera decirte ahora mismo lo que siento, pero aún no tengo el valor para hacerlo… Maldición, prometí que no perdería tiempo y ya casi han pasado tres semanas desde que estoy aquí con él y no lo he hecho… ¿Tan cobarde eres Sakura? – Pensaba, recriminándose a sí misma mientras se tapaba con las sabanas hasta el cuello, esa noche hacía algo de frío debido a los fuertes vientos de la tormenta. Estaba a punto de caer en sueño cuando de repente un trueno que retumbo en toda la aldea haciendo vibrar toda su habitación la exaltó, dejándola intranquila – Dios Sakura, además de cobarde eres una niñita que aún le tiene miedo a los truenos… Como odio las noches de tormenta… - Susurró en su mente, apretando con más fuerza las sabanas.

La pelirrosa pasó unas dos horas sin poder dormirse, asustada a causa de la fuerte tormenta que caía en Konohagakure, daba vueltas en la cama intentando dormirse en vano, hasta que luego de intentarlo e intentarlo lo logró a duras penas, cayendo en un sueño forzado, dando paso a una horrible pesadilla.

En aquel sueño, la joven se encontraba nuevamente en una de las celdas de la guarida de Orochimaru siendo abusada por su antiguo compañero, Sasuke Uchiha. Los orbes de color sangre del Sharingan le atravesaban la mente mientras el Uchiha soltaba una risa macabra ante el dolor y el sufrimiento de la Haruno, quien no paraba de llorar y de gritar a causa de la humillación a la cual el pelinegro la estaba sometiendo. Dicha escena se repitió durante un interminable tiempo hasta que un joven pelirrubio apareció, rompiendo los barrotes de la celda y echándose enfurecido contra el Uchiha al ver aquella situación. Allí la pelirrosa aún magullada y herida emocionalmente por aquel ultraje fue testigo de una nueva batalla entre el pelinegro y el Jinchuuriki. Aquella pelea parecía muy igualada, hasta que luego de unos minutos y en un instante de distracción por parte del Uzumaki, el Uchiha había logrado atravesar el corazón del rubio utilizando su Chidori, matándolo al instante, dejando enmudecida a la pelirrosa quien comenzó a llorar desconsoladamente, cuando Sasuke, con una sonrisa fría y macabra, quito su brazo del pecho de Naruto violentamente, dando pasó a una marea de un liquido color carmesí proveniente del cuerpo del Jinchuuriki, para luego tirar su cuerpo inerte a los pies de la Haruno, quien quedó en shock al ver el semblante inerte del hombre que era el dueño de su corazón.

- ¡No! ¡Narutoooo! – Gritó fuertemente exaltada la pelirrosa al despertar de aquella ruin pesadilla, sin poder evitar largarse a llorar desconsoladamente mientras llevaba ambas manos a la zona de su corazón, sintiendo su acelerado latir – Solo ha sido un sueño… Solo ha sido un sueño… - Se decía así misma intentando calmarse, cuando de repente alguien entró rápidamente en su habitación.

- ¡Sakura-chan! ¿¡Estas bien!? ¿¡Qué sucede!? – Preguntó el Uzumaki asustado por el grito de su compañera, acercándose a ella al ver sus lágrimas caer sobre sus mejillas.

- Tranquilo Naruto, solo ha sido una horrible pesadilla… - Contestó entre sollozos, evitando la mirada de su rubio amigo.

- ¿Qué has soñado? Si se puede saber Sakura-chan… - Interrogó, sentándose a su lado para luego acariciar las mejillas de la joven con el dorso de sus manos, limpiando sus lágrimas e intentando calmarla.

- Soñé que nada de esto era verdad… Soñé que aun era prisionera de Orochimaru… Estaba con Sasuke y el… el… - Susurró, volviendo a llorar, abrazándose al pecho del rubio mientras este le acariciaba el cabello.

- Tranquila Sakura-chan, desahógate conmigo, no debes guardarte esos pensamientos… - Consoló, acariciando la espalda de la Haruno.

- Luego apareciste tú… - Musitó, llamando más la atención del rubio – Estabas enfurecido e intentaste salvarme luchando contra él, pero después de un descuido… Sasuke… Sasuke te asesinaba… Fue horrible, tengo miedo… Tengo mucho miedo de que todo esto sea un sueño, tengo miedo de perderte Naruto… - Susurró, mientras temblaba y lloraba con más fuerza sobre el pecho del Uzumaki, quien la envolvió en un gran abrazo.

- Esto es real Sakura-chan, estas aquí conmigo y no dejaré que nadie vuelva a hacerte daño… - Susurró, pegando su frente contra la de ella, provocando que ambos se miraran fijamente a los ojos – Y tampoco tengas miedo de perderme, porque siempre estaré aquí para ti Sakura-chan, prometo que nunca me alejaré de tu lado, pase lo que pase… - Musitó con una gran sonrisa, provocando que la pelirrosa se pierda en sus ojos azules.

- Baka… - Contestó, parando de llorar con una tierna sonrisa, sin dejar de mirar a los ojos del Uzumaki - ¿Lo prometes? – Preguntó, apretando un poco la remera del rubio en donde había estado llorando.

- Claro Sakura-chan, y sabes que yo cumplo todas mis promesas – Respondió, con una mirada decidida sobre la pelirrosa, sonrojándose un poco al ver su semblante… Estaba más hermosa que nunca. Verla con sus ojos brillosos dirigiendo toda su atención hacía el, con aquella sonrisa dedicada a su persona y siendo iluminada solo por la tenue luz de la calle que se filtraba por la ventana de la habitación frente a la oscuridad del lugar… sin duda ya no era consciente de nada en el mundo, excepto de ella.

- Te amo, baka – Susurró de pronto, terminando con las distancias para colocar sus labios sobre los del Jinchuuriki, quien se sorprendió y quedo estático por unos momentos debido a los nervios, pero luego, cuando pudo bajar un poco de las nubes y percatarse de lo que estaba ocurriendo, la tomó suavemente por la cintura y correspondió aquel beso que comenzó siendo tímido, pero que con el pasar de los segundos demostraba cada vez mas y mas el profundo amor que ambos sentían… Luego, de unos minutos se separaron a su pesar debido a la falta de oxigeno. Volvieron a observarse fijamente con una gran sonrisa, ahora la pelirrosa lloraba pero a causa de aquel sentimiento que el rubio despertaba en su corazón.

- Yo también te amo Sakura-chan, siempre lo he hecho y siempre lo haré – Musitó, besando nuevamente en los labios a la Haruno, quien correspondió al instante, pasando sus brazos por el cuello del Uzumaki, abrazándolo con fuerza, intensificando aquel beso e ignorando la tormenta que arrecia aun mas fuerte sobre la aldea.

- He querido decírtelo desde que me rescataste Naruto, pero no he podido hasta ahora… Ya no podía ocultar mas lo que siento por ti… - Susurró al separar sus labios de los del rubio, para luego apoyar su rostro sobre su hombro.

- Hemos pasado por lo mismo Sakura-chan, como te he dicho, siempre te he amado y ahora, al saber acerca de tus sentimientos, al tenerte aquí conmigo y poder besarte y demostrarte lo importante que eres para mi… Siento como si mi corazón estallara de felicidad, me siento pleno, como nunca antes me he sentido… Te amo más que a nada en el mundo Sakura-chan – Comento con una gran sonrisa, mientras abrazaba a la joven pelirrosa.

- También yo baka, también yo… - Respondió suavemente, abrazando el pecho del rubio reposando su rostro allí, para sentir los latidos acelerados del corazón del Jinchuuriki.

Ambos jóvenes se quedaron en aquella posición por varios minutos, aunque para ellos fue por una eternidad, se sentían completos, con una alegría plena que ninguno de los dos había experimentado en sus vidas hasta aquel momento. Uno desde niño condenado a la soledad, odiado e ignorado por todo su pueblo… A pesar de haber superado aquella etapa hace un tiempo y que todo estaba mejorando, su mente aun lo hostigaba con los recuerdos de aquel sufrimiento, haciéndose preguntar si en algún momento llegaría el día en el que se sintiera realmente feliz y pleno en su vida. Mientras que la pelirrosa, luego de haber sufrido el maltrato de los niños de su edad debido a su "amplia frente", había generado un muro de inseguridad en si misma que había padecido durante mucho tiempo, siendo agravado aquello durante el cautiverio sufrido por Orochimaru y sus erradas decisiones, sin dudas, al lado de Naruto se sentía protegida y realmente feliz por primera vez en su vida por más de que las dudas, la culpa y la inseguridad le carcomían la mente para callar aquello que sentía por su compañero, aunque finalmente el amor pudo más y ahora sentía su corazón estallar.

Al poco tiempo, ambos cayeron ante el poder de Morfeo en esa misma posición, el rubio acostado con el rostro de la pelirrosa recostado sobre su pecho. Aquella había sido una noche que nunca olvidarían, Sakura al parecer había perdido el miedo que le propinaban las tormentas y finalmente los miedos y dudas de ambos se dejaron vencer ante el amor que había entre ellos.

Al día siguiente, el sol comenzaba a asomarse por la ventana de la habitación de la joven Haruno, golpeando directamente en el rostro del Uzumaki, quien comenzó a abrir vagamente sus ojos y se extraño al sentir un peso sobre su pecho, pero luego al observar la causa de aquello no pudo evitar mostrar una gran sonrisa.

- Esto sí es como un sueño, Sakura-chan… - Pensó para sí mismo, mientras acariciaba suavemente los mechones rosados de su compañera sin dejar de sonreír, mientras observaba como comenzaba a moverse, abriendo de a poco sus orbes jades y dando un gran bostezo – Buenos días Sakura-chan – Saludó, llamando la atención de la adormecida joven.

- Buenos días Naruto – Contestó con una sonrisa, para luego darle un corto beso en sus labios.

- Evidentemente, este día no podría haber empezado mejor… - Comentó el Uzumaki, sonrojando a la pelirrosa.

- Baka… - Susurró manteniendo su sonrojo con una sonrisa divertida.

Pasados unos minutos de aquella escena en donde ambos jóvenes disfrutaron de la compañía del otro, decidieron levantarse para poder cambiarse cada uno en su habitación, ya que ambos seguían con sus piyamas. Una vez cambiados, desayunaron juntos en el living del departamento. Allí el rubio le recordó a la pelirrosa que debía alimentarse bien y prepararse, ya que hoy comenzarían con su entrenamiento.

Al oír aquello, Sakura se tenso un poco, deseaba con todas sus fuerzas volver a entrenar pero que el rubio fuese quien estaría a cargo de su entrenamiento la ponía algo nerviosa, no quería que aquel que ocupaba su corazón vea lo débil que podía llegar a ser, no quería defraudarlo… Aunque todas esas dudas se esfumaron cuando vio como el rubio sacaba algo de su bolsillo y se lo entregaba con una gran sonrisa. Al centrar su atención en el objeto que llevaba el rubio, no pudo más que estremecerse y mostrar una sonrisa nostálgica pero llena de determinación al notar que era su antigua bandana de Konoha… Naruto la había resguardado esperando que llegase este día, sin dudas no volvería a defraudar ni a él ni a nadie de su aldea. Tomó la bandana con determinación y se la ató fuertemente sobre su frente con una gran sonrisa.

- No puedo creer que la hayas guardado todo este tiempo Naruto… Gracias… - Susurró con una sonrisa observando al rubio, quien se revolvió sus cabellos algo nervioso.

- Claro que la guarde Sakura-chan, incluso la lleve conmigo todo este tiempo, nunca me separé de ella. Era una forma de sentirte cerca y recordar el motivo por el cual entrenaba hasta desfallecer todos los días. Procuré cuidarla hasta que llegara el día en que pudiera devolvértela… - Admitió el shinobi algo avergonzado, causando un gran sonrojo y una mirada enternecedora de la pelirrosa hacia su persona.

- ¿Cómo podría no amarlo? – Se preguntaba manteniendo su sonrisa mientras se perdía en los orbes azules del Jinchuuriki – Eres un baka… Pero eres mi baka, Naruto. Te amo, y juro que llevaré esta bandana por el resto de mi vida. Porque no solo me recuerda que debo luchar y defender mi hogar, ahora me recordará todo lo que tú hiciste por mí, te haré sentir orgulloso Naruto, es una promesa – Musitó la pelirrosa con sus ojos algo húmedos debido a la felicidad que sentía luego de las palabras del rubio, pasó sus brazos por el cuello de este y se fundió en un gran beso con el "baka" que tanto amaba.

- Yo también te amo y siempre estaré orgulloso de ti Sakura-chan. Yo te ayudaré a retomar este camino, verás como pronto te convertirás en una de las mejores kunoichis de la aldea – Comentó el rubio luego de separarse del beso a causa de la falta de aire, para luego darle un pequeño beso en la frente de la pelirrosa, encima de su bandana provocando nuevamente su sonrojo – Ahora vayamos a uno de los campos de entrenamiento, ¡debemos comenzar! – Exclamó, tomándola suavemente de la cintura y levantándola un poco, mientras ella soltaba una pequeña carcajada.

- ¡Hai, Naruto-sensei! – Respondió la Haruno bromeando, causando una risa divertida en el rubio mientras salían de su departamento en dirección a la zona de los campos de entrenamiento.

Así se dirigieron hacia los campos de entrenamiento. Decidieron ir caminando tranquilamente, ya que era temprano y el rubio no quería que Sakura malgaste sus energías. Él iba pensando en todo lo que había pasado desde el día en que logró rescatar a su compañera, sin duda se sentía más feliz y pleno que nunca al tenerla a su lado. También no pudo evitar recordar la promesa que ella le había hecho hacia unos momentos y soltar una pequeña sonrisa. Sakura no imaginaba que el ya estaba orgulloso de ella, admiraba la fortaleza que tenía su amada, él no podía imaginar todo lo que había sufrido estando en cautiverio por Orochimaru y sin embargo ella lo había soportado, manteniendo una luz de esperanza. Estaba orgulloso de la madurez que ella mostraba a pesar de todo. A los pocos días de su regreso, podía ver que aún se sentía insegura de sí misma y desconfiaba un poco de sus antiguos amigos, pero con el correr de los días ella volvió a ser aquella joven amable y dulce, aunque a veces algo dura y violenta kunoichi que recordaba. Poco a poco fue superando aquella horrible etapa de su vida y pudo asumir los errores que había cometido en su pasado. Sin duda estaba orgulloso de Sakura.

Luego de caminar por unos minutos, llegaron a la zona de entrenamiento a las afueras de la aldea, una vez allí el rubio decidió explicarle lo que tenía en mente a la pelirrosa.

- Sakura-chan, primero que nada creo que deberías practicar nuevamente tu control de chakra, ya que has estado mucho tiempo sin usarlo… - Comentó el rubio, enfrente de la pelirrosa.

- Tienes razón, hace mucho que no utilizo bien mi chakra… - Asintió, dando la razón al Uzumaki.

- Entonces empezaremos a escalar algunos árboles y a caminar sobre aquel lago usando nuestro chakra – Explicó, señalando los arboles y el lago en donde comenzarían el entrenamiento.

Luego de aquella explicación, comenzaron con dicho entrenamiento. El rubio volvió a explicarle los fundamentos para utilizar el chakra concentrado en ciertos puntos del cuerpo. Empezaron escalando los arboles, ya que aquello era algo más simple. La pelirrosa estuvo casi una hora para lograr escalar todos los arboles hasta la cima, algo que normalmente a un principiante le llevaría todo el día, pero ella tenía la ventaja de que antes sabía hacerlo y aún contaba con su innato control de chakra, por más de que lo haya tenido inactivo durante tres años. Al ver aquel progreso, el rubio no hizo más que sonreír, ya que no esperaba menos de Sakura.

Al terminar de escalar los arboles, se dirigieron hacía el lago. Aquí la historia era distinta, ya que al momento en que Sakura se había marchado de la aldea, eso era algo que recién aprendían y que la pelirrosa no dominaba mucho. El rubio repitió el proceso, primero le explico cómo debía concentrar su chakra y luego se lo demostró, quedando parado sobre el agua. En aquel caso, Sakura falló varias veces, sumergiéndose en el agua al no concentrar su chakra correctamente, aunque no tardó demasiado en dominar dicha técnica gracias a su habilidad. Tardó solo un poco más que con los arboles, tres horas para ser exactos, algo que esta vez había sorprendido al rubio, ya que imaginaba que estarían todo el día con aquello.

- ¡Lo hice! – Exclamó la pelirrosa, con todas sus ropas empapadas por el agua, mientras saltaba encima del lago utilizando su chakra sin sumergirse.

- ¡Lo has dominado muy rápido Sakura-chan! – Felicitó el Uzumaki, observando a su compañera.

- Si, aunque ha sido difícil, creo que poco a poco voy controlando cada vez mejor mi chakra… - Susurró la pelirrosa, observando al Jinchuuriki.

- Eso es normal, tu cuerpo se está adaptando de nuevo. Tu control de chakra siempre fue perfecto, es cuestión de práctica para que vuelvas a utilizarlo de la misma manera – Respondió, mientras sacaba algo de comida de su mochila – Ya es medio día Sakura-chan, así que mejor almorcemos algo y luego seguiremos con la parte física de tu entrenamiento – Comentó, mientras se dirigía hacía uno de los arboles seguido de la pelirrosa.

Ambos almorzaron tranquilos sentados debajo de la sombra de uno de los arboles del lugar, apoyados sobre su tronco. El rubio había llevado dos recipientes de ramen instantáneo que se había encargado de cocinar utilizando su Katon. Mientras almorzaban, cada tanto ambos cruzaban sus miradas y se sonrojaban, aún no estaban acostumbrados a todo lo que había sucedido desde la noche del día anterior. Luego de terminar sus respectivos tazones de ramen, decidieron descansar un poco para hacer la digestión, el rubio se recostó, apoyando su espalda contra el tronco del árbol, mientras que la pelirrosa hizo lo mismo, pero apoyándose en el pecho del Uzumaki. Así se quedaron durante un tiempo, disfrutando de la brisa del mediodía y de la compañía del otro, el rubio acariciaba los cabellos rosados de la Haruno, relajándola por completo mientras ella no dejaba de oír los latidos del Jinchuuriki.

Pasada una hora, decidieron levantarse para seguir con el entrenamiento ya que ahora comenzaría la parte física de la preparación de Sakura.

- Bueno Sakura-chan, ya que ya estas volviéndote a acostumbrar al manejo de tu chakra, debes empezar a trabajar tu cuerpo y ponerte en forma – Comentó el rubio, llamando la atención de la Haruno – Estuve mucho tiempo pensando en una rutina adecuada y creo que lo mejor será comenzar con algo liviano para que no te sobre esfuerces, aún así, como no soy un especialista en esto, he pedido la ayuda de alguien… - Susurró, observando un lugar en especifico entre los arboles – Ya te estabas tardando, creí que no vendrías…

- Siento el retraso Naruto-kun, vine ni bien termine de dar mis 200 vueltas diarias alrededor de la aldea… - Respondió con mucha energía un joven con un gran par de cejas y un cabello negro con un peinado tipo "taza".

- ¿Lee-san? – Preguntó la pelirrosa, que aún no entendía todo.

- ¡Exacto Sakura-san, yo ayudaré a Naruto-kun para que tu llama de la juventud brille como nunca antes! – Exclamó Lee, con llamas en sus ojos.

- Lee te ayudará con esta parte del entrenamiento Sakura-chan, después de todo, no creo que nadie en la aldea sepa más acerca del entrenamiento físico que el… - Comentó el Uzumaki con una sonrisa.

- ¡Yossh! ¡Seré un gran maestro mi bella flor de cerezo! ¡Incluso he traído uno de los uniformes de Gai-sensei! ¡Póntelo y verás cómo te ayudará a entrenar al máximo! – Exclamó, mostrando un atuendo verde igual al suyo, provocando que tanto la pelirrosa como Naruto se cayeran de espaldas al piso.

- ¡No usaré eso! – Respondió la pelirrosa, sonrojada al imaginarse cómo se vería su cuerpo en ese atuendo.

- Vamos cejotas, déjate de payasadas y empecemos con el entrenamiento de Sakura-chan… - Susurró el rubio, luego de darle un golpe en la cabeza a Lee a modo de reprimenda.

- ¡Hai Naruto-kun! – Asintió el extraño joven – Sakura-san, primero empezaremos con una rutina de abdominales, lagartijas y sentadillas, algo sencillo para que tu cuerpo entre en ritmo – Comentó el shinobi, mientras demostraba como había que hacer cada ejercicio.

Así la pelirrosa comenzó con aquellos ejercicios a la par de Lee, mientras el rubio meditaba cerca de los arboles. Al principio, la joven kunoichi le seguía el ritmo al Chunnin, pero al poco tiempo la inactividad comenzó a pasarle factura, sentía como con cada ejercicio su cuerpo le pesaba mas y mas y sus músculos comenzaban a fallarle. Siguió haciendo eso durante una hora entera, quedando exhausta, sintiendo todo su cuerpo entumecido. Lee, al ver el estado de la pelirrosa decidió darle un descanso de algunos minutos para que se recupere y mientras tanto le demostraba como debía realizar los siguientes ejercicios.

Por el lado del rubio, cualquiera que lo viera creería que se encontraba durmiendo o descansando, pero en realidad estaba manteniendo una conversación con el ser que habitaba en su interior.

- Me parece bien que entrenes a la mocosa, pero no debes descuidar tu entrenamiento Naruto, después de todo Akatsuki y Orochimaru no tardaran en comenzar a moverse – Comentó el zorro de nueve colas, observando seriamente a su Jinchuuriki.

- Lo sé Kurama, no te preocupes – Contestó el rubio, sin dejar de observar a su compañero Bijuu – Tengo pensado entrenar nuestra sincronización, además de que deseo aprender una técnica que tengo en mente y sería de mucha utilidad – Agregó.

- Esa técnica será de mucha ayuda… Sé que lograrás aprenderla rápido, después de todo está en tu sangre, niño – Susurró, mientras acomodaba sus patas debajo de su hocico y volvía a echarse – Al parecer me estaba preocupando sin razón, pensé que ahora que estas con la pelo chicle te olvidarías de lo que nos espera, pero veo que no es así… Volveré a dormirme un rato, llámame si me necesitas Naruto – Agregó, mientras cerraba sus ojos, despidiéndose de su jinchuuriki.

- Lo haré Kurama, tranquilo – Musitó, dando por finalizada la conversación, para luego abrir los ojos y observar con gracia como la pelirrosa se quejaba de los ejercicios que Lee le hacía hacer – Kurama tiene razón, no debo bajar la guardia, después de todo las amenazas de Akatsuki y Orochimaru siguen vigentes… Comenzaré a entrenar ahora mismo… - Susurró para sí mismo, mientras tomaba un kunai de tres puntas de su bolso ninja para observarlo atentamente – Padre, verás que finalmente lograré dominar tu técnica… - Musitó al aire, con una mirada llena de determinación.


Y hasta acá llegamos por hoy! Espero que les haya gustado y como siempre si tienen algo que decirme o recomendarme respecto a la historia estoy abierto a opiniones! Comenten!

Nuevamente aprovecho para volver a agradecer a todos los que siguen cada capitulo del fic!

Saludos a todos!