Ella las miro con expresión seria y desaprobatoria, pero parte de ella ya se había hecho a la idea, incluso diría que en solo un par de semanas ya se había acostumbrado.
Coloco los codos en su escritorio, poniendo ambas manos juntas a la altura de su mentón, se quedó en silencio mirándolas fijamente, ambas no parecían ni estar asustadas ni cohibidas, en lugar de ello, seguían manteniendo esa expresión firme en sus rostros, su mirada no se doblegaba, tanto zafiro como esmeralda.
-¿Qué paso esta vez?-pregunto con cierta cautela, aunque ambas destacaran por ser las más disciplinadas y responsables de todo tercero ya antes habían tenido percances un tanto mayores a solo palabras ofensivas, desde luego ambas no se toleraban, aun no tenía clara la razón.
-¡exijo que la cambie de grupo!-sin esperar que su compañera hablara, la más alta tomo la iniciativa levantando la voz y señalándola-desde que llego solo trajo problemas y lo sabe-esta vez se moderó un poco por respeto a la directora-ella inicio todo-trato de no profundizar el tema por el rumor que ya había corrido, no necesitaba explicar nada porque técnicamente era inocente-hasta ahora nunca he tenido problemas con nadie, y lo sabe.
La directora asintió en afirmación, y ciertamente su alumna estrella tenía un punto a su favor, desde que entro en primer año jamás había tenido tantas dificultades para relacionarse con alguien, aunque en realidad si le costaba tratar con las demás alumnas de su grupo, pero su trato para con ellas siempre fue respetuosa, prefirió no preguntar nada más sobre el último incidente, no sabía que era cierto y que no, pero estaba segura que Eli jamás dañaría a una de sus compañeras. Miro a la más baja esperando algún argumento.
-quizás solo tienes celos-contesto con toda la naturalidad del mundo, voz calmada y serena-si pregunta a nuestras compañeras dirán que me llevo bien con todas, de hecho, puede ver mi historial en otras escuelas, jamás he tenido problemas como el de ahora, y si alguna vez iba a dirección era solo para obtener algún mérito o reconocimiento-decía esto último mirando fijamente a su rival.
La directora cerró los ojos, este último mes había sido así, sentia que la situación solo empeoraba con el paso de los días. Había investigado a su alumna nueva, y si, desde siempre había destacado por sus excelentes notas y buen comportamiento, entonces, ¿Cuál era el problema?
Quizás sería que ambas eran las alumnas perfectas, y querían mantenerse en el puesto sin compartirlo.
Abrió los ojos, una vez más las miro fijamente en silencio, estudiándolas con la mirada. Su alumna estrella era alta, pelo rubio, cuerpo bastante desarrollado para su edad, y unos hermosos e imponentes orbes azul como el cielo. Miro detenidamente a la otra alumna, un poco más baja, más desarrollada, cabello de un inusual color purpura, y unos pacíficos orbes turquesa.
-Ayase-san y Tojo-san…-hizo una pausa antes de proseguir-quedan expulsadas…
-¡¿QUEE?!-la rubia levanto la voz, más alto de lo que quería hacerlo-¡usted no puede expulsarme!-se acercó hasta el escritorio, golpeando con las palmas de la mano la fina madera, de cierta forma imponiendo su voz.
-¿o?-pregunto la peli morada, manteniendo en su rostro esa expresión serena y pensativa, parecía calcular cada segundo de la situación y esperar la mejor oportunidad para defenderse
La directora sonrió, ambas eran tan parecidas y diferentes a la vez
-o me prometen una sola cosa…
…
-¿Qué?-pregunto, tratando de moderar su voz, pero sin evitar que su ceño se frunciera más de lo necesario, no podía negar su sorpresa y posible enojo, porque todo lo que salía de Tojo Nozomi no significaba nada bueno para ella.
-que deberíamos cambiar los papeles-contesto con una linda sonrisa, la misma que usaba para engañar tanto a alumnos como profesores, con ese tono dulce de voz, para convencer a cualquiera, menos a ella,
-¿Qué?-volvió a preguntar, esperanzada de que sus oídos le jugaran una mala broma, o quizás la información que llego a su cerebro era la incorrecta, seguramente era eso, ¡tenía que ser eso!
-parece que Ayase esta mas sorda hoy-¿Dónde quedaba el san?, tenía ganas de preguntarlo, pero había otra pregunta más importante que debía ser respondida.
-¿Qué?-como dicen, la tercera es la vencida, y quizás no había escuchado mal, pero seguramente estaba malinterpretando sus palabras. El que Tojo Nozomi haya dicho que debían cambiar los papeles, no significaba precisamente que el papel de princesa que le toco debía cambiarlo por el papel de príncipe que le había tocado a su "rival", no, seguramente significaba otra cosa, bien podría ser… ¿cambiar los apuntes?, si ese fuera el caso obviamente no aceptaría, pero si tuviera que escoger, deseaba que ese fuera el sentido del comentario de la odiosa peli morada.
-me parece buena idea-con pesar tubo que romper el contacto visual que había mantenido con la peli morada para ver a la traidora que se atrevía a apuñalarla en este momento. Se sorprendió ligeramente de ver a su mejor amiga levantando su mano-Eli es más alta, el papel de príncipe le quedaría perfecto
Porque de todas las alumnas en Otonokizaka, de todas las alumnas de tercer año, de todas las alumnas de su clase ¿Nico era su mejor amiga?, había mucho para escoger, pero no podía deshacerse de una amistad de tres años, ya lo arreglaría después.
Ahora paso su atención a la nueva profesora, que lamentablemente se había vuelto la profesora tutora de su año. Por su mirada supo que lo estaba considerando.
-fue sorteo-se apresuró en comentar antes de que tomara una decisión-no sería justo para nadie si ahora decide romper el sorteo
La mujer se cruzó los brazos, cerró los ojos unos segundos meditando su respuesta, lo que vino después solo empeoro la situación para Eli.
-entonces que sea a votación, es importante el sorteo, pero tengan en cuenta que son los personajes principales.
Todas las alumnas se miraron unas a otras, algunas mirando a la peli morada que había iniciado todo este problema, recibiendo de su parte una cálida sonrisa, y algunas otras mirando a Eli, recibiendo una fría mirada.
Tímidamente todas levantaron la mano a favor de que Eli sea el príncipe. Esto sería algo que la rubia jamás olvidaría, ¡JAMÁS!
.
-creo que todo esto fue culpa tuya-comento su mejor amiga. Ella no respondió al momento, se limitó a sonreír mientras recordaba como habían terminado en dirección esa mañana, una sonrisa más amplia se dibujó en su rostro al concluir que su amiga peli azul tenía razón
-yo no fui quien se metió en la ducha de la otra, estando desnudas-comento, disfrutando de ver el sonrojo que se formó en las mejillas de Umi al imaginar la escena.
-pero fuiste quien la provoco, nya-comento la más pequeña de las tres, en tono inocente y preocupado viendo a Umi por su repentino sonrojo
-no negare eso-respondió aun con esa gran sonrisa en su rostro.
No sabía cómo tratar a Ayase Eli, le molestaba que fuera tan seria con las demás alumnas, tan fría e indiferente, le llego a parecer arrogante. Y fue por eso que tuvieron problemas en un inicio, pero poco a poco había descubierto que simplemente a la rubia le costaba relacionarse, y prefería alejarse de la gente que intentar interactuar. Fue por eso que se había propuesto sacarla de su zona de confort, más por molestarla que ayudarla, pero su último argumento se le había escapado de las manos.
Flashback
-ni mi abuela corre como tú-había dicho esa mañana en la clase de deporte, cuando ambas mantenían una acalorada discusión mientras corrían, siendo Nozomi quien ganaba por un metro de diferencia, y aunque le estaba costando mantenerse al frente no iba a perder la oportunidad de provocar a la rubia.
-seguro tu abuela es un ser raro como tú-contesto molesta y sin medir sus palabras, supo por su mirada que le había afectado, quizás no era mucho pero ya era algo.
-¿no te gusta perder contra una abuela?-pregunto, retomando su tono burlesca, ese que sabía que Eli tanto odiaba
La rubia ya no respondió, gastaba demasiada energía al seguir las provocaciones de la peli morada, prefirió enfocar su energía en esos últimos metros de la carrera.
Nozomi sonrió desafiante cuando Eli llego a su misma altura, jamás había tenido que esforzarse tanto en una carrera, y apenas era el calentamiento.
Y aunque enfocaron toda su fuerza y voluntad en estos últimos metros, se llevaron con decepción un empate.
El resto de la clase Eli se había enfocado en hacer oídos sordos a los comentarios de Nozomi, sus constantes provocaciones o desafíos.
Su paciencia llego a su límite cuando ambas fueron las últimas en las duchas, terminaron aseándose en duchas juntas, de las diez que había ¿Por qué terminaron juntas?, claramente fue obra de Nozomi, pero jamás lo reconocería abiertamente.
Ya solas volvió con los comentarios, y Eli al ya estar harta de sus constantes provocaciones había terminado metiéndose en su ducha, sin importarle que estuvieran desnudas, pero antes de que pudiera responderle como era debido, había resbalado sobre la peli morada quedando en una comprometedora situación que en realidad no se arrepentía, unos segundos más y habría sido suficiente.
Eli había terminado cayendo sobre Nozomi, con una mano sobre su cuello, y con la otra en el lugar sensible y prominente de Nozomi, antes de que pudiera hacer algo o comentar algo, Nico había entrado, se asustó al ver la escena temiendo lo peor.
Fin flashback
-pero en mi defensa-volvió a retomar la conversación, porque sus amigas habían quedado pensativas, quizás preguntándose como terminaría esta obra de teatro-ella trato de matarme-aunque no era del todo cierto, era lo que se había difundido ese día en toda la preparatoria
-Ayase-san es capaz de muchas cosas, menos de eso-comento Umi, mirándola de forma seria, porque imaginaba que todo ese rumor era obra suya.
-si preguntas a Yazawa, ella te lo dirá-contesto con tono divertido, casi alegre.
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-esto fue porque trataste de matarla-hablo la pelinegra, Eli solo soltó un suspiro, había perdido muchas energías ese día, comenzando desde la mañana en la clase de deporte, otra gran cantidad en las duchas cuando casi mata a Tojo Nozomi, después en dirección con su casi expulsión, y finalmente en su clase de tutoría cuando se decidió el intercambio de papeles.
-ya te explique que fue un accidente-contesto con tono cansado y rendido, en realidad si tuviese la oportunidad de poner sus manos sobre Nozomi, no dudaría de acabar con su triste y miserable vida, quizás era extremista, pero su odiosa compañera se había ganado todo su odio con sus molestos comentarios, ¿Quién no la odiaría?
-¿Cómo es que tus manos terminaron en su cuello?-pregunto ahora Maki, quien iba caminando a su otro costado-demasiado sospechoso-comento mientras jugaba con su cabello, aunque en todo momento mantenía su mirada en frente, como si en realidad no quisiera saber lo ocurrido porque no le importaba.
-en realidad solo una mano termino ahí, la otra…-no pudo evitar recordar la calor y sensación que aún permanecía en su mano izquierda-si hubiera sido ambas estaría satisfecha-concluyo, sabiendo que no tendría otra oportunidad
-me estás dando miedo-Nico la miro preocupada
-¿Por qué la apoyaste en clase?-cambio de tema mirando a su amiga de forma acusadora
-me pareció buena idea-respondió, mientras cruzaba los brazos
Eli espero a que explicara más, porque eso no respondía nada, si no hubiera comentado ella, siendo su mejor amiga, quizás las demás no habrían botado porque ella fuera el príncipe.
-¿Qué?-pregunto incomoda por tener la mirada fría y molesta de Eli sobre ella-se vería extraño si romeo fuera tan bajito y Julieta tan alta, simplemente no se ve bien
-pero no tenías que comentarlo tú-refuto la rubia
-las demás también pensaban lo mismo
-¡pero lo dijiste tú!-volvió a quejarse
-nadie más se atrevía a decirlo-respondió a la mirada molesta de Eli con el mismo gesto, mejor amiga o no, Eli podía llegar a ser intimidante con sus compañeras aunque no fuera intencional, quizás ni era consiente lo que les provocaba.
-¿Cuál fue el castigo de la directora?-Maki cambio el tema de conversación, no quería ver a sus amigas discutiendo.
Eli se llevó ambas manos a la cabeza de solo recordarlo, ahora tendría que pasar más tiempo con la peli morada, como si no fuera suficiente soportar su presencia en clases.
-debemos ayudar a los clubs después de clases.
-¿Qué pasa con los ensayos?-pregunto Nico preocupada, porque los ensayos iniciarían al día siguiente, y serian después de clases
-nos quedaremos después de eso…
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-te amo…-jamás imagino que esa palabras saldrían de sus labios y dedicadas a esa persona en particular, debía reconocer que decirlas se sentía bien, pero el sentimiento desaparecía al ver esos ojos esmeraldas brillando divertidos
-sabes que…-aparto unos segundos la mirada, reflejando una clara tristeza-esto no puede ser…-termino mirándola de nuevo a los ojos.
Eli, que hasta el momento había estado con una rodilla en el suelo se incorporó, la tomo de las manos acercándose lo más posible, aun sin apartar sus zafiros intensos de ella.
-¿Por qué no?-sabia la respuesta pero debía preguntar. Por unos segundos juró ver una sonrisa burlona de parte de su compañera… esa sonrisa que tanto odiaba
-… ¡te odio!-dijeron ambas a la vez, sin dejar de verse y manteniendo sus manos aun unidas
-tan bien que íbamos-suspiro resignada la tutora del grupo-tomen un descanso-ordeno, tomando asiento en su mesa de docente, ya se había hecho a la idea de fallar en la presentación, así que este pequeño percance, uno de muchos, ya no era novedad.
Ambas seguían mirándose con autentico odio. Eli hizo fuerza en las delicadas y débiles manos, según ella, de su compañera. Supo por su expresión que la lastimó, quizás no era mucho porque su eterna rival jamás iba a reemplazar esa expresión burlona cada que se cruzaban sus miradas, pero al menos era algo.
Soltó sus manos con rudeza y se acercó a Nico, tenía varias "admiradoras" pero la única amiga de verdad era la misma que dos años atrás tampoco pudo tolerar en un inicio. Esto le hizo pensar por unos escasos segundos si ese sería el futuro de ella y su rival, de reojo la miro encontrándola rodeada de unas cuantas alumnas, no podía asegurar si alguna era su amiga de verdad, pero al menos podía asegurar que jamás estaba sola, aunque algo en sus ojos turquesa siempre le inquieto, por ahora trato de seguir ignorándolo y tomar su merecido descanso.
-al menos ya llagaste a la parte de la declaración-hablo Nico apenas Eli estuvo a su alcance, le alcanzó una botella de agua mientras ella bebía de otra
-no tienes idea de lo mucho que me costó decirlo-contesto con desgano y desagrado
-tu expresión lo decía todo-sonrió un poco, tratando de relajar el ambiente, pero no pareció tener el efecto que esperaba, la rubia esperaba escuchar otra cosa-quien diría que la tan popular Ayase Eli terminaría en una situación así
-¿de quién crees que es la culpa?-dijo mientras botaba el libreto, donde solo estaba marcado el guion de Romeo. Aunque su tono era más amable que el día anterior, quizás simplemente ya se había resignado.
En realidad el papel de Romeo no le molestaba tanto como aparentaba, si no fuera porque Tojo Nozomi era Julieta no habría tenido queja alguna.
La trágica historia de Romeo y Julieta, era una de sus obras preferidas, por el romance, drama, el desarrollo entre ambos personajes, todo era perfecto. El ser partícipe de la obra teatral representando al personaje principal era como un sueño hecho realidad, aunque ahora mismo se había vuelto una pesadilla hecha realidad.
De reojo miro a Nozomi, descubriendo que esta la estaba observando divertida, sin quitar esa sonrisa burlesca y esa mirada retadora, en verdad que la odiaba. Le devolvió la mirada desafiante, el salón de clases no tardo en subir de temperatura por la inusual batalla de miradas que mantenían.
El ensayo termino con una charla "seria" de parte de la profesora con solo ellas, para ser el primer día quizás había terminado bien, o no tan mal. Pero para Eli el día aun no terminaba.
…
-mi abuela limpia mejor que tu
Eli ya estaba cansada de las constantes comparaciones de ella y la dichosa abuela de la peli morada, prefirió ignorarla y seguir limpiando. De reojo miro a la peli naranja, sabía que era una de las amigas de su rival porque a veces las había visto almorzar juntas, además de una miembro importante para el equipo de natación.
Hoshizora Rin le devolvió la mirada con una sonrisa amigable, era bastante extraña a su parecer, no respondió el gesto, siguió con lo suyo.
-esto es aburrido si no contestas-volvió a intentarlo, pero una vez más Eli la ignoro
-Nozomi-chan-llamo la peli naranja a modo de reclamo. Eli no sabía si la estaría esperando para regresar juntas, o si simplemente se quedó a supervisar la limpieza como miembro del equipo.
Siguieron unos minutos en silencio, que Eli agradeció internamente, pero lo bueno no dura mucho, y cuando la peli morada volvió hablar supo que no significaba nada bueno.
-Rin-chan, ya casi acabamos, ¿puedes ir por mis cosas al salón?-la menor se puso en pie sonriente
-claro nya-dijo con expresión felina mientras se retiraba.
Eli la siguió con la mirada, preguntándose qué clase de chantaje usaría su odiosa rival para esclavizar a su kouhai. Sonrió con ironía, la peli morada era odiosa pero quizás no llegaría a ese extremo, en realidad, no la conocía, las únicas palabras que habían cruzado hasta ahora fueron sus constantes riñas, fue así desde el comienzo, desde que Nozomi ingreso semanas atrás, esto le llevo a preguntarse, ¿Quién se traslada en su último año de preparatoria?
Quizás tuvo problemas en su anterior preparatoria, se contestó así misma, recordando a los segundos siguientes lo que la peli morada había dicho en dirección. Si no fuera cierto la directora la habría escuchado y quizás si la habría cambiado de grupo; ella misma había presenciado su amabilidad con el resto de sus compañeras, ¿Por qué no era así con ella?, constantemente buscaba provocarla, no la entendía, no recordaba haberle hecho nada tampoco.
El sonido del agua salpicando la saco de sus pensamientos. Sacudió la cabeza mirando hacia la piscina, mirando todo negro, era el reflejo del cielo ¿Cuándo oscureció?
Con temor miro hacia el cielo, encontrándolo ligeramente oscuro, apreciándose algunas estrellas, debía regresar pronto a casa.
De nuevo miro hacia la piscina, sin saber qué fue lo que produjo ese sonido, con horror miro la silueta de su compañera tratando de salir del fondo, no imaginaba que Tojo Nozomi no supiera nadar.
Sin pensarlo alto al agua, nado con todas sus fuerzas para llegar a la parte más honda, estaba demasiado oscuro para su gusto, pero solo podía ver la silueta de la peli morada, ya no se novia. No tardo en alcanzarla y sujetarla con fuerza para volver a la superficie.
Justo cuando salía se encontró con Hoshizora, quien regresaba con las cosas de Nozomi y las suyas, ella se acercó corriendo.
-¡ve a enfermería y trae a la doctora!-aparto la mano de la peli naranja cuando trato de agarra a Nozomi, por los conocimientos básicos de primeros auxilios sabía que debían darle su espacio-¡apresúrate!-ordeno con tono más fuerte para que la menor reaccionara.
Aunque era tarde confiaba que la doctora siguiera en su puesto, la peli naranja no volvió a dudar, se fue corriendo en dirección a enfermería.
Estaba un poco agitada y nerviosa, pero de alguna forma logro mantener algo de calma para pensar con claridad. Miro de nuevo a la piscina, ¿Cómo fue que cayo?, sacudió la cabeza, eso no importaba ahora. Miro de nuevo a su compañera, no respiraba.
Acerco su rostro al de ella para comprobarlo, no había respiración, aunque no había pasado mucho tiempo bajo el agua. Levanto su polo, quizás el traje de baño era demasiado apretado, fue lo que pensó ante de sujetar con fuera desde la parte superior y rasgar la tela. Volvió a comprobar su respiración, nada, ¡aun no respiraba! Bajo su polo porque ahora mismo su compañera tenia expuesta su parte superior. Procedió a hacer presiones en su pecho, ¡seguía sin respirar!
Miro hacia donde su kouhai había desaparecido, aun no regresaba, solo esperaba que ya haya encontrado a la doctora.
-Tojo…-su voz salió débil y temblorosa, se sorprendió de sentir algo húmedo rodar por sus mejillas, pensó que sería agua, pero al llevar sus manos se encontró con lágrimas, podía ser odiosa pero era su compañera… no podía dejarla morir… aun podía hacer algo más.
Con la mano izquierda sujeto la pequeña nariz de su compañera, con la derecha uso de apoyo para inclinarse…
Jamás había hecho esto pero sabía el procedimiento. Unió sus labios en un arrebato de miedo por perder a su compañera y rival.
Se suponía que debía pasarle oxígeno pero… sintió como si ella se lo pasara, abrió los ojos aun manteniendo sus labios unidos, encontrándose con esos turquesa tan brillantes como esmeraldas, se veían más hermosos de cerca, pero no debía ser así, la miraban como siempre, con ese toque de misterio y burla.
Sintió como en los labios de su compañera se formaba una sonrisa. No era cierto, ¡no era cierto!, trato de imaginar que al momento de caer al agua se había golpeado la cabeza y ahora mismo estaba desmayada, ¡ella no estaba besando a su compañera!, lo peor de la situación es que su cuerpo no respondía, seguía en la misma posición, solo que su mano ya no estaba sobre la nariz de la peli morada, dejándole una mejor visualización de ese par de esmeradas, las cuales volvieron a cerrarse.
¡No era cierto, no lo era!, sintió los brazos de su compañera rodear su cuello, ¡no podía ser cierto!, trato de apararse pero su cuerpo no respondió, era como si alguien estuviera mandando órdenes a su cuerpo sin ser ella, porque cerro los ojos y correspondió tímidamente a ese beso.
-ahí están doctora…-escucho la voz de Hoshizora junto con pasos.
Se separó bruscamente, deseando no estar ahí. Tanto la doctora como la peli naranja las miraban con una expresión indescifrable, existían muchas calificaciones para describir la expresión en sus rostros, entre ellas sorpresa.
-ya estoy bien-escucho a su compañera hablar, con fingido trabajo para sonar más creíble, incluso fingió toser un poco-Elichi me salvo la vida-prefirió mantenerse callada, tratando de proteger la poca dignidad que le quedaba
-aun así debería revisarla-hablo la doctora, que seguramente sospechaba lo ocurrido, era doctora por algo, no tenía que mirar mucho para saber que Nozomi estaba bien, pero debía seguir un protocolo
-no se preocupe, estaré bien-contesto la peli morada, no dispuesta a ceder, mientras que Eli internamente deseaba que la doctora se la llevara.
La doctora las miro a ambas, pasando su mirada de una a otra, Nozomi llevaba pintado en su rostro una gran sonrisa, mientras que Eli solo una expresión de horror, como si hubiese visto un fantasma.
-bien-dijo la doctora con duda, no sabiendo muy bien cómo proceder ahora, pero el ambiente le decía que debía retirarse, y al parecer no fue la única que lo percibió. Hoshizora dijo que la acompañaba retirándose de allí tan rápido como pudo dejándolas de nuevo solas.
Eli aun no salía de su sorpresa, tratando de interpretar lo último que había sucedido con Nozomi, preguntándose si en algún momento su vida realmente peligraba, con pesar busco su mirada encontrando rápidamente la respuesta, no, su vida nunca estuvo en peligro.
-un calambre le da a cualquier-dijo con tono juguetón, como si quisiera excusar la razón por la que termino en la piscina y no pudo salir. Basto escuchar su tono para saber que nada era cierto, pero lo que la irrito más es que ella no solo haya caído en su juego, sino que lo haya seguido.
Llevo una mano a sus labios, realmente había sucedido aunque su mente gritara que todo fue una ilusión, una pesadilla, producto de un desmayo no ocurrido, o quizás cansancio, cualquier cosa menos que haya besado a Nozomi. Aun sentia la calidez ajena en sus labios, era real, todo lo sucedió era real.
-también fue mi primera vez, no me mires así-comento la mayo mientras se ponía de pie, de forma un poco torpe, era la primera vez para Eli verla nerviosa, incluso sonrojada.
Ella también se puso en pie, tomo sus cosas, busco su pantalón, y sin importarle estar mojada se lo puso junto con las zapatillas y se fue. No había sucedido, aunque sus recuerdos y la sensación en sus labios dijeran que sí, no había sucedido, no había pasado nada, ni siquiera el que Nozomi casi se ahogara, nada de nada, trato de convencerse de ello mientras salía de Otonokizaka.
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¿Por qué lo hizo?, era lo único que podía pensar desde la noche anterior. Cada vez que su mirada cruzaba con la de cierta rubia sentia calor en sus mejillas y un extraño cosquilleo en su abdomen, no estaba bien, nada de lo que sentia lo estaba, se recriminaba una y otra vez pero la sensación no desaparecía. Quiso creer que esa sensación era culpabilidad, había hecho algo de lo que se arrepentía, relativamente.
No se arrepentía del todo el haber aceptado ese acercamiento con la rubia, quizás solo había sido curiosidad, o quizás solo para molestarla, o simplemente un accidente. Trato de convencerse de esto último, porque ella no había planeado caerse dentro de la piscina, en un mal movimiento con la manguera que la misma Eli había dejado de su lado, termino perdiendo el equilibrio y cayendo, antes de salir fue cuando tuvo la ingeniosa idea de ver que tanto le importaba a su compañera, así que técnicamente todo lo sucedido era culpa de Eli por dejar la manguera de su lado de la piscina. Convencida de esto trato de concentrarse una vez más en la clase.
Las ironías de la vida, ese día les tocaba de nuevo con la profesora de deporte, y como si no fuera suficiente para empezar el día, estaban en la piscina. Esto solo le recordaba lo sucedido la tarde anterior.
-…bien, emparéjense de dos para iniciar el calentamiento-finalizo la explicación, Nozomi tuvo la intención de preguntar que había explicado, pero ver a sus compañeras moverse y juntándose la alertaron.
Ella era buena en deportes, pero no buena relacionándose, y le daba miedo acercarse a alguien para hacer los ejercicios. Para cuando se dio valor diciéndose que no podía seguir viviendo con el pasado, ya todas estaban agrupadas excepto por alguien que había permanecido distante.
Su mirada cruzo con esos intensos zafiros, ¿Por qué Eli estaba sola?, ella siempre estaba con Nico, busco con la mirada a la pelinegra, deduciendo que seguramente habría ido a enfermería por cualquier excusa, la semana pasada hizo lo mismo en la clase de gimnasia. Volvió a buscar la mirada de Eli, ella la esquivo buscando entre sus compañeras a alguien más que estuviera libre, como no encontró sus miradas volvieron a conectarse.
No pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en sus labios, no podía negar que la situación la ponía nerviosa, y por eso mismo se estaba divirtiendo, de todas las personas que podían quedar solas tuvo que ser Eli, seguro Eli se preguntaba lo mismo, porque llevaban casi un minuto solo mirándose, sintiendo las miradas curiosas de sus compañeras, seguro temerosas de lo que fuera a ocurrir.
-Ayase-san y Tojo-san-hablo de repente la profesora-hagan equipo para iniciar los ejercicios.
Nozomi miro como la rubia lanzo una mirada llena de frialdad hacia la docente, que afortunadamente estaba distraída viendo su carpeta y comprobando la hora.
-sino queda de otra-murmuro, sola para que Eli la escuchara mientras se acercaba a ella.
Eli la miraba como si fuera alguna especie rara de criatura, no había hecho intenciones de alejarse, pero tampoco de acercarse, las demás ya habían iniciado con los calentamientos mientras que ambas solo habían quedado frente a frente mirándose con intensidad.
-¿empezamos?-pregunto, tratando de sonar burlona, pero el ligero temblor en su voz la delato, estaba nerviosa, y Eli lo descubrió.
Eli desvió su mirada unos segundos hacia la docente, Nozomi se preguntó que estaría pasando por su rubia cabeza, quizás quería cambiar de pareja, fue lo que pensó.
-tu empiezas-hablo finalmente, luego de conectar miradas una vez más mientras soltaba un largo suspiro, sin expresar nada en particular más que seriedad.
-como gustes-respondió Nozomi con una tímida sonrisa.
Tomo asiento sobre el frio y húmedo suelo, ¿Por qué debían hacer esa clase de ejercicios?, se preguntó un poco incomoda, el calentamiento también funcionaba de manera individual. Se puso nerviosa cuando Eli se arrodillo tras suyo, y apoyando sus codos sobre sus hombros empezó a ejercer presión para que se inclinara hacia delante, trato de ignorar lo bien que se sentia el cuerpo de la rubia pegado al suyo.
Los ejercicios eran fáciles, pero con Eli de compañera no pudo hacer como le hubiese gustado, aunque Eli no se quejó que se equivocara o no hiciera bien algunos ejercicios.
Finalmente habían terminado, gracias al calentamiento tuvo que quitarse el polo, era la única que aun llevaba. Soltó un suspiro resignado mientras miraba la costura de su pecho, lo había hecho bien, pero temía que en un mal movimiento se fuera romper.
Cuando alzo la vista, descubrió la mirada zafiro de su compañera atenta a esa zona de su anatomía.
-¿te gusta?-no pudo evitar molestarla, como si no hubiese tenido suficiente.
Eli no respondió, desvió la mirada mientras se cruzaba de brazos y sus mejillas blancas tomaban color de un ligero rosa.
-…bien, a la piscina-una vez mas no había escuchado las indicaciones de la docente, solo presto atención cuando todas empezaron a ingresar.
Imito los movimientos de sus compañeras, seguro no se había perdido mucho de la explicación. Observo como en parejas empezaban hacer ejercicios dentro del agua, cada una manteniendo su debido espacio para no estorbar a las demás parejas.
-tu inicias-hablo Eli, mientras estiraba sus brazos para que se sostuviera y empezara a patalear como el resto.
¿Por qué hacían ejercicios básicos?, ¿Qué parte de la explicación se había perdido?, se sintió tentada a preguntar a Eli, pero ver su expresión neutra y fría la hizo considerar de nuevo.
No respondió, imitando una vez más a sus compañeras, tomo las manos de Eli y empezó a patalear.
No pudo hacer bien el ejercicio, no solo porque la mirada azul de Eli la pusiera nerviosa, el movimiento de su traje de baño se había reducido gracias a las costuras que había en su pecho, no había tenido tiempo de ir a comprar otro traje.
-lo estás haciendo mal-se quejó Eli, la profesora las había llamado la atención tres veces, y eso era inaceptable para la rubia.
-yo lo estoy haciendo mal, no tu-respondió con voz cansada y un poco agitada-¿de qué te preocupas?
-que piensen que no lo haces bien por mi culpa-protesto mientras soltaba sus manos, Nozomi termino perdiendo el equilibrio y hundiéndose.
Nozomi demoro en salir por culpa de su limitado movimiento, incluso tomo un poco de agua por la sorpresa y susto.
-¿Por qué lo hiciste?-se quejó, levantando un poco la voz, afortunadamente no llamo la atención de nadie
Eli no respondió, simplemente se le quedo viendo en silencio, poniéndola más nerviosa y molesta, no entendía que pasaba por su mente.
-¿no te puedes mover?-respondió con otra pregunta, mientras su mirada bajaba hacia su pecho donde se revelaba la costura.
-…no-sintió como una pierna de Eli se escondía entre las suyas, esto la puso más nerviosa y un poco avergonzada, iba a preguntar que pretendía cuando sintió un brusco movimiento y como nuevamente se hundía.
Abrió los ojos viendo como la superficie se iba alejando, trato de moverse pero sintió algo alrededor de su cuerpo, no era solo el traje lo que la inmovilizaba. Trato de calmarse mientras bajaba la vista para ver que la sostenía, descubrió a Eli abrazándola con fuerza, ¡¿la quería ahogar?!
Quizás se había pasado un poco con la broma del día anterior, y el que haya buscado varias oportunidades para molestarla no arreglaba la situación, pero ¿matarla?, ¿Eli sería capaz de eso?, esperaba que no y solo le estuviese jugando una broma pesada como venganza.
Trato de no moverse ni mostrarse desesperada, manteniendo su mirada fija en la de la rubia. Esto pareció enojarla, seguramente esperaba verla desesperada o afectada, entonces sintió su agarre aumentar en fuerza, le estaba costando mantener el aire en sus pulmones.
Ya no le quedaba mucho, y aunque Eli ya había aflojado algo de fuerza se sentia mareada… mientras su mirada se hacía cada vez más borrosa, sintió algo suave y tibio sobre sus labios, era una sensación cálida y familiar para haberlo probado solo una vez.
Tímidamente abrió los ojos para ver los orbes azul cielo de Eli a solo unos centímetros de su rostro, y sentir como le pasaba oxigeno… pero no era solo eso… sus labios se movían suavemente como un beso… … cerro los ojos disfrutando la sensación.
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Se había dedicado a ignorar sus miradas desde que regreso de enfermería. Había hecho de cuentas que simplemente no existía para ella, era más fácil así, ignorarla. Incluso a la hora de los ensayos, la había visto como si fuera una extraña con la cual tenía que compartir solo un par de palabras y gestos fingidos.
Aunque ahora mismo esto era difícil si eran las únicas que estaban en la sala del club de cocina. Acababa de llegar y descubrió que Nozomi ya estaba ahí, al parecer esperándola porque aún no había iniciado con la limpieza.
¿Por qué de todos los castigos de la directora tuvo que ser este?, no le importaría hacer sola el trabajo, o hacer cualquier otra cosa, lo que no soportaba era la presencia de Tojo Nozomi, y seguramente por eso tenía que compartir con ella el castigo. Si no la hubiese besado… no, ella no había hecho tal locura, no había pasado nada, y seguramente la mayor no lo recordaba porque se había desmayado, esperaba que así sea, no tenía ganas de lidiar con algo que no comprendía.
Empezaron con la limpieza en silencio, nuevamente se habían divido para hacer más rápido el trabajo, aunque estaba vez lo habían hecho sin decir palabra alguna, simplemente habían tomado lados extremos de la sala.
-El… Ayase-san-llamo Nozomi cuando ya casi acababan con la limpieza.
Prefirió no responder, no se sentia con humor ni ganas para discutir con la mayor, porque era eso lo que quería, provocarla para que ella explotara y solo se metiera en más problemas, ¿Por qué la molestaba tanto? ¿Qué le había hecho ella?
-Ayase-san…-volvió a llamar la peli morada, con voz tímida, una vez más la ignoro-… Elichi-no le gusto que la llamara por su nombre, o que le dijera con ese tono ridículo, pero siguió con su ley de hielo-¡Elichi!-llamo con tono más alto y seguro, ya se estaba cansando.
-disculpen-ambas se sobresaltaron de escuchar otra voz, pensaban que a esas horas ya no habría más alumnas en la institución.
-¿sí?-hablo Nozomi, porque ella no tenía ganas de hablar, y menos con otra extraña.
-¿Nozomi-chan?-Eli sintió curiosidad por ver quién era, dejo de darle la espalda a la entrada, habían tres alumnas de las cuales solo conocía a una, la hija de la directora.
-Kotori-chan-saludo Nozomi con una amable sonrisa-¿Por qué siguen tan tarde acá?-pregunto mirando a las castañas que acompañaban a Kotori.
-regresamos-respondió una de las castañas-se nos olvido comprar algunos ingredientes para mañana-dijo mostrando unas bolsas
-¿estamos interrumpiendo?-pregunto la segunda castaña, con voz tímida y un ligero sonrojo en su mejilla, Eli la había visto algunas veces con Maki, junto con Hoshizora Rin.
-no, adelante-respondió Nozomi por ambas.
Eli se dedicó a terminar lo suyo, aun cuando Kousaka Honoka intento entablar una conversación con ella, la joven se le había acercado, presentado, y puesto hablar como si no le importara si era escuchada o no, Eli prefirió ignorarla como al resto de la sala.
-nosotras limpiaremos-dijo Kotori cuando luego de terminar su trabajo, las tres jóvenes se quedaron en la sala sacando algunos de los ingredientes que trajeron.
-¿está bien que se queden?-pregunto Nozomi un poco preocupada-ya es muy tarde y pueden aparecer fantasmas…-bromeo.
Eli se puso alerta, otra vez regresaría tarde a casa, miro por la ventana, estaba más oscuro que el día anterior. Se apresuró en guardar los utensilios de limpieza.
-no hagas ese tipo de bromas-se quejó Honoka, mientras abrazaba a la castaña menor para consolarla
-tenemos que practicar para el festival-menciono Kotori, quien no se veía afectada por los comentarios de Nozomi-ya solo falta unas semanas.
Unas semanas eran aún mucho para Eli, no podía creer que solo habían pasado dos días desde que inicio el castigo, no sabía cómo llegaría al fin del mes.
-compermiso-fue la única palabra que les dirigió antes de salir, soltando un suspiro de alivio por ser libre al fin, al menos unas horas antes de iniciar de nuevo el día y seguir soportando la presencia de Nozomi.
No había avanzado mucho cuando escucho la voz de Nozomi despidiéndose y el sonido de la puerta siendo cerrada otra vez. Prefirió ignorar este hecho y seguir su camino.
Estaba un poco nerviosa, las débiles luces del pasillo no eran suficientes para que este calmada, pero no iba amostrar su debilidad frente a su enemiga, así que siguió caminando, esperando que en el siguiente piso las luces sean más fuertes, esta era la primera vez que salía de Otonokizaka tan tarde.
Como si alguna fuerza mayor estuviese en su contra, al bajar las escaleras encontró el pasillo oscuro, no se atrevió a bajar completamente. Se le hizo tentador la idea de regresar al club de cocina y salir por la ventana, había un árbol que llagaba justo a una de las ventanas, quizás tendría que saltar y arriesgar un poco su vida, pero era menos peligroso que cruzar un pasillo oscuro, ¿Por qué las gradas del último piso tenían que estar a los extremos y no en medio como el resto?, ¿qué tal si ocurría un cismo? los alumnos se desesperarían decidiendo porque escaleras bajar, ¿Por qué no simplemente hicieron las escaleras para seguir bajando?, ¿Quién había sido el ingeniero o diseñador que hizo ese pabellón?. Quizás debía estudiar ingeniería y en un par de años regresar y corregir este terrible erros, muchas vidas se podrían salvar si incluyeran gradas en medio del pasillo para bajar al primer piso.
-¿Qué pasa?-Nozomi la saco de sus pensamientos, la miraba desde el pasillo, donde solo resaltaban sus hermosos ojos turquesa, que parecían dos esmeraldas en la oscuridad. Esto de alguna forma la tranquilizo un poco para poder responder.
-nada-respondió con voz tímida, se molestó consigo misma por esto.
-¿no te gusta la oscuridad?-¿era muy obvia o solo su rival muy observadora?, cualquiera de las dos no le gustaba y prefirió negarlo.
-por supuesto que no-sonrió internamente por que el tono de su voz fue más seguro, pero esto no quitaba el hecho de que si le asustaba la oscuridad.
-parece que la luz está fallando en este pasillo-Nozomi saco su celular encendiendo su linterna-deberíamos reportarlo mañana a la directora, podríamos evitar accidentes.
Eli se sintió más tranquila con la fuerte luz del celular, ella no solía traer el suyo a clases, no lo consideraba correcto si tampoco lo usaba, y ante alguna emergencia los profesores tenían los números de su familia, quizás debería empezar a traer también el suyo, al menos hasta que acabara el mes.
-cierto-respondió caminando a la par de Nozomi. Agradeció que no comentara nada más.
El pasillo le pareció interminable, pero cuando por fin salieron del pabellón, no pudo evitar soltar un suspiro de alivio, había sobrevivido a esos cinco minutos de oscuridad.
-¿por dónde vives Elichi?-aunque estaba agradecida con su rival por ayudarla, no iba a darle la oportunidad de que la provocara, el día había sido demasiado largo y cansado, solo quería llegar a casa y descansar. No podía creer que apenas era el segundo día de ese interminable castigo.
Nozomi la siguió unos pasos tras suyo, no tenía idea si la estaba siguiendo o su ruta de regreso era la misma, pero ignoro su presencia.
-Elichi-escucho su llamado,, aunque le costara admitir le gustaba el sonido de su voz, le provocaba una sensación agradable cuando la escuchaba…sacudió la cabeza borrando esas ideas-Elichi, ¿acaso estas sorda?-su compañera siempre iba a ser alguien odiosa.
Sintió que alguien agarraba de su manga para detenerla. Se armó de paciencia antes de girar, ¿Qué pretendía su compañera?
-…me gustas-Eli parpadeo, la miro buscando algún rastro de burla, volvió a parpadear confundida, volvió a estudiarla con la mirada buscando en ese hermoso rostro alguna señal de juego, agito el rostro más confundida, y una vez más analizo esas suaves expresiones.
-¿q-que?...-¿sería esa la razón por la que tanto la molestaba?, no era la primera que se le declaraba, pero su manera de demostrar afecto era una tanto rara, claro, si era cierta, porque existía una gran posibilidad de que solo se estuviese burlando de ella. !no iba a permitir que siguiera burlándose!
-Me gustas-volvió a repetir, con tono firme y serio, con un ligero sonrojo en sus mejillas y una mirada trasparente. ¿Hasta dónde quería engañarla?, ella no era ingenua.
-no molestes-respondió con duda, porque la mirada seria de Nozomi la confundía. Se dio la vuelta y siguió su camino
-¿no me crees o no aceptas mis sentimientos?-cuestiono, cambiando su tono serio por uno molesto.
Volvió a enfrentarla, sea lo que sea quería acabar con esto pronto, quizás debería hablar con la directora para que reconsidere su castigo, no podía seguir soportando la presencia de su compañera, la dejaba confundida con sus palabras y acciones, le causaba ideas extrañas y ridículas, incluso la había besado sin tener alguna razón… porque no había razón para hacerlo, quizás solo se dejó llevar por la falta de oxígeno.
-yo no te gusto-hablo con total seguridad, porque no tenía duda de ellos-solo quieres molestarme como siempre lo haces-se acercó un poco para intimidarla, aunque no tuviese mucho efecto al menos le daba seguridad el solo hecho de ser un poco más alta-¿Qué pretendes?
Nozomi bajo la vista, quizás meditando su respuesta o quizás intimidada, aunque apostaba por la primer opción.
-lo mismo te pregunto-llevo una mano al rostro acariciando sus labios. No pudo deducir el significado de su expresión, era entre burla y miedo-me besaste y luego finges que no existo
-¡tú lo hiciste primero!-no sabía que excusa dar, pero empezaba a perder los papeles, Nozomi tenía una extraña habilidad de hacerla hablar sin pensar, porque esa era la única explicación que le hallaba a sus palabras y acciones.
-ara-una enorme sonrisa pinto su rostro-te recuerdo que ayer también lo hiciste tú
-eso fue por…-se quedó muda, tenía la respuesta pero no lo admitiría, no era que estuviese preocupada por su rival, ¡por supuesto que no!, eso sería ridículo, solo… ¿la habrían culpado si de verdad su vida estaba en peligro?, ¿era realmente eso?
Eli sabía la respuesta, pero no tenía por qué admitirlo, además Nozomi también sabia la respuesta, la joven no era tonta.
-¿por?-pregunto con tono juguetón, seguro se estaba divirtiendo de jugar con su mente, ¡la estaba torturando de forma psicológica!
-me habrían culpado si llegabas a morir-se cruzó de brazos, dispuesta a enfrentar cualquier ingeniosa respuesta que le diera
-¿y era necesaria la respiración boca a boca?-ese tono burlesco en verdad que la irritaba, pero no le daría el gusto de verla afectada-y de paso ¿también era necesario ese beso en la piscina?
-¡no fue un beso!-debía pensar antes de hablar, porque ver esa enorme sonrisa en el rostro de Nozomi solo la ponía más nerviosa.
-¿entonces que fue?
-¿realmente crees que te besaría?-cambio de nuevo los papeles, usaría el arma que jamás le fallaba, la indiferencia, ser indiferente era fácil, las mujeres siempre se veían más afectadas, gracias a esto era fácil rechazar declaraciones.
-en realidad no lo creía hasta que lo hiciste-respondió sin titubear, como siempre. Incluso paso un brazo por su pecho, mientras con el otro apoyaba el codo y su mano acariciaba su mentón, como si estuviese meditando e imaginando la razón de sus acciones
-cree lo que quieras-no tenía caso discutir con Nozomi, siempre volteaba la situación su favor y la ridiculizaba-adiós
Una vez más sintió el agarre de Nozomi en su manga, hizo un movimiento brusco para liberarse, pero lo que obtuvo a cambio fueron los brazos de Nozomi alrededor de su cuello y ella frente suyo, cerca, otra vez estaba demasiado cerca.
-aun no has respondido mi declaración-hablaba mientras se acercaba, como si pretendiera besarla.
Eli no sabía cómo reaccionar, o si debía tomar en serio sus palabras, todo era un juego ¿cierto?, Nozomi solo quería burlarse de ella.
-no me interesas-contesto, mirándola con la misma frialdad que el tono en su voz
-eso no funciona conmigo-se acercó un poco más, tanto que casi podía sentir su respiración agitada… Nozomi estaba nerviosa, ¿debía usarlo a su favor?
-¿enserio?-quizás podría jugar un poco también. Con sus brazos la rodeo y la apego más a su cuerpo-¿Qué tal esto?-y funciono, Nozomi estaba sonrojándose, termino por desviar la mirada y alejar un poco el rostro-¿Dónde se fue tu seguridad?-se burló un poco-quizás y si te gusto de verdad-comento con tono burlesco, porque quizás esta era de esas oportunidades que te da la vida y sabes que no se repetirá, ver a tu enemigo indefenso
-solo bromeaba-pronto recordó que no estaba lidiando con cualquiera, era Tojo Nozomi quien tenía en sus brazos, si no tenía cuidado podría quemarse-nunca te vi rechazar a tus pretendientes de esta forma-dio un giro inesperado a la conversación, sus palabras le produjeron una extraña opresión en el pecho, no le gustaba ver llorar a sus compañeras, pero odiaba que se le acercaran de esa forma superficial, ¿realmente que esperaban ellas cuando se le declaraban?, ni siquiera la conocían.
Seguramente expresaba lo que pensaba, porque la mirada juguetona de Nozomi cambio por una preocupada, se alejó un poco más para analizar su rostro, ¿Qué pretendía?
-¿no las rechazas para lastimarlas?
-ellas se lastiman solas-contesto con voz baja, casi tímida. Ella no quería lastimar a nadie, y de ser posible le gustaría llevarse mejor con ellas, pero como podía hacerlo si sus compañeras la idolatraban tanto que luego de un rechazo simplemente se distanciaban de ella.
-pero…-Nozomi dudo unos segundos, quizás ella no recibía tantas declaraciones a diario como Eli pero también había experimentado la soledad, como esa mañana cuando dejaron hacer grupos y las demás simplemente la excluyeron- podrías ser más amable cuando las rechazas
Eli la tomo de los hombros y la alejo suavemente, estaba abriéndose demasiado a su compañera y rival, eso no terminaría en nada bueno para ninguna.
-ser amable significa darles esperanzas-respondió con voz calmada, sin dejar de penetrar en esa mirada turquesa que la miraba entre triste y culpable
-pero…-trato de protestar una vez más, Eli solo se confundía más, ¿Por qué a Nozomi le importaba tanto eso?
-ellas también te tratan de forma "especial"-hizo comilla con los dedos, porque había escuchado muchas veces esa palabra y la odiaba
Nozomi soltó un suspiro, quizás en resignación o cansancio, desvió su mirada hacia el cielo oscuro. Eli sintió un molesto cosquilleo en su abdomen al ver el reflejo de las estrellas en esos hermosos turquesa, también elevo la mirada esperando que la sensación pasara pronto.
-y yo las trato de la misma manera-respondió con tono amable, una que jamás le había dirigido a ella, hasta ahora habían sido tonos de enojo y burla, así había sido desde el primer día.
Eli acaricio su mejilla, recordando el ardor que le produjo la mano de Nozomi allí semanas atrás, a primera vista no parece ser tan fuerte. Una sonrisa se dibujó en sus labios al recordar que tuvo la mejilla izquierda roja por tres días, ahora mismo le parecía gracioso aquel incidente.
-pero ellas también te evitaron-trató de entender porque Nozomi las defendía, si también habían sido indiferentes con ella, y esa mañana no fue la primera vez.
-eso no significa que yo deba hacerlo-respondió como si eso lo explicara todo, como si esa respuesta fuese tan simple como sonaba.
Ella lo había intentado muchas veces, ser más amable, pero eso solo la había confundido tanto a ella como a su entorno, prefirió crear un muro a su alrededor y verse inalcanzable, si la iban a tratar de forma especial entonces ella seria especial.
Eli acomodo sus cosas en su hombro, sentía cierta inquietud en su pecho, y había una pregunta que torturaba su mente desde semanas atrás, quizás esta era la oportunidad para resolverla.
-¿fue por eso que…-había tratado de olvidar el incidente del primer día, simplemente lo había bloqueado de su mente porque no quería relacionarse con esa odiosa peli morada, pero llegados a este punto quería saberlo-… me golpeaste?
-si-respondió sin titubear una vez más-hiciste llorar a una alumna de primero
-tu simplemente te metiste donde no te llamaron-le reprocho, aunque ya no guardara rencor de ello, en ningún momento lo sintió, solo odio el hecho de que se entrometiera en sus asuntos-y ella ni siquiera te agradeció, apostaría que te odia.
-no necesito su agradecimiento y tampoco me importa si me guarda resentimiento por estropear su declaración-respondió con una pequeña sonrisa en el rostro, recordando su primer día de clases en Otonokizaka y el cómo se conocieron-solo no me pareció correcto que le hablaras de esa forma frente a otras alumnas y profesores.
-ella se lo busco-ya ni recordaba el rostro de la alumna, recién empezaban las primeras horas del semestre y ya tenía tres declaración, aunque naturalmente la tercera se llevó la peor parte porque ella ya estaba molesta
-pudiste ser más amable con ella-se preguntó si alguna vez Nozomi no tendría alguna respuesta para todo lo que decía, quizás no llegaría tal situación.
-hasta mañana-intento una vez más despedirse, ya era tarde, la calle estaba un poco oscuro y se sentía cansada tanto física como mentalmente.
-¿y cómo responderás a mi declaración?-esta vez no la detuvo, pero estaba claro que no la dejaría ir tranquila sin molestarla.
-ya te respondí-contesto mientras se alejaba
-tú crees que yo no voy enserio-se dio un golpe en la frente, ¿Qué debía hacer para que Nozomi dejara de molestarla?
-y aunque lo fueras, no tengo interés en ti y lo sabes-una vez más se giró para enfrentar a la peli morada.
Se encontró con esos ojos turquesa a solo unos centímetros de su ostro, sí que era rápida la odiosa peli morada. Trato de no demostrar nerviosismo por su cercanía.
-entonces hare que lo tengas-nuevamente sintió los brazos ajenos rodear su cuello y el cuerpo de su compañera acercarse.
Ya no intento responder, porque Nozomi ya tenía una respuesta, siempre la tenía. Con la mirada la reto a que hiciera algo si se atrevía, la desafío para probar que tan ciertas eran sus palabras, y funciono.
Nozomi al no tener una respuesta más que esos zafiros fríos tomo distancia.
-Elichi, ya dije que eso no funciona conmigo-y una vez más Eli se molestó consigo misma por subestimar a su rival, era Tojo Nozomi, no cualquier otra alumna de Otonokizaka, Tojo Nozomi siempre tenía una respuesta, tanto verbal como corporal.
Sintió los cálidos y suaves labios de la peli morada sobre los suyos, unos escasos tres segundos, pero fue suficiente para que su cuerpo reconociera esa agradable sensación, aunque ella se auto-convencía que solo era curiosidad, jamás había besado a alguien, y Nozomi al ser la primera persona se sentía bien, por ser la primera, era solo eso, si le daba más importancia estaría dejando ganar a Nozomi.
-hasta mañana Elichi, regresa con cuidado-decía mientras cruzaba la calle vacía.
Eli vaciló un poco, no supo si repodar o simplemente seguir su camino y fingir que nada había pasado.
-Elichi-Eli se maldijo al momento en que busco esos turquesa que ya extrañaba-a partir de mañana iré enserio para que me creas-dijo desde la otra esquina, guiñándole un ojo y lanzándole un beso-estoy a tu cuidado
Eli la observo alejar, todo era solo un juego psicológico de Tojo Nozomi ¿cierto?
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Habían pasado dos semanas desde esa tarde, Nozomi comprendió que se había equivocado al sacar una conclusión apresurada sobre Eli, quien a un comienzo le pareció alguien arrogante, descubrió que solo se protegía, si sus compañeras la veían inalcanzable y por eso la trataban diferente, entonces ella seria inalcanzable, tan sencillo como química. Se preguntó porque no lo había visto así desde el comienzo, pero concluyo que la misma Eli la confundía.
En este tiempo trato de aprender más sobre ella, que le gustaba y que no, porque podía llevarse bien con ciertas alumnas, como Maki y Nico, descubrió que cuando esta con ellas muestra un lado que jamás ve en clase, como verla avergonzada, tímida o alegre.
-¿Por qué tan molesta Elichi?-pregunto con una amplia sonrisa. Desde esa tarde Eli había empezado a tratar de llevarse mejor con el resto de las alumnas, pero era como si toda su molestia se enfocara en ella, porque o bien la ignoraba o terminaban discutiendo como las primeras semanas.
-por nada-respondió con tono cortante, mientras picaba los ingredientes.
Era la última clase de la semana, la profesora había dejado que preparen un platillo especial entre cuatro alumnas. Nozomi se había metido en el grupo de Eli, el cual solo tenía dos integrantes, la rubia misma y Nico, y había arrastrado a otra de sus compañeras con ella para completar el grupo.
Luego de esa tarde ella también estaba tratando de cambiar, ser más expresiva con sus compañeras, ser amable no sería suficiente para acercarse, porque los sentimientos no pueden llegar con solo eso, y lo entendió al comprender sus propios sentimientos hacia cierta rubia.
-¿no quieres ayuda con esas cebollas?-pregunto con tono juguetón, ella y sus otras dos compañeras ya habían terminado de preparar los otros ingredientes, lo único que faltaban eran las cebollas que a Eli tanto le estaba costando, pero era culpa de la misma rubia por haber sorteado los ingredientes.
-no la necesito-respondió testaruda, incluso a Nico, siendo su mejor amiga, había rechazado su ayuda. La pelinegra se había molestado por esto y ya no le había dirigido la palabra el resto de la clase.
-ya casi se nos acaba el tiempo-insistió la mayor, sabiendo que pronto Eli explotaría
Lo podía ver en su ceño fruncido, la mueca de sus labios, el sudor en su frente y la forma en como miraba a la pobre cebolla como si fuera responsable de su mal humor, y quizás en la cabeza de Eli la cebolla tenía la culpa por no dejarse picar y encima hacerla lagrimear.
-no pensé que Elichi fuera tan mala cocinando-comento la mayor, acercándose demás a Eli solo para que ella la escuchara-si no lo intentas mejor no podrás casarte-Eli la ignoro, pero faltaba poco-aunque aún puedes hacerlo conmigo, cocino muy bien.
Se sorprendió que Eli no le gritara como otras veces, siempre que lo hacía le recordaba a una gatita erizándose, y por eso últimamente se había esforzado en solo molestarla, quería descubrir todas las facetas de Eli. Esta vez sin embargo, la había mirado, pero no con odio o molestia, sino con vergüenza, incluso tenía el rostro rojo y podía jurar que salía vapor de su cabeza, era una respuesta que jamás se esperó.
-sa-sabes que bromeo-odiaba cuando caía en su propia broma, ahora ella estaba nerviosa, solo le había pasado un par de veces con Eli, como en la piscina, o esa tarde cuando Eli la abrazo.
-no hagas ese tipo de bromas-respondió la rubia, de forma amenazante y tímida, le sorprendió que lograra expresar ambas emociones al mismo tiempo.
Miro hacia el reloj de pared, ya solo quedaban cinco minutos antes de empezar a preparar los ingredientes, los demás grupos que ya habían acabado y ya estaban cocinando. Sin decir otra palabra tomo unas cuantas cebollas y comenzó a picarlas, Eli no protesto, pero si la miro de forma desafiante, como cada vez que tenían un "encuentro amistoso".
Luego de unos minutos Nico tuvo que intervenir, porque tenían más cebollas de las necesarias.
-¿Por qué Yakiniku?-pregunto Nico molesta, mientras vigilaba la carne, era el único ingrediente que faltaba cocer, antes de mezclar todo y servir.
-porque la profesora dijo un platillo especial-respondió Nozomi mientras probaba la salsa.
-ramen habría sido algo más fácil y "especial"-reprocho también Eli, pero habían decidido eso también por sorteo.
-Yakiniku es especial-respondió Nozomi con mucha confianza y seriedad. Con la cuchara que acababa de probar la salsa, volvió a tomar un poco y se la alcanzo a Eli-¿está bien de sabor?-pregunto con tono inocente.
Eli lo probo sin pensar, toda la sala se había llenado del delicioso aroma de la salsa, no quiso esperar o pararse a preguntar si estaba bien.
-esta delicioso-respondió con sinceridad, y porque no podría mentir con algo así, estaba considerando pedir la receta a Nozomi-¿Qué pasa?-pregunto al ver la cara de Nico llena de incredulidad, casi hasta miedo, como si viera a una extraña y no a su mejor amiga.
-es más rico luego de que Elichi lo probara-Eli se giró hacia Nozomi, comprendiendo a los pocos segundos la mirada extraña de Nico, Nozomi tenía de nuevo esa pequeña cucharita entre sus labios.
-eso…no es...-miro de nuevo hacia Nico-n-no es como si fuera un b-be-be…-le dio vergüenza el solo decir esa palabra-indirecto…
-eso es normal entre parejas-respondió Nozomi con tono de burla, ahora Nico la miraba a ella, como si buscara algo en ella que Eli no podía ver
-¡no somos nada!-Nozomi sonrió al reconocer el tono de su voz en Eli, lo usaba cuando estaba molesta.
-aun nada oficial, pero-llevo sus manos a sus labios, acariciándolos de forma sugerente, dando la indirecta a Eli quien se puso nerviosa de nuevo.
-ya está la carne-comento Nico, sacado de su burbuja al par, que habían pasado de estar peleando y casi matándose a coquetear en solo dos semanas de castigo, era poco tiempo si considerabas el mes y medio(casi dos) que habían pasado discutiendo.
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-¿ahora se llevan bien?-pregunto Nico curiosa, mirándola desde el escritorio
Eli no respondió, porque simplemente no había nada que responder, por supuesto que no se llevaba bien con su odiosa compañera.
-¿se han besado?-cambio su pregunta, sorprendiendo a Eli, quien empezó a sentir como los colores se subían a su cabeza, ¿Por qué le preguntaba eso?, ¿acaso se dio cuenta?, ¿quizás Nozomi dijo algo?, ¡Seguro quería arruinar su reputación!
-¿q-que quieres decir?-pregunto nerviosa, mientras alzaba la mirada del piso y dejaba el trapeador a un lado. Quizás Nico solo estaba bromeando, no creía que Nozomi fuera capaz de difundir un rumor así corriendo el riesgo de también arruinar su imagen.
Nico la observo, como si analizara sus gestos o buscara algo en ella que Eli trataba de negar.
-nada, solo bromeaba-respondió luego de soltar un suspiro, como si hubiese descubierto un problema-deberías ser más sincera
-¿Qué…?-no pudo completar su pregunta, y en realidad Nico no parecía interesada en seguir el tema, dejo el libro que leía a un costado, tomando otro de la torre que estaba sobre el escritorio.
-ya termine de limpiar mi parte-Nozomi se acercaba con una brillante sonrisa, esa que decían que algo malo se avecinaba. Eli alzo sus defensas mientras la peli morada se acercaba-¿ya terminaste con tu castigo Nicochi?-pregunto burlona, sabiendo muy bien la respuesta
Nico alzo la vista unos segundos, prefirió no responderle y seguir con su lectura, Nozomi frunció un poco el ceño, pero termino por dejarlo pasar.
-¿ya terminaste Elichi?-ahora dirijo su atención hacia la rubia, quien se puso más alerta, no podía bajar la guardia con Nozomi cerca, y más teniendo a Nico de espectadora.
-casi-respondió con cautela y cierta indiferencia mientras volvía a su trabajo.
-¿quieres ayuda?-Eli sabía que Nozomi no ofrecía su ayuda por ser amable, ¡Por supuesto que no!, quería molestarla frente a su mejor amiga, no podía seguir dejándose humillar.
-no la necesito-respondió de forma tajante y segura, dándose una felicitación interna por no sonar nerviosa como otras ocasiones.
-¿y tú Nicochi?-pregunto la mayor mientras tomaba asiento al costado de Nico, esto alerto a Eli, no supo porque pero sintió algo inquietante en su pecho, un extraño malestar que la dejo confundida.
-seguro, lee cinco horas en vez de mi-respondió la pelinegra sin despegar su mirada del libro.
-habría sido más fácil si aceptabas dar las cinco vueltas a la cancha-respondió la mayor con tono suave y divertido.
Eli de reojo las observo, la sensación molesta no desaparecía, y a diferencia de ella Nico no parecía tener problemas con la presencia de la peli morada, quizás solo estaba preocupada por su amiga, en un descuido Nozomi podría hacerle algo, ¡No podía bajar la guardia!
-¿Quién soporta eso?-Nico por fin respondió a la mirada curiosa de Nozomi con una de horror por la sola idea-son cinco vueltas, ¡cinco!-enseño la mano para enfatizar su punto
-pero habrías terminado en menos de una hora, en su lugar ahora tienes que leer cinco horas-Eli miro en esas esmeraldas la curiosidad, se preguntó qué pasaría por su cabeza morada. Nico preferiría hacer cualquier cosa menos sudar, y por eso mismo la profesora de deporte la había castigado por saltarse tantas veces su clase.
-me gusta la lectura-respondió nerviosa-además pronto vendrán los exámenes, y solo queda una semana para la obra…
No termino de hablar, Nozomi se puso de pie, se despidió con una tímida sonrisa y se fue.
-esa chica es rara-menciono Nico luego de que Nozomi cerrara la puerta.
Eli no respondió, pero algo en la mirada de Nozomi la dejo preocupada, aunque lo odiase admitir.
-¿quieres que te acompañe?-respondió en su lugar, cuando al fin había terminado, se preguntó si Nozomi hacia bien su trabajo, solía terminar antes que ella aunque hacían lo mismo.
-claro, me dan miedo las bibliotecas y ya es tarde-respondió la pelinegra volviendo a su lectura, ya antes había tenido esa clase de castigos y le había ido peor cuando trataba de pasarse de lista.
-es el club de literatura-comento Eli mientras guardaba los utensilios de limpieza.
El casillero estaba cerca de la puerta, y por la ventana en esta pudo ver una cabellera roja. Una sonrisa divertida se asomó en sus labios al descubrir lo que ocurría, Maki jamás admitiría que estaba preocupada por Nico, pero tenía una tsundere manera de demostrarlo.
-debo hacer algo-tomo sus cosas sin darle tiempo a Nico a responder-nos vemos mañana-alcanzo a escuchar un "traidora", pero seguro Nico prefería también la compañía de Maki a la suya.
Al salir descubrió a Maki tratando de ocultarse, pero al no haber ningún lugar simplemente la miro sonrojada, tartamudeando y seguramente formulando alguna excusa la cual no tardo en salir
-m-mi profesora de matemáticas dejo una tarea, no había el libro que busco en la biblioteca y vine acá, ¡que sepas que me mandaron los de la biblioteca!-empezó a jugar con su cabella de forma nerviosa, mientras trataba de ocultar su sonrojo-… no es que quiera venir
-si claro-respondió con una pequeña risita-nos vemos mañana Maki, cuida de Nico-y se fui, sin darle tampoco tiempo a responder.
Sintió cierto alivio al ver el cielo a un claro, a comparación de otras veces que salía cuando el cielo estaba oscuro, pensó que como aún era temprano podría ir a la pastelería y comprarle algo a su hermana menor, hace semanas que no coincidía con ella, para cuando llegaba a casa solía encontrarla durmiendo o bien estudiando.
Mientras caminaba pensó en el último comentario de Nico que hizo que Nozomi se fuera, el cambio en su expresión fue notable, pero se preguntó si realmente era eso, en los ensayo Nozomi parecía divertirse, dudaba que fueran los nervios por estar a solo una semana del festival cultural, esta última semana sería la difícil, no solo por los ensayos o el castigo de la directora.
Soltó un suspiro mientras recordaba la propuesta de café de maids de la mayor, ¿Por qué las demás aceptaron?, era una idea bastante trivial, pero fue por votos y a la mayoría le gusto, aunque supo que había clases peores, como la de Maki que harían un café con trajes de animales, y por lo que supo Maki estaría vestida de gato, una sonrisa se formó en sus labios ante la idea, se preguntó cómo es que Maki había aceptado eso.
-una semana más-susurro para sí misma, un día antes del festival terminara el castigo, quizás si había servido de algo, aunque solía discutir aun con Nozomi, ya no era como las primeras veces, o al menos así lo sentia ella, podría decir que incluso sentia empatía por la mayor, era extraña pero también interesante, solo eso.
Trataba de convencerse de ello mientras llevaba una mano al pecho y sentia lo fuerte que se agitaba, era solo empatía ¿Cierto?, no podía ser nada más. Aunque eso decía su cabeza, su corazón gritaba algo más, sobre todo cuando recordaba esa suave y burlona sonrisa, ese brillo misterioso en sus turquesa, se sentia hipnotizada cada vez que hacia contacto con ese par de esmeraldas, o ese… agito la cabeza para quitársela de la cabeza, solo era curiosidad, ¡solo eso!
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-¿Por qué una pastelería?-le pregunto, con tono serio y ligeramente cansado. Imaginó que tendría mucho trabajo, pero al menos agradecía que pudiera compartir unos minutos con ella antes de volver a irse.
-porque era lo más cercano-respondió con una tímida sonrisa
Él la observo fijamente para luego soltar un suspiro, llevo la tasa de café a sus labios. Nozomi solía sentirse nerviosa con su presencia, pero a la vez impaciente y feliz, no pudo despegar su mirada a ninguna de sus acciones y expresiones.
-hoy preparamos Yakiniku en clase, si habría sabido que estabas por la ciudad te habría traído-comento, mientras jugaba con la fresa de su trozo de pastel, él no respondió y esto no le sorprendió-… ¿y mamá?-se animó a preguntar-¿podrán venir?-aún mantenía la esperanza de que pudieran llegar a tiempo, aunque ya habían hablado del tema varias veces por teléfono.
-¿la conoces?-pregunto, Nozomi supo que no quería responderle porque era una respuesta negativa, solo suspiro mientras dirigía su atención hacia donde su padre indicaba.
Se sorprendió de encontrarse con unos curiosos y extrañamente molestos zafiros, aunque su enojo era diferente a otras ocasiones.
-es una amiga…-se puso en pie para ir a saludarla, es lo que las amigas hacen, pero en su caso se puso de pie para alejarse un momento de su padre, solo había dado unos pasos cuando Eli simplemente dio media vuelta y se fue, seguro había ido a comprar ahí, pero se fue, como si quisiera evitar su presencia. Nozomi no lo entendió, pero un extraño malestar se instaló en su pecho al ver el ultimo destello de frialdad en ese intenso azul, ¿había hecho algo mal?, quizás molestarla todo el día, pero la forma en como la miro era diferente, no podía explicarlo en palabras, solo que era diferente.
-parece que tenía prisa…-se giró hacia su padre, un hombre con apariencia demasiado joven para su edad, fácilmente podría pasar por un joven de 25 años para los 38 que tenía, aunque solía tener una expresión cansada la mayoría de las veces, su cabello era de un castaño claro y sus ojos un verde suave-como yo-tomo sus cosas y espero a que le respondiera algo.
-ve con cuidado-Nozomi sintió un molesto escozor en sus ojos pero no lo demostró, hizo una leve reverencia y se retiró.
No iban a asistir al festival cultural, ninguno de los dos… llevo una mano al rostro y se tallo los ojos, ya no era una niña, aunque de todas formas igual dolía. Agito el rostro para quitarse esos molestos recuerdos de su infancia, solo era otro año sin sus padres, trato de animarse.
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Dos días, no uno sino dos, eso sin contar el fin de semana que torturo su mente tratando de sacársela de la cabeza, pero dos días, ¡dos!
Ella era la que ignoraba, a ella jamás la ignoraban, ¡jamás!. Sin embargo ahí estaba Nozomi haciéndole la ley del hielo desde hace dos días, las únicas palabras y miradas que habían cruzado fueron en los ensayos, pero eran expresiones y sensaciones vacías, la mayor parecía tener la mente ocupada en otra cosa, y era como si estuviera en un modo automático, porque no expresaba ni decía nada que no fuera necesario.
-...se-san-¿sería el tipo de la pastelería?, ¿sería su novio?, no era ciega, Nozomi era hermosa, seguro tendría varios pretendientes pero jamás imagino que tendría pareja. ¡Pero no era razón para que la ignorara!
Tampoco es que le importara que Nozomi le hablara, hasta hace unas semanas habría dado cualquier cosa con tal de que Tojo Nozomi no le dirigiera ni la palabra ni la mirada, pero ahora era diferente, estaba segura que Nozomi así lo veía también, o quizás solo quería creerlo.
-…yase-san-Agito la cabeza, estaba actuando de forma egoísta y posesiva sin notarlo, era casi como si fueran… ¿celos?. Una sonrisa forzada y nerviosa apareció en su rostro, por supuesto que no, eso sería ridículo, que tontería, debía estar enferma si creía que sentir celos por Tojo Nozomi, debía ser otra cosa.
Quizás preocupación, eso tenía más lógica, hasta hace semanas la odiaba, ahora podría asegurar que ya no, que quizás sentía por ella hasta cierta empatía y curiosidad, si, era solo eso. Se cruzó de brazos mientras asentía, satisfecha con su conclusión.
-…a…se-san-Pero entonces ¿Por qué Nozomi la ignoraba?, ella no era así, ella la saludaba aunque sabía que no le respondería el saludo, solía buscar cualquier excusa para hablarle y molestarle, Nozomi era así y estaba bien, pero ahora simplemente parecía encerrada en sus pensamientos como si no le importara lo que ocurriera en el exterior.
Busco a la mayor con la mirada, ella simplemente tenía la mirada fija en la ventana, ajena a la clase y al mundo. No pudo evitar burlarse internamente de ella, si el profesor la descubriera distraída seguro no la perdonaría por muy buenas notas que tenga, y encima era la clase de historia, el profesor más estricto de todo Otonokizaka era quien llevaba el curso, se preguntó porque aún no se habría jubilado el viejo. Volvió su vista al frente encontrándose cara a cara con una sombría mirada.
-¿Tojo-san es más interesante que mi clase?-pregunto, confundiendo a Eli, no solo no entendía la pregunta ni la comparación, sino se preguntaba como había hecho para aparecer de repente frente suyo, juraba que hace unos minutos estaba en la pizarra empezando a escribir. Miro hacia la pizarra encontrándola llena de gráficos, algunos dibujos y muchas letras.
Se puso de pie, lo hizo más por impulso sin detenerse a pensar. No sabía por dónde empezar a explicar su falta, y de alguna forma sintió la mirada de Nozomi sin verla, lo sabía, sentía esas cálidas esmeraldas sobre ella, quizás mirándola con curiosidad o burla, se sintió más avergonzada al recordar la pregunta del profesor, no sabía que respuesta dar.
-m-me siento un poco mal…-era mala mintiendo, pero al menos lo intento-lo siento… no volverá a pasar-termino con una leve inclinación, esperando el castigo del docente.
-si te sientes mal ve a enfermería-levanto la vista encontrando la mirada preocupada de su profesor, no imagino que lo convencería de verdad-tú y Tojo-san han estado trabajando mucho estas últimas semanas-miro hacia la peli morada, quien tenía las mejillas ligeramente sonrojadas-ambas deberían ir a enfermería y descansar al menos unas horas.
Eli no tuvo tiempo de responder, tardo en procesar las palabras del docente, en realidad se sentia cansada y algo estresada, pero no era para tanto, no quería saltarse su clase, aunque ya lo había estado haciendo. Sintió una mano suave y cálida tomar la suya.
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Nozomi se sentia nerviosa, no recordaba haberse sentido así alguna vez. Estaba confundida y ¿emocionada?, sentia como su corazón latía de emoción por tener a Eli a solo unos pasos de ellas.
Ambas estaban recostadas en camas juntas, Eli tenía la mirada perdida en el techo, mientras que ella no podía despegar su mirada de ese hermoso y perfecto rostro.
-¿en qué piensas Elichi?-decidió preguntar, la doctora las había dejado solas por un par de horas, debía aprovechar el tiempo a solas que tenía con la rubia.
Ella hizo un mohín y le dio la espalda, encontró tierno su gesto. Dudó si insistir o no, antes de llegar no había sentido ni cansancio ni sueño, pero ahora mismo sus parpados le pesaban, quizás las pocas horas de sueño que había tenido estas últimas semanas empezaban a cobrarle factura, a las dos. Podía escuchar la pesada y cansada respiración de Eli, seguramente luchando por no dormirse.
-Elichi-volvió a llamarla, sabía que estaba despierta, lo sentia, era inexplicable pero era una sensación real-ven-pidió con tono suave y casi necesitado.
Fue una verdadera sorpresa para ella ver como Eli se incorporaba, cerraba las cortinas de su cama y se metía a la suya, cerrando también las cortinas.
-¿Qué ocurre?-le pregunto seria, pero en su mirada no podía ocultar su preocupación. Quizás si le había afectado que la ignorara, pero no era algo que hubiese querido hacer, al menos no intencionalmente. Solía distanciarse de su entorno cuando discutía con sus padres, porque lo que ocurrió esa tarde fue una discusión, una un tanto extraña pero así era su familia, trasmitiendo más con acciones y miradas que con palabras.
Sintió un molesto ardor en los ojos, los cerró y disimulo frotarlos por sueño, una vez más se sorprendió de las acciones de Eli, la tomo de la muñeca apartando sus manos.
-¿Qué es?-insistió, de nuevo seria, podía ver un destello de molestia en sus orbes cielo, pero sobre todo preocupación.
Nozomi no respondió, se movió hacia un extremo de la cama para que Eli pudiera estar más cómoda, las camas eran individuales pero pudieron ingeniárselas, y mejor si podían usar eso de excusa para estar más cerca.
Eli no lo disimulo, la tomo de la cintura y la apego más a su cuerpo, sin desconectar en ningún momento sus miradas.
Nozomi se sintió nerviosa, solía ocurrir cuando miraba demasiado tiempo esos intensos zafiros, y para que negarlo, también se sentía dichosa cuando Eli enfocaba su intensa mirada sobre ella, quizás el profesor de historia exagero con su comentario anterior, pero esos días había sentido una familiar mirada sobre ella, una que la estremecía.
-¿Elichi quiere saber?-pregunto con tono juguetón, disfrutando de tener toda la atención de Eli. Se vio obligada a bajar la vista, Eli la ponía demasiado nerviosa.
-quiero saber-sintió un toque suave en su mejilla, esto volvió a sorprenderla, el ligero calor en sus mejillas incremento, ahora no podría disimularlo, y menos teniendo a Eli así de cerca.
No quería responder, no solo porque se vería débil ante Eli, sino que quería disfrutar de ese momento, no imagino que con solo una mirada de su persona especial sus preocupaciones podrían disiparse tan fácilmente, como si esas preocupaciones no fueran lo suficientemente importantes como para tomarlas en cuenta, se había acostumbrado a ellas a lo largo de los años, jamás había encontrado una distracción para no pensar en ellas.
Eli no era una distracción, era algo más, algo que tenía miedo de admitir, pero que a la vez ya había aceptado semanas atrás, se preguntó si era correspondida, aunque podía leer la mirada de Eli, no podía decir lo mismo con sus acciones, la confundía como ahora.
-no quiero decirlo, Elichi-susurro mientras se incorporaba un poco, lo suficiente para acercarse a Eli y sus rostros se separan por solo centímetros.
La mirada azul de Eli empezó a brillar, un tímido sonrojo decoro sus mejillas blancas. Nozomi no pudo evitar sonreír al descubrir que era correspondida, no necesitaban palabras, Eli por más que lo negar también lo sabía.
Sintió la otra mano de Eli acariciar su cabello, con un toque tan suave como el de una pluma, teniendo cuidado o quizás paciencia, no había prisa.
Nozomi se inclinó un poco, ya lo habían hecho antes, pero esta vez era diferente, ambas eran más consientes, ambas estaban permitiendo que la otra viera a través de ella, que descubriera sus secretos y preocupaciones atreves de sus miradas.
Sintió como Eli la atraía hacia ella para hacer ese contacto que tanto había extrañado. Los labios de Eli eran suaves y dulces.
-chocolate-susurro a los segundos siguientes, mientras se relamía los labios. El sonrojo de Eli se incrementó, provocando una pícara sonrisa en la mayor
-vainilla-respondió Eli con voz tímida y avergonzada, pero con una mirada decidida.
Volvió atraerla hacia ella, para que este beso fuera más largo y explorado.
Nozomi dejo salir un suspiro de sus labios cuando Eli invirtió posiciones, acomodándose sobre ella, sin importar lo que ocurriera, las consecuencias de sus acciones, o lo que sea que viniera, quería disfrutar de ese momento, quería disfrutar de las sensaciones que tanto había negado.
-Elichi…-susurro contra los labios de la rubia-me gustas…-ya lo había dicho antes, pero quería demostrarle que iba enserio, que su manera de demostrarlo era así, en realidad le daba miedo ser más abierta, pero por Eli lo haría.
Eli no respondió, volvió a besarla, con más confianza y anhelo, como si respondiera a su declaración con ese íntimo contacto.
Nozomi rodeo su cuello atrayéndola más a su cuerpo, Eli despertaba en su interior sensaciones nuevas y maravillosas, sentia un poco de miedo por lo fuerte y rápido que latía su corazón en ese momento, ¿sería normal?, ¿el de Eli latiría de la misma forma?
-Nozomi…-susurro contra su odio, provocando en ella un agradable escalofrío que recorrió y estremeció su columna.-tú me…
Nozomi la empujo, sorprendiendo a Eli y a ella misma, el miedo que había estado sintiendo volvió con más fuerza, golpeando su mente de pensamientos negativos.
¿Y si Eli solo jugaba?, ¿y si esta era su venganza por todas las provocaciones?, ¿y si en realidad Eli no la correspondía? En realidad no conocía a la menor como le gustaría, pero también era culpa suya, no solo por no intentar acercarse a Eli de forma amistosa, sino que no sabía cómo hacerlo, quizás solo tuvo suerte al hacerse amiga de Rin y Umi, en realidad veía a Eli inalcanzable.
-¿Nozomi?-por primera vez la menor la miraba con sinceridad y transparencia, permitiéndole ver su interior, ¿Qué otra prueba quería?, estuvo a punto de responder a su declaración.
-no es nada…-respondió desviando la mirada, se sentia como un sueño cada vez que conectaba la mirada con Eli, pero cuando la mágica conexión terminaba se sentia como volver a la realidad, que era lo que estaba experimentado ahora mismo.
Sintió incomodo tener a Eli sobre ella, que sus cuerpos estén tan juntos, que su reparación choque contra su cuello, que su mano…, no, no podía estar ahí… quizás era algo más…se sintió inquieta por la extraña sensación en su cuerpo. Se animó a bajar la mirada, encontrando la mano de Eli demasiado cerca de su pecho.
Trato de apartarse, pero Eli coloco ambas manos a sus costados para impedírselo. Su mirada seguía siendo intensa, podía sentirlo, no se atrevía o buscar sus zafiros, sino volvería a perderse en ellos.
-Elichi-pidió con voz tímida y débil
Eli no respondió, seguramente ordenando sus ideas, o quizás estaría en la misma situación que ella, confundida.
Sintió como se inclinaba, podía sentir su rápida y caliente respiración contra la piel de su cuello. No quería mirarla o volvería a caer en la tentación, pero quizás no hacía falta hacerlo. Sintió los suaves labios de Eli sobre su piel, tuvo que morderse el labio para contener cualquier sonido extraño que pudiera escaparse de sus labios. El contacto duro solo unos segundos, donde volvió a sentir la mirada de Eli, como si pidiera permiso para seguir, ¿estaba bien seguir?
Eli encontró antes que ella la respuesta, volvió a inclinarse y besar una vez más su cuello, era incomodo sentir eso, una sensación agradable pero incomoda, podía decir hasta molesta, porque sus labios le dolían de tanto contenerse, se asustó al sentir mucha calor en su abdomen y pecho… ¿Cómo si quisiera más?
Sintió como los labios de Eli subían hasta su mandíbula, soltó un suspiro de alivio. Pero duro poco al sentir los labios ajenos en otra zona sensible.
-Nozomi-volvió a susurrar contra su oreja, cerró los ojos con fuerza al sentirlos labios de Eli presionar contra su lóbulo, ¿Cómo sabía dónde hacerlo?, le molesto la idea de que Eli tuviera experiencia en el tema, aunque en realidad lo dudaba, quizás solo se dejaba guiar con sus reacciones- también siento lo mismo…
Fue suficiente, y era lo que en realidad Nozomi quería escuchar, aunque le diera miedo admitir, porque no creía que alguien pudiera verla de forma especial, no lo creía real.
-no imagine que fueras una llorona-comento con tono bromista y suave. Nozomi no respondió, dejo que esas negativas lágrimas salieron al exterior y aliviaran su interior.
Sintió los labios de Eli sobre sus mejillas, secando su rostro de las gotitas saladas. Sonrió ante el gesto de Eli.
-y yo que fueras tan cariñosa-comento con su usual tono juguetón, permitiendo que sus miradas volvieran a formar esa conexión que solo ellas podían lograr.
Eli se inclinó una última vez hacia ella conectando sus labios en un toque suave pero reconfortante que duro solo dos segundos.
No preguntaron qué pasaría ahora, quizás eso arruinaría el momento, en un acuerdo silencioso ambas coincidieron que esa conversación podrían tenerla más adelante.
Eli volvió acomodarse a su lado, la abrazo con delicadeza dejándose rendir al cansancio de las últimas semanas, Nozomi no pudo mantener mucho tiempo sus ojos abiertos, disfruto los últimos segundos de conciencia ver el rostro relajado de Eli.
(CONTINUARA)
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Y aquí el oneshot de la semana uwu
xD creo que ya ha pasado más de un año desde la última actualización owo"
alguien sigue por acá (?
